Perú: Entrevista al ex fiscal especial Carlos Escobar
 
Alan Garcia y Vladimiro Montesinos

encubrieron el crimen de Cayara

El Fiscal Especial encargado de investigar la desaparicion forzada de personas en la Zona de Emergencia, el Caso Cayara, explica como fue que el ex-presidente Social "democrata" del nefasto quinquenio alanista realizo un "cover up" (encubrimiento) de los asesinatos en concertacion con Montesinos quien se gano la "rehabilitacion" de las FF. AA. y consolidacion de su red de espionaje que lo llevaria a la Asesoria Presidencial ; "el poder tras el poder del Fujimorato".

- CÓMO FUERON LOS HECHOS DE CAYARA?

El 13 de Mayo de 1988, una columna de Sendero Luminoso atacó por sorpresa a una patrulla militar en Erusco, matando a dos Cabos, un Sargento y un Capitan. Al dia siguiente, 14 de Mayo por la mañana, una patrulla de 180 soldados, entro al cercano pueblo de Cayara. Los soldados comenzaron matando a un hombre a la entrada del pueblo. Luego detuvieron y asesinaron a 5 campesinos cerca de la Iglesia. Interceptaron a un grupo de alrededor de 100 campesinos. Los militares los obligaron a echarse al suelo y los torturaron. Les pusieron pencas con espinas en las espaldas y caminaron sobre ellos hasta hacerlos sangrar, mientras los interrogaban sobre su participacion en el pasado ataque terrorista. Luego mataron a 22 de los detenidos, uno a uno, con sus propias herramientas: unos a hachazos, otros con machetes, segadoras, hasta golpes de martillo.

- CUATRO DIAS DESPUES EL GENERAL VALDIVIA LLEGO A CAYARA. CUÁL FUE SU PAPEL EN EL ENCUBRIMIENTO DE ESTA MATANZA?

El 18 de Mayo el Grl. Valdivia, Jefe del Comando Politico militar de Ayacucho, llego a Cayara en un helicoptero. Los campesinos del lugar protestaron ante el por la matanza de sus familiares, pidiendole que ordenara la entrega de los cuerpos; por toda respuesta, Valdivia procedio a dar lectura de una lista de 20 nombres de habitantes de Cayara, indicando que el ejercito los buscaba. Dos personas que figuraban en la lista fueron detenidas al dia siguiente y desaparecieron ; encontre sus cadaveres el 10 de Agosto, junto con el de Jovita Garcia - que no estaba en la lista- Otros dos fueron detenidos por el ejercito el 29 de Junio del 88, y hasta la fecha continuan desaparecidos ; el Alcalde de Cayara, quien figuraba en la lista, fue muerto por miembros del ejercito el 14 de Diciembre.

- QUE ELEMENTOS LLEVARON A UD. A ESTABLECER LA RES RESPONSABILIDAD DEL GRL. VALDIVIA EN LA MATANZA?

Segun varios testigos en Cayara, intervinieron las fuerzas especiales del Ejercito "los Linces" acantonados en el Cuartel "Los Cabitos" Huamanga. Dichas fuerzas no podian haber entrado en accion sin conocimiento de Valdivia. Otro elemento clave fue la intervencion de mas de 10 patrullas y varias bases militares, cuya participacion en un operativo conjunto solo podia ser factible mediante orden del Jefe del Comando Politico Militar.

- CUÁNTOS MUERTOS Y DESAPARECIDOS HUBO EN CAYARA?

En el informe final, que eleve al Fiscal supremo Pedro Mendez el 13 de Octubre de 1988, y que fue remitido al Fiscal de la Nacion el 14 de Octubre de 1988, consignamos 29 muertos y 45 desaparecidos... visto los 29 cadaveres, agregariamos, que en las fosas que se abrieron se encontra ron abundantes evidencias de que en ellas habian habido cadaveres, los cuales, segun los citados testigos, fueron retirados por el Ejercito.

- CUÁL FUE LA PARTICIPACION DE ALAN GARCIA EN LA DESAPARICION DE LOS CADAVERES ?

Tras la intervencion de mi Fiscalia, su viaje a Cayara y la comprobacion de la responsabilidad del ejercito en los hechos,el Presidente Garcia viajo a Ayacucho. En una conversacion privada que sostuvimos en el hotel de Turistas, el se comprometio a enviar medicos desde Lima para poder realizar exhumaciones y peritajes medicos. Yo le solicite que lo hiciera inme diatamente...

A la salida del hotel, Garcia dio una Conferencia de Prensa, pero los me dicos llegaron despues de una semana. Cuando llegamos al lugar donde estaban las fosas, los soldados se habian llevado los cadaveres y las manchas de sangre habian sido borradas. Varios meses despues me encontre con el Coronel Rafael Cordova, quien habia sido el segundo de Val divia en los "cabitos" ; Cordova me refirio que, despues de mi entrevista en el hotel de turistas, Garcia viajo junto con el a Cayara, y dio personal mente la orden de retirar los cadaveres y borrar las manchas de sangre.

Fue entonces que entendi la razon de tantas obstrucciones a la investiga cion: Los militares, con anuencia del gobierno aprista y el fiscal de la Nacion estaban desapareciendo las pruebas de la matanza en Cayara. Solo se pudo realizar la necropsia a un cadaver, el de Jovita Garcia, el cual tambien desaparecio, lo cual sirvio para que el Senador CARLOS ENRIQUE MELGAR afirmara que jamas habia existido.

En una conversacion en una reunion convocada por "La Republica" con el General Salinas Sedo este muy locuaz me refirio, entre otras cosas, que despues de enterrado el cuerpo de Jovita Garcia por orden del juez de Cangallo, fue sacado de su sepultura por orden del mismo Capitan que la habia matado, cuya fotografia yo habia remitido en su oportunidad al Fiscal de la Nacion Hugo Denegri.

- CÓMO FUERON LIQUIDADOS LOS TESTIGOS DE LA MATANZA.

El Ejercito mato a los testigos que habian declarado en mi investigacion A cinco de ellos los detuvieron el 29 de Junio, los llevaron a Huancapi y desaparecieron. A tres mas los mataron a balazos el 14 de Diciembre, en un control de carretera. A Marta Crisostomo, la testigo mas importan te, que habia acusado directamente al General Valdivia como responsa ble de la masacre, la mataron a tiros en su propia casa, en Huamanga, el 8 de Setiembre de 1989. Poco despues, Cesar Hildebrandt me entre visto en su programa, en el cual puse en conocimiento del pais como se habia realizado la matanza, la responsabilidad de Valdivia y la inaccion de el Fiscal de la Nacion, Hugo Denegri.

- CUÁL ES EL PAPEL DE MONTESINOS EN EL ENCUBRIMIENTO DEL CASO CAYARA Y EN LOS POSTERIORES ASESINATOS? Yo vi personalmente a Montesinos, manipulando el expediente del Caso Cayara en la oficina de Alvaro Rodas, por aquel entonces secretario general de la Fiscalia de la Nacion y hoy Fiscal Superior. Esto no lo digo ahora, sino que lo denuncie hace tiempo en una entrevista, apenas llegue a los Estados Unidos, en una entrevista difundida en CNN.

Existen investigaciones que demuestran la conexion de Montesinos con el entonces Fiscal de la Nacion en el Gobierno aprista, H. Denegri, y sobre como utilizo el caso Cayara para reingresar a los cuarteles. Montesinos propuso a Denegri, y atravez de el al Comando Conjunto, la "solucion" para Cayara: sacarme del caso, matar a los testigos de la matanza, e incluso matarme.

- ENTONCES, POR SUGERENCIA DE MONTESINOS, UD. FUE DEJADO FUERA DE JUEGO?

A los cuatro dias de elevado el Informe responsabilizando al General Valdivia, fue cerrada la oficina a mi cargo y se me prohibio volver a ayacucho, por orden del Fiscal de la Nacion; se comunico a la opinion publica que se cerraba la oficina por "falta de recursos", lo cual era falso, ya que se me ordeno continuar investigando en San Martin, don de el numero de casos de desaparicion no eran ni siquiera el 15 % de los casos de Ayacucho y Apurimac, y el gasto era el mismo.

El nuevo Fiscal Especial intento establecer que yo no habia dejado archivo alguno. Para evitar la perdida de la documentacion que habia dejado, pedi a Pedro Mendez J., Fiscal supremo en lo penal, que intercediese ante el Fiscal de La Nacion para que me autorizara a regresar a Ayacucho a hacer entrega Oficial de cerca de 600 expedi entes sobre desaparecidos., a lo cual accedio. El acta de entrega la hice con mi personal trabajando dentro del Hotel de turistas, a donde llevamos todo el material, trabajando de noche, a la luz de las velas y en pleno TOQUE DE QUEDA, temiendo que en cualquier momento pudieran ingresar terroristas o militares a matarnos.

- LAS FOTOGRAFIAS DEL CASO, ESTAN EN SU PODER?

Las fotografias formaban parte del "paneaux" fotografico y estaban incluidas en el expediente, por lo cual era imposible que yo me las hubiera llevado. yo me lleve los negativos, afortunadamente, porque el expediente fue quemado durante un ataque "terrorista" al local de la Fiscalia de Cangallo. Esa fue la version Oficial. El General Salinas Sedo me refirio que el Ejercito simulo el ataque para asi apoderarse de los expedientes.

- CÓMO FUE SACADO DEL MINISTERIO PUBLICO?

Luego del cierre de mi Oficina, retorne a Loreto, donde era Fiscal Superior Decano, y de donde habia sido destacado a las zonas de emergencia. Al cabo de tres meses fui cesado por una resolucion que no indicaba motivo alguno. Inicie una Accion de Amparo contra dicha Resolucion y gane en primera instancia ; sin embargo en una segunda instancia me vi privado de defensa, ya que mi abogado, A.

Zuniga, recibio un SOBRE-BOMBA que casi lo mata, arrancandole un brazo y obligandolo a asilarse en Suecia. Mi caso se perdio en segunda instancia, aunque nunca fui notificado de la resolucion.

- LUEGO UD. RECIBIO AMENAZAS Y SE ASILO EN LOS EE.UU.

Si, y a tal punto que el general Salinas, al encontrarnos, me dijo que era una suerte que yo estuviera alli, porque el habia esperado verme en una estampita de Derechos Humanos. El dia de la presentacion en el Programa de Hildebrandt, el SENADOR Gustavo Mohme tuvo que proporcionarme proteccion y guardespaldas.

Mi solicitud de asilo lo hizo el Dr.Marc Van Der Haut, sin cobrarme un solo centavo, y yo entre a trabajar como obrero operario en una fabrica de muebles y cortinas. No es cierto, como se afirma que yo pasara a ser asesor de Americas Watch, o que gozara de prosperidad en el exilio...

- A QUÉ ATRIBUYE LA CAMPANA DE DESACREDITAR SU LABOR?

Me han acusado de terrorista y colaborador de Sendero Luminoso. De haberlo sido, mi peticion de ASILO jamas hubiera sido admitida por el Gobierno Norte-americano, ni mi labor hubiera sido reconocida por "The New York Times". Lo que sucede es que el 95 % de los casos de desaparicion involucran a las Fuerzas Armadas. Es logico pensar que los militares, y algunos partidarios, intenten desacreditar mis investigaciones cuestionandome.. Lo curioso es que "OIGA" tambien estaba en mi contra, en su etapa anterior "democratica": ahi esta, para demostrarlo, un triste Editorial de Francisco Igartua, con ideas tomadas, al parecer de ese amigo suyo, Vladimiro Montesinos.

 

El Secreto Mejor Guardado de

Vladimiro Montesinos al decubierto

 

Un reportaje .de Ángel Páez, periodista de investigación de La República.

El mejor secreto es no tener ningún secreto porque, tarde o temprano, de alguna u otra manera, repentinamente, se sabrá la verdad. Vladimiro Montesinos Torres creyó que al desparecer el Expediente Nº 424-83 del juicio que enfrentó ante un tribunal castrense por traición a la patria, nadie sabría lo que ocurrió con ese proceso que se ventiló en secreto entre 1983 y 1985. Montesinos es un experto en no dejar ni rastro de los expedientes que le interesan mucho. Le causaba verdadero pánico que saliera a la luz cualquier información sobre su pasado, en particular si se trataba de un episodio que revelaba su conducta delictiva. Pero de todos los casos que afrontó, le tuvo mayor espanto a la acusación de traición a la patria porque estuvo a punto de pagar con 25 años de prisión. 
 

"Los hombres como yo que trabajamos en el servicio secreto no salimos a la luz". 

Vladivideo Nº 1347, del 26/02/1999 
 


 

                             Carátula del Expediente Nº 424-83 del juicio contra Montesinos por traición a la patria

De allí que en 1990, lo primero que hizo al convertirse en mano derecha de Fujimori, fue secuestrar de los archivos del Consejo Supremo de Justicia Militar (CSJM) toda la información disponible sobre el proceso que se le siguió por la venta de secretos militares. Montesinos sustrajo el Expediente Nº 424-83 y lo enterró en un almacén privado donde guardaba sus tesoros más preciados. Durante toda la década del fujimorato ocultó el documento judicial sin que nadie lo supiera, hasta que lo encontramos y comprobamos que Montesinos tenía fundados motivos para morirse de miedo si el paquete de dos mil folios caía en otras manos. Hasta ahora nadie había tenido acceso al extraordinario documento. 

De una revisión del expediente se desprende que Montesinos se valió de sus contactos en la justicia castrense, donde era conocido por defender a militares y policías, para zafarse de una acusación que contaba con poderosas evidencias. Ni bien se inició el juicio huyó, y durante el proceso, no se molestó en presentarse. Estaba realmente aterrado. En el fondo, sabía que el Ejército, que lo había denunciado, contaba con pruebas para enviarlo una buena temporada en la prisión.En 1976, la justicia militar lo había condenado por desobediencia y falsificación y cumplió doce meses de cárcel. 

Cómo lo encontramos 

El 22 de octubre del 2000, desesperado por el retorno de Vladimiro Montesinos del exilio forzado en Panamá, Fujimori inició la búsqueda frenética del ex asesor de inteligencia para detenerlo y enviarlo a la cárcel. Pero el objetivo del entonces mandatario también consistía en recuperar el archivo de vídeos que Montesinos había grabado en el Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) y que documentaba la corrupción del fujimorato. El jefe de Estado estaba convencido de que Montesinos lo había filmado en flagrantes actos ilícitos, así que desató una intensa cacería para ubicar el archivo secreto de Montesinos. Luego de semanas de persecución, el siete de noviembre, Fujimori halló lo que buscaba en un departamento que la esposa de Montesinos, María Trinidad Becerra, administraba en el mismo edificio donde vivía con sus dos hijas. 

 


 

                        El nueve de septiembre del 2000, Fujimori exhibe las joyas de Montesinos 
                        entre las que se encontraba escondido el Expediente Nº 424-83. 


Fujimori se llevó de allí 70 cajas y 40 maletas con material sensible que sacaría del país cuando escapó con destino a Japón. Solo dejó algunas cosas que entregó a las autoridades, como trajes Versace y Dolce & Gabbana, relojes Patek Philippe y Rolex, además de perfumes franceses, zapatos italianos, joyas de oro y plata, y colecciones completas de los discos de Ludwig Beethoven, Frank Sinatra y Ray Conniff --los favoritos del jefe de los servicios secretos del fujimorato--, y en medio de todo el tráfago de exquisiteces, el expediente original del juicio por traición a la patria contra Montesinos. 

O Fujimori no se dio cuenta del valor del documento, o comprendió que ya no le servía para nada, pero lo cierto es que el Expediente Nº 424-83 fue retornado al CSJM, de donde lo había robado Montesinos diez años antes. Allí lo ubicamos a fines del 2000. 

No fue nada fácil el acceso al documento. Las autoridades judiciales castrenses primero negaron la existencia del expediente, luego rechazaron proporcionar una copia. ¿La razón? En los folios aparecen las identidades de los fiscales y jueces militares que conspiraron para salvar a Montesinos en el proceso por traición a la patria. Tuvimos que esperar que nuestras fuentes en el fuero judicial militar ascendieran a puestos clave para intentar el acceso al Expediente Nº 424-83. En el 2004, más de tres años después de haber confirmado la existencia del excepcional documento, alcanzamos a revisar los dos mil folios del proceso. Pero no se nos permitió una copia. 

"Trae una laptop y copia lo que necesites. Pero nadie te puede ver aquí. Mejor anda al baño y enciérrate allí", me instruyeron las fuentes. 

"Pero son dos mil folios. Voy a necesitar muchos días encerrado en el baño y eso va a llamar la atención", alegué. 

"Tómalo o déjalo. Nadie debe saber que has visto ese expediente. Quema", retrucaron. 

Cuando había transcurrido casi cuatro semanas escribiendo sobre el inodoro, con poca luz y durante varias horas al día, llegó una muy mala noticia. En una de esas frecuentes luchas intestinas de las Fuerzas Armadas, mis fuentes fueron desplazadas del Consejo Supremo de Justicia Militar a otras dependencias militares. A los reemplazantes no los conocía muy bien. De ningún modo podía decirles: "¿Me prestan el expediente secreto de Montesinos?". Tuvieron que transcurrir otros tres años para que un nuevo proceso de cambios y reposiciones en los institutos castrenses contribuyera a que algunas fuentes retornaran a la justicia militar. Era empezar de cero. 

 


 

Vladimiro Montesinos en la fiesta de graduación militar, 1967. 

En el 2007, tuve nuevamente acceso Expediente Nº 424-83. Pero estas vez mis fuentes me permitieron fotografiar los folios más importantes del documento, aunque exigieron como condición que publicara la historia cuando terminaran sus funciones en el tribunal castrense. Ahora que ninguno está en el Consejo Supremo de Justicia Militar, es que recién revelamos el expediente del juicio por traición a la patria que, debido a una conspiración cuidadosamente urdida, no concluyó en la condena a Montesinos. Una condena que habría evitado que el capitán en retiro del Ejército llegara a la cima del poder con Fujimori. 

Cómo se inició el juicio 

¿Por qué el Ejército acusaba de espía a Montesinos? En un discurso de orden, el 18 de agosto de 1983, el jefe del Ejército, general EP Carlos Briceño Zevallos, denunció a "esos enemigos encubiertos como seudos periodistas", a "esos potenciales traidores a la patria que continúan alevosamente sus ataques, buscando romper la unidad institucional recurriendo a la mentira, la calumnia y la difamación". Era un mensaje directo para Montesinos. 

Pocos habían seguido la secuencia de la historia. El general Briceño había sido informado por el Servicio de Inteligencia del Ejército, que la revista "Kausachum", de propiedad de Augusto Zimmermann Zavala, ex secretario de prensa del general EP Juan Velasco Alvarado, quien gobernó entre 1968 y 1975, estaba publicando documentos secretos del Ejército que afectaban a miembros del alto mando, y que Vladimiro Montesinos era el que filtraba la información clasificada. Zimmermann y Montesinos se conocían, porque los dos habían trabajado para Velasco, y cuando este fue sustituido a la fuerza por el general EP FranciscoMorales Bermúdez (1975-1980), los amigos Zimmermann y Montesinos fueron desplazados del poder. Así lo acredita el Expediente Nº 424-83. 

Poco después, el 12 de septiembre, la revista "Caretas", con excelentes fuentes en el Ejército, publicaría una investigación sobre el hombre que había molestado al general Briceño, Vladimiro Montesinos, consignando datos del libro "Yo acuso", del mayor EP José Fernández Salvatecci, ex jefe de Búsqueda del Servicio de Inteligencia del EJército (SIE). Fernández afirmaba que el capitán "entregaba información secreta a la inteligencia norteamericana (por intermedio de su Embajada en Lima) y que lo venía haciendo desde 1973", año en que empezó a trabajar con el primer ministro y ministro de Guerra, general EP Edgardo Mercado Jarrín. Montesinos, sin firmar los artículos, pretendió desinflar la acusación usando nuevamente "Kausachum", desafiando al general Briceño a que entregara las pruebas de espionaje en su contra. Entonces vino la orden de denunciar a Montesinos por traición a la patria. 

 


 

                                      "Caretas" del 12 de septiembre de 1983, con Montesinos en portada, 
                                      un mes antes de la orden de captura por traicion a la patria. 

Montesinos no había emprendido una cruzada moralizadora en el Ejército ni mucho menos. Las publicaciones de documentos secretos en "Kausachum" eran parte de un voraz apetito de venganza que larvó desde que lo humillaron lanzándolo de la institución a la calle como un vulgar delincuente indigno de vestir el uniforme. Justamente la campaña periodística, como se verá adelante, dañaba a los oficiales que participaron en su destitución y expectoración. 

De modo que el tres de octubre de 1983, el fiscal del Consejo de Guerra del Ejército, comandante EP Ismael Chauca Vásquez, denunció a Vladimiro Montesinos por traición a la patria. En la formulación de la acusación justamente Chauca menciona que la primera vez que detuvieron a Montesinos en 1976, los agentes "allanaron el domicilio del referido capitán y encontraron un cúmulo de documentación clasificada", pero lo enjuiciaron y sancionaron por desobediencia y falsedad (ver documento 1). Es decir, había antecedentes de que Montesinos trasegaba material de inteligencia militar sin autorización desde que era oficial del Ejército. 

 


 

                                         DOCUMENTO 1. El fiscal militar Ismael Chauca denuncia a Montesinos. 

Uno de los primeros documentos que entregaron al fiscal militar Chauca los altos mandos del Ejército contra Montesinos fue un reporte secreto del SIN que consigna los antecedentes del capitán defenestrado. Acredita que 1976 un tribunal militar condenó a Montesinos a un año de prisión por los delitos de desobediencia y falsificación de documentos oficiales y que el Ejército lo expulsó con deshonor (ver documento 2). No era, pues, un santo. 

 


 

              DOCUMENTO 2: Iinforme secreto del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) sobre Montesinos, en 1983. 

¿Qué hizo Montesinos esa primera vez? Una vez que el general Morales Bermúdez reemplazó a Velasco Alvarado, el primero comenzó a sacudirse de los colaboradores del segundo. Montesinos había trabajado para los generales EP Edgardo Mercado Jarrín (1973-1974) y Enrique Gallegos Venero (1975) y, estaba en el comité de asesores del primer ministro, el general EP Jorge Fernández Maldonado (1976), cuando le sorprendió la orden de trasladarse a un cuartel en el desierto, en Sullana, en el norte del país. Pero desacató a sus superiores, regresó a Lima y viajó a Estados Unidos sin autorización alguna, falsificando la rúbrica del general Morales Bermúdez. El prograna de visita incluía reuniones con funcionarios del Pentágono y de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), con la que justamente la inteligencia del Ejército lo vinculaba. 

 


 

                                       Montesinos con el general Gallegos, en 1975 (Caretas). 

Para su mala suerte, durante su periplo en Washington se cruzó con el representante peruano en la Junta Interamericana de Defensa (JID), general EP Miguel Ángel De La Flor, quien dio cuenta de la presencia sospechosa del oficial en Washington. Al retornar a Lima, Montesinos fue detenido, juzgado y sentenciado. Era una página negra de su historia que no quería que nadie lo recordara, mucho menos en la época en que actuó como la mano derecha de Fujimori. Esta historia està documentada en el Expediente Nº 424-83, lo que explica por qué Montesinos secuestró el documento durante la década del fujimorato. 

Antecedentes que delatan 

Como se observa en el informe sobre Montesinos que remitió el SIN al tribunal militar, Montesinos no sólo registraba el antecedente de la condena por graves delitos en 1977 sino también se consignó su relación con presuntos actos de espionaje, que derivaban de su sospechoso viaje a Estados Unidos y la presunta venta de información sobre el armamento soviético adquirido por el régimen castrense del general Velasco. Este aspecto, precisamente, se abordó durante el juicio por traición a la patria. 

En el archivo del Consejo Supremo también había otro documento importante: los antecedentes judiciales de Montesinos y las circunstancias en que cayó preso. Un dato extraordinario que resalta de dicha información es que cuando a Montesinos lo detuvieron a su regreso de Washington, le incautaron en su vivienda documentación secreta que de ningún modo debía estar en su poder. En efecto, la resolución Nº 385-77 del Consejo Supremo se indica que el acusado guardaba "documentación clasificada que fue puesta a disposición del Ministerio de Guerra". De modo que los jueces militares contaban con información sobre la conducta de Montesinos. 

Además, para los jueces y fiscales militares de la época, Montesinos no era un desconocido. Después de la expulsión del Ejército, terminó su carrera de abogado y se especializó en defender a narcotraficantes y a policías y militares en el fuero castrense. 

Rico y famoso 

Montesinos empezó a atender a sus primeros clientes en el despacho de su primo, Sergio Cardenal Montesinos, casado con la norteamericana Grace Mary Riggs. Montesinos rompería el matrimonio al sostener un romance con Grace. Cardenal se convertiría en testigo excepcional de los contactos de Montesinos en la oficina que compartían. 

Vladimiro Montesinos comenzó a salir en la prensa al patrocinar al comandante EP en retiro Jorge Wittembury Rebaza. En 1977, durante el periodo en que cumplió sentencia en la prisión militar del Cuartel Bolívar, en el distrito de Pueblo Libre, Montesinos conoció a Whittembury Rebaza. Wittembury estaba preso por una denuncia de contrabando. Había sido sorprendido por agentes del Servicio de Inteligencia Nacional en la casa del narcotraficante Alfonso Rivera Lorente. En 1978, al año siguiente de salir de la cárcel, Montesinos defendió a Whittembury y salió en los periódicos. También asesoró a quien sería uno de los hombres fuertes del cartel de Medellín, el colombiano Evaristo Porras Ardila, quien operaba desde la localidad de Leticia, fronteriza con la selva peruana. Luego, en 1979, Montesinos representó a Jaime Tamayo Tamayo, otro colombiano acusado de narcotráfico. En 1981, luego de conseguir que trasladaran a su cliente por una falsa enfermedad a un hospital público, Montesinos ayudó evadirse a Evaristo Porras. Y en 1982, actuó a favor de Waldo Vargas Arias, quien luego sería famoso durante el fujimorato como el narcotraficante colombiano "El Ministro". 

 


 

                                      El 19 de abril de 1978, compareció ante el tribunal Jorge Wittembury, 
                              acusado por narcotráfico y contrabando, acompañado de su defenso Montesinos (al fondo). 

Amasaba fama y fortuna cuando el Ejército lo denunció por traición a la patria. 

El proceso por dentro 

Es así que el 14 de octubre de 1983, ante las evidencias acopiadas, y la gravedad de las imputaciones, el juez permanente, comandante EP Florentino Cornejo Effio, abrió instrucción contra Montesinos y ordenó su captura inmediata. Pero éste ya no estaba en Lima. Sus contactos en el Consejo Supremo de Justicia Militar, donde era conocido por defender a policías y militares, le habían advertido del mandato de detención (ver documento 3). Se fue el 13 se octubre a Ecuador. 

 


 

                                         DOCUMENTO 3. La orden de captura contra Montesinos. 

De hecho, el siete de septiembre de ese año había sacado un pasaporte alertado por el eventual arresto. Sabía que estaba en juego una condena de 25 años de cárcel. El 22 de octubre, Grace Mary Riggs, que se había separado de Sergio Cardenal, partió hacia el norte para reunirse con el abogado. El juicio empezó sin la presencia de Vladimiro Montesinos. En los dos años que duró el proceso, jamás se presentó en persona. Era parte de su estrategia de defensa. Otros lo harían por él, entre ellos Grace Mary Riggs, una de "Las Tres Marías", que actuaron en su representación. La otras dos fueron su esposa, María Trinidad Becerra, y su hermana favorita, María Montesinos Torres. 

Hablan los acusadores 

Al principio parecía que el caso sería exitoso. El ocho de noviembre de 1983, por ejemplo, el procurador público del Ministerio de Guerra, coronel EP Abraham Talavera Delgado, informó que el Ejército había encontrado más evidencias contra el abogado (ver documento 4). "La Dirección de Inteligencia del Ejército (Dinte) tiene nuevas informaciones sobre los hechos investigados, por lo tanto solicito se sirva oficiar a dicha Dirección para que remita las informaciones que puedan servir para una mejor investigación y esclarecimiento de los hechos", requirió Talavera. Había información, pero la Dinte nunca la suministro y veremos por qué. 

 


 

                                                 DOCUMENTO 4. La Dirección de Inteligencia del Ejército 
                                                 tiene nuevas evidencias contra Montesinos. 

Sin embargo, no sólo había papeles sino también declaraciones contra Montesinos.El testigo estrella fue el mayor EP (r) José Fernández Salvatecci, a quien, durante el régimen de Velasco, se le encargó investigar a Montesinos por espionaje. Fernández se desempeñó como Jefe del Departamento de Búsqueda de Informaciones Secretas del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE) y estaba al tanto de las actividades clandestinas de Montesinos. Éste lo satanizó y persiguió hasta el final de sus días. Pero la contudencia de los hechos demostrarían que Fernández no inventó nada (ver documentos 5, 6, 7, 8, 9 y 10). 

 


 

    DOCUMENTOS 5 y 6: Declaración del mayor EP Fernández Salvatecci. 

"En el mes de junio de 1976, el declarante se apersonó a la oficina del general EP Arturo Valdez Palacios, que era secretario del Comité de Asesoramiento de la oficina del primer ministro, para alertarlo sobre la apropiación ilícita de documentos de la más alta clasificación del Ejército y del gobierno, por parte del capitán Vladimiro Montesinos, a fin de que se tomasen las medidas pertinentes", declaró Fernández. Y añadió: "Cuando era asesor del primer ministro, el general Mercado Jarrín, (...) ante políticos civiles y periodistas mostraba muy irresponsablemente documentos de la más alta clasificación militar como pruebas del poder que decía tener en el gobierno".

 


 


               DOCUMENTOS 7y 8. Continuación del testimonio del mayor EP Fernández Salvatecci. 

Los interrogadores le exigieron mayores detalles, y contestó: "En vista de que el capitán Montesinos se dedicaba ilegalmente a la obtención de información secreta, estrictamente secreta y estrictamente confidencial para venderla a organismos de inteligencia extranjeros, en especial la CIA norteamericana, buscó su nombramiento como colaborador del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE) (...). Fue reclutado como colaborador bajo el seudónimo de 'Miguel' por el coronel Edgar Koster, jefe del SIE, y el teniente coronel Roberto Noel Moral, segundo jefe. (Esta) operación contó con el visto bueno del general Juan Sánchez, director de Inteligencia del Ejército (Dinte), aunque había constancia de las oscuras relaciones entre el capitán Montesinos y la Embajada Norteamericana". 

 


 

 

 

                               El mayor EP (r) José Fernández Salvatecci, en 1980. 

La pregunta de fondo que le hicieron a Fernández fue si sabía qué tipo de información Montesinos filtraba a sus contactos estadounidenses. "Los documentos eran diversos y de diferente índole pero particularmente destacaba la relación completa del armamento soviético en el Ejército peruano y la adquisición de material bélico adicional en la URSS", precisó. 

 


 

DOCUMENTOS 9 y 10. Última parte del testimonio de Fernández Salvatecci. 

El mayor Fernández añadió que Montesinos guardaba en su poder información secreta y que no había ninguna razón que tuviera dicha documentación, "pues no es su función espiar a su propio gobierno". También afirmó: "Se sabe (de) la entrega de información a personal de la Embajada Norteamericana, cuestión de la que pueden atestiguar funcionarios del Ministerio de Agricultura (donde trabajó Montesinos), en tiempo del general Enrique Gallegos Venero", a quien comunicó que "portaba documentos de las más alta clasificación de Seguridad Militar y haberlo visto entregarlos a un funcionario de la Embajada Norteamericana". Es más, Fernández dijo que los superiores de Montesinos lo protegieron, y en lugar de procesarlo y condenarlo por traición a la patria, optaron por castigarlo únicamente por desobediencia y falsificación. Esos mismos militares después, entre 1983 y 1985, durante el proceso a traición a la patria, negaron que Montesinos tuviera acceso a documentos confidenciales. Uno de ellos fue justamente el general Gallegos Venero. Es que haber aceptado la imputación, habría implicado autoinculparse. Salvaron a Montesinos y se salvaron a sí mismos. 

Y había algo más: los superiores de Montesinos estaban enterados de sus actividades, pero lo perdonaron para evitar ser involucrados en el juicio, lo que explica por qué en 1976 no acusaron de traición a la patria a Montesinos. 

Pero, ¿realmente el capitán expulsado estaba en contacto con la Embajada de Estados Unidos? ¿Recibió información sobre el armamento soviético dicha embajada? ¿Hay documentos que acrediten que la embajada contaba al menos con un informante, oficial del Ejército, que estaba ubicado en un puesto importate en el gobierno castrense? La respuesta a todas estas preguntas es: 

Nuestro hombre en Lima 

Efectivamente, desde 1974 la Embajada de Estados Unidos tenía un informante, un oficial del Ejército muy bien posicionado en la cúpula del régimen militar, que suministraba datos precisos sobre la compra de armamento soviético, según documentos desclasificados del Departamento de Estado. Las características del espía que los norteamericanos ofrecen en los documentos calzaban perfectamente con la ubicación de Montesinos en el gobierno del general EP Juan Velasco Alvarado. El embajador norteamericano de la época reconoció que sí recibían dicho material clasificado por intermedio de un contacto en el gobierno militar, sobre los tanques T-55 y los helicópteros soviéticos. 

De acuerdo con documentos confidenciales desclasificados por el organismo gubernamental norteamericano The National Archives, la embajada norteamericana estuvo informada sobre la adquisición de armamento soviético por un oficial del Ejército emplazado en un puesto importante en el Ejecutivo, según reportes del embajador Robert W. Dean, quien cumplió funciones entre el dos de mayo de 1974 yel 17 de junio de 1977). 

 


 

                           El embajador Robert W. Dean, admitió que Montesinos se relacionó 
                                   con la legación estadounidense en Lima desde 1974. 

El 26 de septiembre de 1974, Dean describió a su contacto en el gobierno militar: "La última noche, en una reunión con un importante y confiable oficial de inteligencia militar, la conversación derivó sobre la presencia soviética (en Perú). Mencioné que había escuchado que había 14 asesores militares soviéticos. Con total naturalidad me rectificó y dijo que eran 17", y añadió: "Dos grupos de asesores militares están en el Perú, unos son instructores de campo de los tanques T-55 y otras están relacionados con los helicópteros soviéticos" (ver documento 11). 

Pero no fue la única información confidencial que recibió el embajador Dean. El 25 de enero de 1974, el secretario de Estado, Henry Kissinger, instruyó al embajador Dean a que verificara sobre la adquisición de equipos militares soviéticos. "Según nuestra mejor información, unos 25 tanques soviéticos T-55 y equipos adicionales llegaron al Perú. Se reporta que un número mayor de tanques será más adelante enviado, pero no contamos con información concreta al respecto. (...) Reconocemos claramente el derecho soberano del Perú de adquirir armas según sus requerimientos, sin embargo el gobierno de los Estados Unidos está preocupado por varias razones". 

El 19 de septiembre de 1974, el embajador Dean informó al Departamento de Estado que conversó con el canciller de la junta militar, el general Miguel Ángel De La Flor. Durante la entrevista, Dean reveló que contaba con información secreta sobre el armamento soviético. "Le mencioné que según nuestra información, la cantidad de armas compradas era mucho mucho más alta de lo que se decía, en relación a países vecinos como Chile y Ecuador". 

 


 


 


DOCUMENTOS 11,, 12 y 13. Cables desclasificados del Departamento de Estado del 26.09.74; 
04.04.77, y 07.04.77

Ahora bien, a raíz de la detención de Montesinos después de su viaje clandestino a Washington en 1976, el embajador Dean tuvo que explicar al secretario de Estado Henry Kissinger el incidente con el capitán que trabajaba como asesor del primer ministro del régimen militar, general EP Jorge Fernández Maldonado. El embajador Dean reconoció en los cables secretos que despachó a su superior que Montesinos era un hombre de los norteamericanos. En un documento desclasificado del cuatro de abril de 1977 (ver documento 12), Dean dijo de Montesinos: "Era un valioso contacto de la Embajada, mantenía una relación que era abierta y conocida por sus superiores". 

En su defensa, Montesinos le dijo a la Embajada que la acusación del Ejército se basaba en un informe del general EP Pedro Richter Prada, quien alegaba que inconsultamente el capitán se relacionaba con oficiales de la legación diplomática de los Estados Unidos. Al respecto, el siete de abril del mismo año 1977 (ver documento 13), Dean reportó a Washington que Richter no mentía: "L
a existencia del Informe Richter es comprensible. Sin duda, (Richter) está en lo correcto sobre el contacto de Montesinos con la Embajada en los últimos cuatro o cinco años. La Embajada asumió que durante ese tiempo que Montesinos actuaba al menos en parte a nombre y con el conocimiento de sus superiores". Según Dean, los vínculos de Montesinos con la embajada databan al menos entre !1972 ó 1973! 

Es de los nuestros 

Montesinos era, pues, el hombre de la Embajada de Estados Unidos en la cúpula militar, nada menos que en el despacho del primer ministro, ministro de Guerra y comandante general del Ejército, el general EP Edgardo Mercado Jarrín, para quien oficialmente laboró entre 1973 y 1975. Eso indica el mismísimo embajador Dean. 

Los militares podrían alegar que desconocían las comunicacones secretas del embajador Dean, pero el 12 de octubre de 1976, el diplomático remitió a la Cancillería una carta de disculpa al gobierno peruano con un contenido revelador. Dean relató que originalmente la invitación para Montesinos era para 1974, "pero en el mes de agosto de 1976, el capitán Montesinos se acercó a la Embajada e indicó que había recibido autorización para viajar durante sus vacaciones, en septiembre. La beca fue actualizada y la invitación al capitán Montesinos se cursó nuevamente". Una evidencia de que Montesinos, ya estaba vinculado con los norteamericanos desde 1974. 

Añadió Dean que Estados Unidos "lamentaba que la invitación extendida (...) a un funcionario militar del Comité de Asesoramiento del Primer Ministro (COAPRIM) (...) haya causado preocupación al gobierno del Perú". El embajador Dean aceptó que el contacto era directamente con Montesinos y no con sus superiores: "La Embajada está de acuerdo con la sugerencia del Ministerio de Relaciones Exteriores en el sentido de que en el futuro informe al ministerio de las invitaciones extendidas por el gobierno de los Estados Unidos al personal de la Fuerza Armada del Perú". Esto es, los norteamericanos organizaron reuniones de Montesinos con el Pentágono y la CIA sin que sus jefes supieran una palabra. 

El tribunal militar pudo haber pedido a la Cancillería la carta Dean que prueba la fecha de la relación no autorizada de Montesinos con la Embajada norteamericana. Pero no lo hizo. 

El acusador Fernández Salvatecci no estaba mintiendo. 

Y no fue el único que habló. 

"Fernández Salvatecci era un testigo relevante porque como oficial del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE) había investigado a Montesinos, el Ejército contaba con información sobre las actividades del espionaje a favor de Estados Unidos por parte de Montesinos, estaba el antecedente de que Montesinos había sido capturado en su casa en 1976 con documentos secretos, sin embargo la justicia militar, ante la proximidad del nuevo gobierno, con Alan García a la cabeza que se iniciaba en julio de 1985, prefirió cerrar el caso contra Montesinos en enero de ese año", dijo un alto oficial del Consejo Supremo de Justicia Militar que tuvo conocimiento del Expediente Nº 424-83: "Si en su momento mis colegas aplicaban la ley y condenaban a 25 años a Montesinos, el país se habría ahorrado una década de gobierno corrupto". 

Primo de sangre 

Sergio Cardenal Montesinos (ver documento 14), el primo de Montesinos a quien le concedió un espacio en su oficina para que éste iniciara su carrera de abogado, también fue interrogado por los jueces militares. Si bien Cardenal estaba enconado con Montesinos porque éste tuvo un romance con su esposa, la estadounidense Grace Mary Riggs, declaró bajo juramento. Cardenal confirmó ante los interrogadores que Vladimiro Montesinos, luego de haber sido expulsado del Ejército, utilizaba su despacho para conspirar con oficiales de la institución castrense a la que había pertenecido. Montesinos buscaba promover cambios en el Ejército para colocar a altos mandos de su confianza, una práctica que florecería durante el fujimorato. 

"Todo su propósito era desestabilizar el gobierno (de Fernando Belaunde Terry, 1980-1985), habiendo manifestado el capitán Montesinos como comentario que para mediados de octubre o de noviembre se iba a producir un golpe de Estado cuyo origen sería una fracción del Ejército", relató Sergio Cardenal a los jueces militares. 
 


 

                            Sergio Cardenal (izquierda), en el 2001 ante una comisión inevstigadora del Congreso. 


"Estos comentarios eran verosímiles desde que tuve conocimiento que sigilosamente y en altas horas de la noche se produjeron a lo largo de todo este año (1983), y especialmente cuando estuve ausente del país en el mes de enero y febrero, reuniones con diversos oficiales de altra graduación, casi todos ellos del Ejército (...). Entre ellos había un general Huamán, que era jefe de la (División) Blindada (ubicada a unos calles de Palacio de Gobierno y de donde salen los tanques cuando se produce los golpes de Estado -nota del autor), de quien el capitán Montesinos y el comandante (Jorge) Whittembury decían ser íntimos amigos", testificó el primo del capitán. Cuando le preguntaron a Cardenal si vió que Montesinos manejaba documentos secretos, dijo que no le constaba. Odiaba hasta la médula a su primo, y era explicable que, enceguecido, lo difamara, pero Cardenal prefirió no inventar nada. 

 


 

 Además, Cardenal denunció la influencia que su primo de sangre tenía sobre los fiscales y jueces militares. El 24 de septiembre de 1986, declaró: "Montesinos es actualmente abogado defensor de numerosos oficiales superiores y generales de las fuerzas policiales procesados en este Consejo Supremo de Justicia Militar y tiene estrechas relaciones y vinculaciones on el auditor denunciado (general Jaime Sparks Ramírez)" (ver documento 15

 


 

                                    DOCUMENTO 15. Cardenal denuncia el poder de Montesinos en la justicia militar. 

El doctor tuerce el proceso 
Documentos, testimonios, nombres: las autoridades del Consejo Supremo de Justicia Militar obtuvieron evidencias concretas que Vladimiro Montesinos poseía secretos de extrema confidencialidad, que los publicaba según sus intereses en larevista "Kausachum" y que conspiraba contra el Ejército. Además, los jueces militares rescataron del archivo el expediente del caso que en 1976 terminó con la carrera del oficial por cometer graves delitos castrenses que motivaron su expulsión. Montesinos configuraba como un reincidente. Todo indicaba que sería condenado. 

Sin embargo, sorprendentemente, el 31 de julio de 1984, el juez militar Vicente Gerbi León, el mismo que nueve meses antes abrió proceso contra Montesinos, concluyó que “de las pruebas actuadas judicialmente, no se ha acreditado fehacientemente la responsabilidad” de éste, “por cuanto durante la etapa indagatoria no se ha agotado las declaraciones testimoniales de señores generales en situación de retiro”, por lo que “no puede imputársele la autoría del delito de traición a la patria” (ver documento 16). ¿Cómo el juez Gerbi concluyó que Montesinos era inocente si al mismo tiempo aceptó que los generales citados no habían concurrido a declarar? 

 

DOCUMENTO 16. El juez militar Gerbi concluye 
          que no hay pruebas contra Montesinos

Debido a que el trabajo de Gerbi era francamente deplorable y favorecía a Montesinos, el auditor del tribunal militar, el coronel EP Oscar Gárate Burgos (ver documento 17), ordenó al juez Gerbi que reiniciara el proceso y convocara a los testigos que eran necesarios. No había citado, por ejemplo, a Augusto Zimmermann Zavala, cuya revista "Kausachum" fue la que publicó los documentos secretos del Ejército que le había suministrado Montesinos para atacar a los altos mandos que le echaron a perder su carrera. 

 


 


DOCUMENTO 17 (a y b). Pero el auditor judicial, coronel EP Ósca Gárate Burgos, le 
ordena a que prosiga con el juicio y cite a las personas que faltan. 

El factor Zimmermann 

Justamente la publicación de la documentación secreta en "Kausachum" fue lo que estimuló a la justicia militar a procesar a Vladimiro Montesinos, pero el juez Vicente Gerbi no había conversado con los jefes de este, por ejemplo los ex primer ministro, generales Mercado Jarrín y Fernández Maldonado. Además, Zimmermann era clave. Por el contrario, el juez militar interrogó a colaboradores, amigos y familiares de Montesinos, inclusive al portero del edificio donde trabajaba, en una vieja treta de desinflar la acusación. Nadie había visto nada, por supuesto. 

Entre el 19 de noviembre y el siete de diciembre de 1995, Augusto Zimmermann publicó una serie de 19 capítulos en el diario "La República" sobre su relación con Vladimiro Montesinos, que en ese momento estaba encumbrado en el poder con Fujimori. La tituló "El Capitán General". Zimmermann testimonió que, efectivamente, Montesinos trajinaba documentos secretos, muchos de los cuales publicó en su revista "Kausachum", confirmándose la acusación de Fernández Salvatecci, en consecuencia, del Ejército. 

"El 23 de abril de 1983, por la noche, visité a Vladimiro en su estudio de abogado. Nos sentamos a conversar. (...) Vladimiro me sorprendió cuando sacó del cajón de su escritorio un grueso legajo de documentos sellados como 'Estrictamente Secreto', acompañados de anexos igualmente secretos. Se trataba, nada más y nada menos, que del expediente completo que existía (...) sobre una propuesta oficial que hizo el Perú al gobienro de Chile para ofrecer a Bolivia un Corredor Soberano de salida al océano Pacífico", escribió Zimmermann. 

 


 

                                La justicia militar no citó a Augusto Zimmerrmann para que testificara que 
                                          Montesinos le entregó documentos secretos que publicó en "Kausachum". 

"¿Y usted tiene esos papeles?", le pregunté en esa ocasión en la redacción de "La República", donde coincidimos. 

"Cada uno, en original", me dijo. 

"¿Fueron los que se publicaron en "Kausachum" y que motivaron el juicio por traición a la patria", indagué. 

"Efectivamente. ¿Con qué cara me va a desmentir Montesinos?", me dijo Zimmermann en esa ocasión. Zimmermann podía testificar que su amigo Montesinos le había proporcionado la documentación como parte de su plan para vengarse de los generales que lo encarcelaron y expulsaron. 

En ese año, 1995, Montesinos reinaba. Era, después de Fujimori, el hombre más poderoso del país. Toda la prensa estaba controlada con dinero que Montesinos repartía desde el Servicio de Inteligencia Nacinal (SIN). Por eso, las publicaciones de Zimmermann, a pesar de su impactante trascendencia, no recibieron comentarios en los medios de comunicación comprados. Fue silenciado. Montesinos no quería que se tocara en lo absoluto nada de su pasado, lo que explica por qué mantuvo secuestrado el Expediente Nº 424-83 sobre el juicio por traición a la patria. "Yo te enseño los documentos originales en mi casa", me prometió Zimmermann. Pero ese día no llegó porque falleció en 1998, sin poder ser testigo de la fuga y posterior captura y condena de Montesinos por crímenes y corrupción. 

Montesinos tuerce el juicio 

El juez Vicente Gerbi, en lugar de buscar la versión de Zimmermann, acogió los descargos de los seres queridos del capitán, como su novia en secreto, Grace Mary Riggs, y su hermana María Montesinos. 

Abogada de profesión, Riggs sería una pieza fundamental en la defensa de Montesinos durante la ausencia de éste. No solo se encontró con él en Ecuador sino también en Argentina, donde Montesinos pasó la última temporada de su fuga antes de retornar a Lima. Riggs alegó ante el juez militar que la denuncia contra Montesinos era producto del odio de enemigos personales, y no tuvo reparos en mencionar a su propio marido, Sergio Cardenal, como uno de los autores. Riggs recurrió al sentimiento, no a las pruebas. Montesinos usó el viejo truco de convertirse en víctima. 

"Deseo hacer presente al juzgado de que mi esposo el doctor Cardenal ha tenido fricciones de carácter familiar con su primo el capitán Montesinos y le consta que ausencia de dicho capitán su esposo está aprovechando de esa situación para tergiversar hechos pasados y que no le extrañaría de que pudiera declarar cosas falsas en contra de su primo el capitán Montesinos", afirmó Grace Mary Riggs, quien continuó colaborando con Montesinos cuando cogobernó con Fujimori. 

 


 


   DOCUMENTO 18 (a y b). Grace Riggs descalifica a su esposo Cardenal y defiende a 
Vladimiro Montesinos. 

Con esa lógica --presentarse como víctima de la difamación de sus enemigos gratuitos--, como lo graficó Riggs, Vladimiro Montesinos desplegó la línea de su defensa. Concentró la responsabilidad en el mayor EP (r) José Fernández Salvatecci y Sergio Cardenal Montesinos. Así lo indica en los escritos que presentó Manuel Álvarez Simonetti, su abogado defensor durante su ausencia, aunque, en realidad, la redacción estuvo a cargo de Grace Mary Riggs por indicaciones de Montesinos desde el extranjero. "Yo pasaba a limpio todo lo que él me decía", me dijo Riggs: "No había pruebas contra Montesinos. Todo era ficción. Por eso ganó el juicio". 

Riggs evitó ofrecer una entrevista más amplia porque afirmó que ella contaría en un libro de memorias el episodio. "Era inocente", me dijo. 

El amor lo puede todo 

Fueron tres las Marías que se encargaron de la defensa de Montesinos. Una era su esposa, María Trinidad Becerra; la segunda, Grace Mary (María) Riggs, y la tercera, su hermana menor, María Montesinos Torres. 

María Montesinos presentó uno de los primeros documentos de descargo frente a la acusación por traición a la patria, que llevaba la firma del abogado Manuel Álvarez Simonetti, aunque había sido escrito por Riggs bajo el dictado del mismo Montesinos. El 21 de marzo de 1984, María Montesinos envió una furibunda carta al juez militar del caso, el comandante EP Vicente Gerbi León, descalificando como testigo a Sergio Cardenal. "Se demuestra la enemistad en la carta que remitió Cardenal a la revista 'Equis' (...) y que corroborra la envidia y deseo de venganza de Cardenal contra mi hermano. Por otra parte, Cardenal indebidamente atribuye públicamente su fracaso matrimonial a mi hermano (...), todo lo que demuestra que el testimonio de Sergio Cardenal Montesinos adolece de falta de imparcialidad". 

A continuación, María Montesinos, por indicación de su hermano prófugo, cuestionó al testigo más importante, el mayor EP (r) José Fernández Salvatecci. El 23 de marzo de 1984, informó al tribunal militar sobre "la enemistad manifiesta y notoria que tiene personalmente el mator Fernández Salvatecci con mi hermano, enemistad que data desde el año 1975, en quemi hermano no se prestó a participar en las acciones subversivas que practicó dicho mayor en el interior del Ejército". Se trataba de una operación clásica de Montesinos: convertir en acusados a sus acusadores. 

En un intento por desprestigiar a su acusador, Vladimiro Montesinos llegó incluso a denunciar al mayor Fernández Salvatecci ante el tribunal militar de haber organizado el grupo terrorista Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), en un escrito del 26 de diciembre de 1984 (ver documento 19). 

 


 

                      DOCUMENTO 19. Montesinos acusa a Fernández Salvatecci de dirigir el MRTA

Seguidamente le tocó el turno a María Montesinos, quien, por indicaciones de su hermano, acusó: "Hay una enemistad que existe notoriamente entre Fernández Salvatecci y mi hermano, lo que implica que el testimonio prestado por éste ante vuestra judicatura adolece de falta de imparcialidad, moralidad y capacidad (...), pues esta persona tiene interés en hacer daño para saciar su sed de venganza contra mi hermano" (ver Documento 20). 

 


 


  DOCUMENTO 20 (a y b). María Montesinos, una de "Las Tres Marías", se encarga de la defensa.

Se valió de todos los recursos, María Montesinos. El 21 de marzo de 1984, afirmó que el mayor Fernández Salvatecci estaba loco y que, por lo tanto, sus imputaciones carecían de credibilidad: "Siendo visible que el testigo José Fernández Salvatecci sufre de enajenación mental manifiesta, el juzgado debería disponer se le practique una pericia psiquiátrica". El documento lo firmó Montesinos, lo redactó Grace Mary Riggs pero era obra de Vladimiro Montesinos, lo que se desprende por su contenido (ver documento 21). 

 


 

                               DOCUMENTO 21. María Montesinos pide psiquiatra para Fernández Salvatecci. 

Cuando las autoridades de Suiza revelaron que el ex asesor presidencial ocultaba al menos 102 millones de dólares en el Banco de Luxemburgo, dejó una suerte de testamento sobre cómo repartir el dinero en caso muriera. "Después de mi fallecimiento, quiero que los fondos depositados e invertidos pasen al patrimonio de estas personas considerando el siguiente porcentaje: (...) María Montesinos Torres (hermana) 10 por ciento". Y un 35 por ciento a la hija que tuvo con Grace Mary Riggs. Así pensaba pagar por los servicios prestados en el tiempo que lo enjuiciaron por traición a la patria. 

Todo vale 

Durante el proceso que enfrentó por traición a la patria, Vladimiro Montesinos presentó al tribunal militar numerosos pronunciamientos de la Federación Nacional de Colegios de Abogados del Perú que demandaban el cese de juicio en su contra por anticonstitucional. Los documentos los suscribió el presidente de la organización, el aprista Manuel Ángel Del Pomar, poco antes de ser elegido diputado por su partido y protagonizar un sonado caso de narcotráfico. 

El 20 de febrero de 1984, en un evociferante oficio dirigido al presidente del Consejo de Guerra que estaba a cargo del juicio a Montesinos, Del Pomar le exigió el “inmediato acatamiento a las disposiciones constitucionales y legales vigentes, debiendo el fuero privativo de guerra abstenerse del conocimiento de la causa” de traición a la patria (ver documento 22). 

 


 

                                El diputado aprista Del Pomar defendió a Montesisnos y luego sería 
                                          acusado de cómplice del narcotçáfico.

Manuel Del Pomar era un prominente dirigente aprista y, pocos meses con una importante votación, sería electo diputado por Lima. Montesinos, amigo de Del Pomar, era defensor de narcos. Tres años después que Montesinos logró librarse del juicio por traición a la patria, su defensor, Del Pomar, fue el epicentro de un escándalo por narcotráfico. 

 


 

                          DOCUMENTO 22. Del Pomar exige que se desactive el juicio contrta Montesinos. 

El 28 de septiembre de 1983 Del Pomar se hizo presente en el Commerzbank para pretender el cobro de un cheque por 180 mil marcos girado por el narcotraficante Manuel García Montesinos, detenido como cabecilla de una organización internacional unos días antes, el 31 de agosto. INTERPOL de Berlín lo comunicó a su par de Lima. 

Además, Manuel García trabajaba como asesor del diputado Del Pomar. El caso, que le costó la diputación a Del Pomar, dejaba en claro quiénes eran los amigos de Montesinos que lo apoyaron durante el proceso por traición a la patria. 

El último intento 

Sorprendido por la increíble resolución del juez Vicente Gerbi, quien concluyó en que había que archivar el caso contra Montesinos, el 15 de agosto de 1984 el auditor del tribunal militar, el coronel EP Óscar Gárate Burgos, exigió a Gerbi que continuara con el proceso. La ocasión fue aprovechada por Montesinos para presentar como testigo a su amigo el ex ministro de Agricultura, general EP Enrique Gallegos Venero, con quien trabajó en 1975. Por supuesto, Gallegos negó haber sido informado que Montesinos vendía secretos militares y destacó sus cualidades (el capitán inclusó entregó copias de cartas de felicitación de Gallegos Venero a Montesinos por su trabajo. También pidió convocar al entonces presidente del Senado, Manuel Ulloa Elías, que era mencionado en un libro del mayor Fernández Salvatecci contra Montesinos.

Ulloa nada tenía que decir sobre el caso de traición a la patria, pero el tribunal militar acogió su testimonio que favorecía a Vladimiro Montesinos simplemente porque no lo conocía. Empero, Montesinos hizo cuestión de estado y reclamó que lo convocaran de grado y fuerza. Era una maniobra, sin duda. 

Así que el 25 de septiembre de 1984, nuevamente el juez militar Vicente Gerbi resolvió: "De todo lo actuado judicialmente, el juzgado con nuevos elementos tiene más hacidero (¡sic!) legal para opinar que no existen pruebas que acrediten la responsabilidad del encausado (Montesinos), así como que no existen responsables del delito de traición a la patria”. 

Pero faltaba la conformidad de su superior, el presidente el Consejo de Guerra Permanente, el coronel EP Jaime Montesinos Ampuero, familiar del acusado y paisano arquipeño como éste. El nueve de noviembre de 1984, el arequipeño --como Vladimiro Montesinos-- Jaime Montesinos, con sirprendente argumentación, convino en sobreseer (extinguir) la acusación contra el capitán porque supuestamente no se encontraron pruebas (documento 26). 

 


 


DOCUMENTO 26. El coronel Jaime Montesinos da visto bueno al sobreseimiento (extinción) 
del juicio por traición a la patria con argumentos francamente deleznables.

El 22 de enero de 1985, el secretario general del Consejo Supremo de Justicia Militar, comandante EP Ismael Chauca Vásquez, el mismo que en 1983 como fiscal del fuero castrense ordenó abrir juicio contra Montesinos por traición a la patria señalando que había suficiente evidencia, certificó el fin del juicio. Poco después, el siete de febrero de 1985, el entonces juez militar permanente, comandante EP Luis Delgado Arena, ejecutó el archivamiento del caso y requirió limpiar los antecedentes del capitán en retiro. Delgado sería con los años, durante el régimen de Fujimori y Montesinos, una pieza del sistema judicial castrense usado contra militares críticos a la dictadura. 

Hoy por mi, mañana por ti 

Luis Delgado Arena sería premiado por Montesinos cuando éste asumió el poder luego de pocos años, en 1990, cuando llegó al poder con Fujimori, en cuyo periodo gubenamental escaló posiciones. En 1993, como auditor del fuero castrense, conspiró para que los agentes del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE), que perpetraron las matanzas Barrios Altos (1991) y La Cantuta (1992), no fueran juzgados por un tribunal común como correspondía. Al ascender al grado máximo de general de división, Delgado llegó a ocupar la presidencia del Consejo Supremo de Justicia Militar, en el 2000, un organismo que usó el entonces asesor presidencial para arremeter contra los militares, activos y en retiro, que lo criticaban o cuestionaban su poder. 

La sociedad de Montesinos con Delgado quedó graficada en un "vladivideo" grabado en las instalaciones del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN), el seis de noviembre de 1999, en el que aparece el general Delgado entregando a Montesinos una maleta con dos millones dólares que éste entregaría al empresario periodístico Eduardo Calmell del Solar por la compra del 75 por ciento de las acciones del canal de cable CCN. La operación era parte del proyecto del control de los medios de comunicación para enfilarlos a favor de la tercera elección de Fujimori. El "vladivideo", difundido en en enero del 2001, revela Delgado era parte de la conspiración del corrupto régimen. En esa ocasión, actuó como representante legal del Ministerio de Defensa, el general Delgado, a quien se le escucha decir: El papel de Delgado en la desactivación del juicio a Montesinos por espionaje, es la prueba irrefutable de que éste contaba con cómplices en el tribunal castrense. 

 


 

                          El general Delgado Arena y Montesinos con el dinero para la compra ilícita 
                                  del canal CCN, el seis de noviembre de 1999

"Bueno, Vladi (Montesinos), ahora que te he servido, lo que te he pedido...", le reclamó Delgado la contraprestación. 

"Ya, está bien, tráeme la resolución y la lista de quienes van a integrar el Consejo Supremo de Justicia Militar. Eres el nuevo presidente a partir del próximo año", respondió Montesinos. En efecto, en enero del 2000 Delgado asumió el cargo por disposición de Montesinos. El 19 de enero del 2001, el general Luis Delgado Arena fue enviado a prisión. 

Lecciones de la historia 

Recién el 11 de febrero de 1985, cuando había sido desactivado el proceso en su contra por traición a la patria, Montesinos se presentó ante la justicia militar y dejó un escrito: “Me pongo a derecho en el local del juzgado a efectos de ser notificado con la Ejecutoria Suprema” que desactivó la acusación en contra del capitán en retiro. 

La justicia militar, controlada por Montesinos, no lo absolvió de la acusación del delito de traición a la patria, pero dejó sin efecto el juicio por la supuesta falta de pruebas. Pero, doce años después, cuando Montesinos estaba en la cumbre del poder, 

Aunque Montesinos cumple diversas condemas por múltiples delitos, es un acto de justicia que salga a la luz la documentación que acredita que pudo haber sido condenado a 25 años a traición a la patria. Nunca es tarde para que se sepa la verdad porque el pasado, aunque duela, siempre enseña para que no se repita. 
 

SUÉLTAME, PASADO 
 


 


El siguiente episodio revela la importancia que tenía para Montesinos ocultar su pasado criminal. En 1999, en plena campaña re-reeleccionista de Alberto Fujimori, el ex jefe de la junta militar, general EP Francisco Morales Bermúdez (1975-1980), recordó el incidente de 1976 que concluyó con la expectoración del capitán de la institución, lo causó una intensa polvareda. 

Fue Fujimori, y no Montesinos, quien salió públicamente a desmentir a Morales Bermúdez diciendo que su asesor en su momento demostró su inocencia. No era verdad. Su asesor sí había sido condenado por un tribunal castrense. Lo demostramos en "La República" publicando una resolución del Consejo Supremo de Justicia Militar dando de baja a Vladimiro Montesinos en 1978 luego de haber cumplido su condena. El 19 de diciembre de 1999, a pocos meses de las elecciones, publicamos un dossier con documentación que acreditaba que no era verdad que la justicia militar había archivado la acusación contra Montesinos, en 1976, y que, por el contrario, lo condenó en 1977 a un año de prisión. 

Para boicotear la información, por orden del poderoso asesor de Fujimori, agentes del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) en camionetas y motocicletas compraron virtualmente la totalidad de la edición de ese día domingo para impedir la difusión de la información. "La República" tuvo que republicar la investigación el 21 de diciembre. Montesinos no quería que se divulgara nada de su pasado. Lo que publicó "La República" fue un informe del SIN sobre los antecedentes de Vladimiro Montesinos, fechado el 13 de julio de 1990, 15 días antes que Fujimori juramentara su primer año como jefe de Estado. En el reporte secreto del SIN, se concluía que: "El capitán EP (r) Vladimiro Montesinos tiene suficientes antecedentes negativos como para que las Fuerzas Armadas, y en particular el Ejército, sigan manteniendo dudas sobre su lealtad al país y al Ejército". La advertencia del SIN se cumplió. Fujimori desechó el informe que lo alertaba sobre su asesor y cogobernó con él durante una década. 

 

EL DUEÑO DE LOS SECRETOS 
 


 

                                                Copia de la libreta electoral de Montesinos durante la época del juicio 
                                                que su abogado adjuntó al expediente.

Entrevistado para escribir un perfil sobre Vladimiro Montesinos Torres, el sociólogo y analista de inteligencia, Francisco Loayza Galván, me dijo que su amigo en la época en que ambos trabajaron para el gobierno del general EP Juan Velasco Alvarado, era un hombre "que jamás olvidaba a la persona que se interpusiera en su camino hacia el poder" y que "ni bien se le presentaba la oportunidad se cobraba venganza". Los altos mandos del Ejército que intervinieron en su salida del poder durante la dictadura militar, los que lo denunciaron, enjuiciaron y condenaron, no fueron la excepción. 

La campaña que desplegó desde las páginas de la revista "Kausachum", revelando secretos que dañaban la reputación o compromtían en delitos a oficiales del Ejército, era parte de la venganza que Montesinos había tejido cuidadosamente. Para su principal acusador, el mayor EP (r) José Fernández Salvatecci, le tenía preparado otro acto más humillante e inhumano. 

Una vez que hizo dinero como abogado de narcotraficantes y militares, su odio se concentró en los generales EP Francisco Morales Bermúdez y Guillermo Arbulú Galliani, a quienes atribuyó la desgracia de haber perdido la carrera militar. 

En las entrañas del poder 

Montesinos trabajó como asesor del primer ministro, ministro de Guerra y comandante general del Ejército, general EP Edgardo Mercado Jarrín, entre 1973 y 1975. Este último año, al concluir sus funciones Mercado Jarrín, el entonces capitán pasó a laborar con el ministro de Agricultura, general EP Enrique Gallegos Venero. Allí también trabajaba el amigo y confidente de Montesinos, Francisco Loayza. Montesinos volvería ascender en el escalafón del poder al sumarse como asesor del primer ministro, general Jorge Fernández Maldonado. 

Con el fin del régimen de Velasco al asumir el poder el general Morales Bermúdez (27 de agosto de 1975), poco a poco los velasquistas comenzaron a ser desplazados. El 16 de julio de 1976, el general EP Guillermo Arbulú reemplazó al general Fernández Maldonado como primer ministro y ministro de Guerra. Arbulú barrió con los colaboradores de su antecesor, entre los que se encontraba Montesinos. Arbulú arrancó del poder a Montesinos y lo despachó a un inhóspito cuartel de Sullana, en el desierto de Piura, de donde escaparía para viajar a Washington, entre cinco y 21 de septiembre de 1976. 

"El general Guillermo Arbulú tenía un tema pendiente con Montesinos desde la época en que éste asesoraba al general Mercado Jarrín. Aparentemente, Montesinos alardeaba de su posición junto con Mercado Jarrín y eso molestaba a los generales, en particular a Guillermo Arbulú", declaró Francisco Loayza: "Cuando vino la purga con el general Morales Bermúdez, Arbulú encontró la oportunidad de deshacerse de Montesinos". 

Al enemigo con todo 

El seis de octubre de 1976, el jefe de Estado, general Francisco Morales Bermúdez, y el ministro de Guerra, general Guillermo Arbulú, suscribieron la Resolución Suprema con la que lo desaforaron del Ejército y dispusieron su enjuiciamiento por haber falsificado documentos oficiales para viajar a Estados Unidos y reunirse con oficiales del Pentágono y la CIA. Después se cobraría venganza de ambos. 

Para consumar su plan, Vladimiro Montesinos recurrió a su amigo Augusto Zimmermann, propietario de la revista "Kausachum", para golpear a sus enemigos mediante "operaciones de inteligencia". Es decir, divulgando secretos militares. Para Montesinos "Kausachum" no fue nada más que el tubo de escape de su resentimiento contra los militares que lo sacaron del poder, y que luego lo despojaron del uniforme y lo enviaron a prisión. 

 


 

El 12 de noviembre de 1980, "Kausachum" publicó documentos secretos del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE) que probaban la implicación de altos mandos militares en el secuestro y desaparición de presuntos "montoneros" en coordinación con agentes de inteligencia del ejército argentino, en abril de 1977 y en julio de 1980. La revelación de "Kausachum" apareció poco después que Gustavo Molfino denunció que su madre, Esther Gianotti de Molfino, y otros tres compatriotas argentinos, fueron secuestrados y desaparecidos por un comando militar peruano y argentino.En efecto, el cadáver de Esther Gianotti sería encontrado pocas semanas después en Madrid. 

Sin respiración 

La divulgación de los documentos desmentía al gobierno del general Morales Bermúdez que aseguraba que los uniformados peruanos no tuvieron participación alguna en las operaciones de detención clandestina, al amparo del "Plan Cóndor". Entre los afectados por la publicación se encontraban los generales EP Guillermo Arbulú Galliani y Francisco Morales Bermúdez, quienes en los papeles quedaba evidente que tenían conocimiento de la intervención de los militares argentinos. 

El 29 de abril de 1983, Montesinos volvió a la carga. "Kausachum" reveló el plan secreto que el régimen de Morales Bermúdez urdió para darle una salida al mar a Bolivia y así evitar una guerra con Chile, en 1976. Jamás se había contado esa historia. "Montesinos también me entregó esos documentos. La prueba de que esos papeles son verdaderos, es el juicio que me interpuso el Ministerio de Guerra por divulgación de secretos militares", me explicó Augusto Zimmermann en su momento. Morales Bermúdez tuvo que ofrecer explicaciones al país. 

Las publicaciones no cesaron

Montesinos se había propuesto dañar mortalmente a sus enemigos. Siguió entregando documentos clasificados a su amigo Zimmermann. El 26 de julio de 1983, "Kausachum" divulgó que el mayor EP Carlos Morales Dávila secuestró y asesinó al "montonero" Carlos Alberto Maguid, en 1977. Maguid estaba contratado como profesor de artes de la Pontificia Universidad Católica del Perú.
 

Luego, 
el 17 de agosto de 1983, "Kausachum" sacó a la luz documentos reservados que acreditaban que el suboficial EP Carlos Santa Cruz Ruíz, después de haber cumplido misión en Chile y haber sido dado de baja, fue asesinado en 1981. La publicación atribuía el homicidio a agentes del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE) y comprometía a los generales Morales Bermúdez y Arbulú

Todo tiene su final 

Vladimiro Montesinos responsabilizaba a los altos mandos. Los altos mandos no soportaron más la agresión de Montesinos. Es en ese momento en que resolvieron acusarlo por vender secretos militares, lo que configura traición a la patria. "Montesinos se asustó. Sacó todo el dinero que tenía en el banco, juntó sus papeles, escribió un último artículo para 'Kausachum' y el 13 de octubre de 1983 se fue con dirección a Ecuador", relató Zimmermann: '¿A Ecuador?, le pregunté a Montesinos. En 1980 habíamos tenido un conflicto armados con los ecuatorianos y un militar peruano se refugiaba en ese país. La situación estaba muy sensible, pero él viajó de todas maneras. Un día de estos conversaremos a fondo de esta historia", me dijo Zimmermann, a quien conocí en el diario "La República", en 1995. 

Lo cierto es que las publicaciones de Montesinos en "Kausachum" sacudieron al Ejército y los altos mandos decidieron terminar de una vez con el capitán en retiro que estaba cumpliendo con su promesa de venganza. Pero daría un vuelco a la acusación a la patria apoyándose en militares afectos que después se engalanarían e enriquecerían en el poder cuando se convirtió en la mano fuerte de Fujimori.

GENERALES DE LEY 
Una cronología de los hechos 


1966 
Vladimiro Montesinos Torres se gradúa como parte de la Promoción Centenario del Dos de Mayo, en el arma de Artillería. 

1973 
A partir de mayo, es ayudante del comandante general del EP Edgardo Mercado Jarrín (abajo, con Raúl Castro, en Lima). Luego 
será parte del Comité de Asesores del Primer Ministro (Coaprim). Tiene acceso a documentos secretos. 

1975 

El 27 de agosto el general EP Francisco Morales Bermúdez reemplaza al general EP Juan Velasco Alvarado. 

A fines de diciembre, para sorpresa del general Mercado Jarrín que había previsto enviarlo a una escuerla superior en el extranjero, Montesinos
 

forma parte del comité de asesores del general EP Enrique Gallegos Venero (a la derecha), ministro de Agricultura. 

1976 
El primero de febrero, el general EP Jorge Fernández Maldonado asume el cargo de primer ministro, ministro de Guerra y comandante general del Ejército. Montesinos se va a trabajar con él. 

El 16 de julio, el general EP Guillermo Arbulú Galliani reemplaza a Fernández Maldonado como ministro de Guerra y comandante general del Ejército. Es parte del proceso de expulsión de los “velasquistas” que dirige Morales Bermúdez. 

El dos de agosto de 1976, Arbulú Galliani dispuso el traslado del capitán EP Vladimiro Montesinos al Grupo de Artillería de Campaña (GAC) Nº 51, El Algarrobo, ubicado en Sullana, Piura. Se presenta recién el 26 de agosto y solicita vacaciones hasta el 28 de septiembre para embarcarse a los Estados Unidos. De acuerdo con documentación de la embajada de los Estados Unidos entregada a la Cancillería peruana en 1977, Montesinos desaeaba contactarse con los distintos niveles de inteligencia norteamericana: “El mayor interés (de Montesinos) son los temas militares y de seguridad (…). Desea sostener discusiones con oficiales del Departamento de Estado, el Departamento de Defensa (Pentágono), Consejo de Seguridad Nacional y la CIA (Agencia Central de Inteligencia)”. Finalmente sostuvo reuniones, entre otros, con Luigi Einaudi, de la Oficina de Planeamiento de Políticas del Departamento de Estado; Robert Hawkins, de la Office of Current Intelligence de la CIA; David Lazar, del Consejo de Seguridad Nacional, y el mayor general del ejército Richard Cavazos, de la oficina de asesoría para el secretario de Defensa. 

Entre el cinco y 21 de septiembre, después de abandonar el GAC de Sullana, Montesinos viaja a Estados Unidos sin autorización de sus superiores. Durante su viaje, el general EP Miguel Ángel de La Flor (ex ministro de Relaciones Exteriores entre el primero de enero de 1972 y el 16 de julio de 1976), representante del Perú ante la Junta Interamericana de Defensa (JID), en Washington, encontró a Montesinos y lo reportó a Lima. Al arribar a la capital Montesinos es detenido y es sometido al Consejo de Investigación de Oficiales (CIOS). Un informe del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) señala que “fraguó documentos, logrando gestionar la expedición de su pasaporte”. Y añade: “En los Estados Unidos, atribuyéndose una inexistente representatividad del Ejército, concurrió a diversas instalaciones militares. El presidente de la JID (De la Flor) dio cuenta de ese hecho a la CGE (Comandancia General del Ejército)”. Montesinos se hizo pasar como asesor del general Arbulú Galliani. 

El seis de octubre, mediante Resolución Suprema Nº 0552-76, suscrita por los generales EP Francisco Morales Bermúdez y Pedro Richter Prada, Montesinos fue dado de baja como medida disciplinaria, a partir del 28 de septiembre de este año. Montesinos es encerrado en el penal del cuartel Simón Bolívar, en Pueblo Libre. 

1977 
El 31 de mayo el Consejo Supremo de Justicia Militar confirma la sentencia del Consejo de Guerra de la Segunda Zona Judicial del Ejército contra Montesinos: 12 meses de prisión por los delitos de “desobediencia con el agravante de falsedad”. La causa es la Nº 03/272. La resolución indica: “Dispone: que las armas y munición incautados (a Montesinos) sean puestos disposición del Ministerio de Guerra, lo mismo que la documentación clasificada, (…) así como el carnet relacionado con el acceso a la información de la Presidencia de la República”. 
Se conoce con el comandante EP Jorge Withembury Rebaza, ex jefe de la oficina de prensa del Ejército, apresado el 26 de agosto de 1976 por agentes del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE), por el presunto delito de contrabando. Fue detenido en una vivienda de propiedad del narcotraficante Alfonso Rivera Lorente, relacionado con los carteles de Colombia. 
1978 
Defiende al narcotraficante Evaristo Porras Ardila, relacionado con el cartel de Medellín. 
1979 
Firma como garante del alquiler de dos inmuebles alquilados por el narcotraficante colombiano Jaime Tamayo Tamayo, en los que se montaron laboratorios de PBC y que fueron allanados por la policía. Tamayo fugó 
1980 
Abogado de Carmen Valdés Fonseca, procesada por narcotráfico. 

El 12 de noviembre, en el número 51 de “Kausachum”, Augusto Zimmermann Zavala y Vladimiro Montesinos publican un oficio secreto suscrito por el jefe del SIE, coronel EP José De Vivero Arias, al comandante general EP Guillermo Arbulú Galliani, fechado el 15 de abril de 1977. Le informa de la entrega a los servicios secretos argentinos del cadáver del montonero argentino Carlos Alberto Maguid. También se publica otro documento, del 30 de julio de 1980, firmado por el jefe del SIE, coronel Martín Martínez Garay, al comandante general del Ejército, Pedro Richter Prada. Le informa sobre el apoyo del SIE al Batallón de Inteligencia del Ejército Argentino en la detención de los “montoneros” en Miraflores, y que fueron entregados a coronel EA Ronald Rocha. El ministro de Guerra, general EP (r) Jorge Muñíz Luna denunció a Zimmermann por supuesta falsificación de documentos y difamación. Según Zimmermann, en este año se estrecha la relación con Montesinos y se inicia la publicación de documentos secretos. 

1981 
Evaristo Porras Ardila, defendido por Montesinos, fuga del hospital Daniel Alcides Carrión. Según el testimonio que ofreció a la Comisión Waisman (11 de mayo de 2001), el narcotraficante e informante de la DEA, José Aguilar Ruíz (a) “Shushupe”, en la reunión que sostuvieron Montesinos y Porras en Leticia, Colombia, entre agosto y septiembre de 1985: “Hablaron de todo, como de una película, sobre la fuga de Lima del señor Evaristo Porras. Allí fue cuando nosotros nos dimos cuenta. Sin querer escuchamos esta conversación de que Evaristo Porras se fugó del hospital Carrión, que el doctor Montesinos había tramitado ante los jueces para sacarlo del penal de Lurigancho al hospital Alcides Carrión del Callao y allí ellos tenían planeado para que hicieran fugar a Evaristo Porras". El otro abogado que defendió a Porras fue Magno Romero Díaz. 

1982 
La policía captura en el aeropuerto al colombiano Waldo Vargas Arias (a) “El Ministro”, cuando se disponía a viajar a Barcelona. Llevaba droga en el equipaje. Lo defiende el abogado Vladimiro Montesinos, quien consigue liberarlo. Luego “El Ministro” se convertiría en un prominente narcotraficante en los años 90. 

1983 
El 29 de abril, en el número 25 de “Kausachum”, Zimmermann publica los documentos referidos a la propuesta peruana para darle un corredor de salida al mar a Bolivia, atribuida al canciller José de la Puente Rabdill, y que está fechada el 19 de noviembre de 1976. Incluye oficios con opiniones de los generales Jaime Goichochea Juárez (11 de mayo de 1976), Víctor López Mendoza (24 de abril de 1976), Gonzalo Briceño Zevallos (mayo de 1976), Juan Sánchez Gonzáles (nueve de junio de 1976). Zimmermann reconoce que el 23 de abril de 1983, Montesinos, en una reunión en su estudio en Paseo de la República 395, en la que también participó el comandante EP (r) Jorge Whitembury Rebaza, le entregó los documentos: “No eran copias fotostáticas sino los originales de documentos sellados como ‘estrictamente secreto’, acompañados de anexos igualmente secretos”. Y el 27 de noviembre de 1995, escribió: “Los documentos secretos que me había proporcionado Montesinos (…) (los) conservo en originales en mis archivos”, escribió. 

El 26 de julio, en el número 49 de “Kausachum”, se publica que el mayor EP Carlos Morales Dávila es un “sicario” del director de inteligencia (DINTE), general Raúl Zevallos Romero. 
El 17 de agosto, en el número 52 de “Kausachum”, se divulgan documentos secretos sobre el nombramiento del suboficial EP Carlos Santa Cruz Ruíz en la agregaduría militar en Chile, del 13 de octubre de 1977. Y otro del 28 de junio de 1970, del director del Dinte, general Óscar Brush Noel, ordenando el cese de Santa Cruz. El 30 de noviembre de 1981, asesinaron a Santa Cruz. 

El 18 de agosto, el presidente del CCFFAA y comandante general del Ejército, general Carlos Briceño Zevallos, da un discurso en el Pentagonito, en el que se refirió que ex militares vinculados con Sendero Luminoso, “están actuando motivados por ambiciones políticas e inconfesables intereses materiales que los han llevado a coludirse con civiles indeseables”. Y se refirió a “esos enemigos encubiertos como pseudos periodistas”, “esos potenciales traidores a la patria continúan alevosamente sus ataques, buscando romper la unidad institucional recurriendo a la mentira, la calumnia y la difamación”. Zimmermann afirma que Montesinos reaccionó con temor. “Te lo dije, con esto de los asesinatos has provocado a ‘El Mulo’, y ahora todos estamos metidos en un problema. Tienes que parar”. 

El 17 de septiembre, alertado por los acontecimientos, Vladimiro Montesinos solicita pasaporte para viajar a EEUU. Le entregaron el pasaporte Nº 802324. Al día siguiente se lo entregaron, según informe del capitán PIP Julio Arias Eyzaguirre. 

Ese mismo día apareció un artículo de Montesinos, según Zimmermann: “En mis archivos y papeles figura el siete de septiembre de 1983 como el último día en que el semanario publicó una colaboración redactada por Montesinos. Fue en referencia a las famosas ‘pruebas’ que el general Briceño preparaba para que el ministro de Guerra, general Oscar Brush, las llevara al Congreso”. El texto de Montesinos dice: “Hay honda expectativa nacional por conocer a quiénes acusará el general Briceño, de qué los acusará y con qué pruebas. Pero, oh desilusión, el informe preparado por la Dinte no menciona para nada a ningún general del Ejército perteneciente al Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada que presidió el general Velasco. Los cuatro implicados principales son el teniente coronel (r) Jorge Whitembury Rebaza, el mayor EP (r) José Fernández Salvatecci y los capitanes EP (r) Vladimiro Montesinos y Eloy Villacrés. (…) Ninguno de esos oficiales ha sido sometido a la justicia militar. Ninguno tampoco tiene condena por algún delito”. 

El tres de octubre, el fiscal del Consejo de Guerra de la Segunda Zona Judicial del Ejército, comandante EP Ismael Chauca Vásquez, denuncia ante el presidente del Consejo de Guerra de la Segunda Zona Judicial del Ejército, a Vladimiro Montesinos por delitos previstos en el Libro Primero, Sección III, del Código de Justicia Militar, sobre delitos contra la seguridad y el honor de la nación. Y contra el mayor EP José Fernández Salvatecci por delito de insulto al superior. Se fundamenta en lo que publicó “Caretas” en el número 765, del 12 de septiembre de 1983, en las páginas 13 y 17. El entonces comandante general del Ejército, Carlos Briceño Zevallos, habría dado la orden de abrir el caso contra Montesinos. 

El 11 de octubre, el auditor suplente, coronel EP Ricardo González Ruíz de Castilla, resolvió acoger la denuncia del fiscal y abrió instrucción contra Montesinos por el delito de traición a la patria. 

El 13 de octubre, el presidente del Consejo de Guerra Permanente, coronel EP Jaime Montesinos Ampuero, resuelve abrir instrucción contra Montesinos. 

Ese mismo día, según Zimmermann, Montesinos se presentó por última vez a su oficina. “Apuradamente organizó su retirada. De una financiera en la cual tenía depositada una cuantiosa cantidad de dinero retiró sus fondos antes de tomar un avión hacia Quito, Ecuador, donde buscó refugio contra el cerco que le había tendido el Ejército. ¿Qué fue a hacer en la capital ecuatoriana dos años y medio después de la guerra de la cordillera del Cóndor? ¿Por qué eligió ese ‘santuario’? (…) ¿No era acaso, a pesar de todo, un oficial del Ejército que se metía en la boca del lobo, en un país donde se cultivaba con pasión el odio hacia los peruanos, especialmente si eran militares? ¿Qué contactos tenía en el Ecuador para escoger a ese país como refugio más seguro?”, escribió. 

El 14 de octubre, el juez militar permanente, comandante EP Florentino Cornejo Effio, ordena que se recibe la instructiva de Montesinos, se dicta orden de detención contra este y su búsqueda y captura. Se indica que Fernández Salvatecci trabajó como jefe del Departamento de Búsqueda de Información Secreta del SIE y que Montesinos era “colaborador” también del SIE. Ese mismo día, la Dirección Nacional de Migraciones recibe la orden de detención contra Montesinos, por parte de la Segunda Zona Judicial del Ejército. Montesinos sacó su pasaporte “con 35 dìas de anticipación a que esta Dirección de Pasaportes tenga conocimiento de la existencia de la orden de impedimento de salida”, de acuerdo con el informe del capitán PIP Julio Arias Eyzaguirre. 

El 18 de octubre, se comunica mediante radiograma a todas las fronteras la orden de impedimento. Montesinos ya no estaba en el país.

El 22 de octubre, Grace Mary Riggs parte a Ecuador con la aerolínea de Ecuatoriana para encontrarse con Vladimiro Montesinos. Riggs estaba casada con el primo del capitán, Sergio Cardenal Montesinos. Riggs tendría un romance y una hija con Montesinos, pero no se divorciaría de su esposa María Trinidad Becerra. 

El 26 de octubre, Riggs retorna a Lima con la misma línea aérea. 

El 27 de octubre, el secretario general del director de la PIP, general Gerardo Yamakawa Hirabashiki, comunica al juez militar permanente “las medidas adoptadas para el impedimento de salida del país” de Montesinos: el 17 del mismo mes se informó al aeropuerto Jorge Chávez, el mismo día a la I, II, IV y V regiones PIP, y en todas las salidas fronterizas”. 

El 29 de octubre, Grace Mary Riggs parte nuevamente a Ecuador por la aerolínea Ecuatoriana. No registra fecha de retorno. 

El dos de noviembre, el jefe del Archivo Central del SIN, comandante Leonidas Gutierrez López, remite al CSJM la “Hoja de Antecedentes Nº 480” de Vladimiro Montesinos. Destaca que el 18 de septiembre de 1978, en el número 46 de la revista ABC, Montesinos comenta las declaraciones de Luigi Einaudi, en su conferen cia en el CAEM, sobre las acusaciones contra Montesinos, “a quien habría vendido material de alta clasificación sobre la Defensa Nacional”. 
El ocho de noviembre, el procurador público del Ministerio de Guerra, coronel EP Abraham Talavera Delgado, solicita al juez permanente que se cite al comandante retirado Jorge Whitembury Rebaza y se le pida a la DINTE más información sobre Montesinos. Y argumenta: “La Dirección de Inteligencia del Ejército tiene nuevas informaciones sobre los hechos investigados, por tanto solicito se sirva usted oficiar a dicha Dirección para remita las informaciones que puedan servir para una mejor investigación y esclarecimiento de los hechos”. 

El nueve de noviembre, el mayor EP José Fernández Salvatecci rinde su testimonio. 

El 17 de noviembre, el procurador Talavera pide que se solicite a INTERPOL la captura internacional de Montesinos. No existe documento que se haya hecho efectiva la solicitud. También pidió citar a Sergio Cardenal, Augusto Zimmermann Zavala y a Jorge Whittembury Rebaza. Sólo fue citado el primero y declaró. 

El 23 de noviembre, el procurador Talavera demanda se ordene interrogar e impedir su salida del país a Grace Mary Riggs, porque “tiene vinculación con el inculpado Montesinos e incluso ha viajado a Ecuador portando documentación de éste y su viaje se ha realizado a los pocos días de su fuga del país”. También pidió citar a María Montesinos Torres, porque “recogió documentación confidencial y de alta clasificación, conjuntamente con el comandante EP (r) Jorge Whitembury, el día que el inculpado fugó al Ecuador”. Solicitó además interrogar a María Trinidad Becerra. 

El 29 de noviembre, el comandanteEP Robertino Cornejo E., de la Segunda Zona Judicial del Ejército, solicita al Director de Migraciones, entonces adscrito al Ministerio de Relaciones Exteriores, información sobre la expedición de pasaporte a Montesinos. 

El mismo día, el secretario general de la PIP, coronel Luis Sandoval Sedano, reporta al titular del Primer Juzgado de Instrucción de la 2 SJE sobre “las medidas adoptadas con relación al impedimento de salida del país y captura” de Montesinos. Pero este ya se había fugado. 

El 13 de diciembre, el procurador Abraham Talavera solicita embargar los bienes del estudio de Montesinos hasta por 200 millones de soles. Y demanda “el allanamiento a efecto de investigar la documentación que acredite la comisión delictiva”. Se hizo efectivo el 28 de diciembre.

El 19 de diciembre, informa que desde el 06.12.1983 se tomaron las medidas para impedir la salida del país de Grace Mary Riggs. Pero ella ya había entrado y salido de Ecuador. 

El 22 de diciembre, Sergio Cardenal es interrogado por el juez militar Florentino Cornejo Effio. Riggs es interrogada poco después, a las 11 y media, el mismo día y acusa a su propio esposo: “Desea hacer presente al juzgado de que su esposo el doctor Cardenal ha tenido fricciones de carácter familiar con su primo el capitán Vladimiro Montesinos y le consta de que en ausencia de dicho capitán su esposo está aprovechando de esta situación para tergiversar hechos pasados y que no loe extrañaría de que pudiera declarar cosas falsas en contra de su primero el capitán Montesinos”. 

1984 
El 20 de febrero, el presidente de la Federación Nacional de Colegios de Abogados del Perú, el candidato aprista a una diputación, Manuel Ángel del Pomar, le pide al juez militar que anule proceso contra Montesinos porque es un civil. Del Pomar es elegido el mismo año diputado aprista. En 1988, Del Pomar es implicado en un caso del narcotráfico. El 31 de agosto de ese año, el narcotraficante Manuel García Montes es apresado como cabecilla de una banda. Poco después, el 28 de septiembre, el diputado Del Pomar es detenido en Berlín cuando intentó cobrar cheques de García Montes, quien ofició como asesor de Del Pomar en la Cámara de Diputados. 

El primero de marzo, el diario oficial “El Peruano” se publica el edicto mediante el cual el juez permanente, comandante Vicente Gerbi Leon, dice: “cito, llamo y emplazo al encausado” Montsinos para que responda por traición a la patria. 

El siete de marzo, Grace Mary Riggs parte a EEUU por Eastern. 

El 18 de marzo, Riggs regresa de Argentina con Aeroperú. Montesinos se encontraba en dicha ciudad. 

El seis de abril, el juez permanente Vicente Gerbi León declara reo ausente a Montesinos. Nunca se presentó ante el juzgado militar. 

El 19 de abril, Riggs parte a Argentina con Aeroperú. 

El 30 de abril, Riggs regresa de Argentina con Aeroperú. Sostuvo un encuentro con Montesinos, que ella niega. 

El 15 de mayo, el secretario del CSJM, comandante Ismael Chauca Vásquez, aclara que a Montesinos se le imputan hechos que cometió cuando se encontraba en servicio militar por lo que no procede la protesta de la Federación de Colegios de Abogados. 

El 15 de junio, Riggs parte a Bolivia. 

El 19 de junio, Riggs llega proveniente de Cuba con Aeroflot. 

El 25 de junio, el ministro del Interior, Luis Pércovich Roca, informa al juez permanente que Montesinos hizo declaraciones ante la embajada de Perú en Argentina y le da una copia del documento. La comunicación es del 09.04.1984 y está suscrita por Luis Lazarte Ferreyros, secretario de la embajada. 

El 31 de julio, limpian a Montesinos. El juez militar permanente Vicente Gerbi León informa al presidente Consejo de Guerra Permanente, que “de las pruebas actuadas judicialmente, no se ha acreditado fehacientemente la responsabilidad” de Montesinos, “por cuanto durante la etapa indagatoria no se ha agotado las declaraciones testimoniales de señores generales en situación de retiro”, por lo que “no puede imputársele la autoría del delito de traición a la patria”. 

El 15 de agosto, el auditor del CSJM, coronel EP Óscar Gárate Burgos, opina que “la presente causa” contra Montesinos por traición a la patria “se encuentra inconclusa, toda vez de que existen numerosas diligencias por actuar” y cita varios puntos. En consecuencia, “opino porque el Consejo de Guerra reponga la presente causa al estado de instrucción, a fin de que el juez cumpla con hacer efectivas las diligencias puntualizadas”. Y reclama a Gerbi, “observar mayor celo al momento de redactar su informe final, debiendo hacerlo de manera completa y pronunciándose soobre los puntos investigados”. 

El 17 de agosto, el presidente del Consejo de Guerra Permanente, coronel EP Jaime Montesinos Ampuero, le da un plazo de 20 días a Vicente Gerbi para que cumpla con las diligencias que faltan. 

El 22 de agosto, el abogado de Montesinos, Manuel Álvarez Simonetti, pide citar bajo apercibimiento al senador Manuel Ulloa Elías, porque no responde a las citaciones. Ulloa no tenía nada que ver con el juicio a Montesinos. Solicitaron convocarlo para que niegue conocer a Montesinos. 

El 10 de septiembre, declara el general de división Enrique Gallegos Venero ante el juez militar Vicente Gerbi León. Venero es amigo de Montesinos. Lo niega todo. 

El 21 de septiembre, el presidente del Senado, Manuel Ulloa Elías, ante el juez militar Vicente Gerbi León. Niega conocer a Montesinos. 

El 25 de septiembre, el juez militar Vicente Gerbi León emite el Informe Ampliatorio Nº 120/81-1JMP, al presidente del C de G de la Segunda Zona Judicial del Ejército, opinando que “con nuevos elementos (este juzgado) tiene más asidero (sic) legal para opinar que no existen pruebas que acrediten la responsabilidad del encausado (Montesinos), así como que no existen responsables del delito de traición a la patria, no existiendo por consiguiente responsabilidad penal contra el encausado Vladimiro Montesinos”. Limpió otra vez a Montesinos. 

El dos de noviembre, el Servicio de Inteligencia del Ejército reporta al juez Gerbi León los movimientos sospechosos de Riggs, amante de Montesinos. 

El nueve de noviembre, el presidente del Consejo de Guerra Permanente, coronel EP Jaime Montesinos Ampuero, resuelve “sobreseer la presente instrucción” contra Montesinos, dejando sin efecto la orden de captura, el embargo y el impedimento de salida, así como anulándose los antecedentes judiciales y policiales. Fundamenta que el artículo 233 de la Constitución y el numeral 579 del Código de Justicia Militar, “permiten la absolución en ausencia”. Y respecto a Fernández Salvatecci, indica que su declaración “no es prueba por sí sola, por lo que no se puede apreciarse favorable o desfavorablemente”, y que por el contrario, “hay abundante prueba fehaciente de que no se ha cometido el delito investigado y menos se ha acreditado”, por lo que la “la instructiva pendiente (contra Montesinos) “deviene irrelevante, ya que no modificaría en forma alguna su situación jurídica, cualesquiera fuera el sentido de la misma”. Así se consumó el juicio irregular contra Montesinos, que se libró de la acusación de traición a la patria. 

A pesar de su importancia, no declararon testigos claves como los generales EP Edgardo Mercado Jarrín, Miguel Ángel de la Flor, Jorge Fernández Maldonado, Guillermo Arbulú Galliani, Francisco Morales Bermúdez, Pedro Richter Prada, entre otros, que tenían información relevante. 

El cuatro de diciembre, el auditor general, coronel EP Juan Freyre Ayllón, manifiesta estar de acuerdo con el sobreseimiento. 

1985 
El 22 de enero, el secretario general del CSJM, comandante EP Ismael Chauca Vásquez, el mismo que había ordenado abrir instrucción con Montesinos, certifica el sobreseimiento del proceso contra el capitán. 

El siete de febrero, el juez militar permanente, comandanteEP Luis Delgado Arena, recibe la ejecutoria del CSJM que confirma el sobreseimiento, y se le informa al SIN, DINTE y SIE. Delgado Arena sería parte de la organización criminal de Montesinos. El seis de noviembre de 1999, aparece grabado en un “vladivideo” pagando US$ 2 millones por la compra del canal de cable CCN que hacía oposición al régimen de Fujimori. Delgado Arena incluso llegaría a presidir el CSJM. Así pagó Montesinos el “sobresimiento” del caso de traición a la patria a Delgado Arena. 

El nueve de febrero, el coronel PIP Teófilo Florez Tapia informa al CSJM del levantamiento del impedimento de salida de Montesinos. Salió más rápido que la orden de captura de 1983. 

El 11 de febrero, Vladimiro Montesinos se presenta ante el Primer Juzgado Militar Permanente de la Segunda Zona Judicial del Ejército, y deja un escrito en el que señala: “Me pongo a derecho en el local del juzgado a efectos de ser notificado con la Ejecutoria Suprema” que lo absuelve. Le recibe el documento Delgado Arena. Jamás se presentó al juicio. 

El mismo 11, el jefe de Requisitorias, coronel PIP Hugo Morante Huapaya, informa al CSJM la suspensión de la orden de captura e impedimento. 

El 13 de febrero, a nombre de la Dirección de la PIP, el secretario general, general PIP Carlos Ruíz Mondragón, informa a Delgado Arena de la anulación de los antecedentes de Montesinos. 
El 12 de abril, Sergio Cardenal pide al CSJM copia del expediente del caso seguido a Montesinos que ha sido archivado, “para acreditar ante las autoridades judiciales la calumnia de que he sido víctima por parte del reo (Montesinos)”. 

El 19 de junio, el presidente del Consejo de Guerra Permanente, coronel EP Ernesto Molina Gutiérrez, resolvió “archivar definitivamente” el caso contra Montesinos. Suscriben la resolución los vocales, comandante Jorge Goicochea Cabanillas y el comandante Óscar Carrillo Santos. Sin embargo, el entonces comandante general del Ejército, Guillermo Monzón Arrunátegui, prohibió la entrada de Montesinos a los cuarteles. 

El 24 de julio, estalla el caso “Villacoca” al volar la residencia de Reynaldo Rodríguez López. Montesinos defiende a los generales Rodolfo Ballesteros y Eduardo Ipinze Rebatta. Logró sacar al general Raúl Chávez Gonzáles y al coronel Víctor Cancino Rincón de la investigación filtrando a la revista “Oiga” la falsa información de que los efectivos estaban vinculados con narcotraficantes. 

1986 

El nueve de julio, Montesinos pide al CSJM que se le niegue a su primo Sergio Cardenal Montesinos, copia del expediente judicial del caso que se le siguió por traición a la patria. Afirma que Cardenal “se declaró y autoproclamó gratuitamente enemigo mío y obviamente un enemigo solicita fotocopias para hacerme daño”. En ese momento Montesinos y Riggs ya estaban juntos como pareja. 

El 24 de septiembre, Sergio Cardenal denuncia ante el presidente del CSJM al auditor y a los vocales del Consejo por prevaricato y contra los deberes de función: mayor general FAP Mario Muñíz Ortega, general Dionisio Merino Collantes, contralmirante Jorge Vila Zaldívar, general Juvenal Franco Llauri, mayor general Rómulo Zapata Saldaña. Cardenal sostiene que “Montesinos es actualmente abogado defensor de numerosos oficiales superiores y generales de las fuerzas policiales procesados en este Consejo Supremo de Justicia Militar y quien tiene estrechas relaciones y vinculaciones con el auditor denunciado (mayor general FAP Jaime Sparks Ramírez)”. 
1988 
Según Zimmermann, este año “el sociólogo Francisco Loayza, asesor a medio tiempo de la Dirección de Frente Externo del SIN, pidió al jefe del SIN, general Edwin Díaz Zevallos, que recibiera a su amigo Montesinos”. 
1990 
Según Francisco Loayza, quien asesoraba al candidato Alberto Fujimori, llevó a Montesinos para que resolviera problemas que enfrentaba el entonces candidato. Montesinos llegó justo antes de la segunda vuelta frente a Mario Vargas Llosa. Montesinos “regala” a Montesinos la transcripción de conversaciones telefónicas pinchadas al equipo de campaña de Vargas Llosa. 
En junio, el Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) informa de los antecedentes de Vladimiro Montesinos que se lo hace llegar a Fujimor el presidente del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, vicealmirante AP Alfonso Panizo Zariquiey. Los institutos militares alertan de que Montesinos es un enemigo de estos. Fujimori al final gobierna con Montesinos y éste con los altos mandos militares que le son fieles hasta el año 2000.
 
 



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