Especial de Sefirat Ha_Ömer... Entender lo que cuenta



Si una persona pronuncia la cuenta del Ömer en idioma hebreo -por ejemplo, el no sabe hebreo, e imita la cuenta que hizo su compañero-, sin saber el significado, ni tampoco sabe qué día es hoy, ¿cumplió con su obligación? 

¿Es necesario entender la cuenta antes de hacer y decir esta Mitzvá? 


 

Introducción


Una vez más, el precepto de la Cuenta del Ömer es causa de investigación de la presente. En esta ocasión, la investigación halájica escudriña en el tema de la importancia que tiene la conciencia de la enumeración que se lleva a cabo durante las siete semanas de la cuenta del Ömer.  Un caso ilustrativo del tema podría ser una persona que no sabe cuál es el día que corresponde a la cuenta, y le dan un calendario para que se guíe. En el calendario aparece la fecha del mes de Nisán o Iyar en la que se encuentra, pero, cuando va a leer los días y las semanas que le corresponde pronunciar para cumplir con este sagrado precepto, se da cuenta que está en idioma hebreo, idioma que no domina a la perfección, en especial, en lo que respecta a las enumeraciones: en fin, no entiende el significado de lo que está diciendo, al punto que cuando lee -en el calendario- que corresponde decir, por ejemplo, en el día 18 de Nisán, “Hayom Sheloshá Yamim La_Ömer”, piensa erróneamente que se trata de otro día diferente al Tercer día, o simplemente no sabe lo que dice.

Siendo así, ya que este caso no está muy alejado de la realidad, y pudiera ocurrir en países donde los yehudim no practican habitualmente el idioma hebreo, este documento buscará por aclarar si un evento así sería tolerable o no, y, en definitiva, aclarará si esta persona está cumpliendo o no con el precepto de Sefirat Ha_Ömer.

 

Pregunta

 

¿Se cumple con el precepto de Sefirat Haömer recitando la cuenta del Ömer en idioma hebreo, cuando no se entiende el significado de lo que está diciendo en ese idioma?

 

Argumentos


Esencia del conocimiento

Saber el idioma

 

El Maguén Abraham (O.J., Simán 489: S.K. 2), en su comentario al Shulján Äruj, sostiene que es obvio que la cuenta (del Ömer) puede ser pronunciada en cualquier idioma, siempre y cuando corresponda al idioma que comprenda. Esta consideración del Maguén Abraham llegó a un punto en que agregó: “y si no entiende el Lashón Hakódesh (hebreo), y contó en ese idioma (Lashón Hakódesh), no cumplió con su deber (de contar el Ömer), pues no sabe lo que dijo, y esto no es (calificado como) Sefirá


De esta manera, es evidente que la opinión del Maguén Abraham es que, por más que una persona se valga del idioma hebreo para contar el Ömer, si no entiende lo que dice y piensa que se trata de otro día diferente al que corresponde en la fecha que está contando, entonces, de seguro, no cumplió con su obligación.

 

Hebreo como central

 

Por el contrario, el SHU”T Sheelat YAÄBET”Z (Simán 139) se opone a este enfoque y sostiene que, si una persona no entiende lo que lee, ¿por qué no calificar su recitación de la cuenta del Ömer, cuando lo que recita es real? El Shaäré Teshubá (Simán 489) explicó, en nombre del YAÄBET”Z, que una persona que no entiende Lashón Hakódesh (y cuenta el Ömer en este idioma), sí cumplió con su obligación (de contar el Ömer).

 

Entender el significado

 

No obstante, el Rab Abraham Shapira, autor del libro Debar Abraham (Jélek 1, Simán 34),  trajo a colación un comentario de los Tosafot al Maséjet Sotá (32:1), que concluyó con la determinación de, que para cumplir con la obligación de recitar Halel, Kidush de Shabbat, Bircat Haperot (bendición sobre los alimentos), y Bircat Hamazón (bendición póstuma después del pan), no es necesario entender el significado de los mismos.


Siendo así, pregunta el Debar Abraham que cuál podría ser la diferencia entre estas cuatro recitaciones y la recitación de la Cuenta del Ömer. Es decir, ¿por qué aquellas cuatro funcionan recitando en el idioma de Lashón Hakódesh a pesar de no entender lo que se dice mientras que la Cuenta del Ömer no es válida cuando no se entiende este idioma?¿Por qué el Maguén Abraham sostiene que no cumple con la cuenta del Ömer bajo estas condiciones?

 Ante esta inquietud, responde el Debar Abraham que la esencia del Sefirat Haömer es la comprensión y tenencia en claro del número del día que se va a pronunciar. Y no es la esencia de la Sefirá el sacar palabras por la boca; tampoco lo principal de la Sefirá es la pronunciación de las palabras que indican qué día es, sino la Yediä (conocimiento) de qué día (del Ömer) es. En otras palabras, el precepto de la Sefirat Haömer depende principalmente de que la persona esté consciente acertadamente de cuál es el día del Ömer.

En fin, el precepto de Sefirat Haömer está comparado con el precepto de Creer en Hashem, desde el punto de vista de la certeza que debe  tener la persona acertadamente sobre el objetivo del precepto. De la misma manera como una persona debe tener la certeza de que D__s existe  y así cumple con el mencionado precepto, así también la persona debe tener la certeza de cuál es el día del Ömer que es y así cumple con este último (al estar enterado de cuál es). Por ende, si una persona no sabe en cuál día se encuentra de la Sefirat Haömer, y pronuncia la cuenta en un idioma que no conoce –aunque sea en hebreo-, ya sea leyéndola de un libro o porque alguien se la reveló en ese idioma, no cumple con el precepto de Contar el Ömer.

 

Pronunciando la cuenta

 

 Está escrito en el Sifrí (Parashat Reé, Cap. 185), que el versículo de “Shebä Shabuöt Tispor Laj”, corresponde a una orden de contar Sefirat Haömer para el Bet Din (Tribunal), es decir, que, del hecho que está escrito una vez “Tispor Laj” se deduciría que no es un conteo particular, sino concerniente al Bet Din. ¿De dónde se aprende que este conteo concierne a cada uno y uno de los individuos del Pueblo de Yisrael? Está escrito, en Parashat Emor: “Usfartem Lajem”. Del hecho que se repitió la orden de contar “Usfartem Lajem”, significa que la Sefirá le corresponde a cada uno y uno: es individual y personal.

Asimismo, la Gemará en Maséjet Menajot (Hojas 65.2 y 66.1) trae este estudio en forma más resumida: “Enseñaron Nuestros Sabios (sobre este versículo) que viene a indicar que el precepto de contar está en cada uno y uno”.


Según como entendió Rabenu Alexandri Hacohén Zuisilín, a través de su libro Séfer Agudá, en su comentario al Maséjet Menajot (Letra 33), lo que quiso decir el Sifrí y esta Guemará con esto, es que cada persona debe contar personalmente el Ömer, y no escucharlo del Shalíaj Tzibur, lo que implica que la Sefirat Haömer debería sacarse por la boca, y no es un conteo mental. Esta es también la opinión de algunos Poskim (hay entre los Ajaronim, quien no sostuvo así esta enseñanza del Sifrí y Maséjet Menajot).

 

Ejemplos sobre lo necesario de pronunciar la Sefirá

 

Tema 1  Por escrito

 

El Shaäré Teshubá (Simán  489:S.K.2), en nombre del SHU”T Sheelat YAÄBET”Z , a propósito de este tópico, pregunta sobre el caso en que una persona desea contar por escrito el ordinal de la Sefirá del Ömer, sin pronunciarlo con su voz. Aunque hay una discusión entre los Sabios de Bendita Memoria sobre si la escritura es equivalente a pronunciación, no obstante, el dictamen Halájico se inclinó por la opinión que sostiene que no lo es. Y,  por ende, la opinión del SHU”T Sheelat YAÄBET”Z, es que deberá volver a contar (esa noche) a través de su voz, con su respectiva bendición previa.


 

Tema 2  Símbolos o letras

 

Otra de las pruebas que se podría traer para demostrar que la Sefirá debe ser mencionada con la boca, corresponde a una interrogante que registró el autor del libro Kenéset Haguedolá, en nombre del MAHARA”Sh Ha_Leví, sobre si es válida la cuenta realizada por una persona  con iniciales de las palabras que representen a la cuenta del Ömer, o acerca de si es válida la cuenta del Ömer pronunciando sólo letras que simbolizan el valor numeral del día que toca contar. ¿Se puede asegurar que la pronunciación de esas letras es equivalente a haber pronunciado la nomenclatura del cardinal correspondiente? Por ejemplo, en el día 11 pronuncia “Hayom Yud Alef (cuyas letras “Yud & Alef” totalizan simbólicamente 11) Yom La_Ömer etc…”, en vez de pronunciar  “Hayom Ajad Äsar (11 en idioma hebreo) Yom La_Ömer etc…”. O, por ejemplo, en el día 18, pronuncia “Hayom JaY (significa “vida” pero cuyas letras “JY” equivalen a 18) Yom La_Ömer etc…”, en vez de pronunciar  “Hayom Shemoná Äsar (18 en idioma hebreo) Yom La_Ömer etc…”: ¿acaso se convalidará el conteo de los días del Ömer a través de letras o palabras que totalicen simbólicamente el cardinal del día del Ömer?

Para entender un poco más hacia dónde va dirigida la pregunta: ¿acaso se podrá convalidar la pronunciación de símbolos que por sí mismos no serían indicativos del día pero que mentalmente la persona entiende que se refieren a un día específico y acertado del Ömer?

 

Lo esencial…

 

¿Acaso se podrá convalidar la pronunciación de símbolos que por sí mismos no serían indicativos del día pero que mentalmente la persona entiende que se refieren a un día específico y acertado del Ömer?

El Shaäré Teshubá (489:S.K.2), ante esta inquietud, expuso que existen muchas opiniones que descalifican a un conteo hecho de esta manera, por lo que se entiende que la “pronunciación”, a través del léxico exacto del cardinal del día de la cuenta del Ömer, es primordial; y no necesariamente se debería afirmar que, es el “entendimiento” (la parte mental), lo esencial entre ambos ámbitos. No sólo eso, el Biúr Halajá (D.H. “Moné”) dijo que es probable que una persona que cuenta de esta manera, no cumpla con su obligación, y tendrá que expresar el cardinal utilizando el léxico exacto que define a cada número y número. Es decir, en el caso del día 11 del Ömer, deberá recitar “Hayom Ajad Äsar Yom La_Ömer …” y no “Hayom Yud Álef Yom La_Ömer etc…”.

Siendo así, ¿cómo concebir el enfoque del Debar Abraham, de quien se entendía que el entendimiento de la persona es lo esencial?¿Cómo se puede conciliar, lo dicho por el Debar Abraham, con la enseñanza del Maséjet Menajot (Idem), de la cual se ha inferido sobre lo esencial de sacar la cuenta por la boca?

 Y si con esto se atenuara la respuesta del Debar Abraham, entonces, volvería su pregunta original que es: ¿por qué el Maguén Abraham expresó que si una persona no entiende lo que dice, aunque haya acertado diciendo –aunque sea en hebreo- el conteo correcto del Ömer, no cumple con su obligación?

 

Las dos cosas

 

Mas no necesariamente habría que de dejar de lado la respuesta del Debar Abraham…

Probablemente se pueda alegar que, cuando el Debar Abraham dijo que [la esencia del Sefirat Haömer es la comprensión y tenencia en claro del número del día que se va a pronunciar. Y no es la esencia de la Sefirá el sacar palabras por la boca; tampoco lo principal de la Sefirá es la pronunciación de las palabras que indican qué día es, sino la Yediä], lo dijo como condición a chequear conjuntamente con la condición de haber pronunciado efectivamente la Cuenta del Ömer (tal y como lo exige Maséjet Menajot). Es decir, se interpreta que el Debar Abraham quiso decir que la esencia del Sefirat Haömer es la comprensión y tenencia en claro del número del día que se va a pronunciar. Y no es “sólo” la esencia de la Sefirá el sacar palabras por la boca; tampoco lo principal de la Sefirá es “únicamente” la pronunciación de las palabras que indican qué día es, sino también “se necesita emplear” la Yediä].  En fin, no deja de ser que haya que contar pronunciando con la boca; y si no se cuenta con la voz, no se cumple con el precepto.

 

¿Aunque sea sin entender?

Kidush de Shabbat 


En el tema Kidush de Shabbat, como ya se mencionó, si una persona pronuncia sus palabras en idioma hebreo, aunque no entienda lo que recita, cumple. Si es verdad que, para ambos, para el Kidush y para Sefirat Haömer, es esencial la pronunciación…, ¿por qué, en Sefirat Haömer se invalida el precepto por falta de comprensión de sus palabras, mientras que el Kidush de Shabbat no?

En respuesta a esta interrogante, se podría decir que el Kidush es un precepto que implica realizar una acción fija cada vez que se hace, representado por la pronunciación de las palabras “de siempre” del Kidush… Pero, con respecto a la Sefirá, se necesita llevar una contabilidad de los días que van pasando, y no viene representado por una acción de pronunciación de una oración fija, sino de una variable que depende de un cálculo. Por tal motivo, la exigencia en el cumplimiento de este precepto es más compleja, y consistirá en que la persona, antes de contar, o, por lo menos, mientras cuenta, tenga en mente que el día que está pronunciando es exactamente el día que corresponde contar.


Por ejemplo, una persona estaba sola se perdió en un camino desolado, tiene dudas sobre qué día es del Ömer, pues no sabe si es el segundo o el tercer día; esta persona pensó que podía cumplir con este precepto pronunciando la fórmula respectiva al segundo día y luego a la del tercero (“Hayom Shené Yamim Laömer” y “Hayom Sheloshá Yamim Laömer”): de tal manera que una de las dos es la que va ser efectiva, cumpliendo así con su deber… ¿Acaso la Halajá lo tolerará? En respuesta a este caso, habrá que recurrir a lo recientemente explicado: ya que la Sefirá depende de llevar una cuenta (la cual no tiene otro objetivo sino el saber por cuál número va), entonces, esta debe ser determinística y no producto de una incertidumbre; por ende, por más que repita la acción  de contar el Ömer cambiando los cardinales por las dudas, no podrá cumplir con su obligación con ninguna de estas, al ser que no ha tenido la certeza (mentalmente) de cuál es el día en que se encuentra, y muy a pesar de sí haber llegado a pronunciar el día que es.

Esta explicación encontró respaldo en las palabras del Rab Shimön Shkopf, quien a través del Shaäré Yósher (Shaär Hasefekot, Pérek 5) indicó sobre una enumeración que una persona pronuncia,  si ésta no sabe cuál es exactamente, entonces, aunque su pronunciación se corresponda con la realidad, no se considera  enumeración, ya que ésta debe estar amparada por la certeza de que, lo que está contando, es exactamente lo correcto, y no con dudas.

 



Duplicación e incertidumbre

 

No obstante, hay dos Rishonim que aparentemente no aceptarían este enfoque recientemente expuesto… Ellos son el Baäl Hamaor y el RA”N, quienes, al final del Maséjet Pesajim, explicaron que, en los países de la diáspora, se celebran Yamim Tobim de dos días (Pesaj: dos días al principio y dos al final; Sucot, Sheminí Ätzeret y Shabuöt dos días c/u), en vez de uno solo como está escrito en la Torá (1 día). La causa de esta consideración, es un decreto rabínico basado en una incertidumbre que había sobre qué día era el Principio del Mes, por las dificultades en la llegada “a tiempo” de los emisarios del Tribunal hacia todas las zonas de las afueras de Yisrael. A pesar de la existencia actual de calendarios exactos, el dictamen quedó en pie (Ver Maséjet Betzá para ver el por qué)… Si es así que se ha hecho y se hacen dos días de Yom Tob (“por si acaso”), a causa de aquella incertidumbre, ¿por qué no imitar esta duplicación también con respecto a la Sefirat Haömer?

Para explicar mejor esta pregunta, se ilustrará a través de un ejemplo: el día 16 de Nisán es considerado para los países de la diáspora  como una fecha que representa al segundo día de Pésaj, pero también es, por las dudas (decreto rabínico mencionado antes) considerado como el primer día, pues si no fuera así ¡por qué hacer un Séder de Pésaj también la segunda noche y por qué santificar este día como Yom Tob! Siguiendo esta idea, cuando llega la noche del 17 de Nisán, esta noche sería el comienzo del tercer día de Pésaj, pero también el comienzo del segundo día de Pésaj “por las dudas”. Es decir, la noche del 17 de Nisán representa a dos fechas: a la fecha del 17 de Nisán propiamente dicha que sería el tercer día de Pésaj según lo indica la Torá…, pero, por otro lado, sería el segundo día por las dudas (decreto rabínico mencionado antes).

 

¿Hoy es 1 & 2?

 

Es sabido que el período de Sefirat Ha_Ömer empieza en la segunda noche de Pésaj, lo que significa que en la noche que inicia al 17 de Nisán (tercera noche de Pésaj) se debería contar “Hayom Shené (2) Yamim Laömer”, pero, también –con esta lógica- se debería contar “Hayom Yom Ejad (1) Laömer” por si acaso es la segunda noche de Pésaj, y así sucesivamente. Por otro lado, también todo este período de Sefirat Haömer culmina en el día 49 del Ömer, lo que significa que, al día siguiente, según la Torá, es el Yom Tob de Shabuöt (6 de Siván). Asimismo, cabe recordar que este Yom Tob se vuelve a celebrar al subsiguiente día (7 de Siván).

Siguiendo este lineamiento, preguntaron -el Baäl Hamaor y el RA”N- que, ya que se ha anexado, al calendario común judío, un día más por cada Festividad del año…, y eso significa que las personas tengan que duplicar prácticamente todo el proceso señalado para cada Festividad, incluyendo lecturas al Séfer Torá, Kidush, Rezos diferentes al resto de los días, Bendiciones Especiales, Mitzvot especiales, Prohibiciones especiales…, entonces: ¿por qué no incluir en esta lista duplicativa al conteo del Ömer? Es decir, ¿Por qué no contar, por las mismas dudas, dos cuentas del Ömer por cada día que pasa entre Pésaj y Shabuöt?

 

Honrar la Festividad

 

Respondieron -los mismos Rishonim- que el motivo de que este decreto rabínico -que funciona por la dudas- no haya incluido -en su lista- al Sefirat Haömer, es que: si lo hubiera hecho (si se hubiera obligado a las personas a contar una vez más por las dudas –como se explicó antes-), entonces, cuando llegaren a la primera noche de Shabuöt, se hubiera tenido que contar otra vez el día 49  por las dudas de que se encuentre en la víspera de Shabuöt (por decreto de los Sabios). Y si se llegara a hacer así, las personas se sentirían, en el propio día de Shabuöt (fecha dispuesta por la Torá), como si no hubieran llegado todavía a Shabuöt, lo que podría provocar que las personas lleguen a despreciar la Festividad de Shabuöt, y no lo acate como un Yom Tob, siendo que sienten una duda cuando se encuentran contando el día 49 de Sefirat Haömer. Por ende, los Sabios decidieron no incluir la Sefirat Haömer en la decretada lista de deberes “duplicados por las dudas”.

 

Limitante fundamental

 

El Debar Abraham, ante esta respuesta del Baäl Hamaor y del RA”N, notó que ambos podían haber respondido que la razón por la cual los Sabios no decretaron doble conteo de Sefirat Haömer, es: porque, al contar dos cifras diferentes cada día, se estaría demostrando que la mente no está clara de cuál es el número que corresponde a cada día de Sefirat  Ömer, lo que sería equivalente a decir que no tiene el real conocimiento de qué día es de la cuenta…, y, ya que “esto es lo esencial de la cuenta del Ömer”, entonces, no se cumpliría con el precepto de Contarlo. Pero, el reciente mencionado no fue ciertamente el motivo al que aludieron estos Rishonim, sino por un asunto diferente (ver párrafo anterior).

Por ende, comprende el Debar Abraham que, al ser que no se valieron de este motivo, se deduce que el Baäl Hamaor y el RA”N no sostienen que el conocimiento determinístico del día que se está contando del Ömer sea decisivo para calificarlo como una cuenta efectiva y para el cumplimiento de este precepto. De esta manera, el autor del Debar Abraham demuestra que su propia inferencia sobre lo decisivo y esencial del conocimiento del día de la Sefirá para el cumplimiento del precepto, va en oposición con el enfoque de estos dos grandes Rishonim, como los son el Baäl Hamaor y el RA”N, quienes aparentemente serían de la opinión de que, para poder contar Sefirat Haömer, no hace falta tener en claro cuál número se está contando, siempre y cuando haya realizado una pronunciación acertada.


 

Interrupción

 

El Rab Tzebí Pésaj Frank, a través de su libro Mikraé Kódesh, se percata de que, si la Halajá fuera tener que contar –en cada noche- dos cifras de Sefirat Haömer (desde el segundo día del Ömer hasta el 49), por la dudas sobre si es un cardinal o su consecutivo, entonces, resultaría en que sería un deber recitar una bendición por las dos cuentas que hará en esa noche. Por ejemplo, si ahora es la noche del 17 de Nisán, entonces, habría que recitar la berajá “Baruj Atá Ad. Elohenu Mélej Haölam Asher Kideshanu…Äl Sefirat Haömer”, después, la cuenta del primer día “Hayom Yom Ejad Laömer”, y seguidamente la cuenta del segundo día  “Hayom Shené Yamim Laömer”. Y si así fuera, entonces, resultaría en que, después de recitar esta bendición que se realiza con el Nombre y Reinado Divino, se estaría (al pronunciar ambas cuentas) haciendo una acción de contar sometido a la duda sobre si la primera cuenta que está diciendo es correcta o no; y en el caso en que ésta no haya sido correcta, habría resultado en una interrupción entre la bendición y el día correcto de Sefirat Haömer, pues he aquí que el conteo incorrecto resultaría pronunciado en el medio entre ambos ;y, es esta interrupción la que provoca finalmente que sea una bendición recitada sobre algo nulo (Berajá Lebatalá), lo que convergería en una trasgresión de la Torá de “No mencionar el Nombre del Todopoderoso en vano”. Y, a pesar de que la segunda cuenta sí fuera la correcta, ésta no era la que estaba pegada a la bendición mencionada, sino que era aquella primera cuenta incorrectamente mencionada (resultando en palabras que no son del tema); es decir, hubo una interrupción entre la cuenta acertada del Ömer y su bendición.

Por lo tanto, comprende el Rab Frank que, ya que está en duda que se va a trasgredir esta prohibición, pues la bendición pudiera estar dirigida sobre una cuenta que no es cierta, induce -el Rab Frank- que la razón por la que los Sabios no incluyeron al precepto de Sefirat Haömer en el decreto de duplicación ya mencionado, es para evitar pasar por una posible trasgresión de decir una bendición -con el Nombre Divino-, sobre la nada.

 

Diezmo animal

 

Como prueba a sus palabras, se remitió al Maséjet Ërubín (50:1), donde habla de una persona que tiene duda sobre cuál de dos animales nominó como Maäser Behemá (donación obligatoria de 1 de cada 10 animales nacidos), sin saber cuál animal quedó siendo común y corriente (Julín).

La Guemará, ante la duda, decidió que ambos animales deben ser llevados al Bet Hamikdash, nominando bajo condición (uno por Maäser y otro Nedabá –donación voluntaria-): si éste es el de Maäser, el otro sea declarado de donación voluntaria, y si el otro es el de Maäser, entonces que éste sea el de donación voluntaria. Es sabido que el Korbán de Maäser de los animales exige, entre otras actividades, de la aplicación de la Semijá, que es un precepto que consiste en apoyar las dos manos encima del animal acercado, a diferencia de los animales que una persona dona al Templo, por propia voluntad y no por obligación, que no tienen esta exigencia, y, aunque quiera aplicar la Semijá, ésta no tendría valor alguno como precepto.

Una vez acercados al Bet Hamikdash, se ha de apoyar  (por si acaso) las manos (precepto de Semijá) sobre ambos animales (un animal después del otro), al ser que, es posible que cualquiera de ambos haya sido el seleccionado para Maäser. Pero, RASH”I comentó, sobre este caso, que le parece que no se debe bendecir previamente, ya que, en el caso en que el primer animal al turno de la Semijá no fuera Maäser, entonces, no habría obligación de hacer Semijá, y, por ende, la bendición (sobre la Semijá) sería en vano, ya que la acción ejercida después de mencionar esta bendición sería una acción de apoyo que no es básicamente requerida. Y, aunque la segunda, por descarte, sería una Semijá correspondiente al Maäser, ya para ese entonces, habría interrumpido entre la bendición y el precepto acertado de Semijá.


De esta misma forma, es posible entender, bajo este perfil, que ante la duda sobre cuál de dos conteos se deba decir, la Halajá sea no recitar bendición alguna antes de la Cuenta del Ömer en el similar caso de duplicar la acción de Contar el Ömer. Por tal motivo, el Rab Frank dedujo que, seguramente la razón por la cual el resto de los Rishonim opinan que se realiza 1 sola cuenta y no dos cuentas del Ömer (cuentas duplicadas), es que, si los Sabios hubieran decretado también duplicación para Sefirat Haömer, se hubiera tenido que suprimir su bendición previa, para evitar traspasar el precepto de no decir una bendición en vano.

 

Certeza total

 

Es sabido que este decreto de duplicación de los días de Yom Tob fuera de Yisrael funciona con tal contundencia, que, no sólo las prohibiciones deben ser acatadas similarmente en el segundo día de Yom Tob como en el primero, sino que asimismo deberá ser con los precepto activos (Äsé), como por ejemplo, Matzá, Maror, Kidush, Hesebá –en Pésaj-, o, Sucá, Kidush, -en Sucot-…, etc…

Y no sólo eso… Preceptos que requieren de la pronunciación de bendiciones del Nombre del Todopoderoso, como el Halel del octavo día de Pésaj y segundo de Sheminí Ätzeret y segundo de Shabuöt, Ämidá del segundo día de Yom Tob, Lecturas al Séfer Torá, Haftará, Bendiciones sobre preceptos especiales, etc…, son sólo ejemplo del hasta cuánto un decreto rabínico puede tener injerencia en la Halajá, manifestado en el hecho de que se permita, en los países de la Diáspora, recitar el Nombre Divino en las bendiciones recientemente indicadas y que en la Tierra de Yisrael no se dirían. ¿Cuál es la base de esta aptitud?¿Cómo es posible que sobre la base de la duda sobre si es o no Yom Tob, se permita duplicar también las bendiciones y las menciones del Nombre del Todopoderoso en los Segundos días de Yom Tob…?

En respuesta a esta interrogante, hay que responder que, aunque la idea de duplicar proviene de la época en que los emisarios del Tribunal tenían dificultades para llegar antes de las Festividades para avisar la exactitud de cuándo fue Rosh Jódesh (Principio de ese mes), no obstante, una vez que los Sabios emiten un decreto de que se celebren dos días “por si acaso”, eso significa que también el contenido de ese día decretado, pasan a ser sub-decretados. Esto significa que no deben ser interpretados como días de duda para la Halajá, sino días de decreto rabínico de “Segundo día de Yom Tob”. Y esto es lo que despeja la incógnita que se tenía al respecto, entendiéndose finalmente el por qué se permite hasta incluso pronunciar ciertas bendiciones con el Nombre del Todopoderoso en un Segundo día de Yom Tob fuera de Yisrael, cuando en Yisrael estarían omitiéndolas.

Más aun, en la actualidad, que la información de los calendarios está tan expandida, y que es claro -para casi todo el mundo- la exactitud de las fechas Festivas del Pueblo de Yisrael, aun así, el decreto rabínico ha imperado e imperará (ver razones en Maséjet Betzá), de tal forma que se permite pronunciar bendiciones que (sin su autorización rabínica) no se hubieran dicho en estos días duplicados de Yom Tob.


 

Dos para dos

 

Ahora que se ha entendido que, según al Halajá no existe duda alguna sobre si el Segundo Día de Yom Tob es un día de Jol o un día de Yom Tob, sino que la Halajá es que el Segundo Día de Yom Tob es “de seguro” un día de “Yom Tob bajo orden rabínica”…, de esta manera, se ha de entender que, sería comprensible pensar, incluso según la opinión del Baäl Hamaor y el RA”N que: cada día de la cuenta del Ömer muy bien pudieron ser decretados -sobre éstos- el reglamento de duplicación, es decir A) Contar el día que toca contar (regido por el calendario), y, por decreto rabínico (al igual como se Festejó un Segundo día Yom Tob), B) Contar, al siguiente día, otra vez la misma cuenta.  Es decir, para cada día -de este período- se debería contar dos cifras, la del día actual y la de su predecesor. Y no sólo eso: por cada vez que se menciona cada una de esas supuestas dos cuentas diarias, habría que asignarle previamente una bendición, lo que, en vendría totalizando dos bendiciones de Sefirat Haömer por día ya que corresponden a dos preceptos finalmente diferentes: (A) una bendición referente al precepto de Sefirat Haömer propiamente dicho, y (B) otra bendición, para el cumplimiento del precepto de acatar el decreto de lo Sabios de duplicación de la Sefirat Haömer.

Y, ahora que se entiende que, el Baäl Hamaor y el RA”N, pudieron muy bien haber sostenido esta idea, y que es factible llevarla a cabo, entonces, ¿por qué no se concretó en la práctica nunca este dictamen Halájico?¿Por qué no se cuenta el mismo día del Ömer dos veces, así como se hace con la celebración de Yom Tob fuera de Yisrael?

Y es factible que haya sido, sobre la base de esta inquietud, que estos Rishonim justificaron el que no se llevara a cabo en su forma duplicada, a raíz de que, si hubiese doble conteo, se encontrarían todos los yehudim que viven fuera de la Tierra de Yisrael contando en la primera noche de Shabuöt (Hayom 49 Yom Laömer Shehem Shibä Shabuöt), lo que causaría que la las personas desprecien el mismísimo día de Yom Tob de Shabuöt, tal y como se mencionó para el momento de la presentación oportuna de esta opinión.

 

Conocimiento y esencia

 

Y, ahora que se interpretó -de esta forma- a la opinión del Baäl Hamaor  y el RA”N, se puede explicar que, al contar dos cifras diferentes cada día del período entre Pésaj y Shabuöt, no necesariamente se estaría demostrando que hay ambigüedad sobre cuál es el número que corresponde a cada día de Sefirat  Haömer, ni tampoco sería una falta de conocimiento de qué día es de la cuenta, sino que la obligación de contar dos veces es producto de un decreto de certidumbre y conocimiento concreto del cumplimiento de dos preceptos certeros (y sin ambigüedad). Y esto es diferente al caso de una persona que no sabe qué día es de la Sefirat Haömer, y, que, para salir de dudas, pretende contar dos cifras “por si acaso” es una de las dos…, y ésta sí es una duda real, la cual no se compara al caso recientemente desarrollado,  cuya cuenta doble no hubiera sido producto de una duda propiamente dicha, sino a raíz de un decreto rabínico que, a su vez, nació –alguna vez- a partir de una duda.

Como consecuencia, el Debar Abraham podrá seguir sosteniendo que el conocimiento del día en que se encuentra “es lo esencial de la cuenta del Ömer”, al ser que estos Rishonim no necesariamente dejaron este concepto de lado.

 

Conclusión

 

Cuando una persona se proponga a recitar la bendición de Sefirat Haömer, deberá –antes- conocer con exactitud cuál es el valor numeral de la cifra de la cuenta, es decir, debe saber y estar consciente de qué día de Sefirat Haömer se encuentra.

Si una persona pretende contar Sefirat Haömer en Hebreo y desconoce la interpretación de las palabras que está leyendo, deberá antes conocer (mentalmente) a qué día corresponde las palabras que va a pronunciar, y posteriormente cumplir con las reglas de pronunciación correcta del Sefirat Haömer.