Num. 134

Vaibárej David - Num. 134
Janucá y Horario de encendido
 
  
 
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Cuál es el horario correcto para el encendido de La Janucá
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¿Se permite encender La Janucá mucho después de haber entrado la noche?


        

Introducción

El tema del que se hablará a continuación, cobra una importancia única, al ser que las mechas de Janucá deberían ser encendidas a horas en que algunas personas no están presentes o disponibles en sus hogares para tal fin, por lo que la persona debería saber cuál es la consecuencia de dicha indisposición y sus correctivos, en caso en que los haya. La falta de conocimiento en este tema, podría desembocar en un defecto en su cumplimiento, y, quizá, hasta en su incumplimiento. Por tal motivo, y dado que, además, la Mitzvá de encender las mechas de Janucá es un precepto que es acatado por muchísimas personas, se pensó que sería conveniente disertar sobre el tema para guiar y, en el mejor de los casos, optimizar su cumplimiento.

 

Preludio

 Para efectos de esta publicación, la expresión “La Janucá” se refiere al candelabro donde se encienden las mechas de aceite para Janucá. Este apelativo corresponde a lo que en lenguaje de los Sabios es “Ner Janucá”, y lo que algunas comunidades prefieren llamar Januquiyá.

 

 Preguntas

¿Cuál es el horario correcto para el encendido de La Janucá?

¿A partir de qué hora se puede encender la Januquiyá?

¿Se permite encender La Janucá mucho después de haber entrado la noche?

¿Es tolerable encenderla a la medianoche?¿Y después?

 

Argumentos

 El pie del mercado

 

Está escrito en la Guemará, en Maséjet Shabbat (21:2), que su precepto (el de Janucá) es desde que se puso el sol, Äd Shetijlé Réguel Min Hashuk (hasta que se termine el pie del mercado) -hasta que la gente pare de caminar por la calle-. Esto quiere decir que, desde que el sol se terminó de poner (comienzo de la noche, según muchas opiniones) hasta que no hayan prácticamente caminantes en la calle, es el período indicado, por la Guemará, durante el cual se cumple con el precepto de encender en cada día de Janucá.

La explicación del por qué los Sabios fijaron este tiempo, podría ser que, es en este período nocturno, en el que la gente puede apreciar notablemente la luz de la Januquiyá que se publica desde las respectivas casas; y una vez que la gente se ha “recogido” de las calles, ya no habrá quien la aprecie, lo que denotaría que ha finalizado el tiempo para cumplir con esta Mitzvá (es decir, hay una dependencia de que sea vista por la gente que está pasando afuera de la casa).

 

Chance y Aceite

 

La Guemará (Idem) continuó con la inquietud siguiente: “¿Acaso la norma de que el precepto se haga “Äd Shetijlé Réguel Min Hashuk” (hasta que la gente pare de caminar por la calle) implica que si se apagara durante este período, es un deber el de volverla a encender?”. A lo que respondió la Guemará“No –al contrario-. Esa frase significa que si no habéis encendido la Januquiyá, entonces, [A] todo el tiempo hasta “Shetijlé Réguel Min Hashuk”, tendrá chance de encenderla”. Se deduce que, después de culminado este período de tiempo, si una persona no cumplió todavía con el deber (de ese día) de encender la Januquiyá, entonces, habrá sobrepasado el horario que tenía para cumplir con el mismo.

No obstante, la Guemará dio también una explicación más, pero distinta del para qué fue dicha esta medida de tiempo Äd Shetijlé Réguel Min Hashuk[B] “Leshiürá”, lo que significa que el período indicado por la Guemará, no es para dar la oportunidad de encender en cualquier momento del intervalo señalado, sino que la persona deberá verter –de antemano- el aceite necesario para que la vela dure encendida la cantidad de tiempo que transcurriría entre el final de la puesta del sol y hasta Shetijlé Réguel Min Hashuk. Por ende, se podría interpretar que una persona que desee encender efectivamente la Januquiyá, bajo este enfoque, tendría permiso para encenderla a la hora que desee –durante la noche-, pero con la salvedad de que hay que asegurarse de que tenga el aceite suficiente para que la Januquiyá dure encendida, por lo menos, media hora.

 

Con lugar a duda

 

Los Tosafot (M. Shabbat 21:2, D.H. “Deí lo Adlik”) dice, en nombre del R”Y Porat, que hay que tener la precaución de encender las mechas inmediatamente cuando cae la noche, pues, si se retrasa, ocurrirá que la gente dejará de pasar por la calle (lo que significa que habrá perdido la oportunidad de encender debidamente según la primera opinión expresada por la Guemará). Sin embargo, si se retrasó (y ya no hay gente pasando por la calle), entonces, deberá aun así encender a causa del Safek (la duda que produce la existencia de otra opinión en la Guemará que dictamina que no se limita el encendido únicamente en ese horario, y que, por ende, obligaría al encendido de la Januquiyá a cualquier hora de la noche). Siendo así, se podría entender que, en este caso, el R”Y Porat dictamina que –de todas formas- se encienda para poder cumplir con el lado de la duda que obliga a encender a cualquier hora.

Pero, por otro lado, como consecuencia de esta opinión, podríamos decir que: justamente por ser una duda (Safek), ya no podrá pronunciarse la bendición respectiva al encendido de la Januquiyá (ya que decir una bendición con el Nombre de D__s sería inadmisible en caso de un Safek), obedeciendo así a la regla de Safek Berajot Lehakel: es sabido que decir una bendición con el Nombre del Todopoderoso en vano es una transgresión de la Torá, lo que significa que, en el caso en que una bendición esté en duda –como en este caso- sobre si hay o no que decirla, la decisión debería ser no pronunciarla del todo para así no entrar en la posibilidad de haber trasgredido dicho Mandamiento.

 

Toda la noche

 

No obstante, los Tosafot registraron el enfoque de Rabenu Yitzjak (otro de los co-autores de los Tosafot), el cual consistió en afirmar que la medida de “Äd Shetijlé Réguel Min Hashuk”, lo cual significa “hasta que la gente pare de caminar por la calle”, depende de que la Januquiyá, por cada casa, esté colocada cerca de sus entradas que dan a la calle, que es por donde la gente que camina y, de esa forma, la pueden apreciar eficientemente. Pero, en la actualidad (para la época de los Tosafot) que las personas no colocan sus mechas de Janucá en ese sitio a causa del peligro que esto significaba (pues había un edicto de acatar culto públicamente), ¡ya no será necesario regirse por Äd Shetijlé Réguel Min Hashuk, al ser que, de cualquier forma, la gente de la calle no podrá apreciarla del todo!, y, por ende, se puede encender –en principio- a cualquier hora de la noche.

Si es así, bajo esta línea de Rabí Yitzjak, se podría deducir que así como en aquella época de los Tosafot, en la que no se exponía la Januquiyá fuera de la casa, dejaba de regir el reglamento de Äd Shetijlé Réguel Min Hashuk para determinar que sea sólo hasta esa hora que se puede encender la Januquiyá, así mismo podría ser hoy en día, pues la mayoría de las personas no tiene la oportunidad de exponer sus Januquiyot fuera de sus casas, y, se permitirá, por ende, encender a cualquier hora de la noche (y no habrá que remitirse al encendido justamente en la primera media hora de la noche “Äd Shetijlé Réguel Min Hashuk”).

 

Media hora y ya

 

El RAMBA”M, en Halajot Janucá (Pérek 4: Halajá 5), dice que no se puede encender las mechas de Janucá antes de culminar la puesta del sol, sino cuando oscureceNo se retrasa ni se adelanta (su encendido). Si una  persona se le olvidó o simplemente no encendió en ese momento, todavía podrá encender Äd Shetijlé Réguel Min Hashuk. El RAMBA”M define que esto significa que podrá encender hasta media hora o (un poco) más (dependiendo del lugar donde uno viva), después de que se haya puesto el solPero, si pasó ese tiempo sin encender la Januquiyá, ya no la encenderá (ni siquiera sin bendición). Esto significa que si una persona llegara a olvidarse de encender la Januquiyá -en ese intervalo de tiempo-, no podrá recuperar su encendido ni siquiera durante todo el resto de esa noche.

Si es así, ¿cómo estudió el RAMBA”M las dos definiciones del tiempo del precepto de encender Äd Shetijlé Réguel Min Hashuk”?

El BA”J, así como otros Ajaronim, responde -a esta pregunta- que el RAMBA”M entendió que la Guemará estaba dando las dos, [a] el horario máximo que tiene chance la persona para encender la Januquiyá y [b] la medida mínima que ésta debe durar encendida, y, dado que entre ambas no hay una contradicción, se aceptan ambas como condición para su cumplimiento. Por ejemplo, si oscurece a las 6 p.m., entonces, una persona tendrá hasta las 6:30 p.m. para encender, y asimismo deberá ser cauto en cargar la vela de suficiente aceite para que dure media hora. Si falla alguno de estas dos condiciones, habrá fallado también en su cumplimiento. Para ilustrar mejor este ejemplo, si llegare a encender a las 6:15 p.m., entonces, debería haber puesto aceite de antemano para que esta vela dure, por lo menos, hasta las 6:45 p.m..

 

Estado de excepción ciudadana

 

Por otro lado, el RAMBA”M, más adelante, en el texto de su libro (Pérek 4: Halajá 8), dice que se permite poner las mechas de Janucá dentro de la casa y bendecir sobre éstas, en caso de un peligro o un estado de excepción ciudadana, como por ejemplo, en el que un régimen gubernamental ha decretado un edicto contra la manifestación del culto judío.

Dado que el RAMBA”M ha tomado la decisión de dictaminar que se permita encender en un lugar diferente a la entrada exterior, incluso adentro de la vivienda, y se supone que la expresión Äd Shetijlé Réguel Min Hashuk no tiene –para un caso así- ningún sentido (como lo expresara R.Yitzjak), pues [no hay una Januquiyá afuera de la casa a la que se puede observar desde la calle], entonces, ¿por qué el RAMBA”M no aclaró, bajo esta misma perspectiva, que las reglas de horarios (y duración) del encendido sean similarmente transigentes por esta misma causa y, se permita, por ende, el encendido a cualquier hora de la noche?¿Por qué el RAMBA”M no permitiría, en este caso de apremio, realizar el encendido en cualquier momento de la noche?

 

Reglamento e instrucciones

 

Para responder a esta aparente contradicción, hay que explicar que cuando, sobre un reglamento que rige a través de varias instrucciones, ocurre una situación excepcional que afecta su cumplimiento, no, por esto, necesariamente habrá que suprimir la regla por completo… Una solución alternativa podría ser que, en vez de eso, se supriman solo las instrucciones afectadas por esta situación de excepción, y dar continuidad a las instrucciones no afectadas por la situación de excepción. De esta manera, también se puede entender al dictamen de ambas instrucciones del RAMBA”M: En la Halajá 8, el RAMBA”M explicaría que ya que hay una situación de peligro, la instrucción de dejar la Januquiyá afuera de la casa, debe ser suprimida por la instrucción de encender adentro pues de esta forma se salvaría eventualmente su vida, pero, en cuanto a la Halajá 5, el RAMBA”M podría continuar la instrucción de encender estrictamente “en el horario de media hora después de terminar la puesta del sol”, aun en una situación de peligro como ésta, ya que dejar de cumplir con ese horario no salvaría a una persona de esa situación de peligro o excepción: el peligro no depende del horario de encendido, sino del sitio donde encienda.

 

Instructivo completo

 

Por otro lado, Rabí Yitzjak, no opinará de esta forma, sino que ha decidido que, cuando una situación de excepción afecta el reglamento de “Äd Shetijlé Réguel Min Hashuk”, todas las instrucciones que tienen que ver con el horario del encendido de la mecha de Janucá, tampoco entran en vigencia, tal y como se explicara en varios párrafos atrás.

Un ejemplo para la lógica de este enfoque, lo ilustra el siguiente:

Después de que arribara el Rab Yitzjak Soloveitchik, oriundo de la ciudad de Brisk, a la Tierra de Yisrael, fijó su residencia en un centro ortodoxo de Yerushalayim. Observó, este Sabio, que la gente pasaba por la calle hasta horas muy altas de la noche, día tras día. Esto causó impresión a sus ojos, y provocó que se condujera en cumplir con dejar las mechas de Janucá encendidas hasta horas altas de la noche, incluso hasta la medianoche. De esta forma, se observa que el Rab Mi Brisk solía tomar este enfoque de Rabí Yitzjak (Tosafot), pues se adaptaba a la situación que se encontraba frente a él: se encontró que “Äd Shetijlé Réguel Min Hashuk” realmente ya no era media hora, sino mucho más, pues la gente no dejaba de caminar por la calle, incluso hasta horas muy altas de la noche, y, por ende, el horario de encendido se vio afectado (positivamente claro está) por esta nueva situación en el centro de Yerushalayim, en la actualidad. Aunque este ejemplo no suprime sino aumenta, demuestra el poder de cambio que tiene una situación de excepción en la totalidad del reglamento.

Mas probablemente, según el enfoque del RAMBA”M no cambiaría esa Halajá, siendo que sostiene que los reglamentos son fijados por los Sabios, aunque cambien las situaciones en los países.

 

De Primera & de Segunda

 

Hay un cuarto enfoque, representado en la persona del RASHB”A, quien sostiene que, cuando la Guemará dice que una persona prende en la primera media hora (Äd Shetijlé Réguel Min Hashuk) después de que oscureció, esto corresponde a un dictamen que debe ser acatado en principio, es decir, en primera instancia (Lejatejilá), lo que corresponde al momento óptimo para cumplir con la Mitzvá. Pero, si a una persona le ocurriera que se le pasó el tiempo para cumplir con el precepto en primera instancia, se le dará chance, durante el resto de la noche, para cumplirlo en última instancia (Bediäbad), en un segundo nivel de la Mitzvá.

Como justificación de este corolario, se valió el RASHB”A de casos similares sobre los que la Torá expresó que su cumplimiento fuera en la noche, y, aun así, se permitieron cumplir “Bediäbad” durante todo el resto de la noche, entonces, en esta obligación que los Sabios dictaminaron, con más razón, que el cumplimiento del encendido de las mechas de Janucá, se pueda cumplir también en cualquier momento del resto de la noche (por ej. después de la primera media hora de la noche).

 

Resumen

 

1. Según el RAMBA”M, el chance para el encendido se remite únicamente a la primera media hora, a partir de la hora de la Salida de las Estrellas.

2. Según el R”Y Porat, en primera instancia encenderá en la primera media hora después de la Salida de las Estrellas. Y, en segunda instancia, si no encendió en el tiempo recién mencionado, por la duda, encenderá a cualquier hora de la noche.

3. Según Rabenu Yitzjak, encenderá, incluso en primera instancia, a cualquier hora de la noche.

4. Según el RASHB”A, por su lado es de la opinión que, en primera instancia, encenderá en la primera media hora después de la Salida de las Estrellas. Y, en segunda instancia, si no encendió en el tiempo recién mencionado, tendrá chance de encender durante el resto de la noche, incluso bajo aprobación de las dos versiones expuestas por la Guemará, por lo que podría incluso recitar la correspondiente bendición.

 

Tres tiempos

 

El Shulján Äruj (O.J., Simán 672) dice que el tiempo para encender la mecha de Janucá, no es antes de que se ponga el sol sino finalizando la puesta del sol. No se retrasa ni adelanta su tiempo (…)Si se olvidó, o, por negligencia,  no encendió la Janucá con la puesta del sol, tendrá para encender el tiempo que perdure “la pierna en el mercado” (haya personas pasando por la calle), es decir, tendrá media hora para encender la Janucá, pues, este horario es en el que las personas van y vienen (…). Sin embargo, todo esto es en primera instancia, pero, si pasó este horario (de media hora) y no encendió, encenderá (en segunda instancia) en cualquier momento de la noche (del resto de la noche). Y si no encendiera durante toda la noche, entonces, no podrá concretar ya más el precepto de esa fecha.

 

Horario extendido

 

Dice el RAM”A que, hoy en día que se enciende en la casa, no tiene que precaverse de encender justamente antes (de la primera media hora de la noche sino a cualquier hora de la noche…).

 

En tu propia casa

 

Bajo la línea que sigue a la opinión del Rabenu Yitzjak: el Maguén Abraham (Simán 672, S.K. 5) y el Jémed Moshé, en base a lo dicho por el Hagaot MaimoniyotSMA”G, y el RABI”Á, son de la opinión que si bien la persona enciende dentro de la casa (después de que pasare la media hora), ya que no se va a mostrar exteriormente ante los que pasan por la calle, entonces, tendrá, que exponerla, al menos, antes los miembros que habitan en esa casa. Y si no hay habitantes en la casa salvo quien enciende, ¿para quién se va encender la Janucá?¿Ante quién se va a hacer el precepto de Pirsum Hanés (precepto de pregonar el milagro –de Janucá en este caso-) cuando ya no hay gente en la calle? ¡Para el mismo que enciende no es suficiente!

Aparentemente, según estas opiniones, el propio Rabenu Yitzjaka pesar de permitir el encendido a cualquier hora de la noche, no obstante, no lo permitiría en el caso en que no haya quien pueda apreciar la Janucá, es decir, en el caso en que no haya (espectadores) en la casa después de la primera media hora de la noche.

Por ende, se podría deducir, en base a este principio, que, después de la primera media hora de la noche: una casa donde sí hay habitantes, pero, a la hora que desea encender la Janucá, no se encuentran los habitantes o espectadores que puedan apreciar la misma, entonces, habrá no encender.

 

Solo, en Janucá

 

Ejemplo práctico de esto, podría ser un caso en que una persona reside solo en su hogar o está de viaje solo y pretende encender sin su familia, o está en su casa pero sus familiares no llegan para presenciar el encendido, y, en cualquier de estos casos, el reloj marca una hora más tardía de Äd Shetijlé Réguel Min Hashuk (después de la primera media hora de la noche), entonces, no podrá encender con bendición la Janucá. Todos estos ejemplos, se aplican aun dentro de la media hora de la noche en un caso en que una persona resida en un apartamento que tiene más de 20 amot de altura con respecto al piso por donde pasa la gente por la calle. En este particular, por más que desee encender en la primera media de la noche sin compañía de nadie en la casa, estará en el mismo rango de los ejemplos recientemente mencionados, y, por ende, deberá bendecir sin la bendición correspondiente.

[N.A.: Este tema es muy amplio, pero, en esta oportunidad, no nos concentraremos en las pruebas del caso de la persona que reside solo].

 

Alegre despertar

 

De esta misma reflexión, el Ben Ish Jai dictaminó que si una persona llegara a su casa tarde en la noche, y pretende encender la Janucá (ya que no ha cumplido con dicho precepto), entonces, si el resto de los habitantes de la casa se encuentran dormidos, tendrá que despertarlo (al menos a uno), para que, de esta forma se pueda encender con la debida bendición; pero, de lo contrario, si no se pueden despertar, entonces, sólo podrá encender sin recitar la debida bendición, lo que significa que no es seguro que esté cumpliendo debidamente con el precepto de Janucá.

 

Con todo y bendición

 

Desde el punto de vista del RASHB”A, quien no tuvo necesidad de explicar que el “método del cumplimiento de este precepto cambia según la situación”: si una persona deseare encender a horas altas de la noche, lo permitiría aunque no haya presencia de espectadores dentro de la casa (ni en la calle). Por consiguiente, se deduce que el RASHB”A es de la opinión que el Pirsum Hanés no se cumple necesariamente con los habitantes de la casa o con los de la calle. Sea como sea, tiene toda la noche para encender (en segunda instancia)… Y, de seguro, no estará de acuerdo -el RASHB”A- en tener que despertar a los miembros de un hogar, cuando le tocó encender tan tarde en la noche, sino que podrá encenderlo solitariamente con bendición.

 

¿Con o sin espectadores?

 

Si bien la opinión de Rabenu Yitzjak parecía muy permisiva en relación al resto de los Poskim, pues permitía en primera instancia el encendido a cualquier hora de la noche, por otro lado, tiene una exigencia mayor que el resto de sus homólogos, ya que va a requerir de espectadores a lo hora de encender. Y así aparentemente habría que interpretar la opinión del RAM”A mencionado.

Pero, el Shulján Äruj, quien aparentemente ha replicado la opinión del RASHB”A, no requerirá de la presencia de espectadores a la hora de encender, aunque sí exige que el encendido sea en primera instancia a la primera media hora de la noche, y, en segunda instancia, en el resto de la noche.

 

Discusión de Ajaronim

 

El enfoque del Rab Öbadía Yosef, autor del Jazón Öbadiá y del Yejavé Daät, es que no está de acuerdo con el punto de vista del Ben Ish Jaiateniéndose a la opinión del Shulján Äruj, quien, a su vez, se guió por el RASHB”A, considerando lo recientemente explicado.

Por otro lado, el Mishná Berurá, Kaf Hajayim y Ben Ish Jai, entre otros, no dictaminaron así la Halajá, y, por ende, exigen que una persona que enciende -la Janucá- en su casa después de la primera hora de la noche, lo haga en presencia de los miembros o espectadores en la casa y no solitariamente. Una razón posible para el dictamen de estos Poskim (M.B., K.H. y B.I.J.) no es necesariamente que se inclinan en contra del Shulján Äruj en este particular, sino que, muy bien podrían estar apoyando la opinión del Shulján Äruj, sólo que interpretan que el propio Shulján Äruj considera todas las opiniones: la del RASHB”A, la del Rabenu Yitzjak, y, además, la del RAMBA”M…, lo que conciliaría con su texto (del Shulján Äruj). Es decir, permitirían encender durante toda la noche como estos Rishonim lo indicaran, sólo que en segunda instancia como lo dijera el RASHB”A, y con la salvedad de que tendrán que verificar que haya, al menos, un espectador que lo presencie al momento de encender, tal y como se ha explicado la opinión del Rabenu Yitzjak. De lo contrario, no podrá recitar la respectiva bendición del encendido.

La lógica del por qué tener que verificar el cumplimiento de la exigencias del R”Y Porat, Rabenu Yitzjak y del RASHB”A, es porque estos tres están de acuerdo en que el horario del encendido es extensible a toda la noche, a diferencia del RAMBA”M que lo reduce a la primera media hora de la noche solamente. Y ya que se necesita la unión de estas opiniones para decidir, por mayoría,  que se encienda a cualquier hora de la noche en el caso en que no se haya encendido antes, asimismo habrá que acatar también las exigencias que acarrea esta unión, lo que significa que tendrá que atenerse a lo exigido también por Rabenu Yitzjak, es decir, chequear la presencia de personas despiertas en la casa para el momento de su encendido.

 

Perfil general

 

En la introducción del Libro Or Letziyón (Jélek 2), explica las reglas de estudio del Shulján Äruj, entre las cuales, señala que cuando el Shulján Äruj emite un dictamen, lo hace bajo un perfil general, y no siempre abarcando situaciones muy particulares.

Por ende, muy probablemente, cuando el Shulján Äruj emitió su dictamen de permitir el encendido toda la noche, no necesariamente habrá que concluir que omitió el requerimiento de que haya presencia de personas en la casa, y, por ende, no necesariamente habrá que concluir que es permitido encender la Janucá sin presencia de alguien a su alrededor. Sino que se podrá alegar que el caso de una persona solitaria en la casa, no fue abarcado directamente por el Shulján Äruj…, y bien se podría decir que opinaría su autor que haya que buscar a otra persona para que presencie el encendido de la Janucá.

 

Costumbre ante la duda

 

En el libro Jazón Öbadiá, escrito por el Rab Öbadía Yosef, explica una regla que consiste en lo siguiente: “Bimkom Minhag, En Omerim Safek Berajot Lehakel” (“en caso de que haya una Costumbre mantenida, no se aplica la regla de Safek Berajot Lehakel”).  Esto significa que, aunque existe una regla de que [no se dice una bendición con el Nombre del Todopoderoso, cuando esta bendición está en duda sobre si es o no obligada de pronunciar], empero, no será así cuando hubiese una Costumbre de sí pronunciarla (esta misma bendición), lo que desembocará ciertamente en sí decir esta bendición a pesar de que persista dicha duda; en otras palabras, la Halajá permitirá su recitación con el Nombre del Todopoderoso.

Por ejemplo, según el Shulján Äruj, la recitación de la bendición de Baruj Atá Ad. Elohenu Mélej Haölam Hannotén Layaëf Kóajno debe pronunciarse con el Nombre del Todopoderoso, mientras que según RAM”A, sí. Pero, ya que hay una Costumbre mantenida de sí pronunciarla, se permite recitar esta bendición a pesar de que su omisión podría haber estado amparada por otra regla de Safek Berajot Lehakel; pero esta última sucumbe ante la existencia de una Costumbre que la contradiga.

De esta misma forma, ya que existe una Costumbre de encender la Janucá, no necesariamente al final de la hora de la puesta del sol, ni tampoco en la primera media hora de la noche, sino incluso más tarde, entonces, esta Costumbre es la que dará paso a que se permita recitar la bendición de la Janucá, aun existiendo una duda producto de una discusión de Rishonim  sobre si decirla o no en caso de encender solitariamente la Janucá después de la primera media hora de la noche.

 

No tan empírica

 

El SHA”J (Y.D., Simán 190, S.K. 3), no obstante, ha explicado que “Bimkom Sheló Matzuy Lo Shayaj Minhag”, es decir, cuando se trata de situaciones poco recurrentes públicamente o incluso recurrentes pero que se llevan a cabo generalmente en forma discreta , no se puede alegar la presencia de un Minhag (Costumbre). Por ende, ¡cómo se podría comprobar la existencia de un Minhag, cuando “lo supuestamente acostumbrado” es un acto prácticamente a nivel familiar y no comunitario! Por ende, ¡quién podría alegar que es un Minhag Haölam (del mundo), cuando realmente es una actitud a nivel familiar con tan limitado poder como para fijar una costumbre! (Lo Matzuy).

Desde este punto de vista, quien pretenda permitir bendecir sobre el encendido de la Janucá después de la primera media hora de la noche cuando no hay espectadores que lo presencien, no podrá valerse de la regla “Bimkom Minhag En Omerim Safek Berajot Lehakel”, sino “Bimkom Sheló Matzuy Lo Shayaj Minhag”. Siendo así, la regla de Safek Berajot Lehakel volverá a prosperar, y no se permitirá bendecir sobre el encendido de la Janucá después de la primera media hora de la noche cuando no haya espectadores que lo presencien.

 

Encendiendo solitariamente

 

El Rab David Amar, en su libro Tefilá Ledavid (pag. 84), dice que es permitido encender a cualquier hora de la noche, incluso hasta Ämud Hashájar (despunte del alba), con bendición, aunque no haya nadie en la casa.

Prueba de esto es un dictamen sobre el caso en que hay un yehudí que vive en un lugar alejado del barrio judíoy pretende encender la JanucáY, a pesar de que no cumple con el deber de Pirsum Hanés (ya que son sólo gentiles los que la van a ver), se permite que encienda la Janucá allí, aunque no había presencia de yehudim a su ladoSi es así, ¡por qué no permitir también que se encienda la Janucá sin tener que contar con la presencia de un espectador yehudí en la casa!

 

Horario principal

 

Se podría alegar, ante esta posición, que la Halajá permitiría que una persona encienda -con la correspondiente bendición- solitariamente en una casa de una ciudad donde no hay ningún yehudí, siempre y cuando este encendido estuviera ocurriendo justamente al finalizar la puesta del sol, que es el horario principal del encendido, y, es por eso, que lo permite. Pero, lo que pretendía el Tefilá Ledavid con esta demostración, era corresponderla también a cualquier hora del resto de la noche, por lo que no necesariamente podrá ser una prueba contundente.

 

 Conclusión

 1. La hora ideal para encender la Janucá es la Salida de las Estrellas, hasta media hora después.

2. Después de este horario, si no ha encendido todavía, podrá encender durante toda la noche, incluso con bendición, en el caso en que su familia u otro espectador se encuentre presente. Si sus familiares o habitantes del apartamento o casa, se encuentran dormidos, en principio:

   2.1. Deberá hacer todo lo posible para que alguien le acompañe para presenciar el cumplimiento de este precepto.

   2.2. Si no puede contar con la presencia de alguna persona que lo acompañe, para el momento de su cumplimiento en este horario tardío, entonces, encenderá sin bendición, siguiendo así la regla de Safek Berajot Lehakel.