Pocos serán los que,  después de un viaje por Egipto, no traigan en su maleta unas cuantas variedades de especias con las que aderezar los guisos y recordar así, a través del paladar, las inolvidables experiencias vividas.


 

En el Cairo Copto.

 

"El escudo de Egipto fue adoptado en 1958 durante la formación de la República Árabe Unida. Es un águila de oro aclarada de sable que sostiene sobre su pecho un escudo con los colores de la bandera nacional colocados en palo. El águila reposa sobre una cinta en la que puede leerse la denominación oficial del país, escrita en escritura cúfica.

Escudo de Egipto. Obtenida de Wikipedia.
 

 La figura (el soporte en terminología heráldica) del águila denominada “Águila de Saladino”, posee un diseño basado en una talla con la forma de esta ave rapaz esculpida en una muralla de El Cairo pero el uso del “Águila de Saladino” en los emblemas del mundo islámico es moderno."

(De Wikipedia)

 

 Templo de Kom Ombo

 

  Dinero

Monedas y billetes en Egipto 

Los billetes en circulación

Conversor de divisas 

Banco Central de Egipto 

Billete de 1 libra. Obtenida de egiptomania.com

  

"La bandera nacional de Egipto fue adoptada el 4 de octubre de 1984. Es una bandera compuesta por tres franjas horizontales del mismo tamaño de color rojo (la superior), blanca (la central) y negra (la inferior). El color rojo alude a la historia del país, está adoptado de la bandera que se usó durante el siglo XIX, pero el origen de los elementos de esta bandera es otomano. El blanco representa la Revolución de 1952 que permitió la deposición incruenta del rey Faruk I y que acabó con la definitiva proclamación de la República tras derrocar a Fuad II al año siguiente. El color negro simboliza el final de la opresión que ejerció el colonialismo británico sobre el pueblo egipcio. En la parte central de la bandera aparece representado, dentro de la franja de color blanca, el escudo de Egipto.  

A principios del siglo XIX Mehmet Ali, pachá otomano de Egipto, creó la que se puede considerar como la primera bandera nacional del país. 

 Bandera tricolor de Egipto en el Museo Egipcio. El Cairo

Estaba compuesta por tres medias lunas (símbolo del Islam) con tres estrellas de cinco puntas a la dereha de cada una de ellas, sobre fondo rojo. Existen dos posibles interpretaciones de esta bandera: la primera defiende que significa la victoria de los Ejércitos Egipcios en tres continentes (África, Europa y Asia), mientras que la otra teoría propone que quiere significar la soberanía de Mehmet Ali sobre Egipto, Nubia y Sudán.

Cuando en 1914, Reino Unido convirtió a Egipto en un protectorado (aunque en realidad los británicos ya controlaban el país desde 1882) no modificó la bandera existente.

En 1922, Reino Unido reconoció la independencia del país, y se adoptó una nueva bandera, esta vez compuesta por una media luna con tres estrellas sobre fondo verde.

En 1952, el Movimiento de Oficiales Libres depuso al rey Faruk I y un año más tarde proclamó definitivamente la República. El nuevo gobierno creó una nueva bandera, formada por tres franjas (roja-blanca-negra) como la actual, pero el águila portaba una media luna y unas estrellas.

En 1958 Egipto y Siria se unieron, formando la República Árabe Unida. La bandera del nuevo Estado era igual que la anterior, pero en vez de escudo tenía dos estrellas verdes de cinco puntas (que representaban a los dos países). Aunque la unión se deshizo en 1961, Egipto continuó usando la misma bandera hasta el 1 de enero de 1972, fecha en la que se adoptó una bandera muy semejante a la actual, pero que contaba con algunas pequeñas diferencias en el diseño del escudo. Esta bandera estuvo en vigor hasta la adopción de la actual en 1984."

 (De Wikipedia)

 

Dioses egipcios

Maat, diosa de la Verdad y la Justicia, y la Armonía; hija de Ramitología egipcia. en la

Fundamentalmente maat es un concepto abstracto de justicia universal, de equilibrio y armonía cósmicos que imperan en el mundo desde su origen y es necesario conservar. Resume la cosmovisión egipcia, similar a la noción de armonía y areté, propia del mundo helénico, o a la idea de virtud y pecado, del mundo judeo-cristiano.

 Diosa Maat.Obtenida de Arqueoegipto.net

La creencia en el maat proviene de muy antiguo en la cultura egipcia, y alcanzó su máximo desarrollo en el Imperio Antiguo de Egipto. En ese tiempo se suponía que el guardián y garante de dicho equilibrio cósmico era el faraón, como suprema encarnación de la justicia humana y divina. Sin embargo, después de la crisis política que sobrevino a la muerte de Pepi II, la fe de los antiguos egipcios entró en crisis, por lo que el concepto de maat fue separado de la funciones del faraón.

Algunas veces se representaba al concepto maat como una deidad más, pero esto parece haber sido por motivos meramente alegóricos, por cuanto la diosa Maat nunca tuvo mayor participación en las sagas mitológicas de los dioses egipcios.

Iconografía: El signo jeroglífico que la representa es una pluma de avestruz, vertical, en perfecto equilibrio y otras variantes. Este símbolo aparece en la representación del Juicio de Osiris, el momento en que se pesaba el Ka -espíritu- del difunto en una balanza de dos platos, en uno se depositaba el corazón del difunto y en el otro aparecía el símbolo jeroglífico Maat. 

 

  

           Hay quien también afirma (lo he leído en algún relato y nos lo comentó igualmente alguna gente por el camino) que la policía pide propinas a los turistas en diferentes lugares. No lo pongo en duda, pero en los 17 días que estuvimos en Egipto a nosotros en ningún momento nos solicitaron nada. El trato siempre fue muy cordial con ellos y nunca a cambio de prestaciones económicas.

 

            Eso sí, si vimos (aunque más bien intuimos, porque no lo vimos claramente) que los policías a veces exigen propina a los taxistas por hacer la vista gorda cuando llevan a determinados sitios a los turistas (las pirámides de Gizeh, por ejemplo y en nuestro caso). ¿Y por hacer la vista gorda de qué?. Parece ser que en El Cairo hay un montón de taxis que circulan sin ningún tipo de licencia

 

            Una de las cosas que llaman más la atención en Egipto es que el país entero está lleno de arcos de seguridad: No solo las atracciones turísticas, museos o bancos; sino también los hoteles, centros comerciales, algunas tiendas… Hasta en parques y jardines los hemos visto. Nada de extraño tendría esto, sino fuera porque no se usan. Todos pasamos por debajo de ellos y pitamos, pero no hay nadie vigilando ni haciendo caso a esa señal. Así que se produce un constante pi, pi, pi, que unido al continuo repicar de los cláxones de los coches acaba volviéndote loca, completamente y rematadamente loca.

 

            Yo decía, de broma, cuando pasábamos por debajo del de ellos en los hoteles (y dado que todo el mundo pita), que en  realidad se trata de una promoción del establecimiento y que al que no provoque pitido en el aparato le dejan dormir sin coste esa noche.

 

            Por lo demás, la seguridad en el país es altísima también en los lugares donde no llega la policía (las zonas más profundas de los zocos, por ejemplo). No hemos vivido ni una sola situación de riesgo o alerta (y mira que hemos ido por sitios extraños a horas raras y en transportes locales de lo más folclórico llenos de hombres y conmigo como única mujer), ni siquiera andando por zonas apartadas durante la noche. Los verdaderos riesgos en Egipto son ser atropellado por algo (coche, camión, bicicleta, moto, motocarro, burro, calesa, hombre con bulto a cuestas…) o caerte en una de las numerosas y profundas zanjas que hay abiertas en todos los lugares, de las que no se sabe a ciencia cierta la fecha en que se abrieron y mucho menos el día que se cerrarán).

 

            Al hilo de la seguridad, una última anécdota de un hecho que nos ocurrió en Asuán. Estaba mi chico cambiando dinero en el banco, mientras yo permanecía en la calle. Se me acercó un taxista plasta a ofrecer sus servicios. Según salió mi chico del banco, al verle, se giró para contar el dinero de espaldas al hombre, el cual dijo en perfecto inglés:

 

            -En este país no es necesario que te des la vuelta para contar el dinero. Es posible que eso necesites hacerlo en otros países de África, pero no aquí.

 

            Le íbamos a explicar que eso mismo lo hacíamos en España, cuando ya había desaparecido, sin ni siquiera habernos vuelto a ofrecer su servicio de taxi.

 

 

DINERO:

 

            Los billetes egipcios son realmente bonitos, con motivos como Abu Simbel, otros templos o escenas de la vida pasada del país. No te llenas tanto de mierda las manos como manejando los dirhams marroquíes, aunque hay algunos (sobre todo de pequeño valor) que parecen haber sido emitidos en la época de Ramsés II y todo el mundo trata de deshacerse de ellos para encasquetárselos a quien se pueda. No hay problemas de todas formas, se aceptan sin ninguna oposición.

 

            La moneda de Egipto es la libra egipcia, que se subdivide en piastras. Hay billetes de 25 y 50 piastras y de 1, 5, 10, 20, 50 y 100 libras. Solamente en dos oficinas en las que cambiamos nos dieron tres monedas: Dos de cinco piastras y una –con un agujerito en el medio- de 25. Así que, como ocurre en Estonia, todo el dinero que se maneja (al menos por lso turistas) son billetes, lo cual es un auténtico engorro.

 

            La equivalencia con el euro durante nuestro viaje ha sido de 1 euro igual a 7,34 libras. Para quien le resulte difícil se puede hacer una equivalencia de una libra igual a cinco de los antiguos duros, pero las cifras quedan bastante redondeadas al alza.

 

            Comento un par de cosas que nosotros hicimos desde el primer momento y que recomiendo firmemente:

 

            -Si vais en pareja –para uno solo no sirve, claro- dividid el dinero entre los dos. Uno que lleve solamente los billetes de 100, 50 y 20 y el otro los restantes, desde el de 10 para abajo. Resulta mucho más fácil hacer los pagos (de lo contrario se arma un lío tremendo de billetes en la cartera) y permite saber siempre a golpe de vista si se dispone de mucha o poca calderilla.

 

            -Llevar siempre un montón de billetes de pequeño valor. En Egipto es más difícil encontrar cambios que zumo de naranja en el desayuno. Se hacen los remolones y hasta para una compra de 45 libras que pagamos con un billete de cincuenta, nos dijeron que si no lo teníamos suelto. Además hay que pagar los taxis con precio exacto (no esperéis devolución alguna), hacer compras de pequeño valor y abonar alguna propina.

 

            No tuvimos ningún problema para pagar con tarjeta de crédito, aunque la usamos de forma muy limitada, tan solo para abonar los hoteles de categoría media de El Cairo y Luxor. Los demás gastos –al margen de las entradas de los templos- son tan pequeños que no merece la pena recurrir a ellas y aunque en algunas tiendas de los zocos se puede usar, la prudencia nos inclinó a pagar en efectivo en estos lugares.

 

            Hay en relatos en los que se constata cierta dificultad para pagar con tarjeta –para ahorrarse la comisión- bajo pretextos tales como que la máquina está estropeada.

 

            Tampoco intentamos sacar dinero de los cajeros (por primera vez en muchos viajes), pero os resumo lo que pone la Lonely sobre el tema.

 

            En El Cairo, Sharm el sheik, Dahah, Nuweiba, Alejandría y Hurgada no hay ningún problema para encontralos con frecuencia. En Luxor y Asuán son menos frecuentes y para el resto de Egipto, conviene llevar efectivo. No todas las tarjetas occidentales son compatibles con los cajeros egipcios. Si lo son las de los bancos Banque Misr, CIB, Egyptian American Bank, Nacional Bank of Egypt y HSBC.  

 

            Así que llevamos todo nuestro dinero en efectivo y fuimos cambiando de poco en poco -100 o 200 euros- tanto en bancos como en oficinas de cambio, donde nos entregaron casi siempre la misma equivalencia de libras por euros.

 

            Es posible encontrar bancos u oficinas de cambio abiertos a casi todas horas y todos los días de la semana. En algunos relatos he leído que suelen dar de menos en los cambios de moneda, aunque por nuestra parte, tengo que constatar que siempre nos han dado el cambio exacto y lo han contado delante de nostros al menos dos veces; salvo el último día en El Cairo, donde nos dieron diez libras demás y como unos auténticos sinvergüenzas que somos, nos las quedamos y no dijimos ni mu.

 

            Es frecuente que algunas de las propinas o compras pequeñas, se paguen a los egipcios en euros, libras (inglesas) o dólares, por lo que no os asombréis si la gente os aborda por la calle pidiendo que se los cambies por un billete grande (en el caso de las monedas) o directamente por libras egipcias.

 

 

PRESUPUESTO:

 

            Hay tres presupuestos posibles en Egipto

 

 

            Templo de Luxor desde el exterior del recinto.

 

            -El de quien no quiera visitar ninguna atracción turística de pago: Podrá vivir tan ricamente por unos 25/30€ al día, durmiendo en hoteles de tipo medio o 15/20€ en los de categoría económica. Naturalmente, esto es un ideal, dado que prácticamente nadie viajará al país para no entrar en ni uno solo de sus sitios de pago (que son casi todos).

 

            -El de quien posea un carné de estudiante o de profesor. Gastará lo mismo que el anterior más unos 60/70€ a mayores en visitas de atracciones turísticas. Más adelante os comentaré algunas cosas de este carné.

 

            -El de quien tenga que pagar el precio completo de las entradas, como ha sido nuestro caso, que deberá añadir al primer presupuesto entre 120/140€.

 

            Nuestros gastos totales fueron de 1.800 euros para dos personas. Es decir: 900€ por cabeza, que podemos distribuir de forma aproximada de la siguiente manera:

 

            -335€ por cada billete de avión.

 

            -125€ en entradas a los lugares turísticos.

 

            -25€ nos costó la guía Lonely Planet.

 

            -25€ del seguro médico que por un mes hicimos en www.viajar.com y que nos ha proporcionado Mapfre.

 

            -35€ la excursión de dos días en 4x4 al Desierto Blanco, Negro y Oasis de Bahariya.

 

            -141€ en alojamientos en hoteles (resulta de dividir el total del precio de las habitaciones entre dos)

 

            -43€ en el Sleeping Train desde El Cairo a Luxor.

 

            -32€ en el resto de desplazamientos por el país.

 

            -12€ en los taxis de ida y vuelta al aeropuerto de El Cairo (50 libras el de ida y 35 libras el de vuelta)

 

            -Los 127€ que sumarían el total indicado fueron a parar al resto de gastos (comidas, taxis, refrescos, cervezas, alguna propina (no muchas)…

 

            Como se puede comprobar, los gastos de transporte, alojamiento y manutención en Egipto son realmente ridículos.

 

 

      Lago Nasser, visto desde los exteriores de los templos de Abu Simbel      

 

           Los gastos que hacen subir el presupuesto son el billete de avión y las entradas a los monumentos, que en muchos casos tienen precios abusivos, hay que pagar varias veces dentro del mismo recinto, algunas de las zonas están en permanentes obras y además hay que pagar para ver cosas realmente ridículas como el obelisco inacabado o la presa de Asuán. Más adelante me referiré a la desvergüenza que tiene el gobierno egipcio a la hora de exprimir a los turistas hasta la última gota.

 

            Por supuesto, he excluido de este apartado el capítulo de compras, que no es orientativo a la hora de calcular el gasto total, dado que cada uno empleamos importes muy diferentes. De todas formas, ya adelanto que no compramos demasiado.

 

 

LA BACKCHICH:

 

            Es una de las primeras palabras que se suelen aprender cuando se llega el mundo árabe y no es otra cosa que la propina, que en Egipto está bastante más extendida que en otros países como Marruecos.

 

            He visto la palabra escrita de diferentes formas, así que no se cual de ellas es la correcta, por lo que no está demás que si alguien lo sabe me lo comente, con el fin de corregir el vocablo.

 

            Oiréis el término a todas horas del día y suena algo así como "bachís". Los hay que son auténticos profesionales de dar la lata para sacarse una o dos libras y también están aquellos que la quieren a toda costa a pesar de no haber prestado ningún servicio.

 

            Nos sorprendió gratamente los primeros días en El Cairo, que los niños no pidieran dinero por la calle, aunque si solicitaban cosas como caramelos, bombones o bolígrafos. En un principio me lamenté por no haber llevado una caja e bolis para regalar, pero luego empecé a pensar que lo mismo los querían para dárselos a los mayores y venderlos, así que mi teoría se basa que no se les dé directamente nada, pues les hace quedarse en la calle pidiendo y evitar la escuela.

 

            Posteriormente, en el sur del país, nos dimos cuenta de que los niños piden absolutamente de todo, incluido dinero.

 

 

        Piedras de la Flor, en el Desierto blanco   

 

            La propina está tan altamente institucionalizada debido a los bajos sueldos que se cobran en el país (las pensiones también deben ser exiguas, si las hay, dado que hay numerosos ancianos en consignas de estación o abriendo puertas en hoteles buscando su backchich), pero ¿tiene la culpa el viajero de que los sueldos en el país sean bajos?. ¿Va a arreglar la vida de los egipcios el viajero por soltar unas cuántas libras o euros o va a generar  por el contrario que cada vez haya más gente pidiendo propina y menos trabajando, ante la facilidad de conseguir un dinero cómodo sin esfuerzo?.

 

             Hay gente que da propina por todo: Al abrirles la puerta, al hacerles una foto, al tomar el desayuno aunque sea buffet, al comer en el restaurante (cuando ya suelen incluir un 10% de servicio), al calesero, al faluquero, al taxista…

 

            Desde mi punto de vista hay que ser enérgico y entregarle propina a aquel que nos haya obsequiado con un servicio excepcional o que le haya supuesto un esfuerzo verdadero.

 

            Así que nosotros dimos muy poquitas propinas. A los que nos han cargado las mochilas en los hoteles hasta la habitación (llevar a la vez dos mochilas de diez o doce kilos cada una cuesta), a los que nos han guardado los bultos en las ciudades que no había consigna o en el templo de Edfu, a algún guía pesado en las mezquitas de El Cairo Islámico (es imposible librarse de ellos) y una libra a los que cargan los bultos en los autobuses (por no discutir, dado que muchas veces eres tu misma la que colocas las mochilas en el portaequipajes). Alguna a mayores –que no recuerde- habremos dado por la recepción de un buen servicio, pero pocas más.

 

            Por cierto. No es necesario dar propina por pedir o recibir indicaciones en la calle de direcciones de hoteles, restaurantes, calles, etc.

           

 

HACERSE QUERER: EL "CANIHELPYOU".

 

            Permitidme que en este apartado utilice la ironía, sin que por ello pretenda despreciar o reírme de la cultura, las costumbres, o determinadas actuaciones que se producen en Egipto motivadas por la pobreza. No me cansaré de repetir nunca, que el pueblo egipcio es uno de los más hospitalarios y amables que he visto jamás.

 

            En Egipto es extraordinariamente fácil conseguir cualquier servicio o prestación, a pesar de que la oferta no casa la mayoría de las veces con la demanda (te ofrecen Mirinda cuando llevas una botella de Coca Cola de la mano o taxi –como nos ocurrió en Asuán- justamente cuando nos estábamos bajando de otro taxi, restaurante a las cuatro y media de la tarde u hotel en el momento preciso que estás en la puerta de uno) siempre habrá alguien que nos ofrezca las cosas. No tendremos que ir directamente a buscarlas.

 

            Por una parte, eso genera una ligera incomodidad, que consiste en que te dan la lata más de la cuenta, pero por otra –y eso lo he descubierto en este viaje- te facilita mucho las cosas y te hace más cómoda la vida a la hora de satisfacer ciertas necesidades.

 

            No hace falta plantearse como conseguir dar cobertura a una necesidad, basta con dejarse querer. Si te apetece tomar un taxi, es suficiente con ponerse a andar de forma despreocupada por el borde de la acera. Si quieres una falúa, es suficiente con dejarte caer por la Corniche (paseo junto al río o el mar) de turno. Así con todo. Y cuando te acostumbras a dejarte querer (creedme) la vida se hace muy placentera. Una vez que te has dejado querer, negocias. Si lo que te piden te gusta lo aceptas y si no te vas. Punto. Sin dramas y sin situaciones de tensión. Ellos están bastante más acostumbrados a recibir un no por respuesta sin mostrar desagrado que cualquiera de nosotros, los occidentales, a los que nos frustra cualquier cosa.

 

 

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