Cuando se transmiten sonidos fuertes a través del sistema de huesecillos y desde el al sistema nervioso central, se desencadena un reflejo pasado un período de latencia que solo duran de 40 a 80 milisegundos y que provoca la contracción del músculo estapedio o del estribo  y, en menor medida, del músculo tensor del tímpano.

Este reflejo de atenuación es capaz de reducir la intensidad de transmisión para los sonidos de baja frecuencia de 30 a 40 decibelios, que es más o menos la misma diferencia que existe entre una voz fuerte y un susurro. Se piensa que este mecanismo cumple con una doble función  1.portejer la cóclea de las vibraciones lesivas ocasionadas por un sonido excesivamente fuerte.  2.ocultar los sonidos de baja frecuencia en un ambiente ruidoso.