Ojo de Gato, Margaret Atwood
Ojo de Gato, Margaret Atwood

Estoy leyendo casi todo de esta escritora canadiense ahora más conocida en España a causa del premio. Con Awtood encontré a mi alter ego, bueno, a la que  yo eligiría como mi alter ego en el caso de que yo fuese escritora. Puede conjugar impresionantes descripciones con el tono rotundo y la seguridad que la frase corta imprime a la narración. Ojo de gato es la biografía de Elaine Risley, una pintora que vuelve a Toronto, la ciudad de su infancia y adolescencia, para asistir a una retrospectiva de su obra. Los capìtulos de Elaine adulta se intercalan con los de su infancia. Al principio me recuerda mucho esta otra historia maravillosa de Muriel Burbery. La misma estructura narrativa y casi idénticos personajes principales: una niña y una mujer adulta. La diferencia está en que en la obra de Atwood ámbas son la mismia persona. La vida de la niña no es una historia feliz. La mayor parte da su infancia se desarrolla en un cerrado círculo de "amigas" en el que Eleine es la parte débil, el objeto de burla y desprezo. Se trata de un magnífico retrato del acoso escolar (por favor, no digáis bullying, los neologismos sólo sirven para esconder problemas) que, a pesar de todo lo que nos mientan, ni es nuevo ni es mais cruel hoy en día. Haces una prueba. Reuníos unos cuantos colegas y recordad los lejanos días del colegio  o del instituto. Cuando de tiraron de aquel muro por no querer besar a aquel monstruo con la cara llena de granos, cuando pegábais en aquel niño tan raro que ademas tenía la fea costumbre  de "chivarse" de vuestras gamberradas, o recordad la niña que sempre se sentaba sola en el escalón del patio. Ojo de gato tiene la extraordinaria capacidad para reproducir esos episodios de maltrato, acoso, abuso, ou como le queramos llamar, que todos nosotros cometimos, sufrimos o observamos de lejos con esa mezcla de miedo e pena que producen la impotencia frente a un gran injusticia. Pienso que este es el verdadero valor del  libro. Abre una puerta que ya parecía sellada para siempre. Me pasó en muchos párrafos. De repente una historia que me levaba a mi propia infancia y que se desarrollaba como una versión paralela de la historia de Elaine y te entran ganas de escribir tu propia biografía, salir a la caza de esos recuerdos que acaban de cobrar vida y amenazan con extinguirse para sempre. Me gusta Margaret Atwood porque es una valiente y sus personajes non son esos seres planos o bidimensionals que pasean indiferentes por el mundo real. Los personajes de Atwood suelen ser mujeres u hombres conscientes de ser eso, mujeres y hombres. Son seres que piensan y acostumbran a ladear la cabeza, dar una vuelta, contar hasta diez o colocar bien las gafas antes de abrir la boca. Merece la pena escucharlos. Seguiremos con Atwood.