Shaná Tobá... ¿Dormir en el día de Rosh Hashaná?


Introducción


    Cuando la persona entiende que su vida entera y destino dependen de lo que se decide en el día de Rosh Hashaná, arriba a su mente la necesidad de hacer lo que esté a su alcance para que el Resultado sea Favorable. Aunque es un día que, de seguro, cuenta con toda la participación del fervor, concentración, entusiasmo, humildad y muchas otras cualidades buenas que puede llegar a tener una persona, hay momentos en el día que pudiera llegar a distraerse, en algún momento,  ya sea por el cansancio acumulado de todo un mes de Selijot o de Estudios y Mitzvot  adicionales a los convencionales, Teshubá intensificada, etc. Una de las consecuencias de este cansancio está en la necesidad de buscar posiblemente, como sería lo lógico, un espacio de tiempo para  dormir un poco más y darle un poco del descanso merecido al organismo. En el caso en que sea así, para ganar sueño, algunos escogerían dormirse temprano en la noche de Rosh Hashaná, otros preferirían, quizá, levantarse un poco más tarde por la mañana, y otros optarían probablemente por hacer  una siesta en la tarde, después de la Seudá diurna de Yom Tob, etc.

Nuestro objetivo será llegar a conocer cuál es la repercusión  de dormir en Rosh Hashaná, ya sea de día o de noche y qué tan cauto una persona habría de ser, en caso de que la norma advierta no hacerlo.

 

Preguntas

 

¿Es conveniente  dormir en Rosh Hashaná? ¿Por qué? ¿Cuándo? ¿Recomendación o Prohibición?

 


Argumentos


Precaución de Buena Suerte


 Tal y como lo podemos verificar, el RAM”A, en su obra Darké Moshé (Oraj Jayim, 583:2), expuso una cita proveniente del Talmud Yerushalmi, el cual es aparentemente la primera fuente en tocar el tema de “dormir en Rosh Hashaná”, señalando  que aquella persona que duerme en el “RESH_SHATA” (“Comienzo de Año”, en Rosh Hashaná), se le duerme (también) la suerte.  Si es así, es lógico que cualquier individuo sea muy cauto ante a este “pequeño detalle” que, según este texto, tiene repercusión fundamental durante todo el año recién iniciado.

Sin embargo, nos impresionará, al dirigirnos a cualquiera de los textos del Yerushalmi, que encontraremos que  dicha información brilla por su ausencia. Esta misma impresión la tuvieron, con anterioridad, entre otros, el Aruj Hashulján, el MAARAT”Z Jayot, y el Kéter Shem Tob, no hallaron aquel texto que transmitió el RAM”A.

 

Una lucha histórica

 

La opción más conveniente para darle una explicación al texto “no verificable” del Yerushalmi que trajo el RAM”A es que, como es sabido, los volúmenes del Talmud Yerushalmi han sufrido apropiaciones distintas por parte de pueblos enemigos de Israel en épocas anteriores e incluso algunos de estos pedazos de Texto o aun  Textos completos han sido desintegrados, como lo fue el caso de todo el Tratado de Kodashim del Talmud Yerushalmi. 

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Con el pasar del tiempo la sospecha sobre tergiversaciones en algunas redacciones del propio Talmud Yerushalmi no ha sido dejada atrás. No obstante, los Jajamim han sabido darse cuenta de la existencia de frases alejadas de la fuente original, debido a las enseñanzas recibidas y el legado que han heredado, de generación en generación, que les ha permitido identificar el contenido y forma con que fueron alteradas algunas páginas en intento por recuperar su plenitud. Es por todas estas razones, que se comprende que el RAM”A, quien vivió hace aproximadamente cuatrocientos cincuenta años,  haya citado, en su libro Darké Moshé, una fuente que posteriormente no estaría lamentablemente al alcance de nuestras manos.

 

Horario para no dormir

 

El RAM”A (Hagá Shulján Aruj, O.J., 583:2) dice que se acostumbra a no dormir en  el “día” de Rosh Hashaná y – continuó el RAM”A -  es un Minhag correcto

וְגַם נוֹהֲגִים שֶׁלֹּא לִישַׁן בְּיוֹם רֹאשׁ הַשָּׁנָה (יְרוּשַׁלְמִי), וּמִנְהָג נָכוֹן הוּא

Notar que el Talmud que trajo el Darké Moshé no había utilizado la palabra “beyom” (en el día) sino con las palabras “en el comienzo del año”.


Aunque el RAM”A transmitió que el Minhag de no dormir es sólo en el día, hay algunas comunidades ubicadas en países como Libia y Algeria (Tlemcem) que han acostumbrado no dormir en las dos noches de Rosh Hashaná. Es evidente que esta costumbre está basada directamente en las palabras textuales del Talmud Yerushalmi que, a diferencia de la explicación del RAM”A,  no incluyen la palabra “beyom…”, sino simplemente se expreso con la palabra  “RESH_SHATA”, cuya traducción es “Principio de Año”.  Más aún, esta inauguración del año ocurre exactamente con la llegada de la noche del Primero de Tishrí, por lo que se justifica que aquellas comunidades hayan acostumbrado  a no dormir durante la noche de Rosh Hashaná.

El Libro Kéter Shem Tob da una explicación al por qué de la costumbre de esas comunidades (Libia y Algeria): dice que es comparable la noche de Rosh Hashaná  como la noche de Shabuot, y, por lo tanto, el trasnocho que se suele hacer, en la noche de Shabuot, se repite asimismo en las noches de Rosh Hashaná. No obstante, recordemos que la desvelada en la noche de Shabuot tiene su razón en que es la noche que antecede a la Entrega de la Ley Santa y funge como “Correctivo” por no habernos conducido con el suficiente entusiasmo en aquél momento, mas la noche de Rosh Hashaná no es similar en esos puntos.

Aún así, esa costumbre de aquellos yehudim de Libia y Algeria tiene una prueba a favor que la sustenta. Está escrito, en Maséjet Horayot, que la costumbre  de los simanim (por ejemplo, dátil, puerro, calabaza, etc.) de “RESH_SHATA” – Rosh Hashaná en arameo –  se debe practicar en la noche, pues, como ya explicamos, la noche es la que da inicio a cualquier fecha del calendario, incluyendo Rosh Hashaná. Si es así, tendríamos que decir también que el Talmud Yerushalmi citado por el RAM”A, el cual incluía también la expresión “RESH_SHATA”, se refiere igualmente a la costumbre de “no dormir” en la noche.

Antes de continuar, debemos aclarar que esta costumbre de no dormir en la noche de Rosh Hashaná es exclusiva de aquellas comunidades ubicadas en Libia y Algeria, y, por lo tanto, el resto de las comunidades del mundo no deben adoptar esta información para tomar la decisión de adherirse a la práctica de la misma.

 

 El profeta Yoná

 

El Zohar Hakadosh, en el Jélek II (189:1),  revela uno de los significados de un comunicado que recibió Yoná del capitán del barco en el cual viajaba. 

ויקרב אליו רב החובל, מאן רב החובל, דא יצר טוב, דאיהו מנהיג כלא, ויאמר לו מה לך נרדם קום קרא אל אלהיך וגו

En efecto, dice el Zohar que el capitán, representando al instinto del bien de las personas, se acercó a Yoná (el profeta), quien representa a cualquier persona en Rosh Hashaná y le exclamó: ¨¿Ma Lejá Nirdam?, ¡Kum Kerá el Elokeja!¨ (¿qué pasa que estás dormido? ¡Levántate y ruega a tu D__s!). Algunos poskim entendieron este mensaje como una evidencia de que no se debe dormir en Rosh Hashaná.

Sin embargo, hay una forma alterna en que se explica este pasaje del Zohar: la persona recibe, en esta ocasión, un aviso que le recuerda que está siendo juzgado por todo lo que hizo en el año, y un llamado especial y urgente, a no perder la oportunidad de encaminar positivamente su accionar, en otras palabras, de hacer Teshubá. Por lo tanto, el enfoque del texto del Zohar puede ser también orientado en dirección a la corrección no retrasada de la conducta humana, y no necesariamente a una orden propia de “no dormir” en Rosh Hashaná.

 

Despertar al día…

 

Basándose en la opinión del RAM”A, el Maté Yehudá, Rabí Yehudá Ayach – de Algeria – ,  concluye que toda persona debe programar despertarse preferiblemente antes de “Älot Hashájar” (Amanecer)  para no caer en la advertencia de no dormir en Rosh Hashaná. Idéntica a ésta es la opinión del Ben Ish Jay (Parashat Nitzabim) y la del Kaf Hajayim Sofer.

El Bikuré Yaacob, por su parte, dice que hay cinco días en el año que es obligatorio madrugar, entre los cuales se encuentran Rosh Hashaná y Yom Hakipurim.

 

La salida del sol

 

El Rab Moshé Shterenbuj escribió un libro llamado Teshubot y Hanhagot. En este libro (Vol. 1, Simán 339) informó que, por lo menos en Sudáfrica, curiosamente no había alguna muestra de la existencia de algún hábito generalizado de despertarse tan temprano, razón que estimuló su investigación, con la cual finalmente encontró que el  Gaón de Vilna (Oraj Jayim, Simán 452) explicó que diariamente hay Mishmarot Malajim (Guardias de Ángeles) quienes diariamente cambian de turno, en horarios específicos; uno de esos momentos coincide con la hora de la salida de sol (netz hajamá)– una hora y doce minutos después del amanecer. 

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Por lo tanto, en vez de que la hora límite, para despertarse en Rosh Hashaná y sin que se le “duerma el Mazal” a la persona, sea al amanecer, aprendemos del Rab Shterenbuj una prueba para permitir mantenerse dormido hasta una hora y doce minutos más tarde, es decir, hasta la hora de la salida del sol.

 

Los ángeles y la suerte

 

Sin embargo, podemos notar que, si de pruebas se trata, no hay un vínculo entre lo que significa un cambio de guardia de los ángeles con “el comienzo del día” o, al menos, con la “suerte de la persona”. Así también, ¿quién puede asegurar que el Juicio de Rosh Hashaná empieza a la hora del cambio de turno de los Ángeles? No sólo esto, sabemos que el Gaón de Vilna es de la opinión de que el horario diurno se apertura con la salida del sol y no con el amanecer; probablemente esa fue la razón por la cual el Gaón de Vilna fue consecuente y dijo que la hora del cambio de guardia es a la hora de la salida del sol. Por lo tanto, deducimos que si hay una correspondencia entre el “comienzo del día” y el “cambio de guardia”, entonces, según la opinión del Maguén Abraham – opinión que siguen los sefaradim  en cuanto al comienzo del horario diurno –, el “cambio de guardia” probablemente coincidiría con la hora del amanecer, y, por lo tanto, si esto fuera una prueba, no se diferenciaría de lo concluido, al menos,  por el Maté Yehudá, el Ben Ish Jay y el  Kaf Hajayim Sofer.

 

Licencia para dormir

 

Actualmente, podremos corroborar que, diferente a lo expuesto hasta ahora, la mayoría de las comunidades no acostumbran a despertarse tan temprano. ¿Es acaso esto correcto…? ¿Cómo se enfrenta esta realidad con lo dicho hasta ahora? En el libro Otzar Piské Hamoädim (Jélek 1, Simán 7), sobre el Tema de Rosh Hashaná, el Rab Mijael Perets observó igualmente que, en la práctica, no es habitual que las personas se despierten a horas tan temprana en Rosh Hashaná…Esta incógnita provocó el interés del Rab Perets en averiguar el por qué..., concluyendo que lo que dijo el Talmud Yerushalmi se aplica cuando la persona inicia o reanuda su sueño en cualquier momento del horario diurno, es decir, cuando se comienza a dormir en el horario de la prohibición. Empero, si el individuo se encontrara dormido cuando llega la hora de “Älot Hashájar”,  no será imperativo el deber de despertarse, pues ya inició su dormitar en algún instante del horario permitido. En otras palabras, la precaución de no dormir durante el día de Rosh Hashaná debe ser interpretada como “no comenzar a dormir en el día de Rosh Hashaná”.

 

La lluvia en Sucot

 

Encontramos recientemente en un libro nuevo que se editó sobre las enseñanzas del Rab Shlomo Zalman Auerbach, denominado “Älehu lo Yibol”, que su opinión también ha sido que la palabra “el que duerme…”, usada  por el Talmud Yerushalmi, se debe interpretar como “el que inicia su dormitar…”. 

Resultado de imagen para shlomo zalman auerbachEn efecto, trajo una prueba de Jag Hasucot: cuando llueve sobre la Sucá en la que una persona está durmiendo, le está permitido a esa persona abandonar la Sucá para seguir descansando bajo el techo de su casa. Si bien es cierto que, cuando haya escampado, si se llegara a despertar posteriormente por cualquier razón, deberá regresar a su dormitorio en la Sucá, también  es cierto que el hombre no tiene el  deber de ser despertado o despertarse para continuar su sueño en la Sucá. Esta situación se podría adaptar al caso de dormir en Rosh Hashaná: si se despertó antes de Älot Hashájar, puede seguir durmiendo, pero, si se despertó después de esta hora, ya no podrá volver a dormir sino en la noche siguiente.

La reflexión que eleva el poder de esta prueba es que si habitar  en la Sucá es una Mitzvá de Oraitá, y, aún así, se puede dormir fuera de la Sucá - una vez que el sueño se apoderó de la persona durante la lluvia, la cual la exentó de la Sucá -  entonces, con mucha más razón, cuando se trata de un Minhag (Costumbre Halájica) como, por ejemplo, el de “no dormir en el día de Rosh Hashaná”, si un individuo comenzó a dormir en la noche de Rosh Hashaná – en el horario permitido –, entonces, no habrá obligación alguna de despertar a aquél apenas amanezca, aunque esto signifique que se encuentra durmiendo en el horario de la advertencia de no dormir.

 

La regla del malestar

 

Hay una característica, no obstante, que desafía la firmeza de la prueba anterior. Nótese que la norma que hace que una persona no tenga que dormir en una Sucá en Sucot es la regla de “Mitztaer Patur” (el que tiene malestar o molestia, está exento). A la persona le incomoda de sobremanera dormir en un lugar donde hay una humedad exagerada y donde las goteras son múltiples, razón por la cual se le exenta, al afectado, de ubicarse debajo del techo de la Sucá. 

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Mas, en el resto de las Mitzvot y Minhaguim, no hay una excepción (“Mitztaer Patur”) que provenga de la incomodidad del momento; por ejemplo, aunque no haya luz en la casa,  sigue estando prohibido encender luz en Shabbat. Por ende, no sería obvio imitar, de la Mitzvá de Sucá, el detalle halájico mencionado anteriormente, para así aplicarlo en la advertencia de no dormir en Rosh Hashaná. De esta manera, se debilita esta prueba de la Sucá para apoyar el permiso de “seguir durmiendo en el día de Rosh Hashaná, una vez que haya iniciado el sueño durante la noche”.

 

Tzitzit en la noche

 

En una ocasión, le preguntamos al Rab Shlomo Z. Auerbach “¿por qué los yehudim no suelen vestir el talit katán durante la noche (en la noche no se cuenta como mitzvá),  con lo que lograrían poder aprovechar el cumplimiento de la mitzvá de tzitzit, también en esos pequeños momentos del día en los que aún se mantienen dormidos?”. Respondió el Rab Auerbach que mientras una persona se encuentra dormida, no cumple con la mitzvá de tzitzit, ya que en el momento en que le recayó la obligación de tzitzit, el individuo estaba sin conciencia, condición principal para el cumplimiento de esta Mitzvá. 

Resultado de imagen para durmiendo con tzitzitPor lo tanto, se puede alegar, en apoyo a la prueba de la Sucá, que una vez que la persona está dormida (se encuentra inconciente) fuera de la Sucá, aunque escampe - y, por lo tanto, vuelva a recaer la mitzvá de “ir a dormir a la suca”-, por ser que aquella persona está todavía inconciente a causa del sueño, no podremos obligarlo a salir de su inconciencia para que se haga imperativo su regreso a la Sucá, pues ese mismo grado de inconciencia lo hace no apto para el cumplimiento de la Mitzvá de  “ir a dormir en la suca”, razón por la cual, aunque haya parado de llover, no tiene el deber de volver a habitar la Sucá. De esta manera, se justifica que el durmiente en su casa no se tenga que despertar a la fuerza y volver a dormir en la Sucá, por este argumento de la “inconciencia”, y no necesariamente por que haya que aplicar el argumento de “Mitztaer Patur”. De esta forma, se remueve el factor que desvinculaba la prueba de la Sucá del resto de las Mitzvot. En consecuencia, regresa la autoridad de la prueba de la Mitzvá de Sucá para demostrar aún más que, en Rosh Hashaná, está permitido “seguir durmiendo en el horario diurno, una vez que haya iniciado el sueño en el horario nocturno (horario permitido para iniciar el sueño)”.

 

Cuestión de Suerte

 

Una de las características más resaltantes del aviso de “no dormir en el día de Rosh Hashaná” es que es una advertencia que emana del Talmud Yerushalmi transmitido por el RAM”A, para así lograr que la Buena Suerte de la persona no sea afectada, es decir, que el Mazal no se duerma y, por el contrario, no es una obligación impositiva que proviene de una orden directa de la Torá o de Jajamim; en otras palabras, Meïkar Haddín (desde el punto de vista de la obligación) está permitido no hacerle caso a este aviso, sólo que, por otro lado, el Talmud nos hizo el favor de optimizar, para nuestro bien, el Mazal entrante.

Si es así, no podremos comparar un detalle halájico de un “Din” (Artículo de Ley) como, por ejemplo, dormir en la Sucá, con un detalle que tiene que ver con algún “Consejo Sabio sobre la Suerte de la persona” que implica una causa y efecto, como, por ejemplo, “el que duerme en Rosh Hashaná se le duerme el Mazal”.  En efecto, no por el hecho de que se le permita dormir a un individuo fuera de la Suca en aquel caso, podremos pretender concluir igualmente que se permitirá “seguir durmiendo, en Rosh Hashaná, en el horario diurno, una vez que haya iniciado el sueño en el horario nocturno” y mantener despierto al Mazal simultáneamente, pues sería similar a decir que un objeto caiga para arriba.

 

Un descanso particular

 

Está documentado en el libro Shäar Hakavanot del AR”I Hakadosh, escrito por su alumno Rabi Jayim Vital, que, en el día de Rosh Hashaná, en la tarde, hacía una pequeña siesta. Según esta información, sería conclusivo que si el mismo AR”I Hakadosh, quien conoce muy bien los pro y contra de los actos que hace la persona, inicia su dormitar en determinada parte del horario diurno, entonces, se deduciría que está totalmente permitido igualmente para todos  para las horas de la tarde.

 

Hablar mientras duerme

 

En el libro “Maguén Haélef” está documentado que se ha atestiguado que, cuando el AR”I Hakadosh dormía, movía los labios y de sus ojos brotaban lágrimas. Cuando le preguntaron qué era lo que sus labios murmuraban, les respondió que necesitaría toda una vida para explicarlo. No sólo eso, está escrito en el libro Shäar Haguilgulim que el mismo AR”I Hakadosh decía que, durante todo el año, para los Tzadikim, no es bueno dormir en el día. Sin embargo, este no era un sueño normal, y por eso no entraba dentro del riesgo de caer en el sueño  diurno del Tzadik. De esta forma, podremos comprender que, incluso durante su siesta, el AR”I Hakadosh aprovechaba el tiempo pronunciando Palabras Sagradas, manteniéndose realmente activo, y por eso, no “se dormía su Mazal”.

No obstante, al parecer, no así es la opinión del Maguén Abraham, quien hace caso omiso a lo ocurrido durante la siesta del AR”I Hakadosh, y, por el contrario, sólo resalta la acción de “haber iniciado el proceso de dormir en pleno día de Rosh Hashaná”. El Maguén Abraham sostiene la opinión de que el “Malaj del Mazal” (el Ángel de la Suerte) se despierta por intermedio de las Tefilot y las Tekiot de Rosh Hashaná, y no por dejar o no de dormir.

 

¿Dormir o perder el tiempo?

 

Es importante anexar al comunicando del Maguén Abraham que se permite hacer una siesta en Rosh Hashaná en el caso en que se trata de una persona quien, en vez de dormir en el día de Rosh Hashaná, estaría haciendo probablemente alguna transgresión (que es peor que dormir) o simplemente estaría perdiendo el tiempo (que es equivalente a dormir).

Según esta opinión, la Suerte es un Malaj que se duerme cuando la persona está inactiva espiritualmente, es decir, cuando está sin hacer alguna mitzvá. Por eso, el Maguén Abraham tiene como preferencia dormir, en vez de estar ocioso.

 

Conclusión

   

Costumbre

   La costumbre de “no dormir en Rosh Hashaná” tiene fundamento en el Talmud Yerushalmi. El Shulján Aruj no se pronunció ante esta advertencia del Talmud Yerushalmi, a diferencia del RAM”A, quien, además de traer el texto del Talmud Yerushalmi en su libro Darké Moshé, también dictó su inciso definitivo sobre este tópico,  en el Hagá del Shulján Aruj, señalando que el Minhag correcto es no dormir en el día del día de Rosh Hashaná. Por lo tanto, por ser que el Shulján Aruj omitió palabras sobre el tema, la costumbre generalizada entre los Sefaradim y Ashkenazim es acatar la Costumbre, la cual indicó el RAM”A , de “no dormir en el día” del día de Rosh Hashaná. Frente a ésta, está la costumbre de los yehudim de Argelia – Tlemcem – y Libia – en general - de “no dormir en la noche” de Rosh Hashaná, por varias razones que ya se explicaron anteriormente.


Horario

El horario en el que comienza la advertencia de no dormir es a partir del “Amanecer” (Älot Hashájar) que se calcula restándole una hora y doce minutos a la hora de la salida del sol. Pero, esto no quiere decir que, si alguien todavía estaba durmiendo al llegar la hora del Amanecer, tenga  que despertase…Unicamente si estaba despierto en el día y luego se quiere volver a dormir - en el mismo día - es que se califica como no correcto. Pero, si una persona estaba dormido desde la noche y continuaba así incluso hasta después del Amanecer, no habrá ningún inconveniente halájico, según el enfoque del Rab Shlomo Zalman Auerbach y el Rab Mijael Perets. Por ejemplo, si una persona se despierta un minuto antes del amanecer, tendrá un minuto exacto para volver a dormirse; y si se despertó un minuto después del Amanecer, deberá quedarse despierto y cuidar que sus párpados no le lleven de nuevo al sueño durante el resto del Día.


¿Despertarse para no seguir durmiendo?

Se considera Midat Jasidut (cualidad sobresaliente) que se despierte antes de la hora del Amanecer. Sin embargo, advierte el Rab Auerbach que, en el caso de que una persona, por haber hecho este acto extra de despertarse antes del Amanecer, pueda llegar a cabecear o desconcentrarse en los rezos de este Solemne Día, es mejor que escoja seguir la costumbre convencional y no intentar alcanzar este nivel de Midat Jasidut.


¿Hacer una siesta?

 En cuanto a si se puede dormir en la tarde o no, la conclusión es que preferiblemente se debe tratar de no dormir en ningún segmento de la tarde de Rosh Hashaná, ya sea haciendo un esfuerzo por estudiar Torá, o leer Tehilim , y así es la costumbre de los judíos de Marruecos, entre otras comunidades judías. Sólo en caso de apremio, si una persona no puede resistir la necesidad de dormir, puede encontrar un apoyo en las palabras del Maguén Abraham, y de quien se entiende además que, en cualquier caso, es preferible  dormir a realizar trasgresiones o simplemente perder el tiempo.