1. Introducción

Vanidad, Juriaen van Streeck.

    La primera vez que escuche la expresión vanitas, era un adolescente y me quedé muy intrigado porque no sabía qué significaba, me dio vergüenza preguntar, mi cabeza daba vueltas imaginando que sería, no existía internet, y sólo podía acudir a los diccionarios por suerte para calmar mi curiosidad; cuando llegué a casa, lo primero que hice fue buscar su significado. Hoy en día en muchos escritos se vuelve a mencionar el término vanitas y pensé que era el momento de ver qué estaba pasando en el arte, como se la representa en la actualidad y su relación con el libro del Eclesiastés.   

    La vanitas, es un término latino que puede traducirse como vanidad, aunque algunos la traducen como nada; en el arte es una categoría de bodegones, de gran importancia y valor simbólico practicado en el barroco holandés.   

    La vanitas puede implicar también orgullo o sentimiento de superioridad, que lleva a tratar a los demás de forma despectiva, aspecto que sirve para mostrar lujo, riqueza o poder y carece de valor moral. Hasta la Biblia pretende moralizarnos con la expresión vanitas vanitatum omnia vanitas (vanidad de vanidades, todo es vanidad) Eclesiastés 1,2, queriéndonos enseñar que la vanidad es algo que sólo dura un instante.

    La más famosa de las vanitas fue la hoguera de las vanidades, que ocurrió en febrero de 1497 durante la fiesta del martes de Carnaval en Florencia (Italia), donde el monje Girolamo Savonarola y sus seguidores quemaron objetos considerados pecaminosos como espejos, maquillajes, vestidos lujosos, etc., hasta Sandro Botticelli (pintor Italiano) sufrió las consecuencias, algunas de sus pinturas fueron quemadas por el monje y no quedaron fuera de esas aberrantes actividades los libros, partituras e instrumentos musicales. La literatura y el cine también se han ocupado del tema de la vanitas. (Imagen 1Vanidad  Juriaen van Streeck, 1.670  

    Ahora sí hablemos de las vanitas en las artes, en la Edad Media y en el Renacimiento en las pinturas se representaba la belleza, la vanidad y la muerte, y como símbolos de vanitas se utilizaban  frutas pasadas, burbujas, relojes, humo, joyas, etc. La decadencia, la lujuria, la fragilidad de la vida, todo debía tener un final, porque todo es efímero, de ahí la inclusión de cráneos como símbolo de la muerte. Estas pinturas solían tener un mensaje moralizador y nos recordaban que todos estos placeres un día llegarían a su fin.

    En el siglo XVII (Barroco) el tema de las vanitas fue utilizado por los pintores del Norte de  Europa (Países Bajos y Alemania), donde la  belleza y la muerte estaban presentes, no sé si estas pinturas eran realizadas por encargo o realmente los pintores de esa época creían en este modelo, además debemos decir que eran utilizadas por las distintas iglesias para predicar sobre la moral de los hombres, simples mortales. 

   Hoy en día, el arte contemporáneo con las vanitas sigue mostrando su relación entre belleza y muerte, algo que el arte más allá de los tiempos nunca dejará de retratar, como el principio y el fin, siempre está presente en la obra del artista.

    Uno de los artistas que trató el tema fue Félix González Torres (artista cubano) con su obra: Amantes perfectos (Imagen 2), dos relojes uno al lado del otro, sincronizados a la misma hora, sólo que uno de ellos dejará de funcionar antes que el otro, como alegoría de lo perecedero de la vida,  El artista nos habla del amor y la muerte, ya que la pareja de Félix González Torres muere de sida, un tiempo después el artista también muere. 

    

Otro de los artistas que trabaja el tema es Damien Hirst (artista inglés) donde la vida y la muerte están presentes en toda su obra, un ejemplo es: Por el amor de Dios (Imagen 3),  está construida con una calavera auténtica, incrustada con casi 9000 diamantes. La lujuria, la decadencia,  la vanidad de las vanidades como son los diamantes y la muerte están presentes en un mismo objeto, por lo que podemos deducir que la belleza supera a la muerte, y por una vez, puede ganarle.

    Muchos artistas trabajan el tema de la vida y la muerte, la belleza y la vanidad, aunque no todos incluyen una calavera, y no predican un sermón como lo hacían en la Edad Media, pero sí quieren reflejar que la vida sigue siendo efímera como una flor cuando se marchita.