Fotografiar los interiores de los monumentos en Egipto -ni siquiera sin flash- es una labor casi imposible si no se pasa por "caja" (la del Estado o las propinas a los vigilantes). La labor resulta algo más fácil si se visitan los templos al amanaecer, nada más abrir

 

 Gallinas en Kan el-Khalili. El Cairo

 

Gamal Abdel Nasser (1918-28 28 de septiembre de 1970), militar, estadista egipcio y principal líder político árabe de su época. Nació en 1918, según unas fuentes en un pueblo de la provincia de Asiut (Alto Egipto) y según otras en la ciudad norteña de Alejandría. Hijo primogénito de un funcionario de correos, él sí oriundo de una aldea de la región de Asiut, estudió en la Academia Militar entre 1938 y 1939. En 1948

participó en la guerra contra Israel con el grado de comandante. El año siguiente, en 1949, fundó junto a otros militares la organización de los Oficiales Libres, que en 1952 daría el golpe de Estado que destronó al rey Faruq I y proclamó la república dirigida por el Consejo de la Revolución. 

Gamal Abd El-Nasser. Obtenida de presidency.gov.eg

El nuevo régimen se debatió entre dos proyectos contradictorios representados por las dos figuras centrales de la revolución. El general Muhammad Naguib, presidente de la República, abogaba por la convocatoria de una asamblea constituyente y el restablecimiento de las libertades políticas. Nasser, vicepresidente, defendía en cambio un régimen autoritario de inspiración socialista y nacionalista. En noviembre de 1953 Naguib fue cesado en todos sus cargos y sometido a arresto domiciliario. Nasser se convertía en cabeza de la revolución. El régimen político de Nasser fue de carácter nacionalista, panarabista y socialista. Se nacionalizaron industrias y bancos y se procedió a varias reformas agrarias que pretendían acabar con el sistema latifundista. También nacionalizó el Canal del Suez y los recursos petrolíferos.

 Musulumanes rezando en la Mezquita de Mehmet Alí, en la Ciudadela. El Cairo.

 En 1956, el presidente Nasser resolvió nacionalizar el canal de Suez como medida para financiar la construcción de una presa sobre el Nilo en Asuán, condición requerida por el Banco Mundial para conceder un crédito a Egipto. La medida, postura de fuerza antioccidental y de afirmación nacionalista, fue recibida con indignación por Francia e Inglaterra, quienes realizaron una desastrosa invasión de la zona del Canal, al tiempo que Israel tomaba la península del Sinaí. Los ataques obtuvieron el rechazo de Estados Unidos y la Unión Soviética y culminaron con la completa retirada de las potencias europeas e Israel. La guerra consagró el fin de los imperios coloniales tradicionales en Oriente Medio e inició de hecho la guerra fría y la batalla entre las superpotencias por el control de la zona. La Unión Soviética ganará cierta influencia sobre Egipto ofreciendo su ayuda para la construcción de la presa de Asuán

(De Wikipedia) 

Gran Presa de Asuán

 

 

 La Comida

La cocina Egipcia 

 Especias, en un puesto del zoco de Asuán

 

Berenjenas en vinagreta 

Ensalada Babagannuq 

Ensalada de Tahina 

Arroz con Carne y Frutos Secos

Arroz con queso  

 Farak, nuestro guía y cocinero en e Desierto Blanco, prepara la cena.

 

Macarrones con Yogur 

Pato relleno de Cebolla 

Pichones asados 

Callos rellenos de Carne y Arroz 

Kofta a la Barbacoa 

 Cena en el Desierto Blanco, a falta del pollo, todavía en la hoguera.

 

140 Recetas Árabes o Egipcias 

  

Dioses egipcios

Osiris era el dios de la resurrección, símbolo de regeneración y fertilidad, del Nilo, y preside el Tribunal del juicio de los difuntos en la mitología egipcia.

Su nombre egipcio es Asar o Usir. En castellano suele nombrársele con la forma helenizada Osiris.

Es el jefe de la tríada de Tebas, formada por Isis, Horus y Osiris. Responsable de juzgar a los muertos, está rodeado de 42 dioses-jueces que dictaminan lo que le sucederá al difunto.

Osiris fue un héroe cultural, rey mítico, fundador de la nación egipcia, que enseñó a los hombres la civilización, las leyes, la agricultura y cómo adorar a los dioses. Muere como hombre pero resucita como inmortal gracias a Thot.

 Osiris. Obtenida de Marbunapp.com

Mediante una trampa artera, su hermano Seth lo asesinó, cortando su cuerpo en múltiples pedazos que esparció por todo Egipto. Su esposa y hermana IsisHorus, quien vengó su muerte desterrando a Seth al desierto y recuperando el trono de Egipto, mientras que Osiris permanece como rey de los muertos. recuperó amorosamente todos los miembros menos el viril, que se había comido el pez oxirrinco. Con su poderosa magia, Isis logró insuflar nueva vida al cadáver momificado de Osiris, el cual la dejó embarazada. Engendraron así a su único hijo,

A Osiris se le representa casi siempre momificado, con el rostro de color verde o negro, una corona Atef, el cayado (heqa) y el látigo (mayal) o cetro (uas). Ocasionalmente, se le atribuye forma de pez. En los textos funerarios, como el Libro de los Muertos, el faraón difunto se identifica con Osiris, rey de los muertos, del mismo modo que en vida lo había hecho con su hijo Horus.

Dios muy popular, originario de Busiris, fue venerado principalmente en Abidos, Bubastis y Mendes

 

 

 

 

            Metro de El Cairo:

 

            Es una lástima que no tenga más líneas y estaciones, porque adonde llega, es el sistema más rápido para conectar un punto con otro en la capital. Es limpísimo y el servicio es frecuente, aunque los vagones van abarrotados en horas punta (no más que en Madrid). Los primeros compartimentos son solo para mujeres y solo las que van acompañadas por novio, marido, padre o hermano suelen atreverse a montar en los compartidos con hombres. Cada trayecto cuesta una libra. Hay que convalidar el billete en la máquina correspondiente y volverlo a meter en la misma a la salida (la máquina se queda con él).

 

 

            El Taxi:

 

            Ofrece servicio en todas las ciudades, pero donde más se utilizará por el viajero es en El Cairo. Dentro de cada taxista hay un “Good Driver”, que te lleva a toda leche a donde sea. Los coches son bastante viejos (llegamos a montar en uno que incluso tenía asientos de madera con una manta vieja por encima) y muchas veces las puertas están atrancadas y necesitas de la ayuda del profesional para poder salir (¿será para que no te escapes sin pagar?)

 Venta de carne colgada de ganchos en un puesto de Kan el-Khalili

 

            ¿Regatear el precio antes de subir o montarse sin más y pagar al final lo que es el precio real y justo  de la carrera?. Ese es un auténtico dilema, sobre el que voy a dar mi opinión.

 

            Empecé pensando que lo mejor era la segunda opción (recomendada por algunos relatos y en ocasiones también por la guía Lonely Planet), pero finalmente he llegado a la conclusión de que la fórmula del regateo es la más adecuada, puesto que algunos taxistas con pocos escrúpulos y de temperamento agresivo te pueden crear problemas al final de la carrera al considerar que les estás pagando de menos, con lo que pueden generar incomodidad en el pasajero, que al final tendrá que amenazar con pedir la mediación de un policía turístico

 

            Eso sí, hay que regatear con mucha firmeza y saber de antemano lo que cuesta el trayecto donde pretendemos ir y no subir ni una libra de ese límite. Si el taxista no se baja del burro, la mejor opción es girarse rápida y contundentemente haciendo el amago de irse. Si el precio que has ofrecido es justo, el 90% te llamarán y lo aceptarán sin nisiquiera poner mala cara. Hay que tener en cuenta que mientras no transportan clientes están perdiendo dinero.

 

            Solo recomiendo contratar taxis por día entero para hacer los habituales circuitos diarios de Dashur, Saqqara (Menphis, tal vez) y Gizeh. En el resto de lugares, con servicios de ida o de ida y vuelta será suficiente.

 

            En cada ciudad se dará detalle de los precios aproximados de los trayectos, de lo que nosotros pagamos y de lo que debimos pagar (en algunos casos) y de cómo se deben coger los taxis.

 

            En cuanto a los taxistas que se contratan por un día, es conveniente optar por uno que no domine el inglés. Generalmente y al contrario que los que lo hablan, no abren la boca para ofrecerte nada y se limitan a llevarte donde les pides. Suelen, además, aceptar precios más bajos. Así que, intentadlo con varios hasta que encontréis uno que solo sepa decir “good driver”, “good price” “very good” y “very well”.

 

            No conviene tomar a los taxis en paradas donde hay muchos. Suelen estar controladas por un “capo” y resulta más difícil regatear y conseguir buen precio. Lo mejor es salir al medio de cualquier calle y dejarse querer. En Egipto, dejarse querer (ya hablaré de ello) trae más alegrías que penas.

 

            En el país de los faraones, nadie –ni siquiera los taxistas- nos obligaron a comprar o a entrar en una tienda en la que no quisiéramos hacerlo. Ninguno de ellos pone una navaja en el cuello del viajero, así que quienes compran o entran en tiendas es porque quieren o porque se dejan liar. No echemos la culpa a nadie de nuestros actos. De todas formas ante los taxistas pesados, que pretenden pararte en la típica tienda de papiros o alabastro, basta con hacer el amago de abrir la puerta para largarse para que continúen la marcha.

 

            Dejarles muy clarito desde el principio que “no shopping” suele ayudar bastante. De los aproximadamente 20 taxis que cogimos por el país, solamente uno (en la orilla occidental de Luxor) nos intentó llevar de tiendas y tuvo que desistir ante nuestra contundencia, al indicarle que de esa forma, se iba a quedar sin clientes tanto el de la tienda como él.

 

 

            Microbuses:

 

            Apenas los tomamos como forma de transporte urbano, pero los vimos en las ciudades grandes y de tamaño medio y su número es elevadísimo en las poblaciones de Luxor y Hurgada. Efectúan una ruta determinada y la gente va subiendo y bajando donde le apetece. El precio del trayecto suele ser de una libra.

 

 

            Furgonetas cubiertas:

 

            Las vimos en localidades de menor población y solo la tomamos en Kom Ombo, para ir desde la estación al templo. Su precio es similar e incluso inferior al de los microbuses, pero a nosotros nos tocó pagar seis libras por ese trayecto y gracias a un policía, porque el "good driver" de turno se negaba a bajar de diez. La ley de la oferta y la demanda, dado que era el único transporte a esas horas y en ese concreto lugar (ya os contaré, que fuimos al templo de Kom Ombo con escolta personal, llegándome a sentir en algunos momentos la mismísima Leticia, si no hubiera sido por lo cutre del transporte que nos llevaba)..

 

            Se trata de furgonetas que cuentan con asientos enfrentados entre sí y que están detrás del conductor. Llevan su parte trasera abierta, por lo que dedujimos que la gente se va subiendo y bajando en marcha. ¡Lo difícil que lo deben tener los ancianos y discapacitados en este país! (también os hablaré sobre los bordillos de El Cairo).

 

 

           Andar:

 

            Andar es la forma más completa de conocer los lugares y hay muchos sitios a los que se puede ir andando, también en El Cairo, como más adelante veremos. A pesar de los ridículos precios que tiene el transporte urbano en Egipto, no nos hicimos vagos y recorrimos largas distancias a pie.

 

 

EL ALOJAMIENTO:

 

            El turista que viaja de forma individual a Egipto está de suerte. Hay una muy interesante oferta de hoteles de tipo medio que se mueven en la horquilla de los 20-35€ la habitación doble y unos cuantos hoteles económicos (por menos de 15€), que ofrecen habitaciones limpísimas, camas cómodas y baño en la habitación. En ningún establecimiento tuvimos problemas con el agua caliente. En todos la disfrutamos a cualquier hora del día y en las cantidades deseadas.

 

            En ambos casos y en la mayoría de lugares (en nuestro caso, en todos los que estuvimos) se incluye el desayuno. En los hoteles económicos suele estar basado en té o café, alguna tostada o bollo de pan, mantequilla, mermelada y quesitos. En los de tipo medio se añaden pepino, tomate, diferentes variedades de queso, embutido, cereales, tortillas de verduras (hechas en el momento), variedades calientes (salchichas, patatas, croissants rellenos…), dulces y bollería.

 

 

 

 

            Habitación del Hotel Tutotel Partner. em Luxor.

            

            En ninguno de los hoteles que estuvimos nos sirvieron zumo de naranja (ni siquiera de tetrabrik) y lo más parecido que probamos fue una especie de "Tang", que sirven en el hotel de Luxor.

 

            Los horarios del desayuno son bastante amplios y en la mayoría de lugares abarcan entre las siete y las once de la mañana. En nuestro hotel de Asuán y dado que partíamos a las cinco y media de la mañana para coger el tren de las seis a Kom Ombo, tuvieron el detalle de darnos una caja a cada uno con desayuno para el camino.

 

            No estuvimos en ningún establecimiento de gama alta, así que no os puedo dar mi opinión sobre los mismos. En los buscadores encontramos algunos que tenían muy buena pinta por precios situados entre los 75 y 100 euros

 

            Es bastante frecuente que la habitación del hotel se encuentre cercana al altavoz del minarete de alguna mezquita, por lo que debéis estar dispuestos a ser despertados entre las cuatro y las cinco de la mañana (al menos en la época del año en la que hemos ido) por las primeras oraciones del día. Ni siquiera poniéndose tapones en los oídos se logra no ser desvelado por los estruendosos cánticos, que el primer día entusiasman, al segundo cabrean y al tercero te cagas en su p…. ¿No pudrían rezar de una forma más silenciosa esta gente?. ¡Va a ser que no!.

 

            Yendo a este tipo de establecimientos de tipo medio o económico no es necesario reservar con antelación, aunque nunca esta demás, como dicta el sentido común, concretar por adelantado la primera o primeras noches en el punto de llegada. Si se tiene excesivo interés en un hotel concreto, también conviene reservar en Hurgada, dado que el lugar está lleno de hordas de turistas de los países del este y rusos, que abarrotan determinados establecimientos con playas privadas (allí casi todas lo son, ¡¡lamentable!!).

 

            En nuestro caso, reservamos el establecimiento de El Cairo por las tres primeras noches y contratamos otras tres noches en Luxor a través de www.hotelius.com , dado que la diferencia de hacer esa reserva a través de la red con no reservar y presentarse en recepción supone 15 € a mayores por noche con la segunda opción.

 

            Por tanto, las tres primeras noches dormimos en El Cairo en un buen establecimiento de tipo medio, la cuarta al raso en el Desierto Blanco, la quinta, nuevamente en El Cairo y la sexta en el Sleeping Train, camino de Asuán. La siguiente en un hotel económico de Asuán, al que volvimos tras pasar por un establecimiento medio de Abu Simbel. Las tres siguientes noches pernoctamos en Luxor en un hotel de idéntica categoría y la posterior en uno de tipo económico en Hurgada (al estar completo el de categoría media que habíamos seleccionado). Las tres últimas noches se repartieron en un bus hacia la capital, en el hotel de El Cairo y en un Airbus 321 de la compañía Iberia.

 

            Cuando hable de cada ciudad iré dando todas las referencias de hoteles y opinando sobre la calidad y los precios, pero en términos generales, podemos decir que no hemos tenido ni una mala experiencia. Todas las habitaciones por las que hemos pasado han sido muy espaciosas, muy limpias, con baño, con televisión (salvo en Asuán, aunque su espléndida terraza lo compensaba), con desayuno y con aire acondicionado, que hemos utilizado casi todos los días. No hemos visto ni una sola cucaracha o cualquier otro tipo de bichos del hogar.

 

            En términos comparativos diría, que los establecimientos económicos y medios en Egipto son mejores y más baratos que los de su mismo nivel en Marruecos y en Turquía (si bien la última vez que visité esté país fue hace nueve años y las cosas pueden haber cambiado).

 

 

LA COMIDA:

 

            La primera reflexión que quiero hacer es para resaltar la generosidad del pueblo egipcio. A pesar de tratarse de un país pobre, donde la comida no llega de forma suficiente y variada a todos los grupos sociales adonde debiera llegar, se sirven unas raciones tan abundantes que hay que hacer verdaderos esfuerzos para acabarse los platos. En algunas ocasiones ofrecen la posibilidad de repetir sin coste adicional (solo sopas, vegetales o arroz, nunca carne, dado que allí es un lujo). En ninguno de los lugares donde comimos nos hemos quedado con hambre, cosa que en algunos establecimientos de España a veces ocurre. Nunca olvidaré la bondad y la hospitalidad del maravilloso pueblo egipcio.

 Falafel (llamado Ta'amiyya, en Egipto) recién hecho, en un puesto de Khan el-Khalili. El Cairo

          No solo hemos comido bastante bien, sino que lo hemos hecho con una relativa variedad, que ha posibilitado que ni un solo día tuviéramos que acudir a establecimientos de tipo occidental para cambiar de dieta.

 

            No hemos tenido ningún tipo de problema sanitario (diarreas, malestar general, vómitos…) relacionado con la comida o la bebida, si bien nuestra exposición a las ensaladas la fuimos haciendo de forma gradual, todo el agua que bebimos fue embotellada y evitamos el hielo en cualquier tipo de consumición.

 

            Los restaurantes de gama alta no los hemos visto ni desde la puerta, así que poca información puedo aportar sobre ellos. La diferencia entre los de categoría media y económica radica, en la mayoría de las ocasiones, en las instalaciones y la apariencia del local, más que en el servicio o la comida, que suele ser similar en ambos. También hemos probado en los establecimientos de comida rápida árabe, donde se come francamente bien y abundante por menos incluso de un euro por persona a base de shwarmas, ta’amiyyas (falafel), fuul, o mixtos de fuul y ta’amiyya con tahina, patatas fritas y ensalada embolsados en un shammy (riquísimo).

 

            Hay establecimientos muy económicos en los que se puede comer por 3 o 4 libras una lasaña con algo de carne o un guiso típico de arroz, macarrones, lentejas, garbanzos, algo de carne, al que se puede añadir chile o otra salsa algo avinagrada.

 

            Una comida a base de un primer plato (vegetales, arroz espaguetis a la boloñesa con carne de cordero especiada (riquísimos), macarrones o sopa, una ensalada y un segundo a base de pollo, kofta, pichón chuletas de cordero o Kebab, más dos bebidas que no sean cerveza y sobre todo vino (una botella puede valer lo mismo que la comida de dos personas entera), porque si no la cuenta se eleva considerablemente, debe costar entre 30 y cincuenta y cinco libras para dos personas en los establecimientos económicos y no debería pasar de las 100 en los de tipo medio.

 

            El pescado apenas abunda en las ciudades de interior, pero si es posible degustarlo a unos precios razonables en la costa y así lo hicimos en Hurgada e intentamos hacerlo en Alejandría, pero el lugar que recomendaba la guía estaba cerrado y finalmente acabamos dándonos a los placeres de la carne.

 

            A continuación, se detallan algunas de las especialidades locales. Probamos todas menos el hummus y no por nada en especial, sino porque no se dio la circunstancia.

 

            -Los mezze, son comunes a otros países de Oriente Medio como Siria o Líbano. Se trata de pequeños platos que contienen diversos aperitivos, generalmente vegetales y que son sencillamente deliciosos. Algunos se componen de verduras cocidas lentamente en salsa, que se deshacen según entran en la boca. Otras veces son alubias especiadas de forma bastante agradable para el paladar. En definitiva, sobre una gama básica de productos hay múltiples combinaciones.

 

            -Las ensaladas también pueden hacer la función de mezze. La que nosotros probamos más frecuentemente ha sido la oriental, que esta compuesta por tomates (deliciosos los tomates egipcios, maduros y sabrosos, nada que ver con los que comemos aquí), pepino, cebolla y pimiento verde partidos de una forma muy fina (casi en juliana) y a veces aliñado con una especia picante. Las ensaladas no siempre van aderezadas con aceite y vinagre. Muchas veces se dejan simplemente con su propio jugo y se ofrece la posibilidad de añadir sal y pimienta. Es delicioso llevarse a la boca la mezcla de sabores tan puros. Aquí no lo podríamos hacer, porque ni los tomates ni los pepinos saben a nada.

 

             -Las sopas que probamos prometían ser vegetales, pero nunca logramos encontrarlos. Resultaron unos caldos suaves con fideos o sopa de lluvia.

 

 

 

 <>