Num. 257 Tzedaká ¿Obligación u Opcional?


Tzedaká, ¿Obligatorio u Opcional?¿A quién, Qué, Cómo...?
¿Qué hacer al encontrarse con muchos pobres extendiendo sus manos?

Introducción

La Mitzvá de dar Tzedaká (Dádiva) al menesteroso es un precepto conocido que, entre muchas de sus características, la gente entiende lógicamente que se debe realizar, aunado al bien que se le causa al prójimo, lo conmovedor y valioso del sacrificio que esto pudiera significar para el donante, y un sinfín de virtudes reconocidas y desconocidas por las personas en esta materia.

Es por ello, que la presente publicación se ha dado a la tarea de entender las propiedades más fundamentales que deben saberse antes de realizar este precepto, ¿cuál es el nivel de obligatoriedad en caso de haberla?, ¿qué habría que hacer para que se considere cumplida?, ¿hay manera de exentarse si viene alguien a pedir?, ¿se debe confiar en todo aquel que solicite Tzedaká?, ¿puede uno actuar según la corazonada o existe un patrón de conducta prestablecido al respecto?, ¿puede uno rechazar o atrasar una solicitud de Tzedaká?¿Qué hacer al encontrarse con muchos pobres extendiendo sus manos?

 

Preguntas

¿Es obligatorio u opcional dar Tzedaká, cuando vienen a pedir?

¿Es permitido seleccionar a quién sí y a quién no?

¿Puede uno actuar según la corazonada o existe un patrón de conducta prestablecido al respecto?¿Puede uno rechazar o atrasar una solicitud de Tzedaká?



Argumentos


Tramposos… Gracias

 

Está escrito, en Maséjet Ketubot (68:1), en nombre de Rabí Eläzar: “¡Vamos a agradecerle a los tramposos (estafadores) porque, si no fuera porque existen, nosotros estaríamos trasgrediendo todo el tiempo…!” (ya que, cuando un pobre pide Tzedaká, hay una obligación de darle, pues, de lo contrario, habría contabilizada trasgresión en el haber del que no le correspondiera al menesteroso), como está dicho (Debarim, Cap.18): “...Y no habrá en ti (registrada una) trasgresión”


דאמר רבי אלעזר בואו ונחזיק טובה לר מאין שאלמלא הן היינו חוטאין בכל יום שנאמר (דברים טו) וקרא עליך אל ה' והיה בך חטא 


Pero, cuando empezaron a aparecer tramposos (aquellos que se hacen pasar por pobres pidiendo dádivas), se atenuó la severidad de esta obligación… 

Y, desde aquél momento, cualquier caso en que llegara una persona con apariencia de pobre pidiendo limosna a una persona, éste tendrá un motivo para dudar sobre la veracidad de su situación, y no será tan condenable al privarse de dar, debido a que se trata de un caso de “duda”, sin una clara determinación.


Como si no vio

 

Dice la Baraitá, en Maséjet Ketubot (68:1), dijo Rabí Jiyá Bar Rab Midifty, en nombre de Rabí Yehoshúä Ben Korjá, que todo el que “cierra su ojo” (se hace la vista gorda) de dar Tzedaká, se comparó a aquel que ha hecho idolatría, como está dicho en el versículo (Debarim, Cap. 15): “¡Cuídate!, no vaya a ser que tengas en tu corazón ...”.  Aparentemente Rabí Yehoshúä Ben Korjá estaría dando el mismo calificativo -que le daría al idólatra- a todo el que se aparte de este precepto de Tzedaká, sin indicar excepción alguna…


ותני רבי חייא בר רב מדיפתי רבי יהושע בן קרחה אומר כל המעלים עיניו מן הצדקה כאילו עובד  עבודה זרה כתיב הכא (דברים טו) השמר לך פן יהיה דבר עם לבבך בליעל וגו' וכתיב התם (דברים יג) יצאו אנשים בני בליעל מה להלן  עבודה זרה אף כאן עבודה זרה


A esto se podría alegar que quizá el versículo del que se basó Rabí Yehoshúä Ben Korjá se refiere a una persona que generalmente se hace la vista gorda cuando pasa un pobre pidiendo limosna, justificando una comparación con el carácter impío de un idólatra. Pero, en lo referente a una persona que suela cumplir con este precepto, y, sólo en una o en escasas ocasiones, tenga la intuición o decisión de no dar, quizá no sería objeto de una calificación de esta índole.

 

Decisión del RI”F

 

El RI”F, en sus páginas sobre Maséjet Ketubot (29:2), omitió la parte en la que Rabí Eläzar agradece la existencia de los tramposos, factor del que se deducía que, en lo adelante, la obligación de dar a los pobres ciegamente y en forma inmediata no sería más nunca tan drástica como lo era antes. Es decir, el RI”F omitió la prueba de la atenuación la Ley de Dádivas al pobre, y, en consecuencia: aparenta seguir siendo tan drástico -este reglamento y sus consecuencias- como lo había sido desde la Entrega de la Torá. Esta aseveración se ve aún más intensificada al observar que el RI”F sí mantuvo en pie la calificación hecha por Rabí Jiyá Bar Rab Midifty en nombre de Rabí Yehoshúä Ben Korjá, llamando Beliyaäl al que no da Tzedaká, comparándolo con un vil idólatra.


Probablemente el motivo de la omisión que hiciera el RI”F es que el “manifiesto” de Rabí Eläzar (sobre que –en la actualidad- hay una atenuación de la culpa por no dar dádiva  inmediatamente a una persona necesitada que lo requiere, a causa de duda generada por la existencia de los tramposos) es algo que estaría sujeto a la incapacidad y falta de tiempo para averiguar la veracidad del estatus pobre del que viene a pedir. Y ya que no siempre es así, y muchas veces sí es posible investigar al que venga a pedir Tzedaká, es probable que el RI”F haya preferido –por esto- omitir este “manifiesto” y dejar únicamente el principio básico de dar Tzedaká y sus repercusiones.

 

Drasticidad de la Mitzvá

 

En el Sifrí (Debarim, Parashat Reé, 15:7), analiza el versículo “no ‘envalentones’    (no refuerces el titubeo de) tu corazón, ni cierres tu mano ‘de tu hermano pobre’”. Explica que el versículo ordena a que la persona no sea de aquellos que titubean en dar la dádiva, pues sufren de pensar lo que pasaría si dan, pues perderían su dinero, y lo que pasaría si no dan, por la lástima que siente por el pobre al no ser correspondido. Asimismo hay personas que, habiendo decidido extender la Tzedaká con su brazo, pero, es capaz de arrepentirse tentativamente cerrando su mano a la entrega final. Termina el Sifrí interpretando de tu hermano… pobre”, pues debió haber dicho “a tu hermano pobre”¿Y por qué dijo de tu hermano… pobre? La Torá se refirió a que si la persona no colabora con el pobre, tal y como se indicó, terminará finalmente él siendo el “menesteroso” que recibirá la dádiva “de su hermano”.

 

Atenuando la estrictez

 

El Séfer Yereím (Simán 202), cuyo autor es Rabí Eliëzer Me_Mitz, quien fuera alumno del Rabenu Tam, interpretó el versículo “no ‘envalentones’ (refuerces el titubeo de) tu corazón, ni cierres tu mano ‘de tu hermano pobre’” diciendo que hay un  precepto de que seamos misericordiosos, y no endurecer el corazón a la hora de dar… Hay personas que (suelen dar y) sufren porque quieren dar pero no pueden… Pero, hay personas que sí pueden dar, y es a ellos que el versículo habla, diciéndoles que no supriman su piedad, y que, más bien, la lleve a la práctica, en el instante en que les vienen a pedir.


Y sobre esta advertencia de la Torá, la persona debe preocuparse mucho, pues, al parecer, a muchas personas les cuesta dar al pobre (y se tropieza numerosamente). Es por ello, que agradecemos la existencia de tramposos (cuya estadística ha nutrido la duda sobre si una persona que viene a pedir es o no pobre verdadero, atenuando, de esta forma, la consecuencia negativa que tiene el negarse a dar la Tzedaká a los pobres).

 

Alcance del precepto

 

El Séfer Mitzvot Gadol (SMA”G, Mitzvá #289), escrito por Rabí Moshé Mi_Kutzí, uno de los Tosafot, concordó con el Séfer Yereím en su exposición, no sin antes tomar en cuenta el aprendizaje expuesto por el Sifrí, recientemente recopilado aquí.

El RAMBA”M, a  través de su Séfer Hamitzvot (Mitzvá # 232), dijo que este precepto consiste en no retener la Tzedaká de los pobres. Y, a través de su libro Mishné Torá (Halajot Matanot Laäniyim, 7:1) que todo el que vea a un pobre pidiendo, y haya hecho cerrar sus ojos (se haya hecho la vista gorda) para beneficiar a aquél, y no le haya dado nada, trasgrede una advertencia de la Torá, como está dicho: “Lo Teametz Lebabejá” (“no ‘envalentones’ tu corazón), “Veló Tikpotz Yadjá Meajijá Haebyón” (“ni cierres tu mano ‘de tu hermano pobre’”).

 

A. ¿Provocar la Mitzvá?

 

El MAHAR”I Curkus explica al RAMBA”M, y dijo que no hay una obligación de perseguir al pobre a ver si se lo encuentra, sino únicamente estará sujeto para su cumplimiento en caso de verlo (encontrarse frente a él) y cuidar de no cerrar sus ojos (no hacerse la vista gorda). Pero, si no lo vio, no estará obligado a provocar su encuentro.

  

B. Instituciones de beneficencia

 

Cabe aclarar que, en lo referente a personas que no sean menesterosas, existen casos en los cuales vienen a pedir, en favor de una obra de beneficencia, instituciones, Yeshibot, Colelim, etc., que no sean pobres. En estos casos, la Mitzvá que se cumpliría en caso de aportar para las mismas, sería Guemilut Jasadim, Sostenimiento, y Fortalecimiento de la Torá...,  y no exactamente Tzedaká. Por consiguiente, las reglas son diferentes... Y si la persona se encontrara o no con un representante de estas instituciones, estaría exento de obligación alguna de dar, al menos, por concepto de Tzedaká, aunque si estaría sujeto a otras Mitzvot.


C. Si no la pide…

 

Volviendo al tema sobre la Tzedaká al pobre, el Or Hajayim Hakadosh (Rishón Letziyón, Y.D., 247:1) sostiene que la obligación imperativa de dar a un menesteroso recae sobre quien se lo encuentra, pero, con la particularidad de que el pobre esté solicitando la dádiva; de lo contrario, si no le solicita la dádiva, no le genera una imperativa obligación (y será opcional su decisión sobre si quiere o no cumplir con la Mitzvá de Tzedaká). 

Esto lo aprendió -el Or Hajayim Hakadosh- de la frase del RAMBA”M todo el que vea a un pobre pidiendo…”, y deduciendo que el caso se refiere a un pobre que exactamente está manifestándose y pidiendo Tzedaká.

No obstante, contrasta –frente a esta interpretación- lo dicho por el MAHAR”I Curkus, quien señaló estará sujeto para su cumplimiento en caso de verlo (encontrarse frente a él) y cerrar sus ojos (hacerse la vista gorda). Se deduce, del MAHAR”I Curkus, que el RAMBA”M sostiene que, aun tratándose de un pobre que no esté manifestando su pedido, aun habiéndose quedado pasivo, hay una obligación imperativa de darle Tzedaká por el solo hecho de habérselo encontrado.

 

D. Recolector para pobres

 

A modo de reflexión, es necesario aclarar que no por cualquier persona que esté pidiendo o parezca que esté pidiendo genera una obligación. Hasta ahora, según lo presentado, únicamente un pobre que necesita para sí mismo la Tzedaká genera –en el pudiente que se lo encuentre (y lo vea)- la obligación imperativa de darle; pero, si se tratara de una persona que sólo recolecta para otro(s) pobre(s), será opcional cumplir con esta Tzedaká. Es decir, si una persona se encontrara con un Emisario o Gabay de la Tzedaká (Recolector de Dádiva para los pobres), no será imperativo darle, pues el versículo no genera dicha obligación bajo estas circunstancias; esto significa que, si no se le diera la dádiva, no trasgrediría el versículo de la Torá que ordena dar Tzedaká…, ya que la demanda de Tzedaká no es directa. Y así lo concluyó el Rab Jayim Kaniebsky, en su libro Dérej Emuná, quien lo dedujo del SHU”T Kol Eliyahu (Jélek 2, Y.D Simán 19).

 

E. Para el día-día

 

En Maséjet Ketubot (Hoja 67:2) narra una anécdota sobre una persona (pobre) que vino a Raba y le pidió algo de comer… Le preguntó Raba: “¿Qué sueles comer como alimento?”. Les respondió el pobre: “una gallina carnosa (jugosa) y un vino añejo”. Le reclamó Rabá: “¿acaso tu no consideras la posibilidad de dejar de molestar a la congregación (con tantas pretensiones de y hacia los demás)?”. Le replicó: “¿Y acaso estoy comiendo de la gente (la congregación)? ¡Yo estoy alimentándome de lo que me Da el Santo Bendito Él! Y así está escrito en Tehilim (Salmo #145) ‘Y tú le das a ellos su comida en su tiempo’, del que se aprende que a toda persona le Da el Todopoderoso su sustento, en su momento… Y esto es a todos, y a cada quien, según su hábito…”.


ההוא דאתא לקמיה דרבא אמר לו במה אתה סועד אמר לו בתרנגולת פטומה ויין ישן אמר ליה ולא חיישת לדוחקא דציבורא א"ל אטו מדידהו קאכילנא מדרחמנא קאכילנא דתנינא (תהילים קמה) עיני כל אליך ישברו ואתה נותן להם את אכלם בעתו בעתם לא נאמר אלא בעתו מלמד שכל אחד ואחד נותן הקב"ה פרנסתו בעתו אדהכי אתאי אחתיה דרבא דלא חזיא ליה תליסרי שני ואתיא ליה תרנגולת פטומה ויין ישן אמר מאי דקמא א"ל נענתי לך קום אכול


Y, mientras esto sucedía, llegó la hermana de Rabá, a quien no había visto en 13 años,   cargando justamente una gallina carnosa y un vino añejo. Dijo Rabá: “¡Qué curioso esto que me está pasando! Justamente este tipo de comida no lo suelo comer nunca… y ahora, ¡ella me la está trayendo…!”. Rabá le dijo a ese hombre: “¡hablé contra ti demasiado (en forma prematura)… ¡Perdóname…, levántate, y come lo que es habitual para ti!”.

 

“Dé Majsoró”

 

De esta anécdota, los exégetas aprendieron que, cuando se trata de comida, hay una diferencia entre “una solicitud de comida y bebida necesarios para subsistir” y “una solicitud para estar holgado”. Se podría deducir, de esta anécdota, que, cuando el menesteroso pida la comida necesaria para subsistir, habría que dársela tal y como Rabá estaba dispuesto a dársela


Pero, cuando pida más de lo que sea necesario para la persona, no habrá una obligación de dárselo así, tal y como Rabá manifestó en aquel momento cuando le puso un parado y “peros” al pobre por haber optado –según Raba- exageradamente por un alimento tan caro y ostentoso –para aquel tiempo- como lo era una gallina jugosa y un vino añejo… Y, aunque, la anécdota terminó satisfaciendo la demanda de aquel pobre, fue así debido a que hubo una dedicación para la averiguación y demostración de que el pobre realmente necesitaba el menú solicitado… Pero, de no ser esto, Raba muy probablemente no le habría satisfecho su pedido. Esta reacción de Raba fue debido a que el versículo (Debarim 15:8) señaló “De Majsoró Asher Yejsar Lo” que el deber imperativo de la Tzedaká exige en forma drástica únicamente lo que le falte al pobre y no lo que le sobre.

 

Investigar o confiar

 

De cualquier manera, cuando ocurra un caso así (que uno piense que no es una necesidad inmediata para el pobre), aunque se haya dicho que no sea un deber imperativo darle, por otro lado, tampoco significará que no sea conveniente averiguar sobre la veracidad del hábito reportado -por el pobre- sobre sí mismo. Esta averiguación no ha de ser vista como aislada, ya que el Talmud (Idem) dijo que, en una ocasión, alguien quiso darle al pobre lo mínimo para su subsistencia, cuando el pobre le había pedido mucho más de lo recibido… Ocurrió, después de unos instantes, que falleció el pobre, debido a la insuficiencia alimentaria y su alta dependencia gastronómica insatisfecha.

 

Niveles Sociales en la Actualidad

 

En la práctica, la estadística reporta que la situación precaria que había en tiempos de antaño, no es la misma que la que hay en la actualidad… Antiguamente se podía conseguir en la calle indigentes con un nivel de pobreza extremadamente alto, que no tenían para comer… 

En la actualidad, la mayoría de los pobres no están en este nivel, y generalmente cuentan para comer, en la mayoría de los países, con lo mínimo, a corto plazo… Quizá, por consiguiente, se pudiera deducir que si esto ocurriera, hoy en día, incluso cuando el que viene a pedir lo hiciera con respecto a una ración de comida no tan pretenciosa, no generaría que la respuesta del benefactor deba ser tan ágil ni imperativa como lo había de ser antiguamente (que pedían “Majsoró”), cuando la situación -precaria- drásticamente lo justificaba. Y todo esto debido a que, muchos de los pobres que piden actualmente Tzedaká, lo hacen con pretensiones holgadas (para tener más de lo que les hace falta día a día).

 

Shulján Äruj

 

El Shulján Äruj (Y.D., 247:1) dice que es una Mitzvat Asé (Precepto Impositivo de Hacer) de dar Tzedaká (dadiva), según su alcance (sus posibilidades económicas)… Varias veces repitió la Torá este deber… Y hay también una Mitzvat Lo Taäsé (Prohibición de la Torá) de no cerrar la vista de esto (no hacerse la vista gorda ante la necesidad del pobre), como está escrito (Debarim, 15:7): “no ‘envalentones’ (refuerces el titubeo de) tu corazón, ni cierres tu mano ‘de tu hermano pobre’”


מִצְוַת עֲשֵׂה לִתֵּן צְדָקָה כְּפִי הַשָּׂגַת יָד, וְכַמָּה פְּעָמִים נִצְטַוֵּינוּ בָּהּ בְּמִצְוַת עֲשֵׂה. וְיֵשׁ לֹא תַּעֲשֶׂה בַּמַּעֲלִים עֵינָיו מִמֶּנָּהּ, שֶׁנֶּאֱמַר: לֹא תְאַמֵּץ אֶת לְבָבְךָ וְלֹא תִקְפֹּץ אֶת יָדְךָ (דְּבָרִים טו, ז). וְכָל הַמַּעֲלִים עֵינָיו מִמֶּנָּהּ נִקְרָא בְּלִיַּעַל, וּכְאִלּוּ עוֹבֵד עֲבוֹדַת כּוֹכָבִים. וּמְאֹד יֵשׁ לִזָּהֵר בָּהּ, כִּי אֶפְשָׁר שֶׁיָּבֹא לִידֵי שְׁפִיכוּת דָּמִים, שֶׁיָּמוּת הֶעָנִי הַמְבַקֵּשׁ אִם לֹא יִתֵּן לוֹ מִיָּד, כְּעוּבְדָא דְּנַחוּם אִישׁ גַּם זוֹ


Y todo el que se hace la vista gorda de ésta, se le califica “Beliyaäl”, y es considerado como un idólatra… Hay que ser muy cauto con esto, ya que su fallo podría desembocar en un “derramamiento de sangre” (asesinato); es decir, podría morir un pobre que está cuando no se le satisfaga (su pedido), como ocurrió con (la anécdota de) Najum Ish Gam Zu.

 

Misión cumplida, ¿y ya?

 

Cabe notar que el Shulján Äruj destacó lo referente al deber de dar, señalando su naturaleza impositiva de hacer y la prohibición hacerse la vista gorda… Pero, el Shulján Äruj no detalló sobre la obligación de percatarse de que todos y cada uno de los pobres a quien uno se encuentra (y le pide) reciban, sin que falle ni uno… Quizá, la opinión del Shulján Äruj sea que es suficiente con haber ejercido esta acción de Tzedaká una vez al día, como ocurre con otros preceptos…  Y no necesariamente haya que decir que una persona trasgrede prohibición por cada pobre que se encuentre –durante el día- que no haya satisfecho su pedido. Esta observación coincide –al parecer- con muchos Rishonim, entre otros, el RI”F, el SMA”G y Séfer Yereím aquí mencionados.

 

El Poder de la Tzedaká

 

El Shulján Äruj continuó diciendo que nunca alguien se va a empobrecer por dar Tzedaká, ni tampoco le sobrevendrá nada malo, por esta causa. Y, del que se apiada de los pobres, el Todopoderoso se Apiada. Y, más bien, la Tzedaká empuja (remueve) los decretos malos y de hambruna… La Tzedaká salva de la muerte.

 El RAM”A anexó diciendo que la Tzedaká (dándola), más bien, enriquece al que da.

 

F. ¿Si todos piden?

 

Y, aunque el Shulján Äruj fue vasto en su descripción sobre el poder y grandeza de la Tzedaká, no fue tan empírico como lo fue el RAMBA”M sobre el asunto particular de “cada pobre y pobre al que uno se encuentre”. El RAMBA”M dijo “todo el que vea a un pobre pidiendo, y haya hecho cerrar sus ojos (se haya hecho la vista gorda) para beneficiar a aquél, y no le haya dado nada, trasgrede una advertencia de la Torá”. Pero, el Shulján Äruj no copió esta expresión, sino que dijoes una Mitzvat Asé dar Tzedaká, según su alcance… Y hay también una Mitzvat Lo Taäsé (Prohibición de la Torá) de no cerrar la vista de esto”.


El Shulján Äruj no fue enfático en que haya una obligación imperiosa de satisfacer el pedido, abarcando “a todo pobre” que venga -en un día- a pedir Tzedaká, mientras que el RAMBA”M sí  lo fue…. Por ello, la deducción podría ser –como se mencionó recientemente- que el Shulján Äruj no sostiene que haya sanción –para la persona- por cada uno de los pobres que hayan venido –a ésta- y se hayan quedado sin recibir su donación… Asimismo se podría afirmar que el Shulján Äruj sostuvo quizá, que (i) la obligación es hacer una donación por día, y, (ii) a modo de recomendación, tratar de hacerlo con todo el que lo necesite, pues, mientras más anexe en esta Mitzvá, proporcionalmente será acreedor de sendos beneficios colaterales (supervivencia, hartura alimenticia, bienestar monetario, etc…), pero, no debe ser visto como una obligación, a diferencia del RAMBA”M que sí destacó este precepto como una imperante obligación, tanto para el primer pobre (i) que se presente como al resto de los pobres (ii) que le pidan en ese mismo día.

 

Y, más bien, el Shulján Äruj fue enfático en que esta obligación está acotada por el alcance que tenga el “bolsillo” de la persona… Es decir, una vez que la persona haya llegado al límite de su alcance económico (pues determinó que él podía dar cierta cantidad o porcentaje de lo que gana), estaría exento de ejercer esta acción de Tzedaká (y si no colabora  con lo que está a su alcance). Pero, según el RAMBA”M, lejos de hablar sobre el tema del alcance económico, indicó que hay que percatarse de que cada pobre a quien uno se encontrare, reciba su Tzedaká.

 

F.1 Por ser muchos


El Rab Eljanan Perets, autor del Maäsé Hatzedaká, registró su consulta al Rab Pinjás Sheinberg. Le confesó que no estaba holgado económicamente pero, sí estaba en posición de dar Tzedaká, aunque no mucha… Le comentó asimismo que hay bastante gente que le pide, además de sus familiares que también necesitan sustento. Y le manifestó su preocupación de que si tuviera que satisfacer a todo la gente que pide Tzedaká, podría pasar que se le acabe el monto dedicado para esta finalidad, y se queden sus familiares sin nada

Le respondió el Rab Sheinberg que es válido adelantarse y dar a su familia el o los montos necesarios para su sustento, a partir del dinero de la Tzedaká, y dejar apartado el resto para aquellas personas que le vienen a pedir…, y, si sucediera que se acabara el dinero que apartó para Tzedaká, en su totalidad, no tendrá el deber de seguir aportando para aquellos que vienen a pedir…, hasta la próxima vez que vuelva a suplir el apartado que siempre hace del dinero para Tzedaká.

 

F.2 Pide para sí

 

El libro Ótzar Piské Tzedaká, escrito por el Rab Mijael Perets SHLIT”A, concluyó, después de haber expuesto las opiniones de los Rishonim y Ajaronim al respecto, que si un pobre no expresará ni hiciera un gesto pidiendo Tzedaká para sí mismo, no será obligatorio darle ni irlo a buscar para que la reciba


Pero, si una persona extiende la mano en señal de que está pidiendo Tzedaká, dependerá de su  objetivo: si declara que es para sí mismo, entonces, se le da…, pero, si aclara que no es para él o es para una institución benéfica en pro de los pobres, entonces, está exento de la imperativa obligación, y será opcional darle o no…

 

Tzedaká y Diezmo

 

En la Publicación Bet Hilel, se imprimió un artículo que resolvía la inquietud sobre el por qué se ve a muchas personas –con permiso de relevantes autoridades rabínicas- que dan dádiva sin falta, pero no a todos los que piden Tzedaká, sino en forma selectiva y no total. Y respondió que el motivo muy bien ha podido haber sido que esas personas seguramente habían apartado el diezmo de sus ganancias previamente, la cual se dedicaría para Tzedaká, la cual repartieron debidamente…, y, cuando se terminó el dinero apartado, estas personas quedaron exentas de usar otra fuente de dinero para seguir donando (hasta la próxima ganancia y contabilidad), por lo que –ahora- sería opcional hacerlo o no… De esta manera, esta Publicación reveló que, a pesar de que una persona se encuentre a un pobre de frente, y aunque el pobre le manifieste su menesterosidad, la persona podrá exentarse de la obligación de aportarle y de las prohibiciones de la Torá que le advierten sobre no titubear ni cerrar la mano, siempre y cuando se haya ya agotado el dinero que tenía apartado (diezmo) para la Tzedaká.

 

Duda de la Duda

 

Hay un concepto halájico llamado “Safek Sefeká” que consiste en que se detecta la existencia de una duda empalmada sobre otra duda (Duda de la Duda) sobre si recae o no una prohibición de la Torá. Asimismo ocurre con las obligaciones de la Torá. ¿Cómo funciona la decisión en un caso de Safek Sefeká? Ante todo habría que explicar ¿qué pasaría si tan solo hubiese una duda simple (Safek) sobre si se necesita acatar una Mitzvá de la Torá de la Torá o no? Los Sabios han concluido en forma unánime que, aun así, hay que cumplir la Mitzvá, ya que, según el lado de la duda que determina que sí se activa la exigencia de cumplir con la Mitzvá, la persona que no la haga resultaría igualmente como una persona que incumplió con dicha Mitzvá; es decir, quedaría en duda sobre si cumplió o no con el precepto. Por eso, en un caso así, los Sabios ordenan a la persona hacerla…

Pero, cuando la duda sobre si acatar o no la Mitzvá es de tipo “Safek Sefeká”, los Sabios transigieron y determinaron que no es un deber acatarla. ¿Cómo se determina si un caso es Safek Sefeká o no? Primero se detecta que hay una simple duda sobre si hay que acatar o no una Mitzvá. Después se reflexiona así: (i) si el lado correcto de la duda es que “no se activa la Mitzvá”, entonces, habría que ser transigente; (ii) y si el lado correcto de la duda es que “sí se activa (y es vigente) la Mitzvá”, entonces, habría otra duda sobre si aplica una excepción y quizá, en este caso, recae el lado de la duda que exenta a las personas de cumplir con esta Mitzvá. Esto también se puede entender diciendo que (i) es la probabilidad del 50 % de que no se activa la Mitzvá, y (ii) corresponde a una probabilidad anexa del 25 % de que las personas se exentan de hacer esta Mitzvá. Si es así, habría un Total de 75 % de probabilidad de que no se active finamente la obligatoriedad de hacer la Mitzvá, versus un 25 % de que sí. [Hay también otra fórmula similar, expuesta también por Rishonim, sobre el tema de Safek Sefeká]

 

75% Transigencia

 

En el caso particular de Tzedaká, tomando en cuenta las herramientas hasta ahora aprendidas, si una persona se encuentra a una persona que pareciera estar recolectando para Tzedaká…, según el Talmud y muchos Rishonim, hay –en este caso- una duda que se presenta sobre si el que está recogiendo es una persona verdadera o timadora (su intención no es recoger Tzedaká). Siendo así, (i) habría un 50 % de que no sea obligatorio hacer la Mitzvá de darle Tzedaká (pues, quizá es un tramposo). Y aun, en el supuesto de que se tratara de una (ii) Persona correcta, habría otra duda sobre si el recolector está recogiendo para sí mismo (25% prob.) o para otra persona y/o para una entidad benefactora (25% prob.). De esta manera, sólo quedaría un 25 % de probabilidad de que sea una persona correcta y realmente necesitada, y un 75 % de probabilidad de que no llene ambos requisitos; por consiguiente, hay un 75 % de probabilidad de que esté exento del acato de la Mitzvá de dar Tzedaká.

 

Alquiler víspera de Pésaj

 

No obstante, el Bet Yosef (Halajot Bedikat Jametz) habla sobre el caso en que una persona toma en alquiler una casa en la víspera de Pésaj –de manos de un yehudí ortodoxo- pero, desconoce si el inmueble está limpio o no (libre o no de Jametz). Es decir, el inquilino tiene actualmente la duda sobre si se hizo Bedikat Jametz (y su respectiva remoción) previamente, pues el dueño de la casa la estaba habitando hasta una hora antes de que el inquilino la empezara a ocupar prácticamente. Siendo que el inquilino tiene una duda sobre si se hizo o no la búsqueda y remoción del Jametz, ¿será esta duda válida para considerarla Duda Halájica?¿Podría haber una posibilidad de que el inquilino no tenga el deber de hacer Bedikat Jametz en la casa que está arrendando basado en la duda sobre si su arrendador la hizo?

 

Disipando las dudas

Resultado de imagen para bedikat chametz


El Bet Yosef respondió que no… Y dijo que la duda que pudiera generarse en la mente de una persona tendrá repercusión halájica en la medida que sea imposible averiguar su certeza… Pero, cuando sea posible averiguar, la duda no tendrá sustento halájico, debido a que la persona tendrá la opción de preguntar, para aclarar y convertir la duda en certeza. En este caso, el inquilino tiene la posibilidad de comunicarse con su arrendador y aclarar con él si ciertamente se ha hecho la Bedikat Jametz con su respectiva remoción.

Siendo así, se podría argumentar con el mismo alegato en el caso en que una persona se encontrara a una persona que esté pidiendo Tzedaká, averiguando sobre su situación económica y sobre la veracidad de su solicitud. Por ejemplo, se le puede preguntar si la Tzedaká será dedicada para la misma persona que está pidiendo o si es para otro; o si es para alguna entidad. De esta manera, las dudas, al menos algunas, podrían quedar disipadas, y, en vez de que haya “Safek Sefeká”, sería un caso Vaday (determinístico), o, al menos, un simple “Safek”. Y, por consiguiente, la obligación de dar Tzedaká al que la pide sería inminente, si consigue averiguar que el solicitante realmente será el beneficiado de la Tzedaká que se le está dando.


Más Excepciones

 

G. Mujer ¿exenta?

 

Otro punto a aclarar y que no debe quedar fuera de este tema, es que una mujer casada  o soltera dependiente (de sus padres, por ejemplo) no tiene obligación imperante de dar Tzedaká cuando se la piden (que lo gaste del dinero de su esposo y/o de su padre), sea cual sea el caso… El motivo es que, en este caso, la mujer no tiene una potestad amplia para tomar cualquier decisión sobre el destino del dinero que su marido le ha dado, para uso personal. Por consiguiente, la mujer generalmente está exenta de la obligación de dar Tzedaká, salvo algunas excepciones…

 

H. Sujeto Peligroso

 

Existen otros casos especiales en los que cualquier persona pueda estar exenta de dar Tzedaká, entre los cuales está una situación de peligro inminente o un caso en el que se sospeche que el indigente pueda reaccionar con violencia frente a su benefactor…


¿Ir a casa por el dinero?

 

El Jazón Ish, por su parte, enseñó lo severo que es este mandamiento de dar Tzedaká, usando el escenario en el que alguien venga a pedir, y el benefactor se diera cuenta que no posee el dinero a la mano: el benefactor deberá declararle al pobre que su intención era darle (por ejemplo un shékel), y –si quiere- podrá acompañarlo hasta su casa para recibir el dinero, pues, en estos momentos, no lo tiene “a la mano”. Y si el pobre reaccionara diciendo que no desea o no puede acompañarlo, el benefactor no traspasará prohibición alguna por no haberse concretado el asunto.

 

Evasión justificada

 

Pero, se podría alegar, ante esto, como referencia, lo dicho por el RAMBA”M, quien expresó que la prohibición recae sobre la persona que “se haya cerrado la vista” de aquél (se haya hecho la vista gorda). Por consiguiente, al encontrarse a un pobre (en la calle, por ejemplo), el deber de un benefactor empieza cuando tenga dinero consigo.


 Pero, si no tiene dinero consigo (a la mano), no se califica –su evasión- como que se hizo a la vista gorda, pues no tenía a la mano… Y, de hecho, generalmente, a un pobre, no le conviene estar acompañando a su benefactor por poco dinero, cuando su estadía en el sitio donde ésta le daría mejores dividendos. Por consiguiente, si el benefactor no tiene dinero ahora, no necesariamente habrá una obligación de proponer al pobre ir hasta su casa (del benefactor) para buscar dinero y dárselo. Y no habrá trasgredido prohibición alguna, por decirle simplemente “no tengo”.

 

Conclusión

Si una persona se encontrara con un pobre pidiendo Tzedaká, entonces:

En principio 

En principio, si la persona (o benefactor) tuviera la posibilidad para donar, de una manera fácil, y no tuviera algún apuro que resolver, contando con el tiempo suficiente para ocuparse: lo ideal sería cumplir con esta Mitzvá de la Torá con cada uno y uno (de los pobres con) que se encuentre, la cual sería válida con tan sólo darle dinero (a cada uno), al menos, el equivalente una Perutá (aproximadamente 1/40 gramos de plata).

Básicamente

De cualquier manera, considerando que la “obligatoriedad de darle a cada y uno de los pobres con que uno se encuentre” no fue dictaminada por el Shulján Äruj ni tampoco por muchos Rishonim, aunque sí por el RAMBA”M…, entonces:

A.   “Meïkar Haddín” (la Ley básicamente) tolerará que la persona (el benefactor) no tenga que estar imperativamente obligada a darles a todos los pobres con que se encuentre, en especial cuando la persona (o benefactor) haya colmado o concretado previamente su capacidad o cuota de Tzedaká (dádiva) o Guemilut Jasadim (Actos de Benevolencia)…

B. Asimismo, en el caso en que una persona se encuentre ocupado haciendo algo, y llegara –hacia ésta- un pobre a pedirle Tzedaká, podrá basarse en la omisión del Shulján Äruj (sobre un caso así), para no tener que desconcentrarse en lo que esté haciendo (y no estará obligado imperiosamente a satisfacer el pedido de cada uno y uno. Por ejemplo, si una persona está orando en Shajarit, Minjá o Ärbit, y se le acercara un pobre pidiendo Tzedaká, tendrá permitido no atender su pedido, con tal de poder proseguir sin interrupción su oración.

 

Toda está transigencia está avalada, además, por:

La exclamación hecha por el Talmud (Idem), la cual dejó en duda a cualquier persona desconocida que se acerque a pedir Tzedaká.

Que, en muchos de los casos en que los pobres vienen a pedir, no es para obtener comida, sino “Dé Majsoró” (otras cosas).

Todos estos factores juntos, intervienen en que la persona que no haya podido dar Tzedaká, en un momento dado, no se le considere que hubiese trasgredido una Ley de la Torá.