Num. 135

Vaibárej David - Num. 135
¿A qué doctor llamar?
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(en audio sólo conclusiones)
    
  ¿Cómo se escoge un doctor?¿Cuál es el patrón de jerarquía, en la selección del personal médico para el tratamiento de una enfermedad?¿Profesionalismo, ortodoxo, familiaridad, humilde, confianza, experiencia, tecnología?














Introducción

Desde que se supo de la existencia de enfermedades, el mundo actuaba espontáneamente en la búsqueda por combatirlas o erradicarlas por completo.

Explica el RAMBA”N (Parashat Bejukotay) que los justos del Pueblo de Yisrael se consultaban con el Profeta de cada generación, para que le indicara la razón por la cual había llegado a determinado mal estado de salud, lo que correspondía generalmente a una acción o pensamiento indebido realizado por el paciente. Cuando la persona proseguía detallada y fehacientemente lo indicado por el Profeta, se recuperaban de la enfermedad, pues ésta ya no tiene razón de ser para el momento en que se corrige efectivamente el motivo por el que la contrajo.

Llegó la época en que desapareció el privilegio de la existencia de Profetas, y el Pueblo de Yisrael quedó sin una solución tan eficiente y espiritual como la recién mencionada. ¿Estaba y está acaso permitido recurrir a medicinas, remedios y doctores para la curación de enfermedades? La respuesta es que sí, ya que, tal y como la Guemará enseña, hay un versículo de la Torá (Parashat Mishpatim) que lo permite: “Verrapó Yerapé”. Es decir, ya que originalmente la persona debería asistir a lo de un Profeta para solucionar íntegramente el problema que converge en una enfermedad, aun así, la Torá permitió el uso de la medicina y consultas médicas para la curación de enfermedades, a pesar que su fé lo debería conllevar a la consulta de un Profeta, y, con más razón todavía, una vez que los Profetas ya no están…

Si bien es sabido que es permitido ser curado de enfermedades por la vía médica, salta la pregunta sobre cómo saber escoger al médico más apropiado para este fin, de entre todos lo médicos que estén a su alcance, tema que ha sido investigado para esta ocasión…

Preguntas

¿Cómo se escoge un doctor?¿Cuál es el patrón de jerarquía, en la selección del personal médico para el tratamiento de una enfermedad?¿Profesionalismo, ortodoxo, familiaridad, humilde, confianza, experiencia, tecnología?

Argumentos

Al profeta

 

El TA”Z (Y.D., Simán 336:S.K.1) alarga mucho sobre el tema introductorio y así como lo ha dicho el RAMBA”N, asiente a que un enfermo debería, tratar de obtener a la indicación de un profeta para su curaciónde tal forma que se entere cuáles son las trasgresiones que se han puesto en evidencia a través de su enfermedad. Y esa es la manera correcta de cómo curarse una enfermedad: por medio del Todopoderoso.

El Birké Yosef (Simán 336:S.K.2), escrito por el Rab JID”A, sostiene que, hoy en día, que no se hay la posibilidad de contar con la indicación profética, una persona que no desee ir al doctor, aun así estará obligado a recurrir por su servicio. Y si no lo hace, [A] pues piensa que su nivel espiritual no es congruente con esta recurrencia, se considerará como una actitud soberbia de su parte. No sólo eso… También [B] estará traspasando una norma que advierte que una persona no ponga su confianza en que le vaya a ocurrir un milagro (En Somejim Äl Hannés), sin acudir al procedimiento médico, pues su cuerpo se encontrará humanamente desatendido a sólo a expensas de que ocurra un milagro que logre su recuperación, y esta situación no está amparada por los Sabios. A la par que haya acudido al doctor, dirigirá su plegaria al Todopoderoso para que Le cure directamente. Pero, de ninguna manera deberá descartar la opción de ir al médico para curarse de su enfermedad.

        

¿Cómo se escoge a un doctor?

 

Factor 1: Mumjé

Experiencia

 

El Birké Yosef (Simán 336, S.K.4), señala que el enfermo deberá seleccionar al doctor más experto que haya tratado la enfermedad que le acongoja. El enfermo está en el deber de buscar por tratarse con el doctor más experto; y si no lo hace (si no persigue este objetivo de buscar al doctor más experto), se considera que el paciente se está dañando a él mismo. Y la prueba de esto, la ubicó en el texto del RAMBA”N (Torat Haadam), quien dijera que es prohibido dejarse tratar por una persona (aunque sea doctor) que no sea experto. Por ende, concluye el Rab JID”A que un enfermo que se apiada de su cuerpo y alma, deberá averiguar y buscar el mejor doctor que haya…

Se entiende claramente del Rab JID”A, que, una persona, en la medida de sus posibilidades, con poder adquisitivo suficiente o seguro médico, no debería ser atendido por cualquier médico sino por el mejor de los médicos posibles, para la cual, deberá incluso investigar sobre la jerarquía de los mismos antes de dejarse tratar por alguno.

 

Factor 2: Nájat Rúaj

Tranquilidad mental

 

La Guemará, en Maséjet Babá Kamá (85:1), de entre muchas de las situaciones de daños a terceros registrados, detalla sobre un caso específico en el que un hombre, quien por cierto es médico de profesión, le hizo un daño físico a otro. Inmediatamente el dañador se ofreció para curar la enfermedad sufrida por el paciente a raíz del mencionado daño. El paciente, por su parte, prefería otro doctor…

¿Acaso está obligado el dañador a pagar los gastos médicos que cobrará otro doctor, siendo que el dañador mismo es doctor y se está ofreciendo sus servicios médicos e intervención para poder curarlo? Dice la Guemará que está permitido negarse a ser curado por este doctor, ya que este doctor vendría pareciéndose a un “león atacante”, es decir, la victima evidentemente no tiene confianza en este doctor, siendo que éste coincide con ser su victimario; y, por ende, la víctima está en todo su derecho a buscarse a otro médico para curarse (y que el victimario, aun siendo médico, esté obligado a adaptarse a esa decisión).

 

Veteranía & Confianza

 

El Yam Shel Shelomó (Maséjet Babá Kamá, Pérek 8, Simán 10) explica que la Guemará se refiere incluso a un doctor experto (Rofé Mumjé), es decir, aunque se trate de un médico experto, puede ser rechazada la oferta de su servicio por parte de quien haya sufrido un daño previamente por parte de aquél.

Y, a propósito del texto recién mencionado de la Guemará, el ROS”H (Maséjet Babá Kamá, Pérek 8, Simán 1) explica que es necesario que un paciente obtenga Nájat Rúaj (tranquilidad mental por parte) del médico, es decir: es importante que el médico le inspire confianza. Y, justamente por la falta de Nájat Rúaj que siente ante aquél, pues tiene el antecedente de que le ha hecho daño antes, la Guemará enseña que podrá acudir a otro doctor.

Uniendo lo dicho por el Yam Shel Shelomó y el ROS”H,  se obtiene que, por más experto que sea este médico, la Guemará ha justificado el rechazo de su participación médica en la curación pues sucedió que éste ya no es de su entera confianza…

 

Rendimiento > Personalidad

 

Deduce el Rab Zilvershtein, en base a estas explicaciones, a través de un artículo registrado en la publicación Bet Hilel (Elul 5763, pag. 47), que, en general, si el enfermo no tiene Nájat Rúaj del doctor (ej. no le inspira confianza), podrá negarse a ser tratado por el mismo. Y, por más que este profesional sea muy expertose podrá evadir sus servicios, con tal de seleccionar a otro que le inspire confianza, aunque no sea tan experto.

En otras palabras, según este enfoque, es preferible un médico no tan experto pero que sí le inspire tranquilidad o confianza a su paciente, que un médico experto que no le provea de la tranquilidad deseada. Esta posición estaría oponiéndose a la opinión del Rab JID”A quien claramente expresó que la preferencia en la escogencia de un médico, la tiene quien sea el médico más experto.

Como prueba a sus palabras, el Rab Zilvershtein recordó que el ROS”H interpretó, del relato de la  Guemará, que la razón por la que el paciente estaba rechazando la intervención de aquel médico -que le ofreciera sus servicios inmediato-, era porque su contacto con él no le dotaría de Nájat Rúaj. Por ende, se pone en evidencia la importancia que tiene el Nájat Rúaj que sienta el paciente con respecto a su médico, más que la veteranía del este último.

 

Frente al Rab JID”A

 

Siendo así, se podría entender que esta opinión estaría limitando la escogencia del mejor médico a que éste cumpla primeramente con la condición de que aquél le inspire la mayor confianza posible a su pacientea pesar de que este médico no sea el más experimentado. Secundariamente, podrá chequear cualquier otro factor jerárquico. Siendo así, este requerimiento contradiría la exigencia manifestada por el Rab JID”A acerca del punto más importante a tomar en cuenta antes de escoger ayuda médica: el Rab JID”A dictamina que es la experiencia médica, mientras que el Rab Zilvershtein diría que es la confianza que éste inspira.

 

Doctor de su víctima

 

No obstante, esta deducción de las palabras del ROS”H podría mostrarse no tan contundente al notar que la situación que hizo que no hubiese Nájat Rúaj para el paciente, es que nada más y nada menos el doctor mismo fue quien le provocó la enfermedad, lo que indica lo comprensible que es tomar en cuenta la inspiración de confianza en este caso, pues ¡quién se dejaría tratar por la misma persona que le dañó! ¡Quién le puede asegurar que si le dañó antes de estar enfermo, ahora que está más débil no sea aun más dañado o lo deje sin posibilidad de curarse! Pero, en cualquier otro caso en que el doctor no haya tenido inconvenientes (en el pasado) con su próximo paciente, no necesariamente se podrá asegurar que el Nájat Rúaj sea el factor más importante a tomar en cuenta antes de seleccionar al médico tratante de una enfermedad.

 

Factor 3: Zejut

Veterinaria jurada

 

La Guemará, en Maséjet Nedarim (Hoja 41), habla sobre varios escenarios en que la persona se enfrentaba a otra con una declaración (jurada) que lo comprometía a no dar o recibir provecho de parte del otro (Mudar Hanaá). Este tipo de declaraciones la hacían algunas personas, de manera impulsiva, podrían existir para mostrar su gran inconformidad en las relaciones interpersonales, entre otras motivaciones. El problema venía después cuando realmente necesitaban un favor, uno de otro. Uno de estos escenarios podría consistir en que una persona jura no tener provecho de otro  que, por cierto, es médicoDespués de un tiempo,, pasó que el declarante sufrió una enfermedad que podría ser curada fácilmente por este médico: ¿puede recibir su atención médica?¿Puede aprovecharse del servicio médico proveído por este médico?

Responde la Guemará que no podrá ejercer la curación de los activos que pertenecen al que hiciera tal declaración, pero sí la curación de su persona. La curación de activos se refiere a curar a los animales y plantas del declarante.

Ante esta dicotomía, sale a colación una pregunta: si la curación de sus activos está vetada, ¿por qué no es así con la de la persona?

 

Mérito

 

El RA”N explica, con base en el Talmud Yerushalmi (Nedarim, Pérek 4), que este permiso de acceder a la curación de una persona, por intermedio de un doctor de quien le juró no recibir provecho, proviene del hecho de que “no por parte de cualquiera, la persona está destinada a ser curado”. Esto significa que ocurre que para cada enfermedad, el Todopoderoso asigna a la persona o médico, quien podría curarlo. Y, por ende, ya que es cuestión del destino, y no se sabe a qué médico corresponde (este destino), no se podrá dejar a ningún médico fuera de esta posibilidad: ¡quién sabe si justamente el médico que recibió este tipo de juramento haya sido seleccionado por el Todopoderoso para curar al paciente que lo declaró!

Sin entrar mucho en la explicación del cómo la Guemará justifica una trasgresión de un juramento así, por lo menos, se puede apreciar que la Guemará estaría enseñando que para curarse, no necesariamente el factor de escogencia debería ser el profesionalismo o experiencia del doctor, sino que, ya que es cuestión del destino. Y ya que no posible saber cuál es el doctor con el que finalmente tiene destinado a curarse, entonces, aparentemente se podría (justificar) ir a cualquier doctor, intentando su suerte. Y si no fuera así, ¿por qué la Guemará no orientó a que se seleccione otro médico?

 

Esotérico

 

Sin embargo, se podría alegar que, cuando se habla del tema de méritos (espirituales) de la persona, es difícil poder determinar los valores que lo definan. En otras palabras, ¡quién es el ser humano para poder catalogar el nivel de mérito que cause que un médico pueda curar este tipo de enfermedad! Por ende, aunque esta prueba sea contundente para determinar que haya que chequear principalmente el mérito de correspondencia curativa entre el médico y su paciente,  en la práctica no podrá ser así, ya que no se dispone de las herramientas para tal objetivo. En la práctica, todo parece indicar que seguirá siendo la experiencia médica la que tenga que ser verificada, y rezar por que coincida con el mérito de correspondencia entre paciente y su experimentado médico. No sólo eso, está escrito que un médico tiene tanto éxito como mérito tiene. Siendo así, un buen indicador, o por lo menos cercano, podría ser la gran experiencia del médico, que no es más que la frecuencia alta de eventos médicos exitosos, lo que revela la acumulación de igual número de eventos que manifiestan su mérito.

 

Najat Rúaj vs. Mumjé

Parto en Shabbat

 

En Maséjet Shabbat (Hoja 128), y así lo dictaminó  el Shulján (Simán 330:1),  está escrito que está permitido encender una vela, en Shabbat, para una parturientaEl motivo de esto es que el Nájat Rúaj de una parturienta, cuando ya está cercano el momento de dar a luz, es tan decisivo, que se permitió trasgredir un mandamiento de la Torá de no encender fuego en Shabbat, con tal de que pueda prosperar su parto, minimizando el nerviosismo y desconfianza, siempre y cuando ella lo pida. En otras palabras, el Nájat Rúaj (tranquilidad y confianza) de un enfermo ha llegado a ser un factor (tan) definitivo y permisivo equivalente al de cualquier otro caso de Pikúaj Néfesh (peligro de vida).

Por ende, comprendió el Rab Zilvershtein que si, para un tema como el de una trasgresión de Shabbat, cuya prohibición de encender fuego es de tanta gravedad, y, aun así, el factor Nájat Rúaj justificó su trasgresiónentonces, con más razón todavía, para un caso cualquiera de enfermedad de menos gravedad, en un día cualquiera, cuando haya que escoger al mejor médicoservirá como indicador el Nájat Rúaj que tenga el paciente, de éste.

 

Ponderación relativa

 

Empero, no necesariamente se podrá establecer una comparación entre el tema de “trasgredir el día Shabbat por causa de una parturienta” y el tema de “cuál es la característica para catalogar al mejor médico según el Torá”. La ponderación que tienen los factores, no se miden solamente por su valor absoluto, sino por su valor relativo.

En otras palabras, cuando se pretenda considerar el Nájat Rúaj, antes hay que sopesar el valor relativo del Nájat Rúaj en relación a lo que está al otro lado de la balanza de decisiones. En el caso de la Parturienta en Shabbat, hay dos opciones: {[A] Proporcionarle Nájat Rúaj a la parturienta o [B] No hacer nada}. Entonces, entre [hacer algo, beneficiándola sicológica y fisiológicamente sin traer ningún perjuicio al hacerlo] y [no hacer nada]: será preferente la selección [A] y proporcionarle el Nájat Rúaj necesario para su salud, aunque se trate del día de Shabbat, y no se seleccionará la opción [B], ya que no se obtendría beneficio alguno sino sólo con la [A].

Pero, cuando el objetivo sea Seleccionar al mejor médico según el Torá, y para ello, haya que decidir entre {[A] Escoger un médico no tan experto pero que proporciona Nájat Rúaj al paciente, y [B] Escoger uno experto pero que no proporciona Nájat Rúaj al paciente}, resultará que si se llegara a escoger la opción [A], entonces, aunque se estuviera ganando Nájat Rúaj para el paciente, se estaría perdiendo el nivel de profesionalismo que proporcionaría la opción [B], lo que no sucede en el caso de la “Parturienta en Shabbat”, caso en el que se le ha dado efectivamente importancia al Nájat Rúaj, todo el tiempo en que su aporte no ponga en riesgo de pérdida absolutamente nada.

Otro ejemplo lo representa una persona que le tiene pavor a las inyecciones (le suprime o disminuye el Nájat Rúaj) pero, necesita una inyección para ser curada. Cuando una persona pregunta si es correcto decidir por mantener el Nájat Rúaj y colocarse la inyección, entonces, la respuesta será que no, puesto que la obtención o mantenimiento del Nájat Rúaj deseado será concedido pero al precio de su salud, es decir, poniendo su salud en riesgo.

Aunque esta explicación pudo aclarar el tema de Shabbat, se podría también decir que, al parecer, el tema de Shabbat es otro tipo de Nájat Rúaj más significativo que el obtenido a través del gusto por la escogencia de un doctor o por una atención más cariñosa. Y, es más bien, un aporte de Nájat Rúaj para la disminución del peligro para la parturienta, quien siente temor en la oscuridad, ante momentos tan delicados como el que está pasando, en su parto. Y si se la deja con esa desesperación (en caso de no darle el Nájat Rúaj necesario), podría terminar en una calamidad, la que justamente se trata de evitar, aunque eso signifique profanar el Shabbat -en este específico caso-.

 

Visitar al enfermo

 

El Meíri, a través de Maséjet Nedarim (41:2), enseña que hay un precepto denominado Bikur Jolim (visitar enfermos), y uno de sus motivos es que lo agradable y placentero que se siente el enfermo ante la visita de su prójimoalivia su enfermedad pues le ayuda sicológicamente a soportarla. Siendo así, una vez más se pone en evidencia lo esencia del alivio psicológico para la cura de enfermedades. Y si es así, probablemente sea éste el factor más importante a verificar a la hora de escoger médicos para un paciente.

No obstante, se podrá contestar de la misma manera como se hizo para la reciente prueba, y decir que el alivio psicológico será válido en la medida en que se no se contradiga contra el debido proceso clínico, pero, cuando sea un obstáculo contra el mismo, obviamente deberá ser esquivado. En otras palabras, quizá sea preferible la selección de un buen médico que conoce los debidos procesos, a pesar de que los mismos no sean del agrado de su paciente, y no un médico consentidor que deje de aplicar algún proceso definitivo para la cura del mismo.

 

Eminente médico, pero…

 

En el libro Iguerot Moshé (Y.D., Jélek IV, Simán 8, Ot 1), aparece una pregunta que le formularon algunos sabios de la Yeshibá de Mir, que consistía en saber cuál de dos médicos es preferible para ser escogido por parte del paciente. [a] Médico 1: un médico que no cree y más bien reniega de la Torá, pero, es sumamente eficiente en el cumplimiento y rendimiento de su profesión. [b] Médico 2: un médico creyente y ortodoxo, pero, no es tan experto...

Ante esta interrogante, el autor del Iguerot Moshé afirmó que la respuesta a esta pregunta no necesita mucha investigación, puesto que [1] la Torá permitió acudir a lo de un médico, [2] y, según el RAMBA”M (Hal. Deöt, Pérek 4, Halajá 23) y la mayoría de los Rishonimesto es una obligación por parte del paciente…, y así es la opinión del Shulján Äruj…, entonces: es obvio que será preferible seleccionar la cualidad de veteranía y éxito del doctor antes que su nivel de creencia y ortodoxia. En otras palabras, en este caso en particular, el Médico 1 (un médico que no cree y más bien no cree en la Torá, pero, es sumamente eficiente), será el predilecto más que el Médico 2 (un médico creyente y ortodoxo, pero, no es tan experto). Esta predilección es tan ponderada, que incluso un experto Médico (1) que practique la idolatría, tendrá preferencia ante aquel (Médico 2) que no es tan experto aunque sea monoteísta y ortodoxo. La única excepción que recordó el Iguerot Moshées el caso en que el Médico 1 sea sospechoso de asesinar a alguien adrede (por su falta de creencia pues piensa que nadie le va castigar)situación que lo descalificará como seleccionado, bajo este enfoque.

 

Intento de magnicidio

 

La Guemará, en Maséjet Äbodá Zará (28:1), narra que había un Sabio llamado Rabí Abahúquien siempre hablaba en contra de la conducta de los renegadores de la Toráhasta que llegó un día en que Rabí Abahú se enfermóy tuvo que acudir al médico. Paradójicamente el médico al que acudió era uno de esos que reniegan de la religión judía, además de ser catalogado como miny, aun tratándose de uno de los más grandes de aquel grupo de renegadosRabí Abahú se sometió a su intervención médica. La Guemará continuó diciendo que cuando este médico se percató de que estaba atendiendo a quien promoviera la crítica contra los renegados, intentó más bien quitarle la vida, en vez de curarle. Pero, este magnicidio no prosperó, al ser que D.M. sus Sabios colegas se dieron cuenta a tiempo de estas intenciones…

Se deduce de este histórico momento, que Rabí Abahú dejó de lado el estatus de renegado contra la Torá y los Preceptos que caracterizaba la personalidad de su electo doctor, y dejó de lado la existencia de una campaña difamatoria contra ellos, con tal de buscar por la mejor atención médica.

Asimismo, la Guemará narra que los Sabios -en cierta época- solían consultarse médicamente con un médico Yishmaëlita, y otros con uno que era idólatra…, lo que significa que esto no debe ser un impedimento a la hora de buscar la mejor atención médica.

Una excepción a esta regla, es que si el doctor renegado o idólatra intentare interpelar con preguntas o imponer sus ideas heterodoxas en el paciente, entonces, este doctor quedará descalificado como candidato a la selección del mejor doctor, por más experto que sea. Y es tan estricta esta excepción, que, aunque no haya más doctores, no podrá acudir al que tenga estas pretensiones. Aclaró el Rab Fainshtein, que afortunadamente la gran mayoría de los médicos, en la actualidad, no pretenden influenciar la vida espiritual y religiosa de sus pacientes. Pero, el resto de las profesiones médicas, al menos en su mayoría, no se valen de estos procedimientos, por lo que el Iguerot Moshé permitió seleccionar al mejor de los médicos por el mejor rendimiento profesional aunque su doctrina religiosa sea de bajo perfil.

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El lado del doctor

 

Médico del pueblo

 

En el Shulján Äruj (Y.D., Simán 336) está escrito que la Torá dio permiso a los médicos de curar. Esta acción se encuentra dentro del concepto que corresponde al precepto de Salvarse la Vida. Y si una persona no asiste al doctor (cuando tiene algún real peligro), se considera como un asesino de sí mismo… Continuó el Shulján Äruj diciendo que, quien pretenda ser médico, no ofrezca su servicio a menos que sea veterano y no haya otro mejor que él.

En otras palabras, dice el Shulján Äruj que, en una ciudad, debería haber un solo médico (el mejor), y todos los demás se deberían retirar, misión imposible en el caso de una ciudad grande, en la cual uno solo no se da abasto.

Por supuesto que esta explicación del Shulján Äruj se aplica en un caso en que un doctor pueda atender en forma holgada (pueda abastecer de servicio) a todos los pacientes que padecen de enfermedades de su especialidad, pero, cuando no sea así y sea necesario más de un doctor, podrán anexarse tantos médicos como se necesiten para abastecer suficientemente a esa población y no tener que dejar enfermos sin atender, aunque ya haya un doctor mejor…. Y así es el enfoque del autor del Tzitz Eliëzer que será expuesto a continuación…

 

Sin dar abasto

 

El Tzitz Eliëzer (Jélek 5, Simán 22, Ot 2, 3 & 5), escrito por Rabí Eliëzer Yehudá Valdenberg, registra que está permitido ofrecer un servicio médico –aunque exista uno mejor- siempre y cuando el o los médicos en ejercicio de su profesión no se den abasto. Pero, si es una región pequeña, donde normalmente la población no demanda más que una asistencia médica, quien pretenda ejercer como médico estará en el deber de verificar si su rendimiento es el mejor (al menos en su especialidad).

 

Digo y hago

 

Aunque se ha jerarquizado la selección de un doctor, en base a su rendimiento y excelencia en el trabajo más que por su ética, eso no quiere decir que un doctor no deba ser una persona correcta y de ética, tal y como debería ser la obligación de todo ser humano, y más todavía cuando se trata de enfermos, que son personas que sufren y tienen los sentimientos heridos, y a los que frecuentemente -su enfermedad- les suele afectar sicológicamente; todo esto aunado a un principio básico de la Torá: “Y amarás a tu prójimo como a ti mismo”, y así como fue el legado de Hilel Hazakén: “Lo que no te agradaría que te hicieren a ti, no hagas a los demás”.

[N. del E. Está verificado científicamente y bien sabido que el ánimo del enfermo es un valioso aporte para su pronta recuperación –informes científicos que datan ya para el año 1990, D.M. logro al que ya se titulaba como “The Healing Power of Believe”-].

 

Conclusión

 

En caso de síntomas o enfermedades rutinarias cuya curación está relacionada con medicinas conocidas y de bajo riesgo, está permitido acudir a cualquier médico conocido como tal, aunque no sea especialista en la zona afectada, y aunque no sea el mejor.

Por ejemplo, para un embarazo y un parto, no es necesario que el médico sea una eminencia en obstetricia, ya que se considera un proceso rutinario. Asimismo, para recibir un diagnóstico sobre el nivel de miopía, astigmatismo o hipermetropía, no es necesario acudir al mejor oftalmólogo. De esta misma forma, si su problema es una caries, podrá acudir al dentista de su preferencia. O, una persona que padece de gripe, podrá administrarse incluso él mismo los analgésicos conocidos con la indicación que está escrita en el dorso de los mismos o en las instrucciones de uso, y, con más razón, podrá acudir al médico de su conveniencia, sin tener que estar obligado a buscar al mejor.

 

En caso de enfermedades no de rutina, o que dependan de intervención quirúrgica, que dependan de una compleja toma de decisiones o que requieran del uso de medicina de un notable riesgo secundario, hay que tratar de buscar la asistencia  médica más capacitada, en conocimientos y en experiencia, en la especialidad a la que esta enfermedad está vinculada, y aunque no sea el doctor que -al paciente- le agrade más.

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