El Pecado Original: La Desobediencia del Hombre

 

Vi a Adán y Eva pasearse por primera vez en el paraíso. Los animales venían a su encuentro y los escoltaban, uniéndose más a Eva que a Adán... Eva se ocupaba en general mucho más que Adán de la tierra y de las criaturas, miraba más a menudo el suelo alrededor de ella, y parecía más curiosa. Adán era más tranquilo, más orientado hacia Dios. Entre todos los animales, se encontraba uno que siguió a Eva más estrechamente  que los demás, era una bestia extremadamente engatusadora y dócil.

 
No conozco a ningún otro animal  con que pueda compararla. Esta bestia era en efecto toda lisa y delgada, como si no tuviera huesos. Sus pies eran cortos y marchaba de pie, su cola puntiaguda que arrastraba por  la tierra. Cerca de la cabeza, que era redonda y con una cara sumamente perspicaz, tenía pequeñas patas cortas, y su lengua astuta estaba todo el tiempo en  movimiento.

 
El color del cuello, pecho, y parte inferior del cuerpo era amarillo pálido, y la espalda color marrón moteado muy parecido a una anguila. Esta bestia tenía una talla como de un niño de diez años. Estaba constantemente alrededor de Eva, y así la lisonjeaba. Era  inteligente, ágil y flexible y Eva tomó gran gusto en ella. Pero para  mí había algo horrible en todo esto. Puedo verlo claramente ahora mismo.

 
No vi que Adán o Eva la hubieran tocado.

 
Había antes del pecado una distancia entre el hombre y los animales y jamás vi a nuestros primeros padres tocar un animal .Sí  los animales eran más confiados hacia el hombre, peo ellos se quedaban lejos, como aparte.

 
Cuando Adán y Eva volvieron al lugar luminoso, una silueta brillante, como la de un hombre majestuoso con canas brillantes, vino y pareció entregarles todo lo que los rodeaba. Les decía todo con algunas palabras y  también les ordenarles algo. No tenían ningún temor pero escuchaban con candor.

 
Cuando esta silueta desapareció parecieron más satisfechos, más felices.  Parecían comprender mejor y descubrir un orden grandioso en todas las cosas. Ellos experimentaban un agradecimiento muy vivo. En Adán este sentimiento era más intenso que en Eva. Ella pensaba en su felicidad y en si misma más que en el reconocimiento  hacia Dios  y su alma se inclinaba más hacia la naturaleza. Creo que se pasearon tres veces por el Paraíso.

 
Luego vi a Adán sobre la colina luminosa dónde había sido sumergido en el sueño, cuando Dios extrajo a la mujer por su costado: daba gracias y se maravillaba. Se recogía a solas bajo los árboles. En cuanto a Eva, la vi acercarse al Árbol del Conocimiento, como si quisiera tenderse en los prados de él. La bestia estaba de nuevo cerca de ella, todavía más lisonjera y más ágil: Eva fue totalmente conquistada por la serpiente y se complació particularmente con su compañía. Entonces la serpiente subió al Árbol, bastante alto, como para que su cabeza estuviera a la altura de la de Eva, se agarró del tronco con sus patas y, acercando la cabeza hacia Eva, le habló. Le dice que si Adán y ella comen del fruto del Árbol, se volverían libres, ya no serían esclavos y  conocerían la forma en  que podrían multiplicarse.

  

Adán y Eva ya habían recibido de Dios la orden de multiplicarse. Pero  ellos, no sabían como Dios  encausaría esto. Supe que si lo hubieran tenido conocimiento de cómo multiplicarse y sin embargo  hubieran pecado, la Redención habría sido imposible.

 
Desde entonces Eva se volvió  más pensativa. Ella pareció estar conmovida por el deseo de la promesa de la serpiente. Una  degradación tomó posesión de ella. Yo me estremezco al sentir eso. Ella echó un vistazo hacia Adán, que todavía estaba de pie, apacible, bajo los árboles. Ella lo llamó, y él vino.

 
Eva se dirigió hacia el árbol, pero se volvió atrás. Había una agitación, una vacilación en sus movimientos. Otra vez reinició la marcha, como si tuviera la intención de dejar atrás el árbol, pero volvió a vacilar, acercándose finalmente a él por la izquierda. Estuvo de pie detrás de él, protegida por sus hojas largas. El Árbol era más tupido en la cumbre, y sus ramas largas y flexibles estaban recubiertas con hojas que caían hasta  la tierra. En el lugar donde se paró Eva un fruto particularmente bello colgaba.

 
Cuando Adán se acercó a Eva, ella lo tomó del brazo y le contó parte de lo que había dicho este animal que hablaba.  Adán escuchaba. Al tomarle  Eva  el brazo a Adán, era la primera vez que lo tocaba: el no la tocó, pero todo se volvió más oscuro alrededor de ellos (indeterminado)

Vi que el animal mostraba el fruto sin atreverse, no obstante, a recogerlo para Eva. Pero cuando el deseo se apoderó del  corazón de Eva, el animal lo recogió y se lo pasó. Era el fruto de un racimo de cinco, el más bello que se  que se encontraba en medio de los otros.

 
Y ahora vi a Eva acercarse a Adán y ofrecerle la fruta. Si él la hubiera rechazado, el pecado no habría sido cometido. Vi la ruptura de  la fruta, como se  abría en la mano de Adan. Inmediatamente ellos comenzaron a ver imágenes y era cómo si fueran  instruidos acerca de lo que ellos no debieran haber sabido jamás. El interior de la fruta era sanguíneo y lleno de venas. Vi como Adán y Eva  perdían su lucidez y disminuían en estatura. Era como si el sol bajara. El animal se deslizó bajo el árbol, y lo vi escaparse arrastrando. Pero no veo que Adán y Eva hayan comido del fruto con su boca como hacemos nosotros: el fruto desapareció entre ellos.

 
Vi que Eva ya había pecado cuando la serpiente estaba en el Árbol , ya que le había entregado su voluntad. Yo comprendí en aquel momento algo, que soy incapaz de expresar en palabras: era como si la serpiente representara la forma de su voluntad; era como  un ser por el cual podían obtenerlo todo. Y era como si Satanás hubiese aparecido.

 
El pecado no fue completado por el solo hecho de comer  la fruta prohibida. Aquella fruta del árbol que, arraigando sus ramas a  la tierra siguió reproduciendo el pecado en ellos después de la Caída, comunica la idea de una propagación absoluta del pecado, una implantación sensual  a costa de la separación de Dios. De este modo, habiendo consumido esta fruta en  la desobediencia, el hombre se separó de Dios  y la concupiscencia se estableció en él, y por él en toda la naturaleza humana. El hecho de usurpar las propiedades de la fruta y  de usar la fruta únicamente para el placer que produce, implica aceptar las desastrosas consecuencias  del  acto de subversión, la degradación de su propia naturaleza, así como el  pecado y muerte
.

 

Después de la creación de Eva, Dios había concedido a Adán una bendición pura y santa, facultad que permitía al hombre reproducirse en la santidad y la pureza,  esta bendición fue retirada de Adán debido al uso que hizo del fruto prohibido, ya que veo al Señor pasar detrás a Adán y retirarle algo, cuando éste dejó su colina para juntarse con  Eva . Y me pareció que la Salvación del mundo  debía salir de lo que Dios había retirado a Adán.

 
Un día,   Dios me concedió una visión de este misterio: vi el vacío corporal y espiritual  que provocó  la caída en todos los hombres, tal como se acaeció a  Adán y Eva, la corrupción por la mezcla del bien con el mal, del cual, los ángeles caídos extrajeron un gran poder.

 
También vi a  la segunda Persona de la Divinidad descender hacia Adan y retirarle la bendición divina, con una lámina encorvada, antes de que consintiera en el pecado. En el mismo momento, vi a la Virgen María salir del lado de Adán, como una nube luminosa que se elevó hacia Dios.

      

Cuando Adán y Eva hubieron consumido el fruto, quedaron como ebrios, y su consentimiento al pecado provocó grandes cambios en ellos. Ya que, la serpiente que estaba cerca de ellos, los impregno con su naturaleza, fue como la cizaña que se introduce en el trigo.

 
La circuncisión ha sido establecida como un signo de castigo y de expiación: lo mismo que el primer retoño de la vid es podada, para evitar que el vino se vuelva agrio, malo e inutilizable, del mismo modo el hombre está sometido a este rito, como si debiera por ahí recobrar su perfección perdida.

 
Cuando la reparación de la caída me fue mostrada en forma de visiones, veía a Eva que, apenas nacida del lado de Adan ya subía a la cabeza del fruto prohibido y corría hacia el árbol para rodearle con sus brazos. Pero veía al mismo tiempo, en una visión opuesta, cómo Jesús, nacido de la Virgen, se apresuraba hacia la Cruz y la ceñía en sus brazos, y cómo la descendencia de nuestros primeros padres, manchada y dispersada por culpa de Eva, reencontraba su pureza gracias a la Pasión de Jesús.

 
Me fue mostrado exactamente cómo la maldad y sus disturbios  deben ser expiados mediante la carne, a través de los dolores de la expiación. Siempre comprendí así las palabras de Epístola de los Gálatas según las cual el hijo de la criada no tiene en absoluto parte a la herencia: por este término "criada", debemos entender la carne y las sumisiones serviles que engendra.

 
El matrimonio es un estado de penitencia que requiere de  la oración, el ayuno, la limosna, la práctica de la caridad, la  renuncia, y la intención de aumentar el Reino de Dios.

 Antes del pecado original, Adán y Eva eran muy diferentes de lo que nosotros somos ahora, miserables humanos. A causa del uso que hicieron del fruto prohibido, recibieron un devenir formal y temporal, y todo lo que en ellos era espiritual se cambió a carne, materia  instrumentalizada y receptiva. Antes, eran uno en Dios, y su voluntad era una con la de Dios; en lo sucesivo, están divididos en su propia voluntad, que es egoísmo, concupiscencia e impureza. Recogiendo el fruto prohibido, el hombre se alejó de Dios, su Creador, y esto fue como si perdiese el poder de crear.