ASPECTOS FONÉTICOS

«HABLA DEL ÓRBIGO (ASPECTOS FONÉTICOS, DES­DE UNA PERSPECTIVA DIALECTOLÓGICA)»

 

Luis Carlos Nuevo Cuervo

 

Artículo publicado en:

 

ESTUDIOS HUMANÍSTICOS. FILOLOGÍA  16. 1994

UNIVERSIDAD DE LEÓN. FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS

  

1. INTRODUCCIÓN

La Ribera del Órbigo ocupa un lugar específico dentro del ámbito occidental de las hablas leonesas, al menos así aparece en los manuales de dialectología, donde se le adjudican ciertas características lingüísticas del leonés occidental -así denominado por M. Pidal-[1].

La realidad actual parece bien diferente con respecto a las descrip­ciones dialectales tradicionales. Ni tan siquiera puede considerarse el Órbigo como comarca muy dialectal al estilo de las otras más occidentales, o de montaña. El grado de castellanización es ya muy alto, y no precisamen­te de hace poco tiempo, en las márgenes del Órbigo. El español hablado en la Ribera de este río, que es el objeto de nuestro estudio, no parece diferir demasiado del español hablado en otras zonas más orientales de la provincia o de la Comunidad de Castilla y León.

Vale para este ámbito la descripción referida al oriente leonés de R. Lapesa[2]: "el castellano hablado hoy como lengua de todos en tierras que antaño fueron de dialecto leonés ofrece algunos restos del substrato romance regional". Menciona la existencia de fenómenos tradicionalmente leoneses como: i- epentética, f- conservada, palatalización de 1-, conserva­ción de -mb-, abundancia del sufijo -ín, artículo ante posesivo, ciertos rusticismos y otros fenómenos lingüísticos, los cuales son plenamente válidos para la zona del Órbigo y seguramente para otras zonas de la provincia, aumentando o disminuyendo según existan más o menos barre­ras que dificulten o faciliten el contacto con la lengua estándar.

La mayor parte de los ejemplos lingüísticos del Órbigo que aparecen en los manuales para ilustrar los fenómenos de carácter leonés proceden de trabajos como el de Santiago Alonso Garrote[3], hacia primeros de siglo; también se extraen no pocos ejemplos del conocido artículo del norteame­ricano R. M. Farish[4] construido sobre la base documental de un trabajo de Cayetano Alvarez Bardón[5], natural de Carrizo de la Ribera. Sabemos que Menéndez Pidal en su Dialecto Leonés obtuvo datos del Orbigo, pero integró la mayor parte de ellos en el bloque dedicado a Astorga y así se han recogido en los estudios de conjunto posteriores.

El ámbito geográfico donde se ubican los fenómenos estudiados por dichos trabajos es principalmente comarcal; Garrote y Menéndez Pidal mencionan esporádicamente la tierras de Orbigo, sin precisar demasiado los pueblosde donde provienen sus ejemplos.

Es importante, para comprender los aspectos comparativos que emprenderemos, considerar que el análisis de R. M. Farish se desarrolla sobre textos escritos que transmiten tradiciones no sólo del Orbigo, sino también de La Cepeda, comarca vecina por occidente, incluso de la Montaña leonesa, colindante por el norte. Así se advierte en la nota preliminar del libro de C. A. Bardón. El título del artículo, pues, referido a la Ribera del Orbigo, en realidad se refiere a un contexto geográfico mayor.

El estudio aquí emprendido no abarca ni siquiera el ámbito comarcal sólo parte de él. Hemos conseguido el acceso a parte del léxico y a otros aspectos relacionados con el habla a través de tres pueblos del Orbigo, principalmente de Hospital de Orbigo, único pueblo comarcano de cuyo léxico poseemos información sistemática. En menor medida, pero nada desdeñable, tenemos también información léxica de San Feliz y Villamor, ambos de Orbigo. Asimismo, gran parte del cuestionario principal fue elaborado sobre vocabularios originarios de Estébanez de la Calzada y Villares de Orbigo.

Es difícil saber hasta qué punto nuestros datos conseguidos sistemáticamente en Hospital de Orbigo pueden ser representativos de los otro cinco pueblos colindantes. De entrada pensamos que las coincidencias son numerosas, al menos en cuanto al léxico, por lo que la representatividad seguramente es alta. Incluso tal vez no sería muy descabellado afirmar la existencia de un elevado grado de coincidencias para muchos más pueblos ribereños.

Uno de los principales objetivos perseguidos en este análisis es conseguir una fiel aproximación a la actualidad lingüística de Hospital de Orbigo, contrastando esta situación con la realidad lingüística dialectal descrita en los estudios dialectales tradicionales, cuyas fuentes datan de los primeros años del siglo.

Utilizaremos los trabajos mencionados de S. A. Garrote, Farish y M. Pidal complementados con datos provenientes de manuales de dialectología como el de A. Zamora Vicente y el de V. García de Diego. Las fuentes de casi todos ellos pertenecen al sistema lingüístico del periodo histórico que comprende los primeros años de este siglo aproximadamente. Fuera de éstos, los demás datos son actuales, obtenidos entre los años 1988 y 1990.

El análisis fonético-fonológico se emprenderá según los dos siste­mas: vocalismo y consonantismo. Cada uno de éstos a su vez presentará jerarquizados los fenómenos específicos. Cada parágrafo a su vez constará de una o dos partes: se dividirán en dos partes los parágrafos que incluyan el punto de vista diacrónico. La primera parte, numerada (1), se dedicará a las consideraciones teóricas del rasgo lingüístico en tratamiento, teniendo en cuenta lo conocido para otras hablas leonesas o para la teoría general común a las mismas. En esta parte reflejaremos los datos procedentes de los autores mencionados más arriba, es decir, del corpus lingüístico antiguo (primeros de siglo). Citaremos los fenómenos lingüísticos analizados por estos autores acompañados de los ejemplos léxicos correspondientes. Sólo nos referiremos a aquellos rasgos localizados en el Órbigo, aunque también coincidan con otras zonas. El caso es que en estos trabajos aparezcan explícitamente adscritos a la Ribera del Órbigo.

La segunda parte de cada apartado, numerada (2), recogerá datos actuales -desde 1987 a 1990-. Estos provienen de un corpus léxico obtenido mediante cuestionario en Hospital de Órbigo[6]: algo más de cinco mil voces; si bien, aquí sólo se analizó el léxico considerado no estándar tomando como referencia varios diccionarios generales. Se trata de algo más de dos mil voces, distribuidas en varios grupos o variables lingüísticas: voces desusadas (6,6 por ciento sobre el total), voces anticuadas (0,9 por ciento), voces de ámbito general (populares, coloquiales, dialectalismos extendi­dos, etc.) (7 por ciento), voces occidentales (24,3 por ciento) y voces de ámbito local (un 2,2 por ciento). Es decir, el análisis se efectúa fundamen­talmente sobre un 41,1 por ciento del léxico total; el resto correspondería al léxico que se clasificó como estándar.

2. SISTEMA VOCÁLICO

En sincronía actual el sistema vocálico del léxico de Hospital de Órbigo es el mismo sistema vocálico del español estándar, si bien con abundantes peculiaridades y algunas divergencias halladas dentro del bloque léxico convencionalmente denominado "no estándar". Podemos encontrar fenómenos fonéticos diversos, típicos muchos de ellos del habla popular, y otros propios de hablas occidentales, no en vano este estudio se ubica dentro del ámbito histórico de las hablas leonesas.

Desde tal perspectiva el acercamiento al análisis del vocalismo, se emprende más desde las diferencias y peculiaridades que desde los aspec­tos normalizados. Esto se hará separando los dos subsistemas vocálicos, el tónico en primer lugar, y el átono en segundo.

Consideraciones sobre el vocalismo tónico

El sistema vocálico tónico del español hablado en Hospital de Órbigo no manifiesta, dentro del bloque léxico no estándar, realizaciones fonéticas ni variaciones importantes respecto al estándar. En ocasiones podemos observar casos de inestabilidad en el timbre de estas vocales debido a diversos fenómenos fonéticos. También pueden producirse cambios de timbre por desplazamientos posicionales originados en las derivaciones.

Escasean los ejemplos de alteraciones en tónicas, como: arusco, caranjo, pendaja (o), vardusca debidos a errores de interpretación gene­ralmente. Resulta curioso el grupo vocálico de la palabra de Hospital aocas 'ova' pronunciada aucas en San Feliz de Órbigo y ocas más al sur, en tierras de Benavente (provincia de Zamora). Tal vez tres variantes que representan tres estados evolutivos diferentes; hacen suponer una posible vocalización de "1" desde *ALCA> aúca> aoca> oca.

En cuanto a los diptongos, interesa tener en cuenta el punto de vista diacrónico por el papel destacado que han mantenido en las hablas leonesas. La diptongación procedente de las breves latinas, en cualquier posición de sílaba, se produce en el leonés y en el castellano —constituye la isoglosa occidental límite con el gallego, que no diptongó las breves—. De éstos se exceptúan, por parte de las hablas leonesas, los diptongos resultan­tes de vocal breve ante yod. Igualmente en estas hablas leonesas existe más variedad y abundancia de diptongos de diverso origen, principalmente analógicos. También perviven soluciones diptongadas y vacilaciones que en castellano quedaron fijadas ya en el siglo XI[7].

Diptongos originados en O breve latina

(1)El diptongo [we] resultante de la O breve latina, al igual que en castellano, fue la solución más general en el dominio leonés. Se dice, sin embargo, que algunas de las hablas leonesas occidentales conservan formas vacilantes y antiguas como (wo), (wö) y (wa)[8].

Los ejemplos de (we) (<O breve) seleccionados por Farish son los siguientes: güertu <HORTUM, güebu <OVUM, güelta <VOLUTAM, ñuevo <NOVUM, güel <OLET y umpuerca <deriv. verbal: PORCUS.

Para [wa] (<O breve) aporta desfuallas <DEFOLLAS.

Otros casos de [we] no coincidentes con la solución castellana son: rueldo <ROTULUM y culuebra <*COLOBRA. También menciona diptongaciones analógicas como juego < JUGUM. Y clasifica como no pro­veniente de O breve el diptongo de seruendo -castellano serondo-[9].

 

(2)En nuestro léxico no estándar está generalizado el diptongo [we] proveniente de O breve latina o de otros procesos fonéticos. Incluimos los diptongos con refuerzo velar [gwe] y labial [bwe]. Por orden alfabético:

acogüelmar, acugüelmar, antruejo, buéligo, cacagüés, cahuerca, canigüela, caniyuela, cañigüela, carrañuela, carueza, ciridueña, cirigüeño, cogüelmo, corriyuela, corruyuela, cuelga, cueta, cuete, cueto, cuezo, cugüelmo, empuercar, encuellar, fernigüela, fornigüela, fisuelas, fiyuelas, frisuelas, friyelas, garañuela, güela, güelo, güérfano, güey, jamuestra, lengüeta, magüeta, magüeto, manueca, medazuela, melazuela, melezuela, menezuela, merezuela, mermajuela, mermejuela, muelo, muezca, oriyuela,, perigüela, rebueldar, seruendo, sobiyuelos, tarigüela, tariyuela, tuero, ubiyuelos.

Algunos de estos vocablos aparecen en las respuestas con la forma correspondiente no diptongada, tal es el caso de: antrojo / antruejo; comporta / compuerta -la forma adiptongada es muy general incluso más allá de los límites orientales de las hablas leonesas-; encollar/encuellar. El caso de diptongación atípico para el castellano rueldo < ROTULU se conoce en pueblos cercanos a Hospital, pero gana terreno la variante no diptongada roldo.

En ajuero el diptongo proviene de la metátesis velar de aujero. Otro caso es el de la diptongación en (wa) de la O breve latina. Solamente tenemos tres casos en los que podemos hablar de solución [wa], pero en posición átona: guarar, guarón, guarona[10]. No hemos obtenido la respues­ta de [wa] tónico guaro, ni tan siquiera la estándar huero o variante güero. Los demás ejemplos que poseemos con diptongo [wa] se deben a procesos fónicos especiales como epéntesis de [w], incluyendo los casos átonos originados por derivaciones. Son los siguientes: enchaguazar, enchaguazao, pancuada, pancuazo, repantinguarse, traguadera[11].

El triptongo [wei] se da en: bueis, plural antiguo de "buey". Se reduce en su derivado buicero.

Diptongos originados en O breve ante YOD

(1)La diptongación de O breve ante yod es normal en leonés, a diferencia del castellano. Los ejemplos recopilados por A. Z. Vicente para la Ribera del O. son: fueya, nueite, uecho, ueyos y fuella.

(2) Sólo hemos podido constatar en Hospital de O. el vocablo estereotipado ueyos (dado por un informante) y la variante ueyus (cuatro informantes); también podemos incluir tramueya (tres informantes). Es curiosa la observación que G. Salvador[12] hace al respecto: "yo no he conseguido ninguno en Andiñuela, a pesar de haber preguntado práctica­mente todas las cuestiones que podían haber dado lugar a la aparición de ejemplos típicos. Me han contestado: ojo, hoja, hoy, poyo, cojo, etc." Por tanto si eso sucede en una zona más dialectal y en encuestas con más de treinta años de separación entre sí, es bastante comprensible no encontrar casos de este fenómeno tampoco en el Órbigo.

Diptongos originados en E breve latina

(1)EI resultado general de la E tónica latina fue el diptongo [je] igual que en el castellano. Las hablas leonesas poseen además el diptongo [ja] de idéntico origen, así como formas diptongadas del verbo ser. Diptonga voces que no diptonga el castellano o no reduce diptongos al dislocarse el acento. Según Zamora Vicente los casos de diptongación diferencial de la E breve son comunes al Órbigo, Maragatería, La Cepeda, y a las dos Cabreras. Ejemplos: yia, pia, pie, piye, ia, yera, yeramus, yerais y yerades. Hay que decir que en algunos trabajos encontramos la acentuación yía, pía, píe. Diversos autores hablan de pronunciación bisílaba del diptongo[13]. En Farish aparece con diptongo pías < PEDES.

Este último observa asimismo la solución diptongada del verbo ser: yera <ERATy ye <EST. Menciona como resultados iguales al castellano en cuanto a /je/: gielu <GELUM, fierru <FERRUM, unfiernu <INFERNUM, mielga <GEMELLICUM.

Señala casos de diptongos atípicos: tabierna <TABERNAM, xiente <GENTEM; y el pluscuamperfecto analógico: diciera .

(2)De los usos actuales sabemos de la existencia de las formas: yerades, yerais, yera en Villares de Órbigo por parte de personas ancianas. En cambio, no hemos encontrado en Hospital de Órbigo ninguno de estos casos. Los ejemplos de nuestro bloque no estándar son del tipo castellano, si bien se muestra mayor actividad en las diptongaciones analógicas: batiente, biértigo, cierro, cierzo, coca, paniega, chorizo de sabadiego, diestro, diferiencia, intierro, maniega (o), mielgos, piejo, pienso, piértico, piértigo, pispierno, pizpierno, raspiegas, rastriegas, riega, socierna, sucierna.

En algunos vocablos aparece el diptongo (ja) como en: aspiarse, aspiada, espiarse, espiada. La semiconsonante podría haber resultado por cierre antihiático de la vocal media. En castellano: aspearse, aspiada, espiarse. Pero es más probable que se trate de voces patrimoniales con diptongo (ja) originado en la E breve latina de PEDES.

El diptongo [ja] también se encuentra en palabras que han sufrido alguna pérdida de consonante como: cavial, caviales, cornial, nial (átono en los derivados: nialada, nialeiro, nialero). O en voces como: xiato, meixiar con la vocal i desarrollada por la consonante palatal.

En procesos antihiáticos se origina con frecuencia: lambriada, lambriazo, lampriazo. Abunda especialmente en los infinitivos cuya termi­nación -ear se hace -iar: acarriar, agradiar, bildiar, cartiar, contrampiar, cuartiar, gusmiar, husmiar, jispiar, jopiar, jospiar, llovisniar, olisquiar. A éstos podemos añadir: atrasiar, esgarriar con el diptongo [ja] originado por epéntesis de yod; y otros de diverso origen como: cambriciar, emburriar, lambriar, llambriar, pimporriar, sorniar.

Diptongos originados en E breve ante YOD

(l)De esta diptongación apenas se conocen casos en las hablas leonesas. Suele citarse la diptongación en los verbos tiengo, viengo. Por los manuales sabemos de su existencia en tierras de Astorga y de La Bañeza, pero no tenemos ejemplos específicos para la Ribera del Órbigo.

(2)En la actualidad parece que hasta hace poco las formas tiengo, viengo convivían con las correspondientes normalizadas en Villares de Órbigo, y siempre entre personas mayores. No las hemos podido constatar en Hospital de Órbigo.

Diptongación originada en E breve ante nasal

(1)Es frecuente la no diptongación ante nasal en leonés. Farish adjudica dos ejemplos a la adiptongación de E breve latina ante nasal: cuncencia <CONSCIENTIAM y pacencia <PATIENTIA. Sin embargo, cree­mos con C. Casado[14] que se trata de vulgarismos de uso corriente en España y América originados más por un hecho morfológico: alternancia de las terminaciones -encia: —iencia, que por un hecho fonético. Un caso de diptongación ante nasal se da en el vocablo furmientu <FUR (FRE)MENTUM.

(2) Podemos mencionar para Villares de Órbigo el par sempre, casamento junto con sus variantes diptongadas. En Hospital de Órbigo se reduce el diptongo en la peculiar evolución: bilda, bildo y el infinitivo bildar <ve(n)dlar <VENTILARE, con sus variantes: bildear, bildiar. Se exceptúa biendar. También pervive actualmente fuermiento.

Meramente anecdótica es la reducción del diptongo en tocar a bin vas (variante: tocar a bien vas por la pretensión de reproducir mejor con bin que con bien el sonido de la campana).

Se dan los mismos casos de confusiones morfológicas: conocencia, nacencia, nascencia.

Conservación o reducción del dipt. (je)

Generalmente [je] no se reduce en las hablas leonesas cuando va delante de (ll), ni ante (s) agrupada. Igualmente hay casos de conservación del diptongo ante vocal.

En primer lugar, ejemplos de diptongo conservado procedente del sufijo latino -ELLUM tenemos para el Órbigo en A. Z. Vicente: murriellu, piniella, cuchiella y musturiella; a los que sumamos los analizados por Farish: escudiella, custiellas, cusquiellas, turtiella, cariellu, purtiellu, cuertiellu, cepiellu.

La conservación de diptongo ante vocal, aunque no sea un fenóme­no muy abundante, suele ilustrarse mediante el posesivo mieu, como típi­co del occidente leonés, extendido desde la Ribera del Órbigo hasta Villapedre[15]. De S. A. Garrote extraemos varios ejemplos que son formas del perfecto de indicativo como: bebieu, cumieu, salieu, vestieu y uyeu; otra es la del posesivo tieus.

La situación actual en lo que respecta a la diptongación del -ELLUM latino es muy otra. En Villares de Órbigo parece ser que aún se oyen formas como mundiella, perniella, murriello, portiella, canciella, musturiella en convivencia con sus variantes de diptongo reducido. Contrariamente en el corpus lingüístico de Hospital no hemos hallado ni un solo caso en que tal diptongo no esté reducido.

Aparte de las muchas formas estándar, mencionaremos única­mente las del grupo no estándar: bacinilla, barbilla, botillo, butillo, cancillas, pernillas, castillos, cerilla filera, comidilla, cordelilla, cuartilla, chinganillo, escobilla, forcadilla, frejolillo, granjilla, manzanilla, morrilla, mondilla, mostorilla, mundilla, murillos, nabillo, negrilla, organillo, abanillo, pajari­lla, palomillas, pascuilla, pernillas, picadilllo, pinganillo, pinillo, pradilla, puntillo, ramalillos, rastrilla, redondilla, tercerilla, trabilla, vaguillo.

Ante -s agrupada se da el caso de riestra, que, aunque su uso rebasa el área de las hablas leonesas, fue respondido por todos los informantes y ninguno asumió el estándar ristra.

Ante vocal no hemos encontrado ningún caso actual de conservación.

Conservación de los diptongos decrecientes

(l)La conservación de los diptongos decrecientes (ou) y (ei) es uno de los rasgos definitorios de lo que se ha llamado leonés occidental.  Contrapuesto a la monoptongación del castellano y coincidente con la solución del gallego. La isoglosa que delimita el área de conservación viene a coincidir por oriente, en casi en una tercera parte de la misma, al menos en teoría, con el trazado del río Órbigo[16]. Los ejemplos de nuestros autores son abundantes, y también lo son en todos los trabajos de hablas leonesas occidentales.

(2)Por lo que parece deducirse de los datos analizados en lo que sigue, la isoglosa oriental de la conservación de diptongos decrecientes ya no coincide tanto con el Órbigo. Hace tiempo ya que las palabras con los diptongos decrecientes tradicionales se han sustituido por sus variantes correspondientes con el diptongo reducido.

Diptongos (ou), (au), (eu)

(1)Según Farish se produce [ou]: a) Por vocalización de consonante en los siguientes ejemplos: fouz, fouce <FALCEM, couz, couce, <CALCEM, outru <ALTERU, coudu <CUBITUM

b) Desde AU latino: cousa, <CAUSAM, poucu <PAUCUM, coutu <CAUTUM y pausa <PAUSAM;

c) Desde la terminación verbal -AVIT: ichou, <JACTAVIT;

d) Desde O larga o U breve latinas: pouzu <PUTEUM; nou <NON; lloubu <LUPUM y bouca <BUCCA.

e) Por caída de consonante intervocálica: tou <TOTUM -en los participios de la primera conjugación se origina (au), como en zarrau-.

f) Otros casos son tou <TUUM, sou <SUUM, you <EGO.

Aparece el decreciente [eu] al aplicar una e de transición para resolver el hiato en tieu <THIUM, rieu <RIUM y en participios y perfectos simples de verbos en -ir y -er como salieu, cuyeu.

En S. A. Garrote encontramos: tous. El resto corresponden a la recopilación de A. Z. Vicente: oubeya, ouro, tronza y llousa.

(2)En Villares de O. se localizan muy esporádicamente formas como: tourca, fouzar, trampouso, fouz, trousa, marchóu, tiróu, faltóu. Todas ellas conviven con sus variantes monoptongadas que son las usuales entre la población. Para Hospital de Órbigo sólo podemos mencionar couto -topónimo de San Feliz de Órbigo- y trousas, término de muy poca frecuencia cuyo referente es un antiguo utensilio.

Es frecuente (au) al pronunciar rápida y distendidamente los participios de la primera conjugación. En situación de encuesta lo normal es [ao].

 Diptongos (ei), (ai)

(1)Los casos clasificados por Farish con el diptongo [ei] son produc­to en su mayoría de vocalización de K latina agrupada o por caída de la cons. V de la terminación verbal latina -AVIT: lleychi <LACTEM, feychu <FACTUM, eycha <JACTAT, deyjar <DECESSARE, feyje <FASCEM, queyjar, cereyzal, aqueixe, excalcey <EXCALCEVI; también en el presente hey <ABEO, en el futuro direy <DICERE HABEO, y en el infinitivo queymar.

El diptongo [ai] proveniente del sufijo latino -ARIUS se reduce a [e] como en castellano.

Menéndez Pidal menciona los siguientes ejemplos como procedentes de la Ribera del Órbigo: beiso, queiso, bailei, m'enfadei y yo hei visto. Por último añadiremos: venceijo, jeijo y meigo de S. A. Garrote.

(2) Hoy día apenas sobreviven en Villares de Órbigo: veiga, molineiro, salgueiru, feije, marchéi, tiréi.faléi junto con sus variantes monoptongadas, que son las habituales. En Hospital tenemos el caso de feije, dado por un informante, frente a feje, respondido por todos los informantes. Sumamos nialeiro, peiza, pabeiso y el topónimo Veigas.

Se reduce el diptongo (ei) en posición final para adaptar un préstamo jersé.

Con diptongo (ai) tenemos el vocablo chanfaina. Por último, un caso con el triptongo (ai): miaina.

Relacionados con el sufijo latino -ARIUS, pero sin diptongo decre­ciente, podemos mencionar las formas analógicas novenarias, anovenarias, candelario.

Inflexión de la vocal tónica

(1)Del fenómeno fonético que muchos consideran el más impor­tante del dominio leonés, dice S. A. Garrote[17] que "la reducción de la tónica, cuando forma diptongo, es corriente en Maragatería y Ribera para el cambio de ue en ui con acentuación fuerte en la primera vocal". No encontró, sin embargo, caso alguno de inflexión por -e, -u finales como en pelu 'palo' o isti 'este', de Lena y Aller. Sus ejemplos son éstos (con desplazamiento acentual como sucede en los casos documentados por Krüger para San Ciprián de Sanabria): búis, 'bueyes', pañúilo 'pañuelo', fúigo 'fuego', júigo,jugo 'juego', jüiso 'hueso', fúi 'fue' y Lúis, Lóis 'Luis'. Farish se plantea una posible inflexión metafónica en creru <CLARUM..

(2)No hemos detectado ningún caso de inflexión en la actualidad.

 Consideraciones sobre el vocalismo átono

Investigadores de distintas zonas pertenecientes al dominio dialectal leonés han coincidido en señalar que si el vocalismo tónico del habla estudiada por ellos no difiere notablemente del sistema vocálico tónico castellano, no sucede lo mismo con el vocalismo átono. Por ejemplo, para Andiñuela (Maragatería) habla G. Salvador[18] de neutralización en la oposi­ción de abertura entre e: i y o: u, existiendo un archifonema para la serie palatal y otro para la velar.

En otro trabajo más cercano en el espacio y en el tiempo al nuestro[19] se describe un sistema vocálico átono de cinco unidades, preferentemente en las posiciones iniciales; y otro de tres unidades, preferente de las posiciones finales, surgido al suprimirse las diferencias de abertura y originando dos archifonemas: uno para la serie palatal y otro para la velar.

En sincronía actual, el sistema átono observado para el léxico no estándar de Hospital de Órbigo presenta más inestabilidad que el tónico, observándose vacilaciones e irregularidades frecuentes del habla popular o coloquial, y también frecuentemente adscritas a las hablas leonesas.

El análisis de cada vocal átona se establecerá según su posición en la palabra con respecto al acento.

Atonas en posición inicial

A átona inicial (y a- protética)

(l)Según Farish, en su estudio sobre la Ribera del Órbigo, la a inicial suele conservarse, aunque encuentra varias excepciones y alguna vacilación: repacín, / rapacín, menoyo, dengunu, esturianu. También en otras áreas se cierra en diversos grados cuando va trabada por n o s[20].

Se usa como vocal de apoyo ante S líquida latina ascanciare, astudiare.

En lo que concierne a la a- átona inicial utilizada como prótesis en la derivación verbal especialmente podemos afirmar que se trata de uno de los fenómenos más abundantes en las hablas leonesas, y también lo es en otras hablas populares españolas. De gran vitalidad en el bable occidental según atestigua Rodríguez-Castellano[21], especialmente para nuevas formaciones verbales. Farish propone: allantare, allegare, arrepente, ageladu, arremulinare, aseñalis, arasquey, aseparare.

(2)Los cierres de a inicial que hemos detectado en nuestro léxico no estándar, en contacto con nasal, r o s, son los siguientes: ceranda, cerandar, embelga, embelgar, enguiletas, estil, estilla, estillón, menada, menojo, resguño. En las variantes del estándar almohada se simplifica el esquema voálico a-o-á-a prevaleciendo el sonido velar en posición inicial o-á-a, así olmada, olmohada, olmadón, frecuente en el habla popular.

Se pierde la a inicial o se producen vacilaciones entre conservación y pérdida en bubilla, güela, güelo, masadura, masao, masar, mascar, naguar, naspa, péndice, rullar, tajo.

El diptongo [ai] se reduce en contacto con vibrante en arear, arearse.

Se producen diversos diptongos átonos por caída de oclusiva velar sonora ante u en aijón, aijada, aujero (en aúja se deshace el diptongo). A veces se reducen como en ijada, ijón, ujero. Es un fenómeno general del habla popular.

El estándar pavesa conoce la variante puvisa más cercana al étimo latino *PULVIS1A.

A continuación citaremos, de nuestro bloque léxico no estándar, por orden alfabético todos aquellos casos con a protética además de todos aquellos que hemos considerado influidos o arrastrados en su evolución por la fuerza generalizadora de la a- protética: abayonar, aborrajar, aboyaco, abuyaco, acamarse, acambonar, acañizar, acaponar, acarriar, acerandar, acincar, acogolmar, acogüelmar, acolumbrar, acornar, acribar, acubrir, acuchar, acugüelmar, acolumbrar, acornar, acribar, acubrir, adil, adredón, afocicar, afuciar, afumarse, agallar, agavanza, agavanzal, agradar, agradear, agradiar, ahuchar, ajaguero, alacón, aliso, amajadar, amanzanao, amasadera, ambruñal, ambruño, amorenar, amorugarse, anaco, anaguar, ananchar, anaspa, anovenarias, anovenas, aparcelar, aproclamarse, aproclamos, aquedar, arramales, arramar, arregatar, arrejuntaos, arresguñar, arrodear, arrojar, arrojío, arrotos, asgaya, asolearse, aspiarse, asacar, asurcar, atablar, atacarse, ataqueras, atartallarse, atartallón, atestar, atollar, atropar, atropos, azurrascar.

E, I átonas iniciales

(l)Farish observa el trueque por a de la vocal e en palabras donde ocupa la posición inicial absoluta: ansiñar, aducarus, ancendere, aquivocu, ancerrare. S. A. Garrote complementa la lista para el Órbigo con: adil, asperar, ascuchar, ansiñar, adá, andrina, llagaña, sacretario.

En otras ocasiones se cierra asimilada por vocales más cerradas o en contacto con consonante palatal: iliciones, siguida, siguro, siñurina; pilleju. Se puede cerrar para deshacer el hiato: rial, pior, pion (Farish).

Su relajación llega al límite, por fonética sintáctica, cuando forma parte del artículo o de la preposición en, desapareciendo: n'esta casa, n'el pote, n'un mumentu; pul caminu, pul mercau; etcétera (Farish).

El diptongo tónico [je] se hace átono por dislocación derivativa y se asimila a la i tónica en tirrica.

(2) I. Actualmente podemos observar varios fenómenos relaciona­dos con la evolución de la e átona:

a) Cierres en contacto con palatal o con i tónica -general en el habla vulgar—: dispensa, intierro, miñique, piñera, sistear, sistiadero, sistiar, te vías…

b) Apertura en contacto con nasal o vibrante en ampiñas, arramar, ranga, rangajo, rango, rangoso, ranguera, ratel, tarigüela, tariyuela; adil <AREOLA. Y por arrastre de la a- protética: adredón

c) Cierres o vacilaciones de timbre tenemos en: lagaña, lagañoso, piricueto, insundia, irutar, iruto. Asimilada por la tónica es u en furruño y derivado furruñoso.

En ciertos vocablos la vocal átona inicial es muy inestable: junto al estándar legaña podemos situar el ya citado lagaña y además la variante cerrada ligaña.

d) Hay casos de aféresis en bisipela, desipela, disipela, lástico, naguar, rutar.

e) Un cierre antihiático se produce en pionza.

f) Se mantiene el diptongo [je] en posición átona por analogía con la tónica en: liebratín, liebrato, trasiegar, vientarrón.

g) El decreciente [ei] aparece por desarrollo de una i secundaria en meixar, meixiar.

II. Respecto a la i átona pueden observarse:

a) Vacilaciones i / e y predominio de soluciones abiertas si van en contacto con nasal antrojo, antruejo, encubar, fenoyo, jendama/jindama, de reñón / de riñon. En el doblete ribanco / rebanco seguramente influye el recuerdo del prefijo re-.

b) Un caso de aféresis tenemos en pericón.

O y U átonas iniciales

(1)Según Farish se produce una neutralización en u de las evolu­ciones para O y U átonas latinas. Veamos los ejemplos: fugaza, fulgazián, ujetu <OBJECTUM, cuy <COLLIGA, urbayu, cumbien <CONVEN1T, cumu, cugecha <COLLECTA, cuntra, mubere, nu, subina, musturiella, turtiella, justrazus, cumere, cunozu, muyau, gulusina, vucazas, curral, llurare, punere, cuntestare, ñugal, ñus, muzones, puvricus, culgada.

(2)La mayor parte de los casos actuales presentan vacilaciones. Fonéticamente la realización de la vocal velar media tiende a ser cerrada. Fonológicamente existe de hecho una neutralización en el modo de articulación de las dos vocales velares átonas en posición inicial originando un archifonema que tiende a realizarse como velar cerrado con pequeñas variaciones de timbre que es el que ha llevado a muchos informantes a responder con dobletes (algunos afirmaban que a veces les resultaba difícil al escribir poner o ó u ). En la lista siguiente aparecen algunos dobletes pertenecientes al bloque léxico estándar. Casi todos los vocablos en solitario poseen su variante correspondiente con velar media en la lista estándar: afocicar / afucicar, boquirón / buquirón, burriqueta, burriquín, botillo / butillo, cogüelmo / cugüelmo, corrupia / currupia, currusco, coscaron / cuscarón, cuscurrón, forganero / furganero, fuganata, gorrión / gurrión, lluvisniar, mondilla / mundilla, moldera / muldera, mollego / mullego, mollete / mullete, moñica, muñica, murillos, mosquilón / musquilón, porretas / purretos, roñizo / ruñizo, socierna / sucierna, sumier, ubiyuelos, urvallada, urvallo.

La vocal media palatal, en otros casos, sufre un cambio en el punto de articulación por causas diversas: influjos de prefijos como en-, es- o asimilaciones o disimilaciones propias de una situación de átona, demasia­do débil para prevalecer ante sonidos más consistentes: embriagadero, embrigo, embriguera, embriguero, escuras, escurecer, jerobao, selombra, el grupo de variantes medazuela, melazuela, melezuela, menezuela, merezuela. Junto con jospar, jospiar tenemos jispiar.

La u del diptongo [wa] se pierde asimilada por la consonante velar en: cadril, cartear, gadaña, gadañazo.

Atonas en posición interna

Desde un punto de vista diacrónico la pérdida de las protónicas se produjo en leonés como en castellano. Esta tendencia aún pervive en ciertas zonas del bable occidental según los estudios de L. Rodríguez-Castellano[22]. También suele suceder que en las protónicas se produzca un fenómeno de inflexión motivado por una yod o una wau siguientes. Este, sin embargo, es un caso general del habla vulgar española.[23]

A átona interna

Los ejemplos se refieren a la actualidad:

a) cierre de a interna: acerandar, arresguñar;

b) cierre de a protónica: abibola, arrecadas, aruñar, aruñazo, quinquillero;

c) caída de protónica en: rengajo, rangajo, grangajo;

d) caída de postónica en: ñacra;                                      

e) reducción del diptongo átono posicional (au) como en: desacio;

f) uso como vocal anaptítica en: alparagatas.

E, I átonas internas

(1)Farish aporta un caso donde ha caído la postónica: vispra; y otro de protónica: betrinariu.

(2) I. En cuanto a la e interna, hoy día tenemos:

a) apertura de e interna por atracción de la tónica en: estarradar;

b) vacilaciones de protónicas a/e por fenómenos diversos, desde asimilaciones por la tónica a influencias de sinónimos o adaptaciones de neologismos: escarbanar /escarbenar, mermajuela / mermejuela, callaron /collerón, canalín (e)/caneline;

c) cierre frecuente de e en i llegándose a producir neutralizaciones entre ambos fonemas en algunos vocablos, originando un archifonema que tiende a realizarse como palatal cerrado: alfilitero, perigüela, boquirón, buquirón, acichar, barriñón, canigüela, "callejuela", cañigüela, caniyuela, corriyuela, oriera, "orejera", oriyera, oriyuela, sobiyuelos, ubiyuelos;

d) cierres que forman parte de procesos antihiáticos en desde antiayer, sestiadero, sistiadero;

e) reducción del diptondo en machimbrar 'machihembrar';

f) velarización por asimilación con la tónica en: cornozuelo, corruyuela;

g) caída de postónica en vispra.

II. En cuanto a la i interna, contamos con varios casos de:

a) i protónica abierta en contacto con nasal, con v y otros producto de confusiones léxicas: arenilla, cornejal, escorreduras, termenero.

b) vacilaciones: cachaparra / cachiporra, candelica francesa / candilica francesa.

Labialización de E protónica

(1)Farish analiza varios ejemplos de solución u átona inicial donde debería haber e, a la vez que destaca el contacto con la labial m. Se trata de un fenómeno típico leonés en el que la e protónica se labializa en o, u en contacto con un sonido labial: mujore, mumoria, unfiernu, unbiernu, umbiare, umpuerca, prumeru, rumediu, rubés.

(2)Actualmente sólo podemos considerar el caso de fulmón, -variante de formón-. Tratándose de o protónica pensamos que la labialización se ha efectuado sobre la variante felmón, que mantiene la e protónica. La otra variante aparece con metátesis de la 1: flemón. Podría tratarse de un simple caso de oscurecimiento de la o átona, pero curiosa­mente existen dos variantes con e protónica y sólo una con o.

 

Epéntesis de YOD

(l)La intercalación de /j/ semiconsonante es para S. A. Garrote uno de los metaplasmos más extendidos en la zona abarcada por sus investiga­ciones. Y es también uno de los más frecuentes en toda el área leonesa, cuyos límites rebasa[24]. Dice al respecto P. Sánchez Sevilla[25]: "Algunos casos se oyen en todos los pueblos de la parte oriental de Salamanca, como urnia y grancias [...]. Creo que es uno de los fenómenos que mejor pueden servir para delimitar la región leonesa por la parte oriental". Así y todo hemos podido constatar algunos casos de epéntesis de yod en Tierra de Campos y en otras zonas más alejadas.

S. A. Garrote nos da cinco ejemplos procedentes de La Ribera: alabancia, chancia, segurancia, holgancia, forgancia.

(2)Es uno de los fenómenos vivos en la actualidad, además de hallarse muy extendido: andancioo, aperios, arquiadas, bricio, cambricio, cuartia, fulgacián, glotrión, grancias, guirria, guirrio, jamución, lambrión, lambrionada, limiago, lurcia, lurtia, llambrión, mejarriona, muria, reposterio, resisterio, retisterio, sangricio, sarrio, sornia, tamburrión, tundia, turrión, urnia, zambrio.

O y U átonas internas

Los ejemplos son sólo actuales. En éstos se produce la misma neutralización mencionada para estas vocales en posición inicial: acogüelmar, afucicar, embozadera / embuzadera, redoblantero,/ redublantero, escorreduras / (escurriduras). En protónicas: aboyaco / abuyaco, acuchar, calamostiarse / calamustiarse, cuscurrón, redublante, rezungar, rezungón.

En frúnculo se pierde la protónica; en inflas la postónica.

Atonas en posición final

A átona final

(l)Palatalizar la a átona convirtiéndola en e en los plurales es propio del asturiano central. Los ejemplos de tajades y díes, adscritos a la Ribera del Órbigo representan para S. A. Garrote[26] la influencia del leonés de Asturias" por la mayor proximidad de las comarcas, mientras que en Astorga ya existe la vacilación o indeterminación en el empleo de e por a y viceversa". Farish añade ties, y menciona los singulares tajada y tía comentando, sin entrar en detalle, que algunas hacen el plural en -es. Fuera de Asturias este fenómeno ha sido observado en San Ciprián de Sanabria por F. Kruger. Parece que sobrevivió hasta casi mitad de siglo en El Rebollar (Salamanca), resultando desconocido para el resto del dominio leonés[27].

(2)Son pocos los datos aportados por S. A. Garrote y Farish, y menos aún los nuestros. Ni tan siquiera podemos corroborar la pervivencia de este fenómeno en la actualidad. Si podemos decir que en más de una ocasión hemos percibido una cierta palatalización de la -a final, en consonancia, pero en mucho menor grado, con las explicaciones más claras y precisas de G. Salvador acerca de la existencia de este fenómeno en Andiñuela[28]: «Hay una cierta tendencia a su palatalización, sobre todo en posición final seguida de-s y en hiato con una i. Sus ejemplos: [lás tenáƟaäs], [beníä], [sabíe], [mataríen], [las kastanweläs]. G. Salvador lo relaciona con la palatalización de la -a andaluza de los plurales tras aspiración o caída de -s, -r, -1. Sugiere también que el grado de palatalización en castellano vulgar puede ser mayor en la a átona final que en otra a seguida de consonante palatal.

O y E átonas finales

(1) a) La tendencia a cerrar las -o, -e finales es un rasgo típico de las hablas leonesas. Farish propone tres ejemplos representativos-.feichu <FACTUM, algu <ALIQUOD y tengu <TENEO. S. A. Garrote no da ejemplos para el Órbigo por el mero hecho de considerar el cierre de finales general en su área de estudio. Si bien observa un mayor grado de cierre en Cepeda que en Maragatería, ambas zonas colindantes con la Ribera del Órbigo.

b) Es corriente encontrar una -e final tras d, r o 1 en diversos lugares del dominio leonés (y más aún occidental). Se ha hablado de conservación de e o bien de e paragógica, que no implica el que necesaria­mente haya de ser etimológica. Para Gregorio Salvador esta -e cuando va tras r no es más que una vocal secundaria desarrollada por la vibrante. Coincide con la opinión de L. Rodríguez-Castellano. M. Pidal la consideró simplemente paragógica. C. Casado, al igual que Dámaso Alonso, la englobó en los casos de conservación, del tipo sede, rede. G. Salvador[29] hace notar que el sonido relajado desarrollado por la vibrante no se da cuando la palabra queda en posición interior. Casos como céspede, huéspede abun­dan en el castellano, vulgar según P. Sánchez Sevilla[30].

Esta e paragógica tras r, 1 era bastante general en la Ribera según dicen S. A. Garrote y Farish, como en: llienare, currere, murire, praza mayore, el su payare, apostole, mujore, muyere, escuire <EXCOLLIGERE, carcele, etcétera.

  (2) I. -o:

a) Existe cierre de -o final en: oyus y ueyus, vocablos que, por otra parte, ya no se usan. Finalmente, tiende a cerrarse en la pronunciación descuidada de -ado> -ao> -au, como esmirriau.

II. -e:

a) En la actualidad parece ser que aún se percibe la pronunciación de la -e final relajada de los infinitivos en Villares de Órbigo. No en Hospital de O., donde apenas se da el fenómeno en cuestión.

b) Propensión a mantener la e final se da al adaptar el neologismo canellini -seguramente de origen italiano, referido a una variedad de alubias procedentes de la Argentina-, cuyas variantes son: canaline, caneline, canelline. Pervive su influjo en el anticuado mísere; y, como en el castellano vulgar, acaso favorecida por los plurales, tenemos cépede (s), céspede, rede.

3. SISTEMA CONSONÁNTICO

El sistema consonantico del español hablado en Hospital de Órbigo analizado a partir del bloque léxico no estándar coincide básicamente con el sistema utilizado para el estándar, el mismo descrito por E. Alarcos[31]. Diecinueve fonemas para aquellos informantes que diferencian la prepalatal lateral sonora de la prepalatal central sonora, que son muy pocos; y dieciocho fonemas para los hablantes yeístas, que actualmente ya son la mayoría. No consideraremos dentro del sistema algunos restos fosilizados de prepalatal fricativa sorda, aunque sí incluiremos sus pormenores en nuestro estudio de fricativas.

En los apartados siguientes enfocaremos el estudio sobre el consonantismo hacia las peculiaridades, los casos esporádicos de neutralizaciones, alternancias entre fonemas, errores acústicos y otros fenómenos fonéticos.

Conviene recordar que no se trata de un sistema consonantico no estándar, sino que seguimos dentro del mismo sistema fonológico consonantico español que se estudia en los manuales de fonética y fonolo­gía. Sin embargo, es en el léxico denominado convencionalmente no estándar donde dicho sistema sufre algunas divergencias respecto al del léxico estándar. Estas se manifiestan principalmente desde un punto de vista diacrónico o al destacar aspectos diastráticos. Es decir, no existe ningún desacuerdo o divergencia en lo sincrónico, pues el sistema es el del español estándar. Sí, en cambio, aparecen resultados fonéticos cuya evolu­ción histórica se ha producido dentro del ámbito lingüístico de las hablas leonesas, o porque representan soluciones tradicionales del habla popular.

El estudio de los fenómenos consonanticos se presenta según la misma estructura del sistema consonantico, por este orden: consonantes oclusivas, nasales, africadas, fricativas y líquidas.

Igual que en el vocalismo, cada apartado se divide en dos partes: la primera para los ejemplos antiguos extraídos de los trabajos tradiciona­les, y la segunda para los casos actuales. En ocasiones prescindiremos de la primera parte con el fin de destacar sólo aspectos actuales con caracte­rísticas no exclusivas del dominio leones.

No hace falta recurrir a los pares opositivos para demostrar el valor fonológico de las consonantes, puesto que éstos podrían ser prácticamente los mismos que aparecen en los manuales de fonología.

Fonemas oclusivos. Particularidades

La b y la g en el refuerzo labiar o velar

El desarrollo de un sonido secundario surgido de la articulación labio-velar de la [w] está muy extendido en el habla popular[32]. Es corriente la pronunciación güérfano, cacagüés. Consideramos que [gwe] es alófono de [we][33] .

Este fenómeno se propaga a vocablos con sonido original (bwe] como buey / güey, (a)buelo / güelo por debilitamiento de la bilabial[34].

Como refuerzo ante (u) se usa [g] en gusmia, gusmiar, gusmiona. La alternancia b/g se produce en otros casos: abujero, gamitar, gorgotón, rebueldar.

Pérdida de oclusivas intervocálicas

(1)La tendencia generalizada de las hablas leonesas a perder interiores sonoras procedentes de sordas latinas se manifiesta en los siguientes ejemplos de Farish: llau <LATUS, plau <PRATUM, tou, teu <TOTUM, deu <DIG1TUM y abase(d)u <ADVERSITUM.

Según el mismo autor la -T- latina de la terminación se conserva como sonora -d- en el femenino, pero cae en el masculino como la pronunciación vulgar castellana (tou <TOTUM, deu <DIGITUM, abaseu <ADVERTISITUM, amayadada <MAGALIATA).

En algunos ejemplos aparece una e de transición —estudiada por Krüger en Sanabria- como en: metieu, cuyeu, durmieu, diu <ITUM (con d protética), punieu.

(2)La pérdida o relajación extrema de -d- intervocálica en la terminación -ado es fenómeno fonético del español general. Se ha considerado vulgarismo por autores de prestigio; sin embargo, es muy frecuente en la expresión oral de hablantes de español de todos los estratos socioculturales. De este modo, casi todas las realizaciones obtenidas por medio de la encuesta se han pronunciado sin [d] o con [d] muy relajada.

Debido a que el aspecto oral fue el predominante en la encuesta decidimos considerar estándar la terminación -ao. Sin embargo, se mencionan algunos vocablos del bloque no estándar con dicha terminación: afijao, amanzanao, andao, arrejuntaos, caniculao, cantiao, cielo amarañao, desaciao, empedreao, empedriao, encasullao, enchaguazao, engazao, entrepechao, esfambriao, estrao, jerobao, machao, masao, meao, pamposao, perro rabiao, recorrer el tejao, revolcao, tablao, toldao, turbao.

La -d- no se pierde en el femenino -ada, ni en las terminaciones -ido (a).

La /g/ se pierde ante /u/ en los vulgarismos aijada, aijón, ajuero, aúja, aujero, ijada, ijón, ujero.

Oclusivas implosivas y finales

Las implosivas -b, -d, -g, -k suelen relajarse y perderse en el habla popular o coloquial: erutar, eruto, irutar, iruto, inorante, indino, madalenas, persinarse, presinarse.

Se mantiene la /g/ explosiva que procede del grupo latino L'C en el anticuado salgar y derivados como salgadal, salgadero.

Alteraciones en oclusivas

/p/.- No se observado el fonema /p/ en demasiadas alternancias o vacilaciones. Como variante del bilabial nasal en escarpenar. Como varian­te del bilabial sonoro en piricueto y en rampla.

/t/.- En retisterio 'resistero' se ha producido la /t/ del fonema /s/, proceso favorecido por la /t/ siguiente. Alterna con el bilabial sordo en entiñas/ empiñas.

/k/ -El fonema velar sordo aparece en abundantes vacilaciones con el sonoro. De hecho ambos, se neutralizan frecuentemente decidiéndose por la realización de velar sonoro (véase lo dicho para la /g/). Se mencionan vocablos no estándar a los que corresponde una variante estándar con /g/: camella, carrapata, carrapito, carrucha/garrucha, cocho/gocho, encangar /engangar, escocotar, gochino, moñica/moñiga, palancana, palancanero.

Alterna con /p/ en jalisca, escarramar escarramiar y con /t/ en jumenco. En ocasiones alterna con su equivalente fricativa/x/: costrapada, costrapazo, que en otras hablas vecinas sólo aparecen con la fricativa velar. Se emplea en cachivaque confundido con el palatal africado y ayudado por la imprecisión semántica de dicho término.

/b/.-  Es frecuente su confusión con el habitual nasal. Tenemos con /b/ donde debería haber /m/ en: abibola, escarbanar, escabenar, bimbralera. Fuera de esto tenemos /b/ alternando con /p/ en columbiarse, columbio, biértigo, bago, banza, esbanzar, pebida, sobabardas. La confusión con /g/ en abujero es un vulgarismo generalizado.

Se produce /b/ desde /f/ ante /u/ reforzándose el aspecto labial hasta convertirse en bilabial: buraca, buraco. Alterna con /d/ como vulgarismo en bisipela / disipela.

/d/.- Aparece la /d/ confundida con /r/ en desipela El caso de escardenar sugiere una mayor probabilidad de la alternancia /d/ : /b/ por su sonoridad que /d/: /p/; voz con numerosas variantes, igual que medazuela / melazuela: caso de vacilación /d/ : /l/. Véanse las alternancias en nasales y en líquidas. Procedente de /t/ sonorizada se halla en pebida. Se usa como epéntesis en sabidonga.

/g/.- Alterna con el velar sordo (véase lo dicho para la /k/): ñalquetazo/ñalguetazo, piértigo/piértico. Sin variantes con /k/, pero procedentes de ésta, aparece en grangajo, ranga, rangajo, rango, rangoso, rengajo, renguear, en claro uso archifonemático.

En mollego confluye con /d/ (forma estándar), pero es la única usual.

Fonemas nasales. Particularidades.

Palatización de N- inicial latina

(1)La palatalización de n- inicial, tratamiento típico del leonés, es, según Farish, mucho menos frecuente que la de 1- inicial. Los siguientes son ejemplos, tomados de A. Z. Vicente adscritos al Órbigo: ñido, ñabo, ñariz, ñalga, ñadar y ñata.. A. Garrote añade ñalis; y Farish: ñueva <NOVA, ñuvedá <NOVITATEM, ñueces, ñegro (a), ñube.

A propósito de la palatalización de n- y 1- resulta significativo el comentario de uno de los informantes de G. Salvador (en Andiñuela, año 1964)[35] quien reconocía haber usado palabras como lluego, llengua, nalga pero que ya no las usaba porque los demás vecinos se reían. Evidentemen­te el desprestigio social ha actuado para la no conservación de este rasgo dialectal en un ámbito espacial muy extenso.

(2)Actualmente perviven los siguientes restos: ñacra, ñalgada, ñalgas, ñalquetazo, ñalguetazo, ñicre, ñíspero, ñuca.

Conservación del grupo -MB-

(l)La conservación del grupo -MB- es propia de las hablas leonesas y galaico-portuguesas. También el castellano posee restos lexicalizados. De Farish sólo hemos obtenido dos casos: llombo y rellamber <RELAMBERE.

El mismo nos ofrece un caso de pérdida donde el castellano la conserva: tamién <TAMBENE. Aunque ésta es una palabra tradicionalmente muy extendida por el habla popular del occidente español.

(2)Hace pocos años este fenómeno fue analizado por Julio Borrego Nieto[36] en Sayago resultando ser uno de los de mayor amplitud y vitalidad, aunque también muy lexicalizado y ligado a vocablos específicamente rurales. Nosotros hemos recogido los siguientes casos entre los que se hallan algunos con el grupo -mb- no etimológico sino resultante de diversos procesos fonéticos: acambronar, ambruñal, ambruño, cambón, cambona,
cambriciar, cambricio, cembada, cembo, columbiarse, columbio, embebido,
embelga, embelgar, embozadera, emburriar, lamber, lambrería, lambriada,
lambriar, lambriazo, lambrión, lambrionada, lomba, llambriar, llambrión,
llomba, llombo.

Curiosamente no conserva -MB- el término caramelo, tal vez porque se analiza como significante relacionado con el significado del estándar 'caramelo' y no con el más propio de 'carámbano'.

Evolución de los grupos latinos MN, NN

(1)Estos grupos, que palatalizaron en castellano, en algunas ocasiones no lo hicieron en las hablas leonesas occidentales, ofreciendo la solución alveolar nasal sonora.            I

Carecemos de ejemplos no actuales específicos para el Órbigo. 

(2)Tampoco los tenemos para la actualidad. Solamente conocemos; el caso de escrino que resulta ser mucho más usual que su variante correspondiente escriño.

Lo normal es el resultado palatal: cañas, cañiza, cañizar, cañizo, encañar, maña, mañina, mañizo, peñal. Originados desde NY, NG, n + palatal y otros, tenemos: ambruño, cañigüela, carranqueño, carrañuelo, ciridueña, cirigüeño, demoño, desuñir, diañe, empiñas, entiñar, entiñas, ferruño, ferruñoso, furruño, maraño, muñir, piñeras, roñizo, ruñizo, secaño, torreño, uñir, zancaño.

 

Evolución del grupo secundario m'n

(1)Este grupo que en castellano se transforma en -mbr- mediante la epéntesis de b se asimila ya en leonés antiguo a m y es la solución más frecuente en el ámbito occidental leonés conviviendo con la solución castellana.

Los dos ejemplos que nos ofrece Farish presentan, sin embargo, la solución castellana: azumbre y llumbre <LUMINEM y ninguno la de m'n > m. .

(2) Nada podemos añadir de la lista actual. En acolumbrar, esfambriau puede observarse la solución castellana.

Alteraciones en nasales

/m/.- Tenemos /m/ originada por nasalización de /b/ en contexto nasal en: mermejuela, mermajuela, moñica, moñiga; y en contexto no nasal: achismar, merriar.

/n/ .- La nasal /n/ se hace bilabial seguramente atraída por la oclusiva /b/ en bimar 'binar". En el caso de merezuela / melezuela la lateral se ha nasalizado con la colaboración de la /m/ inicial. Se usa como epéntesis por influjo de nasal siguiente en repantinguarse.

La palatal nasal (ñ) alterna con palatal fricativa en árgaña/agaya (estándar). Su uso es impropio en bisoño debido a error del informante para referirse a 'bisojo'. También se usa impropiamente pero con bastante frecuencia en zancaño al cruzarse los dos significantes de igual contenido "zancajo" y "carcaño".

Fonemas africados y fricativos. Particularidades

Conservación de F- latina

(1) La conservación de F- inicial e intervocálica latina constituye la isoglosa que delimita el área del leonés occidental frente a la aspiración o velarización propias del leonés occidental, o frente a la pérdida del castellano. Rasgo característico de las hablas leonesas occidentales es pródigo en ejemplos para todos los trabajos dialectales sobre estas zonas.

Según S. A. Garrote[37] la conservación de f- es general en Maragatería, Cepeda y Órbigo, excepto en la ciudad de Astorga, y su difusión está en razón directa con la cercanía o alejamiento para con esta ciudad. Los ejemplos siguientes son comunes a dichas comarcas: facer, facendera, farrapo, fartu, fucicu, fusu, forca, forqueta, fito, ferver, fuelga, furmiento, filar, furaco, y otros muchos.

Farish documenta específicamente para la Ribera los siguientes: fígado <FICATUM, fambre <FAMINEM, ferviendu <FERVENDUM, feige <FASCEM, fouz <FALCEM, fierru < FERRUM, faga <FACIAT, ficierun <FECERUNT, fuyerun <FUGIERUNT, fulgacián <FOLLICATIANUM, afallou <AFFLAVIT, aforraryfiyu <F1LIUM.

(2)La lista de vocablos actuales con la f- -inicial o intervocálica-conservada aún es numerosa. Por orden alfabético: afijao, afocicar, afucicar, afumarse, bafear, bofo, cerilla filera, esfambriao, faba, de fabada, facendera, facer, falago, falar, falifos, falispa, farina, farraspas, fartón, fartuco, fartura, fato, favo, fedor, feije, feje, fenoyo, fernigüela, ferruño, ferruñoso, ferver, férvido, fervío,fervir, fincar, fincan, filo, fiyo, faceras, fótico, fogaza, foguera, folgazán, forca, forcadilla, forganero, formón, fornigüela, forno, forra, fosco, fozar, de fuelga, foganata, fulgacián, fulmón. fumero, furabollos, furacar, furaco, furganero, furmiento, furruño, furruñoso, fuso, mofo, mofoso. La mayoría de los informantes tienen noción de que no hace mucho las formas con h eran con f y que se han ido sustituyendo poco a poco. Por eso casi siempre catalogan como 'anticuadas' las palabras actuales con f-inicial.

Es un proceso general que se halla al borde de su conclusión.

Soluciones de G- y J- iniciales latinas

(1) Las consonantes latinas G- y J- se hicieron fricativas mediopalatales sonoras en los textos leoneses antiguos. Tal sonoridad se perdió en el asturiano desde el siglo XVI aproximadamente, y como tal se ha mantenido hasta hoy. En León, la solución fricativa mediopalatal sorda se extiende por Babia, Laciana y Cabrera Alta principalmente.

En el Órbigo S. A. Garrote propone un caso en el que la consonante mediopalatal evolucionó a velar sorda, /x/ llana: juego 'yugo'. Es una confusión frecuente en leonés. Farish aporta el caso de gielu <GELU y sólo uno de fricativa sorda: xiente <GENTEM.

(2)Actualmente los escasos ejemplos de la típica solución asturiana son restos léxicos mantenidos gracias a la frecuente relación con asturia­nos, tal es el caso de xato, xiato. Más frecuente jato. La pronunciación de esta (x) tiende a realizarse desplazando el punto de articulación desde el paladar medio a los alveolos.

La confusión entre la mediopalatal fricativa sorda y velar fricativa también pervive en jugo 'yugo.       

Evolución de los grupos PL-, CL-, FL-

(1)Los grupos iniciales latinos PL-, CL-, FL- que evolucionaron a palatal lateral sonora en castellano, presentan, además de ésta, que es la más frecuente, diversas soluciones de palatales en las hablas leonesas, como la palatal africada sorda, palatal central sonora, postalveolar africada sorda dorsal -confundida con la dentoalveolar africada sorda y con la prepalatal fricativa sorda.

Para el Órbigo Farish analiza la solución palatal lateral sonora, exceptuando cultismos y semicultismos, como en castellano: llubere <PLOVERE, llurare <PLORARE y llaman <CLAMANT.

(2)Lo general para Hospital de Órbigo es la solución castellana estándar, -palatal central-. Hemos podido observar una de las soluciones típicas de los textos antiguos, la dentoalveolar lateral sonora /l/ —por pérdida de la oclusiva—, en San Feliz de Órbigo: el muy paradigmático PLANTAGINE> lentel 'llantén'.

La solución palatal africada sorda se observa en chano, chana.

 Evolución de la S- inicial latina

(1)lgual que sucede con algunos vocablos castellanos la S- inicial latina evoluciona en ocasiones hacia prepalatal fricativa sorda y posterior­mente a fricativa velar sorda[38]. Tal sucede en las cuatro palabras siguientes que analiza Farish: jubidu, jupíaselas, jastre <SARTOREM y jilbrare <SIBILARE.

(2)Esto mismo sucedió en: jajar <SACULARE, jajo -variantes: sacho, zacho-, jijas, jilbal, jilbar, 'serbal', jilga -variante: silga-, ¡jo!. Junto a formas estándar con s- tenemos algunas variantes con palatal africada: chapicar, chapiscar, charpicar, chufla[39]

La (x) asturiana

(1)EI resultado de prepalatoalveolar fricativa sorda o (x) asturiana procedente de los latinos -X-, -SC- y -SS- y de otros que se asimilaron al mismo como S-, Ge, i-, J-, no se muestra en ninguno de los ejemplos adjudicados a la Ribera del Órbigo por los estudios tradicionales.

Farish menciona dos casos de resultado velar fricativa sorda, solución idéntica a la del castellono -excepto en la vocalización del elemento velar de la X-: deyjar <LAXARE y queyjar <COAXARE.

(2)Actualmente lo normal es el resultado castellano /x/ en aquellos vocablos que sí tienen el sonido prepalatoalveolar fricativo dentro de las áreas asturianas donde aún se conserve, aquí: arojar, arrojío, cadejo, feje, feije, manjera, megín, mejarriona, pujar, remeter, regojo, tejo... Sí podemos mencionar, en todo caso, algún resto lexicalizado en las variantes: meixar, meixiar, mexiar, cuya pronunciación se aproxima mucho a la (x) asturiana, aunque el punto de articulación tiende a adelantarse hacia la /s/.

 Evolución de los grupos latinos -CT- y -ULT-

(l)La diferencia con el castellano para la evolución de estos grupos reside en los diversos grados de palatalización, ya que es común con el castellano la solución a palatal africada sorda.

Todas las soluciones presentadas por los ejemplos del Órbigo muestran un grado intermedio de palatalización (ich]: feicho <FACTU, peiche <PACTET (A. Z. Vicente); y eychaba <JACTABAT, lleychi <LACTE, feychu, nouche <NOCTE, ouchu <OCTO (Farish).

Sólo dos excepciones, con palatal (ch), en correchu <CORRECTUy cogecha < COLLECTA (Farish).

Se simplifica CT> t en los cultismos: efetu <EFECTUM, dialetu <DIALECTUM (Farish). El vocablo afitas <AFFECTAS lo analiza como Préstamo posible del portugués.

Vocalización sin palatalización se da en: reutu <RECTUM (<Farish).

 (2)Actualmente sólo hemos constatado la solución estándar /ch/

Palatalización de los grupos -C'L-, -LY-, -G'L-

(l)Estos grupos, que originaron la /x/(j) castellana, evolucionaron en el dominio leonés tradicionalmente a palatal lateral sonora (ll) según los antiguos documentos, y como tal se conserva en el occidente de Asturias, El Bierzo y Sanabria. Para el resto del dominio tenemos la solución deslateralizada mediopalatal central sonora, que es la más abundante, además de diversas variantes como la prepalatal africada sorda que puede confundirse con la dentoalveolar africada sorda. La solución mediopalatal del asturiano central y oriental - estropayu, escarabayu, payar- también se encuentra en Maragatería y La Cabrera[40].

En el Órbigo la solución para C'L y LY es la de mediopalatal central sonora uveya <OVICULA y vieyu <VETULUS (T'L x C'L), paya <PALEA, muyere, fiya, fiyu, cunceyu, cuyeu. Sólo excepcionalmente, por influjo castellano, alterna con la velar sorda: mujore, hijiu, hijia (Farish).

S. A. Garrote documenta para el Órbigo la solución palatal africada sorda en: pechar y apechar.

(2)La mayor parte de los casos originados en -C'L-, -LY-, —G'L- de nuestro léxico actual no estándar muestran el resultado castellano velar sordo /x/. La solución palatal central sonora aún pervive en no pocos casos. La africada sorda también se produce.

Con /y/ tenemos: aboyaco, abuyaco, argayo, asgaya, atartallarse, atartallón, badayo, buyaco, caniyuela, cenoyo, cerraya, coguyada, esgaya, estaya, fenoyo, fiyo, gayo, gayola, maya, oriyera, oriyuela, oyus, panoya, paya, roya, sentayo, tariyuela, ueyos, ueyus. Esta /y/ se ha perdido ante vocal palatal i en palabras como: berbión, cavia, cavial, caviales, cavíos, cornial, oriera, velía.

Con /ch/: machao, macheta, macho, sacho, zacho, trocho.

Y con/x/: abarrajar, aijada, aijón, borrajo, caranjo, caronjo, cornejal, encurujarse, enrebujar, escojar, esgajar, estajo, guijo, ijada, ijón, majuelo, majolín, menojo, orejera, mojón, patojo, pejo, taronjo, tinja.

Alteraciones en fricativas y africadas

/Ɵ/ El fonema interdental sordo /Ɵ/ en posición implosiva frecuen­temente retrae su punto de articulación produciendo vacilaciones: bisgo, bizgo; entisnar, entiznar; gasñate (y la variante gañate con la fricativa asimilada por la nasal palatal) lesna, llovisnear, lluvisniar, muezca, paz­guato, pispierno, rosnar, (a)liso 'eslizón'. Y un caso en posición explosiva: serda.

La interdental / Ɵ / también puede producirse a partir de un sonido vibrante seguido de dental: bigarzo, curza, lurcia, en alternancia con bigardo, curda, lurtia. En Villares de Órbigo el plural de urz es urdes, con dental sonora en contacto con vibrante.

La alternancia entre /f/ y /Ɵ/ se considera vulgarismo: cincón / fincón, cenoyo / fenoyo; acincar; dizteria.

/x/.- Aparece la fricativa en variantes con oclusiva velar producién­dose vacilaciones como: costra /jostra, desenjostrar.

El polimorfismo jalisca / falispa es un caso aislado no representa­tivo de indicios de aspiración o velarización de f-.

/s/.- Hemos encontrado varios ejemplos de pérdida de -s implosiva, que suelen alternar con variante que la conserva, aunque tengan mayor frecuencia de uso los que no la tienen: cépede / céspede, cotra / costra, cotroso, encepedar, degranar (de gran vitalidad), rechitar.

/ch/.- Se produce por palatalización de /t/ en: achisbar, achismar, achusmar, cachusca, chafullero.

/y/.- Intercalar una y era muy frecuente en español antiguo; también abunda en alto aragonés, occidente peninsular e Hispanoamérica: leyer, trayer. Nosotros la encontramos en sustantivos como: corriyuela, corruyuela; sobiyuelos, ubiyuelos.

Fonemas líquidos (laterales y vibrantes)

Palatalización de L- inicial latina

(1)La palatalización de 1- en palatal lateral sonora es el tratamiento típico del leonés antiguo. Hoy se conocen diversas variantes de palatales según su área de distribución. S. A. Garrote recogió numerosos casos de palatal lateral proveniente de L- inicial latina en Maragatería, Cepeda y Órbigo, exceptuando nuevamente la ciudad de Astorga, donde no se observa palatalización. Sus ejemplos: llau, llana, llino, lloucu, llavazas, llobu, llición, llargo, lleira, llombu, llumbriz; y los topónimos del Órbigo: Llamas de la Ribera, Quintanilla de Sollamas.

Para Farish la 1- inicial se palataliza casi siempre: llumbres, lley, Himpiu, llau, lliendres, lleychi, llunares, llavar, llengua, llista, llibras, llagartu, llebantase, llunes, llubón, llucidas, llinia, lloucu, llabore, llabriones, llomb, llugar, lladrón, llibrara.

(2)Hoy podemos mencionar: allampar, llágano, llambriar, llambrión, llanas, llar, llastra, llata, llomba, llombo. Sin embargo, con la excepción de dos informantes que solían diferenciar sistemáticamente, Para el resto la pronunciación es con la palatal central sonora, pues el yeísmo ya es casi general en el área del Órbigo estudiada.

Grupos secundarios -d't-, -t'c-

(l)Estos grupos convierten en leonés la primera consonante en lateral 1. No tenemos

ejemplos analizados por Farish, ni por otros, para el Orbigo.

(2)Actualmente: ñalgas, ñalgada, ñalguetazo, ñalquetazo.

Evolución especial de PL, FL, CL, BL

(1)En estos grupos, iniciales o internos, suele darse en las hablas leonesas extra-asturianas un cambio a vibrante del segundo elemento. Farish aporta tres ejemplos representativos que analiza como evolución semicultista, consistente en transformar el segundo elemento lateral sono­ro /l/ en alveolar vibrante simple /r/: praza <PLATEA, cumpretu < COMPLETUM, pratu; puebru <POPULUM, diabru, <DIABOLUM, estabru <STABULUM y brancas. De A. Z. Vicente tomamos como propios del Órbigo: prantar, igresia, tabra, brasa, praza, cravo, frol y pruma. El trueque inverso se da en plau <PRATUM

(2)Nada se conserva hoy coincidente con esta lista.

Pérdida de r intervocálica

(1) Dos casos de A. Garrote: peme 'paréceme' —forma conservada del castellano antiguo- y pe que 'parece que' -Ídem-. Añade Farish: pa que ' para que', pacer "parecer'.

La -r- suele perderse en el español, la vibrante se relaja, se fricativiza y llega a perderse[41]. Es el caso de para > pa, o parecer. Aunque se trata de casos que pertenecen más a la fonética sintáctica. Podemos considerar la evolución propuesta por P. S. Sevilla[42]: parece > paece > pae > pa.

(2)Perviven las mismas expresiones actualmente.

Alteraciones en líquidas

Confundir las líquidas agrupadas es frecuente en las hablas leonesas. También abunda la confusión en posición implosiva: arbañal, arbañil, cagalita, canelo, celebro, ciridueña, charpicar, diabro, embrigadero, embrigo, embriguera, embriguero, esplegancias, gorgolito, gorgorito, ingre, jabaril, melezuela, merezuela, molgazo, morgazo, mostorilla, ombrigo, ombriguero, pelegrina, pelegrino, peselbe, rastral, sirga, tarigüela, tariyuela, templano, tolvanada, torva, torvanada.

Entre las vibrantes tenemos el caso de arrañar, arrañazo con más vibraciones que las formas correspondientes estándares, y por la otra parte, el caso de arimar que sustituye por completo al estándar arrimar.

Equivalencias por el punto de articulación pueden producirse como en carnancudo / carrancudo, conrobla.

La confusión /r/ por /y/ en piraván no es más que un error de audición favorecido por el cruce con pira.

Tenemos /r/ donde debería haber /g/ en carajón, y donde /d/ en andarelas y taronjos.

Evolución especial sucedió en celar <CESSARE, CELAS. Se perdió la líquida del grupo latino ULC, por vocalización, en suco, asucar. La L se hizo r en urz <ULICE. Tenemos el vocablo entera 'dintel' de idéntica etimología al castellano pero de evoluciones divergentes, ambos del latín LIMITARÍA. En la alternancia, única, bridón / bidón cae la /r/ por error de tipo léxico.

Los siguientes son casos de metátesis: bojerito, flaire, flemón, jerito, lambrería, margaza, peselbe, presinarse, rebanco, ribanco, saltripajos.

Se usa la /r/ como epéntesis en: sangrijuela, genifro, brinca, brincaporbrinca, favorecida por el recuerdo de otros referentes.

Las líquidas /l/, /r/ -junto con las nasales— suelen ser las consonan­tes epentéticas habituales del leonés[43]. Con este uso se encuentran en: barcillar, genifro, glotrión, grijo, ñicre, ventrisca, zambrio. En los casos de brincaporbrinca y sangrijuela la epéntesis se ve favorecida por el cruce con otros vocablos de distinto referente. Restrallo, restrallar seguramente responden a un proceso onomatopéyico. La /l/ aparece en rangla.

4. CONCLUSIONES

I. Vocalismo tónico

De la observación de los fenómenos lingüísticos referentes al vocalismo tónico analizados para la zona del Órbigo por R. M. Farish y S. A. Garrote principalmente, así como de la observación de dichos fenómenos en el léxico de Hospital de Órbigo extraído mediante cuestionario, podemos concluir lo siguiente:

a) Abunda, en mayor grado que en la lengua estándar, la diptongación procedente de las vocales breves latinas. Antiguamente hemos podido comprobar el uso de formas diptongadas del verbo ser. Hoy ya no.

b) De modo contrario a los casos antiguos, hoy es prácticamente inexistente el léxico con diptongos originados en las breves latinas ante yod. Sabemos de casos esporádicos en Villares de Órbigo, pero no en Hospital.

c) Sobre la no diptongación de las breves ante nasal apenas tenemos constancia de este hecho ni antes ni ahora. Salvo algunos casos esporádicos en Villares de O.

d) La reducción del diptongo (ie) ante (11) es la única solución observada en el léxico actual. Lo mismo ante -s agrupada o vocal. Se exceptúa el vocablo riestra, plenamente lexicalizado y de uso general. En los ejemplos tradicionales la solución más frecuente parece ser la conser­vación del diptongo.

e) Los diptongos decrecientes abundan entre los casos analizados por S. A. Garrote y Farish. En cambio, actualmente sólo de modo excepcio­nal y en restos léxicos ligados a la toponimia o a utensilios muy antiguos perviven los diptongos decrecientes [ei], [ou]. Lo usual son las formas reducidas.

f) Frente a los pocos casos tradicionales, hoy no hemos encontrado ni un solo caso con inflexión de vocal tónica.

Podemos concluir, en lo que respecta a los fenómenos lingüísticos ligados al vocalismo tónico, que la descripción ofrecida por los estudios tradicionales se enmarcaba plenamente en el ámbito de las hablas leonesas occidentales. Tal situación puede considerarse un punto de referencia al que aún se sienten ligados los fenómenos lingüísticos actuales, pero solamente por sus restos léxicos, puesto que la actual situación del vocalismo tónico del léxico no estándar de Hospital de Órbigo presenta un elevado grado de normalización. Lo frecuente hoy son excepciones y casos esporá­dicos cuyo número, por su insignificancia, no nos permite establecer relaciones con otros factores lingüísticos o extralingüísticos. A menos que, pormenorizadamente, se realice un análisis de cada caso en particular. Aún así, parece difícil poder demostrar otra cosa diferente a la de una casi total normalización del sistema vocálico tónico.

II. Vocalismo átono

Por lo que respecta a los fenómenos lingüísticos observados com­parativamente entre los estudios tradicionales y el léxico no estándar de Hospital de Órbigo, es evidente que en el vocalismo átono existe una mayor complejidad que en el tónico. Por una parte tenemos fenómenos tradiciona­les de las hablas leonesas como el cierre de átonas o la epéntesis de yod; por otra habría que hablar de los que no son exclusivos de las hablas occiden­tales sino del habla vulgar en general, como la vacilación en el timbre por asimilaciones o disimilaciones diversas. También hay otros rasgos típicos de las hablas occidentales que abundan en otros ámbitos, como el uso de a-protética.

III. Consonantismo

Revisaremos esquemáticamente los principales fenómenos lingüísticos consonanticos. Excepto los relacionados con alteraciones, por su gran complejidad -véanse los apartados correspondientes-.

a) Oclusivas:

1. Refuerzo labial o velar.- Tiene vitalidad actual, aunque limitado a pocos casos.

2. Pérdida de intervocálicas.- La tendencia a la pérdida tradicional en las hablas leonesas coincide con la misma del habla vulgar general. Fenómeno muy abundante debido a las terminaciones en -ado> -ao.

3. Implosivas.- Los casos de relajación o pérdida coinciden con el tratamiento del habla vulgar general.

b) Nasales:

1. Palatalización de n-.- Se dan muy pocos casos.

2. Conservación de -mb-.- Hoy día perviven restos lexicalizados. Algunos gozan de plena vitalidad.

3. Grupos MN, NN.- La solución alveolar sonora se reduce a un solo caso en la actualidad.

4. Grupo m'n.- La tínica solución de antes y de ahora es la estándar mbr.

c) Africadas y Fricativas:

1. F- inicial.- La conservación tradicional se traduce actualmente en la pervivencia de bastantes restos léxicos.

2. G- , J- latinas.- La solución fricativa mediopalatal sorda es prácticamente inexistente.

3. Grupos PL-, CL-, FL-.- Salvo un resto léxico ligado a la toponimia y otro referente a la flora, lo general es la solución estándar.

4. S- latina.- Existen algunos casos de velarización, solución coincidente a la de otros del castellano, tanto antiguamente como en la actualidad.

5. La (x) asturiana.- No se practica la pronunciación de prepalatoalveolar fricativa sorda ni tradicionalmente ni hoy en día.

6. Grupos -CT-, -ULT-.- Las soluciones tradicionales leonesas reconocidas en los estudios de primeros de siglo no aparecen hoy. La única solución actual es la africada sorda.

7. Grupos -C'L-, -LY-, -G'L-. Antiguamente lo habitual era la solución palatal sorda. Hoy perviven ambas soluciones en restos plenamen­te lexicalizados o marcados como índices distanciadores. Buena parte de ellos conviven con la solución de velar fricativa sorda.

d) Laterales y vibrantes:

1. Palatalización de 1-.- La solución tradicional de palatal lateral sonora de los trabajos sobre el Órbigo pervive en algunos vocablos. La frecuencia de uso depende de cada término. La pronunciación se ha deslateralizado.

2. Grupos -d't-, -t'c-.- Apenas existen ejemplos actuales.

3. Pérdida de -1-.- Relajación y pérdida en vocablos de mucho uso, general del habla coloquial.



[1] El Dialecto Leonés, pág 30 (ed. de 1962).

[2] Historia de la Lengua Española, págs. 481-482 (9a ed.) (1981).

[3] El Dialecto Vulgar Leonés hablado en Maragatería y Tierra de Astorga (1909) (empleamos la 2a edición, de 1947).

[4] "Notas lingüística sobre el habla de la Ribera del Órbigo" (1957).

[5] Cuentos en Dialecto Leonés, (1907).

[6] Dicho corpus fue utilizado para la realización de nuestra tesis doctoral, de la cual, el presente análisis constituyó un capítulo.

 

[7] Alonso Zamora Vicente Dialectología Española, págs. 89 y 96 (2a ed.) (1967).

[8] Diego Catalán y Alvaro Calmes, "La diptongación en leonés" (1954).

[9] En esto coincide con G. Salvador ("Encuesta de Andiñuela", 1965, págs. 214-215) quien a su vez nos remite a Corominas. Véase también para este vocablo y para"cirigüeño": A. Carballo Picazo ("Algunos derivados de SERUS y SEROTINUS": 1950).

[10] Verbo hispánico originado del céltico *GORARE según Corominas.

[11] Para A. R. Fernández González (El habla y la cultura popular de Oseja de Sajambre, 1959, pág. 39) el vocablo rescaldo es resto del antiguo (wa) (< rescualdo).

[12] op. cit., pág. 216.

[13] Véase: A. Zamora Vicente, Dialectología, págs. 98-99 y C. Casado Lobato, El habla de la Cabrera Alta, 1948, pág. 37. La opinión de G. Salvador, Op. cit., págs. 214-215 es la de diptongos convertidos en hiatos.

[14] Op. cit, pág. 38.

[15] Véase: A. Z. Vicente, Dialectología, pág. 99.

[16] Véase: A. Z. Vicente, Dialectología, Lámina X.

[17] Op. cit. págs. 46-47.

[18] Op. cit, pág. 207. Véase asimismo: Lorenzo Rodríguez Castellano, Aspectos del bable occidental, 1954, pág. 43: "Las vocales del bable occidental son fundamentalmente del tipo de las castellanas en posición acentuada (...) en posición átona el vocalismo de este dialecto se caracteriza por una gran relajación de los sonidos que determina una marcadísima tendencia al cerrarlos, sobre todo e y o". También en V. García de Diego Manual de Dialectología Española, 1978 (3a ed.), pág. 137. Y en A. R. Fernández González, op. cit., pág. 40, sobre el habla de Sajambre: "Hay bastante seguridad en el timbre vocálico, y los fenómenos son esporádicos, lo más normal, hoy, es lo castellano".

[19] Victorino Madrid Rubio, El habla maragata, 1985, págs. 48-49.

[20] Cfr. L. Rodríguez Castellano, op. cit., págs 94-95.

[21] Op. cit., pág. 183.

[22] Op. cit, pág. 99.

[23] Véase : P. Sánchez Sevilla, El habla de Cespedosa de Tormes, 1928, pág. 138.

[24] Véase: A. Zamora Vicente, Dialectología, pág. 110.

[25] Op. cit, pág. 139.

[26] Op. cit., pág. 51.

[27] Véase: A. Zamora Vicente, Dialectología,pág. 116.

[28] Op. cit., págs. 211-212.

[29]La fonética andaluza y su propagación social y geográfica", 1964, págs. 213-214.

[30] Op. cit., pág. 140.

[31] Fonología española, 1974 (4a ed.), págs. 165-178.

[32] L. Rodríguez-Castellano, Op. cit, pág. 120.

[33] Véase: A. Quilis, Curso de fonética y fonología españolas, parágrafo 6.2.1.

[34]  E. de Bustos Tovar, Estudios sobre asimilación y disimilación en el Ibero-Románico, 1960, págs. 35-36.

 

[35] Op. cit. (1965).

[36] Norma y dialecto en el sayagués actual,  1983, págs. 42-43.

[37] Op. cit., pág. 55.

[38] Véase: R. Menéndez Pidal, Manual de Gramática Histórica, 1977 U5a ed.), pág. 119.

[39] Véase: A. R. Fernández González, op. cit., págs. 49-50.

[40] Véase: A. Zamora Vicente, Dialectología, pág. 147.

[41] Véase-, Tomás Navarro Tomás, Manual de pronunciación española, pág. 119.

[42] Op. cit.pág. 149.

[43] Véase: L. Rodríguez-Castellano, op. cit, págs. 183-184.

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