Pan en olla

Ingredientes

  • 500 g. de harina de fuerza (100%).
  • 375 g. de agua filtrada (75%).
  • 10 g. de sal marina (2%).
  • 5 g. de levadura seca (1%).

        NOTA.- Entre paréntesis el porcentaje de panadero.

Pasos

  1. La noche anterior; poner en un cuenco todos los ingredientes. 
  2. Mezclar con una espátula o con la rasqueta hasta conseguir que todos los ingredientes estén integrados. 
  3. Tapar con un plástico (yo utilizo un gorro de ducha) y dejar reposar en un lugar tranquilo de la cocina para que fermente durante unas 12 horas. 
  4. Al días siguiente, destapar la masa que habrá crecido mucho más del doble de su volumen y en la que se apreciarán, a simple vista, lo agujeritos y pompas que ha provocado la larga fermentación. 
  5. Enharinar una superficie y verter en ella la masa fermentada. Rociar la superficie de la masa con harina y ayudados de la rasqueta plegar sobre sí misma de arriba a abajo. Repetir la misma operación pero de derecha a izquierda. Volver a repetir estos dos pasos hasta que nos queda formada una bola algo rústica. 
  6. Poner esta bola de masa en un cuenco limpio, tapar con plástico de nuevo y dejar reposar para que haga una segunda fermentación durante más de una hora. (Si hay mucha prisa, este paso se puede saltar). 
  7. Calentar en horno a 250º y dentro de él la olla. 
  8. A partir de este momento la olla se tiene que manejar con precaución, ya que está muy, muy caliente. Enharinar el interior de la olla (en la próxima ocasión engrasaré con aceite). Por el calor, la harina se agrupara formado grumillos. 
  9. Verter la masa desde el cuenco a la olla. Procurar que siga manteniendo la forma de bola, pero no hay cuidado si se deforma un poco, ya que la masa está muy distendida y recuperará la forma. Bajar la temperatura del horno a 200º, tapar la olla y hornear durante 40 minutos. 
  10. Pasado ese tiempo, destapar la olla. El pan está blanquito y la corteza blanda. Ahora vamos a dejar otros 20 minutos para que se dore la corteza y tenga un color tostadito. 
  11. Sacar del horno y dejar reposar unos 15 minutos sobre una rejilla. ¡Listo para comer, sin haber tocado la masa!