Pecados Capitales
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Comencé escribiendo sobre la soberbia como inicio de los pecados capitales simplemente porque la lista que encontré de ellos llevaba ese orden pero ante la interrogante de si estos pecados capitales tienen un gradiente de gravedad, valga la redundancia, empecé  a revisar alguna lista más para ver sus orígenes. En este sentido. Pude descubrir que el  que parece ser que el primero que los menciona es un monje (que además los pone por orden de “gravedad”), un tal Evagrio de Ponto sobre el siglo IV y que en ese momento incluía en la lista otro pecado mas, es decir ocho. A saber… la tristeza (interesante pecado, si señor, y muy actual). Un pecado que  luego no aparece en las listas “oficiales” posteriores pero que fue seguido inicialmente por otros autores como San Cipriano, Casina, Columbanus,…todos anteriores a San Gregorio el Magno que es el que populariza la lista con los siete en el siglo VI (uniendo vanidad con el orgullo y la tristeza con la pereza y añadiendo la envidia) y que se refleja posteriormente en la Divina Comedia de Dante allá por el siglo XIV. Pero la lista cambia de orden los pecados según autores y así se ve en la reflejada por Santo Tomás de Aquino  y  también señalada por San Buenaventura Y aunque  no se clasifican por gravedad parece que realmente se tiende a considerar el orgullo como el peor de todos los pecados como así ya lo señaló en su orden el monje Evagrio. Quizá el pecado inicial fue ese y por ello se considera el peor. El generado por Lucifer que quiso ser como Dios. Un pecado de orgullo y soberbia que posteriormente fue repetido en la “desobediencia” de Adan y  Eva tentados por el demonio para comer del fruto prohibido que les haría ser como Dios mismo…. Curioso que el pecado de soberbia sea a su vez un pecado de desobediencia, de rebeldía ante la autoridad , de querer estar encima….

La verdad es que esta lista se ha mantenido  mas o menos parecida durante más de mil años, y solo es a partir del siglo XVII  cuando se descartó  la tristeza de manera definitiva. Pero repasemos las listas que he encontrado mas frecuentes:

 

Catecismo actual       Evagrio           Gregorio I           Santo Tomas

 

    Soberbia              1º soberbia           lujuria                vanagloria (orgullo)                         

 

    Avaricia              2º vanidad             gula                    avaricia

 

    Lujuria                3º pereza               avaricia              glotonería

 

    Ira                       4º ira                     pereza                 lujuria

 

    Gula                    5º tristeza              ira                       pereza

 

    Envidia               6º avaricia             envidia               envidia

 

    Pereza                 7º lujuria               soberbia             ira

 

                                8º gula  

  

En fin, que en realidad supongo que el orden no es lo mas importante y que los términos si pueden se interpretados de distintas formas. Así el orgullo, la vanidad y la arrogancia han estado separados y juntos y la tristeza y la pereza igual. Por otro lado se les llama capitales por considerarse que de ellos surgen en resto de los vicios o pecados y en esas derivaciones probablemente todos, los siete, tienes puntos de conexión o dicho de otro modo, ninguno realmente puede entenderse aislado como tal.  El soberbio puede ser avaricioso y envidioso, el triste perezoso, el glotón avaricioso y lujurioso, el iracundo soberbio,  etc…

Además podemos ver otras clasificaciones mas “psicológicas” como considerar la soberbia, envidia e ira aspectos mas de amor a si mismo en el sentido interno  y la avaricia gula y lujuria amor a la materia y fuera de si mismo. Siendo la pereza ese estado indefinido de tentación hacia uno y otro lado como la tristeza si lo consideramos. Además todos pueden ser considerados también como aspectos narcisistas de uno mismo y en fin. Podemos considerar  que todos estos pecados esconden realmente orgullo de algo ya que se supone que si los hacemos.. es que nos dan algún gusto, ganancia secundaria o dádiva personal. ¿nos os parece?

Bueno veré escribir sobre el siguiente…la avaricia….. pero procuraré no seguir siendo tan avaricioso escribiendo y llenando folios sin más. No se si seré capaz de llegar a todos.... Algunos seguro que me tocan mas que otros como a todos.

Eso si, recordad que ser orgulloso a veces es necesario.

 

La ira  ( y la “venira”)

Hay sinónimos de sobra de esta palabra no en vano, forma parte de nuestra vida cotidiana demasiadas veces (y no solo cuando vas en el coche en plan energúmeno). Así podemos señalar, enfado,, rabia, cabreo, malhumor, enojo, furia, furor (no uterino, que eso va mas a la lujuria), cólera, irascibilidad,, airado,  irritación,….   y otras cercanas como disgusto, ofendido, resentido, mosqueado, “me tienes hasta las meninges”, (o hasta los cojones o las canillas, las pelotas, la coronilla etc…), iracundo, montar en cólera (que no es montarse en un animal con ese nombre pero suena a estar encima de una bestia), hervirte la sangre, desquiciar los nervios,  y no se cuantas mas…. Eso sin añadir las expresiones mas castizas que seguro os vienen a la cabeza en cuanto estáis “enfadaos” como el chiste ese de “oye ¿a ti tu marido te excita?”… y responde la otra:  “¿que si me excita? ¡¡¡me pone de los nervios!!! El jodido ese…”. Pues eso que al pensar en la ira me viene sin querer ese estado alterado del ánimo de las personas cuando  algo que consideran que le perjudica aparece ante ellos…. Y de ahí a la violencia un pasito….

Pese a los sinónimos mencionados parece que la ira es como una dosis de mas de un enfado, como si fuese un enfado mayúsculo, una nota o una octava por encima del enfado normal en el que todas las normas se van a la mierda y rompes por lo sano… Así se ha hablado muchas veces de la ira de dios cuando el mismo dios rompe en cólera y puede hacer cualquier cosa sin planteamientos de clemencia o compasión…. Es como si la ira nos llevara a la violencia sin límite, sin control (he aquí el elemento clave de todos los pecados, el descontrol exacerbado de algo que ya hemos comentado con el resto de los mismos) .

Por otro lado, la ira debe relacionarse igualmente con el odio, la agresión, el hacer el mal sin control y sobre todo… la venganza ( una vieja definición latina dice “appetitus inordinatus vindictae” o algo así como apetito desordenado de venganza y continúa diciendo que se activa ante una ofensa real o ficiticia). De ahí que la ira sea fuente de conflicto y trasgresión  como tomarse la justicia por su mano o ejercer de juez implacable (venganzas, linchamientos, vendetta, intolerancias, ajusticiamiento, ..) pero esto no significa que se haga por egoísmo (es el único pecado que puede que no se haga a veces por egoísmo personal ya que no trata de acaparar para si ni dominar sino expulsar de si o atacar a otros o incluso ir contra si mismo (rasgarse las vestiduras, autolesionarse, tirarse los pelos, etc.. son reacciones de ira contra si mismo, por ejemplo). Es decir es una reacción desmesurada y sin control (eso del descontrol recordad que es la clave ya que enfadarse ante un hecho frustrante es natural, pero el enfado no supone descontrol y por tanto no supone en si mismo ira) ante algo que le causa daño al sujeto que puede ser como un escape, una manera de expulsar dolor inadecuada ya que causa dolor en otros. Pero también puede ser egoísta como la reacción de ira por la perdida de algo sea supuesto o real  (en ataques de celos,  ante frustraciones por algo perdido, ante un hecho que consideras injusto,..).

¿Pero tener ira es malo? Mostrase con ira pero controlada, puede ser necesario para reaccionar ante una injusticia, para defenderse ante una agresión o para “luchar” por un objetivo noble.  La clave está siempre en la distinción entre reaccionar para reestablecer o restituir un bien o una ofensa o generar una reacción desmedida que  pretenda ir más allá que la búsqueda del equilibrio y cause un mal mayor que la ofensa inicial que la generó. Digamos que la venganza natural busca “empatar” el conflicto a modo de ojo por ojo pero acaba yendo mas allá (ira) en un “¿no quieres taza? Pues ¡toma taza y media!” que acaba desbordando todo..

Nuestra sociedad esta plagada de modelos y héroes que ejercen la ira y son aplaudidos sin mayor pesar (héroes justicieros,  pistoleros mata cuatreros, gobernantes salvadores del mal, clérigos de algunas confesiones que desatan su ira bajo el paraguas de su dios,..villanos que acaban siendo famosos e imitados,…) y que son reconocidos, y seguidos por anónimas masas y mareados en mil publicidades cada vez.

¿Qué pretendemos con la ira? Hemos mencionado el hecho de “empatar”. Me vengo para quedar empates. Tu me has fastidiado pues ahora me toca a mi. Pero no es la única razón. Así cuando reaccionamos con ira , venganza o enojo mayúsculo también pretendemos quedar por encima y dar una lección a quien te ha molestado para que aprenda que contigo no se juega… Además cuando alguien te ofende, te sientes mal, queda herida tu estima, tu honor y vengarse es una manera de recuperar el honor (como se da en ciertos códigos que incluso hoy día se aplican en las culturas viejas (aun sin llegar al código de Hammurabi que también se suele ejercer).

Ahora bien. La ira moviliza mucha energía descontrolada (como toda emoción fuerte) que al explotar salpica sin remedio donde menos te esperas y ocasiona nuevas heridas en ti además de las infligidas por el motivo que te ocasione esa ira. En el mejor de los casos con frecuencia los arranques de ira te dejan sin fuerzas y defensas tanto psicológicas  como físicas y expuesto por tanto,  a cualquier “virus” (tanto físico como simbólico) Por lo que no te cura sino que causa nuevos males en ti. La ley mas vieja de la magia (en todas las culturas) dice que todo lo que hagas te vuelve… Todo acto crea en ti una respuesta que volverá a ti. No se si eso es demostrable sobre todo porque lo que vuelve no es el mismo acto que acometes sino la “energía” que el acto mueve y tampoco es una relación directa o causal considerándolo como de lógica formal. Pero viene a colofón este comentario porque en la ira (y su descontrol) suele  expresarse con frecuencia este principio  (“quien la hace la paga”, “donde las dan las toman”,  “lo tienes merecido por lo que hiciste”,  “cría cuervos y te sacarán los ojos”, de aquellos polvos estos lodos”, “quien a hierro mata a hierro muere”  “quien siembra vientos cosecha tempestades” y en fin, hasta podríamos añadir el de “quien se pica años come” que jode cuando nos lo dicen y te pone de una mala leche…). Fijémosnos en una frase mas que he oído a veces y que dice “la ira mata”.. Y no se refiere solo a que mates a alguien sino que te matas tu mismo. La ira te mata.. lentamente. Posiblemente haya razones médicas y bioquímicas que expliquen esta aseveración popular…

El enfado mayúsculo o la ira  puede darse como antesala a la tristeza (el pecado que se quitó de la lista) y de ésta, la depresión. Quizá una de las causas sea que te quita las ganas de vivir si no es para la venganza o que te deja vacío por dentro y solo..No deja de ser un sentimiento absorbente que te obsesiona y te corroe por dentro no dejándote disfrutar de la vida. El derroche psicológico de esa reacción iracunda te desequilibra y con frecuencia hace “pagar justos por pecadores” por lo que puede llevarte a que las personas se aparten de uno o te teman y acabes encontrándote solo y sin nadie a quien esputar las blasfemias y  vomitadas verbales de tu ira…. De ahí que el iracundo (y el vengativo) acabe siendo un ser solitario empeñado en “joder” al prójimo en vez de aportar caricias que todos necesitamos y atenciones de reconocimiento.

Pero no olvidemos que hay otras maneras de expresar la ira y “joder al prójimo” más sutiles y sibilinas.  La más conocida es la del bromista cabroncete. Ese personaje gracioso que te gasta día tras día sus  bromas pesadas hasta que acabas tu el iracundo.

Ese deleite especial que tiene el reírse del prójimo con bromas estúpidas y salidas de tono esconde una agresividad oculta justificada por “es una broma” pero ¿Qué pasa si somos nosotros los que le gastamos una broma? Seguro que todos hemos visto ese caso. Su reacción suele ser iracunda, ofendido, señalando que  lo suyo son bromas pero lo vuestro una putada. Estas personas  (pasivo agresivas) esconden sus complejos mediante esa trasgresión frecuente de los límites de la otra persona. Se consideran con el derecho a meterse contigo graciosamente pero si la cosa va con ellos se ofenden y reaccionan muy mal por que en realidad no tienen capacidad de frustración y fragilidad emocional y su humor no es real..Pueden reírse de los defectos de los demás pero ¡ay! ¿como se te ocurra bromear sobre uno suyo?...

Otra modalidad de ira encubierta es la del crítico. La persona crítica es la experta en pillarte en orsay, localizar cualquier defectillo o imperfección y hacértelo ver aunque no quieras. En ocasiones la critica es encubierta, maquillada con un toque de salvador o  un “si no fuera por mi”.. Y otras es cruel y directa. En esta modalidad esta de moda actualmente la falsa asertividad. La persona que suelta lo que tenga soltar y dice las verdades sin mayor miramiento. Se dicen de si mismas que es que son sinceras y que la verdad es la verdad o afirman orgullosas que dicen lo que piensan y punto (como si le hubiésemos dado permiso para que fuesen sinceros) y claro, por supuesto usan la ley del embudo. Para mi lo ancho para ti lo estrecho. Es decir, ni se te ocurra ser tan sincero como ellas porque les sienta fatal. Ellas pueden decir no, pueden meterte el dedo en el ojo, pueden criticar lo que sea o no criticable pero ni les toques que saltan cual tigre enjaulado. El critico de este tipo es un agresivo hiriente que se esconde sobre falsos argumentos de lógica y de pseudos-razonamientos justificatorios cuando no es un simple  “ a mi me lo vas a decir” .

También podemos encontrarnos ira escondida en la ironía (modalidad crítica que se caracteriza por emitir dos mensajes a la vez, el escondido y el manifiesto). Algunas personas irónicas tapan su agresividad velada mediante estos mensajes de doble sentido. Por un lado ponen cara de  bueno y ante tu mirada ofendida un “yo no he dicho nada ¿eh?” pero te la han “enguiñado” sibilinamente en tu línea de flotación (es decir ahí donde en realidad sabe que te duele). Digamos que no es lo mismo decir  “anda chica estas mas delgada” o decir “te veo menos gorda”. Los mensajes con doble sentido es un tirar la piedra y esconder la mano que arrastra una gran  buena dosis de mala leche que la recibes y te la tragas mientras que el otro u otra mira al cielo como si fuese un angelito y se contiene su cara de satisfacción y de sonrisa maliciosa ( y un silencioso ¡jodete!).  ¿Cuántas veces nos presentan estas situaciones en claves de humor con marujonas y marujones?  Y es que reírse de las miserias de otro siempre parece mejor que de las de uno mismo

Aunque no siempre tenemos que unir necesariamente a la ira, la agresividad o la hostilidad porque la una acaba llevando a la otra.  Se  suele pensar que una buena manera de soltar la ira es expresarla ya que reprimirla te haría mal a ti mismo. Asi el falso asertivo que ya he mencionado que se siente en el derecho de esputar lo que le plazca bajo la bandera de la sinceridad o la “verdad” sin importar el daño o el casero hecho de dar golpes a la almohada  o a cualquier sitio para “descargarse” Esto no deja de ser un mecanismo psicológico de desplazamiento  como el de el jefe te chilla y descargas con tu pareja que esta a su vez lo hace con el hijo y este con el perro que acaba mordiendo la pata de la mesa…. Otra manera conocida es soltarse en los deportes y descargar la furia desde el forofismo mas exacerbado.. Son modos de descarga pero no está tan claro que funcionen. Algunos estudios dicen que acaba excitando mas al cerebro. Por otro lado podemos ver que lo que nos genera ira no son tanto los hecho en si mismos como la manera en que los entendemos y las expectativas que nos causan los mismos  Es decir que la ira está dentro y no en lo que nos sucede pero es mas facil ponerla fuera o justificarla fuera de nosotros mismos. Asi que de lo que se trata es de que no generemos ira en nuestro interior. La paz y la calma interior son más importantes que los hechos potencialmente generadores de ira.

Físicamente, estar con ira genera  problemas en el propio cuerpo. Decimos popularmente que se me hincha la vena, se me inflama el nervio, se me cruzan los cables,  me ciego, voy a explotar,  se me dispara el corazón,…Todas expresiones populares que tienen que ver realmente con los fenómenos que se dan cuando te llenas de ira (tensión, hipertensión corazón acelerado, subidón de adrenalina,  ataque de corazón… eso sin mencionar trastornos que podemos relacionar con este tipo de carácter como úlcera, hipertensiones, dolores de cabeza, trastornos digestivos, etc..)..

En fin,  que dejarse llevar por la ira no es bueno para la salud así que conviene aprender a relajarse, ser conscientes de las cosas que nos molestan saber relativizarlas, practicar un poco de meditación, hacer ejercicio y gasto físico, dejar de considerar que el mundo esta contra ti, que no tienes la verdad completa, que tu también te equivocas y que con esfuerzo y tesón todas las cosas se pueden mejorar por muy mal dadas que vengan si lo intentas y no lo exiges, si cambias cuando algo no sale bien y valoras otras maneras, si reconoces que no todo es por culpa de los demás sino que tu pones tu parte, si aceptas que otras personas piensan distinto o si entiendes que nada es perfecto como tu deseases….. Y si todo esto falla, ¡a tomar po culo! (que dice un amigo mio) con perdón, ¡uf! que a gusto me he quedado,..jejeje..

La Lujuria  ("que algo queda")

¡Y llego la lujuria..!  ¡Mas!, ¡mas!, ¡mas!,..¡quiero mas….! ¡Oh..!  ¡Siiii!  Sigue…

Si. Llego la lujuria a estas letras. Casi me dio miedo empezar ya que la propia palabra me evoca tanto placer en mi imaginación que peco antes de escribir… Lujuria.. mmm hasta suena bien…creo que es nombre de mujer…. No en vano en casi todas las culturas los dioses del amor y el placer (y de la lujuria)  han solido ser diosas, por algo será (Anukis en Egipto, Venus en Roma,  Afrodita en Grecia, Lilith en Babilonia,..  por citar las mas conocidas para nuestra cultura).

Se considera la lujuria como un deseo sexual desordenado e incontrolable. Igualmente, por extensión, se suele utilizar para  denominar otros  deseos distintos al sexual pero de naturaleza claramente placentera o generadora de borrachera de placer y “desmelene”  Pero también podemos ver la lujuria en un sentido más amplio como una búsqueda de si mismo y olvido de los demás, quiero decir, buscar mi placer sin preocuparme de lo demás o los demás.  Emborracharme de sentirme de sensaciones para mi sin nada para los demás. Ago así como busco el placer desesperadamente pero no  buscamos nuestro placer o comparto el placer. Si la lujuria se comparte y no se centra en mi no es lujuria es otra cosa. Puede ser un gozo delicioso que da felicidad,  puede ser un placer  y satisfacción  mutua, puede ser una manera de compartir al otro y puede ser amor (pero ojo, dos en plan lujurioso no significa que comparten lujuria sino que se buscan su lujuria y placer aprovechándose del otro mientras que cuando decimos compartir presuponemos entrega, es decir control para dar y por tanto opuesto al desenfreno mas propio del acto lujurioso que se considera desordenado e incontrolable). Esto es así ya que debemos considerar que la persona lujuriosa o en el acto lujurioso a la otra persona se le ve como un medio para un fin, es decir, para mi placer y mi satisfacción personal. Por tanto un objeto con el que alcanzar el gustazo y el vicio.

Sinónimos de lujuria son la lascivia (deseo exagerado  o actividad exagerada sexual), la concupiscencia (afán desordenado de placeres  sexuales pero también deseo excesivo de bienes materiales), lubricidad (que demuestra lujuria pero también significa que se desliza con facilidad, resbaladizo,… mira que lo asocio rápido jejeje..  ) e incluso hay una acepción de lujuria que hace referencia a vegetación abundante y frondosa (eso, verde, que te quiero verde….mmm…) El caso es que me sigue sonando de bien…. Pero en fin, contengamos un poco y sigamos reflexionando con la cabeza… de la cabeza….

Yo me pregunto ¿cuándo es un deseo de placer lujurioso? y ¿cuándo es solo gozo y satisfacción?. El ser humano busca el placer (con frecuencia como símil de felicidad) y eso no parece malo pero cuando hablamos de lujuria como pecado o exceso no positivo estamos refiriéndonos a pasarse un poco, a querer mas de la cuenta, a perseguir el placer mas allá de lo necesario (aunque vete tu a saber que es lo necesario y que lo superfluo).  Es difícil poner un límite en el que podamos decir que hasta aquí es placer y deseo sano y a partir de aquí es lujurioso esto o lo otro. Pero hay una fórmula sencilla para entenderlo (aunque no es precisa y hay que ser muy honesto consigo mismo) Cuando nos preguntan un grupo de  adolescentes (ellos en pleno apogeo y furor de hormonas) cuantas veces es normal masturbarse y quieres darles una respuesta ecuánime y exenta de connotaciones culturales o ideológicas, les dices.. “el número de veces tal que no te impida hacer nada del resto de tu vida cotidiana y obligaciones que tienes” Ya se que no es una respuesta perfecta pero cada caso es cada caso y además, Por tanto la lujuria, como cualquier otro “pecado” es un exceso, es un dar demasiado a algo en detrimento de otras cosas. Y es, también, una obcecación sobre algo, en este caso en relación al placer sensual y sexual preferentemente. ¡Vamos1 que es un  vicio que da un gustooo…

Fijaros en la relación entre lujo y lujuria (del latín luxus y luxuria). Se dice del lujo que es algo  no necesario, que no es de primera necesidad y a su vez que es algo que no esta al alcance de uno. Es lo pomposo y lo fastuoso,  lo que sobra, lo que es mas de lo que es necesario ser….. Así que podemos considerar que ejercer lujuria es darse un lujo en algo que realmente no es necesario o que esta por encima de mis posibilidades lo que acabará acarreándome problemas o no pudiendo controlar (costear o alardear) la exigencia de lo lujoso. Pero claro, en una sociedad tan erotizada como la que tenemos, permitirse un lujo “lujurioso” no suena tan mal. Todo lo contrario, suena a poder disfrutar a tope de lago que de placer. Y no me extraña. Algunos abogan por quitar de la lista este pecado ya que bastantes displaceres nos coloca la vida en su devenir como para permitirnos “controlar” y evitar lujuriosas y obscenas vivencias llenas de vicio y pasión que emborrachan y alegran  este “valle de lágrimas” que decían antes.

Ahora bien, patologías  haberlas “hailas”.. Y la minfómana y el sátiro buscadores incansables de placer muestran su esclavitud lujuriosa sin llegar a alcanzar una verdadera felicidad  y estado de éxtasis que les satisfaga al menos habitualmente.  No vamos a referir aquí las distintas “locuras” y comportamientos anómalos sexuales que se suelen considerar perversiones ya que son fáciles de imaginar (a ver, ¿Cuál te has imaginado la primera..? viciosillo…) aunque para serlo al menos es necesario que tengan no solo acto sino enganche, rigidez y exclusividad en manera de alcanzar el placer.  Lo que presupone también una cierta obsesión por el sexo (aquí me vuelvo a ver en la tesitura de que pese a considerarse la lujuria en referencia al sexo, hay otras “lujurias” como el dinero y gastar por gastar compulsivamente o el necesitar la “juerga” todas las noches posibles para sentirse bien, o la búsqueda de felicidad a través de sustancias…. Es decir lujuria como obsesión o búsqueda desenfrenada  del placer)

Pero sin llegar a semejantes patologías sexuales podemos encontrar manifestaciones de la lujuria en hechos más cotidianos o aparentemente “normales” que se consideran promiscuos como la conducta adultera en personas que buscan coleccionar amantes o “rollitos” o puesta de cuernos saltándose toda norma o transgrediendo compromisos que tienen con otras personas. Hechos muy frecuentes ya que la propia sociedad convencional los tienen incluidos en su apartado de trasgresiones culturalmente establecidas (hecha la “ley”, hecha la trampa) incluyendo otras como “ir de putas” o ser putero (incluyamos actualmente ir de gigoló o ser putera por lo de no ser sexistas del todo). También debemos incluir el poder de la pornografía, con sus locales, actos, publicaciones y  prácticas y el dinero que mueve alrededor y que se acepta como algo normal incluso en actos lúdicos aparentemente opuestos (despedidas de soltero/a,  fiestas de discoteca especiales, orgías de vacaciones organizadas, fiestas liberales,…) y que permiten escapes a personas con lujuria evidente y que no pueden ejercer otras prácticas mencionadas o que tienen problemas sexuales de otros tipos.

 Una variedad muy frecuente de actos lujuriosos se da mediante la publicidad y la moda que nos permiten provocar con el cuerpo erotizado plenamente. Así es difícil discriminar, cuándo una mujer (pongo como ejemplo a la mujer por ser mas frecuente en esta sociedad actual en este tipo de práctica así que disculparme si se ve un tanto sexista) viste atractivamente erótica o provocativamente morbosa. Dicen que lo obsceno está en los ojos de quien mira. No creo que sea así solamente. Mas me inclino a pensar que tanto esta en los ojos como en quien viste con determinada intención secreta o no. En ambos caso, tanto el/la ojeador/a como el/la ojeado/a pueden buscar el deseo en su actitud. En el caso de la mujer suele llamarse “calienta pollas” pero podríamos incluir a “chulo piscinas” y el del “paquetón” en la misma cuerda… En realidad, en el caso de la persona que va provocando o “calentando” al personal, se puede discernir una conducta lasciva o lujuriosa que causa placer sin que siquiera se llegue al contacto o el rollito o los cuernos…. La seducción interesada, igual que la provocación mencionada es otro modelo de búsqueda de satisfacción indirecta que practican muchas personas. Espero que nadie me entienda que la seducción es algo no loable sino que es un arma, como lo es un paquete o un escote o una mini, un gesto un movimiento, etc… dentro de todos los innumerables artes que hemos desarrollado para el cortejo y la atracción pero lógicamente son susceptibles de manipulación y uso para el placer propio (lujurioso). Una mujer excitante, provocativamente vestida e insinuante es difícil de controlar que no resulte foco de mira de otros machos tan libidinosos como pueda ser ella que buscarán su manera de hacerse ver a su vez.  Y aunque eso lo haga una mujer lujuriosa (o un hombre aunque resulta más fácil en esta sociedad y con la educación que recibimos ambos sexos que sea la mujer) puede que su educación no le permita llegar a la fornicación y  uso del macho o a la puesta de cuernos del marido, o la acción putera pero el placer de sentirse deseada, de notar las babas de ellos gotear, de sentir el poder de cuerpo, altiva y conquistadora…. Es muy muy morbosamente placentera y puede deleitarse día a día con su provocación alimentado su necesidad de placer sin llegar a tener nunca un contacto…. ¡Jo! solo escribirlo me ha dado un calentón lascivo.…depravado que es uno…mea culpa.. mea culpa… Si mea culpa ya que ese macho disparado que igual tampoco llega a nada también esta demostrando con su actitud una conducta lasciva o lujuriosa (y es que creo que este pecado nos coge a casi todos sin que esto pretenda justificar mi lascivia..jejeje)..

Algunas personas (cada día más) esconden su lascivia mediante otras conductas menos aceptadas socialmente que los cuernos, la seducción, el puterío o tener amantes pero más respetuosas con la pareja y los demás. Son personas y parejas “liberales” que en un marco controlado o establecido (clubs, contactos, grupos de parejas,…) se permiten compartir sexo o intercambio de parejas desde el mutuo acuerdo y donde tanto el chico como la chica obtienen un placer buscado. Estas prácticas, no son necesariamente lascivas y muchas de estas personas, han trabajado en su pareja esta opción como una manera de encuentro distinto, un acto social e íntimo en el que se respeta y no se engaña a la pareja sino que se comparte con ella. No significa que todos los que lo practican lo tengan tan claro y que todo sea bonito en ello ya que, al igual que en el mundo convencional  la persona lasciva ejerce su acción y se “aprovecha” de esas licencias para campear a su gusto al igual que lo haría en lo convencional (cuernos, la seducción, el puterío o tener amantes). Suele comentarse que con mayor frecuencia son los hombres (educacionalmente mas promiscuos) de la pareja los que acaban llevando a sus esposas y compañeras a estas prácticas para satisfacer sus deseos de posesión y “vicio” sexual con otras mujeres pero también es cierto que otras mujeres encuentran en este juego de intercambio un placer y una liberación de sus deseos de sentirse deseada y valorada y de soltar amarres en sus fantasías.  No es un mundo fácil como no lo es tampoco el convencional.  Pero  de alguna manera esta forma organizada y calculada de practicar sexo o lascivia misma es una manera de control del desenfreno y una forma de cubrir deseos ocultos o no aceptados evitando la mentira, el engaño y otros conflictos de la pareja. Además, conductas como los celos, tan agobiantes y potencialmente peligrosos quedan relegados o controlados en alguna medida. No debemos olvidar que la persona “convencional” y celosa pero con conductas lujuriosas suele ser una persona controladora, dominante y muy celosa (es capaz de estar teniendo un amante o una promiscuidad sexual evidente pero reaccionar con unas fuertes celos patológicos si su pareja pudiera hacer “algo” o cortejar en una situación. Es capaz de joder a su pareja y montarle la gran bronca ante cualquier mirada ajena, ante un acto seductor a otra persona sin que ella deje de estar con su amante oculto o siga seduciendo y conquistando deseos de otras personas. Y es que la propiedad es la propiedad, claro),  Digamos que consideran que el poder del sexo es suyo, solo suyo y a nadie puede dejarle  su control y su promiscuidad con la que satisface su  falsa estima o pretende llenar sus vacíos de vida…

La practica “libre” de sexo a través de conductas como el intercambio de parejas (Es una opción libre entre otras)  es una fórmula alternativa para poder soltar parte de la lujuria deseada sin que deban darse “males mayores”, engaños o costes psicológicos serios pero exige un trabajo personal  con la pareja y una reflexión real sobre los fundamentos de la misma distintos a la exclusividad con la que se suele vivir la pareja convencional.. Exige también superar celos y temores de abandono, sentirse querido/a  no por la exclusividad sexual sino por otros compromisos mutuos y muchas parejas (independientemente de que dentro de cada miembro exista un deseo lujurioso) no están dispuestas a asumir ese reto ya que el temor de la estima, los fantasmas, los celos y el miedo a la perdida de control.. pueden más que la satisfacción aceptada y compartida del sexo con otras personas fuera de la pareja.  Eso si, un mundo como este, mas abierto a la practica sexual es un buen caldo de cultivo para ejercer la lujuria de manera más “aceptada” o disimulada sin generar los problemas que el engaño amoroso y el mundo de la noche suscitan peor tampoco es oro todo lo que reluce ya que practicar intercambio no significa ser “liberado/a” y cualquier pareja sana que libremente y conscientemente lo quieran practicar podría encontrarse no solo con otras parejas como ellos sino con otras con otros conflictos o problemáticas de pareja ocultos y similares a las del mundo convencional como desavenencias de pareja, insatisfacciones sexuales que se buscan fuera, deseo de satisfacer placeres ocultos que la pareja no permite en casa, afán lujurioso por poseer o coleccionar amantes, conductas personales de tipo bi u homo no reconocidas, etc…. Es decir, lo mismo que la persona que ejerce los cuernos o la seducción dominante o el flirteo constante o el engaño amoroso pero en otra situación… Todo ello aderezado con los celos y el sentido de la propiedad del otro. Pero eso si, si tienen las ideas claras, si saben valorar sus deseos lascivos y compartir con su pareja el morbo, pueden disfrutar de un abanico de opciones de placer sin tanto coste psicológico y desarrollar una experiencia sexual placentera enriquecedora para ellos mismos fortaleciendo sus lazos desde principios distintos a los convencionales. No es una panacea. Simplemente una opción en la que no debe entrar el engaño ni los celos, la conquista personal o el “yo solo para mi” propio del lascivo/a.

La lujuria en tanto que deseo desenfrenado queda controlada (frenada) en parte, para que no llegue a patologías mayores mediante estos mecanismos de regulación. Podemos encontrarlos en la seducción y conquista del calentón (que no va mas allá por el que dirán, es decir por control social y de estatus), el puterío (de coste económico y concretizado en ciertas personas y servicios específicos mas o menos ilegales pero controlados), la puesta de cuernos ( no fácil de realizar y que exige control para evitar el que se sepa y se rompa algo más) los amantes (de alto coste psicológico ya que entran en juego muchas veces sentimientos y amores varios pero que exige mucho esfuerzo de control para evitar que se sepa), la pornografía (  poder económico evidente y si me apuráis, incluso sociopolítico, con su gran poder de onanismo,  voyeurismo.. y sadomasoquismo entre otros aspectos que rayan perversiones varias), el mundo de la noche (animado por la sugerencia erótica y de flirteo pero controlado por el dinero y otras drogas) y la misma publicidad (que “inocentemente” alimenta muchas veces el vico, el engaño o la apariencia como valores socioculturales superiores) y en fin, demos señalar también el intercambio de parejas mismo (que regula su práctica en clubs y grupos con sus propias normas y que tiene distintas maneras de búsqueda de placeres más allá de la pareja pero con ella) y ciertos grupos “abiertos” contraculturales o pretendidamente naturalistas de pacotilla con todo respeto de los verdaderos en ambos casos y que pueden rayar en ciertas sectas donde el sexo es un arma de otro tipo….

Superar la conducta lujuriosa exige conocerte un poco más en tus complejos, inseguridades y necesidades así como reconocer al otro/a como persona, autónoma independiente y digna cuando se comparte placer con el o ella. (bien sea tu pareja como la pareja sexual de turno). Sentir deseos de placer es lógico (y su relación con estar feliz) pero perseguirlo como objetivo único es un error.  Es difícil reconocer nuestras necesidades de placer y gusto y saber de donde nos vienen o que cosas tratamos de compensar con ellas. Pero está claro que si observas dependencia en tu conducta erótica o sexual  puede darse lujuria para compensarla pero eso esconderá más aun el origen de tu necesidad y dependencia no asimilada. Tu vacío interno no se puede llenar siempre de dulce “azúcar” o acabarás diabético perdido.

Cuando practicas conductas sexuales de engaño, ocultación, control  celoso, dominio de sexo o utilización del cuerpo de otro/a estas mostrándote en el gozo lujurioso, cuando compartes el deseo y el sexo, desde el acuerdo, el compromiso, la sinceridad  y el reconocimiento mutuo, estas gozando de comunicación sexual  o de “vicio” sano…

Debes plantearte qué buscas tratando de satisfacerte sin control y que significa tu acaparamiento sensual y erótico. Muchas veces tu autoestima esta en juego. ¿crees que siendo más poderoso sexual o ejerciente eres más y te valorarán mas? ¿crees que si conquistas desde el erotismo y la seducción chuparas el néctar de ser alguien de valor o dejarás de sentirte inferior en otros campos? Investiga tus complejos, tus sentimientos de estima y de valor personal. La conquista no te hace más. La seducción te da un poder que acaba atándote a la imagen e impidiéndote amar de verdad, es decir, compartir, empatizar y dar entrega y compromiso real de igual a igual… La lujuria es una mona vestida de seda. Eres deseable,  acumulas deseo y “pasiones” placenteras pero nada cambia en tu interior y nada mejora.   Siempre acabas insatisfecho y queriendo más porque el vacío real no es el sexo y su poder.. eso si .. da un gustito…que engancha, quizá demasiado para no tener problemas después.. Pero practiquémoslo  sin miedo a dar al otro sin pretender recibir tu y gozarás de otra manera. Una manera más real y comprometida con tu interior y que tu autoestima no sea ser objeto erótico por encima de otros valores, que tu  valor personal no se mida en conquistas o deseos prohibidos de los que eres capaz ni que  te creas valer mas por ser mas guapo/a y saboreable… Aprende a comprometerte y mostrarte abierto a dar, a no engañar, a no controlar al otro, a  gozar con el otro y no del otro, a seducir para dar y no para poseer, a provocar para excitar antes del placer y no para dominar, a sentir cariño y no a ser celoso del mismo, a ser no por poseer al otro, a gozar a tu lado.. Pruébalo,  y “orgasmea” de otra manera..

Por cierto, ¿hace un rollito? Es que me dan unas ganas de gozar…..te…..

La avaricia rompe el saco

  Este refrán es conocido por todos. Tanto quieres llevar o tener que al final, se rompe el lugar donde lo tienes y te quedas sin nada. En la literatura y en las películas es un tópico recurrente. Lo más frecuente es ver que por querer tanto, por desear un tesoro o una joya, el personaje, queda atrapado, no puede escapar del mounstro o de la casa o de la cueva y acaba encontrando la muerte por querer poseer algo antes que salvarse, antes que la vida. Mil maneras nos lo presentan. La avaricia no rompe el saco solo sino que con frecuencia te impide simplemente avanzar o te hace esclavo del peso que conlleva tu posesión…

Hablamos de avaricia como el deseo o el amor por la riqueza, las ganas de acaparar tesoros y de atesorar en exceso los objetos de valor o que se les da valor. Es por tanto una tendencia a tener mas que a ser, un cambiar el deseo interno de ser o alcanzar  por el de poseer o acumular para aparentar ser. Un sinónimo lógico es la codicia (¿os suena eso de no codiciaras los bienes ajenos…?)  Esta de moda, eso es claro.

Si nos fijamos en la televisión podemos encontrar constantemente ejemplos de avaricia entre políticos,  personas públicas tanto famosas o adineradas como también humildes,..pero no debemos confundirlo con el anterior que es ser mas otro, estar por encima por si mismo. Este es tener mas que otro, ser mas porque tengo mas…. O simplemente tener por tener.

Me viene a la cabeza los coleccionistas.  No es que ellos sean avariciosos sin mas por el hecho de desear tener objetos (yo mismo me reconozco coleccionista) pero si es una tendencia a poseer que nos puede llevar a la avaricia.  Hay que tener cuenta que alrededor de estos pecados debe darse siempre una obcecación o una obsesión por algo. No es lo mismo desear tener el objeto preciado que obsesionarse por conseguirlo. Yo deseo una colección pero la avaricia  va mas allá y busca conseguirla pasando por alto todo, lealtades, sobornos, robos engaños, manipulaciones y todo lo que sea en mi beneficio para alcanzar o lograr lo deseado… Digamos que no es avaricioso quien tiene riquezas (mas que los demás) sino más bien quien tiene apego inmoderado por ellas.

  El avaro es un personaje clásico de incluso cuentos (cuento de navidad) que nos han inculcado desde pequeños para fomentar el compartir….Por tanto la generosidad es su opuesto. Ser generoso o desprendido refleja la actitud de la persona que no se aferra a su posesión y que no teme desprenderse de valores con el fin de ayudar o repartir valores entre otros.  Sin embargo el avaro acaba no sabiendo ni lo que tiene y pese a su posesión no sabe disfrutar de lo poseído. Esta atado, preso de su riqueza.. Lo imaginamos receloso, escondido bajo llaves, desconfiado y un tanto paranoico… “es miiiiiooo… mi tesoro…”… Esta frase del personaje del “señor de los anillos” refleja bien lo que acaba sucediendo.. Acabamos siendo esclavos de la posesión… El avaro no vive por cuidar su tesoro, tanto se preocupa de lo que tiene y desea tener que no le da tiempo para disfrutarlo. Esto nos acerca a la importancia que socialmente se da a la propiedad.. El tener propiedad no presupone ni avaricia ni codicia pero es una conducta burguesa que se acerca a esos límites de la avaricia en ocasiones.

 La publicidad nos crea necesidades de bienes de consumo bajo el supuesto criterio de que tener o poseer es ser… Educamos a nuestros hijos en ello sin darnos cuenta.. Piden tener el mejor móvil, la mejor videoconsola, la mejor ropa de marca,… Y los adultos, el mejor coche, la mejor casa, la biblioteca de los mejores libros (sin leer) o el cuadro de fulano que farda mucho….Parece que no tener es una desgracia y que te quieren por lo que tienes. Tu autoestima puede acabar siendo tu posesión externa de objetos… Alardeando,  demostrando desde la apariencia que se es más (los nuevos ricos son un ejemplo claro de esa tendencia codiciosa que curiosamente acaba cayendo en el derroche y el desaprovechamiento de lo poseído). La propia sociedad de consumo elabora productos para no durar, de esa manera, el afán de poseer, se alimenta con el seguir poseyendo lo último,  si quieres ser “guay” .  

Una conducta patológica típica que puede manifestarse desde la codicia por deformación o degeneración es la cleptomanía… Aunque esta puede tener distintas derivaciones o causas psicológicas y no presupone estrictamente codicia, está cerquita. Sin ir mas lejos, el ladrón puede serlo por necesidad pero también por codicia. En el extremo opuesto de la patología de codicia o avaricia esta el síndrome de Diógenes en su afán de acumular “riqueza”  de basura…. Es frecuente que estas personas (principalmente mayores) cuando se accede a sus casas,  poseen dinero sin usar mientras viven en la miseria inundados de basuras y objetos sin sentido.

Pero el pecado de avaricia, como todos los pecados presupone una consciencia de lo que se peca. Quiero decir que  el cleptómano o el síndrome de Diógenes son casos en los que su “codicia” no es consciente y tienen otro tipo de enfermedad. El personaje que avariciosamente acumula sin dar o compartir, obsesionado con el poseer, puede estar fríamente consciente de sus artimañas, traiciones, sobornos, engaños, hurtos, apropiaciones… sin ser cleptómano o acumulador de basura.

Sin embargo, debiéramos incluir en este pecado no solo el afán de posesión de riqueza sin compartir (objetos materiales) sino el afán codicioso de ser dueño de otros “bienes” inmateriales. Así codicioso es o puede serlo el que acumula saberes por saber, el que controla derechos de autor o propiedades intelectuales en exceso con celo ante los demás, el que se dedica a poseer “dominios” en Internet o atesorar patentes, o el que quisiera poseer la verdad y los demás que se jodan. En este sentido existe el pecado de simonía  Este término procede de Simón el Mago quien quiso comprar a los apóstoles el poder de otorgar el Espíritu Santo. Y se dice de la persona que negocia con las cosas de la religión ( sin ser tan avaricioso ¿os suena por ejemplo la compras de nulidades, prerrogativas o salvaciones?). También algunas conductas de elitismo cultural exacerbado o la actitud de ciertas sociedades “secretas” que guardan “la verdad” bajo esotéricos principios o iniciaciones y que si las venden resultan bastante caras.

No podemos dejar de  mencionar, además de estos coleccionistas de experiencias (conocimiento, verdades, ideas, ..) otros que se obsesionan con logros de metas constantes o con riesgos cada vez mayores de los que no pueden pasar o dejar de hacer. En este sentido, la obsesión por ciertos deportes de riesgo,  extremos, buscando ansiosamente la adrenalina en el límite mortal, en un afán de superación que no se sabe muy bien lo que pretende superar (¿a si mismo en su miseria o angustia personal? ¿a sus sentimientos de limitación no aceptados? ¿a impulsos de negación existencial?) y otras conductas como las ludopatías y las dependencias tanto de sustancias como de conductas como, por ejemplo la vigorexia  o complejo de adonis, la obsesión deportiva, la ortorexia (por la vida “sana”), el coleccionista de amantes o de “experiencias”, la obsesión sexual  en sus distintas adicciones y el síndrome de Sísifo buscando ansiosamente placeres para llenarse (Sísifo fue condenado a llevar una gran piedra hasta la cima de la montaña hasta que caía por la otra ladera y vuelta a empezar pero Albert Camús lo utilizó también como un buscador ansioso de placer pero en una lucha sin esperanza de la que no se puede salir. No en vano Sísifo, venció a la muerte y era un amante de la vida por lo que Zeus le condenó)

No es que cualquier persona que muestre una de estas ansiosas conductas mencionadas sea siempre por avaricia pero el afán de acaparar , de atesorar emociones, flipes, cuelgues, placer, éxitos, salud o vigor están cercanos a la misma.

La manía, la hipomanía y el fanatismo también pueden llevar implícitamente una conducta de codicia y atesoramiento.  En este sentido, un caso especial a mencionar es la megalomanía. Inicialmente podemos incluirla dentro de un pecado de soberbia y vanagloria pero el afán acaparador y de delirio de grandeza del megalomaníaco, ese querer acaparar grandezas y posición social o humana no deja de ser una forma de codicia destructiva que ha causado muchos males a la humanidad.

En fin, la codicia, nos vuelve esclavos de lo deseado, obsesionados por la posesión de algo para sustituir tu ser verdadero. Cubrir poseyendo los vacíos internos no lleva nuca a la felicidad o la satisfacción porque como el mito  de Sísifo, cuando crees alcanzar lo deseado, este se va y vuelta a empezar.  Y es que nunca podrás llenar un vacío de ser con cosas de tener…

¿Que hacer? Lo opuesto a la avaricia es la generosidad. Esta significa desprenderse, significa restar valor a lo que se tiene porque lo que se tiene no eres tu, sino pegotes. Dicen que de nada sirve ser el mas rico del cementerio y que naces solo y mueres solo, nada te llevas, nada es realmente tuyo salvo tu mismo. La verdadera avaricia es la de llegar a poseerte tu mismo, la de quererte y valorarte sin escala de medida o de comparación. No es decir como Ortega, yo soy yo y mis circunstancias ( a mi me gusta decir yo soy yo y mis consecuencias que es mas responsable por mi parte) sino que simplemente yo soy yo.

Debajo de la avaricia o la codicia esta el deseo de tener lo que piensas que no tienes, el deseo de poseer lo que no eres y la negación de que en ti mismo esta tu dignidad y no en lo que posees. La posesión, la avidez de experiencias, el acaparamiento de riqueza, la obsesión por lograr y atesorar están bien cuando se trata de alcanzar algo para todos. Si no, solo son ropajes que esconden tu miseria apariencias de moda con las que disimular como te ves realmente. Por eso, nunca te da satisfacción plena, siempre querrás más porque no llena el vacío existencial real solo lo ocultas hasta volverte loco.

Desprenderse, como estrategia, saber dejar, saber abandonar, es duro, da la sensación de perder pero realmente sucede al revés, cuando te desnudas de verdad, es cuando puedes verte a ti mismo. Aceptarte y valorarte, reconocerte y quererte tal cual te ves en este momento mata toda avaricia. No significa que no quieras mas pero no eres esclavo de ello.

Pongámoslo al contrario. No es necesario que acapares nada. Son los demás, con tu actitud, tu acercamiento y tu entrega o  autenticidad los que te dan y te llenaran de honor. El que mereces o el que debes buscar merecer desde el amor

Bueno, realmente he sido avaricioso tratando de meter tantas cosas en la avaricia. Es posible que alguien pueda decirme que he metido demasiadas cosas en el saco y este se puede romper pero en mi defensa quiero dejar claro que no se es avaricioso o codicioso por tener, coleccionar,  desear, aspirar o llenarme….sobre todo si son cosas buenas.. sino por el afán de tener para ser. Esa es la clave. Cuando sustituyo el tener o conseguir algo para ser y es que no soy por que tengo sino porque soy. El avaricioso, no lo olvidemos, es esclavo de lo que tiene. Lo que tiene le tiene a el…lo que tiene es, en vez de el…..

Si me encuentro avaricioso en algo debiera preguntarme ¿Qué trato de  llenar de mi? ¿Qué trato de ocultar que no me gusta? ¿ qué  es ese vacío que tengo? ¿Qué eres tu (no que tienes)?

Tu lo tienes todo… si lo compartes

La soberbia

 

“Actitud y cualidad de la persona que se cree superior a las demás por alguna circunstancia y se muestra arrogante y despreciativa”  (nuevo diccionario esencial de Santillana)

Su antónimo se dice que es la humildad o sobriedad…

Realmente cuando utilizamos este término para las personas suele ser negativo aunque tiene una connotación positiva cuando queremos engrandecer algo o magnificarlo. Así nos expresamos cuando queremos decir que ha tenido una actuación o una interpretación soberbia (genial, bien hecha, magnífica…) o tal cosa a sido soberbia (impresionante, digna de ser, ver o tener..). Esto refleja como la dualidad de las cosas siempre esta presente de una u otra manera. De hecho, la expresión “¡soberbio!”  expresa más que nada admiración… ¿quizá las personas cuando nos ponemos soberbios queremos en el fondo ser admirados? A fin de cuentas un sinónimo de la palabrita es el orgullo, el sentirse orgulloso y probablemente con frecuencia podemos tildar de soberbio a la persona que se muestra altiva, orgullosa de su labor o su acto, segura de si y de su capacidad o poder…. (aunque para eso, para equivocarnos así, tenemos que estar en la posición contraria de la mediocridad, la falsa humildad o en sentimiento de insignificancia, claro)..

A mi, lo de soberbio me hace recordar lo del ídolo con pies de barro por lo que se ve que tiendo a conceptualizarlo con un tinte de orgulloso o convencido de si mismo. Y si me pongo a pensar en ello hasta podría plantearme el otro lado y considerar que  ese tinte tenga que ver con mi modo de ver las cosas según mis propias “pedradas” particulares, inseguridades o pequeños sentimientos de inferioridad ante ciertos asuntos o “certezas” de la vida y de uno mismo. ¿Pero acaso ser orgulloso de uno mismo debe ser malo? Por supuesto que no.

Mas sutil puede parecer el soberbio que esconde su soberbia apartándose de los demás. Seres inferiores para él mientras se da auto palmaditas a si mismo por sus logros y  capacidades. Algunos que dicen ser sabios van por ahí en su torre de marfil o en su pedestal particular mirando a los pobres mortales desde arriba. Sintiendo que su conocimiento y poder le hace distinto y poseedor de la verdad.

Entre las personas arrogantes o soberbios podemos encontrar de todo tipo (con estudios y sin ellos) pero particularmente me suscitan tensión las que se consideran sabedores como algunos filósofos, profesores, científicos, y otros friquis del conocimiento convencional. Quizás sea debido a que  yo mismo deseo saber mas que otros o deseo ser sabedor y verlos a ellos me repatina el estómago y mi orgullo herido me juega esa mala pasada. No se..  ¿a quien no le apetece ser “soberbio” en algo?

Por otro lado,  se dice que la respuesta a la soberbia es la humildad… Ser humilde lo define el mismo diccionario como la “condición y actitud de los que no presumen de sus méritos y reconocen sus  defectos y errores”..Mmmm… no presumir… ¿es malo presumir de tus méritos y de lo que te sientes orgulloso?  ¿Dónde empieza en ese caso la falsa humildad?...  Creo que ser capaz de aceptar tus errores  y defectos si tiene que ver con esa humildad anti soberbia y además me hace pensar que lo verdaderamente malo de mostrarse soberbio es no aceptar tus limitaciones o no respetar al otro en su posición, no dar el brazo a torcer y no admitir que otros puedan ver las cosas de otro modo…

De todas formas entramos de nuevo en la dualidad de los conceptos. Ser humilde también es ser sumiso, modesto o  dócil y un exceso de humildad puede llegar a ser tan malo como un “defecto” de soberbia.  Algunos “humildes” esconden en su apariencia sumisa su soberbia intima y algunos soberbios ocultan la misma bajo la apariencia humilde y no queriendo estar con otros.

Otro aspecto de la soberbia es la vanidad. Ese constante fardar de tus cualidades o de ser valorado y reconocido y admirado por otros. Vamos como se suele decir, “que no tiene abuela”.. Esta palabra suele relacionarse también con lo vacuo, con lo que es apariencia, imagen hueca y de poco valor  o profundidad por  ello suele hablarse de las vanidades como lo superfluo y no esencial. Por tanto digamos que la soberbia tiene algo de vacuo, de farde falso y de  presuntuoso y vanal… ¡Vámos!  que todo lo contrario a la modestia.. ¡Ay! La modestia, quizá parezca hermosa actitud pero esconde tambien el orgullo en ocasiones (falsa modestia). Y como se suele decir,  cuando queremos dejar claro que somos “modositos” al hablar de algún logro nuestro o una cualidad “modestia aparte.. yo soy muy buen en…”  O sea que nos estorba la molestia cuando queremos decir lo que valemos y nos sobra la soberbia cuando queremos  expresar con orgullo nuestro logro.

Si nos fijamos atentamente hay una relación clara entre la riqueza y la pobreza, el tener y el no tener y estos vocablos.. Asi, la soberbia, el orgullo, la arrogancia, la vanidad,…nos hablan o sugieren que se jacta uno de tener, de ser mas, de poseer y de estar o sentirse superior. Nos habla de riqueza, de impresionante, de bello, de adornado, de aparente, de aparatoso o de grandes  pretenciones…. Sin embargo, sus antónimos, humildad, modestia, sencillez,  sumiso,..hablan de baja capa social (condición humilde), de llaneza, de poco destacado, de no tener (persona modesta, monumento modesto,…) Es como si el soberbio quisiera tener o ya tiene y eso precisamente le marca su soberbia y arrogancia mientras que el humilde, el pobre no tiene casi nada y si farda de algo será de su sencilla pobreza??  y a mucha honra, como no,  de ahí eso de jactarse que uno es pobre pero horrado..(vaya arrogancia en la expresión dicho sea de paso

En fin, que la soberbia esta peor vista que la humildad es de cajón de pino pero que si lo miramos al detalle, las cosas no son tan monocolores y el orgullo puede ser muy lícito, la soberbia una manera de expresar la magnitud de un éxito, la belleza impresionante y la cualidad sobresaliente de algo y la humildad un orgullo escondido,  la modestia una arrogancia y la sencillez un reflejo de simplicidad vacua…  Por eso prefiero inclinarme a pensar que algunos somos unos humildes soberbios y otros unos soberbios humildes pero ambas cosas porque una sola… puede indicarme comida del tarro psicológico y quizá apariencia en ambos casos…

            Algún lector o lectora puede preguntarse entonces sobre que hacer para evitar la soberbia vacua o la humildad orgullosa…No creo que se den recetas fáciles pero si hay algunas ideas básicas donde buscarlas como:

-Desarrollar una autoestima personal y un autoconcepto adecuado de ti mismo/a convenientemente contrastado con las personas que te rodean que te permitan ser objetivo a la hora de valorar en su justa medida tus cualidades y capacidades así como tus defectos o errores cuando estos surgen.

-ser asertivo y saber defender tus derechos y afirmarte cuando es necesario sin mostrar agresividad o rechazo sino empatía y compromiso. Valorando a las personas por lo que son y no por lo que considerases tu que deben ser

-reconocer internamente que siempre estamos aprendiendo y que no es lo mismo ser que tener y que cada momento, cada situación nos brinda una oportunidad de aprender.

-mostrar un espíritu rebelde y de superación no asumiendo sin mas lo que sucede y admitiendo que el camino lo haces cada día y que nada es permanente ni terminado. No dogmatizar lo que eres. Rechazar la frase “yo soy asi”

-Ser flexible y admitir que a veces hay que cambiar..querer cambiar, saber cambiar, saber reconocer que no se conoce, saber de ti cada día, saber que eres algo inacabado y que cada día algo nuevo puede surgir.

-Saberse preguntar o mejor, saberse cuestionarse a si mismo. Si de algo quieres fardar pregúntate para que deseas ser reconocido y que pretendes conseguir con tu actitud.. Analizar tus necesidades de caricia y reconocimiento. Tu valor no es por lo que tienes o alardees tener sino por lo que eres y demuestras con los demás.

Y---- no se me ocurre mas ahora asi que lo pensais los lectores y me aportais otras ideas que os agradeceré, como no, soberbiamente o humildemente. pero a vuestro gusto.

 

“Yo tengo la verdad” dice el soberbio “puede que si” dice el humilde ¡y tan contentos ambos!