Estrategia

La pyme ante un futuro tan cambiante, impredecible y lleno de interrogantes:

¿Cómo define su estrategia (o plan-de-negocio) en un entorno crecientemente complejo?

¿Sabe dónde está y dónde quiere estar? ¿En qué es diferente? ¿Qué ventaja competitiva tiene?

¿Defensa de su posición o expansión? ¿Diversificación local o internacionalización?

¿Es una pyme que reta a empresas ya establecidas o una de las que puede ser desbancada?

¿Ser otra empresa más que acaba compitiendo en precio o una tan singular que no-compite?

Las pymes implementan su propia estrategia empresarial cuando se resisten a la acción inmediata, a la actividad compulsiva, y dedican tiempo a combinar estas tres prácticas:


1 - Estrategia clásica: más allá del anhelo de sobrevivir un año más la pyme sale reforzada al concretar su visión y su rumbo en un plan de acción a largo plazo. Porque no pensar despacio puede salirle caro a la empresa que se dedica constante y obsesivamente a sobrevivir.

    • Procedimiento general: análisis y diagnóstico de la situación actual, definición del escenario a lograr, elaboración del plan de acción (y reacción) e implantación controlada del mismo.
    • En el momento adecuado: ni antes de conectar con la realidad (vía investigación), ni cuando el entorno cambiante ya ha dejado fuera de juego a la pyme. Porque guiarse por ficciones puede salir caro.


2 - Estrategia "agile": hacer flexible el firme molde que nos proporciona el procedimiento clásico porque seguir a rajatabla un programa puede salir caro en estos tiempos de cambio e incertidumbre. Para tener agilidad la pyme desarrolla tres actividades no previstas, no consideradas ni concretadas en el plan:

    • Iniciativas: pruebas, ensayos, explorar, pivotar sobre la marcha para aprovechar nuevas opciones-oportunidades. Porque no experimentar con proactividad puede salir caro.
    • Reactividad: adaptarse a las nuevas realidades externas, dar respuesta rápida a lo emergente. Porque no reaccionar a tiempo puede salirle caro a la pyme.
    • Revisar el marco estratégico periódicamente: repensar la estrategia clásica y desplegar ya los nuevos cambios, la nueva orientación -si la hay-.


3 - Vigilancia del entorno: localización de información sobre clientes, competidores -inteligencia competitiva-, proveedores, distribuidores, consumidores, tecnologías, legislación, tendencias sociales, culturales, políticas,... ¿Por qué vigilar el entorno regularmente? Para poder reaccionar a tiempo y para inspirar cada revisión estratégica clásica y todas las pruebas ágiles.


En síntesis, con esta estrategia ágil: la pyme desarrolla acciones/reacciones según su plan/intuición a cuyo servicio está la vigilancia. Y si la empresa se equivoca en algún momento, mejor si aprende algo, porque no seguir aprendiendo puede salirle caro.

Si estamos escalando un territorio montañoso, vemos la cima, pero no hay mapa detallado para alcanzarla: no nos empeñamos en seguir el recto camino programado y aceptamos que será sinuoso.

Creer que el nuevo camino estratégico será recto es olvidar que nuestros éxitos anteriores no fueron el resultado de aplicar una única receta simple -una visión, un plan, unas ideas muy claras desde el principio,...-, así nos parece cada éxito a toro pasado. En aquellos logros intervinieron muchos factores, agentes, azares, aprendizajes, pruebas,... ¿Cuántos elementos van a actuar en un futuro crecientemente complejo? ¿Cuán sinuoso será el camino de la pyme?

Dar agilidad a la estrategia es dotarle de la intuición-olfato de una inteligencia madura y flexible que permanece vigilante y va cambiando de perspectiva hasta encontrar el camino-solución-oportunidad. Y en ese instante decide y actúa sin pararse a deliberar-razonar-analizar -sobre el mapa-, cosa que tal vez sí haga más tarde. Actúa sin pararse, pero sin impulsividad y en contacto con la realidad -con el territorio-. En resumen: la pyme madura y ágil algunas veces desarrolla acciones/reacciones no contempladas en su plan, pero sí basadas en su intuición. Por tanto, hay tres tipos de pyme:

  1. la sin-estrategia que apuesta por nunca pensar un plan a lo largo de su aventura,
  2. la todo-estrategia que piensa demasiado y no hace nada que no venga ya detallado en su programa,
  3. y la pyme estratega-ágil que unas veces actúa según un plan estratégico que previamente ha pensado lo suficiente y el resto según le sugiere su intuición -que también ha desarrollado previamente-.