Justificación


 



En el presente trabajo se pretende dar una exposición de todo el sistema filosófico de la primer etapa de Schelling. La obra filosófica de nuestro autor es muy amplia (prácticamente no deja de escribir desde 1792 hasta, más o menos, 1854, año en que muere, y su pensamiento ha cambiado en más de una ocasión, encontrando, algunos autores, hasta 5 sistemas diferentes), he optado por desarrollar su primera época por ser considerada la más sistemática y acabada, y por ser con la que se hizo famoso en el círculo intelectual más importante de Jena (ciudad intelectual por excelencia de Alemania por aquel entonces), convirtiéndose en el filósofo más influyente allá por el 1800. Nos encontramos en pleno Idealismo Alemán, siendo Schelling, junto con Fichte y Hegel, uno de los grandes teóricos de este movimiento.

En esta primer etapa, Schelling es el único filósofo que es miembro del círculo romántico. Esto aconteció porque da predominio a la intuición, al instinto, a la fantasía creadora y a lo irracional (el movimiento romántico no era propiamente filosófico, sino sobre todo literario y evocaba al sentimiento por sobre la razón). Y como buen partidario del romanticismo, con su carácter evolutivo y cambiante, como ya habíamos mencionado, su pensamiento es, de la misma manera, cambiante. Es decir, ya que era poseedor de una personalidad genial y polifacética, y contaba con una gran capacidad de asimilación para los diversos conocimientos de la época que organizaba con su brillante fantasía poética, lo hacían parecer como un filósofo inconsistente, sin un sistema definido:

Durante largo tiempo, en efecto, Schelling pasó por un pensador brillante e invertebrado, versátil, flotante a merced de las influencias y de las polémicas: la tarea de los exegetas consistía en contar sus avatares, en censar y fechar sus diversas “filosofías”.1

Gracias a este pensamiento cambiante y desordenado, a Schelling se le había denominado el Proteo del Idealismo Alemán.

Fue ésta una de las principales causas por la que, después de su primera época, cayó en el olvido. Aunque continuó dando clases y escribiendo hasta el final de su vida, el panorama intelectual pasó a encontrarse bajo la influencia del antiguo compañero de escuela: Hegel.

A finales del siglo XIX, y sobre todo en el XX, se ha dado un resurgimiento de su pensamiento. Esto es, porque se ha recuperado, por un lado a Kant, y por el otro al movimiento romántico. "El interés por Schelling se reanima. Este renacimiento y la calidad de las obras de él dimanadas no se deben a un movimiento ideológico, si bien se benefician de la recuperación paralela del kantismo, y del redescubrimiento de los románticos.”2 Ahora se le considera como el precursor de muchos movimientos que ocurrieron el mismo siglo XX, como nos dice Xavier Tilliette en su obra sobre Schelling Une philosophie en devenir:

Se le considera como un precursor del existencialismo, ya sea porque proclamó la primacía de la existencia (y su joven oyente Kierkegaard, según propia confesión, se estremeció en sus entrañas), ya sea porque adivinó el problema fundamental del ser del ente (Heidegger), ya sea porque puso fin al callejón sin salida de los sistemas idealistas (W. Schulz). Se le invoca como aquel que abrió de nuevo la fuente de los mitos y escuchó la lengua original del Ser (W. F. Otto). Se perciben el él primicias de la fenomenología, de la filosofía epistemológica (G. Semarari), incluso del materialismo marxista (J. Habermas). Hasta la filosofía de la naturaleza encuentra defensores.


      Tilliette podrá tener razón o no con estas afirmaciones (en el presente trabajo no van a discutirse), lo que si podíamos afirmar es que ha tenido influencia en autores muy renombrados del pasado siglo XX, como son: Bergson, Marcel, Jaspers y Heidegger, por mencionar a los más importantes.

 

Notas:

1 Tilliette, Xavier, “Schelling”, en Belaval, Yvon (director), La filosofía alemana, de Leibniz a Hegel, Volumen 7, Historia de la Filosofía, Siglo XXI, 1992, p. 361

2 Ibidem, p. 359