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Num. 132

Vaibárej David - Num. 132
Bodas de oro
 
  
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(en audio sólo conclusiones)
    
¿Se pueden celebrar bodas de oro?¿Se puede celebrar los cincuenta años de existencia de una institución?













Introducción

La continuidad del pueblo yehudí sienta sus bases, entre otras, en el hecho de no dirigirse en los caminos trazados por otros pueblos, para así concentrarse en lo que el Todopoderoso requiere para nosotros, al mismo tiempo es un aporte significativo para evitar la asimilación. Todo esto es sólo una explicación de tantas que existen dentro de los motivos del precepto de “Ubejukotehem Lo Teleju” (ver traducción más adelante), la cual cobra la importancia intrínseca de ser uno de los 613 preceptos.

En esta oportunidad ha sido del interés general saber si es lo adecuado manifestar o conmemorar días especiales originados por ideas ajenas a la judía, así como adoptar hábitos o modas oriundas del mundo gentil, cuando, por otro lado existe el riesgo de estar traspasando el precepto de “Ubejukotehem Lo Teleju”.

Preguntas

¿Se pueden celebrar las bodas de oro o de plata?

¿Es correcto celebrar los cincuenta años de una institución?

 

Argumentos


Los de ellos

En el Libro de Vayikrá (18:3) está escrito la frase “Ubejukotehem Lo Teleju, Kemaäsé Éretz Mitzrayim Lo Taäsú, Ukemaäsé Éretz Kenaän Lo Taäsú” (Bajo los “Jukim” de ellos no os dirigiréis. Como la conducta de la tierra de Egipto no os conduciréis. Ni como la conducta de la tierra de Kenaän -la gente que habitaba allí antes de que se conquistara y que vivía en ese- lugar donde Yo les haré residir, no se conduzcan).

Onkelós traduce la palabra Jukotehem (Jukim) como Nimusehón, que en arameo alude a un modo de comportamiento o conducta, lo que significa que sería prohibido copiar la conducta de estos no yehudim. Pero, RASH”I, por su parte, indica que la orden de no andar en sus Jukim, advierte sobre no asistir a los teatros ni a los estadios de estos no yehudim.

 

Siete naciones

 

Por otra parte, existe otra discusión sobre si la advertencia de “Ubejukotehem Lo Teleju” apunta al yehudí en referencia a cualquier no yehudí del mundo, o únicamente con respecto a un gentil perteneciente a las siete naciones que vivían en Yisrael para antes del momento de la conquista de Yehoshúä Bin Nun. La segunda opinión corresponde al Séfer Yereím (Simán 313), quien opina que un yehudí debe cuidarse del precepto de Ubejukotehem Lo Teleju sólo con respecto a los gentiles de las siete naciones que ocupaban la tierra de Yisrael antes de la conquista, pero no con respecto al gentil que se encontraba fuera de esa geografía para aquel tiempo, ni tampoco con respecto a cualquier gentil de esta época que no corresponda a ese gentilicio.

Según esta opinión estaría permitido, entonces, imitar conductas (siempre y cuando no correspondan a las que claramente están advertidas por la Torá y los Sabios) de los gentiles de cualquier nación del mundo, en la actualidad, ya que lo más probable es que estos no yehudim no sean oriundos puramente de alguna de estas siete naciones.

 

Pura imitación

 

Sin embargo, el RAMBA”M, a través del Mishné Torá (Halajot Äbodá Zará, Pérek 11: Halajá 1), dice que no se debe conducir una persona a través de los Jukot de los gentiles, y no se debe imitarles, tanto en vestimenta, ni en el (corte de) pelo, como está escrito: “Ve Lo Teleju Bejukot Ha_Goy” (y no te conducirás según los Jukot del gentil). Continúa el versículo diciendo: “Yishámer Lejá Pen Tinakesh Ajarehem” (cuídate no vaya a ser que te parezcas a ellos), lo que explica que la orden anterior se refiere a no imitarles. Por ende, el yehudí tiene la obligación de separarse de los gentiles, por intermedio de (la práctica de no vestirse como ellos sino) que sea reconocido por su ropa, y por el resto de sus acciones. Y así como se demuestra esta diferencia en la forma de pensar de un yehudí, así debe ser también en su conducta. Y así lo demuestra el versículo: “Vaabdil Etjem Min Haämim” (y los separaré a ustedes de entre todas las naciones). El RAMBA”M registra posteriormente un listado de acciones que ejemplifican lo que sería una trasgresión de esta ordenanza, y, al finalizar la misma, agregó: “(…) y todo el que hace alguna de todas estas acciones, o algo parecido, será merecedor de la sentencia de Malkut”, lo que indica que ha trasgredido de la Torá íntegramente la prohibición mencionada.

 

Todo mundo gentil

 

Además de haber conocido el dictamen del RAMBA”M sobre el alcance de la descripción de esta prohibición, se detecta asimismo que el autor del Mishné Torá ha mostrado que los gentiles que no deben ser imitados no sólo son aquellos que habitaban la tierra de Yisrael sino también de cualquier otra procedencia, incluyendo a los gentiles de la actualidad. Y así es la opinión de la mayoría de los Rishonim y del Shulján Äruj (Y.D., Simán 178), y no como la opinión del Séfer Yereím mencionado a principio de este documento.

 

Ropaje y mueblería real

 

En la Guemará, en Maséjet Sanhedrín (52:2), está escrito que cuando un rey de un país fallecía, los encargados de palacio recolectaban toda su ropa y sus muebles personales (silla, escritorio, etc.) y las incineraban, para mostrar que nadie pueda llenar el lugar de la difunta personalidad. Asimismo está escrito que si los yehudim quisieran imitar esta conducta y quemar esas pertenencias de su difunto rey, entonces, estaría permitido y no traspasaría la prohibición de comportarse como ellos, pues está escrito en el Libro de Yirmeyah (34:5)“Beshalom Tamut Ubenisrefot Aboteja Hamelajim Harrishonim” (en paz morirás y tal y como le quemaban –sus pertenencias- a tus padres, los reyes antecesores), lo que implica que esta actividad era una conducta yehudí avalada por la Torá, y, por eso se permitió.

Por ende, si bien se ha aprendido que los yehudim practican esta costumbre de quemar la ropa de sus reyes difuntos, por otro lado, se deduce que si no fuera por esta indicación que hiciera el Profeta, entonces, no habría registro que legalizaría este permiso. Siendo así, se desprende de este aprendizaje, que un yehudí que imite cualquier otra conducta marcadamente gentil, estaría traspasando la advertencia de no conducirse en sus costumbres, a no ser que tenga a su favor un versículo u otra fuente efectiva que lo avale.

En base a este análisis, el Rab Yehudá Modrin, a través de la publicación Léket Shoshaná (Ciudad de Salmer, Año 5694, Folio # 59) concluyó que es prohibido celebrar las llamadas bodas de oro o plata, ya que esto es equivalente a imitar la conducta de los gentiles.

 

Manifiesto de sus creencias

 

En el Séfer Hajinuj, está escrito, a propósito de este precepto, que la definición del precepto de “Bejukotehem Lo Telejú” es: “no copiar las tradiciones de los gentiles que ellos practican como manifiesto de sus creencias, como por ejemplo, acciones sin lógica alguna, o acciones vinculadas a los rituales politeístas”. De esta manera, el autor del Séfer Hajinuj, libro cuyo objetivo es establecer bastas definiciones a todos y cada uno de los 613 preceptos, estaría exceptuando de culpa a cualquier persona que imite una conducta o tradición gentil, siempre y cuando no provenga o no esté vinculada a ninguno de estos renglones: acciones sin lógica alguna, rituales politeístas, entre otras acciones prohibidas (para más detalles, ver allí).

 

Base idólatra

 

En Maséjet Äbodá Zará (11:1), sorprendentemente registra el mismo caso de la práctica de quemar las pertenencias del rey difunto, y la califica como permitida sin necesidad de llegar a valerse de un versículo de la Biblia, y básicamente no es prohibido.

Mas si realmente no fuera básicamente prohibido, para los yehudim, imitar esta conducta de quemar las pertenencias de un rey, entonces, ¿por qué, en Maséjet Sanhedrín (52:2) sí lo dudó y preguntó el por qué habría de ser permitido? Y no solamente eso…¿Por qué respondió que el permiso es por la existencia de un versículo de los Profetas, pudiendo haber prescindido del mismo?

Ante esta interrogante, los Tosafot (Ä.Z., 11:1, D.H. “Ve_I Juká Hi, Heji Sarfinán”) respondieron que existen dos conjuntos de costumbres de gentiles: I. Las que tienen bases en la Äbodá Zará (idolatría) y II. Las que no tienen base en la Äbodá Zará, sino en una lógica u otra tradición que los gentiles tengan.

Por ende, las (I.) costumbres de gentiles que tienen base en idolatría, sólo estarán permitida en la medida que haya un versículo de la Biblia que la permita en forma clara, y son estas las definidas por Maséjet Sanhedrín (52:2). De lo contrario, una persona que imite una costumbre así habrá traspasado ineludiblemente la advertencia de Ubejukotehem Lo Teleju. Pero (II.) las que no tienen base en idolatría, son las que están permitidas para ser imitadas por los yehudim sin necesidad de estar avaladas por un versículo de la Biblia, lo que corresponde a la definición aportada por Maséjet Äbodá Zará (11:1). De esta manera, los Tosafot dejan sin contradicción, a la definición del permiso expuesta por ambas fuentes Talmúdicas sobre la imitación de conductas gentiles. Siendo así, si una persona deseare celebrar sus bodas de oro, o plata, no estaría prohibido al ser que esta conducta, al parecer, no proviene de una base idólatra.

 

RAMBA”M & Shulján Äruj

 

No obstante, lo dicho por el RAMBA”M no parece estar en concordancia con esta posición de los Tosafot, pues, cuando ilustró las conductas prohibidas de imitar, incluyó fórmulas no necesariamente originadas o vinculadas a la idolatría, como por ejemplo, la vestimenta, y el corte de pelo, al punto que extendió el concepto a cualquier otro acto parecido a éstos, y que imite una conducta marcadamente gentil.

Asimismo, el Shulján Äruj (Simán 178) no dejó evidencia de que haya que hacer una clasificación entre dos tipos de imitación de conductas de gentil, y, por ende, tampoco registró regla alguna sobre permitir casos disociados de la idolatría y sólo prohibir los vinculados a ésta…, sino que prohibió las imitaciones de conductas gentiles sin discriminar entre éstos.

De esta manera, a diferencia de los Tosafot, el RAMBA”M podría prohibir, para los Yehudim, también la celebración de bodas de oro o plata, por ser éstas una imitación de una conducta propia de los gentiles.

 

Vanidad y ociosidad

 

El RA”N, sobre el tema en cuestión, expresó que no prohibió la Torá (Ubejukotehem Lo Teleju) sino tradiciones basadas en la vanidad y en la ociosidady todas éstas vinculadas de algún modo con la Äbodá Zará. Pero, cuando la imitación es de conductas que están basadas en la lógica, y tiene una razón de ser, se permite. Es decir, todo comportamiento que tenga una explicación del por qué los gentiles lo hacen, es permitido que los yehudim lo adopten como parte de su práctica. Por ejemplo, si los gentiles inventan que hay que pararse cada vez que un semáforo esté en rojo, la Torá permitirá que la persona se adapte a esta conducta de precaución, ya que hay una lógica en la imitación de esta conducta, la cual es que el tránsito fluya con éxito y evitar accidentes. En la medida en que los Sabios identifiquen lo lógico del motivo por el cual los gentiles ejercen determinada conducta, será igualmente permitido para un yehudí imitar ésta misma. Pero, si existiera una conducta que los gentiles la ejercieran sin razón con un motivo insuficiente según la opinión de los Sabios, entonces, será prohibido imitar esta conducta.            

 

Divina Lógica

 

En cuanto a la lectura que da el RA”N sobre la Guemará de Äbodá Zará y Sanhedrín (Loc. Cit.), ¿cómo el RA”N afirma que el motivo de la Guemará es por lógica, si en otra Guemará tuvo la necesidad de traer un versículo como motivo? Suponiendo que la primera (Guemará Äbodá Zará) es por una lógica, entonces, ¿por qué la segunda (G. Sanhedrín) se tuvo que valer de un versículo? Por la dificultad de esta pregunta, el Jajam de Vilna no aceptó esta opinión del RA”N para poder entender la coexistencia de ambas Guemarot.

No obstante, en vías de entender quizá cómo el RA”N conciliaría ambas fuentes, el versículo de la Torá, al cual alude la Guemará de Sanhedrín y que justifica la actitud de quemar de la ropa de los reyes judíos, es tomado en cuenta como una “lógica” por la que no se trasgrede la prohibición de “Bejukotehem Lo Teleju”. Es decir, esta acción tiene una lógica, y ésta es “la lógica de la Torá”, lo que, en definitiva, significa que esta acción de quemar la ropa del rey difunto, tiene a la lógica de la Torá como base, apoyando a la lógica intrínseca en Maséjet Äbodá Zará (Loc.Cit.), y que, como dijimos venía como una especie de honor a la figura y recuerdo del rey desaparecido.

 

Se sale del camino

 

El MAHAR”I Colón (Shoresh 88), sobre este tema, explica que el versículo de donde proviene esta advertencia de la Torá “Ube_Jukotehem Lo Teleju” contiene al sustantivo cuya raíz es la palabra “Jok”, la cual significa, según el Comentario del RAMBA”M (Parashat Kedoshim), que es una Ley carente de lógica humana, mientras que un “Mishpat” es una Ley comprensible en forma lógica. Por ende, cuando el MAHAR”I Colón va explicar la orden de Ubejukotehem Lo Teleju, dice primeramente que [A] lo que está prohibido es dirigirse bajo la conducta gentil cuando esta es carente de lógica. Para avalar esto, el MAHAR”I Colón trae varios registros Talmúdicos en los que coincide esta clasificación con los casos prohibidos en éstos. Una segunda clasificación [B] corresponde a acciones o conductas que tienen una lógica para los seres humanos, pero que “sale del camino del Tzeniüt (reflejan una evidente actitud sin recato) y sale del camino de la humildad”. Por ejemplo, un corte de pelo escalonado, o con carriles rapados intermitentemente (uno sí y uno no), o pintarse el cabello con formas geométricas, unos lentes en forma de estrella, etc… Uno de los ejemplos expresados por el MAHAR”I Colón, es el uso de una camisa o franela roja (llamativa) en su totalidad. Dado lo llamativo de este color, el hecho de que una persona lo use, va en contra de los principios de humildad hacia los que se debe dirigir la persona, y, por ende, trasgrede la orden de Ubejukotehem Lo Teleju.

 

Parecerse a ellos

 

Continuó el MAHAR”I Colón recordando que existen tipos de conducta gentil que la persona, a veces, desea asimilar, con el fin único de parecerse a ellos (sin utilidad alguna), y aclaró que esto se encuentra prohibido. Sin embargo, también recordó que RASH”I explicó, sobre este tema, específicamente que incluso cuando la realidad es que las vestimentas judías y gentiles son claramente diferenciables, y, en el supuesto en que la vestimenta judía no fuese más recatada que la gentil, entonces, el yehudí tendría permitido imitar esa vestimenta. De lo contrario, estaría prohibido adoptar la vestimenta gentil. Añadió el MAHAR”I Colón a su discurso, que, de esta manera, la Torá promueve el cuidado que hay que tener de no imitar el comportamiento y conducta propia del gentil.

Por ende, si una persona deseara celebrar o asistir a la celebración de unas bodas de oro, ya que este evento contiene [A] cierto grado de lógica, como lo es la alegría por haber acumulado determinado tiempo felizmente casado, aunado al número redondo que representaría el de cincuenta años de casado (o veinticinco en el caso de bodas de plata); y, en el caso en que esta celebración no vaya a presentar [B] señales de indecencia y soberbia, entonces, estaría permitido efectuarla.

 

El zar de Austria

 

En el libro Bircat Yaäcob, cuyo autor es Rabí Yaäcob Hisrch, está expuesta directamente su opinión sobre la celebración de las bodas de plata. Narra su autor que, en el año 5639, en Austria, se celebraron los veinticinco años que tenía de casado el zar de Austriaa la cual le invitaron a asistir, pues el autor de este libro era, para ese entonces, el Rabino Principal de dicho país. En el ínterin, le solicitaron a este Sabio dirigiera unas palabras a los asistentes… Y a continuación la idea de un extracto de su discurso…

Nosotros los yehudim, en ocasión de los casamientos decimos una bendición así: “Saméaj Tesamaj Reïm Ahubim Kesamejajá Yetzirejá Be_Gan Ëden Mikédem”. Lo que significa que Adam Harrishón quien fue  llamado Yetzirejá, y quien estuviera en el Gan Ëden al Principio, fue Saméaj (alegrado) por el Todopoderoso, y esta bendición pide al Todopoderoso que así como alegraste a Adam Harrishón para el momento en que le diste su compañera Havá, asimismo sean alegrados a los prójimos amados que se están casando ahora… ¿A qué se debe esta alegría?¿Cuál es la alegría que se está pidiendo?¡Acaso esta alegría no es espontánea y viene en forma automática por el sólo hecho de casarse!¿Por qué se pide, del Todopoderoso, la alegría, para el momento del matrimonio?

 

Ni dinero ni belleza

 

Continuó el autor del Bircat Yaäcob, esta vez respondiendo a estas interrogantes, y diciendo que cabe recordar que Adam Harrishón, cuando se casó con Havá no necesitaba sentirse atraído a ella a causa de sus cualidades externas, o por su capacidad intelectual, o por otros intereses momentáneos. La alegría que él sentía por que iba a tener una compañera así, no dependía de sus pertenencias, dinero, belleza, juventud, inteligencia, ya que estos bienes o privilegios son variables o perecederos a través de los años, sino únicamente del objetivo de formar una familia y procrear. Es decir, Adam Harrishón, desde el principio, no le dio importancia a ninguna de estas características, y esto se corroboró al ser que su alegría se mantuvo constante a pesar de que, con el pasar de los años, variaran o desaparecieran algunas de éstas. Pero, si su alegría hubiese dependido de estos características, entonces, la alegría se hubiese disminuido en proporción a cómo disminuye la tenencia de las mencionadas.

Siendo así, elevamos una plegaria al Creador que así como Adam Harrishón tuvo la madurez necesaria para evaluar cuál es la alegría verdadera, y saber “alegrarse con su pareja” para el resto de sus vidas, que así también sea con tus otros amados que pretendan casarse, y puedan cumplir muchos años de vida con esta alegría plena e independiente de aquellas variables.

Por otro lado, si bien el autor del Bircat Yaäcob ha dejado explicada su opinión sobre la lógica que tiene este tipo de celebración, no obstante, no detalló que esta aclaratoria la haya hecho para justificarla frente a la advertencia de Bejukotehem Lo Teleju…

 

Cincuentenario & Centenario

 

En otra ocasión, después de que pasaran cincuenta años de la desaparición física del Jatam Sofer en Hungría, los alumnos y los alumnos de sus alumnos que vivían para ese entonces decidieron hacer una fiesta grande para conmemorar los cincuenta años de su fallecimiento, recordando sus actos, estudio, y obras, etc… En una reunión para su organización, algunos de estos alumnos opinaron que les parecía que haber escogido conmemorar un acontecimiento justamente a los cincuenta años y no otro número (por ejemplo, cuarenta y nueve), estaría emulando una costumbre gentil de celebrar los cincuenta (50) años  de algún punto de referencia. Esta discusión tuvo lugar no sólo en aquel momento, sino que se repitió cincuenta años después, fecha en que habían pasado 100 años de su deceso.

No obstante, aunque la actitud de estos alumnos mostraba la defensa por la pureza del recuerdo de tan afamada figura, como lo fue la del Jatam Sofer, por otro lado, la razón que los llevó a la decisión de rechazar este tipo de evento no era necesariamente el que estuviera en contra de la Halajá, sino que no era correcto que un Sabio como este, quien se dedicara toda su vida en forma intachable en la lucha contra los cambios de las costumbres judías, tuviera aunque sea una chispa de contacto con una muestra de costumbres gentiles… Pero, no necesariamente habrá que decir que lo que les llevó haya sido el temor por la trasgresión de Bejukotehem Lo Teleju, ya que, según el RA”N y el MAHAR”I Colón, imitar actitudes de gentiles cuando tienen una razón de ser y una lógica, son permitidos llevarlos a cabo por un yehudí, y no se trasgrede dicha advertencia.

 

 Conclusión

La definición de la advertencia de Bejukotehem Lo Teleju, consiste, según el Bet Yosef (Simán 178) y el RAM”A (Simán 178:1), y bajo en enfoque del RA”N y el MAHAR"I Colón, en lo siguiente:

 

Base en idolatría

Un yehudí que imita una actitud o costumbre no yehudí, la cual tiene su base en la idolatría trasgrede la orden de la Torá “Bejukotehem Lo Teleju”.

 

Sin base en la idolatría

A. Sin lógica

En cuanto a una actitud o costumbre gentil que se asume sin razón o no tiene base en la lógica, si un yehudí la imitara, estaría trasgrediendo la orden de la Torá “Bejukotehem Lo Teleju”, como por ejemplo, comer un tipo de alimento en determinada fecha del año sin razón alguna, simplemente por una costumbre de raíces gentiles.

 

B. Con lógica y decencia

En cuanto a una actitud o costumbre gentil que se practica con lógica y explicación, si un yehudí la imitara, no traspasa la orden de la Torá “Bejukotehem Lo Teleju”. Por ejemplo, una persona desea comer hamburguesa en sándwich, no se le cataloga como trasgresión de Bejukotehem Lo Teleju, al ser que tiene una lógica, como por ejemplo, que es muy sabroso, o que es suave para los niños, o que es comida rápida, etc… O por ejemplo, el uso de una corbata que sirve para algo, como por ejemplo, para tapar los botones de la camisa, tampoco está prohibido. Pero, si por ejemplo, los yehudim quisieran imitar un consumo del mismo alimento justamente en un día del año, siendo costumbre de no yehudim, y sin razón alguna, entonces, sí estará prohibido, pues no tiene motivo alguno.

 

“25 & 50”

 

Por ende, si una persona deseare celebrar decentemente sus veinticinco o cincuenta años de casado, estaría permitido y, según la Halajá, no trasgrediría la norma de Bejukotehem Lo Teleju, al ser que esta celebración tiene una lógica o razón de ser, que es el agradecimiento al Todopoderoso por haberles hecho convivir juntos durante este preciso tiempo.

En este particular se recomienda no hacer uso del apelativo “bodas de plata” o “bodas de oro”, nombres que provienen de la costumbre gentil, por lo que será preferible que se refieran a estos con frases como “los veinticinco años de casado” o “los cincuenta años de casado”.

 

Será catalogado con Midat Jasidut (cualidad extraordinaria de aplicación a las Mitzvot) a la actitud de una persona que, en vez de celebrar los veinticinco o cincuenta años de casado, no celebre del todo, o que sí celebre otros ordinales, como por ejemplo, los veintiséis, treinta, cuarenta, cincuenta y dos, o cincuenta y cinco años de casado.

 

C. Con lógica indecente o soberbia

En cuanto a una actitud o costumbre gentil que se practica con una lógica que se basa o se manifiesta en la indecencia, o en la falta de humildad, si un yehudí la imitara, sí traspasa la orden de la Torá “Bejukotehem Lo Teleju”.

Asimismo si una costumbre o conducta gentil se basare en una filosofía netamente gentil, entonces, también estará prohibido de imitar.

 

 

 

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