Tranvía de Sóller

7 de septiembre de 2006 

Si alguien llega a Sóller en el estupendo Ferrocarril que llega desde Palma, es inevitable encontrarse con los no menos estupendos tranvías que unen la localidad con el Puerto de Sóller. Así que les dedicaremos también un espacio a estos hermosos vehículos ferroviarios.

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Todavía montados en el tren que nos trae de Palma, encontramos las primeras y vistosas unidades del tranvía estacionadas en su depósito.

Con gran animación a nuestro alrededor, esperamos que llegue el tranvía, el cual vemos llegar entre los árboles que adornan el casco urbano de Sóller.

Dos son los tranvías que recogen a la misma hora a los viajeros con destino al Puerto de Sóller. Cojo el segundo que va menos concurrido y permite admirar el interior del mismo, limpio y pulcro, iluminado por el sol de septiembre.

De niño, cuando todavía circulaban por Zaragoza los tranvías de la línea 11 "Parque-San José", solía pasar el trayecto junto al tranviario mirando como accionaba las misteriosas palancas que hacían mover el vehículo. Este viaje no ha sido una excepción.

Nos cruzamos con otro tranvía en destino opuesto. El clima benigno de la isla invita a viajar en los remolques con jardinera.

En el puerto de Sóller, se desengancha el coche motor, para invertir la posición del mismo respecto al remolque o remolques.

Brillante manivela en las jardineras del remolque, a plena ampliación se ve perfectamente el reflejo del fotógrafo en la cabeza de la misma.

En el Puerto de Sóller, el coche motor regresa para colocarse en cabeza de la composición para efectuar el retorno a Sóller.

En uno de los cruces de vuelta observamos que la morfologia de los tranvías es variada. Si el que nos lleva tiene un coche motor de formas suaves y redondeadas, el que nos cruza tiene un aspecto más poliédrico.

Los niños se lo pasan realmente bien en estos trayectos. Quedan pocos de estos tranvías por el mundo, y aunque es un medio que se vuelve a introducir en las ciudades, por ser más ecológico y eficiente que el autobús, los modernos tranvías, a veces llamados "metros ligeros de superficie" por los siempre complicados políticos de turno, no tienen el mismo encanto.

En las cocheras de Sóller, se repite la maniobra de inversión del coche motor.

El coche motor se engancha de nuevo, y queda listo para un nuevo trayecto.