Conclusiones y Bibliografía


 

CONCLUSIONES

 

      Después de este largo trayecto por esta primera etapa en el pensamiento filosófico de Schelling, se lograron exponer en orden sistemático las siete materias requeridas para este trabajo de Universa.

      Comenzamos este trabajo con la materia de Ontología, ya que para Schelling, el ser absoluto abarca toda la realidad. El absoluto es la unidad indiferenciada de sujeto y objeto, ser y pensar, finito e infinito; es decir, en el absoluto se identifican todos los contrarios y se sitúa más allá de cualquier límite que tengan, tanto el pensamiento como el objeto.

Luego continuamos con Filosofía de la Naturaleza. Schelling da este paso del absoluto a las cosas finitas al afirmar que la finitud es salirse de la identidad, de la totalidad. El absoluto se revela en la Naturaleza. Esta revelación es un proceso del absoluto que inicia en la naturaleza, va evolucionando y culmina con la aparición del hombre para que el mismo absoluto pueda tener conciencia del mundo y de sí mismo. En la Filosofía de la Naturaleza Schelling desarrolla toda una teoría evolucionista, que incluye procesos físicos y químicos que explican el porqué de la existencia del mundo y cómo funciona. Pero la Naturaleza no deja de ser el absoluto, como él mismo nos dice: “La Naturaleza es el Espíritu visible, mientras que el Espíritu es la Naturaleza invisible.”

A continuación colocamos Teoría del Conocimiento, aunque en el proceso del absoluto esta materia se desarrolla de manera paralela con la Naturaleza. Aquí nos explicó teóricamente cómo se da el paso del absoluto a las cosas finitas. Afirmó que el absoluto se pone a sí mismo un límite que lo hace volverse fenómeno o finito, y este límite es la Naturaleza misma. Con este límite se da la separación del sujeto y del objeto, separación necesaria para poder llegar a la conciencia. Todo este proceso se lleva a cabo en forma dialéctica de tesis, antítesis y síntesis; siempre hay un conflicto de direcciones opuestas que se resuelven en una tercera y que los unifica. En esta materia también nos habla de que la única manera de llegar a conocer el absoluto es por medio de una intuición intelectual. Schelling rechaza la razón para este conocimiento, ya que ésta conoce por medio de conceptos limitados, y el absoluto no se puede apresar en conceptos. Por último, todo este proceso es inconsciente, es decir, el absoluto no sabe que el límite [la naturaleza] y el objeto son producciones suyas, sino que afirma que existen estas cosas fuera de él mismo; como afirma Eusebi Colomer: “Si el yo [espíritu] al producir fuera consciente de su producción, no existiría para él un objeto. Por eso el yo vulgar o prefilosófico se deja llevar del prejuicio de que existen cosas en sí mismas fuera de nosotros.” (op. cit, p. 105)

Después nos aventuramos a la filosofía práctica con la Ética. En este momento se presentó la libertad como lo más propio del hombre; la libertad se manifiesta en el querer, es su acto originario, y el querer es lo que muestra al sujeto como actividad, como praxis. Aquí se da paso a la intersubjetividad, que es cuando dos o más inteligencias comparten sus representaciones acerca del mundo, y además, sólo con la aparición de otra inteligencia me hago consciente de mí, y de mi voluntad.

Se pasó, a continuación, a Antropología, que se encuentra muy unida con la Ética. Con el hombre se origina toda conciencia; el absoluto se reconoce en el cuerpo humano, ya que mediante el hombre el absoluto llega a tener conciencia de sí mismo. El hombre es un microcosmos. Al conocer al hombre se conoce también el universo.

Nos encontramos, posteriormente, con Teodicea. En esta materia Schelling nos explica su concepción de Dios, [que por cierto lo identifica con el absoluto de la materia de Ontología, adoptando sus mismos atributos] lo concibe como la identidad o indiferencia de todos los contrarios. Después se menciona la revelación de Dios en el mundo y se da paso a un panteísmo, en donde Dios lo es todo. A continuación explica la importancia de los mitos en la formación religiosa de los pueblos y se concluye con una explicación de su concepción acerca de la religión cristiana como la religión suprema.

Por último tenemos la materia de Estética como la culminación del sistema schellingiano. El arte es la manifestación más elevada del absoluto. En la actividad estética se unifican la conciencia y la inconsciencia, la necesidad y la libertad, y se realiza una vuelta al origen, es decir, al absoluto.

Estas son las siete materias que forman esta universa y en ese orden; todas ellas están relacionadas orgánicamente [ese era el fin principal de Schelling al realizar su sistema], es decir, no importa con cual se empezara, siempre iban a poder ilarse.







BIBLIOGRAFÍA:



  • Copleston, Frederick, Historia de la Filosofía, Ariel, Tomo 6 y 7, 1991

  • Schelling, Friedrich, Sistema de Idealismo Trascendental, Anthropos, España, 1998

  • Schelling, Friedrich, La relación de las artes figurativas con la naturaleza, Aguilar, Argentina, 1972

  • Schelling, Friedrich, Bruno, Biblioteca Filosófica, Ed. Losada, Buenos Aires, 1957

  • Schelling, Friedrich, Filosofía del Arte, Tecnos, Madrid, 1999

  • Schelling, Friedrich, Lecciones sobre el método de los estudios académicos, Editora Nacional, Madrid, 1984

  • Schelling, Friedrich, Experiencia e historia. Escritos de juventud, Tecnos, Madrid, 1990

  • Autores, varios, Historia de la Filosofía, Volumen 7, Siglo XXI, Madrid, 1992

  • López Domínguez, Virginia, Schelling, Ediciones del Orto, Biblioteca Filosófica, Madrid, 1995

  • Villacañas, J.L., La quiebra de la razón ilustrada: Idealismo y Romanticismo, Ed. Cincel, Serie Historia de la Filosofía, Madrid, 1990.

  • Colomer, Eusebi, El pensamiento alemán de Kant a Heidegger, Tomo 2, Herder, Barcelona, 1995

  • Hartmann, Nicolai, La Filosofía del Idealismo Alemán, Tomo I, Biblioteca de Filosofía, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1960

  • Gode-Von Aesch, Alexander, El Romanticismo Alemán y las ciencias naturales, Historia y Filosofía de la ciencia, Ed. Espasa-Calpe, Argentina, 1947

  • La Memoria Romántica, Editores Diego Romero de Solís y Juan B. Díaz Urzueta, Universidad de Sevilla, España, 1997.

  • Oswaldo Market y Jacinto Rivera de Rosales (Coordinadores), El inicio del Idealismo Alemán, Editorial Complutense, Madrid, 1996