Num. 251 Aceite en Pésaj




Introducción

Pésaj es una Festividad que comprende a principales Mitzvot centrales tales como el consumo de la Matzá y la Prohibición de Jametz, entre otros preceptos periféricos. El cuidado en el consumo de Jametz ha llegado a importantes exigencias a la hora de prohibir, tomando en cuenta las leyes de mezclas, hasta el punto en que las precauciones han llegado a alcanzado la barrera de lo que tuviera que ver solamente con los cinco granos potenciales de Jametz. En el Vaibárej David Num. 209, ya se ha publicado sobre la problemática en el consumo de los demás granos… Asimismo se ha abordado, en otras ocasiones, el tema sobre el consumo de productos aparentemente no identificados con el Jametz como lo es la leche… En esta ocasión, se considerará el tema de los aceites, sobre los cuales pareciera no haber relación con el Jametz; pero, a pesar de ello, la realidad pudiera ser diferente a la hora de investigar desde su almacenamiento hasta su envasado. Y, en definitiva, ¿es permitido usar aceite para cocinar y/o consumirlo en Pésaj?¿Hay opciones óptimas a la hora de cocinar o freír?¿Ninguna?¿Todas?¿Algunas?¿Cuáles?


Pregunta 

¿Es permitido consumir aceite en Pésaj?

 

Prólogo

 

Estadísticas

 

Uno de los previos a tomar en cuenta, es que este tema no tiene precedente en el Talmud, y no se registra prohibición alguna hasta la época de sus exégetas. Asimismo, es fundamental considerar que, si bien es factible y viable extraer aceite a partir de granos, semillas, tallos, y frutos, por otro lado, la extracción de aceite a partir de cualquiera de los conocidos cinco granos (aptos potencialmente para generar pan o “Jametz”) no se ha desarrollado ni estilado, a tal punto que se ha vuelto prácticamente infactible encontrar –al menos, en el mercado de alimentos- un aceite proveniente de los granos que generan Jametz, y, por consiguiente, parecería igualmente infactible encontrar aceite alguno puro conteniendo Jametz. Siendo así, desde este punto de vista debería ser permitido.

 

Por otro lado, existen comunidades, principalmente askenazíes, al menos hasta hace un par de siglos, que solían usar la grasa de pollo como agente de cocción y para freír alimentos, en vez de aceites, y así se entiende de la costumbre registrada por el RAM”A (Simán 453:2), quien tocó el punto permiso del uso de los aceites para encender velas, omitiendo el objetivo gastronómico, de lo que se deduce que los prohibiría.


 

Abstención

 

A través del libro Dagul Merebabá, su autor afirma que dichas comunidades llegaban a abstenerse de consumir y/o utilizar para cocinar, ni siquiera el aceite de oliva (uno de los aceites con menor riesgo de mezclas prohibidas en Pésaj), lo que no les dejaba más remedio que cocinar con grasa de animal, para procesar sus alimentos…

Y así lo registró como costumbre el Shebet Haleví (Jélek 8, O.J., Simán 163: Sheelá 7), Perí Jadash (al final del Simán 447), Caf Hajayim (447:S.K.144).

 

Comunitarias

 

Asimismo, se podía encontrar, muchas comunidades judías establecidas en Marruecos, familias que seguían la costumbre de abstenerse del uso de aceite para las comidas en Pésaj y optaban por un trozo de grasa de animal, tal cual está registrado en el libro de Rabí Rafael Baruj Toledano, Halajot Pésaj… De esta manera, se pronunciaron los autores del Ner Hamaärab (pag. 104), Mijtab Meeliyahu (pag. 76), y Pirjé Kehuná, este último, escrito por R. Messöd Hacohén, quien registró esta actitud catalogándola como “costumbre antigua de los judíos oriundos de Marruecos”. El autor del libro Minhagué Sale (pag. 115) registró esta práctica en la comunidad judía establecida en Sale…

Por otro lado, está registrado que la comunidad judía de Egipto era selectiva a la hora de usar aceites en Pésaj, pues, algunos eran aceptados –para su consumo- y otros no, según sus Sabios. Igualmente en Turquía, las comunidades judías allí establecidas acostumbraron a consumir ciertos tipos de aceite y abstenerse de otros tipos de aceite.


 Argumentos


Considerando todo este bagaje de costumbre, se genera un contraste con el conocimiento teórico sobre este asunto. ¿Cuál es la base de la abstención de consumir aceites en Pésaj, cuando no se han hallado fuentes bibliográficas talmúdicas que la ampare, ni tampoco se han detectado evidencias nítidas prácticas de Jametz en el contenido de los mismos?

En respuesta a esta interrogante, los Posekim de vanguardia se han dado a la tarea de encontrar motivos que justifique la opción de asumir una actitud reacia al consumo de aceites en Pésaj…

 

Motivo 1 - Proviene de granos

 Tal y como se podría deducir del RAM”A (453:2), el Dagul Merebabá asevera que uno de los motivos que avala la costumbre de abstenerse de consumir aceites en Pésaj es que la mayoría de éstos provienen de granos sobre los que básicamente rige una costumbre de no ser consumidos en Pésaj (ver Vaibárej David # 209). 

No sólo eso… Sino que incluso la minoría de aceites que no son de granos, podrían haber sido confundidos con otros ingredientes o incluso hasta falsificados, a tal punto de hacer pensar al consumidor de que se trata de aceites provenientes de determinado fruto (por ejemplo, oliva) cuando en realidad están hechos principalmente a base de un tipo de grano.

Es decir, sobre todos los aceites tienen algo por los que se justificaría una abstención, bajo este enfoque.

 

Motivo 2 - Mezclas de trigo en los Sacos

 Las semillas que son prensadas para la obtención del aceite, generalmente se almacenan, antes de llegar a las máquinas de prensado, en sacos o contenedores similares a los de cualquier otro grano que se vende en el mercado de legumbres. Existe la posibilidad nada remota de que las semillas (por ejemplo, girasol) que se pretenda usar para extraer su óleo, haya venido acompañado por restos de cualesquiera de los 5 tipos de granos generadores de Jametz, como por ejemplo, granos de trigo, cebada, centeno, espelta o avena. Probablemente se haya acostumbrado a no tomar aceite del todo para evitar caer en ser receptáculo de esta posibilidad.

 

Kushiá 1: De cualquier manera, quedaría la pregunta de ¡por qué dar tanta importancia a esta duda, cuando -en el peor de los casos en que se hayan mezclado y procesados juntos- la gran mayoría del sustrato seguiría siendo “semilla”, mientras que el grano (potencial de Jametz) pasaría a tener una participación irrisoria, y prácticamente anulada frente a lo principal de la dilución final del aceite obtenido (pues, de seguro, la proporción entre el sustrato permitido supera en una cantidad mayor a sesenta veces más al Jametz).

Terutz 1: No obstante, si bien esta anulación sería exitosa en casi todos los casos de mezclas prohibidas, no será del todo así con respecto al Jametz... Es necesario saber que los Sabios dictaminaron que, por más irrisoria que sea la participación de un Jamerz que se mezcló con una sustancia en Pésaj, la mezcla se vuelve prohibida de comer, aunque haya más de 1000 veces sustancia permitida (que Jametz en la mezcla): "Jametz Bepesaj Oser Bemashehu". Esta exigencia es favorecida por el hecho de que el Jametz es una sustancia prohibida temporalmente y permitida fuera del período de Pésaj (y no habrá pérdida alguna por ser exigente en su prohibición durante la Pascua); además, el hábito de manupular Jametz durante todo el año, puede provocar que la persona le cueste apartarse del Jametz propiamente dicho, por lo que los Sabios decidieron ser más exigente en las leyes de mezclas de Jametz hasta el punto de prohibirlas por más irrisoria que fuera su concentración. No sólo eso... Incluso cuando se haya mezclado el Jametz antes de Pésaj (que sí se anularía en 60, pues todavía no hay prohibición de comer Jametz), aun así, según Sabios de la Torá, se implementó el decreto rabínico de “Jozer Veneör”, que consiste en que, en los días de Pésaj, la proporción que se anuló (antes de la Pascua) “vuelve a despertarse” (reactivarse) en la mezcla, y no se volverá a anular más en los días de Pésaj.

Kushiá 2: A esto se puede alegar que, el decreto rabínico "Jametz Bepesaj Oser Bemashehu"  únicamente sucede cuando la mezcla se llevó a cabo durante los días de Pésaj, y, por ende, es en Pésaj que la anulación del Jametz no tiene efecto, ni siquiera cuando haya 1000 granos permitidos contra uno de Jametz. Pero, cuando la mezcla tiene lugar antes de Pésaj, la anulación tiene fuerza y no se reactiva el poder prohibitivo del Jametz (anulado) cuando llegue Pésaj, según el Shulján Äruj (O.J., 447:4).

Terutz 2: No obstante hay otro inciso del Shulján Äruj que contradice el reciente dictamen y afirma que un Jametz anulado antes de Pésaj se reactivará apenas comience el primer día de Pésaj. Esta contradicción es producto de la existencia de dos opiniones divergentes, en este asunto.

 

Disipando la contradicción

 Por consiguiente, el Perí Jadash concluyó que, cuando pase que el Jametz problemático haya sido dudoso (puede ser que no sea Jametz), entonces, se decidirá como la opinión transigente. Y si era seguro que el problemático era Jametz, entonces, aunque se haya anulado en la mezcla, se aplicará la decisión exigente, y no se permitirá la mezcla en Pésaj debido a que el Jametz se reactiva prohibiendo la mezcla completamente.

En el caso de la producción de aceite, cuando cabe la duda sobre si cayó y se mezcló un irrisorio porcentaje del grano potencial de Jametz, aunque se podría halájicamente permitir por la regla del Perí Jadash, es probable que los Sabios dirigentes de aquellas comunidades judías -las mencionadas en el preludio- hayan acostumbrado a prohibir en estos casos de duda. A esto se podría anexar un indicio halájico que censuraría (y vulneraría) aún más esta restricción, y que se pone de manifiesto en el momento en que se aplica en la cocción de alimentos, en cuyo caso: hay varios Posekim que sostienen que la reactivación se pone de manifiesto sobretodo en caliente (ejm. al cocinar o freír), y, más aun en los casos en que la producción del aceite se haya hecho mediante extracción en frío, y, al llegar Pésaj, se pretenda utilizar para este fin (cocinar…).

 

Motivo 3 - Almuerzo en la fábrica

 El Rab JID”A, a través del Birké Yosef (Simán 447:S.K.14) dice que un motivo por el cual cuidarse de no consumir aceite en Pésaj, incluso tratándose de aceite de oliva, es que ha sido verificado que, mientras se está fabricando, los obreros gentiles –de las fábricas de aceite de oliva- diariamente llegan a tener, en sus manos, una porción de pan (ejm. almuerzan mientras se produce el aceite), y lo untan en el mismo aceite aprovechando su fluido durante su fabricación. De esta manera, el aceite termina alojando y mezclando, en su interior, pedacitos o trozos de Jametz que se desprendieron del pan de los obreros, en el momento de la unción.


 

Motivo 4 - Presentación, manipulación y despacho

 En el libro Maté Yehudá, escrito por el MAHAR”I Ayach, y así ha sido reportado en su nombre, en el Kitzur Shulján Äruj cuyo autor es el Rab Rafael Baruj Toledano, registra  que uno de los motivos por el que no se suele usar aceite en Pésaj, así como la miel -y otro fluidos especificados en este texto- es que: se suelen vender en recipientes con medidas determinadas, y, al ser así, los vendedores o empleados los preparan en la tienda (así se hacía muchas veces antiguamente), a partir de barriles o bidones de aceite, vertiendo en envases de diferentes medidas dependiendo del pedido o demanda –en muchas oportunidades pertenecientes a los clientes mismos- usando medidores (de peso o volumen), cucharones, embudos, todos éstos de usos compartidos con productos que son definitivamente Jametz también, además de la cercanía a la que se exponían todos los envases unos con otros, sin contar con la manipulación de los productos (Jametz y no Jametz) alternándose en el ordenamiento, preparación y despacho, sin un control estricto a cada momento, diariamente y durante todo el año.

Siendo así, concluye el MAHAR”Y Ayach que no se consume aceite en Pésaj porque su presentación, manipulación y despacho se encuentra expuestos a un constante contacto con residuos de productos Jametz ofrecidos también en el mismo local comercial, y, por cuanto que hay una exigencia de que los productos Casher para Pésaj no contengan ni el más mínimo contenido mezclado de Jametz, por más irrisorio que fuera, se acostumbró a no consumir del todo aceite en Pésaj.

 
Motivo 5 - Recipientes Jametz & Fricción

 Otro motivo es que la preparación original de los bidones o barriles de aceite, se fabricaban antiguamente, en algunos casos, en casas, en las cuales no se contaba muchas veces con la participación de recipientes dedicados únicamente para Casher Le Pésaj. En especial, la fabricación de aceite se realiza, a partir de granos ínfimos, los cuales requieres de instrumentos y recipientes altamente pesados para lograr su eficaz prensado. Estos utensilios eran manipulados por empleados gentiles (la mayoría de las ocasiones), y no es conocida la proveniencia de dichos utensilios (es probable que, en el pasado, haya absorbido o se haya adherido Jametz en sus paredes y/o superficie). El sometimiento a presión de dichos granos, provoca una fricción específica que pudiera generar cierto grado de calor al contacto con los granos, lo que puede hacer desprender el Jametz que pudiera estar adherido (por otros usos anteriores) en dichos utensilios, y caer mezclado –aunque irrisoriamente- con el aceite. Bajo este perfil, la costumbre de no consumir aceite en Pésaj quedaría avalada con esto.

  

Vigencia de los Motivos

Vigencia Motivo 1

 Por otro lado, si se analiza bien cada uno de estos motivos, se podría argumentar que, en la actualidad, se ha sumado, dentro de las organizaciones institucionales de las comunidades judías, un departamento, grupo o empresa encargados de supervisar que la producción alimenticia sea Casher, por lo que éstos muy bien podrían asegurarse de que no haya ningún tipo de grano inmiscuido en el sustrato que se ha de prensar durante la fabricación. El supervisor retirará cualquier vestigio de grano que haya de entrar en la máquina prensadora (Bet Habad), obteniendo finalmente el aceite cuyo origen sea aceptado incluso por aquellos que tienen la costumbre de no comer granos en Pésaj.

 

Vigencia Motivo 2

 En cuanto al segundo motivo “Mezclas de trigo en los Sacos”, se podría prevenir que esta mezcla continúe adelante, por medio de que una persona encargada o supervisor filtre el paso de la semilla, separando todo grano de trigo, cebada y afines que estuvieran dentro del mismo saco de la semilla, para que no quede la menor duda de que lo que se prensará sea exactamente aceite puro de dicha semilla o fruto que estaba en el saco. Asimismo es factible lograr, en la actualidad, revisar y verificar que los sacos sean  hayan sido solamente nuevos. 

 

Vigencia Motivo 3

 Y en cuanto al motivo reportado por el Rab JID”A y que sospechaba de la reiterada actitud de los empleados de almorzar y untar sus panes, mientras trabajan en la producción de aceite, vale alegar que, en la actualidad, en muchas manufacturas, por más pequeña que sean, las normas de higiene y salubridad se han tornado mucho más estrictas que en aquel entonces, y se procura que no se coma mientras se trabaja, en especial, cuando se trata de producción de alimentos o bebidas (algunas empresas requieren del uso de uniformes, guantes y tapabocas…). En especial, las fábricas de aceite cuentan con normas equivalentes a la normativa de muchas empresas trasnacionales.

 

Vigencia Motivo 4

 En cuanto al problema que representaba le exposición al “contagio” con los productos Jametz de los negocios o tiendas debido a sus formas habituales de presentación, manipulación y despacho del aceite, se podría alegar que, en la actualidad, se ha generalizado el envasado de los productos manufacturados en recipientes adaptados y propios de la fábrica, y finalmente cerrados y almacenados con sellos de garantía, con lo que se asegura que no quede expuesto a la mezcla fortuita con otros alimentos.

 

Vigencia Motivo 5

 En cuanto al motivo que consideraba la posibilidad de que los utensilios -con los que se fabrica el aceite- hayan absorbido Jametz en el pasado, por haber sido usados con otros alimentos, cabe alegar, que, hoy en día, cada vez más, abundan las productoras de alimento que poseen sus propios mecanismo y utensilios de fabricación fijo en el mismo lugar, sin contar con ningún otro dispositivo externo.

 Y, en muchos casos, mandan a hacer envases con formas especiales que identifican a la empresa (asimismo, en muchos casos, las máquinas son estricamente usadas para la producción de aceite). Por consiguiente, si todo lo que se fabricara –en la planta productora- es aceite, entonces, de seguro, los recipientes sólo habrán absorbido lo mismo que se produce. Y si la materia prima es una semilla permitida para Pésaj, los utensilios también lo serán, en especial, cuando haya un rabino o a quien éste delegue para la supervisión de que sea así.


 

Costumbre ¿y decreto?

 Una vez entendido que los motivos que avalaron por muchísimo tiempo la costumbre de abstenerse de consumir aceite en Pésaj, aparentemente ya no son verificables en el presente, quedaría todavía analizar un argumento más que nunca debería ser dejado de lado. Y es que, una vez reconocida –por los Sabios, en su momento- la base legal de una costumbre, que además se ha puesto en la práctica durante siglos y siglos, ¿acaso el hecho de haber dejado de tener vigor sus motivos conocidos, será suficiente para justificar derogarlo y desconocer su norma?

Para explicar esta pregunta, hay que remitirse a ejemplos de decretos rabínicos que, aun habiendo desaparecido los motivos que los avalaron, tuvieron continuidad y práctica y/o abstenciones vigentes. (A) Tal es el caso de la prohibición de no trabajar en la víspera de Pésaj, cuyo motivo dependía netamente de la vigencia del Sacrificio Pascual, y aunque ya no es vigente, se mantuvo el decreto de no trabajar en ese día, quedando el decreto en vigencia. (B) Otro ejemplo lo representa la prohibición de tomar medicinas en Shabbat, decreto generado con el objeto de evitar la posibilidad de estimular a que se (traspase una Prohibición de la Torá y) triture hierbas medicinales para fabricar más medicinas en Shabbat… Y este decreto mantuvo su vigor a pesar de que, hoy en día, la industria medicinal se ha desarrollado tecnológicamente, y ya casi nadie fabrica medicinas en su casa pues la gran mayoría perdió esta habilidad y el saber de cómo hacerlas…, y por lo tanto, no cabría sospecha alguno de que le provoque triturar hierbas en Shabbat. (C) Otro ejemplo, es la prohibición de bailar en Shabbat, decreto que fue encomendado por los Sabios, para evitar la posibilidad de que, bailando, le provoque a alguien (traspasar la Prohibición de la Torá de) construir o acondicionar un instrumento musical.

Por consiguiente, pareciera que, por más que la vigencia de los motivos que generaron la costumbre de abstenerse de consumir aceite en Pésaj haya llegado a su fin, (i) el vigor del decreto deberá continuar, o quizá, por el contrario, podríamos decir que la (ii) costumbre de abstenerse fue generada por sospechas fundadas mencionadas atrás, sin que esto equivaliera propiamente dicho a un decreto de por vida.

Siendo así, quedaría, pues, la tarea de escudriñar e investigar a los Posekim -enfre ellos, el Ölat Shabbat, Nehar Shalom y Eliyá Rabbá- que se pronunciaron directamente sobre el tema, comprender y ponderar sus declaraciones, opiniones, y dictámenes respectivos, herramientas indispensables para la presente investigación.

 

Pruebas a favor

Prueba 1 

Jugos, vino, huevo

 A través del SHU”T MAHARSHA”M (Jélek I, Simán 183), de Rabí Mordejay Hacohén Mi Barzam, se recuerda que, en Pésaj, la Halajá es que si una harina de trigo (bien cuidada que no se haya mojado –con agua- desde que se cosechó) se ha mezclado con cualquier líquido o fluido, prescindiendo totalmente de agua para el preparado de su masa (como por ejemplo, vino, jugo natural y huevo), entonces, la masa no fermentará, aunque se haya dejado reposando más del tiempo que necesitaría una masa de pan para fermentar (por ejemplo, más de 18 minutos)… Es decir, no se vuelve Jametz, a pesar de que la harina o sus granos se inflarían moderadamente, a menos que se haya mezclado con agua.

El MAHARSHA”M utilizó este mismo principio para idear la manera de permitir el consumo de cualquier aceite de cualquier semilla o fruto, aun bajo el supuesto de que se haya abordado sin advertirlo, algún residuo o vestigio propio de algunos de los granos que generarían Jametz. Y dijo que, en el supuesto caso en que haya caído una pequeñita dosis de granos completos o parciales y se haya mezclado con el aceite en fabricación o el fabricado, estos granos jamás fermentarán (en la medida en la que no se haya añadido agua a dicho aceite).

En estas condiciones estaría permitido consumir este aceite en Pésaj.

 

Kushiyá - Despertar de la prohibición

 No obstante, en el SHU”T Abné Nézer (Cap. 543, pag. 533), escrito por el Rab Abraham Brunstein, está registrado que es entendible que la fabricación del aceite pudiera no contener Jametz debido a que nunca se produjo fermentación de los granos de trigo (o afines) que se pudieron haber introducido o caído fortuitamente en la mezcla con el aceite. Pero, lo que no es concebible sería afirmar que el aceite esté “blindado” frente a la posibilidad de que entre en contacto con agua, por ejemplo, cuando se vaya a utilizar para cocinar (con agua) algún alimento… 

Ocurrirá que, en ese instante, el agua se acoplará como mezcla del aceite, entrando en contacto con todos los sustratos que se mezclaron previamente, entre estos, aquellos granos de trigo que hayan formado parte del aceite. A partir de ese momento, se activaría el proceso de fermentación que se mantenía latente, y se formará el Jametz en dado caso. Es decir, el aceite sería un agente portador de componentes activos para fermentar al contacto con el agua, como si se hubiera tratado de harina con agua (Jametz) propiamente dicho.

 

Dejiyá - Previa pasteurización

 Aun así, se podría argumentar que no es tan evidente afirmar que el aceite formará el Jametz a la primera oportunidad que entre en contacto con el agua, cuando se cocine con éstos… El motivo de todo esto, es que, cuando el aceite pasa por un proceso previo de pasteurización o calor (que ocurre casi finalizando su fabricación), en la medida en que haya llegado al grado de cocción ideal, en esa medida se habrá neutralizado la capacidad de fermentación que tenían sus componentes potenciales de Jametz (por ejemplo, sustratos del trigo o cualquier otro grano afín)… Es decir, todos los componentes de potencial Jametz mezclados con el aceite pierden y se quedan sin chance de fermentar después de la pasteurización del producto. Por lo tanto, cuando el usuario o cliente final lo haga entrar en contacto con agua, al cocinar, no ocurrirá seguramente el efecto fermentador vaticinado por el SHU”T Abné Nézer.

Por consiguiente, cuando se trate de aceites pasteurizados debidamente, el argumento del MAHARSHA”M tendría auge y se podría permitir este tipo de aceite en Pésaj. Esta conclusión se coteja con la del SHU”T Bet Sheärim.

 

Extracto en frío

 Pero, en lo que respecta a aceites fabricados en frío, todavía se mantendría firme el argumento del Abné Nézer, y el aceite fabricado sí tendría el potencial de fermentar (aquellos componentes de granos de trigo etc…, que cayeron allí durante su prensada) al contacto con el agua. En adición al Abné Nézer, hay que recordar la existencia de Posekim que sospecharon también sobre la presencia de Jametz eventual mezclado en estos aceites...

De cualquier manera, todos estos Posekim estarían de acuerdo en que no hay un decreto como tal de no consumir aceite en Pésaj, sino una costumbre fundamentada.

 

Prueba 2 

Hervido Intenso

 En el Libro Marjéshet (Simán 3) diserta sobre unos granos de trigo (o afines) con los que se habituaban a fabricar aceite. El autor de este libro asoma la posibilidad de neutralizar el potencial de fermentar -de estos granos- a través del proceso de Jalitá.

El Talmud explica que, si el trigo fuera expuesto al impacto inmediato de caída en un contenedor de agua sumamente caliente e hirviendo (al máximo de su expresión), entonces, se neutralizaría el potencial fermentativo del mencionado grano. Por consiguiente, una vez sometida una cantidad de granos de trigo a la Jalitá, ésta se podría utilizar para Pésaj, sin riesgo de fermentación: se podrá moler, amasar y  reposar, hornear y cocinar, incluso durante la Festividad de Pésaj, sin temor a que fermente, pues nunca serán Jametz estos granos.

Por consiguiente, si una persona sospechara que, entre los granos que está usando para fabricar el aceite para Pésaj, hay granos de trigo (cebada, espelta, etc…), entonces, debería someter a todos los granos a un proceso de Jalitá. Posteriormente extraerá los granos y estarán listos para ser sometidos al proceso de fabricación de aceite, aunque sea en una prensa en frío… Una vez terminada su fabricación, el aceite no tendrá ningún riesgo de presentar fermentación alguna que lo pueda convertir en Jametz.

No obstante, hay que saber que el efecto de la Jalitá se ha tomado en cuenta –por los Posekim-  cuando ya sucedió (por ejemplo, pasó sin intención de la persona), caso en el que se autorizaría el grano que se sometió a Jalitá, para consumirlo en Pésaj. Pero, esto no se deberá hacer adrede, pues los Gueonim ya han dicho que la persona no es experta en el proceso de Jalitá, opinión que fue tomada por los Posekim, en principio, pero, tal y como lo acotó el Rab JID”A: “no cuando ya sucedió accidentalmente o fortuitamente se haya encontrado inadvertidamente un grano de trigo en un hervido destinado a ser Casher Le Pésaj, pues, en este caso, se ha de permitir el contenido de la olla hirviendo”.

 

El Salado y la Sangre

 

Para entender un poco más la fuerza de este argumento sobre la Jalitá, cabe recordar que, para extraer la sangre de un pedazo de carne cruda, según la opinión del RAMBA”M (Halajot de Maajalot Asurot, Pérek 6, sobre el Salado de la carne), no es suficiente con salar la carne debidamente, sino que es necesario además someter a la carne a la Jalitá (por ejemplo, un hervido contundente). Y, de hecho, había familias judías que acostumbraban antiguamente a introducir la carne que llegaba de la carnicería en ollas hirviendo en forma contundente, para cumplir con esta condición del RAMBA”M.

De esta forma, se ha ilustrado la fuerza que tiene la Jalitá, la cual era una condición menester para lograr neutralizar la sangre de la carne… De igual manera, dice el autor del Marjeshet que los granos de trigo que se hayan sometido a Jalitá, será neutralizado los componentes que activan la fermentación para siempre, permitiendo que la fabricación de aceites se desarrolle sin riesgo de ser o convertirse en Jametz, por efecto de la fabricación.

 

Jalitá… ¿práctica?

 

Por otro lado, cabe analizar qué tan viable y rentable sería, para el fabricante y el cliente final, que haya un aceite de este estilo producto de una Jalitá, ya que a los granos (materia prima), después de la Jalitá, pudieran perder la calidad y buen sabor que tendrían sin la Jalitá, por lo que la rentabilidad no está muy a favor que el mercado comercialice este tipo de producción. Y, aunque lo esté, no se ha escuchado que las comunidades askenazíes –las cuales acostumbraron a abstenerse de comer Kitniyot (cualquier tipo de granos) en general- hayan tomado esta excepción en cuenta, aun aplicando la Jalitá -en forma experta y veterana- a los granos… Y, por lo tanto, quizá tampoco sería aceptable este argumento para permitir el consumo de aceites, alegando este mismo tratamiento.

 

Prueba 3 

 Promesa… sin derivados

 Analizando un poco el origen de las costumbres de las familias y/o comunidades judías, se puede detectar que la fuerza, aquélla que obliga a que estos entes deban acatar lo que se en éstas se les exige, corresponde al reglamento de “promesas”. Cuando una persona, familia o comunidad adopta una actitud extraordinaria a la Ley, y la practica formalmente como si fuera un precepto, esta actitud se traduce en una promesa de cumplir con la misma toda vez que tenga la oportunidad de cumplirlo. Por consiguiente, una persona que tiene la costumbre de no consumir aceite, prácticamente deberá proseguir absteniéndose, no solamente porque estaría cumpliendo con el legado de sus ancestros, sino para no trasgredir la promesa base que generó dicha costumbre.

Por otro lado, hay que saber que si bien la promesa recae sobre no comer ciertos frutos, no necesariamente recaerá también cuando la persona pretenda beber el líquido que de éstos se emane. Por ejemplo, si una persona prometiera no comer manzanas, entonces, tiene prohibido comer manzanas, pero, no el líquido emanado por la manzana, cuando éste sea cocinado o puesto en remojo.

Por consiguiente, dice el autor del Marjeshet que, de esta misma manera será permitido, entonces, consumir del aceite provenientes de los granos sobre los que recae la costumbre de abstenerse de no comerlos…,  ya que lo que fue “prometido” con la fuerza de la costumbre fue comer granos y no el zumo o aceite extraído de los mismo, de la misma manera como se permitiría tomar el jugo de una manzana para alguien que prometió no comerla.

 

¿Aceite = Extracto?

 

No obstante, vale destacar que, si bien el permiso excepcional otorgado por el Talmud apunta al líquido proveniente del fruto prohibido por concepto de promesa, esto no será comparable al aceite proveniente de un grano que ha sido prohibido por una promesa similar…, debido a que el aceite no se obtiene del grano de la misma manera como se obtiene el líquido referido por el Talmud. El líquido permitido referido por el Talmud es aquel que ha emanado del fruto sin necesidad extraer el sustrato del mismo fruto, ya sea que haya emanado espontáneamente o incluso forzosamente pero extrayendo su jugo cocinándolo o en remojo. 

Pero, cuando el grano o fruto se tritura (o licúa) para que, con la mezcla de su sustrato y líquido, se obtenga el aceite como resultado, no será así, y el consumo de este aceite será equivalente a haber consumido el grano  propiamente dicho. Y es una promesa la implicada en la costumbre de no comer granos en Pésaj, también lo será consumir su aceite.

No sólo eso… Cuando se realizó la promesa de no comer grano en Pésaj (y se convirtió en costumbre), su base era la de evitar que haya la más mínima sospecha de contenido de Jametz, ya sea que el grano esté entero o triturado: por lo tanto, aunque estén triturados los granos, no incidiría en alivianar la fuerza de esta promesa.

 

Prueba 4 

Recordatorio o Señal

 El Rab Yitzjak Eljanán Spector, autor del SHU”T Bet Yitzjak, enfrentó el tema de los aceites en Pésaj, y tomó, con base, al Talmud (Maséjet Sucá, Hoja 15), en la que está registrado sobre (A) techar una Sucá con puros listones o tablones de madera adyacentes unos con otros, aunque, según la Torá, sería válido como Mitzvá de Sucá…, los Sabios decretaron no hacerlo así, pues, disponerlos de esta manera tan perfecta, daría la impresión (Mar-it Haäyin) como si fuera un techo fijo (Tikrá), como el de una casa. Pero, los Sabios revelaron la solución  para evadir su propio decreto: hacer  un Simán o señal que provoque que -las personas que lo vean- no se dejen llevar por la impresión, y sí se den cuenta fácilmente de que no se trata de un techo fijo

Por ejemplo, una solución (señal) sería dejar un espacio considerable entre listón y listón, para que no parezca un techo impermeable completamente.

Asimismo, esto podría ocurrir en un caso en que una persona desee (B) comer carne acompañándola de leche de almendras. Con el objeto de que no parezca (Marit Haäyin) que aquél está ingiriendo carne con leche, los Sabios prohibieron comer ambos en forma simultánea. Pero, los Sabios también dieron la solución para permitirlo, por intermedio de una señal, como por ejemplo, colocar unas almendras alrededor de la leche de almendras, para que se pueda identificar claramente la legalidad de la acción.

Por consiguiente, cuando -por la fuerza de la costumbre- se prohibió comer cualquier grano en Pésaj, también –en este caso- los Sabios idearon la manera cómo transigir en ello, a través de realizar alguna acción (o señal) que revele que se trata totalmente de granos no ocasionadores de la  fermentación prohibida (Jametz), evitando todo riesgo posible de confundir y mezclarlos con granos de trigo, cebada, espelta, centeno y avena. Por ejemplo, si se seleccionaran y limpiaran individualmente, entonces, ¡acaso no sería permitido usarlos, una vez que, a la vista de todos, estos granos hayan quedado despejados de sospecha alguna!

 

Mar-it Haäyin

 Empero, quizá se podría argumentar que, si bien el caso del Techo de la Sucá y del de la Carne con Leche de Almendras son solventadas halájicamente a través de una señal o aclaratoria empírica, se podría evaluar que el motivo de esta transigencia es porque el tipo de prohibición que se está evadiendo –con esta solución- es Marit Haäyin (cuando la acción permitida por la Torá ocasionaría una impresión de como si se estuviera haciendo un acto prohibido). Pero, en el caso de la Costumbre de abstenerse a consumir cualquier grano en Pésaj, no fue provocada por la impresión –de que están comiendo Jametz- a ojos de los demás, ni por lo que otros pudieran pensar al momento de consumirlos. No es por Marit Haäyin, y, por lo tanto, una señal no será lo suficientemente contundente para voltear un decreto o consideración rabínica para la protección interna de la prohibición de comer Jametz. No sólo eso... De cualquier forma, de haber trascendido este alegato, sólo habría tenido contundencia frente a uno de los motivos que generaron la costumbre de prohibir consumir granos y no frente a todos sus motivos.

 

Prueba 5 

Duda de la duda

 En el libro Pirjé Kehuná, escrito por el Rab Messöd Hacohen, pretendió permitir alegando que la Costumbre de consumir aceite en Pésaj acumula, en su haber, factores que entran en duda a la hora de sospechar de que haya presencia de Jametz en la mezcla del aceite. Hay (A) una duda de que haya Jametz infiltrado en la mezcla inicial del grano que se use para producir el aceite, es decir, puede que sí como que puede que no. Y, aun suponiendo que sí lo hubiese, hay (B) otra duda sobre si el Jametz en irrisorias proporciones (1/60 o menos) queda definitivamente anulado y permisible para su consumo en Pésaj o no.

Esto se llama Safek Sefeká, y “hay una duda aun en el lado más exigente de la duda”, y, cuando esto ocurre, la decisión halájica será transigir, aun en este caso en que el riesgo remoto –de esto- fuera terminar comiendo Jametz en Pésaj.

 

¿Reversible?

 No obstante, es necesario saber que la contundencia de un Safek Sefeká será promovido en la medida en que sus componentes A y B sean reversibles también. Es decir, sea analizable tanto empezando por la A y terminando con la B, como viceversa. En este ejemplo, si se empezara a analizar por la B, no daría resultado: (B) Hay una duda sobre si el Jametz se anula en 60 o no definitivamente, para que se consumible en Pésaj, pero, al considerar la duda A, se hace imposible implantarla sobre la base de la duda B, ya que la duda A está considerando el que los lados de la duda B no sean Jametz, y eso no es cierto.

 

Conclusión

 Considerando que la Costumbre de no consumir aceite en Pésaj no es definida ni catalogado como decreto rabínico, pues, no se ha registrado el que se hayan reunido los Sabios para decretar esto como tal… Considerando que los motivos conocidos que generaron la aplicación de esta costumbre no son ya vigentes... Considerando, que la fabricación de aceites son supervisados con el fin de verificar el que no se haya mezclado, en ningún momento, grano alguno potencial para Jametz… Considerando que, en el peor de los casos, la sospecha convergería en una prohibición de los Sabios y nunca de la Torá… Por consiguiente:

- Si una persona o familia recibió la costumbre de no comer determinado grano en Pésaj, como por ejemplo, soya, entonces, tampoco podrá consumir el aceite de soya.

- Pero, si, por costumbre no se le prohibió comer granos o frutos en Pésaj, como por ejemplo aceituna, entonces, tendrá permitido consumir aceite de oliva en Pésaj casher.

- La regla es que si la persona tiene permitido –por costumbre- comer el fruto o producto original en Pésaj, también tendrá permitido su aceite Casher para Pésaj. De lo contrario, no.