JANUCA Vasitos Inestables



Introducción


Janucá, ha sido objeto de un sinnúmero de modos para el cumplimiento de la Mitzvá. La Januquiyá, la vela de Janucá, sobre la cual se ha de dedicar los preceptos más relevantes, de estos días, que son el encendido propio de la vela y la divulgación del milagro. Los ingredientes…, aparentemente simples: aceite, mecha, fuego y, por supuesto, uno o más recipientes que acojan a los anteriores.

Antiguamente, el aceite se vertía en cavidades integradas en el propio candelabro o base metálica para el encendido. Pero, últimamente (para facilitar la limpieza y demás razones), se han estado fabricando unos recipientes o vasitos de vidrio que posee una forma convexa en la parte inferior, lo cual, si bien favorece  a “una inserción segura” de los mismos en cavidades, a la medida, en el candelabro en el que posan…, “no sería lo ideal” en el caso en que se requieran ser usados independientemente del candelabro, lo que auguraría una caída segura.

En esta oportunidad, la investigación perseguirá el objetivo de revelar si se cumple, o no, la Mitzvá de la Vela de Janucá, encendiendo en estos peculiares vasitos.

 

Preludio


En el presente, la premisa del término “vela de Janucá”, corresponde al conjunto que reúne al aceite con una mecha, lo que, en principio, conforma al ingrediente esencial para el cumplimiento de la Mitzvá (Lejatejilá). Para una explicación sobre el por qué encender con aceite, y con qué aceite, chequear la Publicación “Vaibárej David” (Num. 15).


 

Preguntas

 

¿Se cumple el precepto de encender la vela de Janucá, por intermedio de vasitos carentes de una base firme?

¿Es correcto hacer uso de un recipiente con plataforma irregular o inestable, para la Mitzvá de Encender la Vela de Janucá?


Argumentos

 

De boca de Eliyahu

 

El Rab Yitzjak Saguinehor, quien fuera hijo del RAABA”D, escribió en su libro, una Halajá que dice haber recibido de boca de Eliyahu Hanabí: “todo recipiente que no pueda sostenerse por sí mismo,  no es apto para ser usado para el encendido de la Vela de Janucá, aunque éste sí se pueda sostener por intermedio de un apocador”.

En el libro Jésed Le_Abraham (Nehar 18, Maäyán 2), cuyo autor es el Rab Abraham Azulay, bisabuelo del Rab JID”A, dice que encontró, en un manuscrito antiguo, que hay 15 niveles de utensilios sobre los que se puede encender la Januquiyá, que van desde utensilios de oro … hasta unos trozos de madera. Culmina su reporte diciendo que todo utensilio que no puede sostenerse por sí mismo sin el auxilio de un apocador, no es apto para el precepto del encendido de las vela de Janucá.

 

Recipiente insostenible

 

Siguiendo esta misma línea, el SHU”T Abné Nézer (O.J., Simán 500: Ot 1) advirtió sobre la inaptitud, para el encendido de la vela de Janucá, de un recipiente que no se sostiene por sí mismo. Asimismo es la opinión del autor del SHU”T Sedé Ha_Áretz (O.J., Simán 61), del libro SHU”T Admat Kódesh (Jélek 2, Simán 7), del Birké Yosef (O.J., Simán 673, S.K. 6) escrito por el Rab JID”A, Kaf Hajayim (Simán 673) cuyo autor es el Rab Jayim Falag’y, del Ïkaré Hadat (Simán 35, Ot 11)  escrito por Rabí Daniel de Taranes, y del Sedé Jémed.

En especial, el Abné Nézer, en la página 272, concluyó, según su parecer, que estos vasitos con base protuberante y que no se pueden sostener por sí mismos, no se consideran utensilios (Kelim), y por lo tanto, el que enciende en éstos para concretar el precepto de prender la vela de Janucá, no cumple con su obligación.

 

¿Qué es un Ner?

 

El MAHARA”L Mi_Prag, en su libro Netibot Ölam, hace una investigación sobre lo que significa “Ner” Janucá (“Ner” es traducido por algunos como “vela”). En este texto, analiza a qué conceptos incluye la palabra “Ner”: si es (Opción 1) al aceite con la mecha, o (Opción 2) sin la mecha, o (Opción 3) al vaso propiamente dicho sin contenido alguno de aceite…

En su desarrollo, dijo que, por un lado, se podría decir que, para que reciba ese título de “Ner”, debe constar de un utensilio (vaso). Pero, por otro lado, es posible llegar a pensar que el concepto de Ner no requiere de la presencia de un vaso, sino únicamente de un combustible y la mecha…

En su conclusión, el MAHARA”L Mi_Prag declaró que la palabra “Ner”, sí (Opción 3.) incluye al vaso o recipiente donde se vierte el combustible y coloca la mecha.

 

Cuidando su integridad

 

Es curioso que el texto del Netibot Ölam no haya traído prueba, para sus palabras, de Maséjet Shabbat (Pérek Bamé Madlikim), en el cual, la Mishná enlista una serie de restricciones relativas a la vela de Shabbat. Una de éstas es que una persona que desea apagar el Ner  de Shabbat, ya sea porque desea cuidar la integridad del “Ner”, o porque desea cuidar la integridad de su aceite, o porque desea cuidar la integridad de la mecha, debe ser sancionada.

La prueba detecta que la Mishná mencionó tres casos de cuidados correspondientes a cada uno de los tres diferentes componentes del encendido de un fuego: (a) Aceite, (b) Mecha y (c) “Ner”. Siendo así, “Ner” es seguro que no puede estar definido como Aceite ni como Mecha, pues estos ya fueron tomados en cuenta por la Mishná. Por lo tanto, por descarte, la palabras Ner debe ser definida como el recipiente, llámese candelabro o vaso…, tal y como fuera la conclusión del MAHARA”L Mi_Prag

Siguiendo este orden de ideas…, ya que, a través de la Mishná, se obtiene que, para que una Vela tenga nombre de Ner, se necesita disponer de un recipiente (además del aceite y la mecha), como por ejemplo un vaso o un candelabro -pues aparentemente, según la Halajá, un recipiente debe tener una plataforma que mantenga la firmeza del mismo para que se considere como tal-…,  entonces, en el caso de Janucá, fiesta en la cual se exige también un encendido de un “Ner”, el requerimiento debería ser equivalente, y, por ende, se tendría que disponer, para la Mitzvá de encendido, de un recipiente apto, y esto implica en firmeza de su plataforma.

 

Trabajos Sagrados

 

El autor del Abné Nézer, Rabí Abraham Mi_Sojatchov, trae una prueba más para demostrar lo imperante de la exigencia de una base que contenga la plataforma necesaria para mantenerse firme. A modo introductivo, en Maséjet Yomá (24:2), se califican algunas acciones si son o no Äbodá Tammá.

Äbodá Tammá es una calificación que recibe el una acción que no requiere de otra acción para complementarla, mientras que Äbodá que no es Tammá es una acción que pueda necesitar otra Äbodá para complementarla. Por ejemplo, donar harina (traerla al Bet Hamikdash y santificarla) es una Äbodá, es una acción que necesita de otra acción para completar un trabajo en el Bet Hamikdash, como lo sería la acción de colocarlo en el utensilio correspondiente, posteriormente agarrar un puño para sacrificarlo en el Altar, etc…, y no podría ser calificada la donación y santificación, o agarrar el puñado, como Äbodá Tammá, aunque cada una de ellas si es considerada como una Äbodá. En cambio, colocar un sacrificio en el Mizbéaj sí es una Äbodá Tammá, ya que posteriormente no hay otro trabajo que lo complemente…

 

La Menorá del Templo

 

La Guemará (Yomá, 24:2), explicada por RASH”I, menciona que el Siddur Hamenorá (la preparación de la Menorá) sí es una Äbodá Tammá, que consistía en: la remoción matutina de las anteriores Nerot -los vasos de oro con aceite-, limpiaban su interior de cenizas o cualquier otro resto, luego las regresaban y las fijaban, considerándose así una Äbodá Tammá.

Ya que la preparación y presencia del vaso contenedor del aceite y mecha tenía un valor, por sí mismo, siendo eso mismo una Äbodá…, esto implica que indefectiblemente estos vasitos eran considerados como utensilios.

Y, según la óptica del Abné Nézer, en lo referente a un recipiente sagrado, debería ser necesario que tuviese el poder de sostenerse por sí mismo, sin necesidad del auxilio de alguna abrazadera, porta vaso, aro, etc… Esta reflexión llevó al Abné Nézer a la conclusión … de que, así como en la Menorá del Bet Hamikdash, ocuparse del preparativo del “vaso” propiamente es la esencia de una Äbodá, siendo ésta parte de la Mitzvá de encender la Menorá, y en consecuencia es inaceptable un vaso no sostenible por sí solo…, entonces, tampoco será aceptable el uso de un vaso insostenible por sí solo, en el caso de una Menorá de Janucá o Januquiyá, siendo que esta última  representa a la Mitzvá que se hacía en el Bet Hamikdash.

 

Receptor sanguíneo

 

No obstante, en Maséjet Pesajim (64:1), está escrito que, en el Bet Hamikdash, había un objeto que servía para recolectar la sangre del animal, calificado por la Guemará como Kelí Sharet (Utensilio del Servicio Sagrado). A diferencia del caso de la Menorá, este Utensilio contaba con una base cónica imposible de sostenerse por sí misma, a menos de que alguien o algo lo prensara, de tal manera que se evitaba que lo olvide por un momento, en algún sitio, y se coagule la sangre del animal sacrificado.

Si es así, se estaría detectando la certeza de que, en el Tempo, existía día a día, factibilidad de contar con un utensilio para el Servicio, en el Bet Hamikdash, que se considere como Äbodá, pero contando -este utensilio- con una base (cono) nada sostenedora.

Por lo tanto, se deduce de este pasaje Talmúdico que es posible encontrar el término “Kelí”, incluso en referencia al Bet Hamikdash, definido como un recipiente que no necesariamente posee una base o plataforma firme…, a diferencia de las Leyes de Tum-á y Tahará, Kidush, Netilat Yadayim, etc., temas en los que si hay que percatarse de que la base de sus recipientes sean proporcionen firmeza al mismo para su sostenimiento.

De esta manera, no podríamos deducir, [a partir de RASH”I (Maséjet Yomá, 24:2), quien dijera que Äbodá del Siddur Ha_Menorá consiste en “la remoción matutina de las anteriores Nerot -los vasos de oro con aceite-, limpiaban su interior de cenizas o cualquier otro resto, luego las regresaban y las fijaban”, que – de seguro- estos vasitos o Nerot tuvieran realmente una base plana, sino, muy bien podría haberse tratado de vasos no necesariamente sostenibles por sí solos].

 

En otras palabras…

 

En otras palabras, no hay que descartar la posibilidad de que la propia Menorá, en el Bet Hamikdash, contara con vasos no sostenibles por sí mismos, de la misma manera como se toleraba el uso de recipientes (cónico), insostenibles por sí mismos, para el recibo de la sangre en este Sagrado Lugar.

Y con más razón aun, sobre la Menorá nuestra de hoy en día, que es la Januquiyá, no se podrá deducir que haya que poseer un vaso que se sostenga por sí solo, para concretar con la Mitzvá de Encenderla, y se podría permitir aparentemente el uso de vasos carentes de una base firme.

Quedaría, sin clara evidencia, la afirmación de que los utensilios del Bet Hamikdash obedecen  a una exigencia de sostenimiento propio. Por ende, tampoco se podrá aseverar que el recipiente para albergar al aceite y mechas de Janucá necesite contar con una plataforma, para que sea considerado un utensilio.

Y, al contrario de cómo concluyó el Abné Nézer, podría resultar en la siguiente idea: si en el Bet Hamikdash, Lugar en el que las exigencias de estructura de sus implementos no deben pasar por alto, existe la posibilidad de que un utensilio recibe este calificativo aun sin contar con una base que la sostenga por sí misma, entonces, ¡por qué no calificar igual a un utensilio no consagrado para el Bet Hamikdash!

 

Preparación > Encendido

 

El RAMBA”M, a través de su libro Mishné Torá, en Halajot Biat Hamikdash (9:7), dice que un Yisrael (que no es Cohén) que pretende encender la vela de la Menorá, en el Bet Hamikdash, podrá hacerlo si el Cohén extrae la Menorá de Hejal o Kodesh, hacia la zona de estancia permitida para un Yisrael, y quedará permitido, de esa manera, encender la Menorá; inmediatamente, el Cohén procederá a devolver las velas al sector original. Este importante requisito de que el Cohén las deba preparar previamente, se aprende de un versículo de la Torá: “Veäraj Otam Ha_Cohén Lifné Ad.” (y deberá Prepararlas –las velas-, el Cohén, delante de Hashem). La preparación de las velas tenía una alta jerarquía por encima del encendido, tanto así, que se exigía que la preparación de la Menorá fuera en el “Hejal”, mientras que el encendido podía ser fuera del “Hejal”.

 

Inestabilidad opacante

 

Tomando, como fundamento, a esta referencia del RAMBA”M (Idem), el SHU”T Abné Nézer (O.J., Simán 500) explicó que, siendo que la concreción de la Mitzvá de preparar la Menorá cobra una alta relevancia Halájica, por ende, sus vasos, los cuales representan el lugar directo donde se hace el preparado, deben también tener características relevantes; y, siendo que el logro de esta característica se vería opacado si el utensilio que se utilizare no contara con una base que proporcione firmeza al mismo…, entonces, también en lo que respecta a la Mitzvá de encender la Januquiyá, precepto cuya fuente es alusiva a la Menorá del Templo, deberá ser tomada en cuenta esta consideración, y deberán ser usados recipientes con plataformas que proporcionen la firmeza merecida de la preparación de una vela como lo es la Vela de Janucá.

 

Órdenes preceptivas diferentes

 

No obstante, cabe notar que [la argumentación que se hizo antes, tomando como  referencia a la Guemará, en Maséjet Pesajim (Loc. Cit.), la cual registra la cierta existencia de utensilios cónicos, entre los Kelé Hasharet, para el recibo de la sangre] es pertinente aquí también…, lo que significa que no es alegable la existencia de una regla que generalice la obligación de uso, en el Bet Hamikdash, de un utensilio con base firme.

Así también, se podría alegar, que no necesariamente pueden ser relacionadas las restricciones advertidas para el cumplimiento del precepto de la Menorá del Bet Hamikdash, con las de la Menorá de Janucá, primeramente por ser estas provenientes de una orden preceptiva diferente. En segundo lugar, los procesos del encendido de la Menorá en el Templo requieren del uso de un Candelabro ubicado en el Kodesh para acoger a las velas de la Menorá, mientras que, para la Vela de Janucá, no se requiere ni de un candelabro, ni de una ubicación tan sagrada como lo es al sur del Hejal o Kodesh: con un simple vaso o varios vasos, aunque no sean acogidos en candelabro sino sueltos, bajo cierta norma claro está, es suficiente para su cumplimiento.

 

Con y sin candelabro

 

El reciente punto, será ilustrado por medio del siguiente ejemplo: si a un Cohén se le ocurriese activar todos los vasos de vidrio sin el Candelabro respectivo para el precepto de Menorá en el Templo, entonces, no se convalidaría nunca, mientras que, si se colocasen esos vasos para el precepto de Janucá, en la casa, su validez no se pondría en duda, y más bien, podría llegar a cumplir, de esta forma, con la Mitzvá de Hadlakat Nerot Janucá con calificativo de Min Hamubjar (cumplimiento del precepto de su mejor modo). Es decir, no se registra el que haya un estricta relación entre las Halajot sobre Menorá en el Bet Hamikdash y sobre Janucá (Por ejemplo, en Janucá se enciende progresivamente mientas que en el Bet Hamikdash eran siete velas fijas todos los días). Asimismo , no se halla archivado muestra alguna que revele que necesariamente habrían de ser utilizados, para Janucá, aquellos recipientes que se colocan en la Menorá del Templo. En especial, cuando la Halajá ha dedicado capítulos diferentes a los detalles de la Mitzvá de Janucá, el aceite, las mechas, el fuego, la ubicación, el encendido, las bendiciones, etc…, pero, no hemos visto que se haya mencionado nada que tuviera que ver con la firmeza del utensilio que alberga al aceite y a la mecha.

 

¿Era, o no, una Äbodá?

 

En cuanto a la prueba fundamentada en Maséjet Yomá (24:2) sobre la fijación de las velas en el Templo, vista por el Abné Nézer como equivalente a la acción de preparación de las velas en el Bet Hamikdash, no hay que olvidar que fue RASH”I quien especificó que la fijación o colocación era parte de dicha Äbodá. Sin embargo, no debería deducirse tan intrépidamente que la colocación de la que habla RASH”I sea el procedimiento de aterrizar el vaso en su sitio… esto no es lo básico de ese proceso, sino que se podría interpretar que se refiere a la colocación del aceite y de las mechas, que están dentro del vaso, respectivamente para cada brazo y no al vaso (vacío) en sí. Y, aunque se diga que RASH”I sí se refirió al proceso de colocar el vaso en el brazo correspondiente (de la Menorá), no hay que llegar a calificar esta descripción como la definición de una Äbodá propiamente dicha, sino como el final de una redacción del funcionamiento de un proceso, y no todos los detalles del proceso necesariamente tienen que ser propiamente una Äbodá. Siendo así, no sería causa de preocupación tener que buscar un vaso que se sostenga por sí mismo para optimizar la colocación del vaso, ya que no es principalmente a esto (a la colocación) a lo que se refirió RASH”I en su explicación a la Guemará (Idem) sobre lo qué es Siddur Ha_Menorá. Y, por ende, a partir de esto, tampoco habría lo qué aprender para el tema de la Vela de Janucá.

El RADBA”Z, en su libro Taämé Ha­_Mitzvot, dice que lo principal de la Mitzvá de Encender la Vela de Janucá no incide en los utensilios, sino en lo que se vierte en éstos (contenido). Según esto, no es necesario que el utensilio, en el que se enciende la Januquiyá, posea la propiedad de sostenerse por sí mismo.

 

Madera de la Sucá

 

El RASHB”A, por quien no está de más decir que fue mencionado en el discurso del mismo Abné Nézer, explica, como introducción a una determinación sobre la vela de Janucá, que en un caso en que  el “Ner” de Janucá haya estado encendido por igual o más tiempo del reglamentario de media hora…, el aceite que reste después de su apagado, podrá ser usado para una función diferente a la del propio encendido. De lo contrario, si la vela se llegó a apagar antes de culminar esa media hora, entonces, el aceite sobrante quedará prohibido para ser aprovechado en otra función que no sea la del encendido de la vela de Janucá…

Siguiendo el hilo de este tópico, cabe destacar que, en lo referente a la madera de la Sucá, es lo mismo; es decir, durante la Festividad de Sucot, queda esta madera prohibida para ser aprovechada para uso alguno que no sea el de estructurar la Sucá. Pero, una vez que ya han pasado todos los días de Sucot, queda permitida para ser aprovechada para cualquier uso, por ejemplo, fabricar un escritorio o una escalera.

Siendo así, ¿cómo es posible que el aceite que sobró del encendido de la Januquiyá, por menos de media hora, haya sido prohibido de usar posteriormente para una función ajena a la encomendada, mientras que la madera de la Sucá sí fue permitida para una función ajena a la encomendada posteriormente a la culminación de la obligación de Sucá?

 

Exclusión implícita

 

¿En qué radica la diferencia entre el aceite de Janucá y la madera de la Sucá, en cuanto al uso ajeno posterior a la culminación de sus respectivas Festividades?

Dice el RASHB”A que la diferencia radica en que el hombre, cuando construye una Sucá, toma en cuenta precavidamente, que la madera de la Sucá podría servirle para prestarle algún servicio de interés. Pero, esto no ocurre con el aceite de Janucá, líquido al que le es asignado una función, para ese momento dado, y a la persona no se le pasa por la mente la más remota idea de aprovechar el aceite sobrante para otra función que no sea la de encender la Vela de Janucá.

La razón por la cual esto sucede con la vela de Janucá, y no con la Sucá, es que la persona, cuando enciende el fuego de Janucá, sabe que el contenido del aceite de la media hora reglamentaria, se va quemando y desapareciendo, provocando que sea sacado de la mente. Esta exclusión que la persona hace (en su pensamiento), se conoce con el nombre de Maktzé Daätó, y es, este proceso del pensamiento, el que provoca que el aceite que sobre de un encendido de menos de media hora, sea prohibido para su provecho personal. No así ocurre con la madera de la Sucá, que aunque se le dé su uso completo, quedará igual que antes, y, por lo tanto, no aparta de su pensamiento la posibilidad de volverla a usar.

 

Servidor de Servidor

 

Una vez aclarado el por qué el aceite sobrante, en la situación ya descrita, queda prohibido de ser aprovechado  para un interés ajeno a la Vela de Janucá, se preguntó el RASHB”A cuál sería la situación (estatus) del vaso que alberga a este aceite: ¿acaso queda igualmente prohibido ser aprovechado para otra función?

Responde el RASHB”A, y así es la opinión del RA”N, que queda plenamente permitido el uso del recipiente donde encendió la vela de Janucá, para una meta ajena a ésta. Y el motivo es porque este vaso es considerado Tashmish De_Tashmish, es decir, es servidor del servidor, y no un Tashmish De_Mitzvá (servidor para el precepto) directamente. Por tal motivo, el Maktzé Mi_Daätó únicamente recayó en un Tashmish de la Mitzvá como lo es el aceite de la Vela de Janucá, mientras que no será así con respecto  a un Tashmish De_Tashmish, como lo viene siendo el recipiente o vaso.

De aquí, es posible entender que, según la opinión del RASHB”A, no haya ninguna exigencia en particular sobre la firmeza de este recipiente, al ser que funge como servidor del servidor de la Mitzvá, es decir, no es un instrumento de Mitzvá. Por lo tanto, no regirá la regla de que tenga que ser un Kelí, para su correcto uso.

 

A la luz de la piedra

 

En el SHU”T Jajam Tzebí (Simán 45), está registrada una pregunta sobre una persona que no tenía ningún aceite para encender la vela de Janucá; se deseaba saber si era posible utilizar velas (varas) de cera, posándolas en una piedra lisa. El autor de este libro contestó que sí es correcto colocar esa vela de Janucá teniendo, como soporte, a aquel pedazo de piedra.

Siendo así, según el SHU”T Jajam Tzebí, es permitido el uso de cualquier elemento que albergue a la vela de Janucá y no hay obligación a esforzarse por conseguir y hacer uso de un Kelí (utensilio), ni con ni sin firmeza, a tal punto que el Jajam Tzebí permitió finalmente el uso de una piedra lisa (que, según la Halajá, de seguro, no es considerado un Kelí) como recipiente de un encendido.

Por lo tanto, a pesar de que se registren muestras de que, en el Bet Hamikdash, se perseguía el uso de utensilios para Trabajos Sagrados, no será así con respecto a las Velas de Janucá ante la cual, el Jajam Tzebí dejó constancia de que es permitido encenderlas sin necesidad de un utensilio que albergue al combustible de la Januquiyá.

Es decir, no sólo que no advirtió sobre la firmeza del utensilio, sino que afirmó que aun sin el utensilio, la Vela de Janucá es valida.

 

Vidrio sobre el oro

 

El SHU”T  Shebet Haleví (Jélek 2, Simán 156), cuyo autor es el Rab Shemuel Vozner, refleja una pregunta que le hiciera el Rab Matitiahu Deutsch. Está pregunta se basó en una jerarquía (por Hidur) -por cierto, mencionada anteriormente- que se guía según el material del cual está hecha la Januquiyá. Por ejemplo, el orden de cumplimiento de la Mitzvá con más Hidur  es: (1) Oro, (2) Plata,…(5) Vidrio, etc. Es decir, que quien encienda la Vela con una Januquiyá de Oro, habrá cumplido la Mitzvá con más Hidur  que con una de plata. Cuestionó el Rab Deutsch si es correcto o no colocar un vasito de vidrio como soporte del aceite, posada o insertada en una Januquiyá de plata u oro. ¿Acaso el hecho de colocar un vaso de material de vidrio no bajaría el nivel de apariencia de tan valiosa Januquiyá, siendo que no está prendiendo directamente en el oro (o plata) sino en un vasito de vidrio que está encima?

 

Combinación…¿inmaculada?

 

¿Acaso el hecho de colocar un vaso de material de vidrio no bajaría el nivel de apariencia de tan valiosa Januquiyá, siendo que no está prendiendo directamente en el oro (o plata) sino en un vasito de vidrio que está encima?

Contestó el Rab Vozner que la respuesta depende del tema sobre si hay que concentrarse en el Kelí (utensilio) o no. Es decir, si la opinión prevaleciente fuese la que sostiene que nos concentramos en optimizar el Kelí para el logro de Hadlakat Ner Janucá, entonces, de seguro, que habrá que ser cauto también en que no se coloque un Kelí de vidrio insertado en un candelabro de plata,  o de oro, pues representa un bajón de nivel. Mas si la opinión prevaleciente fuera la que sostiene que no es necesario fijarse en las características del recipiente que alberga al aceite y mecha, entonces, no será tampoco un obstáculo el hecho de que se inserten vasitos de vidrio en un candelabro de plata, para el cumplimiento de la Mitzvá de Encender la Vela de Janucá.

Por lo tanto, si la opinión del Abné Nézer fuera la correcta, entonces, según la óptica del Shebet Haleví, habrían dos desventajas, una de ellas (desv.) vetaría el uso del candelabro de plata con vasitos de vidrio “que no son estables”, y la otra sólo bajaría el nivel de la Mitzvá: la inestabilidad del recipiente que alberga directamente al aceite y a la mecha y el uso de un vasito de material de más bajo nivel que el del candelabro.

De lo contrario, si la opinión del Abné Nézer no fuese la correcta, entonces, ninguna de estas dos características despertaría inquietud alguna.

 

Jazón Öbadiá

 

Rabí Öbadía Yosef, en su libro Jazón Öbadiá (Tomo Janucá, pag. 34) dice que, en principio, hay que tratar de hacer como la opinión del Abné Nézer. Así también, su hijo, el Rab David Yosef, en su libro Torat Hamoädim (pag. 119), afirma que se deben utilizar utensilios que tengan la capacidad de ser soportados (de tal modo que no se caigan) por sí mismos (por su propia base), para el cumplimiento de la Mitzvá de Encender la Vela de Janucá.

 

Armando la Januquiyá

 

Por otro lado, un punto más a favor de permitir el uso de un vasito inestable, es que estos pequeños recipientes  se podrían considerar como parte de un utensilio llamado Januquiyá, la cual estaría compuesta de un candelabro (porta-vasos) y los vasitos insertados. Todo el utensilio resultaría en ser un recipiente compuesto (Kos Shel Perakim), parecido a la estructura de ciertas copas de Kidush, las cuales se componen de un vaso y una base de pedestal que le da su estabilidad. Y, por lo tanto, no habría problema alguno en que, por sí sola, una parte de la Januquiyá no tenga estabilidad, ya que toda la Januquiyá, en conjunto, sí la tiene.

 

Conclusión

 

Tomando en cuenta que el RASHB”A, el RA”N y el RADBA”Z, son de la opinión de que sea permitido el uso de un vasito para el encendido de la vela de Janucá, a pesar de carecer de estabilidad (por su base)…, aunado a que el Shulján Äruj no se pronunció sobre alguna advertencia al respecto, sumándose a esto el que es posible responder frente  a las pruebas del Abné Nézer que proponían indisponer a estos recipientes para su uso:

Se permite el uso de vasitos de vidrio con forma convexa en su parte inferior, que favorece a la inserción segura de los mismos en el candelabro que se usa para el encendido de la vela de Janucá, a pesar de ser inestables (aquellos vasitos) por sí solos.

Si una persona prefiere acatar más de lo requerido, será lo correcto usar vasitos que puedan sostenerse por sí mismos.



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