Bilingüe

Publication

763days since
New Issue!

Reflexiones críticas sobre el DREAM Act

Por Jose Rodriguez
Guerrillero
A pesar de todos los beneficios que proporcionaría el DREAM Act, esta propuesta de ley no debe ser anunciada como la mejor legislación para los derechos de los inmigrantes. Por ejemplo, para ser elegible para tomar esta ruta, una/uno debe ser tener entre 12-35 años de edad, y debe haber vivido en los EE.UU. cinco años antes de que la ley entre en vigor. La persona debe haber recibido un diploma de la escuela secundaria (o GED) de los Estados Unidos, y haber asistido por lo menos dos años, ya sea en un colegio o universidad, o haber servido en el ejército. Si usted es hombre, debe registrarse con el Servicio Selectivo. 

Sin embargo, éste proyecto de ley no proporciona una ruta de acceso para la ciudadanía a todos las personas viviendo indocumentadamente en los EE.UU. Por ejemplo, los padres de aquellas/ os que cumplan con el criterio para beneficiarse del DREAM Act, no serán automáticamente seleccionados para obtener la ciudadanía.

En cambio, las madres y padres de familia, y los ancianos son vistos con mala cara por la retórica anti-inmigrante. Grupos nativistas condenan a estos padres en haber roto la ley del país “a propósito” al venir aquí sin la documentación adecuada, y al traer a sus niñas/os “ignorantes” a los EE.UU. Las/los niñas/os inocentes son las/los que merecen los mismos derechos que cualquier ciudadano estadounidense, ya que ellas/os son las ‘víctimas’ aquí. Este es tipo de discurso es evocado a menudo por la media y los políticos.

Pero como miembros de la comunidad urjo que no nos olvidemos de nuestros padres, las
personas que ponen sus vidas en la línea con el fin de darnos una vida mejor, o la gente mayor que abandonaron sus hogares como resultado de un sistema económico quebrado. Tenemos que pensar e incluir a nuestros ancianos en nuestra lucha por la reforma migratoria.
No se olvide de nuestras/os hermanas y hermanos que siguen siendo silenciadas/os e ignoradas/os por nuestras escuelas, y por el tipo currículo de examinación estandarizada que ignora nuestras raíces, lengua, cultura, historia y nuestras identidades, algo que empuja a muchas/ os estudiantes a abandonar las escuelas. El DREAM Act se dirige sistemáticamente a las/os jóvenes indocumentadas/os que no pudieron por razones algunas continuar con sus estudios a ir a los ejércitos nacionales militares.

Sentimientos xenófobos han mantenido que el DREAM Act se convierta en ley durante más de una década. Más recientemente, el 18 de diciembre 2010 la DREAM Act estuvo cinco votos cortos de la mayoría de votos que necesitaba para convertirse en ley. Sin embargo, durante esa misma sesión, el Congreso votó a favor de quitar el “No Preguntes, No Digas” (DADT por sus siglas en ingles: “Don’t Ask, Don’t Tell”)—lo que ahora permite a los miembros de la comunidad lesbiana, gay, y bisexual revelar abiertamente su orientación sexual sin temor a ser dados de alta en las fuerzas armadas. ¿Qué dice esto sobre nosotros que vivimos en las intersecciones de las identidades de indocumentados y homosexuales?

Ahora las leyes dicen que podemos revelar abiertamente nuestra orientación sexual durante el servicio militar en las fuerzas armadas, pero que no podemos ir a las escuelas. Básicamente estas leyes nos dicen que no podemos ser miembros activos de esta sociedad sin temor a la deportación debido a un sistema de inmigración roto, pero que mi cuerpo si puede ser explotado, militarizado y destruido, mientras que mi mente e intelecto pueden ser desgastados.
Espero que mis reflexiones queden en la mente de otras/os activistas, y todos los que tratan de cambiar nuestras leyes de inmigración. A pesar de que los progresos hacia nuestras metas colectivas sean lentos, los puentes que creamos entre nuestras comunidades tienen un impacto más duradero en nuestras almas que las legislaciones de reforma migratoria puedan tener en nuestros cuerpos.

Comments