Como recuperar y cuidar una amistad.


Nuestra vida, como un cuento, está llena de personajes que le dan sentido, de amigos que llegan y, a veces, también se van. Pero muchas de estas amistades no desaparecen para siempre. Podemos recuperarlas y rescatar así partes muy valiosas de nuestra historia.   Si miramos hacia nuestro pasado y pensamos en todas las amistades que hemos tenido, seguramente se despertarán en nosotros sentimientos muy variados. Con ellas compartimos ilusiones, lugares, aficiones, gustos, valores... En definitiva, experiencias que nos enriquecieron y nos hicieron como somos. Probablemente muchas de estas amistades se perdieron en el camino, mientras que otras sobrevivieron. Los amigos forman parte de nuestra identidad. Si los perdemos, perdemos también una parte de nosotros. Por esta razón es tan positivo recuperar las amistades valiosas, porque con ellas recuperamos pedazos olvidados de nuestra historia pasada y podemos vivir con más intensidad el presente.                                       

 

Dar y Recibir
La chispa de la amistad surge espontáneamente cuando dos personas se caen bien y desean estar juntas. Pero mantener la amistad no es tan fácil, ya que requiere de un esfuerzo por ambas partes. Si somos descuidados con las amistades, corremos el riesgo de perdernos relaciones preciosas.
Para hacer crecer la amistad es necesario dar de forma altruista, sin esperar nada a cambio. Dar nuestro saber, nuestro tiempo o nuestras pertenencias para el bien del otro. También es esencial saber tomar y agradecer lo que el otro nos ofrece. Finalmente, es indispensable ser fiel al compromiso que la amistad conlleva para que el otro pueda confiar en nosotros. Esto significa simplemente estar con el otro y respetarlo. De la misma manera, hay que confiar en nuestro amigo y pedirle lo que necesitemos de él. Así, poco a poco, vamos cultivando la amistad.
 
Un lugar en el corazón
Las amistades van y vienen con el flujo de la vida. De los treinta o cuarenta amigos que frecuentábamos en el instituto o la universidad, con el tiempo quizás haya contactado con tan sólo uno o dos. Son aquellos con los que existe una mayor afinidad, con los que se ha evolucionado de una forma parecida.
A medida que cambiamos, cambian las personas que nos acompañan. Todos estaremos de acuerdo en que es imposible mantener la relación con todas las amistades del pasado. Algunas inevitablemente desaparecen para dejar lugar a nuevas relaciones.
Pero, aunque no podamos recuperar todas las amistades, sí podremos conservar un buen recuerdo de ellas. Se trata de dar un lugar en nuestro corazón a todas las personas que han sido amigas, tenerlas presentes porque el afecto entre dos amigos nunca muere. Nuestra capacidad para querer es infinita así que, cuantos más amigos tengamos, mejor.
 
Resolver antiguos conflictos
¿Y qué pasa con las amistades que acabaron mal? Cuando una relación se rompe por un conflicto, el recuerdo del amigo queda empañado por el rencor. En estos casos, recuperar la amistad implica afrontar el problema. Casi siempre el tiempo ofrece una nueva perspectiva y recursos que permiten desencallar aquello que se atascó en el pasado. Primero, hay que conseguir ponerse en el lugar del otro y entender su forma de sentirse, actuar y pensar. Después, debemos darnos cuenta de nuestras emociones y de nuestras necesidades en relación al amigo, este proceso puede finalizar con el encuentro sanador donde se acepten las diferencias y puede reanudarse la relación. A veces no es posible ningún encuentro. Entonces tendremos que cerrar el asunto pendiente internamente y recuperar un buen recuerdo de la amistad.
 
El placer del Reencuentro 

 Si no olvidamos al amigo, puede suceder que la vida nos lo vuelva a acercar. Tras el reencuentro a veces se retoma la relación en el mismo punto donde se dejó. Otras veces uno se da cuenta de que ya no es lo mismo que antes... En cualquier caso, es bueno aprovechar la oportunidad para contactar y profundizar. Podemos preguntarnos si tenemos algo pendiente o algo que aprender del reencuentro. O, simplemente, disfrutar una vez más de su compañía. Poner lo mejor de nosotros nos recompensará.
Existen múltiples  circunstancias por las que podemos perder una amistad, como cuando la descuidamos, la olvidamos o algún conflicto irresuelto nos aleja de ella. Pero podemos recuperar la amistad si la cultivamos tanto internamente (cerrando asuntos pendientes, agradeciendo...) como externamente (comunicándonos, viéndonos...)
La amistad es un valor precioso que trasciende el paso del tiempo. Los antiguos amigos siguen siéndolo si guardamos lo que sentimos por ellos en nuestro corazón. Así estaremos más abiertos a los nuevos amigos que tengan que venir. Y, si la vida nos da la oportunidad de reanudar una amistad, no dudemos en aprovecharla.
 
 
CÓMO CUIDAR LA AMISTAD
 
Revisa tus relaciones
Para recuperar viejos amigos, podemos escribir una autobiografía centrada en nuestras relaciones. Puedes recordar con la ayuda de fotografías antiguas. Empezando por la infancia, pasa por todas las épocas de tu vida siguiendo el rastro de las amistades. Analiza qué te aportaba cada una, qué les aportabas tú y cómo evolucionó la relación. Al rescatar del olvido a personas que fueron significativas, revivirás experiencias que te marcaron y entenderás mejor cómo eres.
 
Organiza encuentros
La amistad está hecha de momentos compartidos. Es necesario verse, conversar o hacer actividades para recuperar una amistad. No dudes en dar el primer paso para quedar con aquel amigo al que tanto hace que deseas ver. No importa el fin del encuentro, lo principal es reunirse y dejarse tiempo para estar juntos. Ya lo decía Antoine de Saint Exupéry en El principito: “Fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante”. El tiempo que pasamos con el amigo no es un tiempo perdido sino que es un tiempo aprovechado, ganado, vivido.
 
Cierra asuntos pendientes
Es triste separarse de un amigo a causa de un conflicto mal resuelto. Si resolvemos el problema que nos distanció, podremos recuperar la relación o un buen recuerdo de ella. Será necesario decir, hacer, pensar, o sentir aquello que en su momento no pudimos o no supimos. Una vez que nos quedemos en paz, se abrirá una nueva posibilidad para la relación, y el afecto podrá caminar fluyendo.
 
Agradece lo que has recibido
Muchas veces damos por sentado lo que nos dan y nos olvidamos de agradecerlo. Sin embargo aquello que nos ofrecen gratuitamente es un bien muy precioso que debemos saber reconocer con nuestro agradecimiento. Si tenemos amigos pero no sabemos valorar lo que nos regalan, es probable que acabemos perdiéndolos. Tomar con gusto lo que viene de los amigos y darles las gracias sinceramente es un paso importantísimo para recuperarlos.
 
Sé generoso
En la amistad eres responsable de lo que cosechas, así que es importante ser generoso con el otro. No se trata de presentes materiales, podemos dar comprensión, regalos, tiempo, apoyo,.. Ser generoso a veces significa tan sólo pensar en el otro o sentir la alegría de saberlo vivo. No debemos olvidar que no importa la cantidad de tiempo que uno está con el amigo sino la calidad. Hay que aprovechar cada minuto con los amigos para poder luego disfrutar de horas con ellos en nuestro recuerdo. En la amistad, cuanto más das, más tienes.
 
Amplía tu red de relaciones
Abre tu corazón a todas las amistades de tu vida, tanto las del pasado como las del presente, así como las del futuro. Aunque parezca increíble, existe un lugar para todas ellas porque para el amor no hay límite. Recuperando a los antiguos amigos lograremos comprendernos y aceptarnos mejor. Con los amigos del presente disfrutaremos más de la vida. Y estando abiertos a los amigos que están por venir, a las nuevas relaciones que pueden surgir en el momento menos pensado, mantendremos viva la llama de la ilusión y la esperanza.

Susanna Tres - Psicoterapeuta gestáltica y sistémica

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