En Hurgada conviven, sin aparente conflicto, los maravillosos paisajes subacuáticos del Mar Rojo, con uno de los mayores desastres inmobiliarios del planeta: Decenas de edificios inacabados, que no se terminarán.


 

 

            Visitando determinadas zonas de la capital de Egipto, pareciera que estuviéramos en El Caído, en vez de en El Cairo; debido a la cantidad de escombros montoneras charcos –que parecen lagos Nasser en miniatura- y zanjas que se encuentran y que hace que para hacer la visita fuera casi más necesario el 4x4 que en el desierto.

 

            El Cairo islámico es una de esas zonas –en determinados tramos-, donde parece que vas haciendo un treking, en vez de ir andando por una ciudad.

 

            Llegamos hasta allí caminando desde el hotel, lo que nos costó una media hora y atravesar algunas calles peligrosas para dos recién iniciados en Cairolandia (al segundo día ya controlas la cosa mucho mejor y al tercero pareces ser de allí)..

 

            Dicen algunos que la mejor forma de desplazarse por El Cairo es en taxi y no estoy de acuerdo. La mejor forma de hacerlo es en metro. Es mucho más rápido, aunque es cierto que va hasta la bandera. A zonas como el Cairo Copto o Khan el-Khalili se puede llegar de esta forma. Incluso recomiendo que para ir a las pirámides cojáis el metro hasta Gizeh y desde ahí el taxi. Vais a tardar menos.

 

            A pesar de ser una ciudad de 21 millones de habitantes, en la capital de Egipto hay muchos sitios a los que también se puede ir andando, que es como se descubren, viven y como te pasan cosas en las ciudades.

 

            Luego, por supuesto, está el taxi. Pero los recorridos a veces son eternos (una hora desde las pirámides de Cigeh al centro o en un mal día, como tuvimos, 50 minutos desde la Ciudadela a la Midan Tahrir).

 

            Decidimos inaugurar la mañana y el Cairo islámico visitando la Mezquita Al Azhar, que es realmente fascinante (sobre todo el patio y el interior). Dejamos el calzado en los cajetines destinados para ello y aparece el primer pesado de la mañana. Me tapa de arriba abajo con una fina prenda azul e insiste –son muy pesados y es casi imposible librarse de ellos- en guiarnos la visita, cosa que acaba consiguiendo. No nos molesta tanto por la propina que deberemos pagarle, sino por la velocidad a la que te enseñan las cosas. Así que después de que nos suelta, decidimos volver a visitarla por nuestra cuenta.

 

            Para entonces ya nos ha sacado cinco libras y pedía cinco por cada uno, a lo que le hemos dicho que no. Estoy segura de que si le hubiéramos dado diez, habría pedido el mismo importe por persona.

 

            Al salir, el vigilante de los zapatos también quiere su parte y exige una libra por barba. Una por los dos y vas que chutas. Antes de cruzar la carretera, damos unas vueltas por la zona, con algunas calles sin asfaltar y vemos lo animados que están los cafés y las pocas tiendas que a esas horas hay abiertas.

 

            Cruzamos y vamos hacia la Midan Hussein, donde se encuentra la mezquita de Sayyidna al Hussein, la cual solo vemos por fuera, dado que no dejan entrar a las mujeres (eso nos dicen). Desde un bar de la plaza nos tientan para que nos sentemos y al pasar por un puesto de Falafel y quedarnos mirando la sartén, también nos han ofrecido el género, a pesar de que solo hace una hora que hemos terminado de desayunar.

 

            Hacemos amago de entrar al zoco, pero al ver la escasa actividad, tomamos rumbo a la Sharia al-Gamaliyya, vía que nos llevará hasta las murallas y que esta asfaltada. En ella se encuentran algunas madrazas y mezquitas. El sol ya comienza a pegar a esas horas.

 

 

    Boda Copta, cerca de la plaza de Ramses II. El Cairo.          

 

          Salimos por la Bab an-Nsar (Puerta de la Victoria) y mientras hacemos unas fotos de las murallas vemos un enorme bache en mitad de la carretera. Es el más profundo que haya visto en mi vida, pero los vehículos pasan por encima de él sin amilanarse y sin apenas reducir la marcha. Tan solo algunos microbuses frenan un poco sin llegar a parar para coger o dejar gente sobre él. Con la preparación física que tiene esta gente, ¿Cómo no ganan más medallas en los Juegos Olímpicos?.

 

            Volvemos a entrar, ahora por la Bab al-Futuh (Puerta de las Conquistas). Apenas nos hemos tropezado en nuestro trayecto con un solo turista. Tomamos Sharia al-Muizz li-Din para volver sobre nuestros pasos de forma casi paralela. Esta bonita calle, con monumentos funerarios y mezquitas es otra cosa. Parece un enorme campo de batalla donde se acabara de disputar la última contienda: Enormes zanjas, charcos inacabables, polvo, polvo y más polvo (más casi en el Desierto). A esas horas hay demasiados guardianes de puertas y pocos visitantes que convertirse en carne fresca. Pasamos por delante de  la Madraza y el Mausoleo de Barquq y por el Mausoleo de An-Nasir Mohammed.

 

            Ahora si, decidimos que es hora de entrar al zoco y lo hacemos por Sharia al-Muski. Está bastante vacío de gente y eso hace que seamos presa de los comerciantes que en ese momento están con sus tiendas abiertas, con ese sexto sentido que tienen ellos para detectarte la nacionalidad sin oírte hablar y sin inscripción escrita alguna en tu camiseta. No son demasiado pesados. Damos varias vueltas sin hacer compras y resolvemos volver otro día de diario, cuando haya más ambiente, momento que aprovecharemos también para visitar el impresionante Cementerio Septentrional.

 

            Es mediodía y deshacemos nuestros pasos –a través de la Midan Ataba- hasta volver a la Midan Ramses, cruzando las calles con algo más de pericia que a la ida. Nos aventuramos a evitar el metro y llegar hasta la Midan Tahrir andando. Fue la única vez que lo hicimos, ya que el camino es más largo de lo que parece, hay cruces demasiado peligrosos y apenas aporta nada. A lo largo de la calle hay cabinas de teléfono humanas, que anuncian que puedes llamar por teléfono (su móvil), desde su puesto, a cambio de 75 piastras.

  Recorriendo las callejuelas de Khan el Khalili. El Cairo.

 

 

            Llegamos a la Midan Abdel Monien Riad (entre medias de ambas plazas) y giramos a la derecha para, tras entrar en un centro comercial con pretensiones occidentales, bajar hasta el Nilo. El primer contacto con el río de todos los ríos (con permiso del Amazonas) es impresionante. Solo pensar en sus 6.671 kilómetros a través de Uganda, Sudán y Egipto da vértigo. Es casi la distancia sumada de nuestros recorridos aéreos de ida y de vuelta.

 

            Hay alguna falúa navegando y el viento en sus laderas se intensifica. Cruzamos el puente, que tiembla por el frenético paso de centenas de coches. Altos y feos edificios en sus orillas, salpicados por los minaretes de alguna mezquita y la densa contaminación, forman la composición de la foto que estamos haciendo desde justo el centro del puente.

 

            Divisamos un barco amarrado, que parece ofrecer servicios de restauración y hacia allí nos dirigimos. El lugar es agradable y ofrece unas vistas estupendas del río. Se llama Al Saraya y solo al ver en la entrada lo que cuesta una Pepsi, sabemos que nos van a clavar, como así fue para lo que cuesta comer en otras partes del país, aunque no para un bolsillo occidental medio. Hay abundantes ensaladas, pero decidimos abstenernos por precaución y darnos a la oferta de productos calientes de que disponen, que son los de siempre.

 

            Queda toda la tarde por cubrir y no sabemos que hacer. Miramos el plano y se nos ocurre que podemos ir hasta El Cairo Copto andando. ¡¡Todo un recorrido!!. Primero hay que ir hasta la Midan Tahrir y después andar unos tres o cuatro kilómetros.

 

            Al margen de darme  con un panel de madera en la cabeza, subir y bajar bordillos (subir es como escalar y bajar como tirarse a un precipicio) y jugarnos la vida entre el tráfico, la experiencia fue muy interesante y productiva, dado que pasamos por diversos barrios y vimos estampas cotidianas de la vida egipcia. Nos llamó la atención como una trabajadora amasaba una pizza con la cofia puesta encima del hijab (pañuelo) o como las mujeres egipcias hablan por el móvil sin ni siquiera mover el hijab de su oreja. ¿Oirán bien?. Y es que el Islam no nació preparado para las nuevas tecnologías.

 

            Nos entretuvimos haciendo una relación verbal al estilo del Un, Dos, Tres, primero uno y luego el otro- de objetos con los que te puedes tropezar y caer en El Cairo y ¡sacamos más de 25!. Vimos a un hombre que tapaba la bombona de recargar mecheros de su chiringuito con un destornillador (es sorprendente ver las dobles y hasta triples utilidades que tienen muchos objetos cotidianos en Egipto). Un hombre nos intentó vender pescado crudo y otro hasta un motor de coche.

 

            Llegamos finalmente a un barrio deprimido con casas medio derruidas (con la ropa tendida en viejas cuerdas en su exterior) y calles sin asfaltar. Allí vivimos uno de los momentos más cálidos de toda nuestra estancia en Egipto, rodeados de niños curioseándonos, preguntándonos, guiándonos y sobre todo, sonriendo. Y es que generalmente genera más mala leche la opulencia que la miseria.

 

            Al fondo, ya se veía una cúpula de las iglesias del Barrio Copto, pero se estaba haciendo de noche y decidimos volver en el metro al día siguiente.

 Mapa del Metro de El Cairo. Obtenido de Wikipedia.

 

             A pesar de que en noviembre en Egipto se hace de noche a las cinco y muy pocos minutos, aún quedan cosas por hacer en la calle durante algunas horas más. Porque muchas zonas se animan al anochecer. Cerca de la Midan Ramses se encuentran –que conozcamos- tres opciones para dar una vuelta una vez que el sol se ha escondido. La primera consiste en un par de animadas callejuelas de chiringuitos portátiles, puestos de fruta, bares con la televisión en el exterior donde los lugareños se amontonan en sillas a disfrutar del fútbol y algunas tiendas y frenético tráfico.

 

            Un poco más alejada –no mucho- se haya una zona de calles más parecida a lo que aquí conocemos como área comercial. Y un poco más allá, una bulliciosa y luminosa manzana de chiringuitos donde charlar y, sobre todo, hincarle el diente a alguna especialidad de la cocina local. Si encuentras sitio, claro, porque está realmente abarrotada.

 

            Una vez en el hotel, además de la ducha de rigor, había que empezar a anotar en una libreta las ideas de este relato. De fondo, optamos por un canal de televisión árabe que nos acompañaría unas cuantas noches como entretenimiento (cuando nos cansábamos de la BBC World –que es aburridísima- o no disponíamos del canal internacional de TVE1–tan aburrido como la BBC World-: El Melody Hits (luego descubrimos que en muchos bares de barrio, de té y cachimba, lo tienen puesto todo el día mientras algunos lugareños babean).

 El Cairo Copto

 

          Parece de lo más trasgresor que hay en el mundo árabe. Se trata de un canal de videos musicales, donde tras algún éxito de solistas masculinos para despistar, emiten una mayoría de videos en los que salen chicas ligeras de ropa (¡¡hasta en bikini, que indecencia, por Dios!!) y en el que cada cierto tiempo te indican en una esquina superior de la pantalla como puedes mandar mensajes de móvil (no sé exactamente para que, aunque me lo imagino) desde los distintos países árabes (Qatar, Arabia, Egipto, Siria…). Algo parecido en definitiva, a cuando hace veinte años Calviño ponía la carta de ajuste para programar “El cartero siempre llama dos veces” o “Portero de noche”, pero en light. ¡¡Lástima de Perpignan, ahora que nos lo recuerdan en el “Cuéntame”!!.

 

          

           El programa para el día que acababa de comenzar debía iniciarse con una visita por la mañana a El Cairo Copto. Luego volveríamos en el metro a la Midan Tahrir, para intentar buscar la calle de la agencia con la que habíamos contactado por correo electrónico (Maktravel: www.maktravel-egypt.com) con el fin de contratar la excursión que desde Bahariya nos debía llevar a los Desiertos Blanco y Negro al día siguiente. Tras comer, dedicaríamos la tarde al completo a la visita del Museo Egipcio, con sus estancias de Tutankamon y Amenhotep III  y la Sala de las Momias

 

 

 

   Jorge matando al dragón, en el interior de una de las iglesias del Cairo Copto          

           Así pues, tras desayunar, el eficiente sistema de metro cairota nos dejó en el Cairo Copto en apenas 20 minutos. La estación del suburbano sale directamente a todas las atracciones turísticas de esta zona, a la cual resulta suficiente dedicarle unas tres horas. Llama la atención, porque es la única zona monumental en Egipto donde podemos estar viendo atracciones turísticas sin gastarnos un duro. La entrada es gratuita en todos los sitios, incluida en la sinagoga judía que hay dentro del recinto, en la que –esta vez sí- hay que pasar por el arco de metales y someterse a un severo cacheo policial.

 

            La iglesia Copta fue fundada en Egipto en el siglo I. Según su tradición, ha preservado minuciosamente la creencia y doctrina cristiana ortodoxa en su forma más antigua y pura, entregándola de generación en generación, sin cambios, conforme a la doctrina y los ritos apostolicios. A lo largo de la historia, salvo en momentos muy puntuales, su convivencia con el Islam en el país ha sido pacífica.

 

            El Cairo copto es como una ciudad en si misma, donde visitar la Iglesia Colgante, el Monasterio y el Convento de San Jorge, las iglesias de Santa Bárbara y de San Sergio y la ya mencionada sinagoga judía.

 

            Tras recorrer esta bonita y tranquila parte de El Cairo, regresamos en el metro y descendemos en la Midan Tahrir. Estamos convencidos de que vamos a tener alguna dificultad para encontrar la Oficina de Maktravel, en el número 11 de Merriet street. Tenemos la indicación de que se ubica detrás del Museo Egipcio, pero poco más, dado que la calle no viene en ninguno de los planos que hemos consultado. Habíamos elegido esta agencia por tres razones:

  

 

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En el Cairo Islámico, las zanjas y los charcos ponen el decorado de fondo.

 

 

 

El Cairo (en árabe Al-Qāhira ) es la ciudad capital de Egipto y posee una población metropolitana de alrededor de 16 millones de habitantes. Es la ciudad más grande, tanto de África, como del Oriente Próximo.



En la Mezquita de Al Azhar. El Cairo.
 

Mientras que al-Qāhira es el nombre oficial de la ciudad, en el diálogo cotidiano se la suele denominar Miṣr  (pronunciado, Maṣr en el dialecto local).

El Cairo está ubicada en las riberas e islas del río Nilo, al norte de Egipto. Hacia el oeste se encuentra la ciudad de Giza y la antigua necrópolis de Menfis, con la meseta de Giza y sus monumentales pirámides, como la Gran Pirámide. Al sur se encuentra el lugar donde se edificó la antigua ciudad de Menfis.

La ciudad actual se divide en grandes zonas o barrios, entre los que cabe destacar Ataba (centro de la ciudad), Zamalek (zona residencial situada en la isla del mismo nombre, habitada desde principios del siglo XX), Mohandesin (barrio residencial construido sobre las huertas del Nilo en los años 50-60 del pasado siglo), Heliopolis (residencial construido sobre el desierto que ha cumplido recientemente su centenario), Nasr City (construido en los años 70 como barrio militar), Garden City y Maadi (ambas zonas residenciales).

El Cairo cuenta con interesantes monumentos y museos: el más importante es el Museo Egipcio, situado en la plaza Taharir que alberga la mejor colección del mundo de objetos del antiguo Egipto. Actualmente se está planteando su traslado a un edificio mayor, en la zona de Giza.

El Cairo es la única ciudad de África que posee un sistema de transporte subterraneo metropolitano: metro. El aeropuerto internacional de El Cairo se encuentra al este de la ciudad."

 (De Wikipedia) 


 Zoco de Khan el Khalili. El Cairo

 

"El Metro de El Cairo, en Egipto, es la única red de metro que existe en el continente africano. Tiene dos líneas en funcionamiento y una tercera en construcción.

El Metro de la ciudad de El Cairo depende de la Autoridad Nacional de Túneles. El precio del billete es de 1 libra (0,15 euros o 0,13 dólares). Para evitar el posible acoso sexual derivado de la estrechez, el primer vagón de cada tren es exclusivo para mujeres, aunque éstas pueden viajar, si lo desean, en cualquier otro vagón.

 La línea 1 (roja), también llamada línea francesa, abrió en 1987, y es el resultado de la unión de dos vías de superficie y un túnel preexistentes. En su mayor parte circula por la superficie (40,5 Km), salvo la parte que pasa por el centro de la ciudad, que es subterránea (3 Km). Tiene 33 estaciones y une el barrio de El-Marg, en el centro de El Cairo, con la zona industrial de Helwan, al sur.

A mediados de los años 1990 se añadió una segunda línea, que unía el barrio obrero de Shubra, en el centro, con la Universidad de El Cairo, y más tarde se extendió hasta la vecina ciudad de Guiza. Esta línea 2 (amarilla), también conocida como línea japonesa, se abrió al público en cuatro fases, entre 1996 y 2000. Tiene 19 km y 18 estaciones e incluye el primer túnel que cruza el Nilo. Su recorrido es subterráneo salvo dos pequeños tramos en Shubra.

Está prevista la construcción de cuatro nuevas líneas que reduzcan la congestión de tráfico crónica de la ciudad, en la que circulan gran cantidad de transportes públicos de superficie. La primera, la línea 3 (verde), está ya en construcción, unirá el barrio de Imbaba con la Universidad de al-Azhar, y más adelante se prolongará hasta el aeropuerto, en Heliópolis. La línea 4 unirá las Pirámides de Giza, en el sudoeste, con Nasr City, en el este. La línea 5 se pretende que sea circular y conecte varias estaciones de otras líneas. La línea 6, por último, discurrirá de norte a sur en la zona este de la ciudad, desde Shubra a Maadi."

 (De Wikipedia)

 

 Dioses egipcios

Sejmet, símbolo de la fuerza y el poder en la mitología egipcia.

Considerada diosa de la guerra y también de la venganza. Su ira era temible pero si se conseguía apaciguarla otorgaba a sus adoradores el dominio sobre sus enemigos y el vigor y la energía para vencer la debilidad y la enfermedad. En algunos templos se le ofrecía sangre de animales sacrificados con el fin de evitar su cólera.

 Diosa Semjet. Obtenida de Wikipedia.

Iconografía: Se la representa con cuerpo de mujer y cabeza de leona, con melena, generalmente coronada con el disco solar.

En ciertos textos se la relaciona con la diosa gata Bastet, aduciendo que Sejmet es la forma encolerizada de Bastet y que, cuando se apacigua a la leona, esta se transforma en gata.

En algunos casos fue considerada aliada y protectora de Ra, dado que daba muerte a quienes osaran enfrentarse o atacar a la monarquía divina o terrenal.

Su esposo era Ptah y su hijo, Nefertum.