Num. 253 Champiñón...¿Es permitido comerlo?



Introducción 

Dice la Toseftá, en Maséjet Terumot (Pérek 7: Halajá 20) que una persona que dejó un cántaro de agua dentro de una pozo (o depósito rústico) y cerró el pozo durante unos días. Posteriormente, después de un tiempo, desea tomar del agua que estaba dentro del cántaro. Dice la Toseftá que –de haberse encontrado al descubierto dicho cántaro- no se deberá ingerir su contenido, por si acaso ingresó un reptil menudo (culebra diminuta) en un momento dado, dejando allí depositado su veneno (esta sospecha se habría disipado si, desde antes, se hubiera cerciorado de su inexistencia en dicho pozo).

Continuó la Toseftá (Loc. Cit.), entre otras advertencias que tiene que ver con la salud y vida de la persona, enseñando que los hongos son prohibidos de ingerir, pues son peligrosos para la vida de la persona.

Siendo así, cuando una persona va al mercado a comprar verduras, ¿acaso deberá suprimir los champiñones de su lista de compras?

 

Pregunta

 

¿Es permitido ingerir hongos? Y si alguien se dispusiera a comer un champiñón, ¿sería correcto decir Berajá (incluyendo el Nombre y Reinado del Todopoderoso), cada vez que empiece a comerlos? De ser afirmativo, ¿cuál sería la bendición correspondiente?

 

Argumentos

 

Hasta bendición tienen

 

Una vez conocida la Toseftá que advierte sobre lo peligroso y prohibido que es comer hongos, el siguiente paso sería cotejar esta Toseftá con las demás fuentes talmúdicas…, para entender hasta qué punto esta realidad ha tenido apoyo, aceptación y vigor.

 

Está escrito, en la Mishná (Maséjet Berajot, Pérek 6), que la bendición que se ha de decir antes de comer hongos, es Shehacol Nihyá Bidbaró.

Considerando que la obligación de recitar bendiciones (con el Nombre del Todopoderoso) sobre alimentos, implica lógicamente en que éstos (alimentos) no sean prohibidos por la Torá ni por los Sabios, se detecta una contradicción entre la Mishná y la Toseftá (entre Maséjet Berajot y Maséjet Terumot respectivamente). La Toseftá indica textualmente que los hongos son alimentos prohibidos de comer. De ser solamente por esto, debería ser igualmente prohibido decir una Berajá mencionado el Nombre del Todopoderoso antes de comer un hongo, así como es prohibido decir Bendición por cualquier otra prohibición de la Torá y de los Sabios. Por otro lado la Mishná aparenta estar indicando –y así se sobreentiende - que los hongos sí son permitidos de comer, puesto la Mishná ha autorizado y, más bien, asignado, y hasta obligado, a recitar una Berajá, a aquél que se disponga a comerlos.

 

OPINION A: Veneno Exógeno

Reptil diminuto

 

El autor del Perí Jadash (Y.D., Simán 84, S.K. 19) recordó que el MAHARSHA”L reveló que él mismo no come los hongos cuando están muy secos, ya que contienen diminutos organismos (Tolaïm) internamente, y su revisión es infructuosa.

De esta declaración del MAHARSHA”L, se deduce que los hongos sí son permitidos como tal, y la única razón por la cual habría que abstenerse de comerlos es por la existencia de Tolaïm en su interior, y sólo cuando están en estado muy seco; de lo contrario, serían permitidos para el consumo.

No obstante, el Perí Jadash no concuerda con la opinión del MAHARSHA”L, y dice que, aun bajo esta perspectiva, no se ha de comer hongos, aunque estén frescos. Y el motivo es que la Toseftá fue clara y concisa, expresando que los hongos son prohibidos de ingerir, pues son peligrosos para la vida de la persona. El Perí Jadash explicó que lo peligroso del hongo no nace con este ser vivo, sino que ingresa desde el exterior hacia su interior: una diminuta serpiente se inserta en el interior del hongo, lo impregna de su veneno y sale.


Y ¿cómo solucionó el Perí Jadash la contradicción que significó el Tratado de Berajot para la Toseftá en Terumot?¿Cómo los Sabios del Talmud presuntamente pudieron haber consumido este alimento, hasta el punto de obligar a bendecir sobre los mismos antes de ingerirlos?

Respondió el Perí Jadash que los Sabios del Talmud tenían una Sabiduría Y Experticia altamente desarrolladas, y podían identificar al grado de peligrosidad que presentaban los alimentos, y, entre muchos detalles, podían detectar la presencia de agregados nocivos en sus alimentos, por lo que se explica que hayan asignado la bendición (Shehacol…) a los hongos que ellos detectaban que estaban en buenas condiciones de salubridad; se sobreentiende que, sobre los hongos específicos detectados –por ellos- como nocivos, de seguro, no habrían de recitar esta Bendición. Pero, en lo que respecta a las personas que no tuvieran la aptitud sapiente que tenían los Exégetas del Talmud (es decir, todos las personas de estos tiempos), no podrán siquiera comerlos pues, ante la duda sobre si es peligroso o no, la Halajá dictaminará que se abstenga ante dicha duda.

 

Experimento felino

 

Dice el Perí Jadash que, cuando él estaba en la ciudad de Livorno, observaba que, en la práctica, la gente los consideraba como nocivos para la vida. Y, para darse cuenta de su nocividad, le daban a probar, un poco del hongo, a un gato… Y si le pasaba algo al felino (reaccionaba anormalmente), era signo de que el hongo en mención es peligroso y no se ha de comer. De lo contrario, era señal de que sí se podía comer. El Perí Jadash recomendó, aun en el mejor de los casos, que se cuide -la persona- de comer este tipo de alimentos, pues “el que cuide su ser, ¡que se le aleje de estas cosas!”.



 

Sin rastro

 

Por otro lado, llama la atención cómo el Perí Jadash ha definido que, el motivo de que la Toseftá haya señalado como peligrosos a los hongos (en su consumo), haya sido la inserción que hace inadvertidamente una diminuta serpiente en el interior de los mismos, depositando su veneno. Extraña un poco el hecho de que este diminuto animal no haya dejado el rastro necesario (por ejemplo, un orificio) como para darse cuenta de que allí penetró.

Quizá se pudiera alegar, a favor de su opinión, que el orificio o marca que queda por el ingreso del animalito es tan pequeño que, poco tiempo de salir, se vuelve a sellar. O probablemente hay poros, pliegues, o partes suaves en los hongos por donde penetra y se traslada para fijar su veneno.

Otro Sabio que concordó con la posición del Perí Jadash, es el autor del Libro Minjat Bicurim, quien afirmó que es el ingreso vertiginoso de una diminuta culebra la que cimienta el peligro que hay al comer un hongo. El diminuto animal extrae un líquido internado propio del hongo, y deja, en su lugar, un veneno nocivo para la vida humana.

 

Puerta al permiso

 

De cualquier manera, se podría apreciar, de lo dicho por el autor del Perí Jadash, que si bien dijo que es recomendable no comer estos hongos, por otro lado, admitió que existe una salida permitida para comerlos sin poner su salud en riesgo, y entendió que es válido el método experimental con los gatos para descartar el peligro inminente, y, por lo tanto, sin que se traspase tampoco la prohibición de comerlos impuesta por la Toseftá.


OPINION B: Veneno Intrínseco Propio

Humano y Animal

 

Pero, el autor del Jasdé David (sobre la Toseftá), el Rab David Pardo, a través de también su libro Mizmor Ledavid, manifestó, con sorpresa, lo dicho por el Perí Jadash sobre el método experimental con los gatos, para detectar lo venenoso del hongo… Y admitió no entender cómo deducir, de la reacción pasiva de un gato, el buen estado de un hongo para su salubre consumo. Y dijo que, de cómo reacciona un gato ante el consumo de un alimento venenoso o no, no se puede inferir efectivamente las consecuencias para un ser humano, ni viceversa.

Y, como prueba, dijo que, en Maséjet Julín (58:2) se describe el caso de un animal que fue envenenado; el Talmud dice que no necesariamente es nociva su carne para la salud de un ser humano… Y, de aquí, dedujo el Jasdé David que no hay relación necesariamente proporcionada entre la reacción de un animal a cierto veneno, y la reacción que un ser humano pueda tener al someterse al mismo.

 Más todavía, el Talmud (Pesajim, 112:2 & Äbodá Zará, 30:2) funge como ilustración de esto, en su pasaje, cuando describe que un gato es capaz de comerse una culebra venenosa (con veneno y todo) sin que  (el gato) se enferme. Por consiguiente, quizá un gato sea invulnerable al veneno de una culebra mientras que un ser humano no lo sea.


Shemuel y los Hongos

 

El autor del Jasdé David recopiló lo dicho por el Talmud, en Maséjet Berajot (47:1), y narra que Shemuel estaba sentado con Rab para comer, y dijo Shemuel que si alguien le trajera un manjar de hongos o de carne de polluelo, ¡acaso no me comería!

א"ל שמואל אלו מייתו לי ארדיליא וגוזליא לאבא מי לא אכלינן

Dice que, de este pasaje talmúdico, se podría demostrar que es permitido comer hongos, pues el Sabio prominente expresó (por, cierto, en forma efusiva) su disposición para comer este alimento.

No obstante, el propio Jasdé David respondió que esta prueba no es demostrativa de un permiso general para comer hongos, ya que específicamente Shemuel era reconocido como experto en medicina y otras ciencias, y, por consiguiente, conocía bien el estatus de alimentos con dificultades en la definición de su estatus apropiado para comer. Y justamente, por este motivo, la gente le traía estos alimentos (hongos y polluelos) a Shemuel para que le diera el visto bueno. Por esto…, Shemuel fue capaz de exclamar su disposición a la hora de comer dichos hongos; pero, esto no quiere decir que este pasaje talmúdico haya demostrado que todos tienen permiso de comerlos.


Por consiguiente, según la postura del Jasdé David, hay dos tipos de hongos, uno venenoso y otro que no lo es. Y será el tipo de hongo venenoso aquél que fuera prohibido por la Toseftá (Loc. Cit.) y, el que no venenoso, el permitido por la Mishná (Pérek 6) y la Guemará en Maséjet Berajot (47:2).

 

Diferencias entre A & B

 

La diferencia esencial entre ambas autoridades halájicas sobre el concepto de hongos venenosos es que, según el (B) Jasdé David, su veneno se ha generado y es parte esencial del hongo desde que brotó, mientras que, según el (A) Perí Jadash, no es así, sino que es producto de haber sido atestado por una diminuta culebra.

 

Ambas posturas divergen a la hora de extremar los casos de estudio… Por ejemplo,

I)          En un caso en el que no se conozca la histológica ni el impacto patológico de un hongo desde su brote, aunque se haya cuidado mucho al hongo desde que lo cosecharon, para que estuviera aislado de la afluencia de serpientes diminutas (por ejemplo, en recipientes bien cerrados):

·           Según la opinión del (B)  Jasdé David, no se le permitirá ingerirlo

·           Mientras que, según el (A) Perí Jadash, sí se le permitirá ingerirlo

 

II)        En un caso en el que sí se conozca a ciencia cierta, y se pueda asegurar histológicamente la  proveniencia sana tras el brote de un hongo, pero, se haya dejado el hongo a la intemperie o al descubierto y sin supervisión desde que lo cosecharon (por ejemplo, lo guardaron en un recipiente sin tapa):

·           Según la opinión del (B) Jasdé David, sí podrá ingerirlo

·           Mientras que, según el (A) Perí Jadash, no le será permitido ingerirlo

 

A pesar de las diferencias marcadas entre ambos Sabios, el autor del Jasdé David (B) concluyó sus palabras con la misma frase que el Perí Jadash (A): “el que cuide su ser, ¡que se le aleje de estas cosas!”.

 

Venenos letales

 

  [ט] יש מאכלות שהן רעים ביותר עד מאוד, וראוי לאדם שלא לאוכלן לעולם--כגון הדגים הגדולים המלוחים הישנים, והגבינה המלוחה הישנה, והכמהין והפטריות, והבשר המליח הישן, ויין מגיתו, ותבשיל ששהה עד שנדף ריחו, וכל מאכל שריחו רע או מר ביותר:  הרי אלו לגוף, כמו סם המוות.

 El RAMBA”M incluyó, en su Libro Yad Jazaká (Deöt, 4:9), un breve segmento dedicado a las medicinas. En medio de su redacción, declaró: “hay alimentos que son demasiado nocivas en gran forma, y sería apropiado cuidarse de no comerlos nunca… Entre estos, se encuentran los pescados que son grandes, salados y rancios (las 3 propiedades a la vez). Asimismo los quesos salados y vencidos no deben ser consumidos bajo ningún concepto. Otro de la lista de los advertidos corresponde a los Kemihim y Pitriot (2 tipos de hongos). El RAMBA”M siguió mencionando más alimentos hasta que, al final, dijo: “…y todos estos son considerados como venenos letales.

 

Fisiopatología

 

El MALBI”M quien escribió sobre el RAMBA”M, en su libro “Älé Bitrufá”,  explicó justificando al Sabio Shemuel por haber consumido hongos a sabiendas que es como un alimento venenoso, a lo que respondió que Shemuel era un médico veterano y sabía la diferencia entre las comidas dañinas y las que no lo son. Y, por consiguiente, podía identificar el tipo y/o estado de los champiñones no venenosos, a tal punto de disponerse él mismo a comérselo.

Explicó el MALBI”M que aquellos hongos catalogados -por el RAMBA”M como venenosos- tienen consecuencias fisiológicas negativas, entre las que se encuentra afecciones circulatorias, respiratorias, y urológicas.

A pesar de haber entendido igualmente que estos hongos, de por sí, son tan nocivos para la salud, aun así, se desprende de lo dicho por el MALBI”M, que la prohibición no corresponderá a todos los hongos sino a tipos de hongos venenosos…, por lo que, en su conclusión indicó –entre líneas- que existen también aquellos hongos no venenosos que no hacen tanto daño a la salud.

Cuando finalizó el MALBI”M sus palabras, expresó que es apropiado para la persona que se rija minuciosamente por la Ley, se precaverá y evitará comer cualquier tipo de hongos.

 

Detección química

 

En el Darké Teshubá (Simán 187:S.K. 4) dice que, en el Libro Ben Abraham, escrito por el Rab Abraham Ben Abukara, se registra un método para detectar la venenosidad de un hongo, y evaluar si es o no nocivo para la vida. Y dice que hay que colocar el hongo a evaluar en una cuchara de plata. Y dice que si el color de la cuchara se torna en un color sumamente oscuro (tendiendo al negro), es señal de que el hongo es del tipo venenoso. De lo contrario, el que lo coma estaría fuera de peligro.


Por su parte, el autor del Darké Teshubá reaccionó diciendo que, en los países askenazíes, todos comen champiñón, sin necesidad de utilizar cucharas o cualquier otro cubierto necesariamente de plata, ni tampoco se hacía ningún chequeo. Y las autoridades rabínicas no eran exigentes a la hora de tolerar su consumo. Y dijo que, según su opinión, todo el problema de su venenosidad provenía de la “picada” o inserción de la culebra en el interior del hongo; y, por consiguiente, considerando que, en la “actualidad”, en los países indicados, no se registraba la existencia de este tipo de culebra tan diminuta, la conclusión es que no hay cabe la sospecha de que haya un hongo nocivo, y, por ello, se toleró y acostumbró el consumo de todo champiñón cosechados y almacenados en estas regiones.

Siendo así, se estaría en presencia de vertientes que abren, aún más, el grado de permisión al consumo del champiñón. Y, según el Darké Teshubá, sería un permiso sin necesidad de evaluaciones, cuando se pueda certificar la ausencia definitiva de culebras diminutas venenosas en la región donde se coseche, almacena, distribuya y se consuma el hongo.

 

El Shulján Äruj

 

Pero, cabe recordar que la opinión del Shulján Äruj es que, incluso que no se hallen en forma evidente, sí se sospecha de la existencias de aquéllos diminutos animales venenosos, y la prueba es que el Shulján Äruj prohibió el consumo de tres líquidos que hayan pasado la noche sin cobertura, por la sospecha de que se haya sumergido una diminuta culebra venenosa, y haya depositado su veneno en el contenido de cualquiera de esos líquidos, aun sin condicionarlo a que se hallen estos diminutos animales (por ejemplo, incluso en zonas urbanas). Si así es la sospecha del Shulján Äruj en ese tema, se desprende que así también deberá ser sospechado en éste, por quienes sostengan que (A) los “hongos prohibidos de comer” son los perforados por este mismo tipo de serpiente con dimensiones idénticas, pues, según el Shulján Äruj sí existen, y no como la opinión del Darké Teshubá.

Y, con más razón, para la opinión (B) que sostiene que el hongo prohibido tenía esta condición desde su crecimiento (y no por una serpiente), no habría forma de permitir a través de afirmar que no hay serpientes en la región o que supervisó efectivamente que el producto haya estado cubierto todo el tiempo antes de comerlo. Y, al parecer, sólo una evaluación microscópica o experimental certificada sería la salida a un permiso de los Sabios para su consumo.

 

Sucesos por Hongos

 

El Perí Megadim (Y.D., Simán 84, Mishbetzot Zahab, S.K. 10) reportó tres sucesos letales que ocurrieron con personas que comieron hongos.

 

Subterfugios prácticos registrados

 

Por otro lado, el MAHARSH”AL sí comía champiñones, y sólo evitaba comerlos cuando estaban secos.

En el Libro Shemirat Hanéfesh (Ot 27) registra Hagahot (Notas al margen) de Rab Pinejás Epstein, y allí está escrito que, en cuanto se cocina el hongo, si había algún veneno, se neutraliza su efecto a causa de la cocción. El Rab Epstein admitió, no obstante, que la dificultad en la aplicación de esta solución está limitada a conocer el grado de cocción ideal para el éxito en dicha neutralización…

 

Solución Alterna 

Cuevas, túneles, minas & bodegas

 

Quizá se pudiera alegar un argumento más con respecto al consumo permitido de los champiñones…

En la actualidad, ha cambiado notablemente el sistema obtención de los champiñones… Antiguamente los hongos eran brotaban en forma silvestre, en forma espontánea e indiscriminada, sobretodo en tipos de vegetación extremadamente húmeda (por ejemplo, bosque), sin que el ser humano se ocupara de activar no controlar su crecimiento… La producción del hongo se realiza generalmente en la parte baja de los troncos o tallos de los árboles. Al día siguiente de un día lluvioso, los campesinos iban y extraían los hongos brotados. El resultado era el hongo del que habló el Talmud, el cual recaía la duda, al público, sobre si el hongo es venenoso o no.

Hoy en día, los procesos han cambiado, y el hombre se ha encargado incluso desde el inicio de su crecimiento. Es tanto así, que la mayoría de los champiñones que se venden en los supermercados, brotan y crecen en criaderos especialmente dirigidos para esta actividad: cuevas, túneles, minas, bodegas y hasta invernaderos especiales.


Para el logro de este fin, se prepara una masa putrefacta a base de germen de trigo u otro grano… El resultado se obtiene por medio de fábricas instruidas en el tema, bajo un régimen salubre y controlado. Este preparado se comercializa así como está… El campesino o técnico instruido en el tema, lo fija en las diferentes filas del criadero, proveyéndole de un ambiente vegetativo y humedad ideal. El brote inicial adquiere una coloración blanquecina, como un capullo. Y, a partir  de ese instante, se regeneran en forma exponencial en el tiempo, hasta que quedan reproducidas una gran cantidad de champiñones por cada punto de cultivo. Y, no menos importante será el detalle de que se utiliza una germinación apropiada para plantas, que fungen -como base para la reproducción y cultivo del champiñón- a nivel industrial, aunque sin depender de clorofila ni fotosíntesis…

Por consiguiente, los champiñones de hoy en día están supervisados en lo referente a sus componentes, de sus factores climáticos, vegetativos, generativos, atmosféricos, y hasta bacteriológico. De esta manera, la protección de la que carecía en los hongos de la antigüedad se hace presente, y el hongo de la actualidad va creciendo “sanamente” salvando grandes distancias con respecto al de la antigüedad. ¡A lo mejor este champiñón se podría permitir! Y todo lo que se dijo que dependía de que fuera una experto el que sabía si se trataba de un hongo venenoso o no, no se aplica ahora, ya que, hoy en día, los champiñones vienen siendo controlados desde germinación, y quizá ya cualquier persona pueda comer de este alimento sin el desapruebo de la Toseftá.

 

Shehacol…

¿Por qué no cambió su bendición?

 

Le preguntaron al Rab Kaniebsky, basados en los cambios en los procesos de producción del hongo (pues ahora sí son cultivados y no silvestres), sobre si antes de comer champiñones, hoy en día, la bendición correspondiente deba ser Boré Perí Haadamá o si seguía siendo Shehacol Nihyá Bidbaró como decía el Talmud.

En su libro Dérej Emuná (Matanot La_Äniyim Pérek 2 Halajá 2), basado en los detalles aquí expuestos, afirmó el Rab Kaniebsky que siguen siendo Shehacol ya que, según los que le estaban inquiriendo, el cultivo de champiñones todavía no era superior a los silvestres.


Pero, la realidad estadística es que la gran mayoría, ya en estos tiempos, y quizá todos los champiñones se reproducen a través de procedimiento vegetativos en criaderos especiales en forma equivalente a todos los demás cultivos del mundo. Siendo así, bajo la línea conceptual con la que respondió el Rab Kaniebsky la bendición, debería ser Haadamá (pero, no dictaminó así cuando le preguntaron ya que no le revelaron –en la pregunta que le hicieron- la estadística exacta de su fabricación). Ver más adelante para aclaratoria sobre cuál es la definitiva bendición sobre los champiñones comestibles.

 

 ¿Prohibido o permitido?

 

Y, para concluir el tema del permiso para comerlos, los champiñones de hoy en día están supervisados controlados de todos los puntos de vista…, incluyendo al factor salubridad. El hongo de la actualidad salva una gran diferencia con respecto al de la época del Talmud. ¡Quizá ya cualquier persona, hoy en día, pueda comer champiñón, sin el desapruebo de la Toseftá! Y, con más razón, según la opinión que sostiene que, es por la inserción de una diminuta culebra en los hongos que están a la intemperie, pues básicamente no hay veneno para el momento del brote. Y, sólo habrá que asegurarse –bajo este perfil- de mantener este producto bajo resguardo (bien tapado).

Pero, si es así, ¿cómo poder anular un decreto de los Sabios en el que se prohibió el consumo de los hongos? La respuesta es que nunca hubo decreto alguno, y la prueba es que Shemuel declaró que los comería, por lo que se dedujo que habían hongos que se podían comer y hongos que no. La investigación, pues, se reduce a encontrar cuáles son los hongos que se pueden y los que no, y eso es precisamente lo que aquí se está haciendo.

 

Champiñón... ¿vegetal?

 

Volviendo al tema de la bendición del champiñón, si bien se ha planteado la posibilidad de bendecir Boré Perí Haadamá sobre este producto, basado en que el champiñón ha cambiado su fórmula de crecimiento, de silvestre ha cultivado…,  por otro lado, todavía se puede alegar que se siga diciendo  la Berajá de Shehacol Nihyá Bidbaró, debido a que el champiñón no ha cambiado aun uno de los aspectos no menos relevante de su crecimiento: el champiñón no crece igual a la flora, no se compara ni a las plantas ni a las hierbas. No crece a partir de una semilla, ni tampoco crece a través de fotosíntesis, ni contiene clorofila, ni con otros aspectos que caracterizan al grueso de la vegetación, sino únicamente tierra, base orgánica externa, humedad y calor. Por consiguiente, su bendición sigue siendo Shehacol Nihyá Bidbaró.

 

En resumen, a pesar de sí haber cambiado el comienzo, la técnica exógena, lugar, clima, atmosfera, ambiente, control de su crecimiento, ocasionando una mejora intensa en su salubridad implicando esto en un permiso extenso para comerlos, no obstante, no cambió la fórmula natural interna de crecimiento, lo que implica en que su bendición siga siendo Shehacol.

 

Fisiología Vegetal del Crecimiento

 

El Rab Abraham Hilel Goldberg, es un Rabino dedicado a la investigación sobre elementos de la tierra que insiden en la determinación halájica de las Mitzvot que tienen que ver la agricultura. Y explicó que siempre fue igual el crecimiento interno propiamente dicho (sin necesidad de luz, clorofila, ni de dióxido de carbono, sino dependiendo únicamente de tierra, humedad, frío y calor), cambiando únicamente el factor exógeno que únicamente incidirían en su aspecto, sabor y salubridad, pero, no en su motor de reproducción y regeneración.

El Talmud Yerushalmi (Maäserot, Pérek 1: Halajá 1) narró que, en una ocasión, Rabí Jiyá le preguntó a Rabí Yojanán sobre cuál es el dictamen a seguir en lo referente a extraer el Maäser (Diezmo que se retira de los frutos que crecen en la Tierra de Yisrael) de los champiñones A lo que le contestó con un versículo: “Äser Teäser et Col Tebuat Zarëja”, refiriéndose a que, todo lo que se siembra y crece, sea obligatorio sacarle el Maäser; pero, si no, no. Por consiguiente, la característica de “no crecer por medio de una siembra o plantación” como sí ocurriría con el resto de la vegetación, hace que no sea considerado como un vegetal, grano ni como planta para el objetivo de Sacar el Maäser… De la misma manera, se podrá entender que este factor sea definitivo a la hora de dictaminar su Bendición, y no podrá recitarse ni siquiera Boré Perí Haadamá (sino únicamente Shehacol Nihyá Bidbaró), por no funcionar su crecimiento básico natural de la misma manera.

 

Conclusión

 

En la actualidad, los Hongos o Champiñones que se consiguen en los expendios de alimentos, siempre y cuando hayan crecido en criaderos o aposentos, bajo un cuidado especial controlado (como es la mayoría de los casos), son permitidos de consumir.

La Bendición que se ha recitar antes de ingerir un champiñón de estos, será Baruj Atá Ad_n_y Elohenu Mélej Haölam Shehacol Nihyá Bidbaró