El Plan B
 

Europa marca el paso. Lo cual era necesario: en función de sus ampliaciones sucesivas, y de un anillo último recién incorporado, demasiado proclive a los USA y al neo-liberalismo (Gran Bretaña, Italia, Hungría, Chescheï, Polonia, Dinamarca, Holanda, etc), íbamos camino de abandonar los postulados de partida (proteccionismos económico y social) y de transformarnos meramente en otro “macromercado” alejado de cualquier intento serio de configuración de bloque.

 

Sin embargo, tarde o temprano habrá que volver a arrancar. La cuestión es si cabe una sola alineación o no, y quienes liderarán las opciones. Que son dos: la 1ª, en lógica continuación del movimiento hasta ahora detenido, y que, pasando por el ingreso de Turquía, la Europa Balcánica y el resto de la oriental hasta las fronteras de Rusia y de Bielorrusia, desembocaría en una “Europa Mercado” sensible a las seducciones atlántistas... Y si no se puede ir a la Europa Mercado, entonces que Europa se quede estancada. Una alegría para los norteamericanos (en ambos casos) y para su Caballo de Troya, la Gran Bretaña.

 

Dice en efecto Thomas Vallieres (in “Mais si il y a un Plan B”, Marianne del 01-07-05)  que “no existe motivo por el que las desgracias de la Unión Europea entristezcan al Primer Ministro de su Majestad [Británica] dado que su misión, en el seno de la Unión, y en coordinación con los USA, reside precisamente en impedir al coste que sea el nacimiento de los Estados Unidos de Europa. He aquí porqué impulsó la huida hacia adelante en la ampliación. He aquí  porqué provocó la ruptura con ocasión de la Guerra de Irak. He aquí porqué hizo elegir a la cabeza de la Comisión al inenarrable bushista Barroso ¿No fue precisamente, por lo demás, Blair quien más ha contribuido al fracaso del Referendum [europeo] al rechazar todas las propuestas que hubiesen permitido hacer el proyecto de constitución europea más democrático y más social, y cuando exigió un derecho de veto en materia de política exterior y de política fiscal, bloqueando cualquier posibilidad real de revisión [del texto]? ”. Y añade que “la Europa  política nacerá algún día pero no necesariamente con 25 miembros. Y sin Gran Bretaña. Y da igual, porque así comenzamos”.

¿Significa esto que esa “Gran Europa” deba ser desechada? Tiene razón Eric Le Boucher cuando afirma que “no hay que tomar a broma a la anciana. Europa es un anclaje económico y democrático. No es la Europa <<potencia>> de la que soñaron sus padres pero... ¡Tampoco está tan mal! Si siguiendo dicha lógica se constituyera un vasto conjunto que fuera ...desde Moscú hasta Rabat, y desde Dublin hasta Beirut con como móvil la democracia compartida, el resultado sería satisfactorio frente a la amenaza nacionalista e islamista... Añadamos que, en dicha zona, y frente a los Imperios americano y chino, hallaríamos todo lo que se necesita: capital, profesionalidad, mano de obra y energía” (In Le Monde del 10-10-05). Y nada impide, al contrario y en paralelo, volver a edificar algo nuevo entorno al eje franco-alemán (el subrayado es nuestro).

 

            O sea: nada impide una segunda opción que es la de una Europa dual, que integre “un centro sólidamente unido y una periferia débilmente integrada” (Ver de Thomas Ferenczi “¿Qui croit encore en un noyau dur?”, Le Monde del 07-10-05). Es la “concepción franco-alemana” (T.Vallieres, op.cit.): la unión en torno al Eje París-Berlín. Nos podemos remontar a la propuesta de Hitler de fusionar ambos países (1942), primera propuesta de lo que luego sería llamado por otros “República (o Confederación) del Rhin”; la del “Plan Fouchet” en 1962 de una profundizacción política de la CEE, despreciada y vetada por ... belgas y holandeses; la del Tratado del Eliseo, firmado por De Gaulle y Konrad Adenauer, en gran parte esterilizado por los democrata-cristianos alemanes instigados por Jean Monnet, pero que, en definitiva, dió nacimiento al “Eje” en cuestión. Tras años de caminar juntos, saltó una nueva propuesta hacia adelante: los diputados democrata-cristianos Wolfgang Schäuble y Karl Lammers propusieron en 1994 el establecimiento de “un núcleo duro europeo políticamente integrado entorno a Francia y Alemania y con los países de la zona Euro”. Italia puso el grito en el cielo y, además,  es lo cierto que Mitterrand pasó del tema, aunque Edouard Balladur se refirió también, poco después, a la idea de una “Europa de círculos concéntricos”. Pero como explica Daniel Vernet (in “Decalages franco-allemands” Le Monde 15-06-05)  era “más un derivativo que una respuesta a los alemanes”.

 

Silencio de nuevo hasta el 2000, año en el que Joschka Fischer recoge la idea del núcleo duro.. que es obviada por el ministro socialista francés de Asuntos Exteriores Hubert Vedrine.. aunque Chirac la acepta bajo la denominación de “Grupo pionero” (D.Vernet, op.cit.) en un discurso pronunciado ante el Bundestag alemán. A su vez, socialistas como Pascal Lamy (entonces Comisario Europeo) y D. Strauss-Kahn, sugieren la creación de una “fuerza concentrada” que se situe en el corazón de la “solidaridad continental” de un „conjunto más estrecho en el interior de otro “dado que “la dimensión de la Europa Grande no se presta a la necesaria acción voluntarista”. (Ferenczi, op.cit.)

 

Quizá por ello, acabada la cohabitación gaullistas/socialistas, cinco años más tarde, y retomando las propuestas de Jacques Delors, Wolfgang Schäuble, y Karl Lammers, el actual ministro francés de Asuntos Exteriores Philippe Douste-Blazy propone una “vanguardia” o “polo de atracción”, del que “ningún Estado miembro de la UE debería ser excluido a priori, si bien los felices elegidos tendrían que aceptar determinadas reglas de juego y responder a criterios precisos”.

 

Dicha cooperación iría más lejos que las <<cooperaciones reforzadas>>, previstas por el Tratado de Niza y ampliadas en el proyecto de constitución europeo, y portarían sobre la defensa, la política exterior, la investigación y las políticas presupuestaria, fiscal y económica. La <<vanguardia>> se diferenciaría de la Europa de “geometría variable en que un grupo estable de Estados participaría en todas las políticas integradas (Ver de D.Vernet “M.Douste-Blazy souhaite une <<avantgarde>> europeenne”, Le Monde de 24-09-05). De hecho, tres niveles: uno básico, elemental; otro más integrado mediante cooperaciones reforzadas según se opte; y otro más “integrado”, es decir, aún un núcleo duro o para recoger las palabras del ministro francés “una casita dentro de la casa grande”. Ventajas innegables: se alivia el problema de los límites de la Unión, sin aislar a Turquía, y se potencian los dos ejes básicos sumados: el Eje Madrid-París-Berlín, de Oeste a Este, y el Eje Rhin-Ródano-Po, de Norte a Sur, sin que se pierda un cierto acceso preferencial a la “Gran Europa-Mercado”....

 

Tan difícil es obviar que esa es la vía a seguir que, a continuación de E.Balladur (antiguo Primer Ministro galo), también el candidato a la Presidencia de la República, L.Fabius, pide una Europa “multicírculos”. Asímismo, el inefable Sarkozy, también candidato, llama a “un nuevo motor para Europa” eso sí, incluyendo a Gran Bretaña y Polonia (ultraliberalismo obliga)….

 

Curiosamente, sin embargo, un paso más se da, al menos intelectualmente, desde Suiza. Retomando la idea de una confederación europea desarrollada en su día por el también suizo Johann Bluntschli (1808-1881), “idea según la cual cada nación europea es como una persona soberana”, explica MichelBugnon-Mordant (in “Sauver l‘Europe”, Clamecy 2000) que “no es la cuestión crear un patriotismo europeo que coartara el patriotismo propio de cada una de las naciones que componen Europa (pág.120), y de entrada, el autor se retrata: si Europa, es una Confederación de Estados reunidos por la idea común de la civilización” (según Bluntschli) precisamente en eso “reside la oportunidad de Europa; pero ello hace indispensable nuestra retirada progresiva del proceso de mundialización [proceso absurdo en el que] una treintena de países llevan a cabo una guerra económica entre ellos para apropiarse de los mercados de los demás; para vender en ellos los mismos productos engendrando una riqueza ficticia aunque bien concreta para los protagonistas del intercambio ” (pág. 159)...

 

Pasemos a las concreciones de Bugnon-Mordant: lo primero “desratificar los Tratados y hacer caduca la Europa de Bruselas y sus instituciones neo-liberales”. Igualmente, los países interesados en pertenecer a la Confederación “abandonarán tanto la NATO como la OMC. [Y], realizadas dichas maniobras absolutamente previas, podría comenzar el proceso de construcción de la Confederación” (pág.171). Luego se iría a la Constitución europea en la que predominaría “el principio de subsidiariedad, que entregara a la Confederación aquello que las naciones no hayan juzgado indispensable controlar, dado que perderían en eficacia y poder. Así pueden ser entregados a la Confederación la defensa y la política económica y monetaria” (pág.171). Y posteriormente que se instauraría un Consejo Confederal, compuesto por  un Consejero por nación, elegido por sugragio universal “sobre la base del mismo modelo mediante el cual se elige a los representantes políticos nacionales”. Dicho Consejo sería presidido por uno de ellos por turno y ello por un periodo de tres años. Tomando sus decisiones por mayoría absoluta, elaborará “las políticas globales cara al extranjero. Así, por ejemlo, auténticas políticas económicas y de defensa podrán ser lanzadas con, como condición previa, la supresión de la independencia de los bancos centrales –empezando por el Banco Central Europeo- y su puesta bajo tutela política. El Euro podría ser utilizado así .. para promover los intereses de Europa en el mundo” (pág.160). Por cierto, que el Parlamento Europeo subsistiría (“Asamblea Eruopea”) también en representación de las naciones, con representantes elegidos por sufragio universal pero según la legislación electoral de cada país y proporcional a la población. (Es la Cámara “de los pueblos”).

 

La Constitución, deberá contener disposiciones sobre:

 

1)      La voluntad de los pueblos soberanos [interesados en participar] en la formación de una Confederación.

 

2)      Las finalidades de la Confederación serán: a) su independiencia de cara al extranjero; b)la protección y la libertad de los ciudadanos de cada país miembro, al igual que la protección de sus derechos; c) la garantía del bien común frente a los intereses privados... sin coartar la libertad de empresa siempre y cuando no contraríe el interés general y no ponga en peligro la integridad, la soberanía, la independencia de la Confederación o/y de los países integrantes; d) un regimen político eficaz dentro de los límites del principio de subsidiariedad, lo que implica un poder ejecutivo fuerte pero controlado por la Asamblea europea y los pueblos europeos (recurso a referendum, derecho de iniciativa ..).

 

3)      “No se podrá establecer ningún Tratado con un país no europeo (o grupo de países) que ponga en peligro la integridad, la soberanía y la independencia de la Confederación... ”.

 

4)      “Todo país europeo que presente un peligro potencial para la integridad, la soberanía y la independencia de Europa o susceptible de constituir un Caballo de Troya de un país [no miembro] no podrá formar parte de la Confederación. Por ello, Gran Bretaña, dominada por los USA, y que ha actuado siempre en la historia en contra de los intereses europeos, no podrá en ningún caso formar parte de la Confederación. [Y] Todo Estado miembro que actue en contra del interés general de Europa o en favor de un tercer país será excluido inmediatamente” (pags. 171-172).

 

 

 

Y siguen más propuestas:

 

-         La Confederación asumiría, como hemos dicho, la defensa y la política económica y monetaria. El Banco Europeo es puesto bajo tutela y el euro es la única moneda de la Confederación. “Se limitará la participación del capital no confederal al 10% del de las empresas y el capital privado no europeo quedará excluido de las empresas públicas”.

 

-         Tras la regulación de las políticas ambientales y educativas, se refiere Bugnon-Mordant (pág. 163) a la creación de una Alta Corte de la Justicia Europea “para juzgar a los Jefes de Estado y responsables políticos europeos culpables de alta traición. [Y] los jefes de Estado y responsables políticos europeos que hayan sumado sus países a los USA en la agresión de 1999 contra Serbia deberán comparecer ante ella”.

 

-         Profundiza el autor en lo que deberán ser política agrícola, económica y de defensa. Para la primera, “el objetivo es la autosuficiencia alimentaria (o sea la PAC). En cuanto a la Defensa, es en dicho ámbito prioritariamente en el que debe manifestarse la ruptura con los USA. Ninguna alianza militar que nos obligue puede ser firmada con terceros países. Ningún militar no-europeo será autorizado a estacionarse en territorio de Europa. Ningún militar europeo podrá obedecer a un mando militar no europeo... Oponiéndose a los USA es como se hará Europa. ... Aliarse con los USA hoy es preparar a los europeos siglos de servidumbre y la pérdida de nuestra alma. He aquí porqué es capital desmantelar la NATO y que los contingentes, armamentos, logística, y equipamiento norteamericanos abandonen el territorio de la Confederación. Europa debe constituir sus propios ejércitos nacionales y un Ejército Confederal; y todos deben depender exclusivamente de una logística europea y obedecer solamente a un mando europeo. Al invertir el dinero que gastamos en la NATO en un programa militar puramente europeo Europa, sin aumentar sus gastos, se dotará de una fuerza militar sin igual... ” (pág.175).  En cuanto a la política económica, Europa debe denunciar la OMC y exigir un nuevo Bretton Woods. A su vez “será indispensable desconectarse paulatinamente del capitalismo liberal libre-cambista de manera a orientarse hacia un capitalismo más razonable, más equitativo, autocentrado,... etc” (pág. 176 y 177).

 

Este ensayo escrito por quien fue el autor de la célebre obra “L‘Amerique totalitaire: les USA et la maîtrise du monde” (Paris 1997) ha sido acogido por un clamoroso silencio. Pero es exponente de un “hasta la coronilla” racionalmente expuesto y con soluciones concretas. No debe preocuparnos excesivamente el mencionado silencio, porque, conéctese con las propuestas de „núcleo duro enunciadas aquí previamente, podremos constatar entonces que, en las mentes algo, se mueve y en la dirección correcta.

 

 

Jorge Verstrynge