Islas Galapagos

Las Islas Encantadas

 Las islas Galápagos, ubicadas a unos 1000 km de la costa de Ecuador, conforman uno de los sistemas ecológicos más ricos y frágiles del planeta.
La historia de estas islas se remonta al año 1535, cuando fray Tomás de Berlanga, el obispo de Panamá, descubrió el archipiélago casi por casualidad, al ser arrastrado hacia esas costas por la corriente del Niño, durante su viaje de Panamá a Perú. El obispo las bautizó Galápagos, mientras que los españoles que las exploraron entre los años 1556 y 1560 las apodaron Las Encantadas.

 En el siglo XIX el escritor Herman Melville, autor de Moby Dick, las visitó y las describió como un paisaje salido del Apocalipsis: "Son un grupo de volcanes extinguidos -dijo- que presenta el aspecto que podría ofrecer el mundo después de haber sufrido el castigo de una conflagración" .
En 1835 arribó a las islas Charles Darwin, y comentó al llegar allí: "Tanto en el tiempo como en el espacio nos encontramos frente al gran fenómeno, frente al misterio de los misterios: la primera aparición de nuevos seres sobre la Tierra". Darwin se encontró con animales que no existían en ningún otro lugar del mundo; descubrió además, que el archipiélago se había formado a partir de una erupción volcánica ocurrida en una época geológica reciente. Por este motivo, sostuvo que el continente americano nunca había estado unido a las islas. Y, como consecuencia, los animales que habían llegado al archipiélago desde el continente, adquirieron características muy distintas a las de sus pares continentales.
Estas observaciones, le sirvieron como base científica de su teoría sobre la evolución de las especies por medio de la selección natural, que incluyó en su obra "Origen de las especies".

Históricamente, las Galápagos fueron un escondite ideal para piratas y delincuentes. Recién en 1832, Ecuador tomó posesión de las islas en forma oficial bautizándolas con el nombre de Colón. En 1968 se constituyeron el Parque Nacional Galápagos y la estación biológica Charles Darwin, en la isla Santa Cruz. Las Naciones Unidas las declararon como Reserva Biológica Mundial y la Unesco como Patrimonio Natural de la Humanidad. En 1986 también fue declarado como reserva natural el mar que las rodea, por ser sus aguas las más puras y transparentes del mundo.

El archipiélago está compuesto por 13 islas, 42 islotes y un gran número de rocas emergentes; tiene una superficie total de 8000 kilómetros cuadrados, esparcidos en una superficie de 59500 kilómetros cuadrados de superficie. Habitan las islas unas 8000 personas, ecuatorianos en su mayoría, casi todas ellas ubicadas en la isla de San Cristóbal -la capital- y en Santa Cruz. Sus ingresos provienen de la pesca, el turismo y los cultivos.
 Su inigualable paisaje impacta por sus playas con arenas blancas, negras, rojizas o verdosas; cráteres de volcanes de todos los tamaños -hay alrededor de 2500- y suelos de color negro, cubiertos de lava solidificada. Pero el espectáculo más sorprendente de todos, es el de los fabulosos animales.

Las personas conviven allí pacíficamente con tortugas gigantescas, iguanas de aspecto primitivo, aves rarísimas de todos los colores y tamaños. Esta fauna tiene una gran importancia científica: casi todas las aves son endémicas -exclusivamente de este lugar-, así como veinte de las veintidós especies de reptiles clasificados. Muchas otras especies han sobrevivido gracias a su adaptación, como las iguanas marinas, que al igual que las terrestres, alcanzan un metro o más de longitud, superando a las de cualquier otro lugar. Y además, este archipiélago es el único lugar del mundo donde aún existen tortugas gigantes.
También hay pingüinos -arrastrados probablemente desde la Antártida por la corriente de Humboldt-, pelícanos, piqueros de patas azules y patas rojas y fragatas ladronas, que se alimentan del pescado cazado por otros pájaros.

Durante muchos años, los pescadores de la zona cazaron tortugas para alimentarse en sus viajes, es por eso que ahora sólo existen 15000 ejemplares de las mismas, frente a las 250000 que se calcula existían en el siglo XVI. En aquel entonces, existían alrededor de quince especies, diferenciadas unas de otras por sus caparazones.
Hoy ya no están en los lugares más visitados de las islas. Sólo se las puede encontrar en los enormes cráteres de los volcanes y en sus propias galapagueras, donde se reproducen, al resguardo de toda intervención humana. Las tortugas pesan de 150 a 700 kilos y miden alrededor de un metro de diámetro.
En la isla Isabella hay unos seis mil ejemplares, muchos de ellos en las galapagueras del volcán Sierra Negra, cuyo cráter de diez kilómetros de diámetro, es el segundo más grande del mundo. Esta isla ha sufrido grandes incendios en los últimos años, debido principalmente, a que los fuertes vientos que azotan la zona, así como el recalentamiento de su terreno cubierto con lava sólida y las sequías, son factores que sumados, multiplican las llamas.

Las iguanas de las Galápagos, exclusivas de estas islas, constituyen un gran misterio para los biólogos. Tanto las especies marinas, como las terrestres, se originaron hace 15 millones de años. No se sabe dónde aparecieron, pero ello no ocurrió en ese archipiélago, emergido del océano hace sólo 3 millones de años.
Quizás la solución al misterio, sea que estas iguanas llegaron a este lugar a través de un puente de islas actualmente sumergido, una larga fila de volcanes emergidos en algún tiempo.
Las iguanas marinas, de color gris plomo, sólo se sumergen para buscar alimentos. Son muy mansas, a diferencia de las rojizas iguanas terrestres, que pueden morder si son molestadas.

 

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