Museo Vasco del Ferrocarril

5 de noviembre de 2000 

Los días 6 y 7 de noviembre de 2000 tuve que asistir a unas reuniones en Bilbao. Deicidí aprovechar para salir el domingo 5 y visitar el Museo Vasco del Ferrocarril en Azpeitia. A continuación os presento el reportaje realizado en torno al tren de vapor que los festivos hace el recorrido entre Azpeitia y Lasao, en este caso remolcado por la locomotora "Aurrera".

Para cualquier comentario, mándame un correo electrónico.

Vista de la estación de Azpeitia, convertida en recepción del museo. En primer plano, la locomotora "Maite" 030 ST.

Mientras esperaba la salida del tren de vapor, recorrí el museo, y una de mis sorpresas más agradables, fue ver un tranvía de la línea 11 de Zaragoza. ¿Cuántas veces no habré cogido yo mismo este tranvía en mi infancia?

La locomotora "Aurrera" Nº 104 Zkia 130 comienza a maniobrar con el fin de situar la composición en el andén de la estación.

Finalmente, la locomotora se sitúa con su composición de 2 coches de viajeros de 3ª clase en la vía 2 de la estación, dispuesto a recibir los pasajeros de este viaje en el tiempo.

En el trayecto entre Azpeitia y Lasao, la locomotora circula invertida.

La "revisora" del tren se encarga de dar también la salida del mismo, a toque de campana.

Saliendo de la estación, expulsando abundante vapor, ecnontramos algún material del museo, en mejor o peor condición. Imagino que esperando reparaciones o un emplazamiento definitivo.

Tras un recorrido tranquilo, aunque "amenizado" por una constante y abundante lluvia, el tren llega a Lasao.

Una vez estacionados en Lasao, es preciso cambiar de posición la locomotora. Inmediatamente se procede a desenganchar la noble máquina del convoy.

Una vez desenganchada, la locomotora se dirige al extremo de la estación, con el fin de tomar la vía desviada para realizar la maniobra.

Finalizada la maniobra, el tren se apresta a efectuar el regreso. Las condiciones no son óptimas. El regreso es cuesta arriba, y la vía está mojada. La arena apelmazada en el arenero. Algún problema hubo que salvar, pero se hizo.

Circulando en paralelo a la carretera, el maquinista saludó al autobús de... ¡¡¡EuskoTren!!! ¿No es una pena que el tren haya quedado reducido en este valle a un recuerdo turístico?

Al entrar de nuevo en Azpeitia, podemos comprobar el trabajo que queda por hacer. Desde aquí, ánimo y enhorabuena por el excelente estado de las instalaciones del museo.