Se pide a los alumnos que se imaginen que vamos a bajar en un ascensor por el edificio de nuestra conciencia. Desde el décimo piso, que es en el que estamos en este momento, con los ojos abiertos y percibiendo todo lo que nos rodea con nuestros sentidos, hasta la planta cero que es donde se encuentra nuestro nivel más profundo de conciencia y relajación. Con los ojos cerrados, y siguiendo las indicaciones de la profesora, se inicia ese descenso piso a piso, lentamente, sintiendo una mayor relajación a medida que vamos bajando…10…, 9…, 8…, hasta los mismos cimientos de nuestra conciencia… una vez aquí… nos mantenemos un par de minutos o tres… sin más…, respirando… Después, se vuelve a ascender de nuevo, poco a poco, piso a piso, hasta recuperar de nuevo el estado de conciencia despierto, pero relajado…