Trabajar en Janucá



Introducción

¡Quién no conoce Janucá! Ocho días en los cuales se propaga el milagro ocurrido para el tiempo en que vivía la familia de Matitiyá Ben Yojanán, cuando los griegos y helenistas querían desligar el cumplimiento de los preceptos de la vida de los yehudim, y, a pesar del gran número y poder superior físico del imperio griego, los yehudim salieron airosos en una batalla por mantener los principios de la Torá por encima de todas las cosas. Pero, no sólo los hombres fueron los que sufrieron las desdichas de la presión inmoral de los grupos helénicos…También las mujeres sufrieron las consecuencias de la conducta helénica y los abusos de los dirigentes griegos de turno. En fin, todo el pueblo de Yisrael disfrutó finalmente del fruto del milagro de haber vencido, de manera humanamente ilógica a los muchos traidores y al ya mencionado imperio griego… Asimismo, Yisrael fue receptáculo del beneficio del conocido milagro del aceite de la Menorá.

Hoy, después de más de 2100 años de este suceso, cumplimos, una y otra vez más, con el precepto de la propagación de este milagro, por intermedio de el encendido de una Januquiyá, durante ocho días, una vez por cada día. Mas este precepto no vino solo… Los rezos, alabanzas y agradecimientos especiales complementan efectivamente el objetivo de estos Días. Aun así, hay algo más… Se ha escuchado acerca de una costumbre de abstenerse de trabajar en Janucá. siendo que la Festividad de Janucá no es comparable al Shabbat, ni a un Yom Tob, ni a Jol Hamoëd, ni a Rosh Jodesh, entonces ¿cuál es el origen de esta costumbre y su impacto en la Ley para hombres y mujeres?

 

Preguntas

¿Pueden trabajar las mujeres en Janucá?¿Y los hombres?



Argumentos

  

Una fecha laborable

 Antes de comenzar a entrar en esta sección, hay que introducir explicando que el Halel es un precepto Mide_Rabanán que consiste en pronunciar el texto de varios pasajes del libro de Tehilim, recopilado y ordenado de manera especial, en días especiales del año. Esta plegaria debe ser antecedida normalmente por una bendición que culmina con las palabras “Ligmor Et Ha_Halel”. Cuando la Guemará se refiere a que “sí se dice el Halel” es equivalente a decir que se dice también su bendición previa “Ligmor Et Ha_Halel”. En caso contrario, cuando la Guemará diga que “no se dice Halel”, significa que, aunque sí se pronuncie el contenido del Halel, no se debe incluir la bendición “Ligmor Et Ha_Halel”; algunas comunidades, en este caso, pronuncian otra bendición, mientras que otras comunidades simplemente no pronuncian bendición del todo previamente al Halel.

Preguntó la Guemará, en Maséjet Ärajín (10:2) si se puede o no decir Halel (incluyendo la bendición que culmina en “Ligmor et Ha_Halel”) en el día de Rosh Jodesh. Respondió la misma Guemará que no se dice Halel en Rosh Jodesh, ya que el día de Rosh Jodesh (aunque sí fue denominado con el nombre de “Moëd”) no es una fecha que se santificó para ser restringida de hacer trabajos.


דאמר רבי יוחנן משום רבי שמעון בן יהוצדק שמונה עשר ימים שהיחיד גומר בהן את ההלל שמונה ימי החג ושמונה ימי חנוכה ויום טוב הראשון של פסח ויום טוב <הראשון> של עצרת ובגולה עשרים ואחד תשעה ימי החג ושמונה ימי חנוכה ושני ימים טובים של פסח ושני ימים טובים של עצרת מאי שנא בחג דאמרי' כל יומא ומאי שנא בפסח דלא אמרינן כל יומא דחג חלוקין בקרבנותיהן דפסח אין חלוקין בקרבנותיהן שבת דחלוקה בקרבנותיה לימא לא איקרי מועד

 ראש חודש דאיקרי מועד לימא לא איקדיש בעשיית מלאכה


   Ante este motivo, la Guemará instó: Si es así - que el decir Halel depende de que sí haya la advertencia de “no hacer trabajos” en determinada fecha -, entonces, ¿por qué, en Janucá, fecha que no fue denominada “Moëd” ni tampoco fue restringida para hacer trabajos, efectivamente sí se recita el Halel (con la bendición que culmina en “Ligmor et Ha_Halel”)?

La razón por la cual sí se pronuncia el Halel Completo en Janucá es que, en esta fecha, ocurrió el Milagro.

והא חנוכה דלא הכי ולא הכי וקאמר משום ניסא

 

Prohibición no hay

 

RASH”I, en su comentario al Maséjet Shabbat (Hoja 21:2, Dibur Hamatjil “Haji Garsinan” ), dice que no es prohibido hacer Melajá (trabajo) en Janucá, pues esta fecha fue dedicada con el objetivo exclusivo de manifestar Hodaá (agradecimiento) y Halel (alabanza) al Todopoderoso.

Tanto de la Guemará en Maséjet Arajín, como del RASH”I de Maséjet Shabbat, se puede entender, de manera sencilla, que no hay una advertencia que abstenga el trabajo en Janucá.

También en Meguilat Antiojus (libro que registró gran parte de los hechos ocurridos que antecedieron y convergieron en Janucá), en la obra del Tur (O.J., Simán 670), y en el Shulján Aruj (O.J., 670:1), está escrito que, en estos días, no se prohibió hacer Melajá en Janucá.

 

Mientras arda la llama

 

Sin embargo, el Orjot Jayim (Halajot Janucá, Simán 21), expone la existencia de una costumbre de las mujeres que consiste en no hacer ningún trabajo desde el momento del encendido de las velas de Janucá y durante el tiempo que estén las velas encendidas. Y agregó: “no se debe transigir en esto”.

Explicó el autor del Bet Yosef, en nombre del Orjot Jayim, que la razón de esta restricción momentánea, persigue la meta de lograr que la persona, en este período (en que la Januquiyá esté encendida), se percate de que es prohibido aprovecharse de la luz que emanan sus velas. Aparentemente hay una sospecha de que si se les permitiera el trabajo en ese período de tiempo, entonces, las distracciones del trabajo o el mismo trabajo provocarían que se hiciera uso de la luz de las velas de Janucá para fines personales: leer, buscar, servir de fuente de calor, combustión, etcétera, lo que, según las Leyes de Janucá estaría directamente prohibido, al ser que estas velas de Janucá son “sagradas, y no tenemos permiso de hacer uso de las mismas salvo observarlas”.


Según esta idea, si una mujer está cosiendo, entre otros ejemplos, a la hora en que las velas están encendidas, deberá hacer una pausa hasta que culmine este período.

 

La Januquiyá y el Trabajo

 

El Tur (Simán 670) dice que las mujeres acostumbran a no hacer Melajá durante el tiempo en que las velas (de Janucá) estén encendidas. Y señaló, al igual que el Orjot Jayim, que el objetivo de esta costumbre es lograr que se percaten de que hay una prohibición de aprovecharse de la luz de la Januquiyá. Al ser que no se puede hacer Melajá, aumenta la posibilidad de que la persona esté más pendiente de que las velas no sean utilizadas para otros usos.

 

Primer y Octavo Día

 

El MAHARI”L, a través de su libro Minhaguim Ha_MAHARI”L (página 409), expresó: “hemos recibido un ‘legado en nuestras manos’ que dicta que la persona no debe hacer Melajá (a) en el momento en que las velas se encuentran encendidas en Janucá”. Nótese que, según esta opinión, a cualquier persona, ya sea varón o hembra, se le atribuye esta prohibición.


Continuó diciendo el MAHARI”L que (b) hay opiniones quien sostienen que también durante todo el primer y último días de Janucá, está prohibido trabajar (de la misma manera como está prohibido trabajar en el primer y último día de los Yamim Tobim [como Pésaj, por ejemplo]). Concluyó el MAHARI”L diciendo que la costumbre de nuestros antepasados es la de no hacer trabajos tampoco en el primer y último día de Janucá. Esta posición fue compartida por el autor de Minhagué MAHARA”K (Simán 68, Haga “Tet”).

 

Rabí Yitzjak Ben Walid

 

En el libro Vayómer Yitzjak (Halajot Janucá, pág 31), cuyo autor es Rabí Yitzjak Ben Walid, está escrito: “hemos recibido un ‘legado en nuestras manos’ que dicta que la persona no debe hacer Melajá (a) en el momento en que las velas se encuentran encendidas en Janucá”. (b) Y hay quien sostiene que también durante todo el primer y último días de Janucá, está prohibido trabajar.

 

Cesaron el veinticinco

 

El BA”J, obra escrita por Rabí Yoél Sirkish (O.J., Simán 670), en análisis de la semántica de la palabra “Janucá”, indicó que su significado es producto de la conjunción de dos palabras: Janú (cesaron) & (en la fecha 25). El BA”J, pues estaría definiendo que la palabra Janucá fue decretada así como muestra de una de las normas a cumplir en Janucá, que es la necesidad de cesar la Melajá (“Janú”), al menos en el día 25 de Kislev(“Cá”). Por lo tanto, el BA”J concluyó que es prohibido trabajar (Melajá) en esta fecha.

 

Final del combate

 

El vocablo “Janú”, no obstante, es objeto de acepciones alternas que pudieran ser adversas a la opinión del BA”J. Un ejemplo de esto, es la palabra “acamparon” (pernoctada o descanso post-guerra), lo que, por cierto, correspondería muy bien con lo ocurrido para la época en que se desarrollaron los hechos que desembocaron en lo que es Janucá, dado que los judíos acamparon definitivamente, después de toda la presión de la guerra que soportaron frente a los griegos y a las hordas helénicas.

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Aun así, el mismo BA”J se percató de esta alternativa, la que finalmente negó, diciendo que no se debe interpretar a la palabras Janú de una manera que connote descanso de una guerra sino al cese de Melajá.

En relación a esto, podremos apreciar que el autor del libro Ben Ish Jai, al referirse a un término que indicaría “descanso post-guerra”, utilizó el vocablo “Najú” (Posó – de posada-) y no “Janú” (cesó).

 

Un regalo del Rey

 

Otra prueba, registrada por el BA”J, para demostrar que es prohibido - para los hombres - trabajar en Janucá, está amparada por un Medrash (Parashat Nasó) que dice que la fecha de Janucá (25 de Kislev de la época de Matitiyá Ben Yojanán) es el día que escogió el Todopoderoso para recompensar a los Nesiím por haber tenido la iniciativa de acercar ofrendas (durante los primeros días del mes de Nisán del segundo año de la Salida de Egipto) para el momento de la inauguración del Mizbéaj. Cada uno de los 12 días de esta inauguración correspondió a una Tribu diferente, las cuales tenían en el deber de dejar de hacer Melajá en el día que le tocaba


Por ejemplo, la Tribu de Yehudá trajo su ofrenda en el primer día de Nisán, a través de su Nasí (dirigente) Najshón Ben Ämminadab: en ese día toda la Tribu de Yehudá no trabajó; en el segundo día, el turno fue de la Tribu de Yisajar: en ese día le tocaba no trabajar a dicha Tribu. Y así sucesivamente hasta completar las doce Tribus…

 

La Inauguración del Mizbéaj

Explicó el BA”J, pues, que, basado en que existe un vínculo  estrecho entre Janucá y la Inauguración del Mizbéaj, al ser que las Tribus tenían que dejar de trabajar en ese día tan especial del acercamiento de sus ofrendas, considerado como un Yom Tob, entonces, habría que dejar de trabajar en el día que corresponde a la recompensa de tales actos, la cual el Todopoderoso fijo –según el Medrash–, a partir del 25 de Kislev de todos los años, como si fueran días de Yom Tob, en lo que respecta al tema de Dejar de  Trabajar (Bitul Melajá).

Es así como, con este par de demostraciones, el BA”J infiere que la opinión del MAHARI”L es la más acertada, y la que más se adhiere a estos fundamentos. Es decir, el BA”J aparentemente sostiene que es prohibido hacer Melajá, no sólo en el momento en que se encuentran encendidas las velas de todos los días de Janucá, sino también durante todas la horas del primer y último día de Janucá.

 

Con y sin encendido… 1ero. & 8vo.

 

Entre los que fueron congruentes con la opinión del MAHARI”L, se encuentran: el Eliyá Rabá, quien registró también la opinión del BA”J. También el Majatzit Hashékel (Simán 670 : Ot Bet) y el TA”Z (670:S.K. 2) se apegaron a la idea referida por el MAHARI”L, infiriendo que se debe mantener una abstinencia de realizar Melajá en Janucá, en el momento en que la Januquiyá se mantiene encendida en todo Janucá, y también se prohíbe hacer Melajá durante todas las horas de la fecha del primer y último día de Janucá.



En resumen, el MAHARI”L, los autores del BA”J, TA”Z, Eliyá Rabá, Majatzit Hashékel, y del Vayómer Yitzjak registraron la costumbre de no hacer Melajá mientras las velas (de todos los días de Janucá) se encuentren encendidas, y, tampoco hacer Melajá, en ningún momento, del primer y último día de Janucá, incluso en los momentos en que las velas no estén encendidas.

 

Testimonio de costumbre

 

Por su parte, el Rab Yosef Ben_Naím, en su libro Noheg Ba_Jojmá (pág. 33), obra que recopila algunas costumbres de los judíos que residieron, en la diáspora, en Marruecos, reporta la existencia de una costumbre de dejar de hacer Melajá durante el segundo día de Rosh Jodesh Tebet (es el 1ero. de Tebet que coincide con el 7mo. día de Janucá); esta costumbre respondió a la voluntad comunitaria de dejar de hacer Melajá en Janucá, razón por la cual escogieron al día segundo de Rosh Jodesh Tebet, además de dejar de hacer el Melajá en el primer día de Janucá (25 de Kislev). En fin, esta costumbre consiste en dejar de hacer Melajá en el primer y séptimo día de Janucá.

A pesar de que esta información no coincide del todo con lo dicho por el MAHARI”L, no deja de ser una muestra de apoyo. La razón por la cual esta costumbre reportada por el libro Noheg Ba_Jojmá instruye a no hacer Melajá en el séptimo día de Janucá y no en el octavo, es la siguiente:

En realidad, el día correcto para dejar de trabajar sería el primer y octavo día de Janucá. No obstante, si se dejara de trabajar el octavo día de Janucá, parecerá que este día es más importante que el recién día de Rosh Jodesh Tebet (7mo. día de Janucá)… Por lo tanto, para no dejar al día de 1 de Tebet (Rosh Jodesh Tebet y 7mo. Janucá) minimizado ante el siguiente día 2 de Tebet (8vo. Janucá), se originó una costumbre que restringió el 7mo. día de Janucá y no al 8vo…

Por lo tanto, más bien, se podría decir que esta costumbre vino impulsada por lo dicho por el MAHARI”L, y que la razón de esta diferencia (7mo. &  8vo.) obedeció a un detalle de adecuación, como se mencionó en las recientes líneas.

 

En el país del Tur

 

El Tur (O.J., Simán 670) dice que, en el país donde el residía, habían lugares donde las mujeres acostumbraban a no trabajar durante todo el día. Afirmó asimismo que no hay que remover esa costumbre, ya que coincide con una situación en que la Halajá tolera las “prohibiciones por costumbre”.

Esta regla está inscrita en Maséjet Pesajim (50.2&51:1): “aunque esté permitida básicamente una determinada acción, si llegare a existir otros (otras comunidades) que acostumbren a que esté prohibida, entonces, nadie tendrá la potestad de permitirles, a estos últimos (a los que acostumbraron prohibir), dicha acción”. En otras palabras, la Guemará estaría comunicando que las comunidades que acostumbre a prohibir una actividad que haya sido permitida básicamente por la Halajá, tienen autorizado a seguir con dicha costumbre, y, no sólo eso, sino que también no deberán suprimir dicha costumbre.

דברים המותרים ואחרים נהגו בהן איסור אי אתה רשאי להתירן בפניהם

Es por esto, que el Tur, basado en esta instrucción legada por el Talmud de Pesajim,  concluyó que, a pesar de que se permita el trabajo en Janucá, para las mujeres, no obstante, aquellas mujeres que han acostumbrado a dejar de hacer Melajá, no deberán quitarse esa costumbre.

 

Demanda de fundamentos

 

El Bet Yosef (O.J., Simán 670), explicando las palabras del Tur, aclaró que esto de acatar una costumbre de prohibir una determinada acción a pesar de que para otros sea permitida, funciona incluso en el caso en que esa prohibición no tenga ningún fundamento que la catalogue como tal.

Ejemplo: hay familias que acostumbran a no comprar cucharas, otros acostumbran a no comer aceitunas en todo el mes de Nisán, etc... Este tipo de costumbre no tiene una razón halájica evidente, sino únicamente el mero hecho de ser una costumbre.

No obstante, el mismo autor del Bet Yosef expresó su inconformidad ante esta afirmación del Tur. Entendió el Bet Yosef, contrariamente a lo dicho por el Tur, que las costumbres que prohíben alguna acción, deben tener como base, al menos, una respectiva precaución de no llegar, a otra prohibición que sí tenga fundamento en las normas halájicas.

Por ejemplo, existen comunidades que reciben el Shabbat, desde 40 minutos antes que la hora límite del comienzo. Esta costumbre de prohibirse de hacer Melajá desde 40  minutos antes, se podría decir que persigue evitar un riesgo de acercarse demasiado a la hora límite del comienzo del Shabbat, acercamiento que podría desembocar en una trasgresión de hacer una Melajá en el propio Shabbat, prohibición que sí tiene un fundamento Halájico. De esta forma es que el Bet Yosef explicaría lo dicho por la Guemará en Pesajim (51:1) y no como indicara el Tur.

Por lo tanto, según el Bet Yosef, la costumbre, para las mujeres y con más razón para los hombres, de no hacer Melajá en Janucá…, al ser que no tiene ningún fundamento Halájico que advierta sobre alguna prohibición vinculada a aquélla en el día de Janucá, entonces, sí podría ser removida (esta costumbre de prohibir) por la falta de una base que la impulse o justifique.

  

Remota precaución

 

No obstante, el mismo Bet Yosef expresó, en otro párrafo, que existe una prohibición clara y concisa de aprovecharse de la luz de la vela de Janucá. Siendo así, tendría sentido explicar que se prohibió el trabajo en Janucá con el fin de evitar traspasar con más probabilidad esta prohibición de aprovechar la luz de la Januquiyá, ya que podría llegar a hacer concretados esos trabajos al lado de ésta, utilizando la luz que ésta emana (y esto ultimo está Halájicamente prohibido).


Siendo así, ¿Por qué el Bet Yosef alegó que la costumbre de no trabajar en Janucá no está amparada en ningún fundamento Halájico relativo a una prohibición?¿Por qué no recordó que existe una prohibición principal de no aprovecharse de la luz de la Januquiyá encendida y con ella fundamentar la costumbre de no trabajar en Janucá?

Ante esta pregunta, se podría alegar que la conexión entre ambas prohibiciones, sería demasiado distante. Y si quisiéramos decir que la costumbre de no hacer Melajá durante todo el día, se originaría para evitar finalmente pasar por la prohibición de aprovecharse de la luz de la Januquiyá, tendríamos que alegar, por  ejemplo, que el motivo de que no se debería trabajar durante el día, es para que no se le ocurra a nadie trabajar en la tarde a la hora de las velas, y el motivo de que no se trabaje en la tarde es el de no tener una excusa para depender de la luz de la Januquiyá (en beneficio del trabajo que desempeña) en el remoto caso en que no haya otra fuente de luz en su morada. Toda esta cadena de acciones, no justifica la abstención de hacer Melajá en los días de Janucá. En otras palabras, no hay “Seraj Isur” (Propósito de evitar una Prohibición fundamentada).

 

Lavado de Ropa… Rosh Jodesh

 

Inconforme con el análisis expuesto recientemente, el TA”Z (Simán 670, S.K. 2) recordó un inciso, en el Shulján Aruj (Simán 417), que expresa que las mujeres acostumbran a no hacer trabajo, en el día de Rosh Jodesh. Además, el Shulján Aruj aclaró que no hay un fundamento Halájico (“Min Hadín”) que advierta sobre alguna prohibición vinculada al Trabajo en Rosh Jodesh, factor que no impidió que se aprobara la mencionada costumbre, al punto que el Shulján Aruj concluyó que es una “buena costumbre”.

 ול"נ לדמותו לר"ח רסי' תי"ז דמותר מן הדין בעשיית מלאכה ואפ"ה כיון שנוהגים כן הנשים שלא לעשות מלאכ' הוא מנהג טוב 


Observó el TA”Z que el autor del Shulján Aruj (que es el mismo del Bet Yosef) apuntaló  la existencia práctica de la costumbre de no hacer Melaja en “Rosh Jodesh”, para las mujeres, mientras que, por otro lado, no se registra la existencia de una prohibición base que haya estimulado la aparición de una costumbre así.  Y si realmente el Bet Yosef tiene, como condición para la existencia de una costumbre que prohíbe una acción, el que preexista una  prohibición “Min Hadín” vinculable, entonces, ¿por qué, en el reglamento de Rosh Jodesh, no tomó en cuenta esta condición, y sí aprobó una costumbre de no hacer Melajá en Rosh Jodesh?¿Por que en lo referente a las Leyes de Janucá no aprobó igualmente esa misma costumbre y en Rosh Jodesh sí?

 

Un premio a la mujer

 

Frente a esta “pregunta del TA”Z al autor del Bet Yosef”, habrá que remitirse al Talmud Yerushalmi (Maséjet Taänit, Pérek 1) el cual aprueba la costumbre de aquellas mujeres que suelen no trabajar en Rosh Jodesh.  

וזהו להם לשכר שלא נתנו נזמיהם לעגל

El libro Pirké de Rabí Eliëzer registra que el motivo de esta costumbre de no trabajar en Rosh Jodesh se fundamenta en la Voluntad Divina de Darle un regalo a las mujeres, por haberse negado a contribuir con sus bienes a la construcción del becerro de oro, en los días circundantes a la entrega de los Diez Mandamientos. El regalo, en fin, consistió y consiste en otorgar una mayor santidad para las mujeres que para los hombres, en el día de Rosh Jodesh, y, fue por eso, que se les otorgó el beneficio espiritual de no hacer Melajá en el día de Rosh Jodesh.

Siendo que existe un motivo intrínseco para la costumbre de las mujeres de no hacer Melajá en Rosh Jodesh, se comprende el por qué el Shulján Aruj no le hizo falta tomar en cuenta ni verificar la condición de que “haya una prohibición básica a la cuál proteger (Seraj Isur)”, en vías de autorizar la costumbre de no hacer Melajá en Rosh Jodesh. Pero, en Janucá, que no hay un motivo intrínseco para la costumbre de prohibir hacer Melajá, sí hubo que verificar la existencia de un Seraj Isur para la aprobación respectiva. El Bet Yosef, al notar que tampoco se cumple con esta condición, omitió su apoyo a la costumbre de abstenerse de hacer Melajá en Janucá.

 

Prohibir lo permitido… ¿está permitido?

 

Aunque lo dicho por el Pirké de Rabí Eliëzer aclara la duda sobre le posición del autor del Bet Yosef, no obstante, el Maguén Abraham manifestó su oposición valiéndose de normas impresas en el Shulján Aruj (O.J., Simán 534): “no se debe lavar ropa en Jol Hamoëd”


Más adelante, trajo una excepción: “se permite lavar (en Jol Hamoëd) toda ropa de lino”. No obstante, el Shulján Aruj aclaró que la costumbre no es así: “la costumbre es la de prohibir el lavado de ropa de lino en Jol Hamoëd, por la regla de ‘Debarim Hamutarim Veajerim Nahagú Bahem Isur, I Atá Rashái Lehatiram Bifnehem’_”, lo que quiere decir que “Sobre cualquier tipo de acción halájicamente permitida…, si ésta ha sido prohibida por (la fuerza de) una costumbre, entonces, el resultado será que no hay autorización para permitírsela”.

El Maguén Abraham concluyó que esto es una prueba de que el hecho de que una acción sea permitida y luego la fuerza de la costumbre haga que sea prohibida, es suficiente para aprobar dicha costumbre, sin llegar a la exigencia que hiciera el Bet Yosef.


Punto de partida adecuado

 

Empero, frente a esta deducción del Maguén Abraham, se puede argumentar que el mismo Shulján Aruj sí partió de una regla general de abstinencia de “lavar ropa en Jol Hamoëd”. A pesar de que el lavar ropa específicamente de lino sí está permitido halájicamente, la costumbre de abstenerse de hacerlo, persigue la meta de evitar precavidamente lavar ropa de otros materialmente halájicamente prohibidos. Esta es la restricción Seraj Isur (no lavar ropa en J. Hamoëd), de la cual parte la costumbre de “no lavar ropa de lino”, lo que se traduce en el perfecto cumplimiento de la condición que demanda el Bet Yosef para autorizar una “costumbre de prohibición”.

 

Horario de abstinencia

 

El Maguén Abraham (Simán 670), por su parte, fiel a la idea de que sí se autoriza esta costumbre, para las mujeres, de no trabajar…, explicó, en nombre del Mishpat Tzédek, que el horario de abstención de Melajá rige durante todo el tiempo en que la vela del Bet Hakenéset se quede encendida, y esto es más o menos, hasta la medianoche.


Aun así, es difícil comprender cómo hacer depender la duración de una abstinencia de hacer Melajá, de una costumbre como la del encendido de las velas en el Bet Hakenéset.

Muchos otros Poskim, entre ellos, la Mishná Berurá, el Jajam Mi_Vilna -en nombre del Shilté Haguiborim-, el Eliyá Rabá, el Dérej Ha_Jayim, señalaron que la costumbre, para las mujeres, de dejar de hacer Melajá en Janucá, sólo rige durante la primera hora del encendido de las velas de Janucá.

No sólo eso, el propio Shulján Aruj dedicó unas líneas de su texto registrando la existencia de una costumbre, para las mujeres, de no trabajar durante el momento en que las velas están encendidas.


¿Qué es Melajá?¿A qué se refiere con no trabajar?


   En temas como Shabbat y Yom Tob, la palabra Melajá se utiliza para definir a cualquiera de los 39 trabajos que se hacían para el Mishcán y sus derivados. No obstante, en lo referente a Janucá, la cantidad de trabajos incluidos en la definición de abstinencia de Melajá, son de un menor número, al ser que, de seguro, no pueden ser mayor la cantidad de trabajos a abstenerse en Janucá (más) que en Rosh Jodesh.

Bajo este esquema, los trabajos a abstenerse son, por ejemplo: lavar, planchar, tejer, coser, sembrar, cosechar, o incluso, ejercer como trabajador en un negocio. 



No obstante, cocinar y otros trabajos de simple dedicación, se encuentran permitidos.


También existen un tipo de trabajo que no pertenece forzosamente al renglón de Melajá: la Perakmatiá, conocida por algunos con el nombre de negociaciones, actos de compra-venta o inversiones (mientras estas actividades no lleven al yehudí negociante a hacer un esfuerzo físico notable).

Es sabido que, durante los días de Jol Hamoëd, es prohibido hacer Melajá (Äl Pi Hadín). Sin embargo, esto no es tan evidente cuando se trata de Perakmatiá, sobre la cual, por cierto, persiste una discusión halájica sobre su abstención en Jol Hamoëd.

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Al ser que, Jol Hamoëd es un Día Sagrado “Min Hatorá” (con una Santidad casi a la altura de Yom Tob), y aún así, la Perakmatiá, en ese Día, no se integra consistentemente al concepto de Melajá, entonces…., en Janucá [que es un día que no fue consagrado como tal, y por ser un día en que básicamente no se obliga a las personas a abstenerse de hacer Melajá sino por costumbre] resultará, por ende, que existen más razones para permitir la Perakmatiá.

 

Riesgosa ociosidad

 

En el libro SHU”T Hashamayim Hajadashim (O.J., Simán 73), escrito por Rabí Moshé Toledano, registra, en nombre del Jajam Tzebí, que, más bien, está prohibido abstenerse de hacer Melajá en Janucá. El motivo de esta advertencia que hace el Jajam Tzebí, proviene del hecho que si la persona, hombre o mujer, va a estar sin ocupaciones en los días de Janucá, y no labora, entonces, su pensamiento lo podría llevar a hacer otras actividades prohibidas.

No obstante, la mayoría de los Poskim no asienten a lo dicho por el Jajam Tzebí, y concuerdan con la aprobación a aquellos que acostumbren a no hacer Melajá en Janucá. El autor de los libros Kenéset Haguedolá y Shiyuré Kenéset Haguedolá, es otro de los Poskim que sostienen que hay que abstenerse de hacer Melajá incluso en el primer y último día de Janucá, tal y como lo afirmara el MAHARI”L.


Conclusiones


  - No es obligatorio (Äl Pi Haddín) dejar de trabajar durante la Festividad de Janucá.

-Sin embargo, se registra una costumbre (Minhag) de no hacer Melajá en Janucá.

 

¿Cuáles trabajos?

-Esta costumbre -de no hacer Melajá- se concentra en un tipo específico de trabajo como, como por ejemplo: lavar, planchar, tejer, coser, sembrar, cosechar, recoger leña, o incluso, ejercer como trabajador de un negocio, etc... No obstante, cocinar y otros trabajos de simple dedicación, se encuentran permitidos.

-Pero, en lo referente a acciones de Perakmatiá: negociaciones comerciales, inversiones y otros trabajos que no requieren de mucho tesón y esfuerzo físico, sí son permitidos incluso en la categoría de costumbre, y aun según la opinión de Rabí Yitzjak Ben Walid.

 

¿Quiénes y cuándo?

-Para los hombres, la costumbre, según la opinión de Rabí Yitzjak Ben Walid, es de no hacer Melajá, no sólo durante el momento en que las velas estén encendidas de los ocho días de Janucá, sino en todo el primer y último día de Janucá.

-Otras comunidades, sin embargo, no acostumbran a prohibir el trabajo, para hombres, en Janucá.

-En cuanto a las mujeres, tienen la costumbre de abstenerse de hacer Melajá, durante la primera media hora en que se encuentran encendidas las velas, todos los días de Janucá.

-No obstante, si alguna mujer desea adoptar la costumbre de abstenerse de hacer Melajá, también durante todo el primer y último día de Janucá, tiene en qué basarse.

 

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