Copen raw.


a Carlos Castillo project  root@ultracastillo $                                              poweed by ubuntu linux & apple G5

INICIO

PERSONAL

GALERIA

EQUIPO & CAMARA

BLOG

BRICOFOTO

LINKS

CONTACTO

http://www.openraw.org/images/openraw_badge_square_128_white.png

      Manifiesto del movimiento Open Raw


 

Por Michael Reichman y Juergen Specht Mayo 2005

 

 


La industria de la cámara digital todavía es muy joven, tiene menos de diez años. A esto se debe que cada fabricante haya creado sus propios formatos RAW. Y, a medida que mejora su capacidad para grabar lo que registra el sensor de la cámara, los fabricantes se ven obligados a cambiar continuamente el formato, por lo general con cada nuevo modelo que comercializan. ¿Cuántos formatos RAW hay? Lo creamos o no, a mediados de 2005 existen más de cien diferentes. Esto por sí solo ya sería motivo de preocupación. Las compañías nacen y desaparecen, incluso las que sobreviven suelen dejar de dar soporte a los antiguos formatos. 

 

Ya existen formatos RAW para los que en la actualidad no hay software del fabricante. Y eso cuando sólo han pasado diez años. Luego está el desagradable asuntillo de la encriptación. El tema saltó a la palestra a principios de 2005, cuando Nikon lanzó su cámara insignia, la D2x, con encriptación de los datos del balance de blancos. A ver, Nikon no es la primera ni la única compañía en encriptar sus archivos RAW. Pero, al hacerlo de manera tan intransigente, ha actuado como punto de inflexión para toda la industria. 

 

Los propietarios de cámaras Nikon están muy enfadados con la compañía, y ha habido una fuerte reacción. Pero vamos a distribuir con justicia las culpas. Otras compañías han hecho lo mismo. Por ejemplo, a finales de 2003, Sony encriptó los archivos RAW de su nueva cámara digital, al F828. Sólo pasaron tres días antes de que alguien los desencriptara, pero no se trata de eso. Otras compañías, entre ellas Canon, no están libres de pecado. La mayor parte de los fabricantes de cámaras utilizan trucos para ocultar la información. Por suerte rondan por ahí programadores muy inteligentes y, que sepamos, ninguna de esas trampas del software supone algo más que una molestia sin importancia para cualquiera que ponga suficiente interés en saltárselas. Pero, al menos en Estados Unidos, con la Millennium Copyright Act (ley de derechos de autor para medios digitales para el nuevo milenio), las reglas del juego han cambiado.

 

 Para explicarlo de una manera sencilla, cualquiera que descifre algo sujeto a propiedad intelectual encriptado o protegido de cualquier manera puede ser sujeto de procesamiento criminal. Y, como se puede argumental que el código (no el contenido) de un archivo RAW encriptado o “protegido” pertenece a su creador (o sea, el fabricante de la cámara), la compañía o el programador que “abra” ese código tiene motivos para preocuparse. De la misma manera, la futura European Software Patents Protocol (protocolo europeo para patentes de software) podría significar que los formatos RAW estarán protegidos por la ley de patentes, y por tanto no se podrán utilizar con libertad ni siquiera con propósitos de interoperabilidad. Si la ley resulta aprobada los fotógrafos europeos podrían perder el libre acceso a sus propias fotografías. Pero bueno, todos sabemos que hay unas cuantas compañías que comercializan conversores genéricos de RAW. Muchas son empresas pequeñas y no es probable que los grandes fabricantes de cámaras se molesten en denunciarlas. Pero hay compañías más importantes, como Adobe y Phase One, que son objetivos mucho más tentadores para los pleitos, y que tienen abogados especializados que velan por sus intereses. Esto fue lo que sucedió a principios de 2005. 

 

Tanto Adobe con su Camera RAW 3.1 como Phase One con Capture One 3.7 se han negado a decodificar la nueva encriptación de balance de blancos de Nikon en los archivos generados por las cámaras D2x y D50. No es que no puedan hacerlo (los programadores, como individuos, ya lo habían conseguido a los pocos días de su comercialización), sino que estas empresas no quieren arriesgarse a una denuncia. 

Esta situación es inadmisible. No podemos culpar a Adobe ni a Phase One. Se limitan a velar por sus intereses como empresa. Pero, entonces, ¿quién vela por nuestros intereses como usuarios? Por lo visto nadie. Desde luego, los fabricantes de cámaras no. Hemos dicho “fabricantes de cámaras” (en plural) porque, aunque Nikon se ha puesto en la diana de las críticas de los usuarios, casi todos los fabricantes son culpables de promover lo que parece una sucesión interminable de formatos RAW propietarios.

 

 ¡Esto se tiene que acabar! ¿Y la solución? * Hay dos soluciones: que la industria de las cámaras ofrezca... A: Documentación pública sobre los formatos RAW pasados, presentes y futuros * o, lo que sería más probable... B: La adopción de un formato RAW universal. 

 

La propuesta A sólo requiere que los fabricantes de cámaras reconozcan que están prestando un flaco servicio a sus usuarios al convertir sus archivos RAW en una carrera de obstáculos con diversos niveles de procesos propietarios y métodos de encriptación. Una vez que yo, el fotógrafo, el pulsado el disparador, el archivo de la imagen me pertenece a mí. No a Canon, ni a Nikon, ni a Pentax, ni a nadie más. ¡A mí! Y al obstaculizarme el acceso a estos archivos actúan en contra de mis necesidades e intereses. 

 

La propuesta B es una petición para que los fabricantes de cámaras adopten un formato de archivo RAW universal. Adobe ha propuesto el formato DNG como estándar abierto. ¿Es el que se debería adoptar? No tenemos una opinión militante ni a favor ni en contra. Si se considera que el DNG es un estándar adecuado, estupendo. Buen número de creadores independientes de software ya lo están utilizando, y Leica lo ha adoptado como estándar para su nuevo Digital Module R para los cuerpos de cámara R8/R9. Pero si hay otro mejor, por favor, que alguien lo diga y que consiga que el resto de la industria lo adopte. Tenéis que escucharnos. A nosotros no nos importa la guerra entre corporaciones. 

 

El único ganador que nos importa somos nosotros y nuestros compañeros fotógrafos. Y, en este tema, si no estáis con nosotros estáis contra nosotros. El Grupo de trabajo OpenRAW Sobre esta base se fundó el OpenRAW Working Group, el Grupo de trabajo OpenRAW. El objetivo de Open RAW es potenciar la preservación de las imágenes y proporcionar elecciones creativas acerca de cómo procesan dichas imágenes los creadores de las mismas, es decir, nosotros, los fotógrafos. 

Este grupo incluye a una amalgama de fotógrafos y otras personas interesadas, y se fundó para divulgar el conocimiento de estos tempas, proponer soluciones y proporcionar la coordinación necesaria para alcanzarlas. Puede que algunos fotógrafos se digan, “¿Y a mí qué me importa esto del OpenRAW? Al final siempre habrá alguien que sepa leer los diferentes formatos”. A lo que OpenRAW responde: 

Las alternativas de procesado procedentes de terceras partes incrementan sólo de manera mínima la probabilidad de que las imágenes de hoy se puedan seguir procesando en el futuro. 

 

Los desarrolladores que no son parte interesada suenen pertenecer a compañías pequeñas, más propensas a desaparecer que los fabricantes de las cámaras. El software de procesado de imágenes tiene que estar actualizándose constantemente para que pueda seguir funcionando en los nuevos ordenadores. El hecho de que la Marca X pueda hacerlo hoy no significa que la Marca X tenga la menor utilidad dentro de cincuenta años. Las terceras partes que crean software, al igual que los fabricantes de cámaras, no publican los formatos de archivo que han desencriptado. Se reservan esos conocimientos porque son básicos para su competitividad. 

Aunque sea un tema tangencial también es muy importante: Nadie está creando software para recuperar la información de archivos RAW corrompidos. Los archivos se pueden corromper por deterioro del soporte físico o por problemas informáticos. 

La única esperanza para recuperar información útil de los archivos dañados es conocer la estructura de los mismos. Los creadores de software que no son parte implicada no siempre descifran los archivos RAW al completo, sólo aquello que necesitan para que sus programas funcionen. 

 

Disponer de documentación libre sobre los RAW acelera el desarrollo de nuevos métodos de conversión. Los formatos cerrados inhiben el crecimiento y el desarrollo de la fotografía digital. Uno de los resultados más evidentes es que todavía no disponemos de buenos perfiles de cámara, porque el perfilado de la cámara] se debe hacer en modo RAW. Cuanto más “esconden la información” los fabricantes de cámaras, más tiempo y recursos tienen que invertir los desarrolladores ajenos al tema para descifrarla... y no digamos ya para añadir posibilidades a sus programas. Llega un momento en el que ya no es factible hacerlo desde el punto de vista económico. 

 

El Grupo de trabajo OpenRAW cree que un formato de archivo abierto alienta la innovación. OpenRAW no está pidiendo a los fabricantes que revelen los secretos de diseño de sus sensores ni su firmware, sólo la estructura de los datos RAW que se graban cuando el fotógrafo presiona el disparador, porque: 

 

1. No hay ninguna garantía de que los fabricantes no cambiarán la política de soporte, pueden olvidarse de las cámaras antiguas y el software actual. 

 

2. No hay ninguna garantía de que los fabricantes sigan existiendo en el futuro (recordemos a Contax y a su innovadora cámara Digital N full frame, hace pocos años. Ahora está en el más completo olvido. ¿Y si eso le pasara a la cámara que tienes ahora?) 

 

3. No hay ninguna garantía de que un programa se vaya a poder seguir ejecutando en el futuro. Así que, aunque conservemos los viejos lectores de soportes físicos y los mismos programas, nada nos garantiza que en un futuro funcionarán con los ordenadores. 

 

4. No hay ninguna garantía de que los programas de conversión vayan a seguir dando soporte a los modelos antiguos y que ya no se comercialicen. 

 

En resumen: si los únicos que pueden tratar las imágenes RAW son los fabricantes del software, los fotógrafos y los consumidores de sus imágenes son prisioneros de sus estrategias, y estas están sujetas al cambio a medida que pase el tiempo. También hay que tener en cuenta que, a medida que mejora el procesamiento de los archivos RAW (y mejora día a día) los fotógrafos con archivos RAW que ya no reciban soporte por parte del fabricante se irán quedando atrás. 

 

Por ejemplo, el software DPP más reciente de Canon ya no soporta la cámara Canon D30, que tiene apenas unos años y que algunos fotógrafos siguen utilizando. Por último, hay que tener en cuenta los problemas de la gestión de activos digitales y del catalogado de archivos. Muchos profesionales, y por supuesto muchos aficionados, tienen literalmente Gigabytes de archivos RAW. 

 

Los diferentes programas de gestión no podrán seguir el paso de un creciente número de formatos propietarios. Y, a medida que pase el tiempo y estos programas se perfeccionen, ¿qué posibilidades hay de que sigan siendo capaces de leer nuestros viejos archivos RAW. 

Si Canon no ha podido hacerlo con uno de sus propios formatos de hace pocos años, ¿qué esperanza hay de que los programadores no involucrados lo vayan a hacer mejor? ¡

 

Hagamos algo ya! Ha llegado el momento de que nosotros, los fotógrafos digitales, los que compramos nuestros equipos a los principales fabricantes, nos hagamos oír. 

La historia nos ha enseñado que cuando la gente se une en una causa común, una causa justa, y habla en voz alta, su voz es escuchada. 

 


 

Cuantas más voces se hagan oír respecto a este tema antes nos escucharán los fabricantes de cámaras y antes actuarán para satisfacer nuestras necesidades. Para más información sobre esta iniciativa, contacta con Michael Reichmann de The Luminous Landscape o con Juergen Specht de OpenRAW