Sindrome de Apnea del Sueño

Breve reseña histórica  

Los trastornos respiratorios del sueño no son algo nuevo aparecido en los últimos años, sino que con seguridad existen, en todas sus formas, desde que existe el hombre. Aunque hasta hace pocos años, no se ha definido y divulgado  estas alteraciones, su origen es, con toda probabilidad, tan antiguo como el de la Humanidad.

Algunas referencias al respecto pueden ya encontrarse en textos muy antiguos.

Aelianus, por ejemplo, en el año 330 antes de Cristo, ya comentaba los trastornos que al dormir presentaba Dionisio de Heraclea, rey del Pontus, individuo glotón y muy obeso, que tenía enormes dificultades para respirar mientras dormía y que tenía que ser despertado con agujas, varias veces cada noche, para evitar que se ahogara. Relatos similares figuran en escritos sobre el rey de Cirena, 258 años antes de Cristo, y en otros varios posteriores. A veces, incluso, con detalles curiosos, en cuanto a los síntomas presentes en algunos casos, como los que se refieren a Cayo Plinio Secundus, conocido como Plinio el Viejo (79 años después de Cristo), sobre el que se indica que su extrema obesidad le llevaba a quedarse dormido con facilidad durante el día y a roncar ruidosamente por la noche. Y todo esto muchos siglos antes de que Charles Dickens describiera, sin conocerlo, el cuadro sindrómico de la apnea del sueño en la figura de Joe, el cochero, en su conocido libro Los papeles póstumos del club Pickwick.

 

¿Que es exactamente el Sindrome de Apnea del Sueño?

 

Casi la mitad de los roncadores tienen además pausas de apnea y si su número es suficientemente  alto y se acompaña de síntomas diurnos (cansancio o somnolencia injustificados) podríamos estar ante lo que se llama Síndrome de Apnea Hipopnea (obstructiva)  durante el Sueño (SAHS). Esto quiere decir que el sindrome no es solo roncar y dejar de respirar por la noche, sino que se necesita que sea muy frecuente y se también acompañe de sintomas diurnos relevantes.

La aparición de las apneas obstructivas se debe a la existencia de un colapso (cierre) total o casi total (se habla entonces de hipopneas) en el interior de la faringe. Las apneas suponen un cese transitorio de la respiración y no deben de confundirse con la parada cardiorespiratoria, ya que durante las apneas el corazón continúa latiendo. Cuando cesa la respiración,  se produce una caída transitoria en los niveles de oxígeno de la sangre. Si las apneas son muy frecuentes, la persona afectada permanecerá buena parte de la noche con concentraciones de oxígeno en sangre bajas.

 

A la izquierda se muestra un esquema del  corte lateral de la cabeza mostrando la via aerea superior (VAS). Esta se puede dividir en las 3 zonas mostradas.

La obstrucción, tanto en los roncadores como en el SAHS, se puede producir a cualquier nivel. Es frecuente que incluso en el mismo sujeto se produzcan obstrucciones a los distintos niveles en una misma noche.

Esto puede hacer una idea de la complejidad del tratamiento quirurgico y de la ineficacia de otros tratamientos locales.

 

 Una de las consecuencias más importantes de las apneas es la fragmentación del sueño, cada vez que se produce una apnea, ésta finaliza con un alertamiento (micro-despertar) de escasos segundos de duración, inferior al tiempo necesario para que por la mañana lo recordemos. La sucesión de estos micro-alertamientos (al menos tantos como apneas) origina en los pacientes que tiene muchas apneas, despertarse con la sensación de no haber descansado, aún cuando no recuerda haberse despertado. Esta falta de calidad de sueño produce somnolencia diurna excesiva y muy frecuentemente  cansacio no justificado por su actividad habitual.

Pueden aparecer también cambios en el estado de ánimo como son la irritabilidad, la depresión, alteraciones en el rendimiento, o pérdidas de la capacidad de concentración y de memoria, que pueden confundir al paciente incluso al médico con otras causas de origen neurológico o incluso psiquiatríco.

Esta enfermedad puede tener graves consecuencias tanto para la calidad de vida (derivadas de la mala calidad del sueño)  como sobre otros aspectos de la salud (riesgo cardio-vascular). Su diagnostico se hace con una evaluación clínica completa y dirigida y estudios complementarios (mas o menos complejos) que consisten principalmente en demostrar la existencia de un incremento de las paradas respiratorias (apneas) durante el sueño.

 
Factores de riesgo asociados

Cuando el Síndrome de Apnea del Sueño es grave, al margen de los problemas descritos, se produce un aumento del riesgo de enfermedades como la hipertensión arterial (más del 40% de los pacientes con apnea sufren de hipertensión), riesgo incrementado de cardiopatía isquémica (angina de pecho, e incluso infartos) y de accidentes cerebro-vasculares. De no seguirse un tratamiento se ha demostrado un incremento de las cifras de mortalidad a medio largo plazo.

También se ha demostrado la existencia de un aumento de riesgo de accidentes de tráfico (hasta siete veces superior al de la población normal) y de accidentes laborales.

Los factores predisponentes son los similares a los del ronquido y se suele asociar a sobrepeso más o menos importante, aunque últimamente se ven pacientes con peso normal. Es mas frecuente en varones hombres, pero en las mujeres post-menopausicas aumenta el riesgo acercándose al de los varones.

 

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