Anís con azúcar y su Berajá - Condimentos y Letuarios



La bendición sobre frutas y verduras es un tema muy importante, ya que, con ello, la persona demuestra su afán por agradecer al Creador por lo que le da y disfruta…, a la vez que es la llave que hace la transición de un alimento de la posesión Celestial a la posesión humana, tal y como lo dice el Talmud de Berajot, en el capítulo 6, invocando a los versículos de Tehilim “La_Hashem Ha_Áretz umloah” (Teh. 24:1), y “Hashamayim Shamayim La_Hashem Veha_Áretz Natán libné Adam” (Teh. 115:16). Pero, a la vez, este afán por bendecir demanda una rectitud y del uso de conocimientos correctos, a fin de que no se incurra un error simultaneo de decir la bendición no válida, poniendo en riesgo la pronunciación, en vano, del Nombre del Todopoderoso. Y no siempre ocurre que el problema sea desconocer el origen exacto de una fruta o verdura, sino que, a veces, la duda se genera sólo cuando se han mezclado alimentos, como por ejemplo, unas semillas o verduras con azúcar. En la Noche de Rosh Hashaná, hay comunidades judías que acostumbran a comer semillas de anís mezcladas con azúcar como símbolo de abundancia de méritos. ¿Qué bendición se debe recitar en este caso?

 

¿Cuál es la bendición que se recita antes de comer una mezcla de anís seco con azúcar?

 

Sin esencia

 

En Maséjet Berajot (39:1), está escrito el caso en que una persona pretende beber un líquido que ha sido hervido después de haber mezclado Agua con Shébet (anís). El Talmud entendió que era necesario averiguar primero cuál sería el objeto de mezclar anís con agua: ¿acaso para darle una esencia y fuerza especial al agua con la que se mezcló, o simplemente lo dota de otro aspecto o color?

אָמַר רַב פָּפָּא: פְּשִׁיטָא לִי מַיָּא דְסִלְקָא — כְּסִלְקָא, וּמַיָּא דְלִפְתָּא — כְּלִפְתָּא, וּמַיָּא דְּכוּלְּהוּ שִׁלְקֵי — כְּכוּלְּהוּ שִׁלְקֵי. בָּעֵי רַב פָּפָּא: מַיָּא דְשִׁיבְתָּא מַאי? לְמַתּוֹקֵי טַעְמָא עָבְדִי, אוֹ לְעַבּוֹרֵי זוּהֲמָא עָבְדִי לַהּ? תָּא שְׁמַע: הַשֶּׁבֶת מִשֶּׁנָּתְנָה טַעַם בַּקְּדֵירָה אֵין בָּהּ מִשּׁוּם תְּרוּמָה, וְאֵינָהּ מְטַמְּאָה טוּמְאַת אוֹכָלִים. שְׁמַע מִינַּהּ לְמַתּוֹקֵי טַעְמָא עָבְדִי לַהּ. שְׁמַע מִינַּהּ.

Para responder esta pregunta, el Talmud dijo que suponiendo que las semillas de anís fueran de Terumá (santificadas para el consumo exclusivo del Cohén), si hubiesen sido hervidas en agua, las semillas resultantes serán permitidas para todos, pues aparentemente habrían perdido su efecto exclusivo y sagrado que lo hacía prohibido para otro que no fuera Cohén. Se deduce que gran parte de la fuerza y concentración del anís queda diseminada en el agua con la que se hierva; y, si es así, esa mezcla adquiriría una característica que la transforma en “un jugo de anís” propiamente dicho, mientras que sus semillas resultantes quedarían como un desecho (como la borra), sin relevancia, para efectos de la Ley de Terumá. 

למתוקי טעמא עביד – ומברכין על מימי תבשילו ב"פ האדמה

El Talmud, según RASH"I, infiere que la bendición de este jugo de anís es Boré Perí Haadamá; pero, no reveló qué bendición haya que decir sobre esas semillas de anís (después de que ya hayan desprendido su esencia).

 

Pimientos, jengibres y clavos

 

El Shulján Äruj (O.J., 202:16) dice que no se dirá bendición sobre pimiento seco,   jengibre seco, ni por el clavo (de oler) de “Gueroflo”, ni tampoco se dirá bendición sobre cualquier otro fruto parecido, que no sea así su manera de comer (por su sabor tan fuerte), aunque sí sea consumible después de haberlo mezclado o acompañado con otro sustrato.

 על פלפל וזנגביל יבשים ועל הקלאו של גירופלו (ר"ל נעגליך) וכל כיוצא [בזה] שאין דרך לאוכלם אלא על ידי תערובות אין מברך עליהם כלום

En el inciso 18, dice que, cuando esté fresca el tipo de verdura anteriormente mencionado (pimiento y jengibre), es decir, esté en un estado similar al que se encontraba cuando maduró y se cosechó de su planta, la bendición previa a su consumo será “Boré Perí Haadamá”.

על פלפל וזנגביל כשהם רטובים בורא פרי האדמה: הגה כל הפירות שיודע בהם שהם עיקר הפרי מברך עליהם בורא פרי העץ ושאינן עיקר הפרי בפה"א ואם הוא מסופק אם הוא עיקר הפרי או לא בפה"א ואם אינו יודע מה הוא מברך שהכל:

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‘Homeleta’ con azúcar

 

En el Shulján Äruj (Simán 203:6), está escrito que, sobre un jengibre aromatizado (o refinado), se bendice “Boré Perí Haadamá”. Y lo mismo habrá que bendecir aunque el jengibre haya estado seco antes de refinarlo o perfumado. Y todo esto debido a que el jengibre se ha adaptado para el consumo. Y ya que el jengibre es lo principal, su bendición es “Boré Perí Haadamá”.

על זנגביל שמרקחים אותו כשהוא רטוב בפה"א ונראה דה"ה אם מרקחים אותו יבש כיון שע"י כך הוא ראוי לאכילה הזנגביל עיקר ומברך עליו בורא פרי האדמה:

El Bet Yosef, en el siguiente tema (203:7), recopila la regla de bendición sobre un sustrato llamado “homeleta”. Ésta es una especia registrada por el Talmud, la cual se solía machacar y mezclar con azúcar (letuario), quedando como principal aquella especia, y por ello, la bendición (sobre el conglomerado) es Boré Perí Haadamá. Y así lo dictaminó en el Shulján Äruj: “especias machacadas y mezcladas con azúcar, cuando son lo principal, se bendice –sobre éstas- como la ley (el origen) de dicha especie”.

Por consiguiente, si una especia ha sido sustraída de un árbol, entonces, aunque se machaque y se mezcle con azúcar, su bendición será Boré Perí Haëtz; y si fue sustraída de una planta no arbórea, de  un tubérculo o de la tierra: su bendición será Boré Peri Haadamá.

En consecuencia, se deduce que las semillas de anís que hayan sido mezcladas con azúcar, se bendición será “Boré Perí Haadamá”, dado que su origen ni es arbóreo sino de “la tierra” desde el punto de vista halájico y lo principal sigue siendo el anís, así como ocurre con la “homeleta” o especia registrada por el Shulján Äruj (203:7).

 

¿Si la mayoría es azúcar?

 

El MAHARA”M de Rotemburg dice que, aunque la “homeleta” no haya sido cocinada, sino únicamente mezclada con azúcar, su bendición seguirá siendo igual a la del origen de dicha especia, es decir, “Boré Perí Haadamá”, ya que es el (ingrediente) principal, aun habiendo mayoría de azúcar en la mezcla.

Por lo tanto, resulta algo paradójico el hecho de que, por un lado, no se bendiga nada sobre una especia cruda en estado seco, mientras que, por otro lado, la bendición se active a causa de que se haya mezclado simplemente con azúcar, a pesar de que la azúcar sea la mayoría y de no haber sido procesado a través de una cocción. No obstante, el Bet Yosef apoyó esta decisión del MAHARA”M de Rotemburg, como se pudo observar en el Simán 203 del inciso 7 recién expuesto.

 

Hierbas silvestres

El objetivo de los humanos

 

El Tur (Simán 204) trae la opinión del RAABA”D, y dice que la bendición que se dice antes de comer hierbas silvestres es “Shehacol Nihyá Bidbaró”. El motivo es que el origen de esta hierba es netamente silvestre, y los seres humanos no lo cultivan, lo que lo cataloga como hierbas que no son importantes. El hecho de que las personas no lo siembren y no les interese sembrarlos, le resta importancia a dichas hierbas, y, aunque provengan de la tierra, su bendición no es Boré Perí… sino “Shehacol Nihyá Bidbaró”.

כתב הראב"ד עשבא דדברי שאין נזרעין מברכין עליהם שהכל כיון דלא זרעי להו אינשי לא חשיבי פרי וכתב עוד וכמדומה לי שבתא ושבללתא וכמונא וכוסברתא שהכל והכי אמר בעל הלכות וטעמא דידיה דכל הני לטעמא עבידי ולא לאכילה שבתא הוא שאנו קורין אניס ובלשון ערבי שבתא שבללתא הוא שאנו קורין פטינ"א כמונא כמשמעה כוסברתא אליינדר"י

 

Condimentos

 

Y continuó el RAABA”D escribiendo que le parece que la bendición que se dice sobre el Shibtá (anís), el Shablulita (fenofreco), el Camuná (comino) y la Jusbartá (Kusbará=cilantro) es “Shehacol Nihyá Bidbaró”. Y el Tur dijo que todos estos no se comen por sí mismos, sino que sirven para dar sabor a las comidas… Y así es el dictamen del Shulján Äruj (204:1).

 ועל עשבי דדברא שאינם נזרעים ועל שבת שקורין אניט"ו (ר"ל אניס)ועל כמון וכסבור [דלטעמא עבידי ולא לאכילה] ועל החומץ שעירבו במים שראוי לשתות מברך שהכל


Pimientos versus Anís - BA"J

 

El BA”J detectó una incongruencia, después de haber acumulado toda estas determinaciones y dijo que no se entiende cómo no se bendice nada sobre el jengibre seco y molido (en su forma de condimento), mientras que, por el anís -el Tur en nombre del RAABA”D, y el Shulján Äruj  dicen que - sí se bendice, tomando en cuenta que ambos son condimentos para dar sabor a las comidas. {¿Por qué no se dice bendición por el pimiento, jengibre y clavo de olor, y sí por el anís, fenofreco, comino, y cilantro?}

כתב הראב"ד וכו' וצל"ע מ"ש הני שיבת' שאנו קורין אני"ס וכו' דלטעמא עבידי כל הני ולא לאכילה ואפ"ה מברכין עליהם שהכל אע"פ שאין זה דרך אכילתו אפילו ברטיבתא ומאי שנא בשמים יבשים כגון פלפל וזנגביל וציטב"ר ונעגלי"ך דכותשון אותן ליתן טעם בתבשיל וא"כ לטעמא עבידן ואי אכיל להו בעינייהו אין מברכין עליהן כלום כיון שאין זה דרך אכילתן לאכלן בעינייהו ואפשר דהכי קאמר הני אני"ס ואליינד"ר וכל הני אפי' היו ראויין לאוכלן בעינייהו ברטיבתא אין ברכתן אלא שהכל דלטעמא עבידן ולא לאכילה הלכך עכשיו ביבישתא שאינן ראוין לאכילה בעינייהו אם בשלן בדבש בענין שראוי לאכילה אע"פ שהן עיקר והדבש טפל אין מברך עליהם אלא שהכל ולא דמי לבשמים דשאני התם דברטיבתא מברך עלייהו בפה"ע או בפה"א דלאכילה עבידן ברטיבתא הלכך אפילו ביבישתא אם נתרקחו והוי עכשיו דרך אכילתן מברך נמי בפה"ע או בפה"א ועדיין צ"ע


Respondió el BA”J que el anís, sobre el que se bendice “Shehacol Nihyá Bidbaró”, corresponde al anís mezclado con azúcar, pues el azúcar actúa como un agente que hace que sea comestible y, en efecto, le corresponde una bendición; pero, en cuanto al anís seco solo, sin mezcla alguna, no requiere bendición alguna debido a que sólo sirve como condimento.

Pero, si bien se solucionó un enigma, queda todavía un dato curioso por descifrar… El jengibre y el clavo, cuando son mezclados con azúcar, su bendición es “Boré Perí Haadamá”, mientras que, el anís cuando se mezcla con azúcar, su bendición es Shehacol Nihyá Bidbaró. Explica el BA”J que la diferencia es que tanto el pimiento, como el jengibre eran condimentos que la gente sí los comía como tal (N.E. al menos en estado húmedo y frescos), o secos una vez adaptados para comer al mezclarlo con azúcar, por ejemplo… Por eso, su bendición es “Boré Perí Haadamá”. Pero, en el caso del anís, cilantro y comino secos, eran condimentos que si alguien los ingresaba a su boca, el motivo era percibir su sabor, pero no ingerirlos cual alimento : por más que lo adaptará para su digestión, por medio del azúcar, su bendición es “Shehacol Nihyá Bidbaró” (N.E. pues así habría sido -como máximo- su berajá, aun en estado fresco y húmedo), debido a que el azúcar no puede lograr adaptar dicho sustrato para un consumo similar al de un alimento normal (es decir, no logró subirlo a su categoría correspondiente), sino en forma limitada al dote de sabor.

 

Enigma para los Poskim

 

El Maguén Abraham y el Maamar Mordejay, entre otros, se sorprendieron de que el BA”J haya dicho que sólo cuando el anís está azucarado se bendiga sobre éste. El Shulján Äruj (ni los Rishonim en quienes se basó) no mencionaron que ésta fuese la condición para la bendición del anís, del comino ni del cilantro. Siendo así, quedaría la opinión de BA”J enigmática para algunos Poskim, en cuanto a la exacta bendición que se deba decir por el anís azucarado.

  

Condimentos secos sin mezcla alguna


Quizá se podría alegar un argumento que consiste en que la lista de condimentos que el Shulján Äruj (203:16) determinó que no se diga bendición alguna (pimiento, jengibre, y el clavo de aquellos tiempos) tienen todos un factor común de que sus sabores son fuertes o picantes, con tanta intensidad que fue dicho sobre éstos que “así no es la manera de comerlos”, cuando se encuentran secos apropiados para condimentar (más no para comerlos así solos). 

Y el Shulján Äruj quiso decir con esto, en realidad, que es prácticamente imposible e inaudito que alguien se vaya a poner en la boca uno de éstos para comérselo solo así como está. 

Pero, en el caso del anís, comino, y cilantro, cuyos sabores no son tan fuertes ni picantes como el otro grupo, no sería inaudito encontrar a personas capaces de ingresar en sus bocas para probar o disfrutar del sabor que estos abordan y emanan, a pesar de que no sea algo frecuente de que pase. Por ello, los Rishonim mencionados y el Shulján Äruj (Simán 204:1) concluyeron que el anís (cuando está solo, crudo y sin aditivos) sea “Shehacol Nihyá Bidbaró”, ya que ofrece un grado de tolerancia para su ingesta mayor que el pimiento, jengibre y clavo, los cuales carecen de una bendición cuando están sin mezclar ni adaptar.

 

Condimentos mezclados con azúcar

 

Mermelada de Rocoto (pimiento picante), foto 2

Y en cuanto a los condimentos que se hayan mezclado con azúcar, el resultado ya no depende tanto de los niveles de tolerancia, pues todos son tolerados para ingerirlos. Y el motivo por el que se dice “Boré Perí Haadamá”, por {‘homeleta’ con azúcar, o por la mezcla de pimiento o jengibre o clavo (cualquiera de estos tres) con azúcar}, y no “Shehacol”, es que adoptan así la forma apropiada y habitual de comerlos, mientras que, en el caso del {anís y comino}, por más que se los mezcle con azúcar, no adoptan una característica que haga de su consumo algo habitual, a pesar de ser tolerados por el paladar.

Por lo tanto, antes de comer semillas de anís secas y mezcladas con azúcar, a pesar de ser bien tolerados por la digestión, su bendición seguirá diciendo “Shehacol”, debido a que no es una acción regular o habitual el consumo del anís seco solo, o aunque sea mezclado con azúcar, y muy a pesar de que simbólicamente la costumbre halájica obligue a una persona -en Rosh Hashaná- a comerlo así. Y esto sería comparable al caso en que un doctor o naturista recete esta forma de comer el anís (es decir, con azúcar), con fines terapéuticos: su bendición seguirá siendo Shehacol Nihyá Bidbaró.

Y la diferencia es que la “homeleta” se hace habitual con el azúcar mientras que el “anís” no. Y es probable que esto haya sido a lo que se refirieron el Äruj Hashulján y el Maamar Mordejay.

 

Limón… ¿Con o sin azúcar?

 

En el libro Vayómer Yitzjak (O.J., Likuté Halajot Berajot), está escrito que Rabí Yitzjak Ben Walid dictamina que, aunque una persona le guste mucho comer limón solo, no pronunciará bendición alguna, y reportó que así lo vio escrito en un libro que se llama Boré P.H. cuyo autor es el Rab Meyujás. Pero, le preguntaron cuál sería el dictamen agregara una buena cantidad de azúcar a las rodajas o gajos de limón, a lo que respondió que deberá bendecir “Shehacol Nihyá Bidbaró”.

¿Cuál es la diferencia entre (i) un jengibre mezclado con azúcar (u homeleta), sobre el que (el Shulján Äruj ha dictaminado) se bendice “Boré Perí Haadamá”, y un (ii) limón crudo con azúcar sobre el que bendice “Shehacol Nihyá Bidbaró”? ¿Acaso no es el mismo caso? Si se estilaba comer esto así en aquella época, ¡debió haber dictaminado que su bendición fuera “Boré Perí Haëtz”!

La respuesta es que el (i) jengibre sí se solía comer con azúcar, mientras que los gajos de (ii) limón crudo no se solían comer con azúcar (con excepción de su zumo ya exprimido o limonada), sino únicamente para bebida o como aliño. La normalidad con que la gente suela comerlos determinará si la bendición es especifica (Boré Perí Haadamá) o general (Shehacol). Para entender un poco más este tema, vale la pena analizar cuál debería ser la bendición a recitar antes de comer un Etrog elaborado con azúcar, por ejemplo, en letuario. A diferencia del limón con azúcar, el letuario de Etrog se come en forma habitual por las personas; y, por ello, se bendice en función a su origen arbóreo “Boré Perí Haëtz”. Pero, en cuanto al limón o el anís no es habitual comerlos ni siquiera así.

 

Cáscaras de frutas

 

¿Qué pasaría si una persona quisiera preparar cáscara de naranja o de toronja con azúcar, cocinados y mezclado con algunos aditivos más? ¿Cuál bendición habría que pronunciar en este caso?

 

El caso en cuestión tiene un grado mayor de dificultad debido a que las frutas mencionadas provienen del árbol, pero, normalmente sólo se bendice Boré Perí Haëtz sobre sus partes comestibles... Pero, las cáscaras no son comestibles, o, al menos, no es el hábito mundial comerlos, sino únicamente sus gajos (en este caso, gajos de naranja y toronja).

No obstante, cuando esas cáscaras son refinadas y elaboradas de tal manera que sean comestibles, y, más todavía, apetitosas y habitualmente consumidas por las personas, se genera una duda sobre si también se diría lo mismo por una cáscara de fruta adaptada para un consumo habitual. Si bien ya está aclarado lo que ocurre con el fruto de un árbol adaptado por medio de azúcar u otros aditivos, la pregunta ahora sería si este resultado sería el mismo para el caso de una cáscara frutal (cuando la fruta cruda sí se come pero su cáscara cruda no). En respuesta a este enigma, el análisis que da importancia al hecho de que se hizo habitual para la gente comerlo es sólo aplicable para una fruta propiamente dicho, pero no para su cáscara (epicarpio), ya que, cuando se planta o siembra el árbol o planta frutal, generalmente su objetivo es la producción de aquello que está adentro de la fruta (mesocarpio). Por consiguiente, por más que una cáscara se convierta en apetitosa y habitual comerla, no podrá llegar al mismo nivel que su fruto que lo adaptaron a ser igual de apetitoso y habitual comerlo, ya que la cáscara no fue el objetivo de su siembra o plantado, mientras que la parte interna del fruto sí. Por eso, los Sabios entendieron que una cáscara de fruta es secundaria al fruto, y, si la llegaran a adaptar al consumo habitual  (letuario de naranja) su bendición sería “Boré Perí Haadamá” y no “Boré Perí Haëtz” como correspondería a los gajos de su fruta.

 

Letuario de Etrog

 

Si es así,  a sabiendas que el letuario de Etrog se prepara exclusivamente con sus cáscaras ¿por qué la bendición por el letuario de Etrog es “Boré Perí Haëtz”, y la bendición por las cáscaras de naranja o toronja no es equivalente?

 

La respuesta es que las naranjas y toronjas son cultivadas con el objetivo de que el hombre aproveche habitualmente y también principalmente la parte interna (blanda y/o más comestible) de sus frutos (mesocarpios)… Y, por eso, sus cáscaras no llegan al mismo nivel de importancia que sus frutas, por más que las refinen y adapten para un consumo habitual (letuario de naranja). Pero, el caso del Etrog es diferente, ya que el objetivo del campesino o empresa que impulsa el plantío de Etroguim está estimulado (además de la Mitzvá de Etrog en Sucot) para producir frutas cuyas cáscaras sean aprovechadas para comer, pues ésta es la forma de comerlos, y no los gajos de Etroguim (la especie amarga). Por ello, una cáscara de Etrog es equivalente a un jengibre seco, y no a una cáscara de naranja. En consecuencia, la bendición sobre el letuario de Etrog es “Boré Perí Haëtz”, pues el consumo principal de su especie sólo puede ser logrado así (su cáscara cocida y endulzada).

 

 

Conclusión

 

Una persona que pretende ingerir anís crudo o anís mezclado con azúcar, la bendición previa que ha de pronunciar es “Baruj Atá Ad_n_y Elohenu Mélej Haölam Shehacol Nihyá Bidbaró”,  ya que no es habitual comerlo así.

Antes de comer jengibre seco, pimiento picante seco, o limón crudo, cualquiera de estos sin aditivos: no dirá bendición alguna antes de su consumo, ya que la gente normalmente nunca los come sin aditivos.

Pero, si una persona fuese a comer un jengibre seco y molido, pero mezclado con azúcar, en caso de que así se estile comerlo habitualmente, deberá bendecir previamente Baruj Atá Ad_n_y Elohenu Mélej Haölam Boré Perí Haadamá”.

Previo al consumo de limón crudo mezclado con azúcar, la bendición a recitar es “Baruj Atá Ad_n_y Elohenu Mélej Haölam Shehacol Nihyá Bidbaró”, como el dictamen sobre el anís azucarado, pues no es habitual comerlo.

En el caso en que la persona pretenda comer una cáscara de Etrog cocinada y endulzada apropiadamente (letuario de Etrog), su bendición será “Baruj Atá Ad_n_y Elohenu Mélej Haölam Boré Perí Haëtz”,  ya que sí es habitual comerlo y es la única forma de comer este fruto.

Si una persona va comer una cáscara de naranja o toronja cocida y endulzada con azúcar (letuario de naranja o de toronja), su bendición es “Boré Perí Haadamá”, ya que la cáscara no es lo principal del consumo de los frutos a los que pertenecen, y muy a pesar de que sea habitual comerla.

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