La Hoya del Loco.

Por Carlos Feuerrigel - Valle de Ayora.

 Desde niño el nombre me intrigaba y me llenaba de cierto temor, propio de todo aquello rodeado de misterio. No recuerdo haberla visto segar a mano. Pero ahí sigue, rodeada de las gruesas encinas que la abrazan, de los altos rodenos que velan su sueño de añoranza de pasados trigales que ya no crecen en su seno. Una engañosa hondonada que, sin duda, se cultivó durante siglos. Engañosa porque los segadores creían poder acabar  pronto con una faena que se tornaba interminable. Y de ahí su nombre. Su tamaño engaña, parece mucho más reducida de lo que realmente es.  La siega de esta hoya era como para hacer enloquecer a toda cuadrilla que debía bregar con ella.

   La Hoya del Loco está en Bicorp, muy cerca de la casa del  Santís. Mi patria, mi infancia, bajo la sombra protectora del pico Caroche. Esta otra Hoya del Loco, que únicamente se asomará a tu pantalla del ordenador, es un regalo y una posibilidad que me ofrece mi amigo José María. Otra criatura de estas sierras al que conozco y aprecio desde hace más de treinta años.

      En esta otra Hoya no harán falta hoces, ni hay haces que amontonar, pero sí muchas palabras que hermanar para que sirvan de valedoras de nuestros hermanos los animales y plantas de estos montes, tan llenos de vida y de belleza, tan permanente, estúpida  y codiciosamente amenazados. Como en la Hoya del Loco de las siegas interminables, lo que se diga, denuncie y proponga en este rincón, siempre nos parecerá poco, insuficiente, comparado con lo que nos queda por decir y por hacer . Pero será un inicio, una siembra que deseo sea fecunda. ¡ Que las lluvias nos sean propicias y la tierra reciba con la adecuada sazón a mis palabras! Hasta la proxima.........


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