Num. 260 Maíz Frescongelado Industrial



 Introducción


Tal y como es del conocimiento público, el “maíz” es muy útil en el menú de muchas casas, así como en banquetes, restaurantes, festines, convites, etc… No obstante, es un alimento que no suele regularmente ser consumido si estuviera en su crudo estado (en la mayoría de los países), y, por lo tanto, está sujeto a la aplicación de las leyes de Bishul Israel. Esto significa que también la fabricación de este producto albergado en un empaque conservado a través de congelación o de una lata con conservativos Casher (en ambos casos pre cocido y/o listos para comer), no sólo debe pasar por la supervisión del Cashrut de sus ingredientes y utensilios, sino que deberá también cumplir con los requerimientos para que sea considerado Bishul Israel.

¿En qué consiste la verificación de que un alimento sea catalogado Bishul Yisrael? Como ya se ha explicado en publicaciones anteriores, toda comida (Casher) que haya sido cocinada debe cumplir con varios requisitos para que sea permitido su consumo.

Los alimentos que no son aptos (para el gusto de las personas) para ser consumidos crudos y que, al mismo tiempo, se suelen servir cocidos en mesas elegantes, deben haber sido cocinados exclusivamente por un yehudí, al menos, hasta el primer tercio de su cocción (mas según la costumbre Ashkenazí, basta con que el yehudí encienda el fuego), para ser permitido su consumo. Una vez verificado esto, el alimento se puede calificar como Bishul Yisrael (ver Vaibárej David Nums. 49, 173, 216 & 217) y es permitido para comer. El resto de los casos son la excepción a la regla: si el alimento se suele comer crudo también, o, aun si no se comiera nunca crudo, no sería habitual servirlo en mesas de reyes (Maséjet Äbodá Zará, 37:2&38:1), entonces, se permitirá comer aunque haya sido cocido por un gentil. De lo contrario, no.

 

El maíz pre-congelado, en la mayoría de los casos, no se fabrica a partir de procesos de cocción acostumbrados, es decir, no se hace al fuego, ni encurtido, etc… Por otro lado, se conoce que el maíz enlatado por muchas fábricas, abandona, durante su manufacturación, su estado crudo, sin que haya un yehudí operando los controles de la maquinaria que logra dicho cambio.

Este es, por ende, el entorno en el que se desenvolverá el presente documento y que arrojará finalmente si es apto para comerse -el mencionado alimento- después de haber sido procesado por un gentil.


Prólogo


La producción de maíz pre-congelado comienza naturalmente en el campo, después del cual, la mazorca natural pasa al trasporte el cual lo lleva a la fábrica… Una vez que llega el maíz crudo del campo, es introducido en recipientes llevados por una correa transportadora, la cual entra una máquina que le suprime su respectiva hoja. Posteriormente, entra en una máquina desgranadora… 

La optimización en esta fase, depende de que la introducción, a la máquina, sea por el lado angosto de la mazorca. Una vez ya terminado este proceso, se introduce en un recipiente con agua hirviendo. En el caso especial del maíz, el tiempo que tarda el reposo del maíz en dicho recipiente, debería ser mayor que el que se emplea para muchos otros granos, debido a que el maíz tiene un contenido natural y altamente azucarado, con lo cual contrae un mayor riesgo de pudrirse una vez almacenado.



En consecuencia, el maíz termina esta fase de cocción en un estado prácticamente apto para comer (quizá no en la mejor de las condiciones). 

No obstante, la última fase de fabricación es el sometimiento de este maíz pre-cocido a una sesión de congelamiento excesivo, con lo cual, se logra contraer cada grano de maíz como si fuera recién cosechado, con la diferencia de que se conservará mucho mejor en el tiempo. 

Otra de las ventajas es que, cuando el producto llega a manos del consumidor final, éste no tiene que invertir mucho tiempo en cocinarlo, sino que tiene que insertarlo en un recipiente con agua caliente hirviendo por apenas cinco minutos aproximadamente, debido a que el producto ya estaba pre-cocido (aunque también posteriormente congelado y casi con consistencia natural), y tan sólo le hace falta un poco más de cocción para llegar al estado de consumo ideal.


Pregunta

¿Es permitido comer el Maíz (solo o aunque sea con ingredientes casher) pre-congelado fabricado sin la participación activa de un yehudí?


  

Argumentos


Alimentos crudos

 

Tal y como se ha recopilado anteriormente, dice el Talmud en Maséjet Äbodá Zará, 38:1) que, sobre un alimento que se comería tal y como está (crudo), no rige la Regla de Bishulé Goyim (no requiere sea Bishul Yisrael).


De esta manera, se podría deducir que, en el caso en que hubiera una persona que comería maíz crudo, entonces, sólo para esta misma persona, sería permitido comer maíz haya o no sido cocinado por un gentil, incluso en un caso en que el alimento sea tan relevante, que la gente lo seleccionaría generalmente para sus eventos gastronómicos más elegantes.

 

Según cada cual

 

Sobre un tema afín al de Bishulé Goyim, el RASHBA”M (recopilado por el Hagahot ASHR”I, Äbodá Zará, Pérek 2, Simán 34), dictaminó como la opinión de Rabí Yojanán, quien dijo que el “salado” –hecho por un gentil- de un pescado se considera como si –el gentil- lo hubiera “cocinado”, en el caso en que un pescado fuera consumible tal y como está (crudo). Para ilustrar esta idea, habló opuestamente sobre el caso del “Hering” (tipo de pescado), diciendo que éste sí estaría permitido comerlo salado (por un gentil), debido a que nuestros lugares suelen no comerlo crudo (sino cocido)…, y dijo, a modo propio, “nosotros los cocinamos y los comemos (los solemos comer cocidos)”, y, por lo tanto, ellos tienen permitido comerlo en estatus de salado (aun cuando lo hubiera salado un gentil). Explicó que, por el contrario, y, para quien soliese comerlos crudos, le sería prohibido comerlo salado (por un gentil)…, y, de esa manera explicó su dictamen de que el “salado” –hecho por un gentil- de un pescado se considera como si –el gentil- lo hubiera “cocinado”. La deducción que se obtiene a partir de este tema para el de esta publicación es que, cuando haya que decidir si un alimento es comestible o no crudo, la Ley se podría basar en el hábito y conducta individual de cada quien, y no chequear lo que haga la mayoría, tal y como el RASHBA”M lo expresó: “…y, para quien soliese comerlos crudos, le sería prohibido comerlo salado…”.


Al considerar esta conclusión del RASHBA”M para el tema de esta publicación, se podría deducir así: así como el RASHBA”M decide que una persona puede ser la excepción a la regla de Rabí Yojanán, por el solo hecho de soler comerse el “Hering” crudo, sin importar lo que haría la mayoría,  asimismo será con respecto a una de las bases de la Ley de Bishulé Goyim: aunque sea una persona que soliese comer un alimento crudo, será también suficiente para considerarlo excepcional, y permitirle, a ésta en particular, comerlo cocinado por un gentil.

 

En otras palabras, en general, debería ser prohibido comer este pescado cocido, en el caso de que un no yehudí lo haya cocinado, debido a que el Talmud (Loc.Cit., 37:2) así lo dictaminó. Pero, para aquellos que sí suelan comerlo crudo (así sea uno o una minoría), será permitido comerlo en estado cocido, aunque sea que un gentil haya sido el que lo cocinó, en base a las excepciones inscritas en el Talmud (Loc.Cit., 38:1).

 

Mayoría de la Gente

 

El Perí Jadash (Y.D, 113: Final del S.K.3) se sorprende por lo dicho por el RASHBA”M, y exclamó el cómo se podría estar cotejando en forma particular, para cada caso en particular, sobre si un alimento es o no prohibido, basado en si el gusta o no cuando está crudo… ¡la decisión Halájica variaría sobre el gusto de la persona a la hora de comer y el tipo de comida! Este asunto contrarió al Perí Jadash, quien alegó que la fórmula habitual de decidir este tipo de asuntos –bajo la perspectiva de la Torá y los Sabios- es considerando la actitud mundial (la mayoría de la gente), y decidir según la generalidad (“Batlá Daätó Etzel Col Adam” = se anula la consideración del hábito particular o de una minoría, para tomar en cuenta el hábito mayoritario). Por ello, el dictamen, en el tema de Bishul Yisrael, debe ser decidido según lo que se estila en la ciudad donde vive la persona que va a comer cierto alimento cocido: si la gente de esa ciudad lo comería crudo, entonces, la persona (que está en esa ciudad) tiene permitido comerlo, aunque haya sido cocido por un gentil.


 

Biscochos y Galletas & Berajá Posterior

 

Como prueba, dice que la decisión {sobre cuánta cantidad de alimentos Mezonot (horneados, como por ejemplo, croissant) que tendría que haber comido para (que se considere que se estará llena una persona y fijaría así su Seüdá y) decir (posteriormente) “Bircat Hamazón”, en vez de “Äl Hamijyá”…} va a depender de una medida estándar que debe ser acatada para todos, a pesar de que una persona en particular necesite mucho más de eso para sentirse lleno. Los Sabios dictaminaron que si alguien comió más que el volumen de 224 cc. de este croissant, éste deberá recitar Bircat Hamazón al terminar de comer, aunque alegue que no está lleno. 

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Quiere decir que no depende del sentimiento particular de cada quien sino de un estándar fijado por los Sabios (“Batlá Daätó Etzel Col Adam”). Si es así, ¿por qué no decir lo mismo para definir qué es un alimento que se puede comer crudo? ¡Los Sabios deben tener la última palabra –basados en la mayoría de los habitantes de la ciudad- para definir cuál alimento crudo se considera comestible y cuál no, y no dejar a discreción del ser humano esta respuesta! Y si es así, aunque una persona estuviera en la capacidad física (y con gusto) de comer un alimento crudo, aun así, habría que chequear la decisión de los Sabios sobre si la mayoría de las persona que viven en su ciudad lo comerían crudo, y -de esta forma- determinar si es necesario certificar que un judío lo cocine, en caso de querer comerlo cocinado, claro está.

 

Crema Babilónica

Mezcla de Jametz Incomible

 

Otra prueba se remite a una Ley de Pésaj (en Maséjet Pesajim, Pérek Col Haöber, 44:1), que diserta, entre otros asuntos, sobre el Cutaj Habablí, una salsa cremosa sumamente agria y/o picante producto de una mezcla de migajas de pan –y leche- con especias picantes de alto poder, la cual sólo es apetitosa cuando se sumerge algún alimento sólido, pero,  es aborrecible cuando se ingiere sola (dicha mezcla). 


Aunque las migajas de pan por sí mismas serían Jametz (si estuvieran separadas) estarían prohibidas obviamente comer en Pésaj, no obstante, ingerir esta mezcla tan agria y picante (así como está) no sería definida como “adecuado para su consumo” según la Torá, y, por lo tanto, no se sancionaría esta prohibición de la Torá (con Caret) por haberla comido en Pésaj. Y esta transigencia de la Torá se mantendría así a pesar de que unas cuantas personas (excepcionalmente) la ingirieran con gusto, y sin ningún tipo de molestia, debido a que se anularía (esta consideración) frente a (la realidad de que) la mayoría de las personas no soportarían dicha ingesta (de esa manera): “Batlá Daätó Etzel Col Adam”. Por consiguiente, igual se podrá deducir para Halajot Bishul Yisrael: para detectar qué alimento se puede comer crudo y cuál no, se deberá hacer a través de conocer la generalidad (ej. la mayoría de las personas en una ciudad) y no de lo que un individuo o minoría le guste excepcionalmente: “Batlá Daätó Etzel Col Adam”.

 

Relieve artificial

 

Una tercera prueba apunta, esta vez, al Talmud en Maséjet Sucá (3:2&4:1), sobre la clasificación de una Sucá que tiene 20 Amot de altura. El Talmud dice que, en condiciones normales, esta Sucá sería inválida para la Mitzvá de Sucá. Suponiendo que una persona quisiera adecuar esta condición reduciendo la altura de la Sucá, por medio de aumentar el alto del piso de la Sucá, colocando Carim Ukesatot (o por ejemplo, alfombras) –unas encima de otras- hasta reducir la altura del techo de la Sucá –a menos de 20 Amot- con respecto a la alfombra superior del piso…, entonces, ¿acaso esta reducción sería considerada como si el relieve del suelo se hubiese elevado? 


Dice el Talmud que “Batlá Daätó Etzel Col Adam” (se anula la consideración de unos pocos y se hace valer la consideración de todas las personas). Según la mayoría, esto no es considerado como una elevación del relieve, sino como una decoración de la Sucá que está sujeta a supresión o cambio en cualquier momento (por ejemplo, en caso de lluvia, se removería), y muy a pesar de que -quien haya puesto las alfombras allí- haya pensado en instalarlas allí para elevar la dimensión del piso para acortar distancia que la separa de su techo. Y si es así con la Ley de la Sucá, lo podría ser también con respecto a la consideración de lo qué es un alimento que se pueda o no comer crudo, para definir si hace falta o no cuidarse en la Ley de Bishulé Goyim: si la mayoría no puede comer una alimento en su estado crudo, entonces, aunque uno o un individuo minoría sí lo pueda comer crudo, eso no lo exentaría de la aplicación a la Ley de Bishulé Goyim, si lo deseara comer cocinado por un gentil.

 

Evitar matrimonio mixto

 

El Rab Shemuel Ha_Leví Vozner, a través del SHU”T Shebet Haleví (Y.D., Jélek 5), registró un argumento en favor de la opinión del RASHBA”M… Y recordó cuál es el motivo por el cual se decretó la Ley de Bishulé Goyim que prohíbe comer alimentos cocinados por un gentil: para no emparentarse (una inclinación hacia la posibilidad de tener afinidad y terminar casándose) con el gentil, debido al cariño que pueda generar haberle adecuado un alimento a su paladar (pues el cocinero aporta lo que el comensal necesita para comer un alimento que era incomestible en su estado crudo). Siendo así, dice el Rab Vozner que esta afinidad no cabría cuando se trate de “un yehudí” que sí se comería (gustosamente) “un alimento” en su estado crudo, a pesar de que la gran mayoría de los habitantes de su ciudad no lo comerían así. Si bien es verdad que todo este reglamento se activa sólo en aras de evitar el parentesco entre un yehudí y una gentil (o viceversa), y, a su vez, este riesgo se presenta por la adecuación (del alimento incomestible a comestible) que realiza el gentil  para el Yisrael (yehudí), entonces: cuando esto no suceda, es decir, cuando el alimento sea adecuado para el Yisrael (en su estado crudo), no habrá pie para esta afinidad (por el solo hecho de cocinarlo un gentil), y se podrá permitir a este yehudí –en especial- comerlo (por supuesto, si es Casher), a pesar de haber sido cocinado por un gentil.

Por consiguiente, es comprensible que, específicamente para la Ley de Bishulé Goyim, cada individuo se base en su propio hábito (particular) de consumo (en este caso, si se comería un alimento crudo), para determinar, para sí mismo, será permitido comer ese mismo alimento cocinado por un gentil, y no se base en el hábito generalizado por la mayoría (aunque esta mayoría no se comería nunca ese alimento en su estado crudo).

 

¿Cariño unidireccional o bidireccional?

 

No obstante, se podría alegar que, si bien esto es así, ¡quién puede controlar que no se estimule la afinidad que el gentil pueda llegar a sentir por este yehudí por el hecho de haberle cocinado este alimento!, por ejemplo, en el caso en que el gentil no comería ese alimento en estado crudo, y considera que le está haciendo una demostración de cariño. ¿Acaso hay que chequear que ambos (gentil por parte del cocinero con el yehudí comensal) lleguen a sentir afinidad mutua o sería suficiente con un riesgo de que se genere una afinidad unidireccional (de gentil hacia el yehudí solamente) para prohibir la cocción por la Ley de Bishulé Goyim? 

 

¿Para unos sí y otros no?

 

Y, si esto fuera poco, en el caso en que el gentil cocinara para un grupo de personas, ¡quién podría controlar -siempre- quiénes son los Yehudim –de ese grupo- que lo comerían crudo y quién no! Por ejemplo, si cocinara un gentil para cuatro personas judías sentadas en una misma mesa (por ejemplo, el dueño de casa y tres hijos), ¿sería concebible que la misma cocción sea permitida para unos y prohibida para los demás, porque a unos se lo comerían crudo y los demás no?

 

De visita en Hong Kong

 

En una ocasión, contaron al Rab Vozner sobre un viajero que estaba temporalmente en China. Y le explicaron que, en China, los ciudadanos suelen comer casi todos los pescados en estado crudo…, y considerando la regla de la mayoría, ¿no sería acaso permitido comer pescado Casher cocinado por un gentil, allí en China, aunque el viajero no soliera comerlo crudo? 

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El Rab Vozner le respondió que, si bien estaría permitido por la regla de la mayoría, todavía habría un obstáculo que podría impedir el permiso para su consumo… Le dijo que debe chequear las exigencias acostumbradas, no sólo en la ciudad de llegada (como muy bien ya lo estaba considerando) sino también en la ciudad de residencia, y aplicarlas. En este caso, él es residente de una ciudad donde la mayoría no come determinado pescado en estado crudo, entonces, aunque en China no fuera así (y sí lo comieran crudo), deberá aplicar la exigencia halájica de la ciudad de su procedencia. 

Alegó este Sabio que la base de esta regla está asentada en Maséjet Pesajim (Pérek 4 “Makom Shenahagú”, Mishná 1): “el que se va de un sitio donde se hace a otro donde no se hace o de un lugar donde no se hace a otro donde se hace, rige sobre él las exigencias halájicas del lugar de procedencia y de llegada… ¡y que no las cambie (dichas costumbres)!”.

Y es sabido que así es la virtud y conducción de nuestros Sabios:  generalizar el caso en cuestión, aunque haya unas cuantas excepciones.

 

Hábito Conductual no es una Costumbre Halájica

 

Ante esta deducción, quizá se podría argüir que, si bien es cierto que el Talmud hizo valer todas las exigencias halájicas para un viajero, sumando las que se practican en la ciudad de su procedencia como en el de su visita, quizá no sería indicativo para casos en los que no se trata directamente de exigencias halájicas… Es decir, no es lo mismo decir que en una ciudad se acostumbró definitivamente a no trabajar en la víspera de Pésaj o en Tishä Beab que identificar una realidad mayoritaria (que por cierto, pudiera ser variable en el tiempo) en una ciudad. En el primer caso, se trata claramente de una exigencia halájica, mientras que, en el segundo caso se trata de una “conducta” o hábito propio de la ciudadanía (que no ancla sus bases en la Halajá sino simplemente en sus gustos, como por ejemplo, si les gusta o no comer cierto pescado crudo). Por consiguiente, no necesariamente se podrá deducir del Talmud de Pesajim (Loc.Cit.) para casos sobre Bishulé Goyim, bajo esta perspectiva.

 

Jengibre solo, no se come

 

En el SHU”T Najalat Shibä (Simán 72), su autor recordó el Talmud (Yomá, 81:2) que se refirió al jengibre…, específicamente sobre si rige la Ley de Bishulé Goyim o no. Y dice el Talmud si la planta estuviera húmeda, aunque la mayoría de las personas no lo comerían,  entonces, ya que hay una minoría de personas que sí lo comerían, no regirá la Ley de Bishulé Goyim


Por consiguiente, el SHU”T Najalat Shibä parece haber demostrado que, incluso una minoría de ciudadanos, sería suficiente para definir –en tiempo real- lo que ha de considerarse –por la Halajá- que no rige la Ley de Bishulé Goyim, en el caso en que lo haya cocinado un gentil. Y, por consiguiente, lo mismo habría que decirse en el caso de los pescados y cualquier alimento que sea consumible crudo aunque sea por una minoría.

Image result for jengibreNo obstante, se podría alegar, frente a esto, que este caso (del jengibre) tiene una característica que muy bien podría haber dado pie a debilitar más la exigencia de la Ley de Bishulé Goyim…, y, por ello, conformarse con tan solo una minoría que lo coma para exentarse de su acato. En el caso del jengibre, el punto no es lo crudo que sería o no comestible, sino otro… Cuando el Talmud expresó que la mayoría no come el jengibre, no se refirió a “crudo” solamente sino del todo, incluso cocido; y la minoría que sí se lo comería, lo consumiría crudo. Y, por lo tanto, el motivo por el cual se permite -a todos- comerlo cocinado por un gentil, es justamente porque la mayoría no lo comería ni siquiera cocido, y no representa esto una forma de consumo normal. Por consiguiente, el punto de este permiso no es necesariamente el que la minoría lo suela comer crudo, sino más que todo el que la mayoría no lo comería siquiera cocinado. Si es así, es probable que el caso del jengibre (reportado por el Talmud) no sea un indicador para guiar las decisiones que dependan únicamente de si un alimento se suele comer crudo o no; es decir, autorizar comer maíz cocinado por un gentil, no puede ser basado en una minoría que la comería cruda (sino en una mayoría).

 

 

Reinterpretación del Hagahot

 

Más aún…, si bien el Hagahot Ha_ASHR”I (Loc.Cit.) se refirió, en nombre del RASHBA”M, y se dedujo –de sus palabras- que {para quien soliese comer un alimento crudo, será suficiente para considerarlo excepcional, y permitirle comerlo cocinado por un gentil…}, por otro lado, hay que recordar que, antes de decir esto, había comenzado considerando a sus “lugares que suelen no comerlo crudo”. ¡No se entendería por qué haber empezado hablando de “lugares”, cuya connotación apunta a una generalidad (y no a un particular ni minoría), y terminar hablando de “para quien soliese…”, cuya connotación apunta a alguien en particular o minoría! Y, para resolver este enigma, se podría decir que el vocablo “para quien soliese” fue una expresión  coloquial para resumir la frase “para la gente del lugar o ciudad que soliese”. Y si es así, entonces, el RASHBA”M siempre estuvo hablando de lo que suele hacer la mayoría y nunca de la minoría y mucho menos de un particular. Por consiguiente, quizá se podrá concluir que existe una manera de explicar al RASHBA”M diciendo que la determinación de lo que se suele o no comer crudo sea decido en base a la mayoría de las personas que habita un lugar (zona geográfica).

Esta forma de interpretar la conclusión del RASHBA”M podría ser cotejada con en el enfoque que tuvo el Perí Jadash sobre el texto del Hagahot Ha_ASHR”I (Loc.Cit.).

 

 

Minorías y Mayorías 

En cuanto al maíz dulce pre-cocido, hay que saber que, en lo referente sobretodo a los campesinos que se dedican a siembre y cosecha del mismo, suelen comerlo también en estado crudo… Pero, esto no sería tan significante como para permitir (a los Yehudim) comerlo cocinado por gentiles, debido a que ellos representan solamente una minoría.

El Perí Jadash asimismo sostiene que es la mayoría de la gente la que impera a la hora de saber si un alimento suele ser consumido crudo o no, y, por ende, si es permitido comerlo cocinado por un gentil o no… Y su decisión fue avalada por el Birké Yosef quien así lo determinó, y así también es la opinión del Zerä Emet, Darké Teshubá, Shebet Haleví, y bastantes Ajaronim: la decisión debería inclinarse en favor de este bloque de Sabios.

 


Conclusión

Si la mayoría de las personas de una ciudad no suele comer maíz dulce en estado crudo, entonces, será prohibido, para un yehudí, comerlo cuando estuviera cocinado (completa o casi enteramente) por un gentil, y, por lo tanto, será prohibido consumir el maíz industrial pre-cocido (por un cocinero gentil) aunque sometido a congelación previo a su empaquetado, y muy a pesar de que el consumidor final yehudí lo haya vuelto a cocinar. Y así será para cualquier otro alimento que no se suela comer crudo, como por ejemplo, atún...