Hacia un nuevo continente

Manifiesto para América Latina  2002

 

INDICE

 

Introducción. 1

Advertencias Previas y una Prosa Latinoamericana. 4

A La Izquierda: 9

A La Derecha: 13

Había Una Vez Un Continente. 18

La Segmentación de Latinoamérica. 20

La Globalización y el Nuevo Orden Económico Internacional 26

Fondo Monetario Internacional 32

¿Por qué se creó el FMI?. 32

¿Cuáles son las principales áreas de trabajo del FMI?. 32

Convenio Constitutivo del Fondo Monetario Internacional 33

A R T Í C U L O  I 33

Fines. 33

A R T Í C U L O   I X.. 34

A R T Í C U L O   X I I 36

La Deuda Externa. 36

Hacia Un Nuevo Continente. 44

Qué Define al Enemigo: 48

La Sociedad es la Fuente del Poder 49

 

Introducción

La vida me permitió la movilidad dentro de los diferentes sectores sociales, permitiéndome ver innumerables colores y matices del pensamiento social de mi país y también de sus necesidades y anhelos, sueños, aspiraciones y deseos, junto a todo eso conocí la irreductible capacidad de lucha y sacrificio del pueblo. Lo pude palpar desde la oposición política del mismo modo que desde posiciones en el gobierno, posiciones que enseñan sin lugar a dudas las miserias que oculta el ser humano y que sólo se muestran desnudas delante de lo que ellos perciben como poder.

Luego el destino me llevó a radicarme en Estados Unidos de Norteamérica como trabajo de grado para completar mi comprensión del mundo que nos influencia cultural, política y existencialmente.

Como parte de esta enriquecedora experiencia entre en contacto directo con los nacionales de toda nuestra Latinoamérica, un contacto que en la igualación impuesta por el exilio económico o político, voluntario o impuesto, elimina conductas y formas de pensamientos que generalmente el nacionalismo y el orgullo nacional evitan transmitir a los extranjeros, aún cuando se radiquen en nuestros países.

Cuando todos somos extranjeros la comunicación se hace mucho más explicita y podemos llegar a comprender cuan grande son los paralelismos de nuestras naciones, los orígenes de nuestros problemas y las similitudes de nuestras soluciones.

Nuestras diferencias idiomáticas, diferencias de música folklórica, de alimentos y muchas veces de vestuario, diferencias climáticas, de colores de piel y como es natural de héroes, sumadas enriquecen y embellecen nuestro continente, pero que usadas egocéntrica e interesadamente nos dividen y nos perjudican.

También tuve la oportunidad de estar en contacto con la cultura de la increíble diversidad existente en los Estados Unidos de Norteamérica y ésta fue la diferencia más impactante. Hay tantas diferencias y debemos entenderlas, las positivas y las negativas también para poder encontrar nuestras deficiencias ciudadanas por comparación.

Muchas son nuestras diferencias, muchas negativas que nosotros nos esforzamos en imitar y otras muchas positivas que nos negamos a asimilar. Pero tratando de buscar las causas de las diferencias positivas ya que en las negativas somos autosuficientes, he tenido que concluir que la causa principal de nuestras diferencias funcionales en lo social y lo político se encuentran en el hecho de que el norte fue colonizado mientras que el sur fue conquistado. 

Si logramos entender esta desigualdad original podremos encarar y tratar de corregir muchos de nuestros errores conceptuales, errores que han logrado hacer permanente nuestro indiscutible atraso político y social, que trajo como resultado una cadena interminable de dictaduras y la corrupción como estilo de vida.

No pretendo colocar como ejemplo a los Estados Unidos de Norteamérica, nación que hoy da claras señales de cansancio y de la decadencia natural de todo el que ha llegado a alguna cima, más aún cuando esa cima es alcanzada siendo una nación muy joven, pero es necesario que aprendamos de las diferencias que resaltan nuestros fallos y errores si deseamos avanzar y desarrollarnos.

También es necesario que Latinoamérica deje de visualizar a los Estados Unidos de Norteamérica como un bloque monolítico, nada más alejado de la realidad. EUA es una nación compuesta de innumerables minorías e incontables pensamientos y una de esas minorías somos los latinoamericanos, una minoría de creciente presencia en el poder político de esta nación y esto es necesario tenerlo en cuenta; es una nación de un pluralismo impresionante donde existen los malos y también los buenos, donde existen personas que sienten marcadas antipatías hacia nosotros y también sectores que simpatizan abiertamente con nuestras etnias y naciones.

En la medida que establezcamos relaciones con los sectores adecuados podremos lograr apoyo a nuestra causa común para lograr una Latinoamérica mejor y más justa para todos, si no logramos ver esas diferencias internas y los atacamos como una unidad, como “imperialismo”, entonces tendremos respuestas únicas y demoledoras.  Es necesario aceptar la realidad de que por mucho tiempo lo político y lo económico va a ser decidido en esta nación, que es aquí donde debemos tratar de influir para defender nuestras causas y que para ello las diferentes comunidades de nuestros nacionales residentes acá deberán jugar un importante rol, por tanto debemos revisar nuestras imágenes de los nacionales que ya han emigrado.

El único imperialismo que ha existido en la historia humana ha sido el de los seres humanos cuando se sienten poderosos y eso no distingue razas ni banderas, colores ni sistemas, la incomprensión del destino común ha estado presente en todas las épocas y latitudes incluyendo nuestros países, ¿acaso esa no es la raíz de todos nuestros problemas internos?.

No es la intención de este trabajo ser un tratado científico de ciencias sociales, simplemente pretendo hacer un llamado a la reflexión para comenzar a comprender nuestra situación y la necesidad de emprender una acción de cambio y corrección, que nos permita sobrepasar los actuales momentos de crisis, además de proponer un curso de acción para ajustar la dirección que llevamos hacia metas comunes de paz y desarrollo.

Es el llamado de un latinoamericano que cree que existe un futuro mejor y que es nuestra total responsabilidad alcanzarlo.

Es un llamado a la unidad de sueños y metas, dentro del bloque ya logrado de descomposición social y fracasos económicos que nosotros mismos hemos alcanzado siguiendo la dirección tradicional que heredamos de nuestros conquistadores y que hoy ya sabemos con certeza que se dirige al precipicio y a la anarquía.

Si este llamado lograra generar una acción concreta o mejores ideas y soluciones, habrá cumplido mis expectativas y tendré la inmensa satisfacción de haber aportado un granito de arena en la consecución de un mejor futuro para nuestro gran pueblo de la América latina y para mis propios hijos.


Advertencias Previas y una Prosa Latinoamericana

Hemos visto que no solamente nuestro futuro depende de las rectificaciones que tenemos que hacer, sino que nuestro presente lo reclama y lo exige de forma urgente y trascendental.

Es necesario derrotar la cultura de corrupción implantada en nuestro continente por la España del siglo 14, cultura responsable del atraso moral y material de nuestros pueblos. Nada puede hacerse sin cambiar esta perniciosa actitud que asumimos como “normal” la mayoría de los miembros de nuestras sociedades, teniendo su expresión visible en nuestros partidos políticos y su desarrollo último en los gobiernos de nuestros Estados.

Es una enfermedad generalizada, común a la mayoría de nuestros países,  debemos de estar conscientes de que se trata de una enfermedad contagiosa, de una epidemia endémica y que existen dos posibles respuestas contrarias a esta propuesta de cambio: la primera sería la indiferencia que se pueden abrogar muchos para seguir beneficiándose hasta el último momento del caos existente, insensibles al desenlace fatal que ya podemos observar; y la segunda la indiferencia de aquellos que pudieran considerar a sus países como excepciones, inmunes a la peste de los demás que ególatramente pueden considerar como países más atrasados.  Somos hijos de la misma madre y de la misma época y en el ADN social todos, en mayor o menor medida, tenemos las mismas tendencias y debilidades.

A los primeros debo informarles que a partir de este momento no existirán justificaciones que pudieran servir de atenuantes al crimen contra la humanidad que perpetran, están asesinando un continente. Si en sus ingenuos y egolátricos sueños, elaborados con una falta de humanidad vergonzante, están contemplando migrar hacia tierras en donde no le han permitido a sus iguales destruir la sociedad, yerran.

Sin consideraciones a posición económica o nivel de la educación formal recibida, les doy fe de que en las otras tierras, igual que en las nuestras, en innumerables y muy desagradables momentos, esos pueblos les harán sentirse indeseados forasteros, sin importar inclusive haber logrado la ciudadanía de esas naciones. Así somos los humanos en nuestra común mediocridad, nos sentimos importantes denigrando a los más débiles, a los diferentes y esto nos produce una impactante descarga de droga alucinógena que nos hace ver la realidad como nos la creemos y no como lo que realmente es, esa es la explicación de la cobarde maldad que se ensaña con los indefensos, pero de mediocres está repleto el mundo.

Pero hay más, después de los criminales e injustificables sucesos del 11 de Septiembre las naciones desarrolladas han hecho conciencia de su propia vulnerabilidad a los conflictos “semisalvajes” de los pequeños países, lo que necesariamente ha hecho de los extranjeros posibles sospechosos y menos deseados huéspedes. Les aseguro que anhelarán intensamente su propio sol, su propia tierra y ese anhelo que termina por convertirse en dolor e insatisfacción hace de la vida una birria.

En otro sentido, no deben engañarse a sí mismos y cerrar los ojos a los efectos que la globalización acarreará a todos los niveles; también se globalizarán los delitos y su persecución y que, más tarde o más temprano, los demás, que somos todos los que no alcanzamos a beneficiarnos de la corrupción y también los que por seriedad, hombría de bien o cualquier clase de principio honorable, no participamos de esa orgía deleznable, lograremos convencer a los bancos o a sus accionistas de la común conveniencia de cobrar la deuda “eterna” internacional de los depósitos e inversiones de dinero sucio, dinero que nunca tendrá una historia creíble ni un nacimiento honrado. Si ninguna gran fortuna tuvo un nacimiento honrado, como dicen, de todas formas la cadena siempre romperá en el eslabón más débil y más cuando existan beneficios involucrados. Considérense advertidos.

Los partidos políticos que son necesarias organizaciones para que la democracia pueda funcionar, deberán reconocer, aunque sea interna e individualmente, que han sido instrumentos de las más despreciables pasiones y codicia, que no es posible superar el momento actual sin situar el Poder en la nación, en la sociedad en general, quitándoselo a esas gavillas enloquecidas por la riqueza y el poder, para que la sociedad pueda vigilar a sus servidores, corregir rumbos confusos, elaborados por intereses de sus conmilitones y de sus contrarios políticos también.

Que sólo nuestra historia de dictaduras logró la dislocación social necesaria para que los partidos ejercieran el Poder soberano de nuestros pueblos y eso debe, tiene y va a ser corregido. Los políticos deben tener el Gobierno nunca el Poder. Así es la verdadera democracia y esa es la única garantía de la nación para no ser timada, embaucada y esclavizada en la pobreza y el envilecimiento.

Una Prosa Latinoamericana

“En raros momentos la pasión caldea la historia y los idealismos se exaltan: cuando las naciones se constituyen y cuando se renuevan. Primero es secreta ansia de libertad, lucha por la independencia más tarde, luego crisis de consolidación institucional, después vehemencia de expansión o pujanza de energías. Los genios pronuncian palabras definitivas; plasman los estadistas sus planes visionarios; ponen los héroes su corazón en la balanza del destino.

Es, empero, fatal que los pueblos tengan largas intercadencias de encebadamiento. La historia no conoce un solo caso en que altos ideales trabajen con ritmo continuo la evolución de una raza. Hay horas de palingenesia y las hay de apatía, con vigilias y sueños, días y noches, primaveras y otoños, en cuyo alternarse infinito se divide la continuidad del tiempo.

En ciertos períodos la nación se aduerme dentro del país. El organismo vegeta; el espíritu se amodorra. Los apetitos acosan a los ideales, tornándose dominadores y agresivos. No hay astros en el horizonte ni oriflamas en los campanarios. Ningún clamor de pueblo se percibe; no resuena el eco de grandes voces animadoras. Todos se apiñan en torno de los manteles oficiales para alcanzar alguna migaja de la merienda. Es el clima de la mediocridad. Los Estados tornase mediocrácias, que los filólogos inexpresivos preferirían denominar "mesocrácias".

Entra en la penumbra el culto por la verdad, el afán de admiración, la fe en creencias firmes, la exaltación de ideales, el desinterés, la abnegación, todo lo que está en el camino de la virtud y de la dignidad. En un mismo diapasón utilitario se templan todos los espíritus. Se habla por refranes, como discurría Panza; se cree por catecismo, como predicaba Tartufo; se vive de expedientes, como enseñó Gil Blas. Todo lo vulgar encuentra fervorosos adeptos en los que representan los intereses militantes; sus más encumbrados portavoces resultan esclavos en su clima. Son actores a quienes les está prohibido improvisar: de otro modo romperían el molde a que se ajustan las demás piezas del mosaico.

Platón, sin quererlo, al decir de la democracia: "es el peor de los buenos gobiernos, pero es el mejor entre los malos". definió la mediocrácia. Han transcurrido siglos; la sentencia conserva su verdad. En la primera década del siglo XX se ha acentuado la decadencia moral de las clases gobernantes. En cada comarca, una facción de vividores detenta los engranajes del mecanismo oficial, excluyendo de su seno a cuantos desdeñan tener complicidad en sus empresas. Aquí son castas advenedizas, allí sindicatos industriales, acullá facciones de parlaembaldes. Son gavillas y se titulan partidos. Intentan disfrazar con ideas su monopolio del Estado. Son bandoleros que buscan la encrucijada más impune para expoliar a la sociedad.

Políticos sin vergüenza hubo en todos los tiempos y bajo todos los regímenes; pero encuentran mejor clima en las burguesías sin ideales. Donde todos pueden hablar, callan los ilustrados; los enriquecidos prefieren escuchar a los más viles embaidores. Cuando el ignorante se cree igualado al estudioso, el bribón al apóstol, el boquirroto al elocuente y el burdégano al digno, la escala del mérito desaparece en una oprobiosa nivelación de villanía. Eso es la mediocrácia, los que nada saben creen decir lo que piensan, aunque cada uno sólo acierta a repetir dogmas o auspiciar voracidades. Esa chatura moral es más grave que la aclimatación de la tiranía; nadie puede volar donde todos se arrastran. Convienese en llamar urbanidad a la hipocresía, distinción al amaneramiento, cultura a la timidez, tolerancia a la complicidad; la mentira proporciona estas denominaciones equívocas. Y los que así mienten son enemigos de sí mismos y de la patria, deshonrando en ella a sus padres y a sus hijos, carcomiendo la dignidad común.

En esos paréntesis de alcornocamiento aventúranse las mediocrácias por senderos innobles. La obsesión de acumular tesoros materiales, o el torpe afán de usufructuarlos en la holganza, borra del espíritu colectivo todo rastro de ensueño. Los países dejan de ser patrias, cualquier ideal parece sospechoso. Los filósofos, los sabios y los artistas están de más; la pesadez de la atmósfera estorba a sus alas y dejan de volar. Su presencia mortifica a los traficantes, a todos los que trabajan por lucro, a los esclavos del ahorro o de la avaricia. Las cosas del espíritu son despreciadas; no siéndole propicio el clima, sus cultores son contados; no llegan a inquietar a las mediocrácias; están proscritos dentro del país, que mata a fuego lento sus ideales, sin necesitar desterrarlos. Cada hombre queda preso entre mil sombras que lo rodean y lo paralizan.

Siempre hay mediocres. Son perennes. Lo que varía es su prestigio y su influencia. En las épocas de exaltación renovadora muéstranse humildes, son tolerados; nadie los nota, no osan inmiscuirse en nada. Cuando se entibian los ideales y se reemplaza lo cualitativo por lo cuantitativo, se empieza a contar con ellos. Apercíbense entonces de su número, se mancornan en grupos, se arrebañan en partidos. Crece su influencia en la justa medida en que el clima se atempera; el sabio es igualado al analfabeto, el rebelde al lacayo, el poeta al prestamista. La mediocridad se condensa conviértese en sistema, es incontrastable.

Encumbranses gañanes, pues no florecen genios: las creaciones y las profecías son imposibles si no están en el alma de la época. La aspiración de lo mejor no es privilegio de todas las generaciones. Tras una que ha realizado un gran esfuerzo, arrastrada o conmovida por un genio, la siguiente descansa y se dedica a vivir de glorias pasadas, conmemorándose sin fe; las facciones dispútanse los manejos administrativos, compitiendo en manosear todos los ensueños. La mengua de éstos se disfraza con exceso de pompa y de palabras; acállase cualquier protesta dando participación en los festines; se proclaman las mejores intenciones y se practican bajezas abominables; se miente el arte; se miente la justicia; se miente el carácter. Todo se miente con la anuencia de todos; cada hombre pone precio a su complicidad, un precio razonable que oscila entre un empleo y una condecoración.

Los gobernantes no crean tal estado de cosas y de espíritus: lo representan. Cuando las naciones dan en bajíos, alguna facción se apodera del engranaje constituido o reformado por hombres geniales. Florecen legisladores, pululan archivistas, cuéntanse los funcionarios por legiones: las leyes se multiplican, sin reforzar por ello su eficacia. Las ciencias conviértense en mecanismos oficiales, en institutos y academias donde jamás brota el genio y al talento mismo se le impide que brille: su presencia humillaría con la fuerza del contraste. Las artes tórnanse en industrias patrocinadas por el Estado, reaccionario en sus gustos y adverso a toda previsión de nuevos ritmos o de nuevas formas, la imaginación de artistas y poetas parece aguzarse en descubrir las grietas del presupuesto y filtrarse por ellas. En tales épocas los astros no surgen. Huelgan: la sociedad no los necesita; bástale su cohorte de funcionarios. El nivel de los gobernantes desciende hasta marcar el cero; la mediocrácia es una confabulación de los ceros contra las unidades. Cien políticos torpes juntos, no valen un estadista genial. Sumad diez ceros, cien, mil, todos los de las matemáticas y no tendréis cantidad alguna, siquiera negativa. Los políticos sin ideal marcan el cero absoluto en el termómetro de la historia, conservándose limpios de infamia y de virtud, equidistantes de Nerón y de Marco Aurelio.

Una apatía conservadora caracteriza a esos períodos; entíbiase la ansiedad de las cosas elevadas, prosperando a su contra el afán de los suntuosos formulismos. Los gobernantes que no piensan parecen prudentes; los que nada hacen titulanse reposados; los que no roban resultan ejemplares. El concepto del mérito se torna negativo: las sombras son preferibles a los hombres. Se busca lo originariamente mediocre o lo mediocrizado por la senilidad. En vez de héroes, genios o santos, se reclama discretos administradores. Pero el estadista, el filósofo, el poeta, los que realizan, predican y cantan alguna parte de un ideal están ausentes. Nada tienen que hacer.

La tiranía del clima es absoluta: nivelarse o sucumbir. La regla conoce pocas excepciones en la historia. Las mediocrácias negaron siempre las virtudes, las bellezas, las grandezas, dieron el veneno a Sócrates, el leño a Cristo, el puñal a Cesar, el destierro a Dante, la cárcel a Galileo, el fuego a Bruno; y mientras escarnecían a esos hombres ejemplares, aplastándolos con su saña o armando contra ellos algún brazo enloquecido, ofrecían su servidumbre a gobernantes imbéciles o ponían su hombro para sostener las más torpes tiranías. A un precio: que éstas garantizaran a las clases hartas la tranquilidad necesaria para usufructuar sus privilegios.

En esas épocas del lenocinio la autoridad es fácil de ejercitar: las cortes se pueblan de serviles, de retóricos que parlotean panelucrando, de aspirantes a algún bajalato de pulchinelas en cuyas conciencias está siempre colgando el albarán ignominioso. Las mediocrácias apuntálanse en los apetitos de los que ansían vivir de ellas y en el miedo de los que temen perder la pitanza. La indignidad civil es ley en esos climas. Todo hombre declina su personalidad al convertirse en funcionario: no lleva visible la cadena al pie, como el esclavo, pero la arrastra ocultamente, amarrada en su intestino. Ciudadanos de una patria son los capaces de vivir por su esfuerzo, sin la cebada oficial. Cuando todos sacrifica a ésta, sobreponiendo los apetitos a las aspiraciones, el sentido moral se degrada y la decadencia se aproxima. En vano se busca remedios en la glorificación del pasado. De ese atafagamiento los pueblos no despiertan loando lo que fue, sino sembrando el porvenir”.

 

José Ingenieros

Argentina, 1910


A La Izquierda:

Izquierda: Parte de una asamblea que está colocada a la izquierda del presidente y que profesa ideas avanzadas.  Conjunto de grupos políticos partidarios del cambio, en oposición a los conservadores, hostiles a toda innovación.  Esta es la definición de Izquierda que nos ofrece el Larousse.

La izquierda por casi dos siglos abrazó como modelo avanzado la propuesta marxista-leninista para la creación de una sociedad sin clases y sin Estado. Para lograr esta fabulosa utopía se propuso como paso intermedio, la creación de la Dictadura del Proletariado como única forma de cambiar interiormente al ser humano, despojándolo de posiciones egoístas e individualistas que les impedirían funcionar en ese nuevo mundo paradisíaco.

Muchas naciones sirvieron de costosos laboratorios sociales en donde ésta propuesta se practicó y se trató de perfeccionar y exportar.  Algunas naciones por voluntad de sus más avanzados ciudadanos que, aprovechando circunstancias, contradicciones sociales y una gran ceguera política y social de sus gobernantes, lograron alcanzar el poder con el apoyo de significativos segmentos de su población, a otras muchas les fueron impuestas por la fuerza y por las armas, dividiendo el mundo conocido en dos bandos excluyentes y beligerantes que en más de una ocasión colocó la humanidad al borde de la destrucción nuclear, destrucción que obviamente alcanzaba e incluía el paraíso obrero propuesto como único y mejor futuro de la humanidad.

Hoy debemos reconocer que la práctica, que es el criterio de la verdad, demostró el fracaso del modelo comunista y por ende la mayoría de las naciones optaron por abandonarlo, con excepción de muy contados y obstinados países.

Pudieran escribirse tratados sobre las razones del fracaso del modelo marxista-leninista y la inviabilidad de una economía dirigida, bajo criterios y prioridades establecidos por individuos con poderes inapelables. Se pudiera argumentar sobre el costo en sangre que resulta de la supresión de la libertad en una especie que supone de forma intrínseca el libre albedrío que le proporciona la capacidad de pensar y disentir, como lo es la especie humana. Argumentos no faltan, algunos muy razonables y otros menos, pero para no extender innecesariamente este trabajo nos referiremos a uno solo: su base teórica.

Toda la propuesta marxista-leninista está basada teóricamente en la afirmación de Federico Engels quien enunció que el individuo es producto de su medioambiente y que cambiando el medioambiente era posible cambiar al individuo internamente. Con esta intención se justificó instalar una cruenta dictadura intermedia.  Hoy la realidad histórica y social nos ha demostrado la falsedad de tal afirmación y su principal exponente ha tenido que reconocer, con una valentía admirable y después de casi un siglo de intentos, su no funcionalidad y hago referencia a la URSS.  Sus ciudadanos no cambiaron interiormente durante la férrea dictadura, por el contrario su individualismo y egoísmo creció a niveles nunca imaginados, este es el triste resultado que no podemos negar.

A nombre de la experiencia histórica podemos afirmar que las vanguardias no son diferentes al resto del cuerpo social que las origina, que una vez en el poder se comportan de acuerdo al mismo nivel evolutivo de sus pueblos, con las deficiencias, ambiciones y pretensiones de los gobiernos atrasados que pretendieron sustituir, aunque con un sistema económico diferente y menos eficiente.

Desde el mismo momento que esa vanguardia gobernante se ve compelida a defender el sistema instaurado en contra de la población inconforme con los resultados obtenidos, desde ese mismo instante, se convierte en derecha conservadora y opuesta a cualquier innovación o cambio de avanzada, sin importar que su discurso pretenda mantenerse a la izquierda de lo que ellos, por incapacidad para revisar sus propios planteamientos y sin atentar contra la estabilidad política de la cual se benefician, seguirán considerando derecha.

El reconocimiento del fracaso de esta tesis cargada de esperanzas no implica un llamado a renunciar a la enaltecedora búsqueda de un mejor y más justo futuro para la humanidad, no implica tampoco negar la dirección de la historia evolutiva del ser humano hacia estadios superiores de desarrollo y mucho menos a despreciar el esfuerzo y el sacrificio de aquellos que generosamente ofrecieron vida y juventud para alcanzar condiciones mucho más humanas para nuestros pueblos aunque con un rumbo equivocado. 

El reconocer el error nos acerca mucho más a la verdad y por tanto a mejores soluciones para nuestros problemas.  Nos acerca a un mejor diseño de nuestro futuro como humanidad.  Lo contrario sería derrotismo, sería renunciar a un futuro y a la vida misma aceptando hundirnos junto al barco que debe ser abandonado por errores de diseño y que ya ha demostrado que no puede alcanzar el puerto deseado.

Debemos comprender que la contradicción existente entre el capital y el trabajo no es hoy la contradicción primaria y que la división marxista de la sociedad solamente nos incapacita para enfrentar las nuevas realidades de vida o muerte que amenazan hoy la existencia misma de toda la sociedad, sin discriminar entre trabajador y capitalista.  Es necesario unir los mejores pensamientos, los más progresistas para encontrar y definir el próximo paso a dar, pero ese próximo paso debe ser ejecutado contando con la comprensión, el apoyo y la participación de la mayoría de los afectados, es decir, por la sociedad en general. Esto implica una gran responsabilidad y un esfuerzo ingente para lograr una apertura de conciencia que nos permita encontrar nuevas respuestas, el aplicar formulas previas es mucho más fácil pero es ineficaz.

No más Mesías, no más vanguardias, basta de dogmas.  Si no aprendemos de la experiencia no podremos avanzar porque la lección no aprendida volverá inexorablemente a repetirse una y otra vez, sólo que ya no tenemos tiempo para eso porque el tren de los acontecimientos se nos viene encima y nos constriñe a dar respuestas.

Lo único permanente es el cambio, afirmaron los griegos y mucho antes los egipcios. Todo cambia constantemente incluyendo la Verdad. Lo que hoy es verdad mañana puede ser parte de la verdad o simplemente falso, enuncia como axioma el Materialismo Dialéctico, no reconocer esto es colocarse de espalda a la experiencia histórica y científica.  El modelo comunista resultó falso, inoperante para cumplir su misión de producir cambios cualitativos inducidos en la humanidad.

De modo que deseo llamar a los que se consideran izquierda por ideales, a los que todavía creen en un futuro mejor para la humanidad, a los que no han sido envilecidos por la lucha, llegando a despreciar al ser humanos para irónicamente salvar la humanidad; los llamo a dar un paso valiente y honesto en la búsqueda de nuevas respuestas que nos permitan la existencia en un mundo que ha cambiado radicalmente, un mundo que se encuentra inmerso en una gigantesca crisis en todo los sentidos y aspectos, en una crisis tan profunda que anuncia un gran cambio cualitativo para toda la humanidad, por que nunca es más oscuro que cuando va a amanecer.

Aferrarse a viejas recetas no curaran la nueva enfermedad.  Es preciso hacer uso de todo el raciocinio e inteligencia posible para, interpretando los signos de los tiempos y con una mente desprovista de prejuicios y dogmas, encontrar los nuevos caminos y paradigmas que nos permitan – y es necesario que estemos en capacidad de influir - a los humanos crear el Nuevo Orden, orden que deberá beneficiar a todos o no habrán beneficiados.

Es el momento del divorcio. Si no sirvió para satisfacer vuestros sueños no hay que seguir casados con una dictadura que nunca terminaría.

Es necesario que se rescate lo más valioso que poseen aquellos capaces de soñar: sus sueños.  Hay que quitarles los uniformes, es necesario desnudarlos para que vuelvan a tener la luz y la fortaleza necesaria para poder realizarse en un mejor futuro para todos.

No se puede seguir dividiendo la sociedad por que se debilita en el justo momento en que se necesita la mayor unión y fortaleza.

Es necesario crear un sueño que la mayoría pueda soñar, un sueño capaz de darnos la fuerza que necesitamos para sobrevivir lo que obviamente se avecina.

Hay que dejar de jugar a ser Dios planteándose construir un futuro tan lejano que en realidad no nos pertenece.  Hay que responder al presente, al hoy, para que pueda existir un mañana y si se logra dejar a la próxima generación en capacidad de decidir, entonces, todos los sueños se habrán realizados.

La izquierda que conocimos en el siglo veinte fue un movimiento juvenil en su generalidad, muy diferente a la izquierda que instauró la Republica en la Francia monárquica, izquierda compuesta por hombres y mujeres maduros, sin diferencias de clases sociales y posición económica. Hubo de todo en ese movimiento que buscaba la Igualdad, La Fraternidad y la Libertad para su nación. Nuestra izquierda moderna fueron los jóvenes cuyos corazones y conciencias se rebelaban ante lo que consideraban abusos inaceptables para la mayoría de los seres humanos y como existía la formula marxista y se aceptó como único camino al futuro, lo único necesario era promoverla e instaurarla para dar como satisfechas todas las esperanzas.

Esa inexperiencia propia de los corazones jóvenes propició una violenta guerra en nuestras sociedades, guerras que costaron muchas vidas valiosas en uno y otro bando político, hasta que llegó el gran ocaso marxista y junto al sol de la sociedad sin clases cayo el muro de Berlín y posteriormente la Cortina de Hierro.

Muchos de esa izquierda, inicialmente romántica, se corrompieron tratando de recuperar en moneda el tiempo perdido por la entrega a la causa, otros frustrados por la desilusión del fracaso de esa deidad mitificada como ciencia infalible, certera y justiciera, regresaron a sus hogares para tratar de recomponer sus vidas, algunos otros incapaces del cambio personal siguen aferrados a una lucha suicida y derrotista que solamente puede reclamar como victoria el constituirse en distracción de la búsqueda de soluciones nuevas, originales y prácticas para enfrentar los nuevos retos sociales en el nuevo milenio.

Hoy necesitamos más que nunca esa capacidad de entrega y de lucha que solamente la juventud puede aportar, pero esa misma juventud necesita de nuevas banderas, de nuevos sueños y de nuevas metas que solamente pueden crearla la experiencia.

Estoy tratando de hacer un sincero llamado a rediseñar las posiciones, a recomponer los ejércitos de la historia que todavía no ha sido escrita y que necesitamos que sea escrita a nuestro favor, a favor del ser humano.

La unidad debe incluir hoy a todas las posibles victimas, y esas victimas somos todos.

Pero un gran sector de la juventud de hoy no se encuentra ni en la izquierda ni en la derecha. La juventud de hoy se encuentra imbuida dentro de una apatía social absurdamente decadente pues, la decadencia es un período que sobreviene a las cúspides y triunfos, y Latinoamérica, hasta hoy, nunca a llegado, más bien, nunca ha logrado iniciar el camino de su propio desarrollo social, político y económico.  Es una decadencia importada, trasladada desde las naciones que ya lograron alcanzar sus cúspides y que por la ley inviolable del péndulo ahora deben regresar a reencontrarse con la medianía que nos asemeja como humanidad en una evolución irremediablemente compartida.

Es la hora de la acción verdadera sin dogmas y sin estereotipadas soluciones. Es la hora del pensamiento para definir que queremos y como lograrlo, desde una posición auténticamente latinoamericana y humanística.


A La Derecha:

Derecha: “La parte más moderada y conservadora en las colectividades políticas” Larousse.

Todos conocemos la existencia de La Derecha política. En muchas ocasiones hemos sentido su accionar dentro de todas nuestras sociedades, pero muy pocas veces hemos oído confesar a alguien su militancia derechista. Parecería que de alguna manera les avergonzara reconocer, por lo menos oralmente, su justificación de lo que hoy es y hemos logrado. En el fondo de nuestra alma sabemos que la situación actual no es del todo justa y nada estable, que el camino seguido hasta hoy augura problemas sociales, porque el ejemplo dado está produciendo una situación de “sálvese el que pueda” y de “todos contra todos” que amenaza gravemente el necesario orden social que necesitamos para existir.

Según la definición inicial, todo aquel que considera satisfactorio su presente está opuesto a que éste sea modificado y también aquellos que obtienen beneficios materiales al servir las posiciones del actual estado de cosas.

Pero no resulta fácil agrupar la derecha ya que, aunque coinciden en estrategias cuando es necesario, no todos defienden esas posiciones por las mismas razones y tampoco desde los mismos puntos de vistas.

Existe un sector extremista que es anticomunista y esa es su principal característica. Es un anticomunismo visceral, completamente emocional y por tanto no racional, está basado en el miedo y el odio. Desaprueban que el Eterno, creador de todo cuanto existe, le diera libre albedrío al ser humano para que pudiera crecer aprendiendo y también para poder equivocarse y cometer errores incluyendo, no sólo el negar la existencia de su creador, sino para colocarse abiertamente en su contra y lo que más les importa; para ser comunistas.

Ven comunismo en cualquier opinión diferente a la suya. Cualquier intento de cambio es comunista y consideran el comunismo como un cáncer social que debe ser extirpado de raíz sin importar la cantidad de sangre humana que deba ser derramada, la real culpa o inocencia le corresponderá establecerla a Dios en su reino.

Ellos han sido en la práctica los principales propagadores y sostenedores de la ideología comunista, al aclimatar la mente de muchas personas para que se aceptasen comunistas sin serlos; al hacer cualquier infierno preferible a sus sanguinarias orgías gubernativas, a su indiferencia ante la corrupción e ilegalidad de muchos gobiernos colocados a sus servicios y al utilizar la palabra DEMOCRACIA para justificar y motivar cualquier acción que ellos puedan considerar de profilaxis social.  No son demócratas y no creen en la democracia ya que no reconocen el derecho a pensar diferente y tampoco nunca intentaron eliminar las causas que pudieran haberle dado vigencia al comunismo.

Existe otro sector de la derecha que por su posición económica favorecida tampoco han deseado hasta ahora que la situación fuera modificada y me refiero a los empresarios y amos de negocios.

Es necesario deslindar ambos grupos ya que los resultados de sus actividades pareciendo iguales son diferentes:

Los empresarios tienen una visión a mucho más largo plazo; sus empresas son sus creaciones propias, fruto de horas de sueños y esfuerzos, son casi hijos creados por ellos mismos y su ambición última es que sus empresas crezcan y sean heredadas por sus descendientes y para ello son abanderados de la estabilidad social. Ven sus empleados como activos importantes en la cadena de producción y tratan en mayor o menor medida de mantenerlos en su organización ofreciéndoles estándares de vida mejores que el resto de la sociedad.

Los amos de negocios o ejecutivos, como personalmente les llamo, son aquellos que persiguen el beneficio instantáneo como primera y única motivación, a nivel económico son capaces de cualquier cosa para lucrarse rápidamente y le llaman habilidad. Contrabandos, engaños, explotación despiadada de quienes con sus esfuerzos les producen el beneficio, en definitiva no tienen ninguna conciencia social del papel que deben jugar para que su sociedad y sus privilegios sigan funcionando. No tiene la menor importancia si su país se hunde o si el sistema que los favorece se fractura, en última instancia casi siempre tienen su dinero en el extranjero, donde interiormente desean radicarse cuando sus actos produzcan el desenlace social que saben que están provocando. Con esto no deseamos afirmar que los primeros no han participado y por tanto apoyado el sistema de corrupción generalizado que opera en nuestra América Latina.

Pero la situación ha cambiado radicalmente y con la desaparición del comunismo, su natural contrario ideológico, ahora sólo les queda una gran batalla por ganar: Demostrar que su sistema Liberal puede dar las respuestas necesarias para producir estabilidad social y progreso. O se dan respuestas concretas o la anarquía y el desorden social arrasarán con la paz que nos permite existir como naciones y como individuos.

Este es el gran desafío de la actualidad y en él, quiéranlo o no, están en juego sus propias existencias y la de sus empresas o posesiones.

Pero ese no es el único desafío, ahora su existencia está siendo atacada por aquellos que se creían aliados y defensores del sistema: los organismos internacionales y específicamente por el FMI qué, mediante la imposición inconsulta y fulminante del Nuevo Orden Económico, disfrazado de Globalización, está destruyendo la infraestructura productiva de nuestros países y con ella la propiedad privada que es la base indiscutible del sistema Liberal, además, hoy tenemos una guerra por delante que promete ser muy larga y destructiva y que afectará nuestras naciones directamente, y si todo eso fuera poco los economistas han creado una cantidad de dinero que se cuenta en muchos miles de millones, mucho más dinero de lo que nuestro maltrecho planeta vale y que necesariamente creará una desastrosa caída en el valor del dinero que conllevará a una crisis nunca antes vista y a la que deberemos hacer frente para lograr sobrevivir.

Los acontecimientos en Argentina advierten tiempos difíciles y anárquicos que deben mover a una profunda y rápida reflexión anticipándonos a su propagación.

La respuesta deberá ser buscada por todos los afectados y eso lleva necesariamente a diseñar una respuesta social, una respuesta nacional y pudiera ser más efectiva una respuesta Latinoamericana.

Siendo realistas sabemos que por largo tiempo no podremos dar respuestas oficiales ante el destrozo de nuestras fuentes económicas ya que nuestros Estados, débiles históricamente, carcomidos por el descrédito y la corrupción, corrupción que fue tolerada y muchas veces propiciada por los sectores de la misma derecha que hoy se encuentra en crisis, no pueden asumir posiciones desafiantes y temerarias contra las imposiciones de los todopoderosos organismos internacionales.

La respuesta deberá ser social, pero para lograr respuestas sociales será necesario unificar esas sociedades, en primer lugar como defensa de nuestras naciones y sus medios de producción y en segundo lugar unirlas detrás de objetivos que la beneficien y que aseguren cambios creíbles hacia un mejor futuro para todos y esto es uno de los retos a enfrentar.

Los primeros pasos tienen que ser dados por los sectores que por su posición social y económica deberían ser el ejemplo a ser imitado y por tanto líderes sociales, es necesario hacer conciencia que debemos defendernos en contra de la crisis que nos amenaza, crisis que necesariamente debe hacerlos mover hacia la izquierda en busca de nuevos paradigmas sociales, aunque parezca un contra sentido. No es un contra sentido el defender nuestras fuentes de subsistencia y la inmovilidad no lo hará.

Es imprescindible establecer una economía de crisis evitando los dispendios innecesarios. Tenemos que hacer eficiente no sólo la producción sino y es de igual trascendencia, los gastos, el consumo, sin importar que se tengan los recursos o no.

El torbellino destructor del derroche y la superficialidad debe ser detenido para que la ostentación deje de ser un motivo más de descontento y división social, va a ser necesario que esas sociedades de forma unida, prefiera nuestros propios productos sobre los extranjeros disponibles en el mercado y eso sólo será posible si la mayoría de la sociedad adquiere una conciencia de propiedad nacional.

Hay que cambiar urgentemente la imagen del hombre exitoso, hoy una imagen negativa y basada en los lujos y extravagancias y volverla a colocar en el trabajo constructor y dignificante, y para eso los sectores sociales económicamente pudientes deben ejemplarizar deteniendo el torbellino desquiciante, que nos está llevando a todos a competir con los estilos de vida de los narcotraficantes y corruptos. Hay que separarse de esos sectores corruptos en palabras, actitudes y hechos. ¿Quién no conoce más de un cretino que vive extravagantemente?, esa no puede ser la imagen del éxito.

Es muy importante que los sectores de derecha comprendan que la subsistencia individual aislada no es posible, que la indiferencia y el desprecio por el resto del cuerpo social no lograrán de esos sectores el apoyo necesario para sobrepasar esta gran crisis que nos amenaza a todos, en diferentes proporciones, pero sin lugar a dudas afectará en mayor medida a los que más tienen que perder. Es vital que todos y principalmente la derecha comprenda algo ya asimilado por las especies llamadas inferiores: fuera de la manada no existe la posibilidad de sobrevivir y es necesario garantizar la vida de toda la manada para asegurar la propia.

Creo necesario reflexionar un poco sobre la actitud del aparentar.

Este problema tiene graves implicaciones y pudiera ser visto desde diferentes posiciones:

¿Complejo de inferioridad?. ¿Acaso nos sentimos inferiores y queremos disimular nuestra auto percepción adornándola con fortunas reales o imaginarias?  Lo cierto es que hemos entrado a emular y competir con los estilos de vida de los narcos y sin la menor sorna. Si tenemos que vender nuestra madre o nuestro cuerpo, lo vendemos y ni que decir sobre vender el alma al Diablo. Lo importante es que los demás “crean” que yo soy tal o cual cosa. Lo triste es que como los demás están jugando el mismo juego ya nadie le cree a nadie. ¿Tiene esto sentido?

Parecería que la búsqueda de la Felicidad ha dejado de ser una necesidad natural del ser humano, porque hoy vemos muy pocas personas felices. Podrán estar acomodados o sentirse poderosos, pero felices, creo que no.

Y es que resulta y viene a ser que hoy, en el tercer milenio, cuando la razón y la ciencia, se cree tienen más conocimiento sobre la realidad que nunca antes, nosotros los humanos hemos optado por la irrealidad, por la falsedad de aparentar.  Como la palabra lo indica lo que se aparenta no es la realidad, es otra cosa, una mentira. Aparentar es un disfraz de la realidad que, aunque oculta por el atuendo, subsiste inexorablemente en el interior del muñeco. La realidad interior se cambia o se transforma enfrentándola, no ocultándola.  ¿Entonces?

Lo irónico de esta carrera loca es, que creémoslo o no, esta amenazando con nuestra existencia misma como raza. ¿Exagero?

En el Foro Económico de New York que finalizó a comienzo del 2002, los científicos lanzaron una llamada de alarma preocupante sobre la supervivencia como humanidad, pero mis amigos y abanderados de los derechos e intereses de los “pueblos”: los políticos, no estuvieron ahí, quizás no tuvieron tiempo.  Lo más probable es que estaban recibiendo e intercambiando apariencias con los empresarios que tampoco asistieron. Ellos piensan que siguiendo las normas de la apariencia, mas adelante también podremos aparentar ser un planeta ecológicamente saludable, también aparentaremos ser un planeta socialmente equilibrado y muy seguro, sobre todo muy seguro, sin los malvados terroristas entre otras cosas feas y desagradables. Todo lo vamos a disfrazar y seremos totalmente felices.

La apariencia es una imagen irreal creada por nuestro ego, no por nuestro ser y por tanto no es autentica (cuanto tiempo que no oía  esa palabra pasada de moda y carente de valor pecuniario), no es real.  El ego es inminentemente carente de todo y es inseguro por esencia y por tanto necesita ser reafirmado y alabado por los demás ya que él mismo carece de valor y ahí radica el que pensemos que la dignidad y la razón las otorgan, o la tienen que reconocer otros y no que son generadas por nuestras conductas y nuestra inteligencia al margen de lo que piensen o no los demás. El esfuerzo de aparentar es una burla a nosotros mismos y a todos los demás.

En esta carrera loca por aparentar hemos creado una serie de programas que, cual virus informáticos, han tomado el control de nosotros y aunque todo nos advierte que vamos camino al atolladero no podemos desactivarlos para tomar el control de nosotros mismos.  Lo peor es que se los estamos transmitiendo a nuestros hijos de forma reforzada: “Hija, no te fijes en un pela gato, búscate un hombre rico que te tenga como una reina”.  Este pequeño programa les dice que la felicidad es una mentira y que el prostituirse por dinero es valedero, aunque su vida se convierta después en un infierno. Un simple ejemplo.

Como todo es valido para buscar la fortuna ni la capa de ozono, ni la extinción de las especies, ni la polución que nos ahoga, ni las mortíferas bombas atómicas, ni nada nos detiene.  Nos repetimos unos a otros: eres exitoso, eres un triunfador, eres de los buenos (¿) y seguimos todos adelante.

“To be or not to be” se ha transformado en “to have or not to have”. Quisiera saber que se llevaran a la tumba.

Todo esto tiene como base el “NO SER’ sino el aparentar. El mismo Diablo ya está retirado en una playa del pacífico porque los humanos estamos haciendo su trabajo con una eficiencia que él nunca soñó, y sin cobrar nada, nosotros mismos nos gratificamos de mentiras, con simples apariencias.

¿No es hora de comenzar a reflexionar?

Pero también debemos colegir que la situación de organización y condiciones morales de nuestros Estados los hacen incapaces para dirigir eficazmente y con éxito a nuestras naciones, hacia la superación de nuestra actual situación y por tanto, todos vamos a tener que estar de acuerdo en introducir cambios. Es necesario cambiar y es mucho más seguro participar en el diseño e implementación de los cambios que oponerse a ellos.

Todos debemos estar de acuerdo en que la situación en los diferentes países latinoamericanos es sumamente volátil y que la delincuencia está afectando no sólo nuestra seguridad sino nuestros estilos de vida y nuestras posibilidades.  No hay que ser un erudito para saber que cuando un ser humano no dispone de los alimentos necesarios para su sustento y el de sus hijos, se convierte en una fiera salvaje, capaz de realizar actos impensables y la actual situación lejos de aportar soluciones nos está hundiendo en la más abyecta desesperanza.

Cierto es también que muchos de los miembros de la sociedad no quieren trabajar, pero ¿ese no es el ejemplo que les hemos transmitido? El éxito lo tienen aquellos que no trabajaron y simplemente se dedicaron a la política como medio para poder robar impunemente. El robo y la corrupción los hemos convertido en el necesario camino al éxito y todos somos culpables.


Había Una Vez Un Continente

Había una vez un continente, esplendorosamente verde, que ya había sido descubierto por sus habitantes, por sus pobladores, que vivían de acuerdo a sus reglas, leyes y consecuentes a sus culturas.  Un continente con pirámides regias y ciudadelas sagradas que los actuales y más desarrollados ingenieros hoy no las podrían construir, un continente de una belleza increíble y una riqueza natural envidiable. El continente inventor del Maíz.

Un día comenzaron a llegar forasteros extraños, quienes a sangre y fuego arrebataron esas tierras a aquellos que en sus formas y cánones vivían integrados como un todo a la exuberante naturaleza allí existente.

En el norte de ese continente llegaron los extranjeros para colonizarlo, para construir sus hogares y los hogares de sus hijos, y también de los hijos de sus hijos, de acuerdo a sus aspiraciones y sueños sobre cómo debía ser la organización de esas nuevas tierras. No se debían cometer los errores del viejo continente. Debería haber libertad e iguales derechos a buscar la felicidad para todos. No era una tarea fácil pero era preciso emprenderla.

En el sur llegaron con diferentes propósitos: conquistarlo y extraerle el máximo posible de riquezas, de oro, plata y todo cuanto tuviera algún valor, no para la grandeza de esas tierras sino más bien para la grandeza de ellos mismos y de las tierras desde donde habían venido. Siempre habría un regreso aunque fuere a ninguna parte.

Uno de los grandes Pablos del siglo veinte, el poeta, nos describe magistralmente sus actitudes e intenciones en una de sus poesías:

Esos conquistadores españoles

que llegaron desde España, por supuesto

buscando oro y lo buscaron tanto

como si les sirviese de alimento.

Enarbolando a Cristo con su cruz

los garrotazos fueron argumentos tan poderosos

que los indios vivos se convirtieron pronto

en cristianos muertos.

El señor Cristian Camacho en una magnifica monografía (publicada en www.monografias.com) nos ilustra adecuadamente sobre las condiciones del pensamiento existente en la España de esos días y nos tomamos la libertad de reproducir algunos párrafos:

“Para fines del silo XVI ya existía en España la corrupción administrativa como un fenómeno amplio y extendido. Una mentalidad favorable a la corrupción se adueñó del espíritu de una amplia mayoría de la élite burocrática estatal y de la sociedad misma. ¡Quien no hurta en el mundo no vive!, era el discurso de Clemente Pablos y también de casi toda aquella nobleza que medró a la sombra del Estado y de su primer funcionario: el Rey. La extensión de ese fenómeno en España fue lo que permitió hablar a Vicens Vives de "la corrupción como sistema administrativo"; a Van Klaveren del "fraude erigido en sistema"; y a los esposos Chaunú de la "psicosis del fraude". Esa situación de corrupción generalizada, extendida espacial y temporalmente por España, unida al escaso carácter asistencial del Estado, produjo un tipo de súbdito opuesto a los intereses de la monarquía. Esta institución no llegó a establecer con los ciudadanos una relación armónica, sólida y consensual, sobre la cual se apoyaran vínculos recíprocos de cooperación, que fueran benéficos para la ciudadanía y la institucionalidad española.

De ahí que la mayoría de los empleados enviados por España a la América, aún siendo medianamente cultos, arrastraran una pesada sobrecarga delictiva, la cual, junto al profundo afán por enriquecerse, los predispuso hasta colocar sus intereses por encima de las conveniencias hacendísticas del Estado y la sociedad. La ausencia de una relación armónica y consensual provocó que el Estado hiciera muy poco por ganar la adherencia del ciudadano. Se estableció entonces un conflicto permanente en el cual uno y otro luchaba por alcanzar ventajas mutuas. Se formó así un tipo de funcionario al servicio de la monarquía pero con intereses opuestos a los de ésta. Por tal razón, el conquistador no tuvo como objetivo la construcción de una sociedad preplanificada, sino su enriquecimiento a costa de cualquier precio, incluyendo el de la vida. Su afán no estuvo en la creación de una economía propiciatoria del desarrollo y la riqueza, fuera del vicio anárquico y la provisionalidad; tampoco en la fundación de establecimientos con el fin de poblarlos y generar el nacimiento de una sociedad pacífica y armónica. Su objeto consistió en aprovechar todo lo que pudiera y estuviera a su alcance: repletarse de oro y volver enriquecido a España. Por eso cuando Hernán Cortés pisó suelo americano en La Española, y se le ofreció tierras para que se instalara y construyera su hacienda, su respuesta fue terminante: yo no vine aquí para cultivar la tierra como un labriego, sino para buscar oro” (fin de la cita)

A mi juicio los párrafos anteriores describen la idiosincrasia, la cultura de nuestros conquistadores y por ende la forma de pensamiento dominante de esa sociedad continental, idiosincrasia que alcanza la magnitud de una ideología con su escala de valores propio, métodos y propósitos

Esta visión de nuestros conquistadores prevaleció y prevalece en la mente social de nuestros pueblos. Aprovechar la oportunidad en el gobierno para ser rico es algo lógico para nosotros en general, es algo que es así, es, en definitiva, lo natural, lo normal y eso explica por qué todos, sin importar el partido político, hacen lo mismo: robar.

Pero esa visión no es lo peor de nuestra herencia, existe algo mucho más dañino y destructivo que el afán desmedido de lucro que se manifiesta en nuestros políticos, lo peor de esa herencia de corrupción y despotismo es la visión del resto de la ciudadanía sobre a quien se le roba el dinero.  Antes era a la corona española y no le dolía a nadie, ahora es al Estado, el cual no consideramos nuestro por que realmente nunca lo ha sido y tan poco nos duele.

Todos permanecen indiferentes ante el robo descarado sin saber que todo ese dinero nos pertenece a nosotros mismos, que es a nosotros a quienes roban.  Eso propicia la libertad al corrupto para robar lo que no tiene dueño ni doliente.

En nuestros procesos independentistas derrotamos a España pero no a los conquistadores.

La Segmentación de Latinoamérica.

“Ya se sabe que un día declaramos

la independencia azul de nuestros pueblos

uva por uva América Latina

se desgrano como un racimo negro

de nacionalidades diminutas

con muchas fechas y con poco dinero.

(Andamos con orgullo y sin zapatos

y nos creemos todos caballeros)”.

Pablo Neruda

Versainograma a Santo Domingo

 

Ya en la colonia, había unidades regionales con sus respectivas divisiones administrativas -virreinatos, capitanías generales, presidencias y audiencias-. Luego de 1810 esas unidades regionales fueron adoptadas como estructura territorial de los nuevos estados. Esto implica que los gobiernos republicanos se fundaron en los mismos territorios de los antiguos virreinatos, capitanías generales o presidencias. Para que cambiar los marcos si se pensaba dejar la misma fotografía.

Es muy significativo que contrario al sueño de unidad del Libertador Simón Bolívar y la creación de La Gran Colombia, el resultado fue el mantenimiento de las divisiones políticas coloniales, sus privilegios y su control. Pudiésemos especular que los conquistadores le permitieron a Bolívar y a los otros libertadores, desarrollar la guerra contra España no para crear una nueva Patria ni un nuevo orden, sino para apropiarse simplemente del tributo que colectaba la corona española y a la vez evitar los cambios sociales que el Liberalismo Político impulsaba desde Europa.

Quedamos atrapados en el tiempo y en la confusión premeditada.  Ya no existía el poder colonial abusivo, pero los abusos continuaron, ya no existía el ejército español que nos avasallaba, pero continuamos siendo vasallos, ya no existía el opresor pero sí la opresión.

El enemigo se había tornado invisible, se había mimetizado, pero los efectos eran contundentes y reales; el enemigo dejo de ser físico pero continuo existiendo en el mundo intangible de las ideas, de las intenciones y de la cultura, para continuar impertérritos explotando y depredando sin misericordia nuestras tierras.

El desprecio por el indígena, por los pardos y criollos determinó que la ciudadanía fuera nominal, vacía y sin sentido. Hoy continuamos siendo una posesión de quienes no aman estas tierras ni a sus gentes y por eso las dictaduras y la corrupción son nuestra triste realidad sistematizada. Hoy continuamos siendo una posesión de nosotros mismos dominados por la ideología de nuestros conquistadores.

Resulta altamente significativo que casi ninguno de nuestros libertadores asumió la dirección de los países creados por ellos mismos, a diferencia de EUA en donde sus libertadores si asumieron la dirección de su nación imprimiéndole su visión y el sentido de futuro que consideraron mejor para ellos mismos.

Es de una importancia vital que entendamos lo acontecido en nuestros traicionados procesos independentistas porque ahí se encuentran las raíces de nuestro presente y el porqué de nuestras repetitivas dictaduras, dictaduras que no fueron otra cosa que la reedición independiente de los viejos y añorados virreinatos, poder sin cuestionamientos para producir riquezas para los dictadores, sus familiares y una manada de lacayos aduladores unas veces cultos y la más de las veces ignorantes y de una educación moral grotesca y aberrada.

Mi país, República Dominicana, fue el inicio y por mucho tiempo el centro de la conquista del nuevo continente. Tuvimos dos independencias; la primera de España en 1821 llamada Independencia Efímera por su corta duración y fue proclamada por el Lic. José Núñez de Cáceres quien en ese momento gobernaba la colonia ostentando el cargo de Teniente de Gobernador e Intendente Político, el cuál colocó el nuevo país bajo el protectorado de La Gran Colombia.

Resulta insultantemente obvio que se realizó un auto golpe, en lenguaje moderno, para seguir gobernando lo que hasta ese momento era la colonia española y este efímero suceso fue realizado aun cuando eran evidentes para todos, los aprestos haitianos para invadir nuestro país.  Algo totalmente inconveniente a la luz de cualquier ligero análisis realizado por una mente torpe, pero aparentemente cualquier cosa era preferible a la aceptación de la Constitución liberal aprobada en Cádiz o que las verdaderas fuerzas independentistas tomara el control tal como nos dice el historiador Lic. Franklin Franco en su trabajo titulado “La Sociedad Dominicana de los Tiempos de la Independencia” y recogido por la Universidad INTEC en su libro “ Duarte y La Independencia Nacional” :Pág. 18 y refiriéndose a las motivaciones de la declaración de la Independencia: “La aristocracia colonial, estrechamente vinculada a la administración burocrática, moldeada en el vilipendio, el privilegio, la holgazanería, racista hasta la médula, se inclinaba fervorosamente por el mantenimiento de la situación imperante. Naturalmente, rechazando de plano cualquier modificación sustantiva que, como en el caso de la Constitución de Cádiz, pudiera afectar sus intereses.”

Transcurrieron 22 años de ocupación haitiana hasta que el movimiento La Trinitaria fundado por nuestro Patricio Juan Pablo Duarte logró declarar la independencia por segunda vez y llama significativamente la atención que una vez declarada ésta fuera electo como presidente Tomás Bobadilla y Briones, colaborador y funcionario del gobierno invasor y quien redactó en nombre de Haití el alegato en contra las reclamaciones de España sobre Santo Domingo.

Como fue la costumbre en esos momentos nuestro Patricio fue condenado al exilio perpetuo por traición a la patria y las mismas elites de siempre continuaron gobernando con sus métodos y con la visión propia de los conquistadores, visión corrupta que todavía es la dominante y que explica nuestra historia de corrupción y desprecio por los ciudadanos.

Es por esta razón que no se produce el natural cambio de actitudes de aquel que deja una residencia rentada para ocupar su casa propia.  Logramos la nacionalidad pero nunca fuimos ciudadanos, continuamos siendo un país ocupado, ahora por nuestro propio ejército y como era la usanza, las opiniones de las colonias no eran tomadas en cuenta.

Esta historia con sus particulares variantes fue repetida a lo largo y lo ancho de nuestro continente y con resultados muy parecidos: el sostenimiento de una cultura distorsionada que ha generado muchos de los males que adolecemos y una pobreza imposible de explicar dentro del continente de la esperanza, continente con una riqueza natural que fue el gran tesoro de la Europa colonial y que hoy no nos permite ni siquiera mal vivir decentemente.

Actualmente tenemos países divididos no por la cultura, la religión o el idioma, ni siquiera divididos étnicamente, estamos divididos por los intereses corrompidos de una elite política que se alterna en el manejo del Estado para continuar la misma práctica con diferentes caras.

Nuestros Estados han llegado a ser inoperantes para dirigirnos en el inevitable viaje hacia el futuro y la delincuencia a todos los niveles hace que muchas veces nos avergoncemos de las sociedades creadas por nosotros mismos, situación que ya se escapa de control y destruye el limitado orden imprescindible para la supervivencia de los países. Ya la delincuencia en todas sus variables a tomado dimensiones alarmantes desde nuestro norte donde el narcotráfico se disputa el control de territorios con los gobiernos existentes hasta nuestro sur donde la pobreza y la anarquía desorganizan peligrosamente las sociedades, pasando por un inmenso territorio central que nadie puede asegurar el camino a seguir dentro de la gigantesca pinza delincuencial que se cierra lenta pero inevitablemente.

La corrupción sistematizada a degradado nuestros gobiernos y sociedades creando una situación de descontrol y caos en los diferentes niveles sociales, ya hemos perdido la vergüenza de ejercer la delincuencia y la misma corrupción se ha hecho inoperante ya, como Ernesto Fernando Villanueva dijo en un trabajo presentado en un foro internacional contra la corrupción:

"El interés de esta perspectiva es que tiende a pensar la corrupción como un modo de no respetar las normas explicitas existentes en una sociedad. Modo este, interesado. No se las respeta no porque se van imponiendo otras costumbres sino porque uno se convierte en la excepción. Si uno se cuela en una cola para entrar al cine, tiene éxito "corrupto" siempre y cuando exista la cola. Si uno agarra la banquina en una autopista cuando hay un atolladero, tiene éxito "corrupto" siempre y cuando los demás permanezcan en los carriles habituales. La corrupción requiere que los demás cumplan con las normas.  Consiste siempre en un acuerdo entre quien debería hacer cumplir la norma (el Estado) y un particular que lucra con la excepción."

Cuando ya la corrupción llega a extenderse a lo largo y ancho del cuerpo social ya no es lucrativa para nadie, exceptuando al funcionario político y estamos inmersos en un estado de desorden generalizado en donde no hay respeto por nada ni por nadie. Las reglas y leyes que permiten el juego social civilizado no tienen ninguna validez y sólo existen para llenar estantes y complicarle la vida a los estudiantes de leyes. La sociedad se ha convertido en una selva en pestilente putrefacción donde nadie tiene autoridad y la corrupción es parte del salario normal, sólo que muy injusta y desigualmente repartido.

En este momento nada es atractivo para los inversionistas a no ser el negocio del vicio en todas sus manifestaciones. La pobreza ha capturado ha la gran mayoría incluyendo la clase media, que es la base para crear un mercado consumidor que permita el desarrollo industrial. Ya en este momento, aunque muy tardíamente, la clase media y todos los componentes de la sociedad se estrellan con la cruda realidad de que nunca a todos les tocará la oportunidad de hacerse millonarios ocupando un lugar dentro del clan de los corruptos, como muchos creyeron al permitir sin oposición el desarrollo de esta horrible situación, hoy tropezamos con la realidad de que los más siempre serán perjudicados y sacrificados en beneficios de los menos y que ese no era definitivamente el camino hacia la felicidad y el bienestar y mucho menos hacia la libertad y la democracia.

Podremos ver abogados y médicos manejando taxis y ocupando posiciones muy distantes del entrenamiento profesional logrado, en muchas ocasiones mediante el esfuerzo y sacrificio de muchos años; bellas jóvenes prostituidas para lograr un estilo de vida acorde con la fastuosidad cara, pero sin clase que impone una sociedad corrompida o peor que eso, para lograr calmar su voraz apetito de drogas que no pueden pagar y de las cuales no pueden prescindir en su loca huida de una realidad asqueante y de la que forman parte culturalmente.

Los niños hambrientos acosarán a todos en las calles buscando un pedazo de pan para saciar el hambre que los destruye física y moralmente, hasta terminar adaptándose a las circunstancias, convertidos en peligrosos delincuentes comunes. La alegría y la inocencia habrán huido de sus rostros y también del futuro de toda la nación.  Se sentirá vergüenza en ser identificado con la fama que adquirirán sus compatriotas a nivel internacional, fama de prostitutas y delincuentes descarados, de despojos morales y focos de enfermedades peligrosas físicas y sociales.

La familia no puede funcionar dentro de una sociedad enferma y ha terminado contagiándose y su papel central y único para la perpetuación de un pueblo, se distorsiona produciendo aberraciones inconfesables e imposibles de describir.  Esposos estimulando la prostitución de sus mujeres para lograr contratos o negocios ventajosos; o simplemente lucrándose de la vergüenza de sus propias hijas e hijos. El negocio de la droga se ejerce como profesión de familia, sin el mínimo asomo de rubor o vergüenza. La cárcel se ha convertido en un resort vacacional donde se encuentran muchas veces padres e hijos, madres e hijas, ya no es un estigma social ser delincuente, la consecución del dinero es el único y destructivo norte.

Se ha iniciado un éxodo hacia otros países compuesto por los más osados, por los más inquietos, por los mas preparados para servir a sus pueblos y desarrollar nuevas empresas, por aquellos que debieron usar sus existencias para beneficiar a sus descendientes y por ende a la Patria. También se marcharán los profesionales que malgastarán sus vidas sirviendo a otras naciones que no pagaron por su educación y que en la mayoría de los casos tampoco la reconocerán, condenándolos al desperdicio de sus talentos y habilidades en una terrible sensación de frustración, hastío y desencanto.

Los sectores campesinos continuaran emigrando hacia las ciudades para dedicarse a cualquier cosa menos que a humedecer la tierra con su sudor y con las caricias de sus manos hacerla parir los frutos que deberían alimentarnos a todos. Los campos no sostienen ya a quienes los trabajan y estos vienen a buscar también el dinero sin mucho esfuerzo de las ciudades, plata que los envilece hasta transformarlos de hombres de trabajo en parias y vagos que aumentara la descomposición de la sociedad.

Nada funciona en una sociedad corrupta y solo el dinero te hace creer importante o simpático, o te reconoce un derecho que tenías por haber simplemente nacido.

¿Es esta la sociedad que nos proporcionará la Felicidad? ¿Es a eso que tus sueños dorados de la juventud te motivaban?, ¿Deseamos vivir entre hipócritas, embaucadores, ladrones, timadores, degenerados e inmorales delincuentes?. Todos somos responsables del resultado; unos por corruptos y otros por corruptores; unos por comisión y otros por omisión.

Es hora ya de que hagamos conciencia de que este derrotero debe ser detenido, que tenemos el deber y la obligación de detenerlo so pena de nuestras propias vidas. Todavía hay tiempo para no seguir caminando hacia la destrucción y el suicidio. Es necesario que entendamos lo que las minúsculas abejas ya saben: No hay vida fuera de la colmena y si la destruimos o dejamos que la destruyan, todos pagaremos las consecuencias.

Mañana cuando seamos indefectiblemente igualados en el hueco del cementerio, las nuevas generaciones tendrán el justo derecho de maldecirnos o agradecernos con bendiciones lo que hoy hagamos o dejemos de hacer. Para los que, como yo, creemos en un plan divino, un plan de Belleza, Bondad y Felicidad para todas las criaturas, debemos estar preparados para responder sobre nuestra participación en su desarrollo o su atraso, no habrán excusas, no habrán mentiras ni justificaciones, no habrá dinero ni relaciones, solo nosotros y nuestros hechos, nosotros y nuestras intenciones, nosotros y Dios.

Pero es que ahora ya nuestro continente además del caos en que vivimos diariamente, un caos que alcanza todos los estratos de nuestras sociedades, un caos que imposibilita la vida y distorsiona el futuro colectivo e individual, un caos formado no por falta de reglas y leyes, sino por la falta de voluntad de nuestros políticos adueñados de todos los estamentos del Estado para aplicarlas, y podemos afirmar que cada ley que prohíbe o penaliza una determinada actividad es fuente de corrupción y de riquezas para los que están en la obligación de aplicarla al exonerar la penalidad a cambio de una coima, imposibilitando la convivencia pacifica y nuestro desarrollo.

Y es que ahora tenemos además de todas nuestras deficiencias, la voluntad de los organismos internacionales de usarnos forzadamente como conejillos de indias para implementar teorías económicas que nos están llevando a la virtual quiebra económica y moral.  Estamos obligados a reaccionar para poder sobrevivir.

Pero hay más. En la apertura de dos días de deliberaciones en el Círculo de Montevideo en el Patio de los Próceres de la OEA a principios del 2002, El Secretario General de la OEA César Gaviria criticó la insensibilidad de Washington frente a la crisis argentina y su negativa para hacer un (bail-outs) paquete de rescate económico para cualquier país a lo que el Presidente de la Reserva Federal de New York, William McDonough,  respondió afirmando:

“que en la crisis argentina no había uno sino muchos culpables, muchos pecadores y ningún santo y que por lo hecho por sus gobernantes se temía un contagio moral más que financiero en el mundo”.

Y continuó diciendo:

“Si un gobierno llega a creer que puede violar sus propias leyes y después recibir la ayuda internacional como una lluvia de Dios, de los extranjeros, entonces, ¿por qué deben hacer los demás gobiernos cosas difíciles [para su estabilización financiera]”.

McDonough comparó la crisis argentina con la turca y dijo:

“todo el mundo quería correr en ayuda de Turquía, pero no de la Argentina”.

“En Turquía se hicieron muchas cosas abruptas y por eso tuvieron problemas”, afirmó, “pero cuando menos esas cosas eran legales”.

El circulo se está cerrando y no deja opciones distintas a no ser el ordenamiento de nuestras naciones.

Vamos a tener que actuar ya,  por la razón o por la fuerza, porque no existen más alternativas.


La Globalización y el Nuevo Orden Económico Internacional

El género humano vivió muchas transformaciones durante el pasado siglo, transformaciones que afectaron con sus cambios todos los aspectos de la vida de la Tierra, pero la más portentosa ha sido la que ha permitido el achicamiento de nuestro planeta, el acercamiento de los pueblos de todas las latitudes, la creación de la aldea global y con ello la unificación insoluble de los destinos de nuestra raza, entendámoslo o no: La Globalización.

La popularización y rapidez del transporte entre distantes puntos geográficos, la instantánea comunicación de imágenes y de ideas, sobre todo la creación del mundo virtual, que ha colocado al alcance de la mano de cada vez más personas todo lo bueno y lo malo que los humanos somos capaces de crear, es en definitiva un fenómeno maravilloso e irreversible.

Luchar contra la Globalización tendrá el mismo resultado de las luchas en contra del ferrocarril: el fracaso. No es posible luchar contra el avance del conocimiento y sus aplicaciones prácticas.

Pero junto a esta Globalización ha llegado otro fenómeno diferente y que se ha colado encubierto bajo su nombre de una forma solapada e ilegal, me refiero al Nuevo Orden Económico al que enmascaradamente y sin aviso ha dejado paso a la nueva palabra de moda Neoliberalismo el cuál está creando mayor caos que el que teníamos en nuestros países y una destrucción de nuestros medios de subsistencia, de nuestra propiedad privada y está atrasando en siglos el poco desarrollo que con mucho esfuerzo habíamos logrado alcanzar.

El Neoliberalismo es una falacia, al menos como nombre y no un sistema económico como los nuevos avatares de la economía moderna pretenden “vendérnoslo”.

Cuando la humanidad, en su lento reptar hacia el progreso, llegó a la aceptación de que la Libertad era intrínseca al ser humano, que es parte de nuestro ser y de nuestro existir, que no existe forma de controlar nuestra conciencia y nuestros pensamientos, tuvo que ser coherente en cuanto a las actividades que el Hombre realizaba en sus diferentes campos de acción. Tuvo que reconocer, por lo menos teóricamente, que teníamos el derecho a disentir de quienes nos gobernaban y más que eso, que teníamos el derecho de seleccionar quienes nosotros queríamos que fueran nuestros gobernantes, también la Libertad del individuo se aplicó a las actividades económicas y de producción.  Cada ser humano era libre para de acuerdo con sus deseos, posibilidades y esfuerzos, dedicarse a la actividad productiva que considerara de mejor provecho para sí mismo, y que los resultados de esa actividad le pertenecían a él, reconociéndose así el derecho a la propiedad privada para todos.  Esta nueva concepción y organización de la sociedad fue denominada Liberalismo ya que su sustancia base era la Libertad, aunque nominal en muchas ocasiones.

Lo novedoso de este nuevo concepto de organización social fue el hecho de que dejaba a la mayoría de los integrantes de la sociedad la libertad de establecer las reglas de juego y también la libertad de modificarlas cada vez que estimaran conveniente tanto en lo político como en lo económico, teniendo como único requisito el acuerdo de la mayoría del cuerpo social, aunque reconozcamos que nunca ha sido aplicado a cabalidad.

En esa línea de pensamiento de la misma forma que no puede hablarse de Neo libertad ni de Neo democracia tampoco es posible hablar de Neo Liberalismo por que el mismo hecho de que podamos cambiar de gobiernos o de teorías económicas, según nuestra conveniencia, es simplemente ejercer la Libertad individual y social y por tanto cabe perfectamente bien dentro del Liberalismo, por ende el Neoliberalismo es un engaño, es una falacia. ¿O es acaso que detrás del prefijo “neo”, agregado al nombre del sistema que consagra la Libertad social e individual, existen intenciones o agendas ocultas que desconocen los derechos de los pueblos y de los individuos a las libertades logradas, después de milenios de vejaciones y sufrimientos, incluyendo el derecho a la propiedad privada?.

Alguien no está diciendo toda la verdad.  Algo huele mal y es vital que sepamos que cosa se está pudriendo.

Veamos algunos elementos externos que durante los últimos 40 años han ido conformando nuestra actual situación, luego trataremos de ver los elementos internos que han permitido o propiciado el actual estado de cosas.

En la década de los 60 la OPEP logró incrementar los precios del petróleo a niveles nunca antes imaginados golpeando las economías de todos los países no productores del crudo. Las economías de los países latinoamericanos no fueron una excepción.

Obviamente los capitales fabulosos generados por esa descomunal alza de precios y una vez depositados en los grandes bancos internacionales fueron usados para préstamos internacionales a los países del tercer mundo. Prestamos que más que otorgados fueron ofrecidos con sospechosa facilidad, de una manera graciosa que nos hace cuestionar o las intenciones o la “profesionalidad” de esas instituciones bancarias.

No conocemos casos de prestamos bancarios en los que la institución prestamista no verifique hasta la saciedad la identidad o la legal representación del recipiente del préstamo, sin embargo cuanto dinero en calidad de prestamos no les fue otorgado a gobiernos no electos, gobernantes que se robaron el poder en nuestros países de forma ilegal y que por tanto no nos representaban y hoy se les exige a las victimas de esos mismos gobiernos que paguen aun a costa de su alimentación y su futuro.

No conocemos casos de prestamos bancarios en los que la institución prestamista no le dé un seguimiento permanente al uso del dinero prestado, sin embargo no sucedió así con los prestamos a nuestros países.

La moralidad y legalidad de la deuda externa de los países del sur son muy cuestionables y nos remitimos a las consideraciones expresadas por la iglesia católica en referencia a la deuda internacional con motivos del Jubileo cuando ésta abogó por la condonación total de esa monstruosa e inmoral deuda.

Pero hoy tenemos la deuda y esa deuda graciosamente otorgada, nos hace victimas de los cobradores internacionales los cuales no creen ni en el Liberalismo, ni en la soberanía de las naciones y mucho menos en los derechos de los pueblos a satisfacer sus necesidades más perentorias para mantener el orden y la paz social.

El incuestionable Fondo Monetario Internacional es el cobrador y supuesto representante de los prestamistas y ejerce funciones dictatoriales inapelables sobre la mayoría de los países del sur. ¿Que quiere lograr y hacia donde se dirigen las políticas fiscales de este súper organismo?, la respuesta lógica debe ser: cobrar, pero el desempeño llevado a la práctica por el FMI nos ha hecho dudar de esa meta.

Si la finalidad del FMI fuera simplemente cobrar cuando en Mayo del 2000 un grupo de organizaciones contra la corrupción en Latinoamérica encabezadas por ¡Basta Ya! y respaldadas por varias personalidades y Arzobispos,  propusieron crear las condiciones Políticas - Legales vías la ONU para pagar las deudas externas de todos los países con los dineros sucios depositados en el sistema bancario internacional y esta proposición no tuvo el menor interés, tuvimos que concluir que a nadie le interesaba cobrar la deuda y tuvimos que discurrir también que la deuda externa era utilizada como mecanismo para controlar la mayoría de los países.

A los economistas integrantes de los organismos internacionales y simplemente en su función de técnicos financieros se les encomendó la tarea de cobrar a los países deudores. En función de eso era necesario racionalizar y disciplinar las economías para hacer frente a sus obligaciones. 

Estoy de acuerdo que era necesario establecer disciplina económica dentro del caos que los políticos para beneficio propio habían creado, caos muy propicio para la corrupción y el robo que los hizo y hace millonarios y que, los mismos bancos actuando como cómplices de la corrupción han aceptado en depósitos esos dineros sucios, ese es otro capítulo, pero la disciplina tenemos que verla como necesaria. 

Ahora bien, disciplinar una economía no significa cambiar las reglas del juego y obligar a esos países a eliminar las barreras protectoras que salvaguardaban sus propias economías y sus supervivencias de una manera unilateral, sin consulta y fulminantemente.

Los organismos internacionales se extralimitaron en sus funciones. Se tomaron atribuciones que no les otorgaban las cartas constitutivas de esas organizaciones y esto es un crimen legal que debería ser dilucidado en tribunales competentes.

Pudiéramos de una forma simplista argüir que el FMI representa al imperialismo norteamericano, siguiendo con una práctica muy común en nuestros países, pero a mi modo de ver las cosas los efectos resultantes de las políticas aplicadas por el FMI también perjudican peligrosamente los intereses norteamericanos a mediano plazo.

Por más obtusos que sean los dirigentes norteamericanos tienen que darse cuenta que la destrucción de las economías de Latinoamérica los afectará en su débil economía al eliminar las posibilidades de exportación hacia su único mercado cautivo, ya que Europa se ha unificado y Asia por geografía e influencia les pertenece a los chinos y japoneses.

Nos negamos a creer que los dirigentes norteamericanos no tengan conciencia de que la gran crisis que ya atraviesa Latinoamérica, en dirección a su agravamiento no va a resultar en una masiva invasión de inmigrantes legales o no a su territorio. La historia universal nos ha enseñado que nunca existió un ejército capaz de frenar el movimiento de los seres humanos hacia donde existe el alimento que necesitan, y no existe razón alguna para pensar que ahora esa experiencia va a cambiar.

¿Pero que es lo que el FMI parece proponerse y más que el FMI, los economistas que forman ese organismo?

Algunas metas son bastantes claras, otras necesariamente deberemos deducirlas para tratar de llenar las piezas faltantes de un rompecabezas escondido.

Es obvio que en esos técnicos prendió la idea del Nuevo Orden Económico Internacional luego sustituida en pro del supuesto Neoliberalismo propuesto por Hayek y también es evidente que ellos sin deliberaciones o consultas decidieron implementarlo disfrazado en las medidas disciplinarias económicas  que imponían a nuestros países.

Pero, ¿Con cual autoridad decidieron ellos que la teoría económica más correcta era la planteada por Friedrich von Hayek que reduce el papel del Estado como juez regulador de todas las actividades de la sociedad bajo su control, incluyendo las actividades económicas, en perjuicio de la que había establecida y que fue enunciada por John Maynard Keynes y que primó hasta la década de los 80s?. Lo peor es que esa decisión de los economistas fue forzada en los países más débiles y frágiles. Esto es el Neoliberalismo que se ha impuesto como un resultado inevitable de la Globalización y esto es falso. Es falsa su inevitable aplicación dentro del concepto global como es falso su nombre.

Y en caso de que fuera la teoría más correcta, por respeto a los países y sus pueblos y tomando en cuenta que no se está jugando con canicas, debieron realizar toda una labor de divulgación y convencimiento como preparación a su implantación gradual, sin provocar la quiebra de países como Argentina quien fue su más obediente discípulo y que hoy se esparce por Uruguay y trata de arrastrar al Brasil.

Hoy podemos constatar que los países poderosos no han aceptado el Nuevo Orden o Neoliberalismo como quieren llamarlo y tampoco lo han aplicado en sus economías.  Pruebas de la anterior afirmación son innumerables: Los aranceles impuesto por EUA en el mercado del acero, los subsidios que EUA aprobaron para defender su agricultura, la no eliminación de las barreras comerciales o su solapamiento en normas técnicas imposible de satisfacer por los países en desarrollo; son muestras más que suficientes de que el gran coloso del norte no cree en desamparar su infraestructura de producción para que ésta sea regida ciegamente por el mercado. En Europa y Japón abundan situaciones similares

Pero si de teorías se trata existen muchas, algunas aceptables y otras repudiables y nadie puede abrogarse el derecho de decidir sobre otras personas y pueblos y cuanto más si esas decisiones afectan el futuro de naciones y continentes.

Si escudriñáramos en la teoría de Samuel P. Huntington.  Director del Instituto John M. Olín, veríamos su afirmación de que el próximo siglo XXI será el del "choque entre civilizaciones". Huntington visualiza un mundo compuesto por ocho grandes civilizaciones,  la occidental o euro-norteamericana, la europeo-oriental o eslava, la islámica, la confuciana, la budista, la japonesa, la latinoamericana y la africana. Estas ocho grandes civilizaciones actuarían a manera de gigantescas "placas tectónicas" que chocarán entre sí, dando lugar a una serie de conflictos que constituirían la esencia del próximo siglo.

¿Estarán los economistas del FMI adelantándose para simplificar el futuro eliminando algunas de las ocho civilizaciones con las que prevén pudieran existir choques o rivalidades?

Pero también Francis Fukuyama en su libro “El Final de la Historia y el Ultimo Hombre” Plantea un Estado Mundial Homogéneo y quien puede asegurar que estos economistas en nombre de la ciencia no se puedan estar planteando el viejo y aberrante sueño de un gobierno mundial.

El hecho importante es que nuestro continente está siendo atacado, nuestra economía esta siendo demolida y con ella nuestra propiedad privada y nuestro futuro. No existen seguros de mala práctica en la economía y por tanto son esos organismos los que deben responder a sus errores y también por el uso de autoridad no delegada en ellos.

No es razonable pedirle a ningún pueblo que abandone el control y la defensa de las fuentes de su subsistencia y eso es lo que se le ha impuesto a los países del sur y a lo cual los países del norte, con la independencia que les da su poder económico, se están rebelando o han rechazado.

No es posible tolerar que el juego por la preeminencia teórica entre las universidades de Chicago, defensora de la teoría de  Hayek, y Harvard defensora de la teoría de Keynes, las pague la población del sur, al ser utilizados estos países subdesarrollados como conejillos de india para demostrar sus respectivas validez.

Estos organismos han cometido errores garrafales, en el caso de la Argentina por ejemplo.

El 17 de Enero del 2002 fue publicado lo siguiente:

LONDRES (Reuters) -- El Fondo Monetario Internacional cometió errores "fatales" en las recomendaciones que hizo a Argentina y cualquier reforma del sistema financiero mundial debe ser precedida de cambios profundos en el FMI, dijo el premio Nóbel de Economía 2001 Joseph Stiglitz.

El ex economista jefe del Banco Mundial dijo que el apoyo del FMI al sistema de convertibilidad -- que durante 10 años ató el peso al dólar en una paridad de 1 a 1 y culminó con el mayor cese de pagos de la historia -- y los préstamos otorgados sin orientación fueron en gran parte responsables de la crisis por la que atraviesa Argentina, afirmó.

Esta noticia nunca obtuvo comentarios y tampoco originó una rectificación apropiada.

Los reajustes inconsultos e inapelables impuestos por el FMI en todos nuestros países son responsables del retroceso y la pauperización de todos y es mediante estos ajustes, que los economistas de los organismos internacionales forzaron la instauración del Nuevo Orden Internacional que está destruyendo la propiedad privada de los medios de producción en nuestras economías, al colocar más énfasis en el mercado que en sostener el sistema capitalista liberal que ellos deberían defender.

Por supuesto que los capitales de los países desarrollados aprovecharon la oportunidad con el derrumbe de las barreras arancelarias del sur para lucrar, pero esa es la norma en el mundo de los negocios, pero al mismo tiempo buscaban la protección de sus sectores más débiles en las tradicionales medidas proteccionistas de sus naciones con lo que, demostraban que ellos no creían tan fervorosamente en las reglas del mercado tal y como nos lo vendió el FMI.

Mercado es sinónimo de intercambio y para que éste sea permanente es imprescindible que sea en ambas direcciones.

Ahora ya el daño está hecho y está repercutiendo en las mismas economías desarrolladas, pero alguien tiene que pagar y resarcir a los perjudicados.

Es hora ya de que dejemos de sentir la culpabilidad heredada del marxismo sobre la existencia de la propiedad privada como fuente del mal, y nos decidamos a defenderla. Es necesario defender NUESTRA PROPIEDAD PRIVADA por que de ella tenemos que vivir.

Dejemos a un lado las manifestaciones inmaduras contra la Globalización y pasemos a definir responsabilidades y acudir en una demanda colectiva contra de los responsables que, abusando de la autoridad y de sus funciones, han llevado el caos y la miseria a nuestros pueblos. La demanda debe ser presentada en el país en donde estos organismos tienen sus asientos, EUA, y debería ser presentada por los gobiernos del sur, pero dado el oportunismo propio de los políticos en el poder, la Sociedad Civil debe prepararse para en conjunto presentar esta demanda. En el peor de los casos se iniciara el debate económico más monumental de la historia y todos podremos opinar en el establecimiento de un necesario Nuevo Orden Económico lo más justo posible para todos.

Es hora de reaccionar y evitar profundizar la crisis.  Es necesario que esta idea sea discutida por todos y decidamos cual será nuestra mejor defensa, que no puede ser otra que una ofensiva.


Fondo Monetario Internacional

Breve historia y objetivos del FMI tomada de su URL en INTERNET.

La decisión de establecer el Fondo Monetario Internacional (FMI) se adoptó en una conferencia celebrada en Bretton Woods en julio de 1944. El FMI inició oficialmente su existencia el 27 de diciembre de 1945, con la firma de su Convenio Constitutivo. Sus operaciones financieras se iniciaron el 1 de marzo de 1947.

Número actual de países miembros: 183.

Órganos directivos: Junta de Gobernadores, Comité Monetario y Financiero Internacional, Directorio Ejecutivo.

Director Gerente: Horst Köhler, ciudadano alemán.

Personal: Aproximadamente 2.650 funcionarios procedentes de 140 países.

Unidad de cuenta: Derecho especial de giro (DEG).

Total de cuotas: DEG 212.400 millones (US$265.000 millones).

¿Por qué se creó el FMI?

La idea de crear el FMI se planteó en julio de 1944 en una Conferencia de las Naciones Unidas celebrada en Bretton Woods, New Hampshire (Estados Unidos) cuando los representantes de 45 gobiernos acordaron establecer un marco de cooperación económica destinado a evitar que se repitan las desastrosas políticas económicas que contribuyeron a provocar la Gran Depresión de los años treinta.

En el Artículo I del Convenio Constitutivo se indica que la misión del FMI es la siguiente:

Fomentar la cooperación monetaria internacional

Facilitar la expansión y el crecimiento equilibrado del comercio internacional

Fomentar la estabilidad cambiaria

Coadyuvar a establecer un sistema multilateral de pagos

y Poner a disposición de los países miembros con dificultades de balanza de pagos (con las garantías adecuadas) los recursos generales de la institución.

En general, y de conformidad con sus otros objetivos, el FMI se encarga de velar por la estabilidad del sistema financiero internacional.

¿Cuáles son las principales áreas de trabajo del FMI?

Supervisión. El FMI mantiene un diálogo en materia de políticas con sus países miembros a través del proceso de supervisión. El FMI evalúa una vez al año la política cambiaria de los países miembros en el marco de un análisis global de la situación económica general mediante las consultas del Artículo IV. La supervisión se basa en la convicción de que unas políticas económicas nacionales firmes y coherentes llevarán a la estabilidad cambiaria y a una creciente y próspera economía mundial. Además, el FMI realiza una labor de supervisión multilateral, cuyos resultados se resumen en las publicaciones Perspectivas de la economía mundial (bianual) y Global Financial Stability Report (trimestral).

Asistencia financiera. El FMI otorga créditos y préstamos a sus países miembros con problemas de balanza de pagos en respaldo de políticas de ajuste y reforma. Al 28 de febrero de 2002, el FMI mantenía créditos y préstamos pendientes de rembolso a favor de 88 países por un monto total de DEG 61.700 millones (aproximadamente US$77.000 millones). El FMI pone sus recursos financieros a disposición de los países miembros a través de diversos servicios financieros (programas de préstamo). Además de sus servicios ordinarios (acuerdos de derecho de giro; servicio ampliado del FMI; servicio de complementación de reservas; líneas de crédito contingente y servicio de financiamiento compensatorio), el FMI también brinda asistencia en condiciones concesionarias en virtud de su servicio para el crecimiento y la lucha contra la pobreza (SCLP) y alivio de la deuda a través de la Iniciativa para los países pobres muy endeudados (PPME).

Asistencia técnica. El FMI ofrece asistencia técnica y capacitación para ayudar a los países a fortalecer su capacidad humana e institucional y elaborar y poner en práctica políticas macroeconómicas y estructurales eficaces. La asistencia técnica se suministra en diversas áreas generales, incluidas las de política fiscal, política monetaria y estadísticas.

Convenio Constitutivo del Fondo Monetario Internacional

A R T Í C U L O  I

Fines

Los fines del Fondo Monetario Internacional son:

i)

  

Fomentar la cooperación monetaria internacional por medio de una institución permanente que sirva de mecanismo de consulta y colaboración en cuestiones monetarias internacionales.
 

ii)

  

Facilitar la expansión y el crecimiento equilibrado del comercio internacional, contribuyendo así a alcanzar y mantener altos niveles de ocupación y de ingresos reales y a desarrollar los recursos productivos de todos los países miembros como objetivos primordiales de política económica.

iii)

 

Fomentar la estabilidad cambiaria, procurar que los países miembros mantengan regímenes de cambios ordenados y evitar depreciaciones cambiarias competitivas.
 

iv)

 

Coadyuvar a establecer un sistema multilateral de pagos para las transacciones corrientes que se realicen entre los países miembros, y eliminar las restricciones cambiarias que dificulten la expansión del comercio mundial.
 

v)

 

Infundir confianza a los países miembros poniendo a su disposición temporalmente y con las garantías adecuadas los recursos generales del Fondo, dándoles así oportunidad de que corrijan los desequilibrios de sus balanzas de pagos sin recurrir a medidas perniciosas para la prosperidad nacional o internacional.
 

vi)

 

De acuerdo con lo que antecede, acortar la duración y aminorar el grado de desequilibrio de las balanzas de pagos de los países miembros.
 

El Fondo se atendrá en todas sus normas y decisiones a los fines enunciados en este Artículo. (Fin de la trascripción)

Como podemos apreciar en sus fines no está ni confusamente indicada la autoridad del FMI para imponer cambios estructurales en el sistema económico de ningún país y por ende la decisión de eliminar la visión económica Kenesiana y sustituirla por la planteada por Hayek que pone patas arriba todo el desenvolvimiento económico de los países, forzando una competencia desleal con empresas súper tecnificadas, de capitales que superan muchas veces el PBI de muchos países y cuyas escalas de producción le permiten poner precios imposibles de conseguir para las nuestras, no está contemplada en los fines o metas del FMI y está destrozando nuestras economías y creando el caos en nuestras sociedades.

El FMI, o mejor dicho los economistas integrantes de ese organismo se han extralimitados en sus funciones, han cometido abuso de la autoridad colocada en sus manos y lo que es peor han cometido actos de discriminación en perjuicio de los países más débiles, ya que no han podido imponer los mismos condicionamientos económicos a los países de mercados mucho mayores y significativos en la economía mundial.  Estos siguen sus políticas proteccionistas para con su propia producción.

Los economistas pertenecientes al FMI en una lamentable y perjudicial sobre estimación de sus conocimientos, han jugado a ser soberanos, reyes y dictadores de los países hoy, y gracias a ellos, menos que en vías de desarrollo. Han violentado el sistema liberal y están colocando a la sociedad global al borde de una quiebra que amenaza producir el caos social más grande que recuerda la historia universal.

Es evidente que cometieron crímenes punibles en cualquier legislación del mundo y que deberían ser enjuiciados por ellos y obligados resarcir los daños ocasionados, pero esto aparentemente no es posible por establecerse de esa forma en su carta constitutiva como podemos ver:

A R T Í C U L O   I X

Condición jurídica, inmunidades y privilegios

Sección 1.  Objeto de este Artículo

A fin de que el Fondo pueda cumplir las funciones que le están atribuidas, le serán otorgados en los territorios de cada país miembro la condición jurídica, las inmunidades y los privilegios que este Artículo prescribe.

Sección 2.  Condición jurídica del Fondo

El Fondo tendrá plena personalidad jurídica y, en particular, capacidad para:

i)

  

contratar;

ii)

  

adquirir y enajenar bienes inmuebles y muebles, y

iii)

  

entablar procedimientos legales.

Sección 3.  Inmunidad en cuanto a procedimientos judiciales

El Fondo, sus bienes y su activo, dondequiera que se hallen situados y quienquiera que los tenga en su poder, gozarán de inmunidad en cuanto a toda clase de procedimientos judiciales, excepto en la medida en que el Fondo renuncie expresamente a esa inmunidad a los efectos de cualquier procedimiento o en virtud de los términos de cualquier contrato.

Sección 4.  Inmunidad en cuanto a otras acciones

Los bienes y el activo del Fondo, dondequiera que se hallen situados y quienquiera que los tenga en su poder, serán inmunes a registro, requisa, confiscación, expropiación o cualquier otra forma de incautación por actos del poder ejecutivo o del legislativo.

Como podemos ver el FMI está protegido a cualquier acción judicial, pero el derecho a la defensa propia está consagrado y aceptado desde que el mundo es mundo y más cuando se trata de la defensa de una nación o de la mayoría de los países globalmente comprendidos en este planeta.  El FMI está de facto constituyendo una seria amenaza para la mayoría de los pueblos del mundo y estamos compelidos a buscar la forma de defendernos de está amenaza no autorizada por la carta constitutiva de ese organismo y sin tener consideración por las buenas intenciones que pudiesen originar esta toma de decisiones abusivas y muy peligrosas.

Si no es posible demandar judicialmente al FMI ya que sus bienes son inembargables si podemos establecer una acción judicial para obligarlos a hacer de conocimiento público, de que instancia de poder legítimamente constituido ellos recibieron la orden de imponer el mal llamado Nuevo Orden Internacional y su bizarro cachorro denominado Neoliberalismo.

Obliguémoslo a identificar a sus asesores, a los promotores de este global y pernicioso ejercicio económico que ha destruido países enteros.

Lógico sería solicitar, como países miembros del multilateral organismo, una rectificación de las políticas que nos están perjudicando y para ello tendremos que movilizar la opinión publica mundial y en especial la de la población norteamericana, ya que la forma en que se constituyó ese organismo deja casualmente el control final en manos de esa nación. Es un organismo internacional con todas las prerrogativas pero funciona como una compañía o corporación comercial

En 1946, los entonces 35 los miembros del FMI pagaron $7.6 mil millones; a través de 1998 los miembros de FMI habían pagado en $193 billón. Estados Unidos, con la economía más grande del mundo contribuye con la mayoría del capital del FMI, constituyendo el 18 por ciento de las cuotas totales (aproximadamente $35 mil millones).

Pero la forma de dirección del citado organismo formado para evitar el caos financiero a nivel mundial establece para la mayoría de las tomas de decisiones una votación mínima de 85% como podemos verlo en el artículo siguiente de su carta de constitución:

A R T Í C U L O   X I I

Organización y dirección

 Sección 1.  Estructura del Fondo

 El Fondo tendrá una Junta de Gobernadores, un Directorio Ejecutivo, un Director Gerente y el  personal correspondiente y, si la Junta de Gobernadores, por mayoría del ochenta y cinco por  ciento de la totalidad de los votos, decidiera que se apliquen las disposiciones del Anexo D, tendrá también un Consejo.

La cantidad de votos depende del aporte de cada país y matemáticamente podemos ver que sin el voto norteamericano todos los demás países solamente reúnen el 82%, es obvio que ellos mantienen el control de ese organismo y por ello tendremos que contar con su aprobación para cualquier modificación o corrección de sus políticas.

Creo positivo movilizar a la sociedad civil para forzar a 15 países a solicitar al FMI una corrección de su política hacia los deudores y de esa forma crear movimiento en la sociedad civil a la vez que se pone en última instancia la responsabilidad de la revisión en las manos de EUA.  Si EUA es consciente del daño que una quiebra continental puede hacerle a su economía y si actúan políticamente en función de futuro, deberá haber un cambio. Si no prospera la revisión cada momento dictará las nuevas estrategias a seguir, pero de alguna forma podremos defendernos.

Existen tres posiciones posibles al respecto:

·        Permanecer inmóviles y reproducir a nivel de epidemia continental las convulsiones sociales que han llevado a la Argentina al umbral de la ingobernabilidad.

·        Usar la desgastada acusación contra el imperialismo y su intromisión en los asuntos internos de otros Estados para su propio beneficio.  Esta opción nunca logró nada que no fuera dividir las sociedades aumentando su propia debilidad estructural.  Además debemos reconocer que si Latinoamérica hubiera ocupado la posición de poder que disfruta hoy EUA es muy probable nos hubiéramos comportado de forma muy parecida, ya que el problema fundamental está centrado en el ser humano y su falta de conciencia sobre la unidad indisoluble del destino de todos los pueblos e individuos a bordo de esta nave sideral que llamamos Tierra.

·        Poner las sociedades en movimiento para defendernos de, más que una amenaza, una acción de destrucción sistematizada de nuestras endebles economías.

La Deuda Externa

El Presidente de Francia, Francois Mitterand ha afirmado que el tema constituye “la amenaza más urgente que pesa sobre la humanidad”

 

Recuerdo personalmente que trabajaba en ese tiempo en el Banco Central de la República Dominicana y las comisiones de las instituciones financieras llegaban regularmente para informarles a los políticos de turno que “la capacidad de endeudamiento de la nación no estaba agotada”. No es necesario ser genio para conocer las respuestas de los políticos genéticamente corruptos cuando se les ofrecían millones y millones de dólares, prácticamente sin ningún control ni limitaciones. ¿Cómo pedirle al gato que rechace la Valeriana?.

Con la entrada de esos préstamos se amortiguó momentáneamente la crisis que debió producir la escalada de los precios del petróleo y se usó a discreción los fondos sobrantes improvisando proyectos muchas veces sin los estudios preliminares necesarios y con la marcada intención de favorecer a sus correligionarios partidistas. Fue la danza de los millones nunca antes imaginada  Fue una gran irresponsabilidad de las instituciones financieras otorgar prestamos sin control y que ni siquiera tomaron en consideración si el gobierno de turno era legítimo o no.

Lo cierto es que hoy nos encontramos completamente endeudados sin haber sido consultados y mucho menos beneficiados como naciones en esta carrera alocada y negligente en el uso de dinero ajeno. Definitivamente no es justa la situación.

Pero eso no terminó ahí, más tarde los acreedores de común acuerdo fueron incrementando los intereses de la deuda a voluntad propia y llegamos a convertirnos, sin poder, en países netamente exportadores de capitales en desmedro de nuestras propias necesidades sociales, de salud, educación, etc. y truncando definitivamente las aspiraciones de desarrollo de nuestros pueblos.

En un artículo del Dr. Henry Kissinger publicado en 1989 expresa :

“El problema, evidentemente, es de solvencia; algunos países deben más de lo que pueden llegar a devolver. Los programas de ajustes temporarios de 1982 se han convertido en la austeridad aparentemente permanente de 1988. Desde fines de 1982 América Latina ha pagado alrededor de 235.000 millones de dólares en intereses, pero su endeudamiento se ha incrementado en 50.000 millones de dólares. América Latina, una región subdesarrollada, se ha convertido en un exportador neto de capital, lo cual constituye una situación insostenible e injusta”.

“Este impasse se agudiza porque los puntos de vista de los Estados Unidos y de América Latina sobre el problema de la deuda son casi diametralmente opuestos: la discusión entre ellos suele ser un diálogo de sordos. Por eso es tan esencial un nuevo enfoque.”

“El punto de vista predominante en el gobierno estadounidense y los principales bancos sigue negando que exista una emergencia. Se citan los esquemas de reducción de la deuda de México, del Brasil y de Chile, la refinanciación sobre varios años para el Brasil, Venezuela y México y el préstamo multimillonario al Brasil como pruebas de que el proceso funciona. Se alega que las experiencias de cuasi bancarrota del Brasil y del Perú han enseñado a los países latinoamericanos la futilidad de no cumplir con los pagos de intereses. Se obtiene consuelo de los superávit comerciales de México, la Argentina y el Brasil y del papel cada vez más importante que desempeña el Banco Mundial. El estancamiento, al parecer permanente, y la inflación desbocada de América Latina se atribuyen a la falta de determinación para aplicar las reformas”.

“Los países latinoamericanos y casi todos sus dirigentes están exasperados por este enfoque técnico. Para ellos el nivel de vida en marcada declinación no significa un progreso potencial sino una catástrofe política segura. El colapso de los salarios reales en casi toda América Latina -según el nuevo presidente mexicano Carlos Salinas de Gortari, en su país cayó un 50%- significa un desastre interno. Ningún gobierno democrático puede soportar la prolongada austeridad y los recortes de los servicios sociales exigidos por las instituciones internacionales. En todos los países latinoamericanos, la elite política se ha convencido de que el sistema actual de manejo de la deuda externa se ha vuelto políticamente insostenible”.

“Ambas partes tienen razón. Desde un punto de vista estrictamente económico, la perspectiva estadounidense es válida. Desde un punto de vista político, la argumentación latinoamericana es convincente”.

“Afortunadamente ambas partes aprendieron mucho en estos seis años de manejar la crisis de la deuda. Los bancos estadounidenses han entendido a grandes rasgos que el problema tiene un componente político. La mayoría de ellos ha llegado al límite de lo que las instituciones con fines de lucro pueden absorber reduciendo sus márgenes de ganancias y creando reservas por incobrables. En general se han mostrado creativos en el diseño de esquemas financieros para aliviar la carga de la deuda. Lo que no harán voluntariamente serán perdonar la deuda o aceptar un descuento al valor del mercado sobre la masa de los créditos pendientes. Temen que así se establezca un grave precedente que pueda perjudicar su capacidad de préstamo y en consecuencia causar una crisis financiera global. Prefieren verse obligados por el gobierno de los Estados Unidos a aceptar pérdidas, con la teoría de que entonces el gobierno estaría en la obligación de aliviar sus cargas, aunque sólo fuera mediante exenciones impositivas...”

“El elemento clave de esta solución será una redistribución de la carga de la deuda -tanto capital como intereses- entre los deudores, los bancos y los gobiernos. Los bancos no pueden soportar solos toda la carga. Es inevitable una participación del gobierno estadounidense. Pero a éste no le interesa comprometerse en promover una cesación de pagos por etapas y su contribución sólo puede justificarse sobre la base de que promueva el crecimiento y la democracia latinoamericanos y de una relación más cooperativa dentro del hemisferio occidental...”

Nada diferente ha ocurrido después de esa publicación y las cacareadas reducciones de la deuda para los países pobres por parte del G8, siempre tuvieron prerrequisitos imposibles de satisfacer para la mayoría de esas naciones haciendo de la reducción una propaganda demagógica frustrante y hasta ofensiva.

Hoy, ya entrado el tercer milenio, la deuda es insoportable para nuestros pueblos y la violenta reducción de los niveles de vida, ya antes del endeudamiento explosivos, está propagando violencia y anarquía en nuestro continente latinoamericano, convirtiendo la gobernabilidad y la seguridad social en quimeras imposibles de lograr. Las políticas del FMI solamente han producido inestabilidad.

En la actual situación de explosión social no podemos continuar porque vamos directos al caos, la desesperación y posibles dictaduras de cualquier color ideológico. La disgregación social es el futuro amenazador que claramente se vislumbra en la dirección que llevamos y sino padecemos de una actitud suicida, debemos tomar acciones para poder resolver en conjunto esta trágica situación.

No obstante que las instituciones financieras privadas venden la deuda de los países del tercer mundo a muchas veces 50% de su valor en reconocimiento franco de su desvalorización, a nuestros pueblos se les obliga a pagar el interés por el total y aumentado muchas veces de las tasas a que fueron en principio ofertados. Debemos lograr una adecuación justa para nuestros países

Los países e instituciones acreedoras forman una unidad, tienen su club en donde toman las decisiones en conjunto, pero no aceptan bajo ningún concepto que los países deudores se organicen para buscar soluciones que les permitan sobrevivir la actual situación. Cuando estuve en el mundo de los negocios aprendí un postulado no escrito y que todos los empresarios conocen: Si debes un millón al banco, el banco es dueño de ti y tus propiedades, si debes cien millones, tú eres dueño del banco, esa es la razón básica para impedir una agrupación de deudores.

Pero las instituciones internacionales podrán impedir que nuestros gobiernos actúen en forma conjunta, pero no nuestras sociedades. La Sociedad en todas sus organizaciones debe aprestarse para actuar en defensa de nuestro presente y nuestro futuro.

En el asunto de la deuda que nos arrolla propongo iniciar actividades en dos sentidos:

El primero a nivel legal y en referencia a la deuda contratada por gobiernos ilegítimos. Si el gobierno norteamericano no desea sentar el precedente de una condonación de la deuda, como decía Kissinger en su artículo, nosotros no deseamos sentar el precedente de que cualquier bribón que se adueñe ilegalmente del poder en nuestros países pueda hipotecar nuestras naciones.

Si una persona imprime tarjetas de presentación y documentos que lo acreditan como presidente de una corporación y solicita un préstamo a nombre de ésta, es seguro que los bancos no procederán con la operación y muy probablemente esa persona será denunciada por usurpar funciones con fines de estafa, el mismo principio debe funcionar legalmente con los prestamos a los países.

Desde un punto de vista político y moral, Jean-Claude Willame, Ph.D en ciencias políticas y catedrático de la Universidad Católica de Louvain, hace igualmente una pregunta pertinente: "¿No se trata acaso de una deuda odiosa?" Y nos recuerda un principio de derecho internacional que fue definido por los años 20 según el cual "si un poder despótico contrae una deuda, no según las necesidades y los intereses del Estado, sino para fortificar su régimen despótico, para reprimir la población que le combate, esta deuda es odiosa para la población del Estado entero. Esta deuda no es obligatoria para la nación: es una deuda de régimen, deuda personal del poder que la contrajo, en consecuencia ella cae con la caída de este poder" (Willame, 1986).

Para este expediente deberemos formar una conciencia en nuestras sociedades e incluir los nacionales que residen en los EUA, cualquier acción legal debiera contar con el apoyo de nuestras comunidades en EUA ya que esa maniobra debe llevarse a cabo en esa nación, además con poco esfuerzo esta gigantesca comunidad puede financiar dicha gestión.

En segundo término debemos plantear como sociedad continental pagar la deuda con el dinero sucio depositado en los bancos.

Es absurdo que nuestros acreedores reciban las divisas provenientes de los actos descarados del robo público de sus mismos préstamos y nos estrangulen para que los pueblos devuelvan el dinero que ya ellos tienen en sus arcas.

En un trabajo publicado por Alejandro Teitelbaum y titulado:  LA DEUDA EXTERNA: MECANISMO DE DESPOJO PERMANENTE DE LOS PUEBLOS DE LOS PAÍSES  POBRES, nos dice:

“Además, el origen de una parte de la deuda, es total o parcialmente ilícito: algunos préstamos fueron ficticios y sólo sirvieron para disimular maniobras financieras irregulares realizadas de común acuerdo entre los Bancos acreedores y los supuestos deudores.

Así en Argentina, las repatriaciones de fondos depositados en exterior (por ejemplo para financiar un negocio) se hacían aparecer como préstamos, de común acuerdo entre el propietario de los fondos y el Banco extranjero. Aparecía así una deuda particular ficticia. Estas deudas privadas ficticias y otras reales terminaron estatizándose por medio de diversos mecanismos (seguros de cambio, etc.). Es decir que distintas maniobras que permitieron el enriquecimiento de unos pocos, terminaron convirtiéndose en una deuda pública que tiene que pagar todo el pueblo con su trabajo.

Por otra parte, los gastos y las comisiones por la negociación de los préstamos alcanzaron cifras desproporcionadas y también los acreedores impusieron a los deudores cláusulas contractuales que comportaron vicios del consentimiento, como por ejemplo la renuncia a la jurisdicción nacional del deudor para las cuestiones litigiosas que se pudieran suscitar, etc.

También se establecieron intereses usurarios, muy por encima de la tasa del mercado financiero internacional: mientras la tasa de interés efectivo a largo plazo en seis países industrializados fue, como promedio, en el periodo 1985-1989, del 4,35 %, la tasa de interés efectivo sobre la deuda externa pagada como promedio por seis países deudores en el período 1980-1985, fue del 16,8 % (PNUD). Y cuando los deudores comenzaron a estar en mora, los intereses adeudados se acumularon al capital, de modo que los acreedores comenzaron a cobrar intereses sobre los intereses, lo que en la legislación de algunos países es ilegal.

En algunos países (Brasil, México) los préstamos se utilizaron, por lo menos en parte, en inversiones productivas, pero en la mayoría de ellos se utilizaron en la especulación financiera, en la acumulación de enormes fortunas personales en Bancos extranjeros (Marcos, Mobutu, Duvalier, etc.) en inversiones suntuarias e improductivas y, por supuesto, en el pago de los intereses usurarios, comisiones y amortizaciones de la misma deuda”.

“Según el Morgan Guaranty Trust Co., entre 1977 y 1987, los cinco países más endeudados del área latinoamericana transfirieron a Bancos extranjeros más de 210.000 millones de dólares en depósitos privados. Los mayores montos correspondieron a México -84.000 millones-, Venezuela -58.000 millones- y Argentina -46.000 millones-. (Revista Comercio Exterior, 1989, Pág. 411)”.

Es importante que se logré aclarar qué parte de esos depósitos provienen de capitales legalmente adquiridos y cuál parte es proveniente de la corrupción y el robo descarado a nuestros pueblos –si es de interés para los bancos sería una tarea fácil- y ese dinero, sin historia y sin pagos de impuestos comprobables debe ser confiscado y acreditado a la deuda del país desde el cual provino el depósito. ¿No estamos todos comprometidos contra el flagelo de la corrupción?

En tercer término debemos avocarnos a una batalla legal para obligar a los funcionarios, economistas y técnicos a publicar los documentos que les autorizaron, sugirieron u ordenaron iniciar este costoso proceso neoliberal que ha destruido las economías de nuestras naciones.

Esta situación no es simple de resolver pero tampoco podemos quedarnos tranquilos como reses que son llevadas al matadero.   Es lógico que todos tendremos que hacer sacrificios y vamos a perder mucho, pero es preferible una perdida parcial que una perdida total y podemos asegurar que cuando la crisis llegue a su clímax, cuando no sea posible continuar cubriendo el servicio de la deuda, los acreedores, quienes no están dispuestos a perder, terminaran reconociendo los depósitos e inversiones privadas extranjeras como patrimonio de las naciones deudoras para ser confiscados indiscriminadamente.

Es pues necesario crear un amplio movimiento de opinión primero en nuestras sociedades y después todos juntos globalizar ese movimiento para alcanzar la sociedad mundial y proponer en las Naciones Unidas una resolución que eleve la corrupción a nivel de crimen contra la humanidad y que en esa virtud sea aprobada una resolución que obligue a todos los gobiernos a inquirir a todos los extranjeros con depósitos e inversiones a probar la legalidad de su capital, historia e impuestos pagados en el país de origen y cuando esto no sea posible este capital sea confiscado y aplicado a la deuda externa del país desde donde provino.

No creemos que sea fácil lograrlo pero de todas formas representará un cambio trascendental en las actitudes de nuestros pueblos que terminará favoreciendo una nueva conciencia en nuestras naciones.

En una entrevista publicada en El País (España) el 23 de Junio del 2002 y realizada por Sol Alameda al premio Nóbel de Economía Joseph E. Stiglitz, quien fue economista jefe y vicepresidente del Banco Mundial, y en relación a su último libro “El malestar en la globalización”, se le cuestionó entre otras cosas:

Dice usted que, cuando llegó a la Administración de Clinton, le sorprendió ver que, tanto en la Casa Blanca como en el Fondo Monetario Internacional, se tomaban a veces decisiones basadas en criterios ideológicos y políticos, en vez de atender a criterios económicos.

En cierto sentido, no me sorprendió que ocurriera en la Casa Blanca. Pero lo que me pareció especialmente inquietante fue que la ideología y la política tuvieran un papel tan importante en las instituciones económicas internacionales, en las cuales se suponía que estaban presentes profesionales de la economía. Por ejemplo, la investigación nos había demostrado que la liberalización de los mercados de capitales producía más inestabilidad, pero no más crecimiento económico. Lo sabíamos, la ciencia económica no lo recomendaba, y, sin embargo, el FMI seguía promoviendo esa liberalización. Sus motivos para hacerlo eran ideológicos y políticos. Desde luego, actuaba de acuerdo con los intereses de los mercados financieros. A través de la presión que dichos mercados ejercían en el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, y de la presión que, a su vez, el Tesoro ejercía en el FMI.

Cuando se llega al final de su libro, el lector se puede hacer una pregunta, que yo le traspaso. Entonces, ¿quién decide lo que ocurre en el mundo, con la economía de los países, con la riqueza y la pobreza de los millones de personas?

Una de las cosas para las que me ha servido la experiencia de estar en el Gobierno norteamericano y en el Banco Mundial es saber que no hay una persona única que tome las decisiones. Es un proceso complejo en el que entran muchas fuerzas. Ni siquiera el propio presidente de Estados Unidos toma la mayor parte de las decisiones. Tampoco él tiene la información necesaria. Serían demasiadas decisiones para él, y hay que tener en cuenta la información que recibe… Porque los distintos grupos intentan controlar la información que llega hasta el presidente, transmitiendo la que necesitan transmitir para conseguir inclinarle hacia los puntos de vista que les interesan.

A mucha gente le cuesta comprender que no existe una persona al mando. Pero ya sabemos que no es una persona, ni siquiera el presidente de Estados Unidos. Pero alguien, algunos, están a la cabeza de la toma de decisiones.

¿Cómo se hace, quiénes lo hacen?

En el libro intento dejar claro el papel fundamental de los intereses creados: los financieros, los de las grandes empresas. Pero también insisto en que hay otros casos muy importantes en los que también entran en juego otras fuerzas. Por ejemplo, el movimiento Jubileo 2000 tuvo mucha influencia en el alivio de la deuda. El FMI se resistía, pero la sociedad civil tenía tanta fuerza que venció esos intereses. Dentro del propio Banco Mundial, por ejemplo, hay muchos economistas que están preocupados por la pobreza o por el medio ambiente. De forma que esas cuestiones también se plantean. Y ésa es una de las razones por las que los debates en el Banco están más equilibrados que en el FMI.

Los que mandan –lo deja claro en su librito– son el Fondo y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. ¿Es el FMI quien diseña las políticas?.

Diseña sobre todo las políticas macroeconómicas y las del sector financiero. Por desgracia, es frecuente que, para que un país obtenga ayuda de la UE o del Banco Mundial, el FMI tenga que aprobarlo. Así que, en ese sentido, tiene un poder desproporcionado. Hay pocos casos en los que no haya sido así. Una de esas ocasiones la cuento en el libro, cuando el Fondo anuló el programa de Etiopía, pero el Banco Mundial reconoció que sus políticas económicas eran las acertadas y triplicó su préstamo. Pero es muy difícil conseguirlo, y ocurre muy pocas veces.

El Departamento del Tesoro y el FMI, en las crisis de los países en desarrollo, tomaron unas medidas, dieron unas recetas que no resolvían los problemas –usted insiste en ello–, pero que encajaban con los intereses económicos o la ideología de los poderosos. ¿Qué significa esto desde el punto de vista moral?

Quiere decir que se aprovechaban de la situación del país en crisis para promover su ideología y sus intereses. Por ejemplo, en la crisis de Corea del Sur, dijeron al Gobierno coreano que, si quería dinero, tenía que hacer una serie de cosas, como cambiar las prioridades del banco central. Resulta que en Estados Unidos, su banco central, que es la Reserva Federal, se preocupa por la inflación, el empleo y el crecimiento, y que los norteamericanos creen firmemente que debe preocuparse más por el empleo y el crecimiento, y no tanto por la inflación. Pues bien, en Corea, donde no tenían ningún problema de inflación, no les dieron alternativa; les dijeron que tenían que centrarse en la inflación, y olvidarse del empleo y el crecimiento. Otro ejemplo: Corea había aceptado abrir sus mercados a productos procedentes de otros países con un calendario determinado, pero se les obligó a abrirlos a mucha más velocidad. Y, por supuesto, un periodo de recesión es el peor momento para hacerlo, porque puede empeorar la situación mucho más. Se suponía que el FMI debía ayudar a mejorar la crisis, no agudizarla. Aquello fue un puro ejercicio de poder.

Me he permitido reproducir parte de la entrevista por que podemos sacar enseñazas útiles para nuestros fines. 

Podemos ver que existe una tiranía en donde los tiranos no viven por primera vez en el país tiranizado y por tanto no reciben ni les interesa la retroalimentación sobre el efecto de sus medidas, cosa que los dictadores siempre tuvieron en cuenta para evitar el desplome del gobierno.

Podemos concluir que una campaña de opinión pública bien realizada puede influir no sólo en el sector político de EUA, sino ganar simpatías en la sociedad norteamericana y esto nos favorece.

Y por último podemos llegar a la conclusión de qué los economistas dentro del FMI y el Departamento del Tesoro norteamericano tienen la misma actitud que los dictadores comunistas, por que ambos se han creído poseedores de la verdad científica y tratan de deformar la realidad para que coincida con sus supuestos científicos.

Es oportuno que la nación norteamericana sepa de una vez por toda lo que su gobierno está haciendo muchas veces a espaldas de su presidente, como nos mencionaba Stiglitz en la entrevista citada anteriormente y es también importante que el pueblo norteamericano se haga conciente de cómo la situación de volatilidad económica y política que se ha creado en Latinoamérica terminará afectando su propia economía y a toda su organización social.

El pueblo norteamericano debe comprender que en esta aldea global el destino de todos y cada uno de los países que la componen están insolublemente ligados y que de igual forma que el incendio de la casa del vecino puede terminar incendiando la propia, así mismo el caos y la anarquía política y social que ya se está desarrollando como un incendio incontrolable en sus vecinos del sur llegará más temprano que tarde a su propia nación.  Para lograr llegar al pueblo norteamericano debemos unificar nuestros criterios y posiciones para, por todos los medios posibles, poder llegar a la opinión pública mundial y en una campaña de opinión dejar establecido que vamos a luchar por nuestra supervivencia con todos los medios posibles.


 Hacia Un Nuevo Continente

Hemos visto que tenemos varios frentes para desarrollar la ofensiva que nos permita superar nuestros obstáculos financieros y detener las imposiciones de teorías económicas que están paralizando nuestras actividades productivas y llevando a la anarquía a nuestras sociedades. 

Y no se trata de la teoría en sí, quizás la idea de minimizar la participación del Gobierno en las áreas de acción de la sociedad no sea de un todo descabellada, nuestros gobiernos no pueden demostrar mas incapacidad de la mostrada hasta ahora, pero de lo que sí se trata es de la imposición de que hemos sido objetos, imposición que subestima nuestra capacidad de comprensión y que no es razonable desde ningún punto de vista forzar de una forma tan fulminante, sin una adecuación previa de nuestras economías.

Por supuesto, tenemos el gran frente nacional para reeducar nuestras sociedades; que debe cambiar de visión sobre la pertenencia del Estado y dar paso a una escala de valores positivos para nuestro desarrollo integral; un frente que tiene que cambiar radicalmente la composición de nuestros congresos para colocar el Poder real en donde debió haber estado siempre; en la sociedad y no en manos de los políticos que terminan controlando a su antojo el Ejecutivo, el Legislativo y por ende el poder Judicial, creando un clima de inseguridad que intranquiliza a cualquier posible inversionista y hace que los beneficios logrados sean colocados en un puerto extranjero seguro, en vez de ser naturalmente reinvertidos en nuestras propias naciones; un frente nacional que pueda crear las condiciones para poder controlar a los políticos en el gobierno haciendo de sus programas de gobiernos un contrato social que evite la mentira y el engaño para ser electo.

Esto es lo que puede producir la seguridad y la tranquilidad que se necesita para un verdadero despegue hacia el desarrollo; y obviamente el planteamiento por primera vez en nuestros países del Contrato Social que reduzca al mínimo posible los choques de intereses entre los distintos sectores que componen la sociedad, estableciendo los deberes y derechos de todos los estratos sociales y lo que es más importante: definiendo claramente las vías que en base al trabajo, el ahorro y el estudio permitan la movilidad social de todo el mundo hacia el progreso personal.

Todo esto representa un cambio sustancial en nuestras sociedades y un cambio de tal magnitud debe estremecer interiormente a todo el cuerpo social y bajo ningún concepto deberá trastornar el escaso movimiento económico y de producción que necesitamos mantener a toda costa, cambio que debe reafirmar la democracia. Si la sociedad no reprime moralmente a los transgresores de las normas no se puede esperar que un tribunal lo haga y mucho menos el gobierno dependiente de votos para permanecer.

En otras palabras estoy proponiendo despertar finalmente la Nación dentro de nuestros países; darle una nueva visión sobre el trabajo y el ahorro como único medio de ser realmente independientes; darle una utopía a perseguir de cara al futuro que haga renacer de nuevo las esperanzas y la fe en nosotros mismos, lograr que todos nos sintamos incluidos en el futuro que deseamos y necesitamos crear para lograr por primera vez ser nosotros y que el Estado sea nuestro.

Por último tenemos que repensar y entender que la unión latinoamericana será a mediano plazo nuestra gran solución.  Al fin y al cabo ya Huntington nos definió como una de las culturas que producirán los “choques teutónicos” que ellos, los norteamericanos,  posiblemente tendrán que enfrentar y no creo inteligente que dentro de un mundo que se unifica, nosotros permanezcamos divididos por los intereses de los políticos en su afán de poder, “mejor cabeza de ratón que cola de león”, aspiremos a ser león.

Sin temor a equivocación pudiéramos afirmar que estamos de acuerdo en que el problema de la corrupción como sistema es un problema educacional. La educación impartida por la sociedad ha fallado en lo moral o peor que eso, los lideres sociales han establecido una doble moral que ha terminado por imponerse sobre las lecciones de Moral y Cívica impartidas en nuestras escuelas.

Hoy tenemos antivalores sustituyendo los valores que hacen posible la organización y el desarrollo de una nación. Destruir las normas sociales positivas es relativamente fácil, bastaría con identificar el éxito social con el triunfo económico sin que importe los medios para lograrlo; bastaría con restarle importancia y despreciar la situación y la labor del hombre honrado y esto lo hacemos a diario.

Pero el área moral en la educación no ha sido el fallo primordial, el principal fallo educacional en nuestro continente ha sido no haberle enseñado a nuestros pueblos que el dinero que usa el gobierno les pertenece a ellos, que cuando un político se hace millonario mediante la corrupción, ese dinero les pertenece a ellos, en definitiva que todos somos parte del Estado y que los que menos contribuyen a su mantenimiento son, irónicamente, los políticos que se enriquecen con los dineros que aporta toda la sociedad. Que todos tenemos el DERECHO y el DEBER de reclamar que todo nuestro dinero nos sea devuelto por el gobierno en obras y servicios sociales y también aquel dinero que nos robaron los corruptos, ese es el fallo educacional que hace posible la corrupción como sistema.

Analizar cómo sucedió es interesante y necesario para poder corregir el problema, pero, después de escudriñar llegaremos a la Conquista y a nuestras dictaduras en las que los valores y normas eran impuestas a la sociedad y en donde la adulación de los mediocres enaltecieron hasta la vileza la personalidad y las obras de los dictadores, los cuáles ya por haberse impuesto mediante la violencia y la extorsión resultaron ser los prototipos de la corrupción y lamentablemente el ejemplo a imitar.

Ahora ya tenemos el problema y debemos planificar como lo manejaremos para producir el cambio que deseamos y necesitamos lograr.

Si el problema es educativo, necesariamente la respuesta a largo plazo deberá ser educativa también, eso es algo lógico, pero, ¿cómo la vamos a viabilizar?.  ¿Educando parcialmente a sectores de la sociedad?, ¿reforzando la educación moral en las escuelas para las nuevas generaciones?. En otras palabras, vamos a predicar la honradez y la seriedad en una sociedad en la que el éxito social esta asociado solamente a los bienes materiales; al carro caro que atrae la atención de las chicas más bonitas; donde poseer un yate puede hacer cautivante a un gorila; donde los regalos valiosos hablan mucho mejor de una persona que su propia historia. Vamos a educar y predicar la honradez donde muy probablemente las decisiones sobre el presupuesto de educación y sus necesarias reformas seguirán en las manos de aquellos que abrazaron la política para lograr lo que de otra forma jamás hubieran logrado.

La educación es la forma como cualquier sociedad prepara sus nuevos miembros para integrarse productiva y adecuadamente a ella, con las reglas, normas y conocimientos desarrollados por esa sociedad para su mejor desenvolvimiento, pero es para enseñar y sembrar en la mente de los nuevos miembros los VALORES DOMINANTES de esa sociedad, no valores que entren en contradicción con los usos de esa sociedad, a menos que esos nuevos “valores” estimulen  la parte negativa, la parte animal y salvaje que todos llevamos dentro, porque el egoísmo es consustancial con el ser humano actual. Resulta mucho más fácil prostituir una mujer que llevar a una prostituta a la virtud y la decencia. Resulta mucho más fácil corromper a un “honesto” que llevar a la honradez a un corrupto.

Entonces la frase repetida incansablemente de que la corrupción es un problema de educación es correcta, ¿pero como reeducar nuestras sociedades para desaprender lo que hasta ahora las figuras influyentes han predicado con el ejemplo, para lograr un giro de 180 grados en sus conductas?. La pregunta anterior tiene que ser resuelta, tiene que ser respondida y debe ser respondida con celeridad por que los acontecimientos y las reacciones espontáneas de los pueblos contra el actual estado de cosas se nos están viniendo encima y pueden destrozar nuestras sociedades o arrojarnos en las manos de cualquier loco circunstancial que prometa lo que los pueblos desean oír, ya ha estado sucediendo.

Ya no es una situación de trabajar en pro de la decencia y la honestidad, como nos lo debería exigir la conciencia, compatriotas latinoamericanos, ahora es una situación de salvar nuestras naciones y nuestro continente. Es una situación de urgencia.  Debemos ordenarnos internamente para poder responder después a las exigencias de un mundo globalizado que amenaza con destruir nuestras fuentes de trabajo y de recursos.

Podemos concluir en que el inicio para invertir los antivalores que hoy son los dominantes debe ser la reeducación de la sociedad sobre su PROPIEDAD de los dineros que usa el gobierno, que le pertenece a todos los componentes del cuerpo social al igual que el dinero robado mediante la corrupción y que tenemos el DERECHO y el DEBER de reclamar que estos ladrones nos lo devuelvan. Devuélvanme mi dinero.

Claro que esto no puede ser una acción aislada, sino parte un plan completo y coherente, de lo contrario solo provocaría malestar social que puede perjudicar la actividad económica y al final, mayor frustración para el pueblo al fracasar en una acción que aislada y que por si sola no tiene oportunidad de dar los resultados buscados.

Si, “La participación activa de la Sociedad Civil en los asuntos del Estado es la formula para evitar la corrupción”, entonces hay que darle sentido de propiedad a la sociedad para que participe, pero no podrá participar plenamente sin representación, y esto tendremos que desarrollarlo más adelante.

Esta acción propuesta como comienzo de la reeducación social no es suficiente, aunque manejada eficazmente sería uno de los elementos para lograr poner en movimiento a la Sociedad Civil.

La corrupción en América Latina tiene características diferentes a la corrupción en los países más desarrollados.  Mientras en esos países la corrupción es un asunto de simple policía o de modificar políticas administrativas o de control y auditoria; en nuestro continente la corrupción es una ideología, es un sistema de pensamiento y de enfoque de la vida.

Por no comprender estas diferencias las políticas contra la corrupción diseñadas por organizaciones extrañas a nuestro continente acentúan en sus planes el suplir y complementar políticas de control administrativo resultando éstas ineficaces ya que en las esferas del poder no existe la voluntad política para su implementación. Nadie aplica reglas en las que no cree, reglas que están en contradicción con sus intimas aspiraciones y cuando éstas son aplicadas se produce una doble moral que termina invariablemente en la persecución de sus contrarios políticos y en un sistema corrupto igual o más intenso que el anterior.

La corrupción como sistema de saqueo y enajenación de las riquezas hacia el extranjero fue impuesta por nuestros Conquistadores y meticulosamente modernizada por nuestras dictaduras, que no fueron otra cosa que la reedición Latinoamericana de los ambicionados Virreinatos. 

Pero, la cultura de la corrupción no es propiedad exclusiva de los corruptos, si así fuera su eliminación sería mucho más simple: “muerto el perro se acabó la rabia”. Esta forma de ver al Estado y de responder al natural deseo de prosperar a nivel individual tiene raíces también en los que aún no han tenido la oportunidad de corromperse y que esperan su momento.  Esta forma ideológica nos afecta a todos de una forma u otra y es necesario eliminarla para lograr un cambio duradero, un cambio permanente en nuestros países y es a eso que llamamos un cambio en los valores de la sociedad.

Este gran cambio cultural que necesitamos promover con la celeridad que nos imponen una globalización amenazante y los movimientos sociales espontáneos de nuestros pueblos en contra de la actual situación, sólo es factible mediante la definición detallada de un enemigo común y un rechazo social a los componentes culturales de ese enemigo. 

Más que la identificación de ese enemigo es necesario definirlo para lograr que la sociedad se identifique con los valores contrarios y establecer las diferencias individualmente.  Es necesario definirlo de manera que cada uno de nosotros pueda identificar en su fuero interno sus propias actitudes negativas consecuencias de la influencia ejercida por la ideología enemiga y hasta ahora dominante.

Este objetivo hacia el gran cambio cultural deberá ser incorporado a los planes existentes de todas las organizaciones de la Sociedad Civil para lograr una gran conmoción en la conciencia social.  Una conmoción que logre definir una nueva visión cuya meta última será el desarrollo integral de nuestro continente y el desalojo de los corruptos del Poder para establecer definitivamente una Democracia Representativa, la Democracia Participativa.

Este gran movimiento social no deberá tener una dirección central, debe ser un movimiento de conciencia y educación que lleve a los distintos sectores sociales y geográficos a colocar sus representantes en los congresos. Si conformamos una dirección central estaríamos constituyendo un partido y no es la idea. Debemos estar totalmente convencidos que es imposible fomentar este cambio desde el Gobierno ya que éste está contaminado antes de nacer.

Este gran movimiento de revisión cultural deberá poder incluir en su seno a todos los sectores sociales y para ello deberemos culpar la ideología enemiga de todas las actitudes equivocadas y egoístas en los diferentes niveles sociales todavía salvables, sin que sea una promesa de impunidad para los responsables políticos. 

Deberemos incorporar los empresarios, los obreros, los profesionales, los pueblos indígenas, los estudiantes, artistas y deportistas, etc. Deberemos superar la obsoleta división marxista de la sociedad para construir un gran movimiento que complete la independencia de nuestros países ya iniciadas por nuestros Libertadores. Deberemos derrotar los herederos de los Conquistadores y su ideología de opresión y corrupción que llevaron al exilio y a la muerte a muchos de nuestros Padres de la Patria.

A todos nos conviene el desarrollo integral de nuestro continente, aunque sea por razones diferentes y por lo tanto esta gran revolución cultural debe ser realizada de forma que las actividades económicas y de producción no sean afectas, por el contrario debe crear mucha mayor confianza para la inversión interna y externa como base para nuestro desarrollo.

En conclusión: deberemos definir un enemigo común por su ideología y actitudes sociales negativas para lograr que el rechazo a ese enemigo, su ideología y sus actitudes, generen las contrarias en función de nuestra diferenciación.

Qué Define al Enemigo:

Esta área es la más importante para lograr una revalorización de la sociedad y tratar de comenzar a establecer los valores y pautas de conductas necesarias para el desarrollo integral de nuestro continente.

Los ENEMIGOS son los corruptos pero no solamente los corruptos.  Habíamos dicho que la ideología enemiga había echado raíces, de una forma u otra, en todos los componentes de la sociedad y por lo tanto el nombre para identificar a los corruptos debería ser uno que se convierta en sinónimo de corrupto pero que también abarque a los que todavía no han tenido la oportunidad de ser corrompidos. Tratando de mantener una conexión con nuestros movimientos independentistas y usando un despectivo de Conquistador pensamos en Conquisteros, pudiera ser otro, pero mientras tanto lo vamos a usar.

El CONQUISTERO es Fatuo y Arrogante, la apariencia es su mayor y único logro. Esto traducido al lenguaje popular debe llamar la atención sobre los corruptos conocidos, debe poder identificarlos por sus conductas extravagantes y crear dudas sobre los que se comportan de manera similar, dudas que se convertirán primero en rumor público y después deberán convertirse en rechazo social para estos elementos.

No mentimos cuando usamos estos adjetivos sobre los corruptos, es obvio y también como una impostergable necesidad debemos detener la carrera desquiciante de aparentar tener fortunas, porque debemos promover una actitud hacia al ahorro y el trabajo como paso imprescindible para nuestro desarrollo.

Es cierto que los corruptos usan sus fortunas fáciles, que no le costaron trabajo para aparentar ser aristócratas, pero también es verdad que todos hemos caído en la vorágine y vemos empresarios y hacendados gastarse en carros innecesariamente caros el equivalente a una ampliación o modernización de su empresa o a la instalación de una nueva industria, hecho que no favorece nuestro desarrollo y que resulta en ser un incentivo para propagar la corrupción. Alguien tendrá que realizar un sacrificio voluntario y los menos favorecidos ya no tienen nada más que sacrificar.

La clase media no escapa a ese torbellino mediocre y la vemos prostituirse, participar del tráfico de drogas y de cualquier actividad que le permita aparentar lo que no son y lo mismo sucede en los estratos más bajos económicamente hablando donde el delito se produce con menos refinamiento y mayor violencia.

Es imprescindible que las extravagancias sean eliminadas como metas de seudo éxito a ser alcanzadas por los individuos.

El CONQUISTERO no le gusta trabajar.  Quieren tener dinero sin dar nada a cambio de él.  Usamos una cualidad en los corruptos que abarca también a los vagos, lúmpenes, vividores, etc., que son un peso muerto de la sociedad y que actúan como desmotivación a trabajar, actividad imprescindible para nuestro desarrollo.

El CONQUISTERO no es nacionalista.  Su misma actividad de destrucción de la sociedad y la nación lo prueban sin discusión y a la vez identifica a los nacionalistas y las fuerzas emocionales capaz de ser generadas por ese sentimiento en la guerra contra la ideología enemiga.

El CONQUISTERO desprecia y destruye la naturaleza. Los corruptos son capaces de destruirlo todo para satisfacer su avaricia insaciable, y también es necesario crear una conciencia ecológica que detenga la contaminación, la destrucción de nuestros recursos naturales y de nuestra fauna, si queremos lograr un desarrollo sostenible sin destruir la cadena natural de la vida.

El CONQUISTERO es tramposo y estafador, es mentiroso, no respeta a sus semejantes, no cree en la Persona Humana, confunde la dignidad con el renombre, etc.

Para dar una idea, los ejemplos son suficientes.

Definiendo al enemigo por sus cualidades y características, así también como por sus usos y conductas, debemos definir por oposición la nueva escala de valores y la nueva visión cultural que nos permitirá concluir nuestras independencias y construir un Nuevo Continente, opuesto a la corrupción y en camino hacia el desarrollo integral que nos permitirá ocupar el lugar que merecemos en el Nuevo Milenio. Tenemos que creer en nosotros mismos, en nuestras capacidades y sobre todo en nuestra capacidad de sacrificio y laboriosidad.

Ahora deberemos definir un curso de acción para hacer que todos estos sentimientos sociales que estamos promoviendo fluyan positivamente en contra del enemigo y sin perjudicar las actividades económicas y productivas.

La Sociedad es la Fuente del Poder

Toda la energía potencial que puede crear la frase de: “DEVUÉLVANME MI DINERO”, unida a la nueva visión creada por la guerra contra los Conquisteros, debe ser canalizada adecuadamente para no causar problemas a las actividades económicas y de producción en nuestros países.  Dirigiremos el resultado de la conmoción social que crearemos específicamente hacia los CONGRESOS NACIONALES que deben ser ocupados por la sociedad.

 “La participación activa de la Sociedad Civil en los asuntos del Estado es la formula para evitar la corrupción”, entonces hay que darle sentido de propiedad a la sociedad para que participe, pero no podrá participar plenamente sin representación,

La línea de acción deberá ser: “Los Políticos al Gobierno, La Sociedad al Congreso”.

Debemos establecer la diferencia entre Gobierno y Poder. El Gobierno tiene la Autoridad pero el Poder es de la sociedad y se ejerce a través del CONGRESO NACIONAL.  

Por eso la Sociedad Civil según las leyes de cada país debe unirse en asambleas de comunidades capaces de designar y elegir sus diputados, sus representantes, a los que defenderán sus intereses, los que no recibirán ordenes y líneas políticas de los partidos y en consecuencia serán sumamente críticos y  sensibles a todos los movimientos del Ejecutivo.

Es de esperarse que los empresarios y dueños de medios de producción también tratarán de obtener una representación para sus intereses y que en base a su poder económico forzarán a los partidos a llevar sus proponentes o buscarán la forma para obtener sus cuotas de Poder.

En ese momento ya nuestros Congresos nos representaran a nosotros y no a los partidos y es en ese momento donde los posibles actos de corrupción serán asuntos de simple policía o de refinar y ajustar las normas de control y auditoria, porque existe un congreso capaz de controlar a los hoy todopoderosos e irresponsables políticos.

Ese es el instrumento que la Sociedad Civil necesita para participar efectivamente y es en ese momento, no antes, donde América Latina empieza a tener INSTITUCIONES y verdadera DEMOCRACIA.

Volviendo al movimiento social. Concomitantemente con nuestra campaña saturante de reeducación social, las diferentes organizaciones de la Sociedad Civil deben convertirse en portavoces integrales de esta campaña y como paso previo a nuestra conquista de los Congresos, comenzar reuniones en todas las comunidades con sus “representantes” actuales. Pedirles explicaciones sobre todo lo que sea de interés y hacerles saber muy precisamente cuales son las posiciones de las comunidades y las que ellos deben sostener en los Congresos. Si no logramos respuestas positivas de nuestros actuales representantes será la razón perfecta para elegir representantes independientes; si se logran algunos resultados servirán para que las diferentes comunidades adquieran conciencia sobre el poder que les otorga el ser electores y que todo sería mas fácil si sus representantes salieran de ellos mismos, con una preparación educativa adecuada por supuesto y es importante establecer los criterios de selección y los compromisos a asumir tales como permanecer viviendo en las comunidades que les designaron, a realizar reuniones periódicas con dichas comunidades u organizaciones, etc.

Pudiera argumentarse en contra, las posibles dificultades de gobernabilidad con Congresos tan divididos, pero los Congresos no estarán más divididos que las sociedades que representan y esa es la realidad sobre la que tendremos que trabajar para lograr el desarrollo integral que todos deseamos. Por otra parte siempre será menos perturbante que las contradicciones sociales y de intereses, naturales en una sociedad cualquiera, sean dilucidadas y manejadas en los Congresos y no con huelgas y manifestaciones callejeras.

Vamos a dirigir toda la energía social provocada por nuestra campaña de reeducación hacia la concientización del resto de la sociedad sobre nuestros planes, la creación de organizaciones comunitarias y la confrontación con nuestros congresistas para forzarlos a representarnos, lo que traerá como consecuencia la necesidad de nombrar representantes independientes que le quitaran a los políticos el control de nuestros Congresos y el control del Poder.

Después de que los Congresos representen efectivamente a la sociedad, entonces estaremos en la dirección HACIA UN NUEVO CONTINENTE y dependiendo del contenido que le demos a esta frase puede convertirse en la utopía que ponga de pie al continente Latinoamericano hacia un verdadero desarrollo integral que satisfaga las necesidades de sus componentes y tenga el peso necesario para tener el lugar que nos corresponde en la comunidad internacional globalizada.

Pero también tenemos frentes a nivel internacional donde dar la batalla y todo deberá hacerse concomitantemente y según nuestra conveniencia para que la integración al cambio sea lo mas amplia posible.

El Fondo Monetario Internacional, la legalidad de la deuda externa, la internacionalización de la lucha contra la corrupción y el pago de nuestra deuda con el dinero sucio, deben ser objetivos de la sociedad Latinoamericana.

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