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Lección 11 El comprender las diferencias culturales

Tema: El examinar los libros canónicos en el entorno cultural en el que se originaron sirve para comprender las diferencias culturales.
Trabajo de Recuperación
Estudie las siguientes secciones, con las citas y escrituras correspondientes y desarrolle los ejercicios en el formato de la derecha.

1. Debemos procurar comprender la época y el lugar donde se originó la Escritura.

■ Explique a los alumnos que, al estudiar las Escrituras, deben intentar “remontarse” a la época y al lugar en los que se originó el escrito. Los libros canónicos contienen escritos de muchos profetas que vivieron en diferentes culturas que abarcan miles de años. Si bien cada uno de ellos escribió según fue dirigido por Espíritu Santo, los escritos están empapados de la influencia de las imágenes y de la cultura del escritor. Para comprender sus escritos, debemos mentalmente “entrar en su mundo” cuanto podamos a fin de ver las cosas como las vieron ellos.

El profeta Nefi escribió: “y no hay ningún otro pueblo que entienda, como ellos [los judíos], las cosas que fueron pronunciadas a los judíos, salvo que sean instruidos conforme a la manera de las cosas de los judíos” (2 Nefi 25:5). Esto también se aplica a los escritos de personas de otras culturas. No obstante, es en particular importante comprender la antigua cultura judía por motivo de que gran parte de nuestras Escrituras tuvieron su origen en esa cultura. Incluso las Escrituras modernas suelen citar frases y términos que provienen de dicha cultura.

Un escritor, al explicar la naturaleza oriental [refiriéndose al Medio Oriente] de la Biblia, dijo: “Es fácil para los occidentales pasar por alto el hecho de que las Escrituras tuvieron su origen en el Este y que cada uno de los escritores era en realidad del hemisferio oriental. Por esa razón, en un sentido muy real se puede decir que la Biblia es un libro oriental. Sin embargo, muchas personas son muy propensas a leer las Escrituras a la luz de las maneras y de las costumbres occidentales en lugar de interpretarlas desde el punto de vista oriental… “…Muchos pasajes de las Escrituras que son difíciles de entender para el lector occidental se pueden explicar fácilmente si se dan a conocer las costumbres y las maneras de las tierras bíblicas” (Fred H. Wight, Manners and Customs of Bible Lands, pág. 7).

■ Lean la explicación que aparece a continuación de una persona que vivió entre la gente de las tierras bíblicas:

“Los modos, las costumbres y las prácticas comunes, todo lo que se puede atribuir a lo nacional, a lo social o a lo tradicional son precisamente tan diferentes de los suyos como el Este es diferente del Oeste. Ellos toman asiento cuando ustedes se ponen de pie; se recuestan cuando ustedes se sientan; hacen a la cabeza lo que ustedes hacen a los pies; utilizan fuego cuando ustedes utilizan agua; ustedes se afeitan (rasuran) la barba, ellos se afeitan la cabeza; ustedes levantan el sombrero, ellos se tocan el pecho; ustedes usan los labios para saludar, ellos tocan la frente y la mejilla; sus casas miran hacia fuera, las casas de ellos miran hacia adentro; ustedes salen a dar un paseo, ellos suben [a la azotea] a tomar aire fresco; ustedes drenan la tierra o los pantanos, ellos añoran tener agua; ustedes presentan a sus hijas, ellos conservan a sus esposas y a sus hijas dentro de casa; sus damas muestran el rostro en la calle, las damas de ellos siempre se cubren la cara” (W. Graham, The Jordan and the Rhine, en James M. Freeman, Manners and Customs of the Bible, pág. 5).

 2. El comprender la cultura de donde provienen las Escrituras servirá para entenderlas mejor.

 ■ Utilice los ejemplos que se dan a continuación para poner de relieve lo importante que es tener algún entendimiento de la cultura de la cual provienen las Escrituras:

“El que esté en la azotea, no descienda para tomar algo de su casa” (Mateo 24:17; cursiva agregada). “Y sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real…” (2 Samuel 11:2; cursiva agregada). Normalmente, las casas de los occidentales no se construyen con techos planos, o sea, azoteas en lugar de techo destinadas a pasear por ellas. Sin embargo, en las tierras bíblicas, las casas se construían con el fin de utilizar los techos planos o azoteas para muchas y diversas cosas. En las tierras bíblicas, los techos se construían planos, como azoteas, y se utilizaban para dormir (véase 1 Samuel 9:25–26), para guardar diversos objetos (véase Josué 2:6), para reunirse en momentos de entusiasmo (véase Isaías 22:1), para proclamaciones públicas (véase Mateo 10:27; Lucas 12:3) y para lugares de adoración y de oración (véase Sofonías 1:5; Hechos 10:9). Por lo general, había dos escaleras que llevaban al techo plano o azotea (o terrado): una desde dentro de la casa y otra desde la calle. No era raro que alguien como David se pasease por su terrado al atardecer ni que alguien subiese al terrado en un momento de crisis.

“Pedro estaba sentado fuera en el patio; y se le acercó una criada, diciendo: Tú también estabas con Jesús el galileo. “Mas él negó delante de todos, diciendo: No sé lo que dices. “Saliendo él a la puerta, le vio otra, y dijo a los que estaban allí: También éste estaba con Jesús el nazareno” (Mateo 26:69–71; cursiva agregada). Las casas orientales de más de una habitación se construyen con habitaciones separadas por un patio. Las habitaciones adicionales se construyen alrededor del patio. La casa oriental queda mirando hacia dentro, hacia el patio, en lugar de mirar hacia la calle. Cuando las personas están en el patio, en realidad, están dentro de la casa, pero no en las habitaciones de la casa. Suele haber pozos en el patio (véase 2 Samuel 17:18–19) y es común que allí se encienda fuego (véase Juan 18:15–18).

 3. Hay diversas formas de aumentar la comprensión de las influencias culturales que ha habido sobre las Escrituras.

■ Hay varias cosas que los alumnos pueden hacer para comprender mejor los aspectos de las Escrituras que estén relacionados con la cultura, sobre todo en lo que toca a su estudio de la Biblia. Comparta con los alumnos las sugerencias que se dan a continuación y examinen los numerosos ejemplos de las Escrituras que se dan bajo cada sugerencia.

 Estudien los comentarios y las descripciones de las costumbres culturales que se encuentran en las Escrituras.

A veces encontramos en las Escrituras explicaciones de palabras o de costumbres que dan una idea del modo de pensar o de las prácticas de personas de las Escrituras. Un ejemplo de ello se encuentra en el relato de Booz cuando compra una parte de las tierras de Noemí. En Rut 4:8 dice que el pariente de Booz “se quitó el zapato”. En el versículo 7, se explica la razón por la que lo hizo. El traspaso de una propiedad se confirmaba con el cambio de un zapato, lo cual es un símbolo adecuado del hecho, puesto que el dueño de una propiedad tiene el derecho de caminar por ella.

 Utilicen la Guía para el Estudio de las Escrituras.

La serie de temas por orden alfabético de la Guía para el Estudio de las Escrituras constituye una ayuda excelente para comprender muchos aspectos de la cultura bíblica. Palabras que tal vez no conozcan suelen tener un significado importante, el cual podrán descubrir al utilizar la Guía para el Estudio de las Escrituras. La serie de temas por orden alfabético contiene una riqueza de información con respecto a personas, lugares y objetos que se mencionan en la Biblia. También contiene tablas o cuadros en los que se presentan análisis y síntesis.

 1. La Guía para el Estudio de las Escrituras contiene detalles referentes a la ley de Moisés, al igual que antecedentes con respecto a grupos de personas, como por ejemplo, los samaritanos, los fariseos y los saduceos.

 2. Otra valiosa fuente de información de la Guía para el Estudio de las Escrituras se encuentra bajo el encabezamiento: “Concordancia entre los Evangelios”. Repasen las tablas que se encuentran allí en las que se relaciona la historia del Antiguo y del Nuevo Testamento con la historia del Libro de Mormón.

 Estudien el contexto y el entorno histórico de los pasajes de las Escrituras.

Conocer los antecedentes y el entorno histórico de los acontecimientos que se describen en las Escrituras es muy útil para comprender ciertos pasajes. Un ejemplo de ello es el relato del regreso de los judíos de su cautiverio en Babilonia. Jeremías profetizó del cautiverio (véase Jeremías 25:11; 29:10), Isaías describió proféticamente la función que desempeñaría Ciro para que los judíos regresasen a su tierra (véase Isaías 44:24–28), en los libros de Esdras y de las Crónicas se describe lo que hizo Ciro en cumplimiento de la profecía de Isaías, así como el regreso de los judíos a su tierra (véase 2 Crónicas 36:22–23; Esdras 1:1–2:1), y por último, Nehemías, Hageo y Zacarías hablan de la edificación del templo y de los muros de Jerusalén después del regreso de los judíos.

 Para entender el mensaje de esos escritores de las Escrituras, es preciso adquirir un conocimiento de los hechos históricos referentes al derrocamiento de Jerusalén por los babilonios y a la caída del reino de Babilonia en manos del imperio persa (véase en la Guía para el Estudio de las Escrituras, “Asiria”, pág. 21; “Babel, Babilonia”, págs. 22–23; “Jerusalén”, págs. 105–106; y “Nabucodonosor”, págs. 143–144). Para adquirir una debida y amplia visión de los primeros capítulos del Libro de Mormón, también es necesario saber algo de los acontecimientos que llevaron a la caída del reino de Judá en manos de los babilonios (véase 1 Nefi 1:4; 2 Reyes 24–25).

 Estudien las culturas que influyeron en las personas de las Escrituras.

 El Señor enseñó a Abraham en preparación para su permanencia en Egipto (véase Abraham 3:15). Un conocimiento de la cultura egipcia nos servirá para comprender la vida y las experiencias que tuvo Abraham entre los egipcios.

 Lo mismo podemos decir con respecto a José, a Moisés y a otros. Los pueblos de la Biblia se relacionaron constantemente con los grandes imperios y culturas que los rodeaban, los que ejercieron su influencia en ellos. En los hijos de Israel influyeron poderosamente los cananeos, los egipcios, los moabitas, los sirios, los amonitas y otros. El reino de Israel fue llevado cautivo a Asiria. El reino de Judá fue llevado cautivo a Babilonia, donde se llevó a cabo el ministerio profético de Ezequiel y de Daniel. Jesús nació en una cultura dominada totalmente por el imperio romano e influida en gran medida tanto por los griegos como por los romanos. José Smith llevó a cabo su obra en la cultura de los Estados Unidos del siglo XIX, y Doctrina y Convenios contiene numerosas referencias a aspectos de esa cultura. Se puede adquirir un conocimiento mucho más profundo de las Escrituras si se aprende de la idiosincrasia y de las costumbres de los pueblos que rodearon al pueblo de Dios y sus profetas, y que se relacionaron con ellos. (Por ejemplo, véase en la Guía para el Estudio de las Escrituras, “Egipto”, págs. 57–58; “Moab”, págs. 137–138; “Nauvoo, Illinois”, págs. 144–145; “Imperio Romano”, pág. 96). Estudien la geografía, el clima y las estaciones de las tierras de las Escrituras.

 En las Escrituras, el lenguaje figurado en muchas ocasiones se ha sacado del entorno. En los ejemplos que se dan a continuación se ejemplifica eso y se pone de relieve el valor de los conocimientos ambientales que han influido en las Escrituras.

 1. “Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder” (Mateo 5:14). Palestina es un país montañoso y, en los tiempos bíblicos, era característico que se construyesen las ciudades en la cima de los montes en lugar de en los valles, puesto que, de ese modo, no ocupaban la valiosa tierra para la agricultura. Por tanto, las ciudades, iluminadas de noche, se veían desde grandes distancias.

 2. “Mas él respondiendo, les dijo: Cuando anochece, decís: Buen tiempo; porque el cielo tiene arreboles” (Mateo 16:2). “Los arreboles, o el color rojo de las nubes iluminadas por los rayos del sol… indica que corre el viento oriental, lo cual es señal de que se espera una temporada de buen tiempo” (G. M. Mackie, Bible Manners and Customs, pág. 26).

 3. “De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca” (Mateo 24:32). “A la higuera le brotan las hojas después que al almendro, que al albaricoque (damasco, chabacano) y que al durazno (melocotón), y, cuando las ramas están tiernas y le brotan las hojas, se extienden y se intensifica su color, ello es señal de que los días del verano están cerca” (Mackie, Bible Manners and Customs, pág. 51).

 4. “Toda ella vendrá a la presa; el terror va delante de ella, y recogerá cautivos como arena” (Habacuc 1:9). [Nota: El comentario que sigue a continuación se basa en la traducción de ese pasaje en la versión del rey Santiago de la Biblia en el idioma inglés, en el cual se menciona el viento oriental en relación con el rostro de los de la nación de los caldeos que infundía terror.] “El viento oriental es la brisa que suele soplar de noche, la cual es fría y seca; sin embargo, cuando sigue soplando durante el día, o durante varios días, se hace sumamente calurosa y sofocante” (Mackie, Bible Manners and Customs, pág. 25).

Por motivo del efecto que produce el viento oriental, éste se convirtió en símbolo de opresión y de destrucción.

 Empleen las notas al pie de las páginas de la edición SUD de las Escrituras. Como estudiamos en la lección 7, las notas al pie de las páginas en las Escrituras SUD aclaran el significado y explican el lenguaje, expresiones idiomáticas, etc. En las referencias que se dan a continuación, se encuentran ejemplos de aclaraciones culturales y de elementos afines. Búsquenlas y fíjense en las explicaciones que se dan en las notas al pie de la página.

1. 2 Nefi 8:6b—se desvanecerán.

2. 3 Nefi 17:1a—tiempo está cerca.

3. Doctrina y Convenios 25:7a—ordenada.

4. Doctrina y Convenios 106:1a—Libertad.

5. Abraham 1:6a—dios de Elkénah.

 Relacionen elementos de las Escrituras con elementos comparables de su propia cultura.

A modo de ejemplo, lean la parábola de los dos deudores que se encuentra en Mateo 18:23–35. Si se sabe la relación que había entre un talento y un denario, la parábola adquiere mayor significado. Aun cuando en los tiempos bíblicos variaba el valor de un talento y había diferentes tipos de talentos (como por ejemplo, las monedas de plata que se hacían en Ática, Grecia, las monedas de plata hebreas y las de oro), todavía se puede hacer una comparación entre las deudas. El talento ático romano equivalía a seis mil denarios. En ocasiones, la palabra talento se refería simplemente a una gran cantidad de dinero sin mencionarse la cantidad. En sentido figurado, diez mil talentos significaban una deuda descomunal. Si la parábola se interpreta literalmente, la deuda del siervo que no tuvo piedad era de sesenta millones de denarios, mientras que su consiervo le debía cien denarios. Lo que debía el siervo que no tuvo misericordia era seiscientas mil veces más de lo que se le debía a él. Si un denario se consideraba el salario de un día (véase Mateo 20:2), el consiervo debía el equivalente al salario de poco más de tres meses, y el siervo que no tuvo clemencia debía el equivalente al salario de casi 165.000 años. 

Ejercicios

■ En el Evangelio de Marcos leemos que “salidos los fariseos, tomaron consejo con los herodianos contra él [Jesús] para destruirle” (Marcos 3:6). Si bien los fariseos y los herodianos eran enemigos, al parecer, arreglaron sus diferencias cuando se trató de perseguir al Salvador. Lean en la Guía para el Estudio de las Escrituras la entrada “Fariseos”. ¿En qué medida un conocimiento de la naturaleza de ese grupo y su asociación con los herodianos indica con mayor claridad la intensidad de la oposición que hubo contra Jesús en Su ministerio?

 ■ En Isaías 1:1, dice Isaías que el mensaje va dirigido a “Judá y Jerusalén”; sin embargo, en el versículo 10 dice: “Príncipes de Sodoma, oíd la palabra de Jehová; escuchad la ley de nuestro Dios, pueblo de Gomorra”. Las ciudades de Sodoma y Gomorra habían sido destruidas por Dios largo tiempo antes de la época de Isaías. Consulten los pasajes de las Escrituras que se indican a continuación. Con el conocimiento de las condiciones de los habitantes de Sodoma y de Gomorra antes de que fuesen destruidos y de las condiciones de los del pueblo de Judá en los tiempos de Isaías, explique Isaías 1:10. Asimismo, explique el significado de Apocalipsis 11:8 cuando se refiere a “la grande ciudad… donde también nuestro Señor fue crucificado [Jerusalén]” como Sodoma y Egipto (véase también Génesis 13:13; 18:20; Isaías 3:8–9; Jeremías 23:14).

 ■ Ezequiel 37:15–20 habla de los registros de Judá y de José, y los llama “palos”, pero Jeremías emplea el término “rollo” al referirse a los registros (véase Jeremías 36). Basándose en la situación de Ezequiel cuando escribió ese capítulo, explique la razón por la que empleó “palo” en lugar de “rollo” (véase Ezequiel 1:1; 37:16). El escribir en tablas de madera era común en Babilonia durante la época de Ezequiel.

 ■ Si Jesús nació en Belén (véase Lucas 2:4, 11), ¿por qué en Alma 7:10 dice que nacería “en Jerusalén, que es la tierra de nuestros antepasados”? (véase en la Guía para el Estudio de las Escrituras, “Belén”, pág. 25). 

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