Num. 234 Cinta cabezal para un Talit


Introduccción

Existe una costumbre de algunas comunidades de usar Talitot con una cinta bordada, ubicada en la región que cubre la cabeza (en caso que uno cubra su cabeza con el Talit o en caso que cubra el cuello, se refiere a lo que cubre el cuello) del usuario, con ornamentos de diferentes motivos, ya sea con figuras de uno o más colores, inscripciones, bendición, o materiales decorativos, ya sea de tela o plata, que pudieran tener incluso tan alto valor o más que el propio Talit. Tal es el caso de la Ätará hecha de plata, la cual ha sido seleccionada, por otros, para dar un mejor aspecto a su Talit, o para darle el honor que merece la Miztvá tan preciada de hacer y tener vestido el Tzitzit.

Esta investigación cumplirá D.M. con el objetivo de saber prioritariamente si es lo correcto, mejor o no tan bueno utilizar este ornamento bordado en los Talitot. En el caso de ser lo correcto, también será el objetivo de esta investigación calificar, en una misma instancia, el material de este ornamento, para que sea utilizado con esta finalidad.


Preguntas

¿Es permitido colocar o tener bordada una Ätará u ornamento en la parte superior del Talit?¿Y si es de tela?¿Y si está hecha de plata? En caso que se permita, ¿hay alguna preferencia al respecto?


Argumentos 


Manteniendo posición

 Dice el SHL”A Hakadosh (Maséjet Julín, Shaär Haotiyot, Edición Amsterdam, pag. 112) que, cuando una persona se pone el Talit, es importante que los Tzitziyot (las fimias) que están delante de la persona mantengan esa posición siempre (en otras palabras, que cada vez que se ponga el Talit, las fimias de adelante estén adelante y las de atrás, estén siempre atrás). Y, por este motivo, se acostumbró a colocar una “Ätéret Tiféret” (una cinta decorativa honrosa) como señal identificadora de cuál es la parte de la cabeza del Talit, y, de esta forma, las fimias delanteras no serían confundidas en el futuro, y serán fácilmente identificables cumpliendo con este aspecto de importancia en la Mitzvá de ponerse el Talit. Y agregó el SHL”A: “¡que no los cambie (los Tzitziyot) ni los sustituya: los superiores siempre arriba  y los inferiores siempre abajo!”.

 

Indexando

 

El motivo de esto se localiza en Maséjet Shabbat (103:1), que dice que cuando se coloca los travesaños de madera en el Mishcán (Tabernáculo), se escribían dos letras, de tal manera que se conociera al lado de qué tabla se colocaba. Antes de continuar, cabe recordar que, cuando se armaba el Mishcán, había un deber mantener el orden exacto en que se disponían las tablas que conformaban sus paredes internas, pues la posición y ubicación era proporcional al nivel de santidad que tenía cada tablón. Para el logro de este objetivo, se marcaba cada tablón a los lados para indicar su ubicación e indexar a la pareja (tablón adyacente) correspondiente. Con esto, no se daba pie a confusión y se construía el Mishcán siempre con el mismo orden y posición de dichas tablas. El Talmud Yerushalmi  (Shabbat, Pérek 12 Halajá 3) explica que el motivo de la inscripción en las vigas, era lograr ubicarlos siempre en el mismo orden (pues todos deben mantener su lugar fijo), pues dijo Rab Ämé que “hay que levantarlo como su Ley”. ¿Y acaso hay “ley” en la madera con la que se levanta el Mishcán? Lo sagrado de cada tabla va en proporción a la cercanía de las mismas con respecto al Kodesh Hakodashim (el lugar más sagrado donde esta las tablas de la ley). La madera que tuvo el mérito, la primera vez, de ser colocada en el norte, deberá mantener su posición en el norte. La que fue colocada en el sur, en su primera vez, deberá seguir siendo colocada allí en el futuro. El RA”N (Shabbat, Perek Haboné, Hoja 37:1, D.H. “Vehayerushalmi”), por su parte, tomó en cuenta este pasaje talmúdico como dictaminen definitivo halájicamente. Y esto se aprende de un versículo (Shemot 26:30) “Vehakimota et Hamishcán…” (Y establecerás el Mishcán…).

Siendo así, el SHL”A Hakadosh, tomando en cuenta este legado talmúdico y halájico en el tema de las tablas del Mishcán y la santidad particular proporcional a la posición que ocupan en relación al lugar más santo: concluyó que, de esa misma manera, hay que cuidar que así sea con respecto a las fimias del Talit, las de adelante deben quedar siempre adelante, y las de atrás siempre allí, sin permutarlas. Por esta razón, se justifica adaptar la Ätará (una cinta decorativa), de tal manera que se pueda distinguir los lados del Talit.

 

Dimensiones de Santidad

 

No obstante, se hace difícil entender la comparación entre la manutención del orden que debe guardarse  en el posicionamiento de los travesaños y tablas del Mishcán, cuya santidad está determinada con respecto a algo tan sagrado como lo es el Kódesh Hakodashim del Mishcán, y el tema de la colocación de las fimias en un Talit, cuyo posicionamiento, de seguro, no emula esa misma proporción sagrada, y, por lo tanto, no es comparable en la imperiosidad de guardar el orden de su posicionamiento. Más todavía… Si bien es entendible y tangible en conocimiento registrado sobre las gradaciones sagradas en las diferentes zonas del Mishcán, por otro lado, no será así con respeto a las partes de un Talit, sobre el cual básicamente no se registra un tema sobre lo sagrado del mismo o de sus componentes, y menos en forma tan marcada como sí ocurre con el Mishcán.

 

Tela y Fimias

 

Sin embargo, el autor del libro Ölat Tamid explica que hay que tomar en cuenta, para entender este tema, que, en el Talit existe una (A) parte de tela y una parte de (B) Fimias. El (A) sector de tela, en su parte superior, se utiliza para cubrir la cabeza (en caso que uno se cubra la cabeza con el Talit), lo que indica un mayor nivel de importancia que el resto de sus partes. De esta manera, se entiende que el Ölat Tamid pretende destacar el nivel sagrado de una zona del Talit, más que la otra, en especial, de la parte que cubre la cabeza más que la de las fimias.

No obstante, se podría decir quizá lo contrario, pues, si bien la cabeza es el órgano más importante de la persona, donde se dirige el pensamiento de la persona (y según el Ölat Tamid lo dota de cierto nivel de santidad), no por eso, debería  opacarse la importancia que tienen persé las fimias del Talit, las cuales son el objetivo principal de la Mitzvá. Y todo esto aunado a que si bien es comprensible que haya diferencias graduales de santidad en el Mishcán, y, por ende, en sus tablas, no necesariamente será así en el cuerpo humano, sobre el cual se desconoce que haya diferencias marcadas claramente en el tema propiamente dicho de “santidad”.

 

Vigas de la Sucá

 

El SHL”A Hakadosh (Maséjet Sucá), en nombre del MAHARI”L, que vio que su maestro (del MAHARI”L), el MAHARAS”H,  cuando construía la Sucá, hacía inscripciones en cada (viga de) madera de la Sucá, a modo de señal, para mantener el orden de ubicación (al construirla el próximo año), y “no cambiar su posición de año en año”.

Por lo tanto, el objetivo de mantener el orden de construcción aparentemente obedece a un mantenimiento de los grados de santidad de las tablas de la Sucá, del hecho de no dejar cambiar su ordenamiento año tras año. Y, a pesar de no tratarse de un tema de santidad propiamente dicho como el que hay en el Mishcán, aun así, la Sucá, que es un “utensilio de Mitzvá” y no “de Santidad”, sí necesitó mantener señalizado el orden de sus vigas (las de cada punto cardinal en las que se orientó la primera vez que se construyó), según la opinión del MAHARAS”H. Si es así para un utensilio de Mitzvá, como lo es la Sucá, ¿Por qué no afirmar lo mismo del Talit, y decir que, a pesar de no tener un punto de referencia como lo era el Kodesh Hakodashim, ¡que se fije y mantenga el orden de posicionamiento de sus fimias (siempre en el mismo lado con que se orientó la primera vez que se lo vistió)!? Y si es así, quizá ¡habrá que apoyar el hábito de usar una insignia o Ätará en la parte de adelante como identificación, evitando confundir las fimias de adelante con las de atrás!

De esta reflexión, los autores del Mekor Jayim, SHU”T Jatam Sofer, Javot Yair y Biur Halajá,  entre otros, entendieron que se hace prioritario respetar el posicionamiento de las fimias del Tzitzit, al igual como el MAHARAS”H lo hizo con las maderas de su Sucá.

 

Mover la Tebá

 

El SHU”T Jatam Sofer (Jelek I, O.J., Simán 28) narra que, en una ocasión ocurrió, en una Sinagoga de Hungría, que tuvieron necesidad de ampliar y remodelar dicho recinto sagrado. En el ínterin, los encargados de este proyecto formularon una pregunta al Jatam Sofer, sobre si tenían permitido, o no, mover la Tebá (el púlpito donde se Lee el Sefer Torá) y el Hejal (estante donde se guarda los Sifré Torá), pues, una vez ampliado el lugar, habría que reajustar la posición de ambas instalaciones sagradas. A esto respondió el Jatam Sofer que la respuesta debe ser basada, entre otros argumentos, en el del MAHARI”L…, lo que significa que, igual como la madera de la Sucá debe mantener su posición fija año tras año, así deberá ser con la Teba y Hejal de una Sinagoga.

 

¿Funciones compatibles?

 

No obstante, se podría alegar que quizá el MAHARI”L se ha referido, en el cuidado que tenía su maestro a la hora de construir su Sucá, a una diferencia gradual entre la madera que se coloca arriba (como parte de Secaj –techo reglamentario-) con respecto a la madera que se coloca abajo (como soporte del techo, pared o travesaños de la Sucá). Y si es así, entonces, la comparación no es estricta  entre la Sucá y el tema del Talit, ya que si bien se entiende que haya una diferencia entre dos materiales que cumplen diferente función en la Sucá (una madera de Mitzvá propiamente dicha y la otra madera no), no será igual de entendible en el tema de Tzitzit, en el cual todas las fimias cumplen con la misma función de Mitzvá, por lo que se opaca una comprensión de que haya una necesidad imperiosa de cuidar que no se permute la posición de dichas fimias. En otras palabras, en el tema de Sucá es comprensible que haya que cuidar de nunca poner una madera, la cual ha servido para construir el Secaj, como parte de una de sus paredes, años sucesivos, pero, en el tema de Talit, ¿cuál sería el inconveniente de permutar la posición de las fimias, si, al fin y al cabo, siguen estando en el mismo rango de la Mitzvá (siguen siendo las fimias de la Mitzvá) aunque estén adelante o estén atrás? ¡Incluso según la opinión del Talmud Yerushalmi y del MAHARI”L no habría inconveniente en permutarlos! Y si es así, tampoco hará falta bordar una señal o Ätará en la parte delanterá superior del Talit, pues el orden en que se lo ponga es indiferente.

 

¿Cinta símbolo de pudor?

 

El Lebush (O.J., 10:10) disertó sobre la lógica de colocar una Ätará en el Tzitzit. Tratando de encontrar una explicación a esta costumbre, respondió que, al parecer, dicho hábito se vincula a un tema de pudor, que consiste en que, cuando una persona se pone el Talit “en la cabeza” adquiere una mayor prudencia, pudor, inspiración al temor de las Alturas, y , de aquí, el origen de que se adorne la zona que sirve para resguardar el recato de la persona, además que es fácil comprender que la cabeza deba ser tapada en el momento del envolvimiento (al inicio) del Talit, para que sea un envolvimiento elevado.

No obstante, se podría alegar que el caso de una ropa que se utiliza para cubrir la cabeza y tiene cuatro puntas: no es necesario colocar Tzitzit a estas puntas de dicha ropa, pues la obligación de colocar fimias es cuando se trata de una ropa que cubre el cuerpo y no que cubre específicamente a la cabeza, como está escrito en el Shulján Äruj (O.J., 10:10) “un cobertor de la cabeza está exento (de Tzitzit)”. Igualmente cuando se trata de bufandas o pañuelos hechos especialmente para cubrir la cabeza, y no para el cuerpo, estás exentos de Tzitzit, por la misma razón. Por lo tanto, si, por una indumentaria o cobertor (que tiene cuatro puntas) propia de la cabeza, la Halajá no insta a poner fimias para el precepto de Tzitzit, quiere decir que esta zona (de la cabeza) tampoco debería ser primordial  a la hora de vestir un Talit, en el cuerpo, aunque su extensión abarque hasta la cabeza (quizá sea la parte con menos santidad del Talit). Y si es así, ¿por qué colocar una banda o Ätará en este sector del Talit (que cubre la cabeza) alegando un motivo de pudor, cuando por sí mismo la región craneana no obliga a ningún precepto de Tzitzit propiamente dicho, y, con más razón, tampoco tendrá una supremacía en santidad sobre las demás partes del Talit que cubren al cuerpo?

 

Embellecer el cubrimiento

 

El Lebush continuó su argumento, tratando de justificar esta costumbre de bordar una Ätará en la región del Talit que cubre la cabeza, diciendo que, probablemente sea para embellecer dicha región, en el momento de la bendición sobre el Talit, y se eleve (ensalce) la acción de tapar la cabeza (durante la Ätifá).

Empero, el propio Lebush admitió que la costumbre sefaradí de no bordar absolutamente ningún adorno en esa zona del Talit es buena: “es buena la costumbre que practican (las comunidades judías) en tierras Yishmaëlitas de no hacer Ätarot (bandas superiores)…, pues lo principal de la Mitzvá en el Talit  no está en el cubrimiento de la cabeza”.

 

Motivo de Protección

 

El autor de Kenéset Haguedolá, estudiando los toma y dame analíticos de este tema, en su extensión, admitió no poder atestiguar sobre la práctica de usar las Ätarot del Talit, pues los sefaradíes no acostumbraron a esto… Pero, por lo menos, afirmó que emitirá su opinión, y  dijo que es probable que el motivo de bordar allí estas bandas es para proteger físicamente esta región del Talit, pues su uso es más intenso que en el resto de las partes del cuerpo: con el fin de resistir el desgaste extraordinario causado por el uso en esta parte del Talit, se instala un refuerzo o parche en ese sector, y, para que no quede con un mal aspecto, se acostumbró a que sea adornado.

 

Raíz

 

El Rab Jayim Vital, a través de su libro Shaär Hakavanot (Inian Tzitzit, al final del Darush 2), en nombre del AR”I Hakadosh, dijo que “¡que sepas!, ¡no hay que ser meticuloso al punto de poner una señal en el Talit (para saber qué lado va a arriba…)! Y lo que hacen los Ashkenazim, no tiene raíz (base), para el tema en cuestión”. Esta opinión fue emulada por los libros Naguid Umtzavé (del MAHAR”I Tzémaj, pag. 30), Matzat Shimurim, Seder Ätifat Talit, y el Shulján Äruj del AR”I, entre otros libros que recopilan las palabras del Ari Hakadosh.

Al ver que también hay quienes acostumbran a no usarlo del todo (la Ätará del Talit), y sumando la forma imperativa como el Ari Hakadosh calificó sin base la costumbre de su uso…, se apoyaron mucho Ajaronim, entre ellos, el Maguen Abraham, para manifestar su abstención a la hora de promover el uso de este aspecto decorativo en el Talit, en especial, a sabiendas que el Ari Hakadosh, representando una autoridad en tema de graduaciones de santidad, no asintió a la puesta de una banda decorativa en el Talit.

 

Ätará de plata

 

Una vez expuesto el tema, en general, de la Ätará en el Talit, se procederá a exponer lo que ocurriría, para los que permiten y lo usan, en el caso que desearen que fuera de un material de plata o muy decorativo. Quizá haya que analizar si el valor de esta banda decorativa llegara a ser superior  al valor del Talit propiamente dicho, aunado a la preocupación extraordinaria que imprime el usuario para que su mantenimiento sea más óptimo que el del Talit mismo, entre otros factores demostrativos (que hacen elevar la importancia que se le da a la Ätara -en muchos caso- más que al Talit mismo), y, por consiguiente, pudiera causar que el Talit pase a ser secundario frente a la Ätará, lo que se traduce en una consideración del Talit principalmente como atuendo (cobertor) de cabeza y secundariamente un atuendo (cobertor) de cuerpo; y todo esto pondria en duda el cumplimiento efectivo de la Mitzva de Tzitzit, ya que dice el Shuljan Äruj (Simán 10) que un cobertor de cabeza,  aunque tenga 4 puntas, está exento de Tzitit.

El Ben Ish Jay (Parashat Bereshit, Año I, letra 8) dijo que no hay que ser meticuloso en poner una señalización (ej. Bordando una Ätará) en el Talit, para tener siempre los Tzitziyot de adelante, adelante.

El Rab Yisrael Abujatzera, conocido como el Babá Sale, enseñaba a todos, en su Sinagoga, que no hay que bordar una Ätará en el Talit, y más bien, las mandaba a quitar a aquellos que ya la tenían.

    Los sefaradim, en general, no se ponían la Ätará en sus Talitot. Y fue vista esta costumbre entre la mayoría de comunidades de Ashkenazim.

Conclusión

  

 I. Si una persona ya posee un Talit que tiene bordado una Ätará (banda decorativa), entonces:

  A. Si esta banda está hecha de plata, lo ideal es suprimirla

  B. Si esta banda está hecha de tela, no se le insta a que la suprima o descosa.

 

II. Si una persona va a adquirir un Talit (por ejm., comprará un Talit nuevo), entonces:

  A. La costumbre sefaradí es que este Talit prescinda de esta Ätará, y, de esta forma, estará manteniendo la costumbre de sus ancestros y cumpliendo a cabalidad con esta instrucción del AR”I Hakadosh.

  B. La costumbre askenazí es, en su mayoría, permitir tener bordado esta Ätará en el Talit, mas existen algunas comunidades askenazíes que prescinden de ello, como lo reporta el Otzar Minhagué Jabad.

 

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