Elementos Básicos para la Construcción de Organopónicos y el Fomento de los Huertos Intensivos.

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ELEMENTOS BÁSICOS PARA LA CONSTRUCCIÓN  DE ORGANOPÓNICOS  Y EL FOMENTO DE LOS HUERTOS INTENSIVOS.

            El organopónico es la técnica de cultivo establecida sobre sustratos preparados mezclando materiales orgánicos  con capa vegetal, los cuales se colocan dentro de contenedores, camas, barbacoas o canteros y se instalan en lugares o espacios vacíos, en las zonas densamente pobladas, donde el suelo resulta improductivo por diversas razones.

            El huerto intensivo se organiza sobre canteros construidos "in situ'. Sin utilizar guarderas, costaneras u otro tipo  de estructuras que los conformen lateralmente. Constituyen un "sistema abierto" al tener las plantas y los procesos que se desarrollan en su medio de crecimiento (cantero) una vinculación directa con el suelo.

            Para la construcción y ubicación de los organopónicos y los huertos intensivos se deben tener en cuenta los siguientes aspectos:

I. Para los organopónicos:

1. Localización

a)    La construcción se debe realizar en áreas improductivas y, preferentemente, planas.

b)    Lo más cercana posible a los destinatarios de la producción final, lo que evita el transporte desde lugares lejanos, con el consiguiente deterioro de los productos.

c)     Sin árboles intercalados para evitar la sombra y el efecto dañino de sus raíces.

d)    En las zonas de mucho viento, buscar un lugar protegido por una cortina de árboles o construir alguna protección eólica.

e)    En áreas con buen drenaje superficial y protegidas contra corrientes de agua y posibles inundaciones.

 2. Diseño constructivo

El plan general debe integrarse a la estética del entorno y el proyecto constructivo tener un control y una ejecución planificados. Para construir o conformar los canteros, camas o barbacoas hay diversas variantes, entre las que figuran: uso de postes de concreto u hormigón defectuosos, que faciliten la conformación de las guarderas. Con el mismo propósito se utilizan bloques, ladrillos de materiales alternativos y piedras.

Uso de canaletas de asbesto - cemento (principalmente en azoteas o platabandas).

3. Drenaje

Favorecer el drenaje con grava, tubos, piedras u otros, fundamentalmente en terrenos bajos. En áreas con buen drenaje, o si se carece de estos materiales, remover con  escardilla, pico o arado unos 30 cm. del suelo. La pendiente del cantero será hasta 2 por 1000 (2/1000).

4. Orientación

Los canteros se orientarán en relación con su longitud, siempre que sea posible, en sentido norte-sur.

5. Dimensiones de canteros y pasillos

Longitud: No exceder los 40 m

Ancho: 1,2 m. de cantero efectivo

Profundidad: 0,3 m. de sustrato efectivo

Ancho de los pasillos: 0,5 m.

 

II. Para los huertos intensivos:

 

1. Localización

a)    Ubicar el huerto intensivo en suelos con buena fertilidad; en el que las propiedades físicas faciliten el drenaje y la friabilidad.

b)    El área no debe estar propensa a inundaciones o arrastres por corrientes de aguas superficiales.

c)    Estar libre de excesiva sombra, provocada por árboles o edificios.

d)    Tener disponibilidad de agua, con la calidad necesaria para su uso racional en el riego.

e)    Ubicado cerca de núcleos poblacionales. Además debe tener fácil acceso al flujo de los destinatarios de la producción final.

            El tamaño del huerto intensivo varía de acuerdo con el área existente, la disponibilidad de agua y el volumen de  producción necesarios: puede tener entre algunos cientos de metros cuadrados, hasta más de una hectárea, aun-que no resultan muy aconsejables los huertos extremadamente grandes, dado que necesitan personal administrativo y recursos materiales costosos y, por lo general, la eficiencia disminuye. Cuando se presenta la necesidad de un área considerable de huerto intensivo, en forma compacta, es preferible subdividirla en áreas menores.

 2. Preparación del cantero para la siembra

            Constituye una de las operaciones de mayor responsabilidad en la explotación del huerto intensivo. De su calidad depende el éxito de la producción y la estabilidad de los rendimientos en sucesivas cosechas.

            Una vez seleccionada el área, de acuerdo con los requisitos establecidos, se procede a la preparación básica del suelo.

            Para los huertos grandes, se incluye la subsolación y aradura profunda, en forma mecanizada o con tracción animal.

            Para huertos pequeños, es necesaria una preparación, a la mayor profundidad posible, con pico y/o escardilla.

            En ambos casos, siempre hay que tener presente que la friabilidad y aireación en el lecho o cama de siembra es imprescindible para la obtención de altos rendimientos. Después de preparado y nivelado el suelo, se procede a la formación de los canteros, camas o barbacoas, usando una de estas técnicas:

a)    El tradicional cantero, cama o barbacoa. Consiste en la aplicación y mezcla de materia orgánica con el suelo. La cantidad de materia orgánica que se debe aplicar debe ser superior a 10 kg/m2 (100 t/ha).

b)     La técnica del cantero chino. Consiste en extraer los 30 cm superiores de la capa del suelo, continuar removiendo con pico y/o escardilla u otra herramienta similar otros 30 cm y descartar esta última fracción de suelo. Mezclar el suelo extraído de los primeros 30 cm con materia orgánica, en proporción 1:1 y depositar esta mezcla en el lugar de origen del suelo, así queda conformado el cantero. Con el uso del cantero chino, se puede prescindir de la preparación básica del suelo.

c)    Uso de cáscara de arroz. Consiste en depositar en la superficie del suelo, ya preparado y nivelado, una capa de 10 a 30 cm de este residuo de la industria arrocera. La cáscara de arroz se quema lentamente y posteriormente se procede a la conformación de los canteros, ya sea directamente sobre el producto de la combustión o mezclando éste con la capa superficial del suelo.

3  Orientación de los canteros

            Siempre deben colocarse de norte a sur en su longitud. En todos los casos, es imprescindible que los canteros sean orientados, en su longitud, transversalmente a la pendiente predominante en el terreno. Si esto no fuera posible, entonces se procederá a formar canteros de corta longitud. Esta práctica contribuye, en gran medida, a la conservación de los suelos y con ello, a la garantía de altos rendimientos.          

            En casos excepcionales, se utiliza la siembra en surcos en el huerto intensivo, en algunos cultivos como el quimbombó, o con el fin de usar áreas en fase de rehabilitación o preparación de canteros, siempre sobre la base de la explotación intensiva. El factor decisivo en la estabilidad de los altos rendimientos, en las sucesivas cosechas de los huertos intensivos, está determinado por la constancia y disciplina de las actividades post cosecha con el objetivo de restituir la fertilidad del cantero, lo cual va, desde el laboreo, para darle las condiciones físicas necesarias, que incluyen la subsolación ligera, hasta la aplicación de materia orgánica, antes de la próxima siembra, que no debe ser inferior a 1 kg/m2.

            En caso de déficit de materia orgánica para restituir la fertilidad del cantero, ésta puede ser aplicada localmente, en el lecho de siembra de la plántula o de la semilla.

 

            Tanto en el caso de los huertos intensivos como en los organopónicos, se debe lograr un óptimo aprovechamiento del área como, por ejemplo, sembrar en la periferia, aprovechar la cerca para plantar vainitas, chayota u otros cultivos hortícolas trepadores, entre otras prácticas.

SUSTRATOS. CARACTERÍSTICAS Y CONSERVACION DE LA FERTILIDAD.

¿Que es un sustrato?

            Es todo material sólido distinto del suelo, natural o de síntesis, mineral u orgánico que, colocado en un contenedor, cantero, barbacoa o cama, en forma pura o en mezcla, permite al anclaje del sistema radical y puede o no intervenir en la nutrición vegetal.

Pueden clasificarse en inertes y activos.

            Inertes. Son aquellos sustratos que sirven solamente como soporte y no intervienen en la nutrición de las plantas. Como ejemplos, se tienen: Arena silícea, lana de roca, gravilla, gravilla basáltica y otros. Este tipo de sustratos se utiliza en hidropónicos.

            Activos. Son aquellos sustratos que se emplean como soporte, pero, además, sí intervienen en la nutrición de las plantas. Como ejemplo, se tienen los materiales orgánicos de todo tipo, turbas y minerales activos, como la zeolita, así como mezclas de materiales orgánicos con suelo. Este tipo de sustratos se utiliza en los llamados organopónicos y zeopónicos.

 

CARACTERÍSTICAS PRINCIPALES DE UN SUSTRATO ACTIVO

 

            Para obtener una adecuada germinación, enraizamiento y crecimiento de las plantas, el sustrato activo debe tener las siguientes características:

Físicas:

1)    Alta capacidad de retención de agua, fácilmente disponible.

2)    Suficiente suministro de aire.

3)    Baja densidad aparente.

4)     Alta porosidad.

5)    Estructura estable, lo cual evita la contracción o dilatación del medio.

Químicas:

1)    Suficientes nutrimentos asimilables

2)    Baja salinidad.

3)    Lenta velocidad de descomposición

Otras:

1)    Libre de semillas de plantas indeseables, nematodos y otros patógenos.

2)    Bajo costo  

3)    Fácil de mezclar.

            Los principales términos relacionados con las características físicas V químicas que todo productor debe conocer  bien, con el propósito de manejar, adecuadamente, su sustrato son las siguientes:

Físicas

            Espacio poroso total. Es el volumen total del sustrato no ocupado por partículas orgánicas. Se divide en poros capilares (muy pequeños), los cuales son los encargados de retener el agua y no capilares (más grandes) los cuales, después del riego, quedan vacíos cuando el sustrato comienza a escurrir. Sin embargo, estos poros no se quedan completamente secos, sino, por el contrario, retienen una delgada capa de agua alrededor de las partículas del sustrato. El valor óptimo del espacio poroso total es de 85 % del volumen del sustrato.

Capacidad de aireación.

            Proporción del sustrato que contiene aire, después que se ha saturado con agua y drenado. Representa del10 a 30 % del volumen total. Se pudiera preguntar por qué son necesarios tantos poros y tanta aireación. La respuesta estriba en que las raíces de las plantas necesitan de oxígeno para su crecimiento. Pero, además, los sustratos orgánicos tienen gran cantidad de microorganismos y mucha actividad biológica, los cuales requieren grandes cantidades de oxígeno. Es decir, en los sustratos se necesita, prácticamente, el doble o más del oxígeno que en suelos con escasa materia orgánica.

 

Agua fácilmente disponible.

            Es aquella que el sustrato retiene y que la planta absorbe sin mucho esfuerzo. Los poros que quedan llenos de agua, después del riego y del escurrimiento, son los más pequeños y éstos retienen el agua de 2 formas:

1)    No absorbible o indisponible.

2)     Fácilmente absorbible. Debido a esto, lo que interesa es esta última y                la cantidad total de agua que el sustrato retiene.

            El valor óptimo del agua fácilmente disponible es de 20 a 30 % del volumen de agua aplicado.

Químicas

            Suficientes nutrimentos asimilables. Se refiere a las cantidades de nitrógeno, fósforo, potasio y otros elementos esenciales que contiene la fuente orgánica elegida, los cuales son cuantificados por los laboratorios de análisis de suelos. Sin embargo, existen datos generales que pueden servir de punto de partida y que se exponen en la tabla 1.

            Baja salinidad. Se refiere a la concentración de sales presentes en el sustrato. Para conocerla, se debe consultar al laboratorio de análisis de suelos yaguas. No obstante, la siguiente escala puede servir de auxilio. (Tabla 2).

 

Tabla 1. Aportes medios de NPK (kg/t) de diversas fuentes orgánicas.

Fuentes

Nitrógeno

Fósforo

         P  O

          2    5

Potasio

K O

2

Estiércol vacuno

29 a 11,5

17 a 3,0

1,0 a 5,0

Estiércol porcino

6,0 a 11,5

4,0

2,6 a 6,0

Estiércol ovino

5,5

3,1 a 4,0

1,5 a 11,0

Cachaza

14,9 a 21,0

12,5 a 23,0

4,4 a 12,3

Gallinaza

12,0

6,5

3.8

Humus de lombriz

15,0

5 a 7,5

3,0 a 7,0

Cascarilla de arroz

4,8 a 7,5

0,8 a 1,5

3,1 a 5,3

Aserrín

6,6

3,3

19,1

Cáscara de cacao

12,8

1,1

25.1

Cáscara de café

8,0

1,7

20.7

Pulpa de café

327

3,9

16,9

Residuos de henequén

58,5

4,9

4,3

Residuo de cervecería

41,2

5.7

1,0

Cornpost

10,7

8.4

10,2

                         

Tabla 2. Escala de valores para clasificar el contenido de sales del sustrato (Expresada en ds/cm a 25º

Contenido

Evaluación

Menor de 0,74

Muy bajo

De 0,75 a 1,99

Apropiado para germinación y crecimiento de plántulas (semillero)

Mayor de 3,5

Alto para la mayoría de las plantas

 

               Baja velocidad de descomposición. Todos los substratos orgánicos sufren de degradación o descomposición, provocada por la actividad de los microorganismos que ponen a disposición de las plantas los nutrimentos necesarios para su crecimiento. Este proceso se denomina mineralización de la materia orgánica. Debido a tales razones, cuando se escogen los materiales para realizar las Mezclas de sustratos, resulta muy importante conocer si son estables o no y estos viene dado por su contenido de celulosas o ligninas. A mayor concentración de celulosas o ligninas los sustratos son más resistentes

Preparación de sustratos y mezclas

            En todas las regiones existe disponibilidad de materiales que algunas industrias desechan o que, simplemente, la naturaleza posee de manera abundante y económica. La elección de la fuente orgánica, los materiales acompañantes, las proporciones de cada uno y el manejo posterior para la conservación en los sustratos, constituyen los aspectos esenciales en el mantenimiento de altos rendimientos.

            Como ya se ha visto, las fuentes orgánicas pueden ser diversas y la elección de una de ellas dependerá de varios aspectos tales como: calidad de los nutrimentos, disponibilidad territorial y costo de transporte,

            De igual manera, los materiales "acompañantes" en la mezcla dependen de iguales aspectos pero en este caso, lo más importante es que mantenga en adecuadas propiedades físicas en el sustrato.

            Todos los materiales elegibles deben estar bien curados, lo que se puede reconocer cuando, al tocarlos, están a la temperatura ambiente, su coloración es oscura y, además, han perdido su olor original característico.

Materiales orgánicos

            Para la preparación de los sustratos. se pueden usar varias fuentes orgánicas, tales como las que aparecen en la tabla 1.

Otros materiales

a)    Cáscara de arroz. Es un desecho en, el proceso del descascarado de arroz. Resulta un material muy estable, de alto contenido de lignina y de baja tasa de mineralización. Posee baja densidad, es muy liviano, de buen drenaje y proporciona buena friabilidad v aireación excelente en una mezcla. Cuando se utilice, se debe lavar bien y dejarla fermentar durante 10 días aproximadamente, y así húmeda, usarla para preparar el sustrato.

b)    Suelo. El suelo a utilizar en las mezclas debe ser imprescindiblemente, de la capa vegetal (los primeros 30 cm), pues en ella se encuentran la mayor actividad biológica y la mayor cantidad de elementos nutrientes, en forma asimilable. El contenido de arcilla en el suelo, deberá ser de medio a bajo. Esto quiere decir que en las mezclas siempre se colocarán en baja proporción los suelos negros y de drenaje deficiente, ya que transfieren estas propiedades a los sustratos.

c)    La fertilidad del suelo, expresada, en este caso, por el contenido de fósforo y potasio, deberá ser de media a alta, e tal forma que en la mezcla existan cantidades suficientes dé fósforo y notaste y otros nutrimentos para las plantas. Si el suelo disponible está en los rangos de alcalino o ácido, los materiales acompañantes se deben escoger, con mucho cuidado, de manera que bajen o suban el pH.

d)    Aserrín de coco o virutas (aserrín) de madera. Estos materiales son de lenta descomposición, poseen baja densidad, buen drenaje y, por tanto, favorecen una buena aireación en la mezcla. No es recomendable el aserrín de madera de pino sin extraer la resina, ni el procedente de maderas rojas. En caso de que sea lo único disponible en la zona para la preparación de sustratos, pueden ser sometidos al lavado intenso y fermentación algún tiempo, de manera que liberen los fenoles que pueden causar daños a las plantas.

Procedimiento para realizar la mezcla

            Conocidas ya las características, propiedades y requisitos que debe tener un sustrato, es conveniente tratar las combinaciones de los materiales y sus proporciones. Las cantidades de cada componente en la mezcla suelen ser muy variadas y se pueden citar miles de combinaciones diferentes, con buenos resultados. Sin embargo, existe un principio básico, demostrado por numerosas investigaciones, según el cual la materia orgánica deberá ocupar siempre el 75 % ó 3/4 partes del volumen total y el valor mínimo está fijado en 50% o 1/2 para obtener altos rendimientos de forma estable.

            La cantidad total de la materia orgánica calculada debe estar constituida por una mezcla de origen animal y vegetal, algunos ejemplos que se pueden citar son:

 

Estiércoles de todo tipo

Gallinaza

Humus

Cachaza

Otros.



Con

Cáscara de arroz

Cáscara de café

Aserrín

Turba

Otros.

 

            Para el uso de los materiales que aparecen en la segunda  columna, se debe tener en cuenta que aportarán pocos nutrimentos y que su elección y cantidad estarán basadas en el aseguramiento de las propiedades físicas que deben tener los sustratos. Tomando en cuenta esto, la cantidad que se debe mezclar no deberá ser superior a 15 ó 20 % del volumen total.

            El otro componente esencial de un sustrato es el suelo. De acuerdo con las características que debe tener para su elección, explicadas con anterioridad, la cantidad presente en la mezcla no deberá exceder de 25 % del volumen 27 total como valor óptimo y de 50 % como mínimo. Sin embargo, en aquellas áreas donde el suelo predominante o disponible corresponde a los negros y muy arcillosos, la proporción en la mezcla deberá ser baja y habrá que aumentar un tanto otros materiales.

            A su vez, cuando se dispone de suelos de baja fertilidad o muy lixiviados habrá que elegir un material orgánico muy rico en nutrimentos, como el humus de lombriz, por ejemplo, para que así se equilibre su pobreza.

            El pH del suelo determina la materia orgánica que se debe usar. Si, por ejemplo, un compost basado en hojas es ácido, se podrá usar en un suelo alcalino. Por el contrario, si el suelo es ácido, entonces la materia orgánica podría ser estiércol o cachaza que, en ocasiones, presentan pH alcalinos.

            Todo esto indica que en materia de mezcla y de proporciones, no se debe descartar ningún tipo de suelo, sino conocer y manejar sus características y propiedades, de manera que se logre utilizarlo correctamente.

Conservación de la fertilidad en los sustratos

            El cultivo de hortalizas en organopónicos implica una intensidad en el tiempo, para lograr altos rendimientos anuales, con buena calidad de la cosecha. Esta premisa indica que se debe mantener el sustrato con alta fertilidad y propiedades físicas de porosidad, retención de agua y aireación, capaces de mantener estables los rendimientos. Estas condiciones se logran en las mezclas cuando se preparan por primera vez, pero en la medida en que se desarrolla la explotación, las condiciones pueden variar.

            Las investigaciones indican que, al cabo de 2 a 5 ciclos de cultivo continuos, los valores de fósforo y potasio pueden bajar hasta la mitad, para el primero y hasta en 3 veces, para el segundo. Igual ocurre con el contenido de materia orgánica fácilmente degradable, que puede variar desde 45 % al inicio, hasta 15 a 20 % después de 2 años sin aplicaciones sistemáticas.

            Este fenómeno se ve reflejado, directamente, en el rendimiento y se reportan disminuciones, en tomate, de 7,5 kg/m2 hasta 3,5 kg/m2 al cabo de 3 siembras sin aplicación de materia orgánica adicional.

¿Qué se puede hacer para mantener la fertilidad y los rendimientos estables?

1)    Aplicación de enmiendas orgánicas

2)    Prácticas fitotecnias.

 

1.    Aplicación de enmiendas orgánicas:

            Constituye una buena opción para mantener estables los rendimientos de los cultivos y también para mejorar las condiciones de fertilidad y propiedades físicas de los sustratos.

a)    Materia orgánica. Las aplicaciones se pueden hacer una vez en el ano, en cantidad aproximada de 10 kg/m2 equivalente a una capa de 2 cm de grosor. También se pueden hacer fraccionadas, es decir la cantidad total de (10 kg/m2) en cada cosecha que se recoja o cada 2 o 3 cosechas. En fin, lo importante está en no dejar más de 6 meses sin aplicar alguna cantidad de materia orgánica.

b)    Cenizas. Las cenizas procedentes de la combustión lenta de la cáscara de arroz, mezcladas con 0,6 kg/m2 de humus de lombriz, aplicadas después de 3 cosechas sucesivas, son una buena opción.

c)    Raquis de plátano. El raquis de plátano triturado, en dosis de 2 kg/m2 sobre el cantero e incorporado en los primeros 10 cm. constituye una forma de aportar nutrimentos al sustrato, sobre todo, potasio.

d)    Mezcla de aserrín con estiércol. Estos componentes, en proporción de 75 % de estiércol y 25 % de aserrín, bien mezclados e incorporados en cantidad de un tobo de 18 litros/m2 de cantero, forman parte del mejoramiento de los canteros en los organopónicos.

e)    Humus de lombriz. Constituye una fuente de materia orgánica de alto contenido de nutrimentos y portador de sustancias bioestimuladoras, que favorecen el crecimiento vegetal, y proporcionan mejores rendimientos. En dosis de 0,6 kg/m2 de cantero /año resulta una buena opción.

f)     Aplicación de biofertilizantes y estirnulador es no contaminantes:

          f .1. Micorrizas. El inoculo formado por esporas más raíces infestadas       con hongos formadores de micorrizas arbusculares, favorece el            desarrollo de los cultivos.

            f.2 .Azotobacter. Se aplica foliarmente, a razón de 2 L de Azotobacter      por 16 L de agua, en la etapa de crecimiento rápido. También puede   set- suministrado directamente al sustrato de 2 o más años de         explotación, a razón de 4 mUm2 solo o mezclado con Fosforina    (mezcla de fósforo + micorrizas), en cada cultivo que se va a sembrar.

            Además de estas adiciones, la fertilidad de los sustratos y suelos se puede complementar aplicando sustancias de carácter orgánico, las cuales potencian el rendimiento de los cultivos, con normas definidas para cada caso, como sucede con el Biodrive (Aminocomplex).

2. Medidas fitotécnicas

            Entre las medidas fitotécnicas que favorecen el mantenimiento de la fertilidad está la rotación de cultivos: la planta "reponedora" (leguminosa) se siembra con anterioridad a aquellas plantas de gran poder de extracción de los nutrimentos del suelo (gramíneas y otras), favoreciendo, demás, el enriquecimiento en nitrógeno del sustrato. Mantener la superficie del sustrato cubierta con la planta "reponedora" (leguminosa) también favorece la conservación del sustrato, de manera que el impacto de las gotas de agua de lluvia no lo erosionen, además de que evita la incidencia directa del sol, lo cual contribuye a evitar la evaporación y la formación de la costra en la superficie del suelo después del riego o de la lluvia.

            Las prácticas fitotécnicas más usuales son la asociación y el intercalamiento de cultivos.

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