En los zocos  se vende  de todo, aunque son los coloristas puestos de alimentación los que presentan una mayor demanda. Casi en el mismo espacio, las tiendas más lujosas conviven con los puestos más miserables


 

  

          -Mohamed: El hombre elegante. Un charlas, que nos acabó consiguiendo, sin embargo, el mejor hotel relación calidad/precio/desayuno donde hemos dormido, el de Abu Simbel.

           

            -“Me marka Kom Ombo”. El poli bueno que dirigió nuestros pasos desde Asuan al citado templo.

 

            -El poli malo  de Luxor (cuyo nombre desconozco) que nos desinformaba cada tarde.

 

            -El hijo de puta del ferry de Luxor (orilla oriental): Poco contacto tuvimos con él, pero muy desagradable. Este espécimen, ya aparece reflejado en otros relatos que he leído sobre el país (íbamos, por tanto, prevenidos como lo que es: Un hijo de la gran puta.

 

            -El sinvergüenza vigilante la tumba de Ranses III en el Valle de los Reyes, que nos quiso quitar la cámara de fotos y acabó empujando a mi chico ante su resistencia a dársela

 

            -Susana y Andrew (otro diferente al de antes). Ella madrileña, que hace siete años se fue a estudiar inglés a Londres. Trabaja en la City (al lado de St. Paul) y convive con él, un australiano tímido, pero agradable. Nos pasamos hablando con Susana sin parar las cinco horas y media que duró el viaje de Luxor a Hurgada: Sobre Egipto, Inglaterra, los islamistas, viajes pasados y futuros… Hubiéramos seguido hablando con ella doscientas horas sin cansarnos. El mejor encuentro del viaje

 

            -El que me estaba metiendo mano mientras dormía en el autobús de Hurgada a El Cairo y casi se lleva dos hostias.

 

            -El que tomaba posiciones para hacerlo después y tuvo que desistir.

 

            -El recepcionista del hotel Victoria de El Cairo (donde estuvimos en tres periodos diferentes). Sonrisas, amabilidad a la carta y nada de venta de excursiones o extras.

 

           

 

EL ITINERARIO:

 

            Elaborar un itinerario por Egipto no fue una tarea fácil, aunque a decir verdad, tampoco fue demasiado difícil. Contábamos con 17 días en total, lo cual nos iba a permitir ver algo más que el Egipto clásico que se hace en los viajes organizados ofertados por touroperador.

 

 

            Tampoco queríamos meternos una sobredosis de templos (de todo lo que hay en este país era lo que a priori menos nos llamaba la atención). Así que decidimos dividir el viaje en cuatro etapas diferentes: El Cairo, El desierto y un oasis (elegimos el de Bahariya), los templos y la cuenca del Nilo y, el Mar Rojo, ubicándolo en un principio en Dahab, lugar poco turístico, magnífico para el buceo y que nos ha sido recomendado como lugar preferente por todas las personas que han recorrido las orillas de este fantástico mar. A ello le sumamos un día en Alejandría, que no habían dicho que era una ciudad que merece mucho la pena y que no nos pareció para tanto (puede también ser, porque la visitamos al final del viaje)

 

            Aún así, había que descartar cosas que prometían ser muy interesantes. Y con todo el dolor de nuestro corazón dejamos fuera Siwa, que nos haría perder excesivo tiempo al tardarse unas 12 horas en ir desde El Cairo y el Sinaí y el Monasterio de Santa Catalina (con un par de días más podríamos haber hecho esta recomendable zona).

 

            También descartamos pasar dos o tres días en una falúa a través del Nilo (a pesar de que nos lo recomendaron) por falta de tiempo, por un lado, pero fundamentalmente, porque somos personas demasiado activas para estar tanto tiempo en un sitio tan pequeño. Estoy segura de que nos habríamos aburrido. Sin embargo, Susana, de la que ya os he hablado (y os hablaré mucho en el futuro) hizo el recorrido Asuán-Kom Ombo (46 kilómetros) en dos días y valora positivamente la experiencia. Aunque más bien por la suerte que tuvo con los compañeros de viaje (entre ellos Andrew, el que había estado con nostros en el Desierto Blanco), que por lo que vio.

 

            El resultado del viaje en relación con el recorrido planeado hubiera sido calcado, si no fuera porque desde el cuarto día del viaje tomamos la decisión de sustituir el destino en el Mar Rojo. Reemplazamos Dahab por Hurgada, dado que la segunda opción nos permitía ahorrarnos más de 1.000 kilómetros y una noche de autobús (aunque ya he dicho algo, más adelante hablaré sobre los autobuses nocturnos en Egipto y su relativo riesgo –más bien molestias- para las mujeres).

  

            El itinerario definitivo ha sido el siguiente:

 

            Día 1: Madrid-El Cairo

            Día 2: El Cairo

            Día 3: El Cairo.

            Día 4: Oasis Bahariya-Deierto Blanco

            Día 5: Desierto Negro-El Cairo

            Día 6: El Cairo

            Día 7: Asuán

            Día 8: Abu Simbel

            Día 9: Abu Simbel-Asuan

            Día 10: Kom Ombo-Edfu-Luxor

            Día 11: Luxor.

            Día 12: Luxor.

            Día 13. Hurgada.

            Día 14: Hurgada.

            Día 15: Alejandría

            Día 16: El Cairo

            Día 17: El Cairo-Madrid.

 

            Este recorrido de más de 4.000 kilómetros lo hicimos sin agobios. Es verdad que casi todos los días madrugamos bastante, pero también lo es que en todos los destinos nos sobró tiempo y que la opción de Dahab, en vez de Hurgada, la podríamos haber cubierto perfectamente con un poco más de esfuerzo que no quisimos hacer.

 

            En general y según mi entender (simplemente por orientar, dado que hay quien en un día se ve Estambul y quien para dos kilómetros cuadrados necesita tres jornadas y todas las opciones me resultan respetables) para visitar lo fundamental de El Cairo basta con tres días. Los desiertos Blanco, Negro, Montaña de Cristal, resto de atracciones de la zona y el Oasis de Bahariya van servidos con dos días y una noche. Se puede hacer en tres si se va con tiempo, pero encontramos gente que así lo hizo y les sobró tiempo por todas partes.

 

            Asuán se visita en un día (y sobra) y Abu Simbel en un par de horas. Pero recomiendo hacer noche allí, por dos razones:

 

            -Ver el espectáculo de luz y sonido.

            -Ver amanecer a solas dentro del templo (recuerdo impagable e imborrable) antes de que lleguen las hordas de turistas del convoy y de los vuelos procedentes de Asuán.

 

            Para los templos entre Asuán y Luxor basta con un día. Descartamos Esna por su falta de interés (al menos para nosotros) y Dendera y Avidos nos venían demasiado a trasmano para lo que nos han dicho que hay que ver. Aclaro, que somos personas sin altas pretensiones arqueológicas y que para los amantes de la egiptología todos estos lugares tendrán un encanto insustituible, por supuesto

 

            Luxor se ve en un par de días, Alejandría en otro y para el Mar Rojo basta con un par de ellos, si lo que se pretende es hacer algo de snorkel o buceo.

 

            Finalmente decir, que todo este recorrido lo hicimos en trenes, minibuses y autobuses, sin necesidad de recurrir nunca a los molestos convoyes policiales.

 

 

TRANSPORTES:


            Vuelos:


            Nos decantamos por la oferta de Iberia: 335€ ida y vuelta, con salida desde la Terminal 4S del aeropuerto de Barajas y llegada a la vetusta Terminal 2 de El Cairo (a unos 22 kilómetros de la ciudad). Lo hicimos por varias razones.

 

            -El vuelo es directo, aunque a la vuelta hace escala técnica en Barcelona de 45 minutos. Si el comandante es muy celoso de las normas te puede hacer bajar en esa escala, pero no fue nuestro caso.

 

            -Es el de precio más bajo de las compañías que operan este destino. Sacamos los billetes dos meses y medio antes del viaje. No oscilan de precio (siempre los he visto al mínimo), pero suelen agotarse las plazas con un mes y medio de adelanto, cosa curiosa, dado que el avión de ida (no el de vuelta) iba medio vacío

 

            Tengo que decir que, contra la opinión general, a mi me gusta Iberia y se come divinamente en esta compañía (para ser comida de avión). Pero habrá quien no esté de acuerdo

 

            El problema es que Iberia no vuela todos los días de la semana

 

            Alitalia opera el destino haciendo escala en Roma o Milán por unos 40€ más y KLM y Air France (haciendo escala en Ámsterdam y París respectivamente) lo hacen por un poco más. Pero el trayecto suele llevar como mínimo ocho o diez horas entre unas cosas y otras, así que se pierde todo el día.

 

 

            Tren:


            Es el medio idóneo para recorrer el Nilo o conectar con Alejandría. Ni siquiera los de mayor categoría son puntuales. Los horarios son simplemente orientativos, aunque a veces despistan, más que orientar Nosotros lo tomamos para los siguientes recorridos:

 

            -Sleeping Train, para el trayecto El Cairo-Asuán. En esta web podéis encontrar sus horarios y precios: www.sleepingtrains.com . El recorrido dura, en teoría, unas doce horas, pero nosotros llegamos con ¡¡dos y cuarto de retraso!!.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

    Compartimento del Sleeping Train        

 

            Es un tren con precios de lujo para los egipcios, aunque accesible a los bolsillos europeos. Pero últimamente están subiendo bastante su precio. Es de nivel de confort occidental y está formado por vagones de diez compartimentos dobles con dos literas y lavabo (el baño es común en el extremo de cada coche).y dan de cenar y de desayunar (incluido en el precio del billete) de una forma bastante correcta. El que atiende y sirve es muy pesado con la propina, así que no hay nada como mandarlo al carajo

 

            -Turbina, español y francés: Unen El Cairo con Alejandría –con primera y segunda clase, ambas con aire acondicionado- y es para lo que los utilizamos. Trenes agradables y de comodidad similar (al menos los dos primeros, que fueron los que utilizamos). El primero hace el recorrido en dos horas, el segundo en dos y cuarto y el tercero en tres. Suelen viajar en ellos egipcios de clase media (no hay mucha) y meida-baja. El de ida a Alejandría llegó puntual (¡oh, milagro!), pero el de vuelta nos obsequió con 45 minutos de retraso.

 

            -Trenes de segunda, que usamos para los trayectos Asuán-Kom Ombo y Kom Ombo-Edfú. Unos están algo más deteriorados que otros, pero son cómodos (buen espacio entre los asientos) y relativamente limpios. Muy similares a los de Marruecos, aunque los de este último país son más puntuales.

 

            -Trenes de tercera, que utilizamos para el trayecto Edfú-Luxor y que en teoría están prohibidos para los extranjeros (no quieren que veamos en las condiciones de vida que el gobierno mantiene a su población), pero hacen la vista gorda si te decides a cogerlos, aunque normalmente evitan darte sus horarios. Quien haya viajado en tren por Tailandia se puede hacer una idea de cómo son. En sus asientos de madera viaja sin rumbo la miseria, acompañada de su nutrida prole y de sus enormes bultos (tal vez los únicos que tengan). Allí se ganan la vida vendedores de té de tetera de latón, de collares o de frutos secos. Son sucios, más por la falta de un mantenimiento adecuado, que por la falta de higiene de sus moradores, que en muchas ocasiones a pesar de no tener donde caerse muertos o donde lavarse, mantienen unas condiciones bastante dignas de aseo. No vi que hubiera tendido eléctrico, para arrastrarlos, pero tampoco vi ni vapor ni chimenea. En otros relatos si se mencionan estos dos últimos elementos.

 

           

            Autobús:


            La única compañía que tomamos fue Upper Egypt bus Co, aunque en la Lonely Planet se habla también de otras. El precio del autobús en Egipto es ridículo, como lo es también el de la gasolina, aunque raramente cumplen sus horarios y los itinerarios suelen durar más de lo que ellos dicen que duran. Tomamos el autobús para los trayectos El Cairo-Bahariya, Luxor-Hurgada y Hurgada-El Cairo (en este caso nocturno).

 

            Los dos primeros resultaron ser bastante incómodos, con asientos muy pegados unos a otros y con paradas frecuentes en pequeños lugares. El nocturno, por el contrario resultó ser bastante confortable y con servicio.

 

 

            Microbuses:


            Cuentan con unas catorce o quince plazas y suelen costar, aunque si no sabes los precios pueden intentarte cobrar más, lo mismo que los autobuses. Los tomamos para los trayectos Bahariya-El Cairo y Asuan-Abu Simbel-Asuán.

 

            No suelen, por lo general, estar demasiado nuevos, son poco espaciosos y en muchos casos no tienen respaldo para la cabeza, por lo que el viaje se hace realmente incómodo, pero son mucho más rápidos que los autobuses. No tienen horarios y salen cuando se llenan. Esto supone, que en ciudades grandes parten casi de inmediato, pero en lugares pequeños puedes estar esperando dos horas, como a nosotros nos ocurrió en Abu Simbel.

 

            Decir, que todas las carreteras por las que transitamos, aunque estrechas, estaban en bastante buen estado y en muchas de ellas se ha dado brea recientemente.

 

 

            Transportes urbanos:

 

   

        El rey del transporte urbano es el taxi, aunque en ciudades de tamaño medio como Luxor o Hurgada operan masivamente microbuses que ofertan este servicio de traslado local y en las más pequeñas tomamos unas furgonetas que están cubiertas por arriba, pero no tienen puerta por detrás. El Cairo dispone de un sistema de metro realmente eficiente, que deberían tomar como ejemplo, las compañías que operan el de Londres, por hablar de alguno europeo

 

 

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 Desierto Negro

 

 

"El Nilo está situado en el noreste de África; de su principal fuente, el lago Victoria en África central, el río Nilo fluye hasta el mar Mediterráneo a través de Uganda, Sudán y Egipto. El Nilo toma su actual configuración al final de la era Terciaria, junto con la formación del Mediterráneo. 

  El Nilo a su paso por El Cairo

Se calcula que El Nilo tiene unos 6.671 kilómetros; ha sido considerado históricamente como el río más largo del mundo, sin embargo recientes estudios dan esta categoría al río Amazonas.

Sobre cuál es el río más largo del planeta existe amplia controversia, en parte porque la longitud de los ríos cambia, sobre todo en planicies, y en parte porque no siempre se ha llegado a un acuerdo sobre los puntos extremos de medición.

  Atardecer en Asuán

El río tiene una singular característica: es el único gran río navegable que discurre del cálido sur al templado norte.

Desde la antigüedad los egipcios se desplazaron hacia el norte dejándose llevar por la corriente. Para viajar en dirección contraria desplegaban la vela de su embarcación que impulsada por la constante brisa que sopla hacia las regiones más cálidas del sur les transportaba desde el Delta hasta la primera catarata (Asuán), límites naturales del antiguo Egipto."

 

(de Wikipedia)

 

 

 

 

 Templo de Karnak. Luxor.

 

 

 

El transporte

 Iberia con billetes comprados en

 Terminal A 

Aeropuerto de El Cairo 

Desde el Aeropuerto 

  Templo de Ramses II. Abu Simbel.

 

Trenes Nocturnos

Horarios de Trenes 

Trenes en Egipto 

Horarios de Upper Egypt Bus 

Pipas de agua en Khan el-Khalili 

 

 

"Los jeroglíficos fueron un sistema de escritura inventado y utilizado por los antiguos egipcios desde la época predinástica hasta el siglo IV. El sistema de escritura egipcio comprende tres tipos básicos: jeroglífica, hierática y demótica, esta última corresponde al periodo tardío del antiguo Egipto.

Se caracteriza por el uso de signos, cuyo significado se conoce gracias al descifrado de los textos contenidos en la Piedra de Rosetta, que fue encontrada en el siglo XIX, en la que está grabado un decreto en tres tipos de escritura: jeroglífica, demótica y griega uncial. Conseguir descifrar este documento se lo debemos a los estudios realizados por Thomas Young y Jean-François Champollion."

 

(De Wikipedia) 


Dioses egipcios

Isis "La Gran Maga", la gran diosa Madre, reina de los dioses, diosa de la maternidad y del nacimiento, en la mitología egipcia. "Señora de las pirámides" en Giza.

  • Su nombre egipcio era Ast, que significa literalmente trono. En griego es Isis.

Iconografía: Isis es representada como mujer con el jeroglífico Ast sobre su cabeza. Otras veces está sentada, ostentando un tocado con el disco solar, por ser hija de Ra, el dios Solar. Podemos verla igualmente con alas de milano, abriendo sus brazos para bendecir a sus devotos e hijos, simbolizando su maternidad. Con forma de diosa árbol, amamantando al faraón.

 Isis junto a Osiris. Foto obtenida de BBC Mundo.

Mitología: Osiris, hermano y esposo de Isis, reinaba en el antiguo Egipto con paz, armonía y sabiduría. El Nilo fertilizaba la tierra y las cosechas eran abundantes. Sus súbditos eran felices. Un día, Osiris salió de viaje para conocer otras civilizaciones y dejó el reino bajo el mando de su esposa Isis. Seth, el hermano envidioso, se sintió humillado, pues creía que él debería gobernar y no Isis.

Cuando el dios Osiris volvió, Seth quiso hacer una gran fiesta de bienvenida y lanzó un desafío a los invitados: aquél que entrase en el cofre que Seth había traído, éste se lo regalaba como prueba de fidelidad y respeto. Muchos intentaron pero el cofre resultaba pequeño o grande. Osiris, curioso, quiso probar y le encajó perfectamente bien. Seth sabía el tamaño del hermano y era por esto que el cofre le había servido como un guante. Inmediatamente el hermano, junto con 72 cómplices, cerraron la caja de metal herméticamente y la arrojaron al Nilo.

Isis, con amor y confianza, empezó su travesía tras el cuerpo de su esposo. Después de largas y penosas caminatas por Egipto, la diosa encuentra el cofre con los restos de Osiris. Pero el drama continúa cuando Seth, en su maldad sin fin, robó el cadáver y lo cortó en catorce pedazos que, nuevamente, esparció por todo el reino. Isis no se rinde y, con en compañía de su hermana Neftis, la esposa de Seth, recorre cada lugar del reino. Finalmente consiguen encontrar todos los pedazos con excepción del pene. Sin embargo Isis reconstruyó a Osiris, ayudada por Anubis y Neftis, e impregnada de él concibió a Horus niño (Harpócrates), quien posteriormente vengaría a su padre luchando contra Seth.

Su culto: El templo más importante dedicado a su culto estaba en la isla de File. En Dendera era expuesta anualmente en un quiosco del templo de Hathor, a los rayos del Sol, para regenerarse. En Giza fue venerada como "Señora de las pirámides"

Su culto se propagó por todo el Mediterráneo, resistiendo la expansión del cristianismo y se mantuvo en el templo de File durante el Imperio Romano hasta que fue prohibido en tiempos de Justiniano I, en el año 535 ddC

 Biblioteca de Alejandría