La Vela de Cumpleaños



Introducción


   Mucha gente conoce un hábito legendario de celebrar el día de nacimiento, natalicio, conocido como el día de cumpleaños. Como elemento simbólico propio de aquella práctica, resalta un pastel (una torta) de cumpleaños. Si bien algunos no colocan velas, otros sí lo hacen, ya sea insertando una, o la misma cantidad de velas que años cumplidos, entre otras prácticas, con el objetivo de prenderlas y apagarlas.

Uno de los factores que impulsaron a llevar a cabo esta investigación, es que, según algunas publicaciones laicas, el cumpleaños tiene su origen en una práctica antiquísima, de hace más de mil años, la cual llevaban a cabo como una especie de magia religiosa –que se gestó probablemente entre los romanos- que traía buen augurio a aquél que la efectuara… En la actualidad, mucha gente no lo hace por dicha causa sino porque se ve bonito, agradable, divertido y –dicha acción- no aparenta –en el presente- tener nada de malo… Esta conducta se ha convertido en un hábito generalizado entre los ciudadanos de muchos países, entre los que se encuentran, los Estados Unidos, Latinoamérica, Europa, e incluso en Israel se está haciendo.

La presente investigación dilucidará sobre la legitimidad de esta costumbre, y sobre si es conveniente mantenerla en pie, siempre o bajo ciertas circunstancias, o nunca…

 

Preguntas

 ¿Es permitido o prohibido celebrar un cumpleaños de vida? 
¿Es permitido insertar, encender y apagar velas en un pastel (una torta) que se ha hecho, con motivo del día de cumpleaños?
¿Es bueno o nocivo llevar a cabo esta práctica?
¿Es una costumbre que deba o se permita seguir siendo realizada?


Argumentos


Encender velas de cumpleaños


Tradiciones gentiles


    En el libro de Vayikrá (18:3) está escrito “¡como la acción que se hacía en la tierra de Egipto en la que habéis residido, no hagáis!¡Y, como la acción de la tierra de Kenaän, allí hacia donde Yo los Estoy Trayendo a vosotros, no hagáis! ¡Y BEJUKOTEHEM no os encaminéis!”

כְּמַעֲשֵׂה אֶרֶץ-מִצְרַיִם אֲשֶׁר יְשַׁבְתֶּם-בָּהּ, לֹא תַעֲשׂוּ; וּכְמַעֲשֵׂה אֶרֶץ-כְּנַעַן אֲשֶׁר אֲנִי מֵבִיא אֶתְכֶם שָׁמָּה, לֹא תַעֲשׂוּ, וּבְחֻקֹּתֵיהֶם, לֹא תֵלֵכוּ


El Targum Unkelós (Vayikrá, 18:3) tradujo la palabra BEJUKOTEHEM como beNIMUSEHÓN, es decir, “a través de SUS COSTUMBRES (TRADICIONES)”, leyéndose finalmente esta última frase como “¡Y, a través de sus tradiciones, no os encaminéis!”.

כְּעוּבָדֵי עַמָּא דְּאַרְעָא דְּמִצְרַיִם דִּיתֵיבְתּוּן בַּהּ, לָא תַּעְבְּדוּן; וּכְעוּבָדֵי עַמָּא דְּאַרְעָא דִּכְנַעַן דַּאֲנָא מַעֵיל יָתְכוֹן לְתַמָּן, לָא תַּעְבְּדוּן, וּבְנִמּוֹסֵיהוֹן, לָא תְּהָכוּן


Por consiguiente, se obtiene, en forma textual y evidente, que es prohibido imitar conductas, costumbres y tradiciones de aquellos gentiles… Y, una vez entendido esto, la tarea sería investigar cuál es el concepto de costumbres y tradiciones a la que se refiere el versículo; es decir, ¿a partir de y hasta cuánto una acción que ejerza un gentil en forma consuetudinaria sería catalogada, por la Torá, como NIMUSEHÓN?

 

Las 7 naciones

 

En Vayikrá (20:23) está escrito: “no os encaminéis BEJUKOT HAGOY, (leyes del gentil) aquél que Estoy Expulsando de vuestra faz (por causa de vosotros)”.

וְלֹא תֵלְכוּ בְּחֻקֹּת הַגּוֹי, אֲשֶׁר-אֲנִי מְשַׁלֵּחַ מִפְּנֵיכֶם:  כִּי אֶת-כָּל-אֵלֶּה עָשׂוּ, וָאָקֻץ בָּם.

A modo introductorio, es necesario aclarar que habían 31 naciones que estaban ocupando la Tierra de Kenaän para el momento de su conquista, de las cuales, habían pobladores de siete naciones que fueron seleccionadas por decisión del Todopoderoso para ser expulsadas… Estas siete naciones expulsadas fueron catalogadas, por el versículo, como “HAGOY”. Las nacionalidades de estos pueblos son: Jití, Emorí, Jiví, Yebusí, Guirgashí,  Perizí, y el Kenaäní propiamente dicho. Por consiguiente, el versículo estaría advirtiendo: “no os encaminéis a través de las tradiciones de la Nación, de aquella que estoy expulsando (Jití, Emorí, Jiví, Yebusí, Guirgashí,  Perizí, y Kenaäní)”.

Por consiguiente, en base a este versículo que detalla más la advertencia de no emular conductas tradicionalistas de las naciones no judías, se obtiene que se trata únicamente de las siete naciones que tenían que ser expulsadas de la Tierra de Israel, para aquel momento. En consecuencia, si bien hay una Mitzvá que prohíbe emular sus tradiciones, esta advertencia estará limitada, y muy bien pudiera ser permitido emular conductas practicadas por otros pueblos que no sean aquellos siete.

Y así es la opinión del Séfer Yereím (Mitzvá 313), quien afirmó que la Mitzvá de no encaminarse a través de las tradiciones de los gentiles, es únicamente con respecto a las conductas tradicionales de los siete pueblos que habían de ser expulsados de la Tierra de Yisrael, pero, no con respecto al resto de los gentiles del mundo.

Por ejemplo, si en Venezuela se acostumbra a comer arepa, pan con relleno de carne, hallaca, pabellón criollo, no sería prohibido, según esto, a pesar de ser característico y folklórico del país…, debido a que Venezuela no está en la lista de las siete naciones prohibidas de emular sus conductas tradicionistas.

 

Folklore gentil

 

En el Séfer Hajinuj (Mitzvá # 262) dice que el versículo en Vayikrá (20:23) “no os encaminéis BEJUKOT HAGOY, aquellos que Estoy Expulsando de vuestra faz” ordena no imitar la tradición de los Emorim y demás gentiles… Explica este libro detalladamente que se refiere a “no adaptar lo de ellos (sus formas de vestir y prácticas) a nuestras vestimentas y a nuestros asuntos”

Continuó el Séfer Hajinuj diciendo que así lo afirma la Sifrá, en base al otro versículo en Vayikrá (18:3) “¡Y BEJUKOTEHEM no os encaminéis!”, explicando que quiso decir “¡Y, a través de sus tradiciones, no os encaminéis!”, lo que incluye aquellos asuntos que los caracterizan, como por ejemplo, los teatros, circos, estadios, y otros escenarios donde se reúnen para (generar y disfrutar de) burlas y risas, pudiendo converger en insensatez, prostitución, e idolatría.

El RAMBA”M (Ä.Z., Pérek 11: Halajá 1), por su parte, también sostiene que esta advertencia abarca a costumbres propias de cualquier nación gentil, y, por ende, es prohibido que un Yehudí las imite.De cualquier forma, el Séfer Hajinuj deja claro que la prohibición de imitar estas conductas se extiende no sólo a  las tradiciones de aquellas siete naciones, sino a todos los demás gentiles del mundo entero.

אין הולכין בחוקות הגויים, ולא מידמין להן--לא במלבוש, ולא בשיער, וכיוצא בהן:  שנאמר "ולא תלכו בחוקות הגוי" (ויקרא כ,כג), ונאמר "ובחוקותיהם, לא תלכו" (ויקרא יח,ג), ונאמר "הישמר לך, פן תינקש אחריהם" (דברים יב,ל).  הכול בעניין אחד הוא מזהיר:  שלא יידמה להן--אלא יהיה הישראלי מובדל מהן וידוע במלבושו ובשאר מעשיו

Por consiguiente, según estos Rishonim, se podría deducir que así como las tradiciones, costumbres y conductas propias de cualquier nación son prohibidas de adoptar por la conducta judía, así también será prohibido adoptar la costumbre propia de los gentiles de celebrar sus cumpleaños por medio de encender y apagar velas (por ejemplo, encender y apagar velas incrustadas en un pastel o torta de cumpleaños).

 

Naturaleza tradicional

 

El Tosafot (Äbodá Zará, 11:1, “Veí Juká Hi”) dice que hay dos tipos de tradiciones o asuntos que caracterizan a cada cultura gentil… Existe un tipo de (A) tradición o costumbre que converge en un aspecto propio de la idolatría, y existe (B) la tradición o costumbre que no tiene ningún sentido teológico ni religioso, sino de pura vanidad. 

לכך פירש ר"י דתרי גווני חוקה הוו אחד שעושין לשם חוק לעבודת כוכבים ואחד שעושין לשם דעת הבל ושטות שלהם והכא בשמעתין מיירי באותו חק שעושים לשם עבודת כוכבים

Explican los Tosafot que, si bien ambas están prohibidas de adoptar a la conducta hebrea, la diferencia práctica entre ambos tipos de costumbre es que la primera (A) es prohibido adoptarla, incluso en el caso en que haya un texto de la Torá Escrita en el que se haya registrado (esta misma conducta) previamente como una práctica aceptable (para aquel momento sobre el que se escribió); pero, costumbres gentiles (B) que se anclan sólo en la vanidad, será permitida –sólo- en el caso en que la Torá haya registrado que alguna vez los yehudim la hayan practicado, pero, será prohibida en el caso en que la Torá no haya hecho mención alguna de un antecedente práctico de dicha costumbre.

אע"ג דכתיבא באורייתא יש לאסור כיון שלהם הוא חק לעבודת כוכבים דומיא דמצבה כשהיו מקריבין עליה אבות היתה אהובה לפניו משעשאוה האמוריים חק לעבודת כוכבים שנאה והזהיר עליה דכתיב (דברים טז) לא תקים לך מצבה ..ה

אפילו רבי יהודה מודי דלא גמרינן מינייהו אי כתיבא בדאורייתא (ב) ולאו חק לעבודת כוכבים הוא אבל ודאי אי לא הוה כתיבא בדאורייתא לא היה לנו להתנהג אף במנהגן של שטות

Por consiguiente, en el caso en que la Torá Escrita no haya registrado alguna muestra o antecedente de la existencia de cierta conducta, y esta conducta –con el pasar del tiempo- se haya vuelto propia o tradicional de una nación gentil, aunque no tenga que ver con idolatría sino con simple vanidad: ésta se encontrará prohibida de imitar, para los Yehudim. Y, por lo tanto, ponerle velas (para luego encenderlas y apagarlas) a un pastel (una torta) para celebrar el cumpleaños de una persona, es una costumbre que no está siquiera mencionada en la Torá Escrita, y, por ende, por más vanidad e insignificancia que tuviera dicha actitud, bajo este enfoque, dado que es una práctica propia de la actitud gentil, quedaría –para un Yehudí- prohibida hacerla.

 

 

Sentido práctico

 

Por su parte, el RA”N (Äbodá Zará, 11:1) toma en consideración que la base de la prohibición de encaminarse “beJUKOTehem”, se refirió a ella con el plural de la palabra “JUKÁ”. Dice el RA”N que JUKÁ, en hebreo, connota a una Mitzvá que no tiene explicación humana evidente para la mente humana. Por ejemplo, la Mitzvá de no comer carne con leche, la Mitzvá de no vestir ropa confeccionada con hilos de lana y lino, comer carne de cerdo, entre otras, son considerados JUKOT. De la misma manera (Hamabdil), cuando un gentil realiza algo propio de su gentilicio y que no tiene explicación lógica, se considera un JOK de ellos. Por consiguiente, la prohibición de encaminarse en los JUKOT de los gentiles, será sensible únicamente a las prácticas que no tengan sentido práctico en forma evidente… Pero, cuando se trate de prácticas que tengan una explicación o sentido, será permitido –para los yehudim- imitarlas.

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Y, por lo tanto, “ponerle velas a un pastel (torta), y encenderlas, para celebrar el cumpleaños de una persona” es una costumbre que pudiera tener cierto sentido para el cumpleañero, pues se está celebrando que la persona tiene la edad reflejada en el número de velas allí incrustadas en el pastel o torta. En este caso, quizá el RA”N censuraría el apagado inducido de estas velas de cumpleaños, debido a que no tendría un sentido práctico, y sería una imitación de un JOK de gentiles.

 

Discreción y Humildad

 

El MAHARI”K (Shoresh 88) dice que hay dos condiciones para prohibir imitar una costumbre o actitud característica y propia de una nación gentil(A) Una actitud cuyo motivo no haya sido puesto al descubierto al entendimiento de las personas, es decir, una costumbre sobre la cual no se sabe el por qué los gentiles la practican. Y la segunda condición (B) es que dicha práctica implique una “fisura” en la discreción y la humildad de la persona.

Por consiguiente, encender y apagar las velas que una persona ha puesto en un pastel (una torta), en el día de su cumpleaños, quizá (A) no tenga un sentido práctico evidente, así como pudiera reflejar una muestra de falta de (B) humildad por parte de la persona (que se develaría al dedicar una gran celebración, y honrase por el único motivo de haber nacido ese día).

 

Apagar velas de cumpleaños

¿Es permitido apagar cualquier vela con la boca?


Soplar una vela

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Está escrito en la Baraitá de Jupat Eliyahu Rabbá, escrita por Eliyahu Hanabí, que hay tres cosas que, si uno las hace, “tiene la sangre en su cabeza” (ponen en riesgo a su integridad): la persona que se sienta en la sombra de una vela, el que apaga una vela con la boca, y el que tenga relaciones íntimas a la luz de la vela”. Y así lo recopiló el Ben Ish Jay (II, Nóaj)… Entre los libros que coincidieron con este mismo dictamen, están el Otzar Hamidrashim (Pág. 166: Ot 21), Léjem Hapanim (Simán 116), el Col Bo, Séfer Zejirá, Caf Hajayim (Y.D., 116, S.K. 15), Mishmeret Shalom (Simán 116, Ot 2) y el Halijot Ölam (Jélek 7, Pág 248) escrito por Rab Öbadía Yosef…, todos estos coincidiendo en que no se debe apagar una vela con la boca (por ejemplo, soplando).

Resultado de imagen para vela recién apagada En el libro Dibré Zeeb, su autor hace una pregunta al Ben Ish Jay, sobre el motivo al que invoca para prohibir apagar una vela con la boca, y argumenta diciendo que existe un motivo predominante (aparentemente de mayor énfasis)  que consiste en que, cuando una persona se acerca para apagar una vela con la boca, si la vela estuviera hecha de sebo (muchas velas antiguamente se hacían de este material) tendría un riesgo inminente de terminar absorbiendo y disfrutando del humo compuesto por partículas volátiles de sebo (al agarrar aire para soplarla), y esto se encuentra básicamente prohibido.

El Rab Öbadía Yosef, ante este argumento, sostiene que este argumento no tendría efecto en el caso en que apague (sople) la vela desde lejos. No sólo eso…, muchos grandes de las generaciones discutieron sobre este tema (aunque obviamente todos están de acuerdo que ingerirlo es prohibido) y no todos están de acuerdo en que sea prohibido disfrutar de usos colaterales del sebo (como por ejemplo, oler el humo).

Por su parte, el Rab JID”A, en el libro Majzik Berajá (Simán 212.1), en nombre del Léket Hakémaj, reportó que el Rab David Garzón contó que, en una ocasión, estaba durmiendo, y le vinieron a decir -en sueño- que Min Hashamayim le hicieron Nidduy (un tipo de excomulgación), y le explicaban que el motivo es que él suele encender su tabaco a partir de una vela hecha de sebo.

 

El Rab David Garzón dictaminó que se deberá evitar siempre encender un tabaco a partir de la llama de una vela de sebo.

 

Partes de una llama

 

Pero, el autor del libro Léjem Hapanim se opuso a realizar un dictamen que llegue a prohibir el encendido del tabaco por medio de la flama de una vela de sebo, debido a que el contacto con el fuego se realiza mayormente en el espacio ocupado por la franja de color amarillo de la llama y no por la azul.

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 En consecuencia, concluyó el autor que si el encendido del tabaco se realiza en la parte amarilla sin invadir el espacio de la parte azul, es permitido disfrutar de ese tabaco; de lo contrario, será prohibido.

 

No apagar con la boca

 

De cualquier manera, sea o no que el sebo sea prohibido de disfrutar, haya o no decretos en relación a evitar un contacto mayor con el sebo, quedaría inamovible el motivo de la prohibición de no apagar una vela con la boca, cualquiera que sea el material con el que estén hechas las mismas, en base a lo dicho por la Baraitá de Eliyahu Rabbá y demás Sabios de Bendita Memoria (ver atrás) que la tomaron con base fundamental en relación al tema. 


Y, de hecho, existe una tradición (en el Pueblo de Yisrael) trasmitida de generación en generación de advertir el que nunca se sople una vela con el objetivo de apagarla.

 

¿Según el Talmud sí?

 

Invocando al Maséjet Berajot, dice el Rab Öbadía Yosef que Rabí Shimön Bar Yojay dijo que son cuatro cosas que si uno las hace, “tiene la sangre en su cabeza” (pone en riesgo su integridad), y no aparece la acción de “apagar la vela con la boca” como numeral de estas cuatro.

 

¿Contraste o Complemento?

 

No obstante, si bien es cierto que esta Guemará contrasta con la Baraitá de Eliyahu Rabbá, por otro lado, se podría alegar –ante esto- que dicho contraste no implica que estén discutiendo ambas fuentes, sino muy bien pudieran ser complementarias…, en especial, cuando se trata de asuntos que advierten sobre riesgos de salud o vida, y muy en especial todavía, cuando hay otras Guemarot que reportan más factores relativos a riesgos de salud y demás peligros… (la intención al recopilar cada opinión de los Sabios –aun en forma tan diversificada- sobre el tema de riesgos para la persona, no fue la de crear un debate y disputa sobre el tema, sino reportar -lo más exhaustivamente posible- lo que cada uno encontró, como un aporte al cuidado de la integridad física de la persona). Por consiguiente, no se deberá concluir que el Talmud opaque absolutamente la opinión de la Baraitá Eliyahu Rabbá.

 

Velas de Kipur

 

El RAM”A (O.J., Halajot Yom Hakipurim, Hagah, Simán 610:4) dice que se acostumbra a encender una vela, por persona (viva), sea grande o pequeña  en (la víspera de) Yom Hakipurim (tanto por las personas vivas, como por las que no lo están). Y si se llegara a apagar (prematuramente) cualquiera de estas velas en el día de Kipur, no se le ordenará al gentil a que las vuelva a encender, sino que el Yehudí mismo reencenderá la misma cuando llegue el tiempo de la salida de Kipur, dejándola encendida hasta que se apague por sí misma. Y, al siguiente año en adelante, deberá encender una vela a la salida de Kipur (y así sucesivamente, por siempre).


נוהגים בכל מקום להרבו' נרות בבתי כנסיו' ולהציע בגדים נאים בבית הכנסתהגה ונוהגים שכל איש גדול או קטן עושין לו נר (מרדכי ומהרי"ו) גם נר נשמה לאביו ולאמו שמתו (כל בו) וכן נכון וכן כתבו מקצת רבוואתא ואם כבו נרות אלו ביוה"כאין לומר לעכו"ם שיחזור וידליקם (מהרי"ל) . מי שכבה נרו ביוה"כ יחזור וידלקנו במוצאי יום כפור ואל יכבנו עוד אלא יניחנו לדלוק עד גמירא וגם יקבל עליו שכל ימיו לא יכבה במוצאי יום כפורים נרו לא הוא ולא אחר


Se puede apreciar lo fundamental que evitar apagar una vela que tenga que ver una representación o símbolo para la persona, a tal punto en que la persona hará lo que esté en sus manos para que esa vela vuelva a estar encendida…

 

Shulján Äruj & RAM”A

 

El Shulján Äruj escrito por el Rab Zalman registra que si una vela que fue encendida  por una persona, con el propósito de que se quede encendida en el día de Yom Hakipurim, se llegara a apagar antes de que se acabe su combustible, es un simán (augurio) no bueno para aquél.

Es notable que el Shulján Äruj (610:4), escrito por el Rabí Yosef Caro, no escribió nada sobre este punto en particular de encender velas por cada persona viva en la víspera de Yom Hakipurim, sino únicamente que es costumbre encender velas para iluminar el Bet Hakenéset, aparte de escribir sobre el asunto de encender la vela por el día de Yom Hakipurim, entre otros detalles. 

Por consiguiente, quizá se pudiera deducir que el Shulján Äruj no recibió la costumbre de encender velas particulares, por cada persona, en el día de Yom Hakipurim, debido a que, en general, una persona no debe adoptar la tradición de encender velas dedicadas particularmente a una o más personas vivas. Y, quizá se pudiera deducir que la posición del RAM”A, representando a la costumbre Ashkenazí, si bien no se inhibe ante a la costumbre de encender velas particulares por cada persona viva, sí se sensibiliza ante una apagado de las mismas, ya sea o no en Yom Kipur, tal y como se ve del RAM”A cuando recomendó que se volviera a encender la vela, a la salida de Kipur, y que no se apague hasta que acabe el combustible retenido en dicha vela.

 

Velas personalizadas…

Sefaradim & Ashkenazim

 

Por consiguiente, se podría comparar el caso del cumpleaños con el de Kipur: así como por la vela particular de cada persona viva, el Shulján Äruj no dictaminó que –en víspera de Kipur- se encendiera (aun siendo una costumbre legendaria antigua de Rishonim) y el RAM”A dictaminó que –aun a la salida de Kipur-  se deje así y nadie la apague (por el temor a que la vida o espíritu de la persona sea afectados a través de este apagado), asimismo podría ser la posición de ambos Grandes Poskim cuando se trate del encendido de una vela que representa los años que tiene una persona… Para el Shulján Äruj ni siquiera poner velas encendidas en un pastel (o torta), y, para el RAM”A, no apagarlas en caso de haberlas encendido. Y, más todavía, si alguien se atreviera a apagarlas con la boca, en especial, cuando se trata del propio cumpleañero, sería aún más delicado.

 

El día de cumpleaños


Aunque se podría tratar de argumentar que es diferente el Día de Yom Hakipurim (en el que están abiertos los Libros de la Vida) al día de una celebración de un cumpleaños, aún así, sería válido tomar, como prueba, la tendencia que pudieran tienen los Sabios (de Bendita Memoria) a censurar la acción de encender y/o apagar una vela, cuando ésta viene a representar o simbolizar individualmente a la vida, salud o integridad personal de determinado yehudí (en vida).

N.E. (Yaäcob E. Ben_David Benarroch) No sólo eso... Se podría también alegar que, el énfasis de este aprendizaje de los Sabios, no tienen lugar exactamente en el apagado que ocurre en el día de Yom Hakipurim, sino en lo referente a que la vela siga encendida a "la Salida de Yom Hakipurim" procurando no apagarla ni siquiera posterior al horario de Kipur. Por consiguiente, sí podríamos comparar el poder de una "Víspera de Kipur"  (del punto de vista del encendido de una vela) y a la "Salida de Kipur" (tanto en el detalle de volver a encender una vela para recuperar el apagado de la vela en Kipur, y en el detalle que advierte no apagar la vela que se re-encendió a la Salida de Kipur) con el día de cumpleaños de vida de una persona.

 

Manuscrito Rishonim

 

En el libro Shem Haguedolim (Ërej RAABA”N) dice que encontró, en un pergamino que escribió el Rab Jayim Vital con su puño y letra, donde dice que halló una carta escrita por Rabí Yehudá Ben Ha_ROS”H, en la que estaba escrito que muy poco pudo retener de la costumbre Ashkenazí (debido a que salieron escapados de Alemania a muy corta edad), pero, de lo que le contó su padre, narra que su abuelo –el Rabenu Yejyel- cuando era adolescente (para el año 4970), tenía un compañero –de la Yeshibá- llamado R. Shelomó Hacohén, quien solía seguir la costumbre de encender una vela particular (personal) en víspera de Yom Kipur; en una ocasión, encendió la vela acostumbrada, pero sucedió que se le apagó…, y se asustó mucho. En ese momento entendió el Rab Cohén que había que hacer Teshubá con mayor intensidad, pero, no pudo evitar que ocurriera su deceso en Jol Hamoëd... De esta manera, comprendió Rabenu Yejyel la relevancia de no apagar una vela que está encendida correspondientemente a una persona en particular en la víspera de Yom Hakipurim, y así lo trasmitió su nieto a través del mencionado manuscrito…

Por consiguiente, se ha de apreciar, a partir de aquí –quizá- una muestra de lo nocivo que podría ser apagar una vela que ha sido encendida por el honor o el bien de una persona en particular…

 

Conclusión


   Según el Ben Ish Jay, es permitido y bueno celebrar el cumpleaños de vida de una persona…

Es permitido colocar y presentar un pastel (una torta) para la celebración de un cumpleaños de vida de una persona, debido que ésta es comestible y es lógica la acción de comer.

El cuanto al tema de colocar y encender una vela en honor o celebración del cumpleaños de una persona viva, no tiene base en la Torá, el Talmud ni en los Poskim (y, más bien, hay un indicio de que la persona que lo haga estaría traspasando por una prohibición de la Torá de “Bejukotehem Lo Teleju”, debido a que no tiene una lógica ni motivo evidente).

Con más razón, además de las bases expuestas, este indicio se acrecentaría para el tema de apagar la vela de cumpleaños, y más todavía, si la pretende apagar el cumpleañero, y, con más razón todavía, soplándola con la boca. Por consiguiente, es correcto advertir -a la persona- no apagar nunca una vela de cumpleaños.

En resumen, se permite celebrar el cumpleaños de vida con un pastel o torta, pero, la persona será cauta de no colocar ni encender velas con este propósito, y más razón, no apagarlas.


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