Leyendas
Conde Garci Fernández

Hay dos antiguas leyendas acerca del origen del apellido Pascual:

El caballero godo llamado Pascual

Cinco caballeros godos, procedentes de la ciudad de Salamanca, sufrieron martirio por negarse a abandonar su fe católica y abrazar la herejía del arrianismo. Lo único que se sabe es que uno de ellos se llamaba Pascual, pero no que fuera el fundador del apellido.

La leyenda de Vivas Pascual

Una historia muy bonita es la que viene relatada en la Crónica de los Reyes Godos de Castilla. Almanzor cercó San Esteban de Gormaz y las huestes del Conde de Castilla, Garci Fernández (hijo de Fernán González) salieron a trabar batalla, por la mañana, después de oír misa.
 
Entre los caballeros del Conde había uno que tenía por costumbre no salir de una iglesia hasta que terminasen todas las misas que se estuvieran diciendo, así que fue el único que permaneció en el templo sin salir a luchar.
 
En la puerta de la iglesia le esperaba su escudero, el cual miraba cómo se iba desarrollando la batalla y lamentaba mucho que su señor no participase en la misma.
 
Dios quiso librar al caballero del oprobio de ser acusado de cobradía y, durante la batalla, se vio a un guerrero, con la misma apariencia y armas que aquél, luchando con tal bravura que aventajó a todos los demás e, incluso, mató al abanderado de Almanzor.
 
Cuando terminaron las ocho misas celebradas por los ocho religiosos que vivían en el monasterio, los castellanos ya habían obtenido la victoria frente a los moros.
 
Al salir de la iglesia el caballero escuchó las felicitaciones de sus compañeros de armas pero él se lo tomó a burla, respondiendo que no había sido por cobardía el no haber participado en la batalla, sino por su promesa de no dejar de oír toda misa que hubiese comenzado.
 
Sin embargo, en su cuerpo y en el de su caballo, aparecían las mismas heridas que había sufrido el caballero en la batalla, por lo que todo el mundo comprendió que se había tratado de un milagro y que el Señor había enviado un ángel para que luchase mientras él permanecía orando.
 
Como el milagro ocurrió en el día de Pascual Florida, le llamaron desde entonces Vivas Pascual, dando origen a nuestro apellido.
 
Según relatan antiguos cronistas, en la Iglesia de Nuestra Señora del Ribero, en San Esteban de Gormaz, había un sepulcro en la pared, con un busto del guerrero, que tenía la siguiente inscripción en la piedra: "Aquí yace Vivas Pascual, el cual oyendo Misa en esta iglesia, lidiaban sus armas, y esto es así".