Num. 259 Janucá... ¿Pueden los Niños Completar el Encendido?





¿CEDER AL NIÑO EL ENCENDIDO DEL RESTO DE LAS MECHAS DE JANUCA?

 

Introducción


El Candelabro de Janucá debe ser encendido cada noche de los ocho días de Janucá (La Mehaderin min Hamehaderin). El encendido debe ser preparado de tal forma que la cantidad de vasos  que se colocan sean exactamente igual al día de Janucá que se está celebrando, es decir, en forma creciente… Por ejemplo, la primera noche, uno, la segunda noche dos…, la octava noche, ocho. En publicaciones anteriores, se ha determinado lo esencial que el hombre, o en su ausencia, su esposa, por ejemplo, encienda el candelabro de Janucá, para cumplir con este precepto, el cual compete a la persona y los miembros de su hogar (Ish Ubetó).

Podría ocurrir –en alguna ocasión- que el hombre, después de que prendió la primera mecha de la noche, se le ocurra ceder –a su niño o al adolescente- las demás  que quedan por encender, de ese mismo candelabro, en esa misma noche. ¿Es correcto que quien empezó esta Mitzvá pida, a un niño, que acepte  terminar de hacer la Mitzvá de esa misma noche?

En esta ocasión, la investigación tendrá el objetivo, entonces, de conocer si,  una vez que el hombre (o quien haya sido designado en la tarea de encender el Candelabro de Janucá) haya encendido una mecha -en el segundo día de Janucá, o en cualquiera de los subsiguientes días- de Janucá, tendría permitido y sería válido ser relevado –por un niño o grande- para seguir encendiendo las demás mechas de esa misma noche. ¿Es permitido que alguien empiece a prender y termine un niño u otra persona grande? ¿El que prende el Candelabro de Janucá, deberá encender todas las mechas de esa noche, o puede darle el chance  a su hijo pequeño o grande, para que termine de encender las demás mechas de esa misma noche?

Vale aclarar que esta publicación no hablará sobre la vela llamada "Shamash", debido a que -de seguro- que ésta sí se le puede ceder a cualquiera para que la encienda. 

Preguntas


¿En cada noche, es obligatorio -uno mismo- encender todo el candelabro, o es permitido y válido ceder el resto del encendido a un niño o a otra persona? Si el adulto encendiera la mecha básicamente correspondiente a determinada noche de Janucá, ¿sería permitido ceder, a o a otra persona, el resto del Encendido de las mechas (de ese mismo candelabro) que quedan por encender, en esa misma noche? ¿Sería bueno? ¿Sería recomendable?


Argumentos

 

Auxiliar de Encendido

 

El MAHARI”L (Halajot Janucá, 406:7-8) dice que había una costumbre Ashkenazí, para aquel momento, en la Sinagoga, que consistía en que el Shalíaj Tzibur (Director o Recitante de Oraciones) encendía la primera mecha de Janucá (por ejemplo, en el tercer día), y le cedía, al mayordomo (judío) del suburbio, el encendido de las demás mechas de esa noche, para que –mientras- pudiera regresar a la Tebá para dirigir la Oración de Ärbit. De esta manera se agilizaba el tiempo del cumplimiento de dichas Mitzvot, y se optimizaba la hora de salida del Bet Hakenéset, a fin de que las personas pudieran llegar a tiempo a sus casas, para encender óptimamente su propio Candelabro de Janucá, en sus hogares (pues dicha comunidad encendía el Candelabro de Janucá, en la casa, después del Servicio de Oraciones de Ärbit).


El RAM”A (O.J., 671:7) dice que si la congregación de una Sinagoga tiene la voluntad de agilizar el Servicio de Oraciones de Ärbit, entonces, el Shalíaj Tzibur, quien es el llamado para encender el Candelabro de Janucá de la Sinagoga, podrá –si quiere- únicamente encender la mecha que corresponde al día, y el mayordomo encenderá auxiliarmente las mechas complementarias…, y así, al Shalíaj Tzibur le da chance de empezar inmediatamente el Servicio de Ärbit (mientras el mayordomo las termina de encender simultáneamente).

 

Agilización de Agenda Perceptual

 

El Jajam de Vilna (D.H. "Veím Rotzim") observó que todo el motivo de que se haya permitido (encender entre dos personas y) contar con un auxiliar para terminar de encender las demás mechas complementarias de una noche de Janucá, es que los feligreses quieren o necesitan terminar más temprano la Oración de Ärbit.  Entonces: dedujo este Sabio que, si no fuera porque querían agilizar el proceso, la Halajá no hubiera aprobado el encendido del Candelabro de Janucá (de la Sinagoga), entre dos o más personas. 


Es decir, del hecho que el MAHARI”L (y el RAM”A) recordaron el motivo por el cual se estaba justificando prender un Candelabro de Janucá en conjunto, dedujo el Jajam de Vilna que, sin este motivo, no se justificaría, y debería encenderse éste completamente sin ayuda de otra persona: todas las mechas de Janucá, en condiciones normales, deben ser encendidas por una sola persona (por ejemplo, en este caso, el Shalíaj Tzibur únicamente).

 

En Casa, es diferente

 

El Maguen Abraham (Simán 671: S.K.11), en nombre del Lebush, dijo que si bien –en la Sinagoga- es permitido prender el candelabro de Janucá por intermedio de más de una persona (una mecha por el Shalíaj Tzibur y las complementarias por medio de otras personas), no será así en el hogar: “en su casa, deberá ser uno solo el que prenda todas (las mechas del día)”.

 

Motivo I

El Lebush, al parecer, entendió que, por cuanto que, Encender el Candelabro de Janucá en la Sinagoga, es una “Costumbre”, se justifica una transigencia y mayor flexibilidad en los requerimientos de prendido… y, por lo tanto, se permitió el encendido compartido entre dos personas. Pero, cuando se trata de la Mitzvá de Encender en la Casa, considerando que es una Obligación propia de la Festividad de Janucá, los Sabios no transigirán hasta ese punto, a la hora de asegurarse de que se cumpla la misma a cabalidad, y, por ello, sólo uno enciende todas las mechas que toquen encender en cada día de Janucá.

 

Motivo II

Pero, el Majatzit Hashékel justificó lo dicho por el Lebush diciendo que el motivo por el cual el encendido en la Sinagoga tolera el permiso de encender entre dos (el Shalíaj Tzibur una mecha y el Mayordomo las demás mechas de esa noche), debido a que los asistentes a la sinagoga son considerados, cada uno, apropiado para ejercer esta Mitzvá de encender allí (ya que no hay un dueño de la Sinagoga como tal)… Pero, sobre el Encendido en la Casa, la Mitzvá recae principalmente sobre el jefe de familia (Baäl Habáyit), y, por ello, no ha de ceder este cometido, a algún otro miembro de su hogar.

No obstante, este motivo pudiera debilitarse a la hora de encontrar casos en los que el jefe de familia no se encuentra en casa, porque está de viaje, o está indispuesto… En este caso, la esposa, y, en su defecto, sus hijos mayores de edad, podrán concretar con la Mitzvá de Encender el Candelabro de Janucá. En fin, no se puede afirmar que los demás miembros de la casa estén exentos de la Mitzvá, sino que todos están -más bien- obligados a ejercer esta Mitzvá. Y, por consiguiente, ¿por qué no comparar la Mitzvá de Encender en la Sinagoga (que recaería en todos los asistentes), con la Mitzvá de Encender en la Casa (que debe ser cumplida por todos sus integrantes)?

Por consiguiente, será conveniente considerar el Motivo que se explicó al principio (I), en el que se justificó lo dicho por el Lebush: en la casa, enciende uno sólo, ya que es una Obligación de Ley, mientras que, en la Sinagoga, pueden encender entre dos personas, pues este deber se originó en una Costumbre.

 

Otro completa el encendido

 

Por otro lado, el Maguen Abraham (Loc. Cit.), en nombre del MAHARSHA”L, dijo que, también en la casa, es permitido cederle a otra persona el encendido del resto de las mechas de Janucá, después de haber encendido la primera mecha…


Trae una prueba de Maséjet Yomá (31:2) “lo mató (al animal) y terminó otro”…, y de Julín (Pérek 2). Pero, no explicó la analogía que había entre lo que allí está escrito y su deducción para el tema que quiere demostrar…

Como un acercamiento a lo que el MAHARSHA”L pretendió con esto, se podría decir que, cabe recordar que el Cohén Gadol, en Kipur, es siempre el llamado a realizar muchas de las actividades que, durante el año, habrían sido responsabilidad de los demás Cohanim de turno, como por ejemplo, la Shejitá (faena del animal), Recibir su sangre, Salpicar esa sangre, Subir al Mizbéaj (Altar)… Coincidente y paradójicamente, en Yom Kipur, el Cohen Gadol se queda despierto toda la noche, ayunando, al igual que todos, y tiene más trabajo que en cualquier otro día del año.

Un ejemplo de esto, como se señaló, es que el Cohén Gadol hacía la Shejitá y tenía que Recibir la Sangre… El Talmud preguntó “¿Cómo podía hacer la Shejitá y Recibir la Sangre al mismo tiempo?”, a lo que respondió que el Cohén Gadol hacía el debido corte transversal (de los dos conductos respiratorio y digestivo), pero sólo hasta alcanzar la mayoría (del corte), lo que Halájicamente era suficiente –según la Torá- para que se considere Casher la Shejitá; cuando es así, la salida de la Sangre está ligeramente frenada, por lo que le da tiempo, al Cohén Gadol, de posicionarse con el Recipiente para Recibir la Sangre, mientras otro Cohén (cualquiera) toma el cuchillo y termina de cortar lo que falta –por exigencia de los Sabios- para completar la faena, acelerando la salida de la Sangre, ante lo cual, ya el Cohén Gadol estaría preparado para Recibir.

Basado en esto, así como, en Halajot Shejitá, el Talmud (tanto en Maséjet Yomá como en el de Julín) dictaminó que es permitido que uno haga la mínima exigencia de la Torá en el tema de Shejitá, y permitió que participe otro para terminar de hacerla, cumpliendo así, a cabalidad, con una exigencia de los Sabios, entonces, en Janucá, Festividad en la que todas las exigencias son de los Sabios, ¿acaso ellos no habrían de permitir también que uno (por ejemplo, el padre de familia) encienda la Vela (mecha) del día, y que otro termine de encender el resto de las mechas –que por cierto, son una exigencia secundaria de embellecimiento de la Mitzvá- de ese mismo día?

 

Faena y Encendido

 

Ante esta afirmación del MAHARSHA”L, argumentaron el Eliyá Rabbá y el Jajam de Vilna diciendo que, en el caso del Cohén Gadol, es comprensible y necesario que se distribuya la Mitzvá de Hacer la Shejitá entre dos personas (Cohén Gadol y un Cohén Convencional) debido a que sería imposible pasar a la siguiente Mitzvá de Recoger la Sangre, de no ser por el relevo que le hace su homólogo durante la Shejitá. Pero, en el caso del Encendido de las Velas de Janucá, que sí es posible lograr el encendido de todas las mechas por medio de una sola persona, no se necesita auxilio ni relevo de más representantes en la Mitzvá.

 

¿Etapas superadas?

 Motivo III

El autor del Libro Mor Uktziä (Simán 671), después de haber tomado en cuenta todas estas opiniones, se pronunció diciendo que no se compara un caso (Shejitá en Kipur) con el otro (Encendido de la Vela de Janucá). 

En el primer caso, la Mitzvá de Shejitá ya está concluida Halájicamente apenas el Cohén Gadol ha cortado transversalmente la mayoría de los conductos (tráquea y esófago) como está dicho: “Shejitá Kesherá Berubbá” (la Shejitá es Válida con sólo haber cortado (y atravesado) la mayoría (de aquellos conductos). Y la culminación del corte no es parte principal del Mandamiento de Shejitá, sino un precepto que es bueno hacerlo, y provoca que la Mitzvá inicial sea calificada como Mitzvá Min Hamubjar (Precepto de lo más Selecto). Por consiguiente, la Ley tolera que alguien (otro Cohén) auxilie al Cohén Gadol en su tarea de faenar al animal. Pero, en el caso de Janucá, todas las Mechas que serán encendidas (en cualquier día de Janucá) son parte del Precepto propiamente dicho de Encender el Candelabro de Janucá. Y dice que, cuando una persona le cede a otro para terminar de encender el resto de las Mechas que le queda por encender esa noche, aparenta como si cedió el yugo de la Mitzvá, como si el precepto hubiese sido no tan importante (Zilzul Hamitzvá) y, por el contrario, un peso para él…

Como esta opinión, concordó el Majazik Berajá, libro escrito por el Rab JID”A.

 

Costumbre de compartir el encendido

 

El autor del Caf Hajayim, el Rab Jayim Falag'y, por su parte, no coincidió con esta posición, y dictaminó que los que acostumbran a ceder el encendido del resto las Mechas de Janucá, a los niños chicos en edad de educación, tienen en qué basarse, y, más bien es mejor, ya que esto se hace para habituarlos en las Mitzvot y alegrarlos… Por consiguiente, si el hijo es grande (Bar Mitzvá en adelante), podrá Encender todas, y, si es menor de esta edad, podrá concretar de encender las mechas de la noche, después de que la persona mayor haya encendido la mecha correspondiente al día.


El Mishná Berurá 

El autor del Mishná Berurá (Simán 671, S.K. 49) se inclinó por el dictamen que permite compartir el encendido con otra persona: tolera que encienda uno y termine otra persona de encender. Y, a través de su otra obra Shaär Hatziyún (S.K. 56) recordó que así opina el MAHARSHA”L, el Maguen Abraham, e incluyó al Jajam de Vilna (aunque parecía haber contradicho –este último- el argumento del MAHARSHA”L) en la lista de los que permiten.



Resumen Preliminar 

  

Hasta esta altura de la investigación, se pudo registrar que aquellas autoridades que discuten sobre permitir Encender una mecha por medio de una personas, y las demás, por medio de otra persona, son:


·         Permiten encender el Candelabro de Janucá, entre dos 

o   MAHARSHA”L

o   Maguen Abraham

Moëd Le Col Jay

o   Caf Hajayim

·         No permiten encender entre dos 

o   Lebush

o   Eliyá Rabbá

o   Jajam de Vilna (según lo hasta ahora investigado, a pesar de lo reportado por el Shaär Hatziyún)

o   Mor Uktziä

o   Majazik Berajá

 

Los niños pequeños

 

Aparentemente el Ben Ish Jay (Shaná I, Parashat Vayésheb) se sumaría a la reciente lista, y dice que es bueno darle a los niños pequeños el encendido de la mecha anexa (conocida como Shamash) del candelabro de Janucá, para que se acostumbre a las Mitzvot, puesto que esta mecha tiene algo de valor perceptual (“Ketzat Mitzvá”). “Y así yo acostumbro (a hacer). Y es adecuado hacer así…”.  Agregó que, sin embargo, ¡no se le designe el encendido, “de entre” las mechas obligatorias, a los niños pequeños!; y acotó: “¡y no como los Posekim que permiten!”. Se deduce, según estas palabras, que hay otro grupo de Posekim que le precedieron y que ya prohibían encender las demás mechas obligatorias (por medio de otras personas).

 

Los niños sí encienden

 

El Rab Öbadía Yosef, a través de su Libro Halijot Ölam, y expresó –sobre esta acotación del Ben Ish Jay- que le parece que es una Jumrá Yeterá (advertencia excedida). Es decir, el Rab Öbadía Yosef no está de acuerdo en prohibir la participación de los niños en la culminación del encendido de las mechas, en noche de Janucá. Y basó su acotación en el Baäl Haïtur (Simán 675), quien afirmó que es permitido que un niño en edad de Jinuj (suficiente maduro para entender lo qué es el encendido de Janucá y realizarla), aunque sea menor de Bar Mitzvá, encienda todas las Mechas de Janucá, incluyendo la pronunciación de las Bendiciones de las mismas.

Y trajo, como prueba, el dictamen del Shulján Äruj (O.J., Simán 675:3), quien dijo –primero: “la mujer enciende (y es válida su Mitzvá), pero, no cuando enciende un loco, o un sordo mudo, o un (a) niño…”. Y, luego, afirmó: “y hay quien dice que (b) un niño que haya llegado a la edad de Jinuj, permitido (darle para que encienda como representante de todos los miembros del hogar)”.


El Rab Öbadía Yosef analizó que el Shulján Äruj trajo dos dictámenes, pero, no son contradictorios, ya que el primer inciso (a) que habla sobre los niños se refiere a “niños por debajo de la edad de Jinuj”, mientras que el segundo (b) se refiere a los “niños que han llegado a la edad de Jinuj”. Siendo así, bajo esta perspectiva, el Shulján Äruj dictaminó en forma definitiva que los niños con edad de Jinuj están facultados para encender todas las mechas de Janucá y que esto sirva como representación legítima de todos los miembros de su casa (incluyendo a su padre y a su madre). Hasta aquí, pareciera que muy bien se podría demostrar que un niño (con edad de Jinuj) está facultado para prender todas las mechas de Janucá como representante de su casa.

 

Meguilat Esther

 

No obstante, el Perí Jadash se dio cuenta que una interpretación así tendría una limitación, ya que, en el Simán 689, en Halajot Purim, el Shulján Äruj desautorizó al niño, como representante de los adultos en la Lectura de la Meguilat Esther: “el que escucha de (…) un niño, no cumple con su obligación”


Siendo que Janucá y Purim son Festividades cuyos preceptos son netamente rabínicos, ¿por qué se habría de convalidar la representatividad que se pretende con el Encendido (en Janucá) que ejerce “un niño en edad de Jinuj” (Simán 675), cuando no es así  con respecto a su representatividad (inválida, para con los demás) Leyendo la Meguilat Esther?

 

Origen Profético & Rabínico

 

Opuestamente, dice el autor del Torot Emet, el Rab Refael Berdugo, que hay una diferencia entre ambas Mitzvot, Meguilat Esther y Encendido de Janucá… La primera se origina en una orden de los Profetas, es decir, la Mitzvá de Leer la Meguilat Esther es “Dibré Kabalá”. Pero, la segunda, el Encendido de las Velas de Janucá, se originó en una orden Rabínica. Esto marca la diferencia entre ambas, y, por ello, se puede justificar el que la Lectura de la Meguilat Esther no pueda ser representada por un niño (aunque tenga edad de Jinuj), pues la exigencia es de un rango Profético, parecido al de la Torá, y es entendible que, con las Velas de Janucá, no sea tan exigente, siendo una Mitzvá netamente de origen Rabínico Convencional y no Profético. Y así es la opinión de varios Posekim…


Siendo así, el Rab Öbadía Yosef tuvo una base para su afirmación, y dijo que, en Janucá, por tener una base netamente rabínica, los mismos Sabios dieron una holgura permitiendo al niño ser representante de su casa, al encender el Candelabro de Janucá, a pesar de que no sea así con Meguilat Esther. Y si es así con todas las Velas de Janucá, con más razón que podrá concluir un encendido de Janucá que haya comenzado a encender un adulto (por ejemplo, en el tercer día de Janucá, el adulto enciende una mecha, y el niño en edad de Jinuj enciende las otras dos mechas que quedan por encender).

 

¿Y los demás motivos?

 

No obstante, cabe resaltar que este específico motivo (infancia e inmadurez), el cual ha dejado de ser un obstáculo para quienes permiten esta práctica, no estaba aislado… Es necesario recordar que hay otros dos motivos, por los cuales un niño no debería ser elegible como representante para encender el Candelabro de Janucá.

El Mor Uktziä alegó que hay un “Zilzul Hamitzvá” (sustracción del nivel alto de importancia que tiene el precepto) el que se elija a otra persona (por ejemplo, a un hijo chico) para prender, en representación de todos los miembros de una casa…

El Lebush y el RADBA”Z alegaron que el motivo es que, cuando hay la opción de hacer la Mitzvá en forma correcta, sin subterfugios (sin necesidad de usar salvoconductos), entonces, no se emplean los salvoconductos, y solamente es aceptable la Mitzvá a través de su manera principal de cumplir: a través de una sola persona adulta que enciende todas las Mechas de Janucá.

 

Mitzvá & Embellecimiento

 

Por su parte, en el Libro Otzar Piské Hamoädim (Jélek I, Pag. 340), su autor dijo que, para otra prueba de esto, habrá que remitirse al RAMBA”M (Halajot Janucá, Pérek 4: Halajá 1), quien dice que hay una Mitzvá de que, en cada casa y casa, haya un Candelabro de Janucá… Y el que Embellezca la Mitzvá, deberá encender Candelabros, según la cantidad de personas (adultas de la familia) de la casa…

A propósito de esto, el Rab Yitzjak Zeeb Soloveitchik, en su libro sobre el RAMBA”M, dice que, cuando hay una Orden de Mitzvá y una Orden para Embellecer esta Mitzvá, no se puede hacer una interferencia, separación o interrupción entre ambas, sino que deben estar conectadas, para mantener su vínculo… Para ilustrar lo dicho por el Rab Soloveitchik, se podría ejemplificar a través de una persona que quiere hacer o poner un cuadro en la pared y adornarlo… ¿Acaso poner colocando los adornos en otro lado que no sea, en el cuadro, se consideraría como adornar un cuadro? ¡Definitivamente no!

El propio Rab Soloveitchik lo ilustró diciendo que una persona que pretende cumplir la Mitzvá de Lulab con un Etrog común y corriente, y, más tarde –el mismo día- quiere volver a agarrar el Lulab con un Etrog mucho más bonitoSi la persona ya cumplió con la Mitzvá de las Cuatro Especies de un día de Sucot, ¡cómo pretende embellecer “la Mitzvá” posteriormente, con otro Etrog más bonito, cuando ya no recae más esta “Mitzvá”, en ese mismo día en el que ya la cumplió! Por consiguiente, el Rab Soloveitchik, basado en el RAMBA”M, concluyó que la Mitzvá y su Embellecimiento Halájico no deben estar disociados, sino conectados ininterrumpidamente.

 

Conexión inseparable

 

Basado en el reciente análisis, el Rab Mijael Perets, autor del Otzar Piské Hamoädim (Loc. Cit.) afirmó que igualmente, para cumplir con cualquier embellecimiento de la Mitzvá -de Encender el Candelabro de Janucá- debe ser realizado al instante, y por la misma persona que haya cumplido con los requisitos mínimos de esta Mitzvá (encender una mecha); de esta forma, habrá anexado efectivamente -sin separación y sin interrupciones- el Embellecimiento a la Mitzvá; es decir, el encendido del resto de las mechas del día inmediatamente –y sin intermediarios- después de haber concretado la Mitzvá básica de encender la mecha básica correspondiente del día.

 

Circuncisión en Shabbat

 

Un apoyo más para lo dicho aquí, remite a Halajot Milá en Shabbat… Está escrito que, una vez que se ha cortado el prepucio, en Shabbat, sigue siendo permitido cortar los alrededores (Tzitzín) que quedaron (sueltos) periféricamente: si el corte de estos Tzitzín todavía fueran necesarios para que la Milá sea Kesherá, entonces, de seguro, que se permite seguir cortándolos. Pero, si no fueran necesario (el corte de los Tzitzín) para que la Milá sea calificada como Casher, sino que su corte aportaría únicamente en Embellecer la Mitzvá (y que el corte quede uniforme), entonces, si “lo corta inmediatamente e ininterrumpidamente”, se permitirá realizarlo en Shabbat. De lo contrario, si ya separó la mano del cuchillo, y luego quiere retomarlo para terminar de arreglar y Embellecer la Mitzvá, no se le permitirá hacerlo en Shabbat, sino después. Se deduce que el “Embellecimiento de la Mitzvá” pierde su efecto “Embellecedor” apenas se interrumpe y se separa del cuchillo de Milá. Igualmente, para cualquier otra Mitzvá ocurriría lo mismo: apenas se separe de la Mitzvá, aunque luego quiera embellecerla, no tendrá efecto Halájico.


En el caso de Janucá, no está aislado de todo esto, y, por lo tanto, si, en un día cualquiera de Janucá (por ejemplo, el cuarto día), la persona ha encendido la mecha básica del día, y quisiera cederle a otro las velas (mechas) del embellecimiento de la Mitzvá, para completar las cuatro velas (mechas), se podría considerar como una interrupción que hizo entre la Mitzvá y el Embellecimiento, y, por lo tanto, no se conecta el Embellecimiento de la Mitzvá, con la Mitzvá en su forma más básica. Y éste se sumaría como un motivo más del por qué no permitir cederle a otra persona para que termine de encender las mechas complementarias de Janucá.

 

Conclusión

 

-Considerando que, por un lado, la opinión del MAHARSHA”L, Maguén Abraham, Mishná Berurá y el autor del Moëd Le Col Jay, apoyan, validan y toleran la participación de otra persona para completar el encendido del resto de las mechas de cada noche y noche de Janucá

-Pero, considerando, que hay una gran cantidad de Posekim que lo censuran, entre éstos, el Lebush, Eliyá Rabbá, Jajam de Vilna, Ben Ish Jay, Majazik Berajá, Mor Uktziä, entre otros

-Y, considerando que hay quienes incluso sostienen que no se cumple con el Factor de Embellecimiento de la Mitzvá en un caso así (no es válida la intervención de otra  persona al encender las velas (mechas) de Embellecimiento)

-Considerando, por otro lado, que la ganancia que se obtendría, al cederle, a un niño, el encendido del resto de las mechas de cada noche, sería un aporte bueno a su acervo educativo, pero, no la satisfacción de una necesidad ni del cumplimiento de obligación alguna,  la conclusión es la siguiente:

 

-La persona (por ejemplo, el adulto) que está encendiendo el Candelabro de una noche cualquiera de la Festividad de Janucá, en principio, no cederá, a un niño, el encendido del resto de las mechas (de esa misma noche) que quedan por encender en ese candelabro. Y, de esta manera, habrá cumplido eficientemente con el Encendido del Candelabro de Janucá con todo su Esplendor Halájico…

-Como excepción, si la persona tiene una costumbre comunitaria, seriamente recibida de generación en generación, como la recibida por el Rab Jayim Falag’y, autor del Caf Hajayim , se le permitirá, después de que el adulto haya encendido la mecha básica correspondiente al Día de Janucá, ceder -al niño- la continuación del encendido del resto de las mechas de ese mismo Candelabro, de esa misma noche.

 A modo de recomendación, si la persona quisiera todavía ceder a un niño una parte del encendido, podrá cederle el encendido de la mecha denominada “Shamash”, la cual no guarda relación directa con las Velas de Janucá.