Tronco salado de salmón




Ingredientes:



  • Para el bizcocho:

- 4 huevos grandes

- 40 gr. de harina de trigo

- 40 gr. de azúcar

- 25 gr. de miel o azúcar invertido

- mantequilla para la bandeja de horno

- papel de hornear



  • Para el relleno:

- 300 gr. de queso de untar tipo Philadelphia

- 200 gr. de mayonesa

- 8 palitos de surimi o cangrejo

- 200 gr. langostinos cocidos pelados

- 1 aguacate 

- unas ramas de cebollino fresco

- sal

- pimienta molida

- salmón ahumado

- tomates cherry (opcional)




Preparación:


Precalentamos el horno a 190º calor arriba y abajo.

Juntamos en un bol grande,  los huevos (que tendrán que estar a temperatura ambiente) el azúcar y la miel.

Batimos con ayuda de unas varillas eléctricas hasta que consigamos que la mezcla doble su volumen.

El punto justo es cuando al dibujar una "O" con las varillas, la mezcla sigue manteniendo el dibujo. Esto se llama "punto letra".

Añadimos entonces la harina, que habremos tamizado. Batimos de nuevo unos segundos con las varillas.

Untamos la bandeja del horno con mantequilla y ponemos un papel de hornear.

Echamos la masa encima repartiéndola bien por toda la bandeja.

Horneamos durante unos 10 minutos o hasta que veamos que se pone doradito. El tiempo depende de cada horno. Pinchamos en el centro con una brocheta y si sale limpia está en su punto.

Sacamos de la bandeja pero sin retirarle el papel de hornear y lo mantenemos reservado con la bandeja de horno puesta encima a modo de tapa para que no pierda la humedad y luego se pueda enrollar facilmente.


Hacemos el relleno:

Mezclamos bien el queso con la mayonesa hasta que se integre todo bien. Reservamos una pequeña cantidad para luego decorar.

Añadimos los palitos de cangrejo troceados y el cebollino picado muy pequeño. Mezclamos todo bien de nuevo. Probamos y salpimentamos.

Lo extendemos encima del bizcocho dejando en uno de los lados unos 5 cm. sin rellenar para que al enrollar no se nos desborde. 

Colocamos encima las gambas peladas y el aguacate partido en láminas finas.

Con la ayuda del papel de hornear vamos despegándolo y enrollándolo a la vez, hasta que lleguemos al final del bizcocho que estaba sin rellenar. Debemos de asegurarnos de que vaya quedando bien apretadito.

Con la mezcla de crema que hemos apartado untamos la parte superior del bizcocho ya enrollado. Vamos cubriendo con capas de salmón, sobreponiéndolas un poco para que al repartir no se nos estropee.

Cortamos un pequeño trozo por los dos extremos para que el corte quede igualado y bonito.

Enrollamos en papel film y metemos en el frigorífico hasta que lo tengamos que usar.

Justo antes de llevarlo a la mesa lo podemos decorar  con la crema de queso que nos ha sobrado ayudándonos de una manga pastelera, y unos tomatitos cherry partidos por la mitad.