Antropología


 



      Como ya se analizó en la filosofía de la Naturaleza, gracias a la idea de finalidad, o sea, a la consideración teleológica, todas las acciones inconscientes que realiza la naturaleza culminan en el hombre donde se origina la conciencia.

      La naturaleza evoluciona de manera universal, pasa por ciertos grados, para llegar a la conciencia y a la máxima libertad. “La naturaleza entra a formar parte del espíritu humano”.1

      El hombre surge como la conciencia de sí del Yo o del espíritu absoluto. Es el miembro del organismo universal que lo completa y lo corona, porque únicamente en él se cumple el fin último que da sentido a todos los demás miembros. La inteligencia o el espíritu se reconoce en el cuerpo humano, que es el organismo más elevado de toda la naturaleza. “La filosofía de la naturaleza termina justo cuando el yo se abre paso decididamente en la naturaleza, desvelándose como su esencia latente”.2

El espíritu absoluto se vuelve yo cuando aparece el hombre, aunque claro, es un yo empírico; pero entendido como un microcosmos, a la manera renacentista, es decir, que al conocernos a nosotros mismos también conocemos el mundo [macrocosmos] y viceversa. Se da la identidad entre conciencia y mundo.3

Nosotros formamos parte de la naturaleza gracias a su carácter dinámico, ya que es la proyección externa de la actividad del sujeto, pero se diferencia de ella por su interioridad. “Descubrir el mundo del espíritu significa, entonces, internarse en el mundo natural, y viceversa: al descubrir el secreto último de la naturaleza nos enfrentamos con nosotros mismos.”4

El concepto de Schelling acerca del hombre (cuando menos en su primera época) no difiere de sus contemporáneos, ni del movimiento romántico:

El hombre es el hijo de las fuerzas de la luz y de la tierra, de la tensión entre las cuales está pendiendo el mundo. Dios crió al hombre a su imagen, de modo que el significado de todo cuanto pertenece a la Creación, deberá ser estampado en su corazón. El mundo no es sino una lenta realización de Dios, pero el hombre es Dios en su manifestación completa. El mundo tiende a ser un macroántropos, un ser humano en despliegue infinito. No se puede explicar la existencia del hombre, pero el alma humana lleva en sí una explicación del mundo de las cosas. Somos capaces de saber del mundo porque somos sus iguales.5

      Schelling, al igual que todo el movimiento romántico, se adhiere a la idea de que el hombre es la medida de todas las cosas.

      Lo que es el hombre para Schelling está explicado de manera implícita ya tanto en la Ontología, como en la evolución de Naturaleza, y también en el proceso del conocimiento. Es decir, su concepto de hombre o lo subjetivo se capta en el objeto, todo tiene carácter de yiodad (de manera absoluta). El mismo Schelling nos lo explica:

Cada uno puede considerarse a sí mismo como el objeto de estas investigaciones. Pero para explicarse a sí mismo, primero tiene que haber suprimido en sí toda individualidad, pues ésta es justamente la que debe ser explicada. Cuando todos los límites de la individualidad son eliminados, no queda sino la inteligencia absoluta. Cuando también los límites de la inteligencia son a su vez suprimidos, no queda sino el Yo absoluto. 6

      Por eso, toda la realidad procede del Yo o espíritu absoluto, es decir, todo tiene característica de sujeto. Todo lo que sucede se explica por medio de la subjetividad; inclusive a esta subjetividad la denomina mónada (tomada de Leibniz), por ser actividad pura. “La naturaleza es algo originariamente subjetivo, objetivado por la necesidad que el Yo absoluto tiene de llegar a ser consciente de sí.”7

      Esto quiere decir que Schelling ve a la naturaleza como sujeto, para que así sea considerada actividad absoluta. Por tanto, se puede deducir que el sujeto es actividad, ser, puro fluir, vida.8 Y esta actividad es entendida como libertad que se autoobjetiva y autodetermina.

      Así una de las características más importantes del hombre es esta noción de libertad. Con ella es con la que se da paso a lo que sería la filosofía práctica en el sistema schellingiano; ya que con la libertad se realiza la reflexión absoluta para que la inteligencia pueda separarse totalmente del objeto y pueda reflexionar sobre su propia actividad para poder llegar a ser autoconsciente de sí misma.

      El concepto de libertad es clave en Schelling para poder explicar el Yo o espíritu como primer principio [antes de proponer su filosofía de la identidad, aunque, hay que aclarar que este Yo que utiliza ya une todos los contrarios, es decir, ya es identidad]. “Para mí, el principio más elevado de la filosofía es el yo puro, absoluto, es decir, el yo en la medida en que él es solamente el yo, en que no se halla todavía determinado por los objetos, sino puesto por la libertad. El alfa y omega de toda filosofía es la libertad.”9

      Cuando nuestro autor habla de libertad, la toma en el sentido más estricto, de la forma más plena y total. Como actividad que se objetiva y trasciende toda limitación, y como actividad absoluta e incondicionada. Ella es lo que define al hombre. La libertad es lo que sostiene la totalidad de nuestro saber, ya que la libertad se mantiene por fuerza propia [como esencia del Yo absoluto]. “La esencia del Yo es libertad, es decir, que no se puede pensar nada distinto de él, en la medida en que se pone a partir de su propio poder, no como un cierto algo, sino como mero Yo.”10

      Schelling afirma que la condición necesaria para que se pueda llevar a cabo la libertad es la intersubjetividad, ya que nos dice que es necesaria la influencia de otra inteligencia para alcanzar a realizar la libertad. Sólo por el reconocimiento de los otros me acredito como autoconciencia y libertad.Habíamos afirmado que Schelling considera al universo como un organismo, como una totalidad, y por tanto, todas las sustancias, en este caso las inteligencias, tienen que considerarse en una relación recíproca universal.

      Para llegar a la autoconciencia práctica es necesaria la voluntad y la acción de inteligencias extrañas, ya que gracias a su conexión se trata de buscar un mundo de carácter moral con exigencias ideales [ética]. “Los comienzos de todo querer y aspiración reales no han de buscarse en la persona aislada del individuo, sino en la corriente históricamente existente de la humanidad, en la acción recíproca teleológica de las personas.”11

      Gracias al acto de la libertad y a la intersubjetividad, me puedo dar cuenta de mi voluntad particular. Y de esta manera, el mundo adquiere realidad independiente o aparte de mis representaciones individuales. Un ser racional no puede llegar a la conciencia del mundo objetivo ni de su libertad, sólo la interacción constante entre ellos completan la conciencia.




Notas:

1 Colomer, Eusebi, El Pensamiento Alemán de Kant a Heidegger, Tomo II, Herder, 1995, p. 102.

2 López Domínguez, Virginia, Schelling, Biblioteca Filosófica, Ediciones del Orto, Madrid, 1995, p. 35

3Ibidem, p. 29-30.

4 Schelling, Friedrich, Sistema del Idealismo Trascendental, Anthropos, España, 1988, p. 32

5 Gode-Von Aesch, Alexander, EL Romanticismo alemán y las ciencias naturales, Espasa-Calpe, Argentina, 1947, p. 236

6 Schelling, Friedrich, op. cit., p. 25

7Ibidem, p. 26

8Ibidem, p. 30

9 Colomer, Eusebi, op. cit., p. 97

10 López Domínguez, Virginia, op. cit., p. 56

11 Hartmann, Nicolai, La Filosofía del Idealismo Alemán, Tomo I, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1960, p. 197