El Kótel Hamaärabí (Parte I)... ¿Se puede entrar y transitar allí?

    
          
¿Es permitido ir y entrar al Kótel Hamaärabí?
¿Es correcto?¿Es bueno?

Introducción

         ¡Quién no conoce al Kótel Hamaärabí (el Muro Occidental), denominado por otras naciones como el Muro de los Lamentos (N.E. quizá porque sea el muro existente más cercano y relacionado con el Lamentado Templo o porque las demás naciones veían que era el sitio –en la Tierra de Yisrael- donde públicamente se veía a los Yehudim lamentándose por su desaparición)!… Mucha gente suele visitar el sitio donde está el Kótel Hamaärabí, accede al Muro propiamente dicho y -quizá debido la emoción- reacciona abrazando y/o besando las piedras que están a su alcance… y algunos hasta –incluso- insertando sus manos o dedos en los bordes de las mismas, asiéndose de éstas…, y en ocasiones, llegando a retirar alguna que otra piedra o piedrita inmersa en dichas rendijas.


Preludio


Uno de los objetivos fundamentales de esta investigación será comprender si es o no permitido y viable entrar y proceder de esta manera…

Pero, antes que nada, cabe recordar que, incluso en nuestros días, muchas de las áreas donde estuvieron construidos e instalados los Templos Sagrados, continúan con su Santidad…, y, en consecuencia, hay restricciones en lo que respecta al acceso y/o uso de dichas áreas, proporcional al tipo de Santidad de las mismas.

Como preludio, es necesario identificar y definir el nivel de Santidad que ha quedado en las piedras que componen al Kótel Hamaärabí… Y, a su vez, para llegar a esta premisa, se requerirá saber a qué pared o área exactamente corresponde este Muro: ¿Acaso es a la parte de la pared del “Kódesh Hakodashim” (Santo Sanctorum)?¿O de la pared de la “Äzará” (con Santidad moderada)?¿O corresponde simplemente a un sector de Jol (sólo una Santidad muy básica)?

Preguntas

Pregunta de la Primera Parte

¿Es permitido entrar y acceder al Kótel Hamaärabí?

 

Preguntas de la Segunda Parte

¿Es correcto tocar, besar y abrazar al Kótel Hamaärabí?¿Es correcto introducir las manos en las hendiduras y bordes de las piedras que lo componen? 
(La respuesta a estas preguntas se publicarán en la próxima publicación)


Preludio

 Ante todo hay que tomar en cuenta que, como tema de Santidad, existen diferentes niveles también en lo referentes a las diferentes áreas del Templo Sagrado. El área del Äzará no tiene la misma alta Santidad que el área de Kódesh; ni tampoco éste llegó a tener la máxime que sí tenía el Kódesh Hakodashim, el lugar más Sagrado, donde sólo el Cohén Gadol (el hombre más sagrado) podía entrar cuatro veces al año, y sólo en el día de Yom Hakipurim.     

 


Hoy en día se puede ubicar zonas de cercanas al máximo de Santidad, por ejemplo, la conocida “Eben Hashetiyá” o “Kipat Haselä”, ubicada supuestamente donde estaba antes el Kódesh Hakodashim… Posterior a este sector, está parte de la pared que limitaba al mencionado Kódesh Hakodashim. La siguiente capa corresponde a la pared del Patio que lo rodeaba externamente… Y, su vez, la pared correspondiente todavía más externamente y que bordeaba al Har Bayit (el Monte del Templo). ¿A cuál pared corresponde al Kótel Hamaärabí?

 

Argumentos (Parte I)

 

Cubículo

 

El Rab David Ben Zimrá, a través del SHU”T Ha_RADBA”Z (Jélek 2, Cap. 691), quien fuera maestro del AR”I Hakadosh, recibió la pregunta sobre si es permitido entrar a uno de los cubículos (Ta o Lishcá) ubicados en la periferia del Templo Sagrado -en el lado oeste- y, también sobre si es permitido apoyarse en una de las piedras que componían a las paredes que limitaban a dichos cubículos.


 Respondió que si se refieren al sitio por donde, dicho sea de paso, habían construido (para aquel momento) una mezquita que contiene una piedra grande llamada “Alsajra”, entonces, se prohíbe siquiera entrar allí, debido a que dicha piedra está ubicada justo encima del área donde estuvo implantado el Kódesh Hakodashim (el lugar con más alta santidad en el mundo).

Dice el Talmud (Yomá, Hoja 16:2 & la Mishná en Midot 5.1) que, desde la parte oeste del Kódesh Hakodashim hasta la pared oeste de la Äzará (Patio)  había 11 Amot (aprox. 5 metros y medio). Por consiguiente, este intervalo de extensión de  aprox. 5,5 metros contiene una Alta Santidad, por la cual, la persona ha de cuidarse de no acceder, ni muchos menos apoyarse, besar ni abrazar cualquier cosa allí construida (por ejemplo, piedras), debido a que rige una prohibición grave de profanar dicha alta santidad.

 

El Kótel Hamaärabí y la Äzará

 

El Libro Jibat Yerushalayim (Pag. 256) interpretó, a partir del texto del RADBA”Z, que su autor entendió que la pared del Kótel Hamaärabí -en cuestión- coincide justamente con ser parte de la Pared Oeste de la Äzará (Patio), es decir, el límite occidental de la Äzará.                                                                                      

Asimismo, el libro Éretz Jayim, de Rab Jayim (Ben Menashé) Sutehón, sobre Yoré Deä (Y.D., Simán 217:39), sostiene, en nombre del RADBA”Z, que el Kótel Hamaärabí es la Pared de la Äzará; por lo tanto, esta pared tiene una santidad considerable y hay que tener mucho cuidado con los contactos e ineracciones que alguien quiera realizar allí.

            

 

5 metros y medio


En el libro Jojmat Adam (Shaär Mishpeté Haáretz, Cap. 8) dice que el Kótel Hamaärabí (que quedó en la actualidad) se encuentra a cinco metro y medio del área del Kódesh Hakodashim. Según esto, habrá que tomar en cuenta lo que la Mishná (Kelim, Pérek 1, Mishná 8) dice, en cuanto a Har Habayit, “Mekudash Mimenu…” (el sector del Monte del Templo es más sagrado que lo que está detrás -adentro- de  la muralla de Yerushalayim), lo que implica en que “no entre allí ninguna persona que haya contraído Biat Zab, sea varón o hembra, mujeres en estatus de Nidá, ni tampoco recién paridas”


Por consiguiente, el sector adyacente al Kótel Hamaärabí, aunque sea externamente (sector por donde se topan con el Kótel), tendrá estas mismas características restrictivas dado que se encuentra adentro del Har Bayit… Es tanto así que existen comunidades que han adoptado la práctica extraordinaria de restringir el acceso de toda persona al área del Kótel Hamaärabí, limitando su cercanía a un requerimiento previo de sumergimiento en el Mikvé; de lo contrario, se conformarían con estar contemplándolo a media distancia.

 

Pureza, pase de acceso

 

Para entender esta posición más, cabe recordar que, en Maséjet Pesajim (67:1), está escrito que, en el mismo sitio donde haya una restricción de entrada para los que contraen Zab, será igualmente restringida la entrada al Baäl Keri (que haya contraído polución). Por consiguiente, éste último sólo podrá estar autorizado –legalmente- a entrar en la medida en que se haya previamente sumergido en el Mikvé.                  


El RAMBA”M (Bet Hamikdash, Pérek 3: Halajá 3) dice que una persona que haya contraído la enfermedad espiritual de Zab, sea varón o hembra, mujeres en estatus de Nidá, y recién paridas deberán permanecer afuera del Har Habayit. El Mishné La Mélej (3:3) recordó que se aprende de la Guemará recientemente mencionada (Pesajim) que esta misma restricción debe ser aplicada al Baäl Keri. En Halajot Bet Habejirá (Pérek 8: Halajá 7), el RAMBA”M dijo que, cuando una persona haya contraído Keri (polución), debe irse (escapar inmediatamente) por el (conducto) subterráneo pues, en esta parte del Har Habayit, no reside la Santidad (propia del Har Bayit). De esta manera, no traspasará una prohibición la persona que haya contraído una impureza, debido a que sólo estaría transitando por áreas adyacentes al Mikdash (y no en su interioridad).

En el Talmud (Tamid, 27:2), está insinuado que el Har Habayit mismo es Sagrado y no debe ingresar alguien con impureza a su interior y así entendió el Mishné Le_Mélej que fue una de las bases del RAMBA"M.

Los Tosafot (Yebamot, 7:2, D.H. “Verraá”) dicen que una persona que tiene impureza no puede entrar de manera alguna al Har Habayit… Y explica cómo Moshé Rabenu, quien estaba supuestamente impuro por cargar los huesos de Yosef pudo concretar con los Servicios Sagrados en el Sagrado Mishcán (ver allí)… De cualquier forma, el principio básico es no entrar en Har Bayit si la persona contrajo cualquier impureza, incluyendo al “Tibul Yom” (persona que ya se sumergió en el Mikvé y sólo está esperando por la puesta del sol para terminar su ciclo purificador…).




El autor del Keren Orá (Sotá, 26:2) explica que, a la mujer Sotá, la sacaban de la Äzará, debido a una sospecha de que pudiera estar impura…, de lo que se evidencia el cuidado que había adentro del Templo para evitar la introducción de elementos de impureza en el Mikdash.

 

¿Prohibido ir al Kótel?

 


En el SHU”T Bet RIDBA”Z (Cap. 38), su autor reportó que, para su época (hace un siglo aprox.), la gente iba al Kótel Hamaärabí, hombres mujeres, niños, y hasta gentiles…, sin que las autoridades halájicas pusieran un freno a la libre entrada, y sin tomar en cuenta el estatus sagrado de este sector… Por lo que el autor de este SHU”T analizó profundamente el asunto, mas, debido a que pasaron muchos años, y considerando que hay pie a confusión con los cálculos geométricos de la estructura del templo para la actualidad, haciéndose muy difícil conocer la cuenta de distancia y longitud exactas de las partes que quedaron del Bet Hamikdash (como para saber cuál parte tiene o no Santidad) su conclusión fue que, por las dudas, hay que prohibir el acceso y contacto de personas con el Kótel Hamaärabí.

No obstante, al revisar bien, en la práctica, se observa que aquella piedra que, según algunas opiniones, marca la posición original del Kódesh Hakodashim no se encuentra realmente –apenas- a 5 metros y medio del conocido  Kótel Hamaärabí. Si uno se fija bien, la distancia que lo separa es aparentemente mayor que esa medida… Y, aunque se quiera afirmar que sí cumple con dicho distanciamiento de 5 metros y medio, habrá todavía que tomar en cuenta la medida del grosor de las piedras del Kótel Hamaärabí que extienden más esa separación, las cuales superan seguramente dos metros de espesor. Si es así, se estaría correspondiendo el Kótel Hamaärabí, no a la pared externa de la Äzará como se pretendía decir anteriormente, pues, de lo contrario, ¿Por qué no guarda una distancia 5 metros y medio con respecto al Eben Hashetiyá? ¿Por qué no decir que se trata, entonces, quizá, de una pared más externa (que estaba más externa que la pared de la Äzará, como por ejemplo, una  pared del Har Habayit)? Y si fuera así, sería permitido entrar y caminar por el sector por donde la gente accede normalmente al Kótel Hamaärabí, y sin tener que eximir o llenar algún requisito previo de pureza o santidad, pues estaría caminando por afuera del Har Habayit.

 

Movimiento “subterráneo”

 

Por otro lado, el Rab Öbadía Yosef (Jazón Öbadiá, Taäniyot, Pag. 450) dice que, aunque, en la actualidad, se aprecie un distanciamiento evidente entre el sector del Kódesh Hakodashim (Eben Hashetiyá) y  el Kótel Hamaärabí, no resultaría necesariamente en una prueba de que no correspondía a una parte de la Pared de la Äzará… Explica el Rab Yosef que, en realidad, durante años, después de la destrucción del Segundo Templo, muchos no yehudim del sector donde se encuentra el Kótel Hamaärabí estuvieron depositando escombros y basura en sus alrededores, acumulando y alcanzando una altura considerable (lo que uno ve del Kótel corresponde a un lugar muy alto de dicho Muro, debido a que las bases y pilares del mismo han sido sellados y tapados, hasta formar un nuevo piso). Esto provocó, con el pasar de los años, que se corriera –cada vez más y más- hasta alejarse más del Eben Hashetiyá. Por consiguiente, aunque parezca que el Kótel Hamaärabí se encontrare, por ende, fuera del área de cobertura de Santidad de la Äzará, probablemente la realidad es que originalmente sí guardaba la distancia de 5 metros y medio con respecto al Eben Hashetiyá, y, por lo tanto, pertenecía a dicha área de la Äzará: en consecuencia, tenga o no actualmente la misma distancia, ha conservado la misma Santidad que siempre tuvo originalmente.

 

Alcance sagrado… ¿horizontal y vertical?

 

Se podría alegar opuestamente que la teoría del movimiento horizontal del Kótel Hamaärabí (con el pasar de los años), si bien es una prueba de que el muro mantiene su Santidad original en el plano horizontal, por otro lado, no hay prueba de que esa misma Santidad haya llegado hasta lugares ubicados a la altura a la que se elevó el piso adyacente al Muro (con el pasar de los años, fue enterrado el piso original con toda esa cantidad de escombros acumulados)… En otras palabras, no es seguro que el nivel Sagrado de las áreas del Templo haya tenido, ni tenga un alcance vertical intenso. Por consiguiente, considerando que el piso actual está –de seguro- a una altura mucho mayor que el piso original del Kótel Hamaärabí, es probable también que la Santidad del piso (de hoy) adyacente al Kótel Hamaärabí no contenga la misma Santidad que contiene su piso original, y sería permitido caminar por el piso que actualmente precede al Muro. Una prueba de esto podría ser que el Talmud sostiene que el Techo de la Äzará no tiene Santidad, quizá por el motivo de que la santidad no tiene tanto alcance vertical.

 

Cobertura aérea

 

No obstante, si bien un techo en la Äzará no tenía Santidad, el caso del Kótel Hamaärabí sería diferente, por cuanto que no había ningún techo por ese lado… (N.E. Y, aunque haya habido un techo en aquel sitio, la prueba del techo sería contraria, al ser que se podría deducir que, si bien el techo carece de Santidad, eso implica en que todo lo que estuviera por debajo del techo mantiene su Santidad mientras no llegue al techo, como por ejemplo, el Kótel Hamaärabí). No sólo eso… Si bien el techo no tiene Santidad, eso no quiere decir que el sector aéreo que estuviera por debajo ni tampoco el de arriba carezca de ello. De hecho, es sabido que el sector aéreo que estaba por debajo y por encima del techo del Hejal sí tenía Santidad, a pesar de que el techo propiamente dicho careciera de ésta.

No sólo eso… Si es cuestión de comparar al Kótel H. propiamente y al aire adyacente al mismo, no sería el techo el objeto con el cual comparar cuando es sabido que el Talmud sostiene que el aire del Äzará sí tiene Santidad… En efecto, el piso actual adyacente al Kótel H. deberá ser comparado al aire que colinda a la Äzará, y, por consiguiente, el piso sí tiene Santidad…

 

Corroboración al alcance

 

  El Rab Abraham Brunshtein de Sojashov, autor del Abné Nézer (Y.D., Jélek 2, Simán 450) dice que es imposible que el conocido Kótel Hamaärabí sea uno de los muros de la Äzará, debido a que el Eben Hashetiyá (piedra que quedó como ruina en el mismo sitio del Kódesh Hakodashim) es un sector claramente ubicable para estos tiempos (por lo menos, así sostiene el RADBA”Z), y es evidente que el conocido Kótel Hamaärabí (en cuestión) se encuentra a mucho más de 5 metros y medio metros desde aquel Eben Hashetiyá. Y así sostiene el autor del SHU”T Éretz Tzebí (Y.D., Simán 27) y el autor del Tebuot Haáretz (pag. 345); este último llegó a la conclusión de que el Kótel Hamaärabí está distanciado aprox. 100 metros del Eben Hashetiyá (algunos sostienen que los 100 metros se miden en la hipotenusa o diagonal desde la punta del Muro hasta el Eben Hashetiyá, y, por ende, la separación horizontal es de 78 metros aprox.).


Por consiguiente, según este enfoque, no coincide el Kótel Hamaärabí con ser parte del muro de la Äzará, sino con otro muro de menor Santidad (probablemente una parte de la pared externa del Har Habayit). Y, bajo este perfil, sería igualmente imposible argumentar que haya sido un movimiento sísmico o inducido por los escombros y basura que colocaron allí, pues, por más movimientos subterráneos -de esta categoría- que hayan existido, no sería factible llegar hasta 100 metros de descolocación, en especial, cuando se trata de rocas y piedras de tan alta magnitud.

 

Coordenadas ubicables

 

El Tosafot Yom Tob (Kelim, Pérek 5, Mishná 2) dice que el RAMBA”M sostiene que hay una Piedra muy grande (denominada Eben Hashetiyá) en el sector del Kódesh Hakodashim, y es, en ese mismo sitio, donde se ubicaba y reposaba el Decálogo (Lujot Haberit)…

Tal y como se adelantó, unos párrafos atrás, el libro Tebuot Haáretz (pag. 343), cuyo autor es el Rab Yehosef Shwartz, afirmó que “es imposible que el Kótel Hamaärabí haya sido parte de la pared de la Äzará del Templo”, y no cuadra con cálculo alguno los que hayan dicho lo contrario… Y probablemente sí haya coincidido con una pared de un sector externo al Templo.


En los libros Éretz Yisrael y Äbodá Tamá, ambos del mismo autor Rab Ticuchinsky, está registrado que estuvo investigando y levantando la información sobre la ubicación y distanciamiento entre ambos lugares, el Eben Hashetiyá y el Kótel Hamaärabí, y expresó que, por ninguno de los lados y perspectivas, de ninguna manera, resultará una cercanía tan estrecha como la que pretenden decir aquellos que sostienen que el Kótel Hamaärabí es la pared de la Äzará. Atestiguó el autor del libro que, “hoy en día” (para aquel momento que el investigaba este tema), habló con los Sabios y con un consenso total, llegaron a la conclusión que se trata del Muro de la Montaña (Har Bayit), y no es la pared de la Äzará.

Por consiguiente, al parecer, se podría permitir el acceso a la antesala del Kótel Hamaärabí, e incluso acceder a sus adyacencias externas.

 

¿Dudas fundamentadas?

 

Los libros Peat Hashulján y Tzitz Eliëzer (Jélek 10, Simán 5) sostienen igualmente que es imposible que el Kótel Hamaärabí estuviera tan cercano del Eben Hashetiyá, y, por consiguiente, el Kótel H. no corresponde a la Pared de la Äzará… Y dijo el Tzitz Eliëzer que -decir lo contrario- es producto de no haber estado en aquel sitio para corroborarlo y no certificaron las medidas exactas, lo que provocó que se generaran sus dudas y sospechas no fundamentadas.

 

Oración frente al Muro

 

El Rab Eliëzer Najman Puä, quien fuera alumno del RAM”Ä Mi Pano, en su libro “Midrash sobre la Hagadá del Pésaj”, dice que es imposible que el Kótel tenga la misma Santidad que el Muro de la Äzará, y reveló muchos detalles sobre descubrimiento de los componentes de las bases del Kótel Hamaärabí, y dijo que, de esto, se encargó el sultán Suleimán, a quien se le adjudica el descubrimiento del Kótel Hamaärabí (en el año 4398) cuando se encontraba, para aquel entonces, enterrado y rodeado de escombro, basura y ruinas… Otro de los que descubrieron ruinas relacionadas a esa área, fue un califa llamado Ömar Jtib


El Rab Binyamim Mi_Todela, en el año 4928, escribe -en su libro- que encontró yehudim orando en el Kótel Hamaärabí, al que llamaban, en aquella época, Shaär Ha_Rajamim (El Portón de la Misericordia)…

 

Conclusión (Parte I)

         Bajo este esquema, tomando en cuenta lo hasta ahora investigado y expuesto, se obtiene, como resultado que es permitido entrar, acceder y transitar el área por donde se encuentra la fachada externa del Kótel Hamaärabí


La Conclusión de la Segunda Parte B"H estará disponible próximamente, en el próximo número de Vaibárej David




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