A MELEJ Antes del pan


Introducción

 

El tema de la interrupción antes del consumo de un alimento y justo después de su bendición previa representa un punto fundamental en el desenvolvimiento cotidiano de un yehudí, en su relación con las Alturas. Es básico y de una importancia sin límites velar por nunca llegar a siquiera un caso de duda sobre si se interrumpió entre una acción y su bendición previa respectiva, ya que es el Nombre del Todopoderoso ante el que se estaría atentando, y trasgrediendo, dependiendo del caso y, según algunas opiniones, hasta uno de los Mandamiento de la Torá.

Por ejemplo, si alguien va a tomar agua, debe pronunciar primero la bendición de “Shehakol”, mas si antes de que tome el agua (justo después de bendecir) dice alguna palabra ajena al tema de la bendición que desconecte a la bendición de la correspondiente ingesta, entonces la bendición – que dijo previamente – habrá sido pronunciada “en vano” y, por supuesto, deberá además pronunciar nuevamente la bendición de Shehakol que lo licencie de consumir el mencionado vaso con agua.

En este particular, se pretenderá investigar uno de los detalles que giran alrededor de este asunto, en especial, en el caso del consumo del pan, alimento por excelencia y ejemplar.

Por ser que existen algunas comunidades que acostumbran a recitar un versículo de Tehilim mientras sumergen el pan sobre el cual dijeron recientemente la bendición, y lo hacen además antes de empezar a consumirlo, la investigación tendrá el objetivo de descubrir si verdaderamente esto contradice a las reglas anteriormente mencionadas.

 

Preludio

¿Cómo es la costumbre del “A. Mélej…” sobre el pan?

 

Una vez que se ha dicho la bendición Baruj Atá A. Elohenu Mélej Haölam Hamotzí Léjem Min Haaretz, algunas comunidades, antes de llevarse el primer bocado de pan a la cavidad bucal, acostumbran a tomar inmediatamente ese pan sobre el cual bendijo y sumergirlo en sal a la vez que pronuncia el versículo de Tehilim: “Ad__nay Mélej Ad__nay Malaj Ad__nay Yimloj Leölam Vaëd”. Posteriormente, inicia su consumo de manera convencional. 

 

Preguntas

 

¿Se puede hablar en el tiempo que transcurre entre la recitación de la bendición del pan y el comienzo de su consumo?

¿Se puede pronunciar un versículo del TANA”J después de la recitación de la bendición del pan y antes del comienzo de su consumo?

¿Es permitido pronunciar el versículo  “Ad__ay Mélej Ad__ay Malaj Ad__ay Yimloj Leölam Vaëd” (Tehilim) entre la bendición del Hamotzí y el comienzo del consumo respectivo del pan?

 

Se tratará de averiguar si pronunciar el versículo “Ad__ay Mélej Ad__ay Malaj Ad__ay Yimloj Leölam Vaëd” entre la bendición del pan y el inicio de su consumo, se califica como una “interrupción”, o si quizá no es siquiera considerado como una interrupción.

 

Limitaciones

 

La investigación apuntará únicamente al objetivo de conocer si es o no autorizado decir el versículo “Ad__nay Mélej…” entre la bendición del pan y el inicio de su consumo. Cualquier otro versículo queda exceptuado de las conclusiones del presente documento, aunque sea cierto que se pueda aportar parcialmente datos relevantes para su desarrollo.

 

Argumentos

 

Interrupción a la vista

 

En el libro Shémesh Umaguén (Vol 3, Cap.78) dice que, de una escuela técnica en Israel, le enviaron un carta al autor del libro mencionado, Rab Shalom Messás,  en la cual se le hacía la pregunta acerca de si es permitido pronunciar el versículo de Tehilim “Ad__ay Mélej Ad__ay Malaj Ad__ay Yimloj Leölam Vaëd” entre la pronunciación de la bendición del pan y el comienzo de su consumo. El Rab Messás respondió, no sólo que es prohibido decir aquel versículo, sino que, – agregó – el que lo hace, transgrede un “Isur Gamur” (una expresión que denota que la prohibición es completa sin lugar a dudas).

El Rab Yehoshúä Mamán, autor del libro Ëmek Yehoshúä, refiriéndose a la pregunta, en cuestión, escribió, en el Volumen 6 y Capítulo 30 de ese libro, lo siguiente: “Nosotros, en nuestra casa nunca lo hicimos”, y dijo además que está claro y definido que es prohibido interrumpir entre la comida y la bendición que la antecede.

Además de la sabiduría de estos Rabanim, su experiencia de muchos años nos indica que esta vetada la posibilidad de interrumpir la conexión entre una bendición y el consumo del alimento sobre el cual recayó la bendición. Y asimismo, es la opinión del Rab David Obadia, en el libro Nahagú Haäm, quien expresó similarmente a sus dos homólogos también oriundos de Marruecos,  que se considera interrupción, y, por lo tanto, está prohibido.

 

Por otro lado…

 

No obstante, el Rab Moshé Malka, quien fuera Rabino Principal en Petad Tikva, se manifestó en apoyo a la costumbre de recitar los versículos de  “Ad__ay Mélej Ad__ay Malaj Ad__ay Yimloj Leölam Vaëd”, entre la bendición de “Hamotzí Léjem Min Haáretz” y el consumo posterior del pan.

También el Rab Yehudá Abitán recibió preguntas al respecto, ante las que respondió pronunciándose a favor de la práctica de esta tradición, la cual permite introducir este versículo de Tehilim en el espacio de tiempo entre la bendición del pan y el comienzo de su consumo.

 

Clasificación de digresiones

 

La Guemará, en Maséjet Berajot (Hoja 40:1), trae tres casos que revelan cuál es la opinión de la Torá sobre algunas de las interrupciones.

En efecto, dijo Rab que si una persona dijo la berajá de Hamotzí Léjem Min Haáretz, y antes de probar el pan le dijo a su compañero, a quien le pasaba el pedazo de pan:

1.         ‘¡Agarra este pan!’, ‘!Agarra este pan!’: no se repite la berajá (dice que esto no se considera interrupción)”. Dice RASH”I que no es interrupción, ya que está vinculado al requerimiento de pan.

2.         ‘¡Pásame la sal!’: debe repetir la berajá (sí es una interrupción). Sin embargo, Rabí Yojanán es de la opinión que no es así. Explica RASH”I que (Rabí Yojanán alegaría) que esta frase es relativa al requerimiento de anexar el sabor (con sal) al pan (la sal tiene que ver con el consumo de pan).

3.         ‘¡Dale de comer al Toro!’: debe repetir la Berajá. Sin embargo, la opinión de Rab Sheshat es que no repite la berajá, pues ya dijo Rab Yehudá, en nombre de Rab, “prohibido comer antes de dar de comer al animal”. Rab Sheshat opina que pronunciar esta frase sí es del tema del pan, pues sirve para poder dar paso al consumo del pan de manera autorizada, pues mientras no se ha ocupado de dar de comer al animal (necesidad del animal-RASH”I-), el hombre no podrá comer tampoco incluso el pan sobre el cual ya dijo bendición. Por lo tanto, esa necesidad del animal es también un requerimiento previo al consumo del pan que pretende llevar a la boca.

 

Finalmente, se entiende de la Guemará, en estas situaciones apremiantes (Bediäbad), que la conclusión es que ninguno de estos tres casos se considera interrupción. Si es así, cabría el interés por saber si es correcto vincular el caso de la costumbre de [recitar el versículo de Tehilim “A. Mélej…” antes de comenzar a consumir el pan y después de haber recitado su correspondiente bendición] con alguno de los tres casos expuestos recientemente.

 

Despertar la Piedad

 

El SHL”A Hakadosh dice que el pan se unta en sal tres veces. Se refiere a que justo antes de consumir el pan, se habrá de untar en el salero tres veces consecutivas. El libro Shaär Hakavanot, cuyo autor es el Rab Jayim Vital, en nombre del Arí Hakadosh, explica que la sal representa la cualidad de la Justicia, y el pan representa a la Misericordia. Al untar el pan en la sal, está  influyendo en que la Justicia pierda implacabilidad por causa de la Misericordia que se ha mezclado con aquella. Explica el Shaär Hakavanot que, en ese momento, hay que concentrarse en el Nombre de las Cuatro Letras del Todopoderoso, en un total de tres veces, lo que endulza  al Din (Justicia) de la sal.

Seguir todas estas instrucciones provocan que se despierte la Piedad Divina por encima de la Justicia pues, ya que, por un lado, se pronuncia el Nombre de las Cuatro Letras que es el Nombre de la cualidad de Piedad Divina, y, por otro lado, se unta la cualidad de la Justicia representada por la sal con la cualidad de la Piedad representada por el pan.

De esta manera, y en base al Arí Hakadosh, se debilita la manifestación de la cualidad de Justicia que está presente en la mesa.

Esta explicación, se encontró reseñada similarmente en el libro Mikvé Hamayim, cuyo autor es el Rab Moshé Malka.

 

¿Vínculo temático o práctico?

 

Existe una discusión halájica entre el RASH”I y RAMBA”M acerca del tópico incluido en la conclusión de la Guemará ya mencionada (Berajot, 40:1)  y que exponía los tres casos en que no se considera interrupción. RASH”I indicó que estos tres casos son casos de frases necesarias para el logro de requerimiento relativos al consumo del pan. Esto significa que RASH”I revela que, para que una declaración no se considere interrupción entre la bendición del pan y el inicio del consumo correspondiente, deberá estar comprendida por una frase cuyo significado aporte algo necesario en el proceso activo del consumo posterior del pan. Sin embargo, el RAMBA”M comprendió que cualquier declaración que se haga entre la bendición y el consumo del pan no será considerada interrupción no sólo en el caso en que la frase aporte lo necesario para el consumo propio del pan respectivo, sino incluso en el caso en que la frase manifieste un vínculo (no tan específico) con el tema del pan que se ingerirá. Obviamente, si ni siquiera lo declarado fuera sobre un tema vinculado al pan, entonces, ciertamente será considerado interrupción incluso para el RAMBA”M.

 

RASH”I & RAMBA”M

 

El libro Maguén Abot explica que, siendo así, se comprende que, según RASH”I, el versículo “A. Mélej…” - dicho entre la bendición y el inicio del consumo de pan - se considera interrupción, por ser que su recitación no es una necesidad para su consumo ni una condición que lo impida. Mas el RAMBA”M consideraría, bajo este enfoque, que no es una interrupción, ya que tiene que ver con el tema del propio pan que se consumirá, a pesar de no ser un factor definitivo para lograr su consumo.

 

La quema del Jametz

 

Una prueba que prestaría un apoyo para permitir pronunciar un versículo como este se encuentra en los incisos halájicos que describen el proceso de la “quema del Jametz”. La bendición correspondiente es la de “Baruj Atá A. Elokenu Mélej Haölam Asher Kiddeshanu Bemitzvotav Vetzivanu Äl Biur Jametz (“…nos ordenaste quemar el Jametz”), por lo que lógicamente habría de ser seguida de la quema del Jametz propiamente dicha. Sin embargo, lo que sigue a la recitación de esta bendición no es la quema, sino la búsqueda del Jametz que es una acción lo bastante empírica para mostrar que es diferente a quemar un Jametz…y, empero, no es considerada una interrupción entre la berajá y el inicio del cumplimiento la miztvá. No sólo eso, durante toda la noche la persona que hizo esta búsqueda del Jametz habla, duerme o/y realiza acciones que se desvían del objetivo de quemar el Jametz, y no es sino hasta el día siguiente que realizaría el proceso que comprendía la bendición que mencionó la noche anterior.

Si es así, entonces, con más razón todavía, una persona que dice un versículo de Tehilim entre la bendición del pan y el inicio de su consumo, no habrá incurrido en interrupción de estos dos procesos.

Esta prueba fue tomada en cuenta por la tinta de Rishonim como el ROS”H (Pérek 1, Simán 10), el RA”N (Pesajim 7:2), Tosafot R”I (IDEM), y el Meíri (IDEM), entre otros. El Bet Yosef (Tur O.J., Simán 430) trae también este fundamento.

 

Primero, ¡búscalo!…

 

No obstante, el mismo Meíri desafía la presente prueba alegando que el proceso de “búsqueda de Jametz” es una acción que es componente del proceso de la quema de Jametz. Es decir, el proceso de la quema de Jametz comienza con la búsqueda del Jametz, culminando con la quema propiamente dicha. Una vez que ya se ha dado comienzo al cumplimiento de la Mitzvá (la búsqueda es el inicio del proceso “quema del Jametz”), no se considerará una interrupción el que  se haga una declaración después que ya se realizó este primer componente del precepto. En otras palabras, se  ha conectado la Mitzvá efectiva e inmediatamente con la bendición que la precedió…

De esta manera, no podremos tomar ejemplo de este proceso de Biur Jametz para permitir la inclusión de un versículo entre la bendición del pan y el comienzo de su consumo.

 

La vela de Janucá

 

Una segunda prueba la representa el encendido de las velas de Janucá que corresponde al día de Shabbat. Estas velas son encendidas desde antes del anochecer, antes del encendido de las velas de Shabbat. Esta acción se realiza cuando todavía es de día…No obstante, es sabido que la obligación de hacer esta Mitzvá consiste en encender la vela de Janucá cuando es de noche y que dure, al menos media hora encendida. La Halajá indica que se bendiga y encienda en viernes por la tarde (de día) la vela de Janucá que corresponde al día de Shabbat, y que se coloque de antemano la cantidad de aceite necesaria para que se quede encendido también, como mínimo, media hora desde el comienzo de la noche en adelante.

Veamos…, cuando encendió, no se inicio aún el horario de media hora indicado por la halajá, ya que es de día aún. Sin embargo, ya pronunció la bendición antes del encendido. ¿Qué pasa con todo el tiempo diurno que la vela dura encendida hasta el comienzo del horario efectivo de media hora nocturna en que también estará encendida la vela de Janucá?¿Acaso no se puede hablar entre la bendición que se realizó cuando era de día y el comienzo de la media hora nocturna indicada por la Halajá? ¡La Halajá no prohibió hablar entre [la bendición de la vela de Janucá que se prende en viernes por la tarde y el comienzo de la media hora nocturna en que la vela debería quedar encendida como mínimo]! Se podría deducir, pues, que tampoco se consideraría una interrupción si se llegara a hablar o intercalar alguna palabra o versículo de Tehilim entre la bendición del pan y el comienzo de su consumo.

 

La Mitzvá ya comenzó

 

Una respuesta para evadir el efecto momentáneo de esta prueba, es que, en el caso de la vela de Janucá que se enciende en Viernes por la Tarde ya se dio comienzo a la Mitzvá apenas encendió a pesar de no estar en el horario correspondiente. En efecto, una vez que se empieza la primera etapa del precepto, no se considera que habría interrupción si se habla posteriormente. Ciertamente, la contestación de algunos Rishonim es que la bendición de la vela de Janucá que se enciende el viernes por la tarde es seguida de un encendido, que representa a la primera parte de un proceso de encendido que comienza en el día y termina en la noche (a pesar de no representar esta primera parte al intervalo de media hora nocturna durante la cual debe permanecer encendida principalmente): por lo tanto, aunque la persona hable inmediatamente después del encendido del viernes en la tarde, no se considera interrupción entre le bendición y el encendido, pues ya la primera parte de la Mitzvá fue unida inmediatamente después de la bendición correspondiente.

De esta forma, se revela un diferencia determinante con respecto a nuestro tema (intercalación de un versículo), y, por lo tanto, no se podría prestar este caso (de la vela de Janucá) como modelo de aprendizaje de base para una permisión de una declaración o recitación de frase, entre la bendición del pan y el inicio de su consumo

 

¿Degustar es ingerir?

 

El Rab Moshé Ha_Leví Z”L, en su libro Bircat Hashem, tomando en cuenta los casos anteriores, se planteó la siguiente pregunta: una persona recitó una bendición (por ej. Boré Perí Haëtz) sobre un fruto y antes de tragarlo, habla, ¿es acaso esto una interrupción?

El MAHARA”M Ben Jabib opina que la bendición recae sobre la ingestión (tragada) y no sobre la probada (degustada), pues es sabido que si una persona desea bendecir sobre un fruto, morderlo y expulsarlo en su totalidad, y finalmente así lo hace, se considera que no lo ingirió. Por lo tanto, previamente no haría falta siquiera bendecir por algo así.

El Rab Moshé Ha_Leví, sin embargo, entiende que si una persona bendice y, apenas, mastica un alimento con la intención de tragarlo, aunque no haya llegado a tragarlo, entonces, se considera que ya ha comenzado el proceso de ingesta del alimento con la masticada. Por lo tanto, enunciar cualquier palabra o frase [después de la bendición y masticada inicial y antes de empezar a tragar un alimento cuyo propósito principal era ciertamente tragarlo], no se considera interrupción, y no es necesario tener que volver a decir bendición sobre el fruto.

 

El pan en sal…

 

¿Qué pasaría si una persona bendijo sobre el pan, lo cortó y lo untó en la sal?…De pronto, esta persona antes de llevarlo a la boca, habló unas palabras ajenas al tema del pan. ¿Acaso diremos que es una interrupción? ¿O cabe la alternativa de no calificarlo como una interferencia entre la bendición y la Mitzvá?

Según las pruebas hasta ahora expuestas, una salida a este problema constaría primeramente de averiguar si untar el pan en la sal es un proceso indispensable o no para el logro del comienzo del consumo de este alimento por excelencia.

De ser así, entonces, el cumplimiento de un proceso indispensable para el consumo de este alimento se consideraría, tomando en cuenta la explicación del Rab Moshé Ha_Levi, como si ya se hubiese llevado a cabo el comienzo del proceso global del consumo de dicho alimento, en este caso, pan...Por lo tanto, si llegase a hablar incluso palabras ajenas al tema después de haber untado el pan en la sal, a pesar de que aún no lo haya terminado de tragar, no se considera interrupción…

Todo dependería, entonces, de saber si es o no indispensable untar el pan en la sal para el logro del inicio del consumo de pan...Esto se averiguará a continuación:

 

Requisito de untar el pan

 

Para dar inicio a responder este planteamiento de si untar el pan en la sal es requerido para el consumo de pan, habrá que echar un vistazo a la Guemará de Berajot (Hoja 40:1), donde está escrito: “hay que poner pan en la sal (antes de empezar a consumirlo)”.

Mas los Tosafot (Dibur Hamatjil ‘Havé’), en esa misma referencia, explican que actualmente el pan ya viene con sal incorporada entre los ingredientes, y, por lo tanto, consideran los Tosafot que no es obligatorio tener que untarlo en sal para el logro del inicio de su consumo.

No obstante, Rabenu Menajem, uno de los Baälé Tosafot, dice que hay que traer el pan  aunque le haya sido agregada la sal a los ingredientes de ese pan. La razón es que en el Midrash está escrito que, cuando el Pueblo de Israel se encuentran callados justo antes de decir Hamotzí en la mesa el Shabbat, el Satán acusa a éstos de quedarse un tiempo sin hablar Palabras de Torá. Por lo tanto, dice Rabenu Menajem que, para evitar que esta acusación tenga éxito, se lleva a cabo lo que se llama “Brit Mélaj” (Pacto de la Sal), que recuerda y refrena el poder de esta acusación. Según la opinión de Rabenu Menajem, la Guemará dice que es necesario poner el pan en sal, aunque haya sal incluida en los ingredientes de este alimento, y, por ende, poner el pan en sal es necesario.

 

Más aún…indispensable

 

Según la opinión de Rabí Yitzjak Luria Ashkenazi, conocido como el Arí Hakadosh, es indispensable hacer contacto del pan con la sal antes de empezar a consumir el pan. La fuerza de esta instrucción del Arí Hakadosh abarca incluso en la fecha de Rosh Hashaná, en la cual solemos endulzar el pan con azúcar. Además del elemento endulzante del pan,  hay que usar también la sal para untar el pan antes del inicio de su consumo en Rosh Hashaná.

De cualquier forma, se observa lo indispensable que es el proceso de la puesta del pan en sal para el consumo inicial del pan. De esta manera, se podría considerar que la conexión ininterrumpida entre bendición e inicio del consumo de pan es satisfecha desde el momento en que ya se ha untado el pan en la sal, y a pesar de no haber siquiera llevado ese bocado a la cavidad bucal.

Siendo así, una persona que recibió la costumbre de pronunciar, después de la bendición Hamotzí, el pasuk (versículo) de Tehilim “A. Mélej…” entonces:  si lo mencionó (el pasuk) después de haber untado de antemano el pan en la sal, contaría con un basamento meritorio para que no se considere que se interrumpió entre la bendición de pan y el comienzo de su consumo, mas no será así en el caso contrario en que el orden fue permutado y pronunció el versículo antes de la untada del pan en la sal.

 

Epílogo - Conclusión

 

Recordaremos que la opinión del RAMBA”M es que el requisito para que “no se considere hablar como una interrupción” es que, lo que comunique entre la bendición y el comienzo del consumo del pan, sea acerca de un tema vinculado al pan…, y no habría que llegar a exigir que sean, estas palabras que comunica, indispensables para el logro del consumo del mismo.

Y con más razón, al tomar en cuenta la opinión de Mekubalim en la que se muestra que untar el pan en la sal es un proceso necesario para lograr de la manera más correcta el inicio del consumo del pan…, entonces, se deduce que, después de [haber pronunciado la bendición “Hamotzí” y haber untado el pan en la sal], aunque no se haya llevado aún el pan a la boca, entonces, si llegara a hablar – sin intención –, no se considera “interrupción  entre la untada y el inicio de la ingesta”, claro que todo esto en un caso Bediäbad (en caso en que ya lo hizo no adrede o en caso de apremio), o incluso en el caso (incluso preconcebido) en el que se posea la costumbre legada por sus ancestros de pronunciar un versículo específico como por ejemplo el de “A. Mélej A. Malaj A. Yimloj Leölam Vaëd”.

Es importante aclarar, sólo para aquellos que hayan recibido la costumbre ancestral de recitar este versículo de “A. Mélej A. Malaj A. Yimloj Leölam Vaëd” entre la bendición del pan y el comienzo de su consumo, que deberán realizar la untada de la sal antes de llevar a cabo esta recitación de “A. Mélej…”.

Las personas que no tienen esta costumbre (de intercalar este versículo entre la bendición del pan y el comienzo de su consumo) legada por sus ancestros, no deberán adoptar esta costumbre.

 

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