Capitalismo Tortura del Sisifo
Capitalismo o la tortura de Sísifo Supongamos un Estado que haya hecho lo debido, por ejemplo, según el Banco Mundial, haya establecido un ordenamiento jurídico básico, mantenido un entorno de políticas.

Pagina Principal
Contáctenos

Registro de Finanzas
Finanzas 2006
Finanzas 2007

Finanzas al Día
Contabilidad y Finanzas
Cursos y Formación
Enlaces de Finanzas

Sponsor
BuscaFinanzas.com
TuFinanza.com


Resúmenes y contenido Financiero Gratuito

Capitalismo o la tortura de Sísifo


Supongamos un Estado que haya hecho lo debido, por ejemplo, según el Banco Mundial, haya establecido un ordenamiento jurídico básico, mantenido un entorno de políticas no distorsionantes, incluida la estabilidad macroeconómica; invertido en servicios sociales básicos e infraestructura, protegido a los grupos vulnerables y defendido el medio ambiente.
Supongamos un Estado que logre, por medio de políticas y reformas agresivas, controlar la inflación, bajar las tasas de interés a niveles aceptables, bajar el desempleo a niveles entendibles, abrir su economía, privatizar las empresas innecesariamente estatizadas o desmonopolizar la construcción de infraestructura, la prestación de buena parte de los sevicios públicos, servicios sociales y demás bienes y servicios que han sido ineficientes, crear una base institucional imprescindible, fuerte y no arbitraria, proteger, en debida forma, el orden público después de haber pactado la paz con los grupos insurgentes, proteger la propiedad, acabar con la inseguridad económica en el hogar (evitando la miseria en la vejez a través de sistemas de pensiones, ayudando a hacer frente a enfermedades catastróficas mediante seguros de salud y brindando asistencia, en caso de pérdida del trabajo, con seguros de desempleo), controlar la corrupción, ampliar la participación ciudadana a buena parte de las instancias democráticas y, en fin, que logre cerrar esa amplia brecha existente entre lo esperado de él y su propia posibilidad oportuna de respuesta, acomodando, como lo ha dicho el mismo Banco Mundial, sus funciones a su capacidad.

Es decir imaginemos un estado que destile optimismo y sea atractivo para la inversión. Bueno, ¿no? Ahora imaginemos que pasaría después.