Num. 244 Residir en Edificios y Rascacielos Parte II

Introducción


     Es sabida la obligación de respetar y honrar la Sinagoga, objetivo que merece una dedicación a todos los detalles tanto dentro como fuera de ella. Muchos conocen los detalles que se dedican dentro de la misma, pero, quizá no muchos tienen pendiente las obligaciones desde fuera de ella o con respecto al medio que lo rodea. Uno de estos detalles, requiere aparentemente que la Sinagoga de la ciudad sea la más alta construcción arquitectónica. Considerando la existencia   de edificios altos, y, cada vez más en ascendencia tanto en altura como en cantidad, ¿cómo será posible 
cumplir con el deber procurar que la Sinagoga de la ciudad sea la Casa más alta de la ciudad?¿Acaso habrá que instalar una Sinagoga en el Pent-House del rascacielos más alto de una ciudad?
En la primera parte de este tema (Num. 243), se ha dilucidado sobre los diferentes enfoques que abordan esta problemática. En esta segunda parte el objetivo será encontrar el por qué ocurre diametralmente lo contrario en la práctica, tratándose de una exigencia lógica tan evidente como la de contar con que la Casa del Creador del Universo sea instalada 
en el lugar más alto de la ciudad. Esto implica encontrar la base de un permiso para tolerar la existencia de edificios y casas más altas que la sinagoga..



Pregunta



¿Es permitido vivir en una casa que esté más alta que una sinagoga?


Argumentos (II Parte) 

- Viene del Num 243 -


¿Y ahora…qué se hace?

 

Una vez determinada la claridad de los estricto de este tema, habrá que investigarse el cómo puede ser posible que la mayoría de la ciudades en el mundo cuenten con múltiples casas y edificios con techos que se encuentran a una mayor altura que sus sinagogas. Paris, New York, Caracas, Panamá, C. de México, Sao Paulo, Buenos Aires, Madrid, son sólo ejemplos de ciudades que contienen, en su arquitectura, numerosas casas con altura mayor a las  sinagogas de la ciudad.
El Maguén Abraham (Simán 150) se hizo eco de una inquietud similar, y dijo que Tzarij Ïyún (demanda una investigación) de cómo existe una situación así y la gente no es cauta en este reglamento.

A pesar de haber declarado que se necesita una investigación al respecto, el Maguén Abraham asomó una posible respuesta a su impresión, diciendo que el motivo de este (aparente) desacato del reglamento es el temor de lo que pudiera ser calificado por los gentiles como una amenaza (ya sea física, social o moral) a su convivencia, cuando vean que las sinagogas son construidas con una altura mayor a sus viviendas.

Aunque esta razón aparenta ser lógica, el Maguén Abraham mismo se preguntó que, de ser cierta esta suposición, ¿por qué no  mandar a construirse las casas a una altura menor a la sinagoga? Respondió a esto el Maguén Abraham que, aunque se llevara a cabo esta idea, aun quedarían las numerosas casas de los gentiles que viven en esa ciudad; y, de ser así, no se notaría el acato del reglamento por parte de los yehudim, pues, al fin y al cabo, hay edificios más altos que la sinagoga. Y, al ser así, dice el Maguén Abraham que no tendría ninguna utilidad el que los yehudim hagan sus casa más bajas que la sinagogas, y, por ello, tienen permiso de dejarlas a la altura de las casas gentiles. Concluyó el Maguén Abraham, pues, que, en la actualidad, es tolerable la existencia de un escenario de ciudades y metrópolis con casas judías que se encuentren a una altura mayor que la sinagoga, por dos razones: (A) aumentar la altura de la sinagoga sería vista como una amenaza, por los habitantes no yehudim de la ciudad, y, (B) calibrar las casas judías, bajándolas a una altura menor a la sinagoga, no resultaría notable (y, por lo tanto, tampoco sería el correctivo óptimo) pues habrían de quedar aún múltiples casas y edificaciones de gentiles de altura mayor a la de la sinagoga, escenario en el que quedaría opacado (por más esfuerzo que hicieran -todos los yehudim de la ciudad- por reducir la altura de sus casas).

 

Motivos de la prohibición

 

1. Honrar

Según la opinión del RAMBA”M el motivo de que la existencia de una prohibición de construir casas con una mayor altura que la sinagoga de la ciudad es que está escrito en los Profetas (Ëzrá, 9:9) “Leromem et bet Elohenu” (para levantar la Casa de Elohenu). Percatándose de que no haya casas más altas que la sinagoga de la ciudad, se logra mantener “levantar el honor” del Santo Bendito Él a través de que su Casa sea la más elevada, cumpliendo, de esta manera con el mencionado versículo. Este motivo fue recibido y sostenido por el Äruj Hashulján (Simán 150:5) quien dijo que hay que hacer la sinagoga más alta que todas las casas de la ciudad para lograr propiamente la honra del Bet Hakenéset.

El enfoque del RAMBA”M fue sostenido -por su homólogo- el Séfer Habatim, cuyo autor es Rabí David Hacojabi, quien indicó que el por qué de una exigencia de esta índole es para lograr cuidar el honor al Bet Hakenéset de la ciudad.

 

2. Respeto

El SHL”A Hakadosh (Ppio. De Maséjet Shabbat, Letra 8), con el objeto de explicar el por qué de la exigencia de asegurarse de que la sinagoga siempre esté más alta que las casas de la misma ciudad, dijo que, al cumplir con esto se lograr proteger a la sinagoga de una probable y constante humillación proveniente del hecho que, en las casas, se ejerce actividades personales y/o cotidianas como ir al baño, dormir, etc… que no son compatibles éticamente con la actividad sagrada de una Sinagoga… Y cuando las casas están a una altura mayor que la sinagoga, se considera como si dichas actividades estuvieran efectuándose prioritariamente encima de la sinagoga, proyectándose esta consideración en una humillación al sagrado recinto. Para cuidar que esto no ocurra, se decretó la Ley de que la sinagoga sea construida más alta que las demás edificaciones funcionales y así se asegura que a gente pueda ejercer libremente sus actividades privadas mencionadas anteriormente y sin riesgo de que estuviera desprestigiando la importancia y santidad de la Sinagoga por causa de estar en uno o más pisos más altos que la misma.

 

3. Entrada de luz

En el libro Shulján Jai, está mencionado un tercer motivo que consiste en que hay que cuidar que la entrada de luz solar a la sinagoga no sea opacada por otras edificaciones, y esto se logra percatándose de que la sinagoga siempre esté a una altura mayor que las casas que la rodean.

 

Consideración hacia el gentil

 

El BA”J ante el dilema de tener, por un lado, un inciso halájico que no tolera la existencia de casas más altas que la sinagoga de la ciudad, y, por otro, saber que, en la actualidad, esta advertencia no se halla acatada, respondió que, el motivo es, que, cuando algunos gentiles vean que los yehudim han hecho una sinagoga más grande que todas sus edificaciones, pudieran reaccionar en forma desconfiada y pavorosa, provocando la remoción de la misma. Para evitar problemas con los conciudadanos, los yehudim podrán hacer sus sinagogas y casas sin percatarse de que la sinagoga quede más alta que sus residencias. Y la situación en la cual el Talmud habló concisa e implacablemente sobre la obligación de percatarse de que la sinagoga se mantenga más alta que las casas, era cuando dichas construcciones estaban ubicadas en una ciudad habitada principalmente por yehudim… Asimismo, lo que llevó a Rab Ashé a velar por que la ciudad de Matta Majseyá (se protegiera y) no se destruya, obligando a que todas las casas estuvieran más bajas que la Sinagoga: es que la ciudad de Matta Majseyá era una ciudad habitada ciertamente por yehudim en su gran mayoría, condición principal para que el efecto de dicha Ley surta su efecto sin obstáculos de otra índole no menos importante.

Pero, dice el BA”J que si se hubiera tratado de una ciudad cuyos habitantes son principalmente gentiles, esta exigencia no habría regido sobre los yehudim de la misma.

Y así es la opinión del Kenéset Haguedolá, quien, en su texto, admitió haber estado impresionado por cómo los yehudim levantaban su domicilio a una altura mayor a la de la Sinagoga, sin contar con un fundamento válido que no fuera la fobia u odio infundados por parte de sus conciudadanos gentiles, al ver que una sinagoga está por encima de sus edificaciones.

 

Evitar sobresalir

 

En Libro Ëdut Byhosef, de Rabí Yosef Ben Samón, registra que el motivo por el cual las personas no levantan la sinagoga por encima de la altura máxima de las casas de la ciudad, es para evitar llamar la atención de los pobladores y comentarios denigrantes y despreciativos posibles de parte de aquellos que no simpatizan con la religión judía, quienes eventualmente, podrían destruirla, o, al menos serían capaces de convertirla en una iglesia, como, de hecho, lo llegaron a hacer en España y otros países en su momento.

Una reflexión que llama la atención es que algunas comunidades de religiones monoteístas diferentes a judía, tienen, como hábito, el cuidado de la exigencia de que sus centros religiosos sean más altos que las zonas residenciales de sus ciudades. Siendo así, con más razón, con respecto a la Ley judía, que tiene en su constitución el cumplimiento de este reglamento en forma oficial, extraña el que se haya tolerado y transigido plenamente en este asunto, muy a pesar de las dificultades, en especial, cuando no hay un motivo bibliográfico por parte de un texto que sustente su transigencia.

 

¿Por qué no abocarse al acato de esta, además, tan lógica exigencia?

 

I. Aire fresco

 

Con el fin de contestar esta difícil pregunta, el libro Yad Efraim dio un motivo halájico: residir en un lugar bajo no es bueno para la salud, pues no fluye un aire del todo fresco. Y, para que nadie se arriesgue a contraer una enfermedad a causa de no haber disfrutado de un medio ambiente óptimo, se les permite a que residan en pisos altos, aunque esto implique en habitar a una altura mayor que la altura de la sinagoga de la ciudad.

No obstante, si bien el cuidado de la salud y la vida de los ciudadanos es un factor halájico que justifica el poder residir en un apartamento alto, eso no implica que se deba dejar la sinagoga a una altura más baja que el más alto de los apartamentos. ¿Por qué no subir también la sinagoga, y lograr ambos objetivos sin que uno obstaculice al otro?

 

II. Una, al menos

 

El ADMU”R de Gur, en su libro Sefat Emet (Shabbat 11:1), dice que es suficiente que haya, al menos, una sola sinagoga que llegue a una mayor altura que todas las casas, a pesar de que las demás sinagogas estén bajas.

 

III. Techos y suelo por apto.

 

El Meíri (Shabbat, 11:1) dice que la persona debe ser cauta en que las casas no sean más altas que la sinagoga. Y así debe ser con respecto a todas las sinagogas de la ciudad (y no es suficiente con que se verifique que así ocurre con una sola sinagoga, sino deberá ser acatado así con todas).

En las comunidades judías de España, sus responsables eran cautos en cumplir con este objetivo de que los techos de las casas nunca estuvieran por encima de la altura de las sinagogas de la ciudad en la que residían. Para ello, procuraban tener construida la sinagoga en un relieve alto, de tal manera que nunca se arriesgaran a construir sus casas en la urbe con una altura mayor que la sinagoga de la ciudad.

Aunque el  Meíri parece ser estricto con este reglamento, por otro lado, acotó que todo lo que se restringió de que no se construyan casas más altas que la sinagoga, es cuando los techos de los apartamentos o casas son más elevados de lo necesario, con fines estéticos y de honorabilidad. Por ejemplo, los palacios reales se caracterizan por que los techos de sus residencias y habitaciones son  extremadamente altos, lo que, del punto de vista funcional y residencial, es innecesario; y, más bien, se diseñan y construye de esa manera estrambótica para lograr un atractivo y honor especial que lo haga propio de la nobleza real.

Siendo así, se entiende -del Meíri- que todo lo que ha de ser cauto en no sobrepasar la altura de las sinagogas de la ciudad, es una instrucción dedicada única y exclusivamente para aquellos palacios, o incluso casas, villas o quintas cuya altura de sus techos sea exagerada e innecesaria para el fin residencial.  En este caso, se deberán cuidar los yehudim residentes de estos inmuebles de que la altura no supere a la de la sinagoga. Pero, cuando la altura de las casas se encuentren a la medida justa y típica de una residencia común y corriente, sin exageraciones de estética, ornamento y/o honor, entonces, no regirá la advertencia del Talmud; por lo tanto, se permitirá, para los yehudim, construir y vivir en apartamentos de este tipo de edificios, por más altos que sean, así como en quintas y villas que mantengan su techo a una altura de una zona residencial convencional (aunque estén más altos que la sinagoga), ya que el objetivo del constructor o del comprador, al preferir un apartamento y residencia altos, es netamente su ocupación y uso… y, no además una causa ornamental y honorabilidad.

 

Apartamentos de techo bajo

 

Según esto, se podría explicar aún más el perfil descrito por el Meíri, diciendo que, en el supuesto caso en que se haya construido la sinagoga contando con un techo de altura considerable, como por ejemplo, 20 metros…, entonces, aunque un apartamento (ejemplo, piso 8) de cierto edificio se encuentre ubicado a una altura mayor (por ejemplo,  a 25 metros de la calle), no será calificado como una trasgresión residir allí, toda vez que la altura desde el piso del mencionado apartamento hasta su propio techo no sea mayor que dicha medida (generalmente el espacio aéreo de un apartamento propiamente dicho tiene una altura que oscila entre 2 y 3 metros y medio, y nunca superarían los 20 metros). Y el motivo por el cual estos 25 metros de altura -con respecto al nivel de la calle- no opacan a la sinagoga es: porque estas residencias no están ubicadas en pisos altos para principalmente hacer sentir a sus propietarios o inquilinos el honor y belleza de estar en un lugar alto y tener un techo alto con respecto a la calle, sino para que quepa la mayor cantidad y calidad posible de residencias, y/o para disfrutar de más entrada de aire, y/o de una mayor panorámica; el residente (de cada uno de estos apartamentos) generalmente no está buscando habitar en estos apartamentos para sentirse que vive en un edificio de techo muy alto (por el mero hecho de ser alto), pues, al fin y al cabo, el techo particular de cada apartamento no es alto. De esta manera, el constructor lograr el objetivo de vender la mayor cantidad de apartamentos aprovechando -al máximo- el terreno donde se ha construido su edificio, optimizando así su ganancia. De esta forma, no cabría decir claramente que hay un realce del apartamento alto con respecto a la sinagoga de la ciudad, dado que la causa de la altura de los apartamentos altos no ha sido la de opacar la belleza ni honorabilidad del sagrado recinto, sino un motivo de logístico, geográfico y económico.

 

Sinagoga de baja estatura

 

Alegando esta explicación del Meíri, si bien se ha encontrado un motivo viable para justificar el que existan casas judías de mayor altura que una sinagoga, por otro lado, se podría también identificar el contrario de este efecto, en un caso en que el techo del espacio aéreo de una sinagoga sea muy bajo, como por ejemplo, 2 metros y medio. En este caso, siguiendo las pautas explicadas sobre el Meíri, habría que, al menos, verificar que el espacio residencial de las casas y apartamentos de cada uno y uno tenga una altura que no sobrepase la medida de la altura del techo de la sinagoga. Y si una persona fuera dueña de un apartamento que tuviera una altura mayor, como los de muchos apartamentos, por ejemplo, 2.80 metros, entonces, tendría el dueño que disminuir la altura de su techo para que quede por debajo de la altura del techo de la sinagoga, por ejemplo, a 2.40 metros.

Pero, de no ser por un caso así, entonces, se ha de justificar, bajo este enfoque, la existencia de casas o apartamentos de pisos altos y cuya altura con respecto a la calle sea mayor que la altura a la que se encontrare el techo de una sinagoga.

 

Oposición arrolladora

 

Vale recordar que la del Meíri es una opinión y que no ha sido compatible con todos los Rishonim. Tal es el enfoque del ya mencionado Rabenu Jananel entre muchos otros, así como el  Séfer Habatim, quien declaró explícitamente no estar de acuerdo con el Meíri, pues, el objetivo de verificar que el techo de la sinagoga sea más alto que todos los techos de la ciudad, es imperativo.

 

Realidad, obstáculo & viabilidad

        

 Con el propósito de encontrar una salida a esta interrogante, habrá que introducir la siguiente reflexión… y es que, en la actualidad, parece difícil poder llegar a la viabilidad de que haya en toda ciudad un escenario en el que la sinagoga siempre esté más alta que todas las casas de la ciudad. Por ejemplo, New York… Si una persona, hoy en día, decidiera poner cartas en el asunto y cumplir a cabalidad lo que está escrito en la Ley, ¿qué se supone que debería hacer? Aparentemente tendría que instalar una sinagoga en un edificio extremadamente alto, para que, de esta manera, todos los habitantes de esa ciudad queden solventes de esta exigencia halájica. Pero, quedaría un problema: ¿cuántas personas van a asistir allí?¿acaso será factible subir decenas y decenas pisos en aquel edificio en un Shabbat?¿será una sinagoga concurrida? La realidad es que una sinagoga debería ser hecha adaptada lógicamente al acceso de cualquier yehudí, y eso incluye gente mayor, niños, y demás personas que decidan no subir tantos pisos para orar teniendo otra sinagoga al alcance de sus pies, pues necesitan que su acceso sea lo más adecuado a sus limitaciones; y si se les va construir una sinagoga en el piso 50 o 90 de un edificio, no será lo apropiado para dichos individuos, y, por ende, tampoco terminará siendo un honor para el Recinto Sagrado.

Aunque se quiera alegar que la sinagoga que se desea instalar será utilizada únicamente en días hábiles, y se hará uso del ascensor (elevador automático), todavía quedará la incomodidad, para todos aquellos que deseen venir al edificio a orar, en especial también para gente mayor y niños- de tener que tomar un ascensor dos o tres veces al día (Shajarit, Minjá & Ärbit), y hasta tres ascensores haciendo escala entre pisos –en caso así-.

 

Piso al techo poco trecho

 

El Rab JID”A, en su libro Majazik Berajá (Cap. 150), dijo que la Halajá es como el Meíri, lo que significa que tan sólo habría que verificar que cada apartamento tenga una altura particular menor a la altura de la sinagoga de la ciudad. Y así es el dictamen de Rabí David Hacohén Scali, autor del Kiriat Janá David (Tomo I, Cap. 150), quien indicó que se permite construir un apartamento o edificio de residencias, siempre y cuando la altura particular de cada apartamento (de su propio piso hasta su propio techo) sea de baja magnitud (más baja que la de la sinagoga).

También Rabí David Sutehón, en su libro Éretz Hajayim (Cap. 150), sostuvo la misma línea de sus homólogos recientemente expuestos.

 

¡No por ello, descartar!

 

El Séfer Jayim (Cap. 45), cuyo autor es el Rab Jayim Falag’y, tomó en cuenta a la lógica del Meíri, asociándolo, más bien, a que la persona debería hacer alto el techo la sinagoga para embellecerlos, iluminarlos, y brindar un ambiente confortable.

En Amsterdam, se fijaron el objetivo              de que hubiera una sinagoga alta y espaciosa, para que la gente se sintiera confortable en su asistencia al recinto. Se trata de la sinagoga de la comunidad judía proveniente de Sefarad. Sorprendentemente este Recinto Sagrado no fue blanco de los nazis en la segunda guerra mundial, pues se dieron cuenta que tapar los ventanales y espacios sería una misión tediosa, y decidieron dejarla como ésta, conservándose así hasta el día de hoy. Se podría decir que finalmente el haber buscado cumplir con el deber de que la sinagoga sea alta fue el detalle decisivo que provocó que la sinagoga se salvará de una anulación total, similar al augurio talmúdico.

 

Legado de Rabí Yehudá Hajasid

 

Rabí Yehudá Hajasid, en su Testamento (Letra 19), dijo, como “consejo”, que la persona debe procurar no hacer su casa más alta que la sinagoga.

La pregunta que emerge a colación es si verdaderamente se trata de una obligación que rige para todos, según el Código de Leyes Judías, el Shulján Äruj, como es posible entender que Rabí Yehudá Hajasid se haya referido a ésta sólo como un consejo.

Es posible que la respuesta sea que Rabí Yehudá Hajasid vaticinó que existen varios subterfugios para evadir la precaución señalada por Ley de no vivir en una casa de mayor altura que la sinagoga; a esto, se refirió su Testamento diciendo que, aun reconociendo la validez y legitimidad de dichos subterfugios, sería recomendable que la persona busque por cumplir dicha precaución sin evasión.

 

Empezando de “cero”

 

El Libro Zijrón Yehudá (Tomo 1, Cap. 59) dice que si ya había un local u hogar en el terreno donde se piensa hacer una sinagoga, no recaerá la obligación del Simán 150 cuando haga la sinagoga, sino que se permitirá remodelar y acondicionar sitio para instalar la Sinagoga -sin que haya que subir su piso y/o techo de la misma, para que no haya casas más altas que este Recinto Sagrado-.

Y el motivo de este permiso es que la precaución de que la sinagoga esté más alta que todas las casas de la ciudad recae cuando se va a construir una Sinagoga en un terreno donde no había nada antes que una Sinagoga. Pero, si ya había un local o casa antes en este mismo terreno, entonces, la “adaptación a Sinagoga” no requerirá de este requerimiento de que sea la más alta construcción de la ciudad.

 

Conclusión

 

El Talmud dice que la sinagoga debe ser la Casa más alta de la ciudad. Por lo tanto, en el caso en que sea factible, si se va a diseñar o programar la construcción o reconstrucción de una ciudad, habrá que hacer todo lo posible por instaurar la sinagoga en la parte más alta de la ciudad, a una altura que supere el alto de todos los edificios de la misma.

Pero, en el caso, como muchos de la actualidad, en que los miembros de la comunidad residen en vecindarios gentiles, en ciudades gentiles, considerando que preexistan edificios altos en dichas ciudades, y que los apartamentos de dichos edificios hayan sido construidos particularmente con techos bajos, como por ejemplo, un máximo de 3 metros…, entonces, en base al Meíri, y otros Legisladores que se apegaron a su decisión, se permitirá apoyarse en este dictamen y residir en dichos apartamentos.

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